Archivo mensual: enero 2012

Ooparts

Out Of Place Artifact (artefacto fuera de lugar). Un oopart hace referencia a un objeto arqueológico o paleontológico, que se ha encontrado en lugares o épocas donde, por diversas características del objeto (su avanzada tecnología, material empleado, porque no existan objetos similares de la misma procedencia, etc.), no deberían haberse encontrado en esas localizaciones, y tampoco deberían las pruebas, datar a dicho objeto en una época determinada. La conclusión sería: 1. los resultados son erróneos y no reflejan la verdad; 2. los resultados son ciertos y sí reflejan la verdad.

Pero cuando las pruebas realizadas a estos objetos, son múltiples, realizadas por expertos, de diferentes países, con diferentes técnicas y en diferentes campos científicos, y el resultado es el mismo, no existe otra opción que determinar que la datación de ese objeto, por muy extraño nos parezca, y por mucho que nos cueste creer, es la real. Pero cuando aquello que conocemos, que creemos saber, y lo damos como universal, la verdad más absoluta, y topamos con pruebas que nos dicen todo lo contrario, hay que replantearse todo lo que nos han enseñado, todo lo que creíamos, y que posiblemente, estamos equivocados.

¿Pudo la especie homínida haber convivido con los dinosaurios?. ¿Pudo el ser humano pisar el planeta, cuando solo existía vida unicelular?. ¿Pudo el hombre volar mucho antes de la invención del aeroplano?. ¿Hubo electricidad en civilizaciones antiguas?. Vamos a ver algunos de los ooparts más sorprendentes.

Calaveras de Cristal

En 1924, Mitchell-Hedges, llegó a las ruinas de la ciudad maya de Lubaantun, donde descubrió, que la luz del sol, entrando por una ranura de una pequeña pirámide que allí había, hacía reflejar un objeto. En palabras de la hija de Mitchell-Hedges, “hay un hombre con una linterna ahí dentro”. Cuando consiguieron adentrarse, descubrieron una calavera formada por dos piezas, cráneo y mandíbula.

Esta calavera pesa 5 kg. y 200 gr. Es el único cráneo con aspecto humanoide, con la misma estructura que poseemos nosotros, muy diferente de todos los cráneos encontrados en yacimientos, que poseen un aspecto totalmente diferente. Según los científicos, se trata de un cráneo perfecto. ¿Fueron los mayas quienes tallaron esa calavera?. Evidentemente no.

Para que los nativos de Centroamérica, aztecas y mayas, tallaran un solo cráneo por sí mismos, deberían emplear  la técnica de fricción con arena, pero eso sería extremadamente pesado y costoso, precisando el trabajo de vidas enteras dedicadas a esa labor, ya que por este método se tardaría unos 300 años en conseguir esa perfección.

Los ancianos mayas creían, que en tiempos ancestros, se habían enterrado 13 cráneos de cristal, esparcidos por todo el planeta, escondidos en lugares secretos. Actualmente se han encontrados 7 de los 13 cráneos. Cuatro de ellos están en colecciones privadas, una en el Museo Británico, una el Museo Smithsonian y una en el Museo Quai Branly de París.

Todas las pruebas realizadas a estos cráneos, muestran una alta concentración de cuarzo, representando la mayor frecuencia o energía de vibración posible en el plano físico. Este hecho, hacía que las tribus que lo poseyeron, le guardaran tributo y adoración, por lo que les hacía sentir, por la energía que de ello emanaba en el plano terrestre. A consecuencia de que no pueda ser datado por el sistema del carbono, no existe la posibilidad real de saber su antigüedad. Algunas afirmaciones dicen que tiene 12.000 años, y otras afirman que este cráneo puede tener millones de años.

La empresa Hewlett-Packard, se encargó de estudiar el cráneo, y encontró que la temperatura del cráneo siempre permanecía igual, daba igual si hacía frío o calor. Este laboratorio es líder mundial en electrónica, ordenadores, y en tecnología electrónica en cuarzo. Producen los cristales de precisión de cuarzo usados en los osciladores de su marca y termómetros de cristal de cuarzo. El laboratorio sometió el cráneo a examen, determinando que había estado cortado sin considerar un eje, y que estaba hecho con una única piedra de cristal. Se demostró también que la mandíbula que actualmente es una pieza separada, provenía en un principio de la misma pieza de cristal. Los expertos afirmaron que, si tuvieran que hacer un cráneo de esa calidad, con la misma técnica, no podrían hacerlo con la tecnología actual, incluso si lo intentaran, es probable que lo hicieran añicos.

El cráneo de Mitchell-Hedges fue tallado contra las líneas del cristal. Está realizado al mismo alto nivel que un cristal electrónico. Es el único cráneo de los encontrados hasta el momento, que está formado por dos piezas, mandíbula y cráneo, haciéndolo aún más complejo e inexplicable. ¿Quién o qué los talló?. ¿Existe algún tipo de información codificada y almacenada en esos cráneos?.

La leyenda dice, que cuando los 13 cráneos se hayan encontrado, y vuelvan a unirse, a juntarse, algo se nos revelará que cambiará nuestro concepto de ver el mundo. Esta leyenda nos habla de que existen 12 mundos adicionales, planetas habitados por seres inteligentes. Nuestro planeta, pertenece a esos mundos, y es conocido como “el planeta de los niños”. Doce de los trece cráneos provienen de esos mundos, y que el 13er cráneo, es el único que contiene la información de esos 12 mundos.

¿Cómo se puede extraer la información que hay en los cráneos?. La empresa IBM, demostró que el cristal de cuarzo, puede almacenar millones de Gigabytes de información, donde cualquier cristal de cuarzo, o cráneo de cristal, podría guardar más información que cualquier computadora actual. Así que, cuando se reúnan los trece cráneos, debería haber una especie de interface entre todos ellos, convirtiéndose en un decodificador de toda la información que tienen almacenada en su interior. ¿Nos será revelado el inicio de una Nueva Era?.

