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Satanás vs. Cristo – La Batalla Final

El séptimo sello habla de una lluvia de fuego que arrasará 1/3 de la tierra, montañas ardientes caerán al mar y lo teñirán de rojo. esto solo lo puede hacer un supervolcán. Pero, ¿qué volcán existe en la Tierra, capaz de crear esta destrucción?. Solo existe uno capaz de hacerlo, y no está a simple vista. En 1.980, erupcionó el volcán Saint Helens, la erupción más catastrófica de nuestros días (sin contar la erupción del volcán de Santorini que provocó las diez plagas de Egipto). Pero eso no es nada comparado con el cataclismo que puede provocar el volcán situado en el Parque Yellowstone.

La fuerza de la erupción en forma de caldera en Yellowstone equivaldría a 1.000 bombas de Hiroshima cada segundo, y las cenizas y el gas emanado alcanzarían la atmósfera en segundos, provocando un invierno volcánico mundial.

El Apocalipsis dice que no importa el lugar donde uno se encuentre, en qué rincón del planeta se esté, a todos afectará. Cuando el séptimo sello se rompa, se impondrá un silencio sepulcral. También hace referencia que una estrella caerá y contaminará 1/3 del agua potable, con todo lo que ello conllevaría, en un planeta donde la escasez de agua ya empieza a ser un hecho. Esa “estrella”, se refiere a un asteroide. Existe uno llamado 2011 GA5, con una probabilidad de impacto de 1 entre 625 para el 5 de febrero 2.040, es decir, una probabilidad muy elevada en cálculos científicos cuando hablamos del Cosmos. Este objeto será observable nuevamente desde la Tierra en el intervalo del año 2.013 al 2.016, donde se podrá estudiar con más exactitud su composición, volumen, velocidad y trayectoria. Si los datos no varían, aún hay tiempo suficiente para enviar una misión que altere el curso del asteroide con efectos gravitacionales. Antes de que llegue el 2.040, el asteroide se acercará a la Tierra en el año 2.023, a una distancia de 2,99 millones de kilómetros.

En el Libro de Daniel (el sexto de los libros proféticos), el versículo 12:4 dice: “Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el fin. Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará”. La palabra “ciencia” viene del vocablo hebreo “da’at“, que se traduce como “Conocimiento” (Isaías 28:9), que a su vez proviene de la raíz “yada” (conocer, entender, sabiduría). La raíz de dicha palabra tiene íntima relación con el “conocimiento” respecto a Yahveh. En Proverbios 1:7 se dice: “El principio de la sabiduría (da’at), es el temor de Yahveh“. Esta frase incrementa la certeza que dice: “mientras más grande se hace la ciencia, más pequeña se hace la religión”. Y es un axioma que se ha demostrado desde el principio de la raza humana. La religión, parte de la fe como pilar fundamental, no necesita probar nada, simplemente es. En cambio, la ciencia, desde los primeros astrónomos, pasando por el gran Copérnico, Galileo, Newton… han revolucionado y demostrado que, todas las ideas y teorías ensalzadas por la Iglesia, eran erróneas. Y aún no ha terminado.

Joel (uno de los 12 profetas menores) dijo: “Mi pueblo fue destruido,  porque le faltó conocimiento (da’at), por cuanto desechaste el conocimiento (da’at), yo te echaré del sacerdocio,  y porque olvidaste la ley de tu Dios,  también yo me olvidaré de tus hijos”. Así que lo descrito en el Libro de Daniel, el conocimiento no alude a las tecnologías, sino al conocimiento de Yahveh, y que el hombre obtenga ese conocimiento es lo que más teme.

Así que, en el Juicio Final, se desvelará el secreto de quién es ese Ser Supremo, quién realmente se oculta tras el concepto de Dios. Y cuando llegue ese momento, se recalca que el conocimiento aumentará, y lo hará no como un avance tecnológico ni científico, sino que va mucho más allá, será un conocimento que nos hará entender, comprender, para llegar a una sabiduría mucho más completa. ¿Empezó a desvelarse el misterio de Dios, tras el acontecimiento del Árbol de la Vida?. ¿Son los Círculos de la Cosechas, avisos cada vez más evidentes que clarifican la llegada de estos “ángeles”?.

