Éxodo Bíblico (Parte I)

El segundo libro de la Biblia, el Éxodo, es el núcleo del cristianismo, del judaísmo y del Islam. Todo comienza cuando Jacob huye de la sequía que sufre Canaán y emigra a Egipto, tierra de grandes cosechas. El clan de Jacob, los futuros israelitas, prosperan en tierras egipcias, la tierra de los faraones. El pueblo egipcio nunca llamaba a su líder con la denominación de faraón, sino Rey de Egipto. La palabra faraón aparece 700 veces en la Biblia, mientras que en los textos egipcios, sólo se ha encontrado una referencia a Israel. José, el hijo de Jacob, llegó a ser tan poderoso como los monarcas egipcios, y a su muerte, los israelitas se vieron esclavizados.

Un siglo después, los egipcios, temiendo una revuelta, ordenan asesinar a todos los varones recién nacidos isralíes. El retataranieto de Jacob nació en aquella época, lo abandonaron en un río junto a unos juncos, y la princesa egipcia lo rescató de las aguas y lo llamó Moisés. Su nombre se debe a la unión de “mo” que significa “agua”  y “uses” que significa “salvado de”. Siendo joven y conocedor de sus raíces, viendo el trato que a su pueblo le era dado por los egipcios, decidió partir al desierto y ponerse de parte de sus compatriotas. Cincuenta años después, regresa a Egipto para proferir las palabras “Deja id a mi pueblo“.

En 1.947, el arqueólogo  Henri Chevrier, descubrió los fragmentos de un monumento de piedra,  una estela datada en tiempos del faraón Ahmosis I (1.500 a.C.). Esta estela muestra pruebas del relato bíblico del Éxodo. En las piedras se observan evidencias grabadas de relámpagos, lluvia y truenos, una tormenta poco usual en el nordeste africano, siendo una zona árida y seca todo el año prácticamente.

Sus fragmentos fueron encontrados en el tercer pilón del Templo de Karnak (Tebas). Una restauración de la estela y traducción del texto, fue publicada por el egiptólogo Claude  Vandersleyen en el año 1.967. En 1.968 Vandersleyen añadió dos fragmentos más a la estela, uno en la parte superior de la inscripción y otro en la línea 10 del texto.

En la parte superior de la estela se ovacionan los títulos del rey Ahmosis y se recitan fórmulas religiosas. Posteriormente se describe una terrible tormenta que ha sido vista por algunos como un testimonio de la catástrofe de Santorini. Lamentablemente,  la parte que se refiere a la descripción de la tormenta, es la más dañada y la que se puede ver con mayor claridad es la siguiente, es decir, la que detalla las medidas tomadas por el faraón para reparar los daños producidos por este desastre natural.

Según la Biblia, en tiempos del Éxodo, se produjo una fuerte tormenta, también dice que la oscuridad se hizo sobre Egipto. En la estela aparecen datos que lo corroboran y también nombra a un “dios en singular” ejerciendo su poder.

En hebreo, Ahmosis significa “el hermano de Moisés”. Reinó en el periodo Hicso (1.500 a.C.). El periodo se llama así porque en aquella época, Egipto estaba dominado por un pueblo llamado Hicsos. La capital de este pueblo era Avaris, al norte de El Cairo. Fue descubierta por Manfred Bietak, de la universidad de Viena. Avaris medía unas 250 hectáreas (2,5 km x 1 km), y era una ciudad amurallada.

Este pueblo era semita y fueron expulsados por el mismo periodo de las narraciones del Éxodo. Se pensaba que el Éxodo tuvo lugar hacia el 1.250 a.C., en la época de Ramsés II. Se sabe por la Biblia que los israelitas llegaron a Egipto unos doscientos años antes de su Éxodo, en el original hebreo, la Biblia llama a los israelitas “el pueblo de dios”. Recientes investigaciones, datan el Éxodo en el 1.500 a.C. (aprox. 1470 a.C.), así que, sumando esos 200 años de permanencia, la llegada a Egipto de aquel pueblo sería el 1.700 a.C.

A 400 km al sur de Avaris, se encuentra la tumba de Beni Hassan, data del 1.700 a.C., y en sus paredes hay un mural que hace referencia a una migración a Egipto desde la Israel actual. Aparecen semitas barbados, junto a sus familias, a lomos de burros, con túnicas multicolores. Uno de ellos, José, se hizo muy poderoso llegando a portar en el dedo el Anillo Real. En Avaris se encontró el sello Regio de Jacob, un nombre hebreo en un Sello Real egipcio, un hecho nada común.