Este misterio ha sido llevado al cine por Steven Spielberg, en su cuarta entrega, titulada “Indiana Jones y la Calavera de Cristal”, haciendo una interpretación totalmente personal de lo que puede ocurrir si se juntaran todas las calaveras.

Lámpara de Dendera y Pila de Bagdad

En el Templo de Hathor (Dendera, Alto Egipto), existe el siguiente bajorrelieve.

dendera

Muchos egiptólogos ven en este relieve, al sacerdote sosteniendo una flor de loto, de donde emerge una serpiente, escenificando a Horus, unificador de las dos tierras. Pero para muchos investigadores, hay muchos aspectos de la escena que no cuadran con ese hecho, que no tienen sentido y que existe otra interpretación mucho más increíble, pero no por ello más inverosímil.

¿Cómo puede ser que la serpiente esté encerrada en una especie de recubrimiento?. Si realmente emergiera de una flor, saldría libremente. ¿Cómo puede ser que la flor, tenga una longitud tal, que llegue hasta una especie de pilar, al otro lado de la escena, y no emerja bajo tierra?.

Existe otra teoría, que dice que la “serpiente”, realmente es un filamento, como el que podemos encontrar dentro de cualquier lámpara o bombilla. La flor de loto realmente es el casquillo del dispositivo, de ahí que cobre sentido que el filamento, esté cubierto para aislarlo del exterior, como si fuera el cristal de una bombilla. Esta lámpara, muy similar a las de bajo consumo actuales, está conectada por una especie de cable a un pedestal, en el que está arrodillado el dios del aire, y sujeta a un pilar djed, símbolo de energía, estabilidad y poder, muy extendido por todo Egipto. Ese pilar, sería la pila de Bagdad, una batería capaz de generar la electricidad necesaria para que la lámpara estuviera encendida, mientras los egipcios trabajaban.

Algunos arqueólogos como el alemán Alfred Waitakus y el inglés John Harris, aseguran que los jeroglíficos que rodean a algunas de estas representaciones, hablan de luminosidad, conocimiento y del gran poder de Isis. Éste era un conocimiento en estado de involución, que en manos de la casta sacerdotal era guardado celosamente como un gran legado de los antiguos dioses.

En 1936, el arqueólogo austríaco Wilhelm Köning, mientras realizaba la construcción de un sistema de alcantarillado en la colina de Rabua (Bagdad- Irak), se topó con un extraño objeto de arcilla en forma de jarrón. Este objeto tenía 15 centímetros de alto, y poseía un tapón de asfalto donde hacia el interior partía un tubo cilíndrico de cobre de 26 mm de diámetro y 19 cm de altura.

A su vez, del tubo sobresalía una varita de hierro de 1 cm, cubierta de plomo ligeramente corroída por algún tipo de ácido. Köning, tras introducir un electrolito común en el interior del recipiente, logró hacer que funcionara como una batería. En el mismo yacimiento fueron descubiertos otros objetos que habían sido sometidos a un proceso de galvanización. Estos databan del año 2.000 a.C., por lo que se llegó a la conclusión que hace más de 4.000 años, los antiguos moradores de estas tierras de la Mesopotamia, utilizaban pilas eléctricas.


¿Se utilizaron estas baterías para alumbrar las lámparas que aparecen en los diversos bajorrelieves del Templo de Dendera?. ¿Son las lámparas de Dendera, el antecedente del tubo de Crookes?


El tubo de Crookes, es un tubo catódico capaz de emitir Rayos X. El parecido y diseño con la lámpara de Dendera es asombrosa. ¿Es casualidad que el científico inglés inventor del tubo, sir Williams Crookes, concluyera sus estudios diez años después de publicarse los dibujos de Mariette sobre Dendera, que habían sido descubiertos después de siglos de olvido?.

Las zonas donde se realizaron esos trabajos, son zonas de un grado de oscuridad muy elevado, donde apenas hay restos suficientes de hollín y/o humo. Esto hace indicar que, los egipcios que allí permanecieron, no utilizaron antorchas o velas de aceite para alumbrar las estancias. Tampoco es probable que consiguieran la luz, empleando un sistema de reflexión de espejos (discos de cobre pulimentado) desde el exterior del templo. Este hecho se ha intentado en la actualidad, comprobando que más de 1/3 de la luz se pierde antes de llegar al lugar fijado, por lo que la luz que se consigue “transportar”, no era suficiente para alumbrar correctamente las estancias.

¿Conocía la civilización egipcia la electricidad?. El griego Luciano (150 a.C.), describía en “Hierapolis” lo que llamaba una “bella alhaja”. Ésta, estaba engarzada en una cabeza de oro de la diosa Hera, emanando una gran luz, tanto, que el templo resplandecía como si hubiese estado iluminada con una miríada de cirios. Plutarco, escribió en siglo I, sobre una “lámpara perpétua”, que él tuvo ocasión de ver en el Templo de Júpiter Amón, la cual ardía de forma ininterrumpida, funcionando durante muchos años, y que ni el viento ni la lluvia habían podido apagar.

Máquina de Anticitera

En la isla griega de Anticitera, entre los restos de un naufragio, entre Citera y Creta, se descubrió un dispositivo muy peculiar. Se conoce como la Máquina o Mecanismo de Anticitera.

Una tormenta desvió de su ruta un barco griego de pescadores de esponjas poco antes de la Pascua de 1.900. Llegaron a la pequeña isla de Anticitera  y, cuando se sumergieron, encontraron a 61 metros de profundidad los restos de un barco romano que había naufragado hacia el año 65 a.C.