Así que tenemos la profana trinidad: el demonio, el Anticristo y el falso Profeta. El demonio trata de hacer creer al mundo que es Dios. El Anticristo se hace pasar por Jesús. El Falso Profeta trata de hacernos creer que es el Espíritu Santo. Es la Antitrinidad. Desde tiempos remotos, ya se ha señalado a varios personajes históricos como el Anticristo. Desde Mahoma, pasando por Napoleón, Hitler, Martin Luther King, el Papa, Lenin, Stalin, Bin Laden, hasta llegar a Obama. La Biblia habla del Anticristo como “la Bestia del Mar”. ¿Cuál será la procedencia real de este personaje?.

Antes del regreso de Jesús, se producirán tres señales evidentes:

  1. Reunificación de todos los judíos en Israel. Algo que ya sucedió en 1.948, con la Declaración del Estado de Israel. Esto sucedió con la Guerra de Liberación árabe-israelí. Para los árabes palestinos, ésta guerra marcó el comienzo de lo que ellos denominan Nakba (que significa “desastre” o “catástrofe”).
  2. Toma de Jerusalén por los judíos, hecho que se produjo en la guerra de 1.967, conocida como “La Guerra de los Seis Días”. Los soldados israelíes, derrotaron a tres ejércitos árabes y tomaron el control de los lugares santos judíos, cristianos y musulmanes. Israel inició una ofensiva en Gaza, otra en Cisjordania y la tercera en el Golán sirio.
  3. Reconstrucción del Templo. En el año 70 d.C., las legiones romanas, bajo las órdenes del Emperador  Tito, destruyeron la mayor parte de Jerusalén y el Segundo Templo. El arco de Tito, levantado en Roma para conmemorar la victoria de Tito en Judea, representa a los soldados romanos llevándose la Menorah (candelabro de aceite de siete brazos, que representa los arbustos en llamas que vio Moisés en el Monte Sinaí) del templo.

Así que los judíos llevan casi dos milenios, esperando para su reconstrucción en la Montaña del Templo Sagrado. Pero ese lugar, es el lugar más sagrado para el Islam, donde está situada la Mezquita de la Roca, terminada en el año 691 d.C., donde el segundo califa Umar, rezó tras la conquista de Jerusalén por parte de los musulmanes. Los musulmanes consideran éste lugar, donde Mahoma subió al cielo. Los musulmanes creen que la roca que se encuentra en el centro de la Cúpula, es el punto desde el cual Mahoma ascendió a los cielos para reunirse con Dios, acompañado por el arcángel Gabriel. Los judíos afirman que ese lugar fue donde Abraham estuvo a punto de sacrificar a su hijo Isaac, por orden de Yahveh, y donde Jacob vio la escalera al cielo.

Según la Biblia, cuando el Anticristo entre en el Templo reconstruido por los judíos, y se autoproclame Dios, será lo último que los humanos hagan en este planeta. La profana Trinidad, irá seduciendo a los hombres, y se irá desencadenando una serie de desastres. Los textos bíblicos lo describen como siete copas que contienen el veneno de la ira de Dios. La descripción dada en los textos, hace pequeñas las crisis pandémicas que ha sufrido la Humanidad.

Las tres religiones, judaísmo, islamismo y cristianismo, convergen en Israel, lugar donde tendrá lugar la Batalla Final, el Día del Juicio Final, el Armagedón.

El Valle de Jezreel, es también conocido como Llanura de Esdrelón, un gran valle situado al norte de Israel. El Valle de Jezreel fue sitio importante de muchas batallas históricas, incluyendo la primera batalla registrada en la historia, y donde deberá tener lugar la última. En el siglo XV a .C., tuvo lugar la Batalla de Megido, la primera documentada de la historia, ocurrida en la localidad de Megido, que realmente es una colina de Israel, situada a 90 km al norte de Jerusalén, y a 31 km al sudoeste de la ciudad de Haifa. Megido proviene de la verdadera palabra hebrea con la que se denomina a este lugar, Har Mageddo. Por este motivo, la Batalla Final es conocida como Armagedón. La Batalla entre Dios vs. Satanás. ¿Por qué el símbolo de la Bestia es el 666?