En torno al 1.500 a.C., sucedió un cataclismo de proporciones épicas, una explosión y erupción volcánica en la Isla de Santorini, en el Mar Mediterráneo, a 700 km de la costa egipcia.

Cuando el volcán erupcionó, acabó con la civilización minoica que allí había vivido. Produjo una nube de 40 km de altura de cenizas por 200 km de diámetro. El sonido de la erupción circundó la tierra entre diez y doce veces (cientos de veces más potente que la bomba atómica de Hiroshima), provocando continuos terremotos de magnitud 5 y 6 en la escala de Richter. En las excavaciones de Avaris se encontraron abundantes restos de piedra pómez datadas en el 1.500 a.C., al principio de la XVIII Dinastía.

La pregunta que nos asalta respecto al Éxodo es, ¿por qué fueron diez plagas? Según la Biblia, el dios de Israel juzgó a los dioses de Egipto, y la estela confirma que las estatuas de los dioses se desplomaron, debido a los terremotos sísmicos provocados por las erupciones de Santorini. El delta del Nilo es una región cruzada por varias fallas. Al Este, la falla del Gran Riff (valle), separa las placas continentales asiática y africana, atraviesa el Mar de Galilea, el Mar Muerto y el Mar Rojo hasta llegar a África.

Hay otra falla que discurre por el Canal de Suez y otra por el antiguo delta del Nilo, que discurre por la ciudad de Avaris. A 700 km al oeste, las placas continentales que separan la africana de la europea pasa por debajo de Santorini. La pregunta clave en este punto es, ¿qué tienen que ver los terremotos con las plagas bíblicas?

La primera plaga dice; “Y todas las aguas se tiñeron de sangre” (Éxodo 7:20). En 1.984 ocurrió un suceso increíble y bien documentado en el Lago Monoum, y en 1.986 en el Lago Nyos (Camerún), donde las aguas lacustres se tiñeron de rojo sangre. Esta agua tenía en el fondo una concentración muy alta de hierro disuelto. Cuando se produjo un escape de gas del interior de la tierra, el hierro ascendió a la superficie y se mezcló con el oxígeno formando hidróxido de hierro, lo que se conoce actualmente como “herrumbre”, causante de que la superficie de las aguas adquiriera una tonalidad rojiza con la oxidación. Este hecho se conoce científicamente como “erupción límnica“.

En esta imagen se puede observar los peces muertos flotando y las aguas teñidas a tonalidades rojizas del lago Nyos en 1.986.

Cuando esta reacción química sucede, el agua se ve privada de oxígeno, y todos los seres vivos mueren, así que los peces muertos flotan en las aguas contaminadas y se pudren al sol. El único ser vivo que no perece son las ranas, ya que tienen la capacidad de salir a tierra firme.

La segunda plaga bíblica habla de las ranas. La carencia de agua limpia, conduce a los piojos, moscas y epidemias bacterianas entre los seres humanos y los animales domésticos, así que no es de extrañar que la tercera plaga bíblica fueran los piojos, la cuarta plaga  las moscas y la quinta plaga, una epidemia. Son una consecución lógica de acontecimientos que hoy en día padecen millones de personas en el continente africano y zonas de Asia.

La sexta plaga, es un sarpullido que causa tumores apostemados en los hombres y en las bestias. El 21 de agosto de 1.986, en el Lago Nyos de Camerún, los habitantes sufrieron graves forúnculos y escozores. El dióxido de carbono mezclado con el aire, ralentiza la circulación sanguínea causando las heridas, este hecho mató a unas 1.800 personas y 6.000 cabezas de ganado. Hasta 1 km de gas, desplazándose a casi 50 km/h, bajó los valles circundantes, expandiéndose unos 23 km a la redonda.

Muchas de las víctimas fueron halladas donde normalmente se encontrarían a las 9 de la noche, lo que sugieren que murieron en el lugar. Los cuerpos yacían cerca de los fuegos del hogar, amontonados en los portales, y en las camas. Algunas personas que permanecieron inconscientes durante más de un día, finalmente se despertaron, vieron muertos a los miembros de sus familias, y se suicidaron. Pasadas estas seis plagas, el faraón seguía negando la liberación de los israelíes.