El aparato es un mecanismo de bronce y madera del tamaño de una caja de zapatos: 31,5 cm de longitud, 19 cm de anchura y 10 cm de grosor. Originalmente, el sistema de ruedas dentadas estaba protegido por una caja de madera, hoy casi totalmente perdida. Esa caja tenía una puerta frontal y otra trasera, con inscripciones astronómicas que cubrían la mayor parte del exterior del mecanismo.

Este mecanismo consiste en un complejo sistema de 32 ruedas y placas con inscripciones relativas a los signos del zodíaco y a los meses. Se cree que funcionaba mediante engranajes diferenciales, un dato sorprendente ya que esta tecnología aparentemente surgió en el siglo XVI.

Algunos lo llaman el primer dispositivo de computación analógica, mientras que otros lo catalogan como el primer dispositivo de computación mecánica. En cualquier caso, está claro que el conocimiento de los griegos sobre astronomía en el siglo I a.C., era mucho mayor de lo que pensábamos.

Tras numerosos estudios y utilizando técnicas de tomografía axial computerizada (comúnmente conocido como TAC), se ha llegado a la conclusión, que este dispositivo fue construido para calcular la posición de los cuerpos celestes. El investigador Michael Wright, del Imperial College de Londres, consiguió construir en el 2006 lo que él cree que es una réplica exacta de este dispositivo.

Este mecanismo, tras ajustar de forma manual una fecha concreta, nos mostraría la posición del sol, la luna y los cinco planetas conocidos entonces. Esta proeza no se volvería a conseguir hasta el siglo XIV con la aparición de los relojes de precisión. Además, algunas investigaciones recientes señalan que el dispositivo utiliza una serie de engranajes especiales para tener en cuenta la excentricidad de la órbita lunar y considerar esta trayectoria elíptica.

Al principio, se creía que el artefacto era un calendario astronómico. Pero tras los estudios a los que fue sometido, investigadores británicos, griegos y estadounidenses anunciaron  en Nature que se trataba de una calculadora astronómica.

Antiguamente, los calendarios eran muy importantes, para poder establecer los ciclos agrícolas, fechas, festividades religiosas, eclipses, y todo ello, en muchos casos para interpretaciones proféticas. Conocer los ciclos astronómicos significaba vivir en un estado de tranquilidad, con el poder de predecir acontecimientos futuros.

Uno de los diales era una espiral, dividida en 223 partes (curiosamente 223 días son los ciclos lunares que hay desde que se produce un eclipse, hasta que se produce el siguiente).  En ese periodo de tiempo se vuelve a producir una alineación Tierra, Sol y Luna, conocido como el Ciclo Saros. En ese dial, también aparecen las letras “sigma” y “eta”, que significan Selene y Helios (luna y sol en griego).

En otro dial, dividido en cuatro partes, cada cuadrante identificaba los Juegos Nemeos (conocidos como los Juegos Fúnebres), los Juegos Olímpicos, los Juegos de Delfos, y los Juegos Istmicos. Todos estos Juegos son anteriores al siglo V a.C. La máquina mostraba la fecha según el calendario egipcio, el zodíaco, la posición del sol y de la luna, así como de los planetas conocidos hasta la fecha, también  señalaba los eclipses solares y lunares.

Hiparco de Nicea (150 a.C.), elaboró un catálogo de 850 estrellas, clasificadas según su brillo aparente, como se hace actualmente; midió el año con un error de 6,5 minutos; descubrió la precesión de los equinoccios; calculó la distancia de la Tierra a la Luna con gran precisión; y desarrolló una teoría que explicaba las irregularidades del movimiento de la Luna por el cielo debidas a su órbita elíptica. Es decir, los griegos sí tenían conocimientos avanzados de astronomía, pero no lo suficientes para construir el mecanismo. Se podría decir que, poseían la teoría pero carecían de la práctica tecnológica para plasmarlo. ¿Quién construyó el mecanismo de Anticitera?. No se sabe.

Esculturas Dogu

Las esculturas Dogu fueron realizadas por un pueblo del neolítico japonés llamado Jomon, en el año 7.000 a.C., siendo las primeras personas sobre la tierra que manejaron la arcilla y convertirla en cerámica. Jomon significa “huella de cuerdas”, llamados así por las formas decorativas que insertaban en sus cerámicas y que recordaban la forma de una cuerda. Eran un pueblo de cazadores y agricultores que utilizaron utensilios de piedra y cerámica primitiva, la más antigua hasta ahora conocida en el mundo.

Según los datos del carbono-14, debemos retroceder de 12.000 a 14.000 años, para situarnos en la época de la que proviene la primera escultura Dogu. Las esculturas Dogu  no se parecen a ningún otro objeto aparecido en la tierra. Dogu significa “casco germinado”, y seguramente se les ha denominado así a estas esculturas por la extraña indumentaria que portan.

Son figuras realmente únicas, destacando sobre otras esculturas de la misma época y cultura que no siguen el mismo estilo en diseño, rasgos y facciones. El periódico Mainichi Graphic planteó la visita de civilizaciones extraterrestres en el antiguo Japón.

La observación de los diseños y detalles de las esculturas, ha llevado a técnicos de la NASA a identificar al menos unos veinte puntos de coincidencia con los trajes utilizados por los astronautas en sus salidas al espacio exterior, los conocidos como “EMU” (Unidad de Movilidad Extravehículo), apreciándose especialmente gafas protectoras, remaches, guantes, control de mandos en el pecho, correas y precintos de seguridad, luces de comunicación, auriculares y otros elementos característicos de estos modernos equipamientos espaciales.

Un científico de la NASA apunta que una civilización muy avanzada y parecida a la humana probablemente diseñaría trajes espaciales mucho más sofisticados que aquellos que según Vaughn Greene, autor del libro “Astronauts of Ancient Japan”,  se encuentran en las esculturas dogu. Greene sugiere que si nuestro traje espacial nos pudo llevar a la Luna, también nos llevaría a otro planeta.