Históricamente, la marca 666, estaba considerada un símbolo de los primeros cristianos, que representaba la opresión de los romanos y de sus Emperadores. Los alfabetos del mundo antiguo eran utilizados como letras y como números, creando códigos alfanuméricos. Si traducimos 666 a letras, aparece el nombre de un Emperador romano, Caesar Nero (Nerón), quien inició las persecuciones contra los cristianos, así que no es de extrañar, que ese número sea considerado como del Anticristo, ya que Nerón intentó su eliminación.

Cesar Neron = qsr nrwn

El número como tal, tiene su origen de las prácticas religiosas de la ciudad de Babilonia en los tiempos del profeta Daniel. Los sacerdotes babilónicos promovieron la adoración de dioses que estaban asociados con el Sol, la Luna, los planetas visibles del Sistema Solar y estrellas relacionadas a la astrología. En su sistema de adoración, contaban con 36 dioses supremos. Ellos pensaban que de una u otra manera, los números tenían poder sobre los dioses que adoraban, y por tal motivo, asignaron números a cada uno de sus dioses. A fin de lograrlo, contaron el número de sus dioses, asignando un número a cada dios, después sumaron los números de cada dios (del 1 al 36), y asignaron el número resultante de esta suma al dios Sol (el dios más importante de todos). Al primer dios le asignaron el nº1, al segundo el nº2 y así sucesivamente hasta llegar al dios nº36. La suma de los números del 1 al 36 totalizaba 666, que fue el número asignado al dios Sol. La suma fue hecha de la siguiente manera:

1+2+3+4+5+6+7+8+9+10+11+12+13+14+15+16+17+18+19+20+21+22+23+24+

25+26+27+28+29+30+31+32+33+34+35+36 = 666

Pero los babilónicos temían mucho a sus dioses, y pensaban que alguno de ellos podría destruirlos algún día, así que hicieron amuletos con una matriz de los números ordenada en un cuadro de 6×6, del 1 al 36. A este tipo de matriz se le conoce actualmente como “cuadros mágicos“.  Este amuleto fue creado para que les protegieran de ser destruidos por los dioses, gracias al poder de la magia. Como los dioses eran muy poderosos, para incrementar el poder del amuleto, ordenaron los números que al ser sumados en filas o columnas, siempre dieran como resultado 111. Por lo tanto, la suma de las 6 columnas y las 6 filas suman 666. Esta fórmula suponía una mayor protección, pues incluía al dios principal asociado al Sol, el cual estaba presente en el amuleto. Los babilónicos inscribían estos números en una pequeña tablilla de barro, que colgaban en sus cuellos, para así estar protegidos.

Este es el cuadro mágico que crearon:

6          32          3          34          35          1

7          11          27          28          8          30

19          14          16          15          23          24

 18          20          22          21          17          13

25          29          10          9          26           12

36           5          33           4           2            31

La suma de cualquier fila o columna totaliza 111 (111 x 6 columnas = 666 ; 111 x 6 filas = 666). La práctica de crear amuletos con esta matriz como parte de la astrología, ha llegado a nuestros días. Así, el número 666 surgió de las prácticas de adoración paganas de los babilónicos y su astrología.

Pero éste, no es el único cuadrado mágico que existe. El cuadrado Sator, está compuesto por cinco palabras: SATOR, AREPO, TENET, OPERA, ROTAS, que, consideradas en conjunto (de izquierda a derecha o de arriba abajo), dan lugar a un palíndromo.