En la séptima plaga, sucedió una granizada muy poco usual, ya que según la Biblia, cayó hielo y fuego mezclados, coexistiendo. Existe un papiro egipcio narrando exactamente dichos acontecimientos, llamado el “Papiro de Ipuwer o de Leiden”. Leiden es la localidad donde se encuentra custodiado dicho tesoro histórico. El papiro tiene 378 cm de longitud y 18 cm de altura. El relato se considera una leyenda histórica, que mostraba la caída del Imperio Antiguo de Egipto, o un lamento inspirado por el supuesto caos del Segundo Periodo Intermedio varios siglos después o, posiblemente, una combinación de ambos sucesos.

Ipuur (Ipu ur), “el príncipe Ipu”, partidario del viejo orden, describe un Egipto afligido por desastres naturales y en un estado de caos, un mundo revuelto donde el pobre se hace rico, y el rico pobre, y la guerra, el hambre y la muerte están por todas partes. Un síntoma de este desplome del viejo orden es el lamento donde los sirvientes abandonan su servidumbre y se comportan con rebeldía.

Cuando la nube de cenizas de la erupción de Santorini alcanzó la estratosfera, formó una humedad en la atmósfera y mucha cantidad de vapor, así que se entremezclan cristales y ceniza. Este hecho climatológico provoca que la lluvia acontecida sea una mezcla de fuego y hielo.

La octava plaga son las langostas, las cuales migran en enjambres. Puede haber entre 40 y 80 millones de ejemplares adultos por km2. El frío provoca una caída brusca de la temperatura corporal, lo que las obliga a aterrizar en masa. La granizada y los cambios bruscos de temperatura obligaron a estos enjambres, muy comunes en esta parte del territorio, a posarse sobre Egipto. Al cesar la tormenta sísmica, la temperatura ascendió y con ella las langostas.

La novena plaga, fue la oscuridad. Las cenizas provocadas por la erupción, llegaron en forma de nube en cuestión de minutos sobre el pueblo egipcio, el sol desaparece, llueven cenizas y cuesta respirar.

La décima plaga y última, tuvo lugar a medianoche, tras la cena de Pascua. Mientras los israelitas celebraban la Fiesta de Pascua, los egipcios dormían. Según el Éxodo 12:29, “todos los primogénitos egipcios murieron”. En 1.986, en el citado Lago camerunés de Nyos, ocurrió exactamente la misma secuencia. El dióxido de carbono depositado en la superficie del agua, se vio alterado cuando un temblor de tierra hizo que cientos de rocas cayeran al agua liberando el gas. Este gas ascendió a la superficie, pasando de ser invisible, a convertirse en una neblina visible. Como el dióxido de carbono pesa más que el aire, asfixió a todos los seres vivos que yacían en el suelo. Al amanecer, aquellos que dormían en cotas más altas encontraron a cientos de personas muertas y cientos de cabezas de ganado inertes. De una familia de 56 miembros solo sobrevivieron tres personas.

Tras ésta plaga, el faraón concedió dejar marchar al pueblo. La decisión vino predeterminada de lo selectivo de las muertes, que le hizo pensar que había sido obra de un dios poderoso. Los primogénitos egipcios eran los herederos del trono, de las propiedades, de los títulos. Dormían en pequeños camastros a ras de suelo, mientras que sus hermanos/as lo hacían en tronos más elevados. Esta conclusión está respaldada por la arqueología. En el Museo Arqueológico de El Cairo, se encuentra la tumba del hijo de Ahmosis I, el faraón que reinaba en aquella época. Su hijo, el príncipe Sapair, murió cuando tenía tan solo doce años. La Biblia, la geología y la arqueología, narran la misma historia.

¿Existieron realmente las diez plagas? Todos los datos científicos y arqueológicos nos dicen que sí. ¿Fue un acto de un dios o un acto de la naturaleza? Todos los indicios y las pruebas indican que fue una sucesión lógica de fenómenos naturales. No hay que olvidar que los seres humanos, desde el principio de su existencia, han intentado explicar lo que era inexplicable para ellos, a través de mitos. Estos mitos interpretan la realidad para ser transmitida a las siguientes generaciones.

Si en nuestros días, existiera una erupción volcánica de dimensiones como la de Santorini, la sucesión de hechos sería muy parecida, incluso estaríamos mucho peor adaptados, en una sociedad que depende en exceso de la tecnología.

Tras las diez plagas, el pueblo israelita partió, y con su partida, surgió uno de los más sorprendentes milagros de la Biblia y del cristianismo, el mayor portento de todos, la separación de las aguas del mar, que analizaré en otro capítulo.