Estas cerámicas marcan el Jomon Jidai, una clasificación propia de la arqueología nipona. Como curiosidad, comentar que la palabra jidai, se haría más conocida gracias a George Lucas y su “Star Wars”. Para los caballeros espaciales, con un excelso y rígido código de honor, Lucas se inspiró en los “jidai geki”, romances de época japoneses que hablaban de los samuráis. De ahí sus caballeros jedi.

Las ropas de astronauta que conocemos hoy día, se caracterizan por sus dobleces y pliegues. Estos trajes espaciales, bien pueden volverse más semejantes a las figuras de barro pasados miles de años. Ese cambio no es solamente estético. Los trajes del futuro pueden tener revestimientos completamente rígidos, de articulaciones sofisticadas, garantizando una mayor protección para los hombres y mujeres que pisarán Marte. Son efectivamente armaduras. La semejanza entre tales conceptos de trajes y las figuras japonesas es notable, considerando que el prototipo AX-5 fue realizado en 1985, décadas después del artículo de Viatcheslaw Zaitsev, publicado en la revista soviética “Spoutnik” en junio de 1967.

¿Cómo pudo una tribu tan antigua, crear unas esculturas tan inusuales, muy lejos del alcance de su imaginación?. La respuesta más plausible, es recreando algo que hubieran visto. Las civilizaciones antiguas se caracterizan por esculpir, pintar y recrear aquello que han visto previamente. Desde los hombres de las cavernas, pintando en las cuevas los animales que cazaban, hasta civilizaciones mucho más avanzadas en el tiempo. Entonces, si esas esculturas representan personajes que los Jomon vieron, y quisieron dejar plasmado para las siguientes generaciones, ¿quiénes eran los portadores de esos trajes?. ¿Qué tribu terrestre hace más de 12.000 años vestía de esa manera?. La respuesta es nadie.

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OVNIS en el arte

Existen varias pinturas de obras antiguas, donde aparecen objetos de difícil explicación, y más cuando se trata de pintura, donde se refleja la visión del artista, y donde plasma la sociedad de la época que quiere pintar, vestimenta, paisajes, ropajes, arquitectura, abalorios, ornamentación, herramientas, armas, etc… para que todo el contexto de la obra tenga sentido.

Cuando vamos a ver una  obra pictórica, sin saberlo, o sin darnos cuenta, nuestra mente está predispuesta a que todos los detalles encajen. Pero hay determinadas obras de arte, donde hay algún matiz, algún objeto, que no debería estar ahí, como si estuviera fuera de lugar. Pero son los pintores quienes deciden qué pintar y cómo expresarlo, así que si ese objeto aparece, es por algún motivo mucho más poderoso que el propio cuadro.

Hay muchas obras donde aparecen objetos fuera de lugar, misteriosos y donde los expertos no llegan a una teoría que satisfaga a todos. Voy a exponer las obras más misteriosas y representativas, por su contexto, contenido y controversia.

Cuadro 1

En el año 1.600, Ventura Salimbeni pintó el cuadro “Glorificación de la Eucaristía“, pero esta obra, en la actualidad, es más conocida como “El Sputnik de Montalcino“.

Este retablo se encuentra en la ciudad de Montalcino, a cuarenta kilómetros de Siena (Italia). La pintura se encuentra en la iglesia de San Pietro. En la parte superior está Jesús (izquierda) y Dios Padre (derecha), quienes sujetan con sus manos, uno con la izquierda y otro con la derecha, dos antenas que parecen estar enroscadas en una esfera de aspecto sólido. Sobre la esfera se observa una paloma, como representación del Espíritu Santo. Es decir, en la parte superior del cuadro, se sitúa la Santísima Trinidad, flanqueada por dos querubines.

En la parte inferior del retablo, bajo la nube, se ilustra la reunión de Obispos y Cardenales, ataviados con la vestimenta eclesiástica de la época,  en torno a un relicario que contiene una hostia consagrada, de la que salen varios halos de luz. Esta reunión es la que tuvo lugar en el Año del Jubileo de 1600, fecha que se señala en el extremo derecho del fresco. Pero lo más llamativo, sin ninguna duda, es la protuberancia que hay en la esfera, abajo a la izquierda, que asemeja ser una lente, parecida a los modernos objetivos de las telecámaras.

Si nos fijamos en todo el retablo, y la época en la que se pintó, es indudable que ese objeto está fuera de lugar, no pertenece al contexto de la obra. Algunos que han intentado explicarlo, dicen que la luz amarilla que hay entre las dos antenas, es el sol, y la protuberancia es la Luna. Si hacemos un esfuerzo para creer dicha afirmación, ¿qué significado tienen las antenas?. Muchas veces, me sorprende se intente justificar circunstancias históricas, con teorías insustanciales, por no decir lo que realmente se piensa y se ve. Seguramente, para algunos “expertos” estudiosos no tiene explicación, por lo menos, no una explicación que contente a la iglesia.

El parecido de ese artefacto es asombroso con el Vanguard II y el Sputnik ruso. ¿Cómo pudo un pintor del siglo XVI, imaginarse y pintar un objeto de esas características, en un cuadro religioso y dedicado a la eucaristía?. Y ¿por qué?.

Es curioso que el objeto se encuentre por encima de las nubes, situado junto al poder supremo que todo lo ve, quienes ven a todos los hombres desde los cielos, igual que un satélite artificial. Entre las dos antenas, aparece una paloma, representando al Espíritu  Santo que, curiosamente, aparece también nuevamente en la parte inferior de las nubes, pareciendo “mirar fijamente” al Papa Clemente VIII. Es decir, Dios Padre y su Hijo, por obra del Espíritu Santo, observando desde el cielo la actitud y las acciones de los hombres, envían un mensaje al máximo representante de Dios en la Tierra, como es el Papa. ¿Qué tipo de mensaje quiere transmitirle?.