A partir de la identificación de SATOR (el sembrador), como el Creador, se obtiene la siguiente interpretación: “El Creador, autor de todas las cosas, mantiene con destreza sus propias obras”.  Al observar el conjunto de las letras que lo componen, se observa cómo se forma una cruz, en la que la palabra PATERNOSTER, se cruza en la letra N, así que sobran dos “A” y dos “O”, que pueden ponerse en los cuatro extremos de la cruz, como si fueran el alfa y omega, el principio y el fin. Por tanto, el cuadrado sería una crux dissimulata, una muestra escondida en uso entre los primeros cristianos durante las persecuciones.

Pater Noster, que significa Padre Nuestro, aparece repetido dos veces. Los Pater Noster están dispuestos en forma de cruz, que tiene significado cristiano. El “alfa” y “omega”, aparece tanto en la parte superior del patíbulo como en la parte inferior (patíbulo es el madero horizontal de la cruz).

El cuadrado SATOR era colocado en las casas que ofrecían refugio a los cristianos, los cuales eran las únicas personas que sabían cómo transponer las letras para obtener el significado real del cuadrado. Pero no sólo aparece Pater Noster en esta fórmula. Se han descubierto otros significados:

Significados del lado del bien:

  • Oro te, pater, oro te, pater, sanas
  • El pater, ores, pro aetate nostra
  • Ora, operare, ostenta te, pastor
  • Retro Satana, toto opere asper

Significados del lado del mal:

  • Satan oro te, pro arte la te spero
  • Satan, haya oro te, opera praesto
  • Satan, oro te, reparato opes

Con la numerología (relación esotérica o mística entre los números), se puede asignar el valor 1 a la letra A, 2 a la letra B y así sucesivamente, hasta 26 para la letra Z. De esta manera, la suma de los valores asignados a las letras en las filas y las columnas del cuadrado, darían los siguientes resultados:

S A T O R   ⇒   S + A + T + O + R = 19 + 1 + 20 + 15 + 18 = 73   ⇒   7 + 3 = 10   ⇒   1
A R E P O   ⇒   A + R + E + P + O = 1 + 18 + 5 + 16 + 15 = 55   ⇒   5 + 5 = 10     ⇒   1
T E N E T   ⇒   T + E + N + E + T = 20 + 5 + 14 + 5 + 20 = 64   ⇒   6 + 4 = 10   ⇒   1
O P E R A   ⇒   O + P + E + R + A = 15 + 16 + 5 + 18 + 1 = 55   ⇒   5 + 5 = 10     ⇒   1
R O T A S   ⇒   R + O + T + A + S = 18 + 15 + 20 + 1 + 19 = 73   ⇒   7 + 3 = 10   ⇒   1

La suma de los números de cada uno de estos valores globales es de 10, y por lo tanto la reducción de 1, que llevó a algunos numerologistas a concluir que el cuadrado Sator tiene poderes extraordinarios.

El pintor Durero, en su obra “Melancolía I“, representó también un cuadrado mágico, que a simple vista, puede pasar inadvertido, pero si ampliamos ese cuadrado mágico, se vería de esta manera:

La genialidad de este cuadrado, fue que Durero consiguió encontrar un cuadrado, que no sólo sumaba en horizontal, vertical y diagonal, sino que sumadas las cuatro esquinas, también dan el mismo resultado. Pero eso no era todo, los cuatro cuadrados del centro y los cuatro cuadrados laterales y sus opuestos, sumados entre sí también dan el mismo resultado. Todos suman 34. En los dos cuadrados centrales de la fila inferior, aparecen los números “15″ y “14″, año en que Durero pintó el cuadro (1.514), fecha que coincide con la muerte de su madre, ¿hecho que le sumiría en la “melancolía” del cuadro?.

El personaje principal y central de la obra, es una figura alada que no vuela, un genio cuyas alas no va a desplegar. La figura se haya sentada, pensativa, parece preocupada, con la mirada hacia el infinito. Su estado de ánimo quizás provenga de sentirse incapaz de resolver un problema, pero al mismo tiempo no es capaz tampoco de desecharlo, intentando aún encontrar la respuesta. Los instrumentos que hay a su alrededor, son instrumentos de un geómetra. ¿Qué puede hacer a un “ángel”, un enviado del Ser Supremo, un mensajero, un emisario, estar en esa postura?. ¿Qué no logra resolver?. ¿Por qué ese decaimiento, que parece darse por vencido?. ¿Qué está pensando y cuál es su preocupación?. ¿Por qué está rodeado de objetos científicos?.