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6 Respuestas a “Éxodo Bíblico (Parte I)

  1. DIOS permite el avance de la ciencia para que los incredulos figen sus ojos en el cielo y sepan quE EL es DIOS en el cielo y en la tierra y nadie lo tenga por mentiroso .DIOS LES BENDIGA POR SIEMPRE.

    • Hola Alef Javier.

      No quiero entrar a valorar el tema de la religión en profundidad en esta respuesta a tu comentario, porque necesitaría extenderme demasiado. Sé que la religión es un tema de aguas pantanosas, porque la fe religiosa es especialmente vulnerable a la ofensa, y hacia quienes no siguen sus pasos.

      Albert Einstein dijo: “La ciencia sin religión está coja, la religión sin ciencia está ciega”. Y tiene toda la razón desde mi punto de vista. Todo el propósito de la fe religiosa, su fortaleza, radica que no depende de justificaciones racionales, mientras que por motivos históricos, las demás ideologías o ciencias no alineadas con la fe, sí deben demostrar y justificar sus pruebas.

      Tú puedes tachar de incrédulos a quienes piensan que no existe un Dios único Todopoderoso, que gracias a Él, solo a Él, existe el cielo, la vida, el universo y todo lo que nos rodea. Pero lo que tú llamas incredulidad, la mayoría lo llama agnosticismo, la cual no se basa en ningún credo, sino que es un método, cuyo principio fundamental reside en el intelecto, que sigue a la razón tan lejos como ésta le lleve.
      Y esa postura es tan respetable, como tener fe en “algo” sin ningún tipo de pruebas.

      Me resulta curioso, que cuando hablo de la Biblia con muchos que se consideran creyentes, fieles, devotos, practicantes… sobre distintos aspectos de la Biblia, el desconocimiento que existe entre los creyentes es realmente asombroso. Entonces me pregunto, ¿de dónde proviene su fe?. ¿Por qué afirman y defienden con tanta devoción aquello que desconocen?. ¿Cómo puede ser que desconozcan que la pena de muerte, está prescrita para el adulterio, trabajar en el día de descanso y para la insolencia con los padres?. ¿Cómo pueden considerar que sus valores morales, están muy por encima de los demás?.

      Muchos lectores me piden que opine sobre la religión, mi punto de vista, pero necesitaría un post entero para poder hacerlo, porque ni quiero ni pretendo ofender a nadie, y cuando escribo algo, me gusta hacerlo de forma objetiva y lo más documentado posible.

      Y nadie toma a Dios por mentiroso, más bien la mentira del hombre va en contra de Dios, por sus actos y su historia. Se teme más ir al infierno, que ir al cielo, y este en uno de los pilares básicos de todas las religiones, el miedo, el temor a… Seguramente Dios bendiga al hombre por sus errores, pero es el hombre quien debería bendecir con sus aciertos, su ética, su respeto y su conducta con el prójimo la existencia de Dios, y la verdad, no lo está haciendo demasiado bien.

      Gracias por leer mi blog y comentar.

      Un saludo.

  2. exelente esto necesitaba para religión gracias!!!!!!

  3. Esta historia ya la había leído en otro lado pero no recuerdo donde, pero es así, en ausencia de explicación alguna el ser humano siempre atribuye a seres sobrenaturales o dioses lo que no puede explicar por si mismo. No solo los egipcios sino que todas las razas antiguas comparten esta característica, lo que hace pensar que la necesidad de creencias es innata al ser humano. Tal vez por eso haya gente que afirma con tanta seguridad lo que no les consta debido a su fe y creencias. Algo que aprendí en la universidad, especialmente de las matemáticas es el autoconvencimiento, a no afirmar nada que haya sido probado por uno mismo, es decir para saber que uno mas uno es dos entonces es necesario probarlo a través de axiomas y las definiciones previamente establecidas.
    Estoy empezando a leer tu blog ya que difícilmente se puede mantener una conversación de este tipo con la mayoría de la gente “normal”.
    saludos

    • Hola Eric.

      Incluso en la actualidad, son aún muchos quienes atribuyen a Dios cosas inverosímiles. El ser humano necesita una explicación y respuestas continuas, y la religión y la fe siempre ofrece una respuesta, pero ésta siempre es la misma, sin ningún fundamento pero sí es reconfortante para la mayoría.

      Pero en lo últimos años, ya son muchos para quienes no es suficiente las respuestas de la Iglesia, y este blog es un granito de arena para intentar dar respuesta a aquellos que buscan más allá de lo establecido.

      Me alegro que hayas empezado a leer el blog.

      Un saludo.

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