Si trazáramos una línea imaginaria, hacia dónde se dirige la mirada del Papa, y la trayectoria de la paloma, esta línea iría directamente a la protuberancia de la esfera metálica. Hoy en día, nuestros satélites nos observan, y nos pueden localizar en cualquier punto del planeta. ¿Quería Ventura Salimbeni plasmar alguna visión del futuro?, o ¿solo quería hacer una crítica a la Iglesia y sus acciones?.

El satélite Vanguard II, tenía las mismas dimensiones y características que este objeto, así como las antenas y una cámara, colocada y posicionada, a la misma altura e igual tamaño. Es curioso que el Vanguard II, fuera diseñado para medir la cobertura de nubes sobre la distribución de la luz del día, y que en el cuadro, esté posicionado también justo sobre las nubes, sobre un cielo iluminado.

Cuadro 2

A finales del siglo XV, Filippo Lippi pintó “La Virgen con el Niño San Juan“. Esta obra está expuesta en el Palazzo Vecchio de Florencia.

 

Sobre el hombro izquierdo de la Madonna, podemos observar un objeto extraño. Si ampliamos la imagen, se puede ver más claramente que no se trata de ningún ave, astro natural o error. También se puede apreciar a un personaje de la obra mirando hacia el objeto protegiéndose del sol con la mano encima de los ojos. Junto a él, se puede ver a un perro que también mira hacia el objeto.

La forma del objeto, es evidente que no es el sol, ni ningún otro astro luminoso, pero su luminosidad artificial hace que el personaje terrenal tenga que protegerse la vista, seguramente por la intensidad de la luz que desprende, y eso que la acción se desarrolla a la luz del día, donde una luz artificial, para poder deslumbrar debe poseer una potencia de luz muy elevada. Parece un objeto metálico con forma de casco de barco con una cúpula en la parte superior.  En la esquina superior izquierda podemos ver la estrella de Navidad con otras tres estrellas más pequeñas, que parecen llamas.

Las tres estrellas aparecían frecuentemente en las pinturas del siglo anterior, y especialmente en los iconos bizantinos de la virgen, a menudo en sus velos, sobre sus hombros o en su frente. Otras veces, estas tres estrellas son reemplazadas por tres rayos. Unos y otros representan la triple virginidad de María (ante partum, in partu, post partum).

La figura que parece un OVNI, es repetida frecuentemente en las obras de la misma temática del Quattrocento y Cinquecento, y es la representación de la anunciación a los pastores. Pero, ¿por qué razón se representa la anunciación con esa nube luminosa, y no con un ángel, como realmente indica el evangelio de San Lucas?. Los artistas de aquella época recibieron influencia no solo de los cuatro evangelios canónicos, sino que también tomaron influencia de otros textos entre los que se encuentran los evangelios apócrifos.

Cuadro 3

Otra obra misteriosa perteneciente al Quattrocento, es “La Anunciación de San Emidius“, pintado en 1.486 por Carlo Crivelli.

La Virgen se sitúa en una estancia donde observamos la cama y la estantería, en un estilo anecdótico que recuerda a Ghirlandaio. San Emidio, el patrón de la ciudad, se presenta junto al ángel, sosteniendo la maqueta de Ascoli en sus manos.

Lo más llamativo e impactante de esta obra, es el artefacto de donde sale ese rayo luminoso, que llega directamente a los aposentos de la Virgen. Hay que resaltar que, muchas obras de “anunciaciones” de la época, reflejan como un haz de luz apunta directamente a la virgen. Pero en esas obras, se ve claramente que el rayo de luz, parte de un astro rey, o de una figura representando a Dios Padre, pero en la obra de Cravelli, no sucede de esa manera. Por ejemplo, en la “Anunciación” de Fra Angelico, se observa la diferencia. En la obra de Fra Angelico, se ve que es un astro natural, un sol, y dentro está la paloma como figura del Espítitu Santo.

Así que, en la Anunciación de Cravelli, no se trata de una señal de Dios, ¿vio el artista algún objeto que quiso inmortalizar en este cuadro?. Si analizamos el cuerpo del cielo, se puede asegurar que se trata de un objeto sólido, con una estructura circular muy diferente de las nubes circundantes. Tampoco es el círculo del sol y el rayo, emana energía divina. El escritor, arqueólogo y experto, Roberto Volterri, afirma que no hay ninguna duda de que se trata de un objeto volador, de una nave espacial.

Si ampliamos la imagen del objeto en cuestión, las dudas sobre si es o no, un astro o un objeto artificial, se esclarecen.

Incluso parece que el objeto, desciende a gran velocidad. La luz que desprende, no es una luz natural, hay un rayo central, que sale del centro del objeto, y a su alrededor, diferentes haces de luz, al igual que cuando se dispara un artefacto. Otro detalle muy llamativo del cuadro, es que el rayo de luz, no pasa a través de la ventana, sino que atraviesa el muro del edificio, algo muy inusual en los pintores de la época que pintaban anunciaciones de este estilo.

Si viéramos la Anunciación de Vittore Carpaccio, Paolo Veronese, Fra Angelico y muchos otros, el rayo no atravesaba muros. Sí es cierto que, la representación de un haz de luz que va directo a la virgen, es una constante del Quattrocento, pero todos muestran que sale del sol o de un Dios Padre, o se suele ver al Espíritu Santo como portador del mensaje, y siempre sin barreras arquitectónicas, ya que la luz natural no traspasa los objetos sólidos, solo al alcance de tecnología avanzada como los Rayos X.

cuadro 4

En 1.710, Aert de Gelder, pintó “El Bautismo de Cristo“. Esta obra está actualmente expuesta en el Fitzwilliam Museum de Cambridge.

Observando el cuadro, se puede ver que la acción no transcurre de día, sino anocheciendo y bajo un cielo encapotado. Ambas circunstancias son totalmente contradictorias a que haya un sol, o se interprete como tal. La mitad inferior del cuadro, es donde se ejemplifica la acción, el simbolismo cristiano que da título a la obra.