¿Qué puede estar buscando un “ángel”, del cual no posea conocimiento?. Un personaje religioso rodeado de instrumentos científicos y matemáticos. Hay algún tipo de conocimiento vedado a los ángeles (muy parecido a lo comentado en el episodio “Post Redux I. El Árbol de la Vida). Hay algo tras la ciencia y las matemáticas que pondría en peligro la fe. En la época de Durero, es muy probable que conociera a Copérnico y Leonardo Da Vinci, y éstos le enseñaran los misterios que aún eran desconocidos para la Humanidad. Copérnico pasó 25 años trabajando en el desarrollo de su modelo heliocéntrico del universo, que cambiaría la ciencia y abriría grandes conocimientos, haría que el hombre fuera el centro del universo y que su existencia estuviera gobernado por la Razón. Ya no se asociaría todo a dios, sino a hipótesis a través de las capacidades del hombre.

El temor de Dios se había hecho realidad. El ser humano adquiría un nuevo conocimiento, un avance que perdura hasta nuestros días. Ante esta tesitura, quizás la figura alada representa al artista, dividido entre su deseo de contar y la imposibilidad o la falta de sentido de hacerlo. ¿Por qué esa lucha interior de querer revelar algo, y no poder hacerlo?. ¿Qué se lo impide?. ¿Y por qué?. ¿Qué ha podido descubrir tras los números y la ciencia, que tanto le atormenta, y se ve en la coyuntura de tener que ocultarlo?.

La obra se titula “melancolía“, estado que era considerado un pecado capital. Al principio, los pecados capitales eran ocho, y no siete como existen ahora (igual que los siete sellos). Y ese octavo pecado era la melancolía. Fue el monje griego Evagrius Ponticus, quien escribió por primera vez una lista de ocho crímenes y “pasiones” humanas: gula, lujuria, avaricia, melancolía, ira, acedia (pereza), vanidad (vanagloria) y orgullo, en orden creciente de gravedad.

Para Evagrius, los pecados eran peores a medida que se volvían más egocéntricos, con el orgullo como summum de esa fijación del ser humano con relación a sí mismo. Hacia el final del siglo VI d.C., el Papa Gregorio redujo la lista a siete. El pontífice puso en orden decreciente los pecados que más ofendían al amor: orgullo, envidia, ira, melancolía, avaricia, gula y lujuria. Más adelante, otros teólogos como Santo Tomás de Aquino, analizaron nuevamente la gravedad de los pecados e hicieron una lista más. En el siglo XVII, la Iglesia reemplazó “melancolía” por “pereza” y “orgullo” por “soberbia”.

Pero, ¿qué era realmente la melancolía y por qué se consideraba un pecado capital?. Se pensaba que la melancolía provenía del hígado. La palabra melancolía, procedía del griego “melas” que significa “negro”, y de “kholis” que significa “bilis”. Así que melancolía era la “bilis negra”. La bilis negra era uno de los cuatro humores cardinales, junto con la bilis amarilla, la sangre y la pituita (secreción de mucosidad nasal). Estos cuatro estados, forman lo que se conoce como “humores capitales“. Cada humor se asocia a uno de los cuatro elementos, de las cuatro estaciones, las cuatro edades del hombre, los cuatro vientos, los cuatro puntos cardinales y las cuatro fases del mundo… y a los Cuatro Jinetes del Apocalipsis, a los colores de cada jinete.

El jinete blanco corresponde al agua (pituita, flema), el primer elemento básico, y cuyo jinete portará una corona (objeto que lleva el ángel de Durero). El segundo jinete, corresponde con el color rojo (sangre), que traerá la lucha y la muerte. El tercer jinete, corresponde con el color negro (bilis negra), que portará una balanza (objeto que aparece en el cuadro de Durero). El cuarto jinete, corresponde con el amarillo (bilis amarilla).

SANGRE                    AIRE                    PRIMAVERA                    INFANCIA

BILIS AMARILLA   FUEGO                VERANO                           ADOLESCENCIA

BILIS NEGRA          TIERRA               OTOÑO                             EDAD ADULTA

FLEMA                      AGUA                   INVIERNO                       VEJEZ

Los griegos creían que el cuerpo humano contenía cuatro líquidos básicos llamados “humores“. El equilibrio entre las cuatro, era esencial para obtener una buena salud. Cuando una persona, tenía un buen balance, se decía que estaba de “buen humor”. La palabra “humor”, procede del latín, y significa “líquido, humedad”, especialmente aquella que rezuma de la tierra, de donde deriva la palabra “humus” (humor).

La bilis negra, provocaba tristeza, pesimismo, mala voluntad… por eso, se denomina “humor negro” a la crueldad del que se ríe de las desgracias. La palabra “melanos” (de “melas”= negro), + la palabra “kholis” (bilis), dio lugar a la palabra “melankholico“. La melancolía era el peor considerado de los cuatro humores, y se asociaba a la tierra, la sequedad, el frío, el viento boreal, el otoño, la tarde y la edad de los sesenta en el hombre.

La melancolía se asociaba a uno de los siete pecados capitales, la pereza. Pero Durero cambia la pereza por la inactividad, no por desidia sino por otros motivos. No continúa su trabajo por pereza, sino porque le parece que no tiene sentido. Es la inteligencia la que paraliza su energía. La melancolía se asocia con Saturno. Su influencia recae sobre el ánimo de los melancólicos, quienes han de protegerse con talismanes astrológicos. Esta influencia negativa, aparece representada por el cometa, un fenómeno maléfico que traía malos augurios. La protección está en el cuadrado mágico, conocido como la “mesa de Júpiter”.

La suma de todos los números en el cuadrado mágico de Durero es 136. Utilizando el latín, de la ortografía de su nombre, obtenemos el nombre de Durero de la siguiente manera “ALBRECHT DVRER”:

ALBRECHT DVRER = (1+12+2+18+5+3+8+20)+(4+22+18+5+18) = 136

El título original del cuadro es “Melenccolía I”, ese “I = 1″. Durero era alemán, y “1″ en alemán se dice “Eins”, así que el nombre del cuadro se decía realmente “Melencolía Eins”:

MELENCOLIA EINS = (13+5+12+5+14+3+15+12+9+1)+(5+9+14+19) = 136

En el cuadrado, también se esconde una correlación matemática increíble, si se toman dos campos continuos por un número. Por ejemplo, de la primera fila, tomamos las dos primeras casillas (16 y 3 = 163). A continuación, tomamos las dos siguientes, (2 y 13 = 213). A continuación, las dos casillas de las segunda fila (5 y 10 = 510), y así sucesivamente, al sumar los resultados, el valor que se obtiene es 2.368.

Este valor es el equivalente de Jesucristo en griego:

ΙΗΣΟΥΣ   ΧΡΙΣΤΟΣ = 888+1.480 = 2.368

Cuadrado de Durero = 163+213+510+118+96+712+415+141 = 2.368

Así que todo lo que aparece no es casual. Durero, (a quien se le conoce como el “Leonardo alemán”), era poseedor de algún conocimiento, que por algún motivo, no podía revelar. ¿Qué puede conocer un ser humano, que le sea imposible revelar al resto de la Humanidad?. Si cogemos todos los componentes que aparecen en la obra (matemáticas, ángel, ciencia, universo hasta donde antes se conocía como era Saturno, la balanza que aparece desequilibrada, el reloj de arena que muestra el paso inexorable del tiempo, un romboedro truncado (como si las matemáticas, el cosmos, y las diferentes disciplinas, fueran a sufrir una convulsión, un giro radical de nuestro conocimiento y nuestra perspectiva del mundo y de nuestra existencia), la brújula que nos puede orientar un nuevo camino, la escalera (¿de Jacob?) que proviene de los cielos, etc…