Aert de Gelder, era un alumno aventajado de Rembrandt, y éste, no utilizaba en su paleta de colores la tonalidad lima, limón o amarillo. Este hecho, tenía influencia en sus alumnos, y en Aert no fue diferente. Pero en esta obra, Gelder rompe esa influencia y la constante temática en su obra, para mostrar un objeto discoidal flotando en el cielo, que ilumina artificialmente a Jesucristo y a Juan Bautista.

Otro aspecto ilógico de la obra, es que este tipo de pintura, cuando se quería representar a Juan bautizando a Jesús, se solía hacer junto a un río, en la mayoría de las veces, junto al río Jordan, y siempre a la luz del día. ¿Qué llevó al artista, a pintarlo en una montaña, donde no hay agua, y al anochecer?.  También es muy raro que el Espíritu Santo, siempre representado por una paloma, en esta ocasión parezca una mancha blanca en el centro del disco, como si el autor no le diera la importancia que la iglesia realmente sí le da a este hecho.

cuadro 5

Esta obra fue pintada en el año 1.350, y está expuesta sobre el altar del Monasterio de Decani (Kosovo).

Tanto en la parte superior derecha, como en la parte superior izquierda del cuadro, se pueden ver dos objetos, que transportan dos personas en su interior. La forma de ambas, la dirección y los detalles, nos dicen que esos objetos no están parados, ni siquiera parecen estar suspendidos en el cielo, sino que están en movimiento, y ese movimiento parece ser fugaz, a una velocidad impropia de la época, solo al alcance de objetos espaciales como estrellas fugaces, meteoritos o cometas.

Si ampliamos la imagen, se observa claramente que la postura de la persona en su interior, es una postura de estar sentado, pilotando, y no parece ser llevado por el objeto. ¿Cómo una pintura del siglo XIV, pudo plasmar de forma tan explícita, que un ser humano pudiera desplazarse por los cielos, manejando un objeto volador, una especie de aeronave, y que lo hiciera a velocidades desconocidas para la época?

El segundo objeto de la parte superior derecha es aún mucho más llamativo. El objeto es mucho más aerodinámico que el otro, y la persona en su interior, mira hacia atrás buscando encontrar con su mirada la otra “nave”. Ninguno de los dos personajes centra su atención hacia todo lo que discurre bajo ellos, que realmente debería ser el motivo principal del cuadro. Es como si ellos, sólo pasaran por allí, ignorando todo lo que ocurre en tierra.

cuadro 6

Este, más que un cuadro, se trata de un tapiz titulado “El Triunfo del Verano“, realizado en Brujas en el año 1.538. Actualmente, está expuesto en el Museo Nacional de Baviera.

En la parte superior del tapiz, se pueden ver cuatro objetos suspendidos en el cielo. Su forma y tamaño son muy parecidos, al igual que su situación y la distancia en la lejanía donde transcurre la acción. Sin duda, se trata de cuatro platillos volantes. En esa época, no existía ningún artefacto capaz de surcar los cielos, y la curiosa forma que tienen, atestigua que se trata de objetos artificiales que tienen la capacidad de volar.

La forma de los objetos, son muy parecidas a otro famoso tapiz llamado “The Magnificat“. Esta obra está expuesta en la Basílica de Notre-Dame en Beaune, y se realizó en el año 1.330. La obra refleja un día en la vida de la Virgen.

El objeto es el mismo que en el anterior tapiz. Está totalmente suspendido en el aire, y no es un elemento significativo del  conjunto de la obra. Simplemente, está ahí por motivos desconocidos que solo el autor conoce.

Si observamos los cuadros expuestos donde aparecen objetos voladores, se puede observar que todos están dibujados en un entorno religioso, con una temática muy seria e importante para la iglesia, como puede ser la Eucaristía, el Bautismo de Jesús, la anunciación de la Virgen, Cristo crucificado, el Espíritu Santo, etc.. Son acciones de la religión cristiana que son la base y el pilar de su iglesia.

En ninguno de los cuadros, ningún personaje religioso mira a los objetos del cielo, todos parecen ignorarlo, como si la presencia de un objeto artificial con la capacidad de volar no fuera importante, milagroso y sorprendente en la época que se representa la acción. Incluso parece que den la espalda a ese hecho, dando mucha más relevancia a lo que ocurre en la tierra, que en el cielo.

Sólo el hombre del cuadro 2, es el único que se fija en el objeto. No parece un hombre religioso, sus vestimentas son más bien de un pescador, incluso de un náufrago, un hombre solitario solo acompañado de su fiel mascota. Realmente, este hecho ocurre hoy en día. Una persona con bases sólidas religiosas, aunque sus propios ojos contemplen lo excepcional, si lo que sus ojos contemplan no están acordes con su religión, seguramente de la espalda al hecho, y lo ignore, aunque la evidencia de su existencia sea tangible.

No hay camino hacia la verdad, la verdad es el único camino.

Julio Verne. El Profeta de Nantes

En 1.828 nació Jean Jules Verne Allote, más conocido como Julio Verne. Pero, ¿sabemos realmente quién era Julio Verne?. Muchos, solo dirían que Verne, fue un escritor muy famoso, autor de obras como “La vuelta al mundo en 80 días” o “20.000 leguas de viaje submarino”. Aquellos que hayan profundizado más en su vida y obra, dirán que fue un visionario, un profeta o un vidente. Su legado refleja, que era un hombre lleno de misterios y enigmas.

¿Por qué invirtió millones de francos en viajar a determinados lugares del planeta? ¿Por qué su lenguaje se puede traducir a números? ¿Por qué los nombres de los protagonistas de sus novelas, tienen un significado oculto? ¿Cómo pudo describir perfectamente el viaje a la luna, punto exacto de salida y reentrada, tripulación, dimensiones, pesos, medidas, potencias…? ¿Tenía información privilegiada? ¿Por qué antes de morir, quemó sus archivos, más de 4.000 criptogramas, logogrifos y anagramas, que tenía ordenado meticulosamente, y donde escondía las técnicas que usó para los nombres de sus personajes o los mensajes cifrados en sus novelas?