Todo confluye en los prolegómenos de un cambio radical en nuestro planeta. En la época de Durero, todo llevó a un Apocalipsis (recordar que Apocalipsis significa “revelación de una verdad o de un conocimiento oculto”). Al igual que el cuadrado SATOR, de los primeros cristianos, que pensaban en la existencia de un Ser Supremo, que vendría de los cielos para juzgar a los hombres,  es muy probable que Copérnico, Leonardo da Vinci y Durero, hubieran sido poseedores de conocimientos muy superiores, por contactos con gente no de este planeta, y por este motivo, no podían revelar abiertamente lo que conocían, y a través de sus obras, dejaban mensajes ocultos para, un día, podamos descifrarlos y comprenderlos en su máxima expresión.

En Apocalipsis 19:21, se dice: “Y los demás fueron muertos con la espada que salía de la boca del que montaba el caballo”.

Esa persona es Jesucristo, el portador de esa arma cortante que sale de su boca, haciendo alusión a su don de palabra, más cortante que una espada de dos filos. Pero es extraño que describan a Jesús montado en un caballo. La visión final triunfante de Jesús, no es la de la amable figura de los evangelios. Se trata de un hombre vengador y sediento de sangre que acaba con miles de adversarios.

Cuando termine la batalla, los ángeles invitarán a los buitres al banquete de dios, donde se sirven los cadáveres de todos los caídos, los capitanes, reyes, soldados y sus caballos. El ejército del Mal, habrá sido aniquilados, excepto Satanás y sus emisarios, quienes seguirán con vida para enfrentarse a la ira de Dios. Según los textos, la Bestia (Anticristo) y el Falso Profeta son arrojados al lago de fuego. Satanás, en cambio, es encadenado durante 1.000 años, mientras Cristo instaura un tiempo de paz y justicia en la Tierra, siendo Jerusalén la capital. Dios estará sentado en su trono, y abrirá el Libro donde están apuntados todos los actos de la Humanidad, será el Día del Juicio Final. Judíos, cristianos y musulmanes, creen en la llegada de este día, donde todo ser humano que ha vivido, se presentará antes Dios, para saber dónde pasará la eternidad.

Llegará el día, que nuestra civilización se extinguirá, y ese conocimiento hace que el ser humano, esté en constante búsqueda de un dios aleccionador, que nos muestre, nos dé señales de que vela por nuestras vidas, que el Bien se imponga sobre el Mal existente. Y que sea por Él, y porque es parte de su plan, que el mundo debe acabar, porque así lo tiene decidido. Lo que me parece incomprensible es, ¿por qué Dios, una vez ha vencido a Satanás, lo encadena durante 1.000 años, y no lo destruye para siempre?. No tiene ningún sentido. ¿No será Satanás, el Mal, realmente un concepto y no una persona determinada?. ¿No es más lógico pensar, que se trata de una forma de actuar inherente a la raza humana, una característica primordial de nuestra especie, que es capaz de vivir en paz, pero hay ciclos donde se vuelve destructivo?.

Cuando se habla de “eternidad” o “fuego eterno”, la traducción proviene del significado de la palabra “AION” (Siglo, Edad, Era), y en las Escrituras esta palabra nunca es usada para significar eternidad o tiempo sin fin. Aion hace referencia a un “período” de tiempo. Aionios (adjetivo de aion), se refiere a una época determinada, o a una época venidera. Así, “aionios kolasis” (que aparece como “castigo eterno”), es el castigo correspondiente a una época, Era, o siglo. La Biblia, recordemos, habla de “edades por venir”, así como “edades pasadas”. Aionios (“eterno”), se refiere a la gran edad por venir y el gran propósito de Dios para “esa edad”.