Verne es famoso por mostrar en sus obras aparatos que aún no existían (sumergibles, helicópteros, naves espaciales, escafandras, ciudades con luz eléctrica, el pantelégrafo (fax), coches con motores de explosión, el metro, etc…), y todo ilustrado y explicado con gran precisión. ¿Cómo pudo, a mediados del siglo XIX, saber con todo lujo de detalles, lo que iba a ocurrir en el futuro? ¿Cómo sabía que un gran faro metálico, ubicado junto al Sena, alumbraría París (Torre Eiffel), y que las casas se iluminarían con luz eléctrica y no con gas? Es evidente, que Verne, fue capaz de saltar las barreras del tiempo. Pero ¿cómo?

En su obra “De la Tierra a la Luna“, de la saga “Viajes Extraordinarios“, Verne escribió que, desde Cabo Town, (Florida), un gran cañón lanzaba un enorme proyectil a la Luna. Las dimensiones y el peso imaginado por Verne para esa “bala”, eran prácticamente las mismas que las del Apollo XI, lanzado desde el Cabo Cañaveral (muy cerca de Cabo Town), 104 años después. Esa “bala” se llamaba Columbiad, llevando tres astronautas a bordo, igual que sucedió con el módulo Columbia de la misión Apollo. Verne decía que, dicho lanzamiento, sería observado por un gran telescopio situado en las Montañas Rocosas, como así ocurrió.

Los sistemas de regeneración del oxígeno, la comida deshidratada, el tiempo empleado en llegar a la Luna, el lugar del Océano Pacífico donde amerizó el módulo Columbia, con sus tres astronautas Aldrin, Collin y Amstrong (en un mar de 162.000.000 km2), fueron descritos de forma demasiado precisa para considerarlo una casualidad, y el lugar exacto solo difería en 4 millas de la situación descrita por Verne. Fijó la velocidad de escape en 11.000m/s (velocidad mínima con la que debe lanzarse un cuerpo para que escape de la atracción gravitatoria de la Tierra o de cualquier otro astro), cuando la cifra real son 11.200 m/s (aprox. 40.320 km/h), en el caso del planeta Tierra. ¿Cómo es posible que Verne conociera esas cifras?

Verne era muy dado a los anagramas, mensajes ocultos o cifrados, acertijos, logogrifos, etc. En el Viaje a la Luna, uno de sus tripulantes se llamaba Nicoll, y uno de los tres astronautas que fueron a la Luna fue Michael Collins. Este tipo de mensajes ocultos es una constante en su obra. Verne predijo que serían los EE.UU. quienes llegarían a la Luna, en una época donde Europa era la potencia, y el territorio americano, solo una gran extensión con vaqueros e indios, y que sería consecuencia de una guerra mundial. Verne fue el primero en adentrarse en el posibilismo científico. Allí donde otros escritores anteriores a él, hablaron sobre viajes extraordinarios de forma romántica, Verne lo hizo con datos concretos, haciéndolo posible.

En su obra “Frente a la bandera“, publicada en 1.896, Verne escribió; “este aparato estallaba, y su acción sobre las capas atmosféricas, era tan enorme, que toda construcción, ya fuera una fortaleza o un buque de guerra, debía quedar aniquilado dentro de una zona de 10.000 m2”, haciendo clara referencia a la bomba atómica. Verne vivía en una época donde el poder armamentístico era muy limitado. Tal vez, una mente aventurada científica de la época, podría imaginar armas más avanzadas, pero jamás aseverar de forma tan explícita la creación de un arma tan destructiva como la bomba nuclear, sus efectos y su radio de acción.

En “20.000 leguas de viaje submarino“, el Nautilus (creado por Verne en 1.870), es muy similar al primer submarino atómico construido por EE.UU en 1.955. En dicha obra, el conocimiento sobre las criaturas marinas, cetáceos y diferentes especies de peces, aún desconocidas o creídas ya extinguidas, se han demostrado con la tecnología actual, que existen y que aún permanecen. Y las descripciones son realmente asombrosas, para alguien que jamás pudo sumergirse en las profundidades de un océano, ni nadie tenía la tecnología ni la capacidad para hacerlo.

Lo que parecían simples novelas para jóvenes, el paso del tiempo lo ha convertido en auténticas profecías, en vaticinios inexplicables. ¿Cuál era el secreto de Julio Verne?

En 1.870, Le Magasin Pittoresque,  publicó un anuncio que decía; “Gracias a la horadación del istmo de Suez, es posible ahora, partiendo de París, dar la vuelta al mundo en menos de tres meses. El servicio para este viaje circular no ha de tardar en ser organizado”. El periódico reproducía el itinerario completo, incluyendo los días de duración de cada etapa del viaje. En total, concluía el artículo, se tardaría 80 días.

Verne, está demostrado y probado, pertenecía a algunas sociedades secretas de la época, en especial, a la Sociedad de la Niebla, en la que probablemente fue iniciado por Alejandro Dumas (autor de obras como “El Conde de Montecristo” o “Los Tres Mosqueteros”). Esta sociedad secreta, fue fundada en el siglo XVI por Gryphe, y contaba entre sus miembros con Miguel de Cervantes, Goethe (Fausto) y Dante Alighieri (La Divina Comedia). La Sociedad de la Niebla tenía una ideología revolucionaria y muy próxima a los rosacruces.

La Orden Rosacruz, fue fundada por Christian Rosenkreuz (cruz de las cuatro rosas), que murió en 1.484, y su cuerpo desapareció hasta que no fue descubierta su tumba en el 1.604, fecha donde volvió a renacer, a resurgir la Orden. Se dice que, su cuerpo, apareció en perfecto estado de conservación, hecho que propició todo tipo de leyendas acerca de esta sociedad.