Sin embargo, aún se continúa leyendo que Dios va a conducir a los impíos al “castigo eterno” y al “fuego eterno”, dando a entender una tortura “eterna” de las almas de los impenitentes. La errónea (o manipulada) traducción de la palabra “aionios”, ha provocado dar a las palabras de Jesucristo un tinte platónico. No olvidemos que Platón fue quien introdujo la idea de que las almas inmortales migran a otro plano existencial después de la muerte del cuerpo. De este modo, en vez de que castigo de Dios signifique “castigo en la Era venidera”, los traductores platonistas de la Biblia, han vertido ese castigo como “castigo eterno”, lo cual supondría la supervivencia del alma humana.

Tampoco es casualidad que Dios, encadene a Satanás (al concepto del Mal), durante 1.000 años, ya que esta cifra, es el número de Dios. Ya expliqué en episodios anteriores, que por ejemplo, Adán murió a los 930 años, es decir, 1.000 (el nº de dios)70 (el nº de la perfección). Por su pecado, Adán no pudo alcanzar el número de Dios. En Jerusalén confluyen las tres religiones más importantes del planeta, judaísmo, islamismo y cristianismo.

El Dios que representa cada religión, el profeta y todo lo que rodea el pensamiento de la fe, de la creencia de cada religión, es contraria a las demás. Así que para un creyente musulmán, las otras dos religiones están equivocadas. Para un creyente judío, son las otras dos las falsas religiones, y lo mismo ocurre con los creyentes cristianos. Las tres religiones forman la Trinidad religiosa de Jerusalén. Quien crea estar de parte de la religión verdadera, considerará a las otras dos religiones restantes, como el Falso Profeta y el Anticristo.

¿Será la Batalla de Har Mageddo (Armagedón), una lucha entre las tres religiones?. Y una vez que termine y se dirima el vencedor, ¿será esa religión la que predomine en la Tierra, ofreciendo una Era de Paz?. Por este motivo, Satanás no será destruido definitivamente, porque la idea, el concepto, seguirá arraigado en las personas que confesan las otras religiones, que pasará a las siguientes generaciones. Y cuando resurjan nuevamente, se sientan fuertes y su “ejército” de fieles sea lo suficientemente numeroso, intentarán restaurar la fe en la Tierra e imponerla de nuevo, porque creen que es la verdadera y la que debe regir los designios y la vida de los seres humanos.

El Armagedón, será una lucha entre la raza humana, promovida por las religiones, una especie de Guerra Santa. Si uno cree estar en posesión de la verdad, y esa verdad es la religión, ésta se defenderá hasta las últimas consecuencias, porque así lo desea el Dios Supremo. Será una Guerra de ideas, de conceptos, de fe. ¿Cuál religión es la verdadera?. Todas y ninguna a la vez. ¿Está más en lo cierto un cristiano que un musulmán, y viceversa?. No. ¿Es una religión más verdadera que la otra?. No. ¿Debe imponerse en el mundo, a las demás personas, que crean en una sobre las otras?. No.

Este pensamiento nos llevará a la destrucción, al odio entre hermanos, al resentimiento, que sacará lo peor de todos nosotros, inexplicablemente para buscar un tiempo de paz, en busca de una convivencia impuesta por una idea, donde la idea predomina sobre los hechos. El ser humano se asienta en la idea del “prejuicio” adquirido (juicio u opinión negativa que se tiene de antemano). Desde pequeños, cada persona empieza a adquirir prejuicios sin saberlo, juzgamos a las personas mucho antes de conocer los hechos. El prejuicio, nos llevará al Juicio Final, que será el resultado desastroso de nuestra falta de juicio. Cuando llegue ese día, nuestros prejuicios (ideas adquiridas como la fe), provocarán una batalla ideológica que derramará la sangre de nuestros semejantes, trayendo la destrucción, el horror y el caos, quedando una religión, una idea en pie, como supuesta vencedora, que instaurará su fe por todas las regiones, impuesta en muchos casos.

Ese tiempo de poder, llegará nuevamente a su fin, donde Satanás resurgirá para apropiarse nuevamente de aquello le fue arrebatado, y empezará otra Era, un nuevo ciclo, hasta que nos destruyamos definitivamente como especie, por la defensa de una idea, que en lugar de traernos tiempos de paz, según el Apocalipsis y las profecías, nos conducirán a nuestro exterminio.