En la obra de Verne “Robur el Conquistador” (Robur-le-Conquérant), las iniciales son un guiño a la Orden. Robur (R de Rosa) y Conquerant (C de Cruz). En “La vuelta al mundo en 80 días”, su protagonista se llama Phileas Fogg. Curiosamente, La Sociedad de la Niebla, tenía como texto básico, un libro críptico titulado “El Sueño de Polifilo” (Hypnerotomachia Poliphili), escrito en el siglo XVII por Francesco Colonna, donde se oculta una rara hermosura y un apasionado anhelo de perfección, sabiduría y belleza absolutas, bajo el signo del Amor (la orden de los rosacruces son conocidos como AMOR (Antigua Mística Orden Rosacruz). Pues bien, etimológicamente, Poliphili es el equivalente de Phileas, y Fog en inglés, significa niebla. Phileas Fogg es un personaje de la Orden Rosacruz y de la Sociedad de la Niebla. El lugar de encuentro y reunión de Phileas Fogg, llamado el Reform Club, contiene nuevamente las iniciales R + C (Rosa Cruz). En su escudo, se puede observar la cruz y la rosa.

Uno de los mejores amigos de Julio Verne, era Gaspard Félix Tournachon, un famoso fotógrafo de la época, que fue quien inspiró a Verne a escribir “Cinco Semanas en Globo“, ya que era célebre por sus aventuras aéreas. Ser fotografiado por Tournachon, era un privilegio solo al alcance de gente famosa, políticos, escritores y personas influyentes. El pseudónimo de Tournachon era Nadar, y pertenecía también al círculo de sociedades secretas y amistades de Verne. En el libro “Cinco Semanas en Globo”, el protagonista se llama Ardan (anagrama que escondía la personalidad de Nadar -Tournachon).

En la obra “Las Indias Negras“, un descenso a los infiernos ambientado en una mina escocesa, se ve claramente su influencia masónica, rindiendo tributo a otro gran conocido masón como Wolfgang Amadeus Mozart. Entre los masones se suele considerar a La flauta mágica como su trabajo más hermoso (su escenografía está repleta de símbolos), y fue la razón por la que Verne, en su novela Los hijos del Capitán Grant, permite que el personaje del geógrafo francés Santiago Paganel (nombre probablemente inspirado en el propio Papageno de La flauta mágica), escuche en el desierto el aria Il mio tesoro tanto, de Don Juan, y exclame: “Esa sublime inspiración del maestro de maestros”, subrayando la admiración de sobra conocida que Verne siempre manifestó por Mozart.

Verne es conocido por sus anagramas y mensajes ocultos. Por ejemplo, el apellido de Héctor Servadac, personaje principal de la historia homónima, si se escribe de derecha a izquierda, nos da la palabra “cadavres” (cadáveres). Otro personaje  es Alcides Pierdeux (de la obra “El Secreto de Maston“). El apellido puede dividirse en pi-r-deux, que traducido del francés al español, significa pi-erre-dos, una clara alusión a la fórmula para calcular el área de la circunferencia. Otro ejemplo aparece en el cuento “El doctor Ox“, donde el personaje principal lleva por nombre Ox, y su auxiliar se llama Ygene. Si unimos los dos nombres, obtenemos la palabra “oxygene”, que guarda una gran relación con el contenido de la historia.

Verne estaba en contacto con una sociedad secreta de origen rosacruciano, llamada Golden Dawn (la élite de los rosacruces), fundada en Londres en 1.865, donde uno de sus más destacados miembros era Bram Stoker (el autor de Drácula), Mientras Stoker terminaba “Drácula”, Verne, casualmente, ponía punto y final a su libro “El Castillo de los Cárpatos“, ambientada muy cerca de la mansión del vampiro. Ambas trataban el tema de la búsqueda de la inmortalidad. En la obra “La Joya de las Siete Estrellas“, Stoker hablaba de un rayo verde vinculado a la resurrección de los antiguos egipcios, y que Verne plasmó en su libro “El Rayo Verde“.

En “La Caza del Meteoro“, Verne avisaba sobre el peligro y las consecuencias de que un meteorito cayera en la Tierra. En esa época, nadie imaginaba ni creía lo que Verne trataba de decir. Siete años más tarde de publicar este libro, sucedió el Evento de Tunguska, donde un meteoro de 80 metros de longitud arrasó toda aquella zona de Siberia. En “Los Quinientos Millones de Begún“, Verne hablaba del ascenso y el auge del nazismo y la puesta en órbita de satélites artificiales.

¿Cómo pudo Verne predecir, en cada obra que escribía, acontecimientos futuros que hoy en día conocemos, que se han producido y son reales? Verne consiguió describir especies que aún no se habían descubierto o se creían extinguidas, habló de Paris como una ciudad movida por la electricidad, con un faro de hierro junto al Sena, que iluminaría la ciudad, dio datos precisos del lanzamiento del Apollo VIII y XI, la llegada a la Luna, la reentrada, con sus correspondientes medidas, pesos, dimensiones, materiales. Nos habló del submarino, del fax, de fotocopiadoras, de una tecnología inimaginable en su época, del helicóptero, carros de combate, alambradas eléctricas, del cine sonoro (escribió que en un futuro se podría captar imagen y sonido en un mismo lugar). Nos dijo que EE.UU. iba a ser la potencia del futuro, cuando era una tierra aún por prosperar. Realizó planos de sumergibles, escafandras, aeronaves. ¿Tenía Julio Verne acceso a manuscritos no de este mundo? ¿Estaba en contacto con fuerzas más allá de nuestra comprensión? o ¿simplemente se trataba de un escritor lúcido e ingenioso, donde toda su obra se hizo realidad por simple casualidad?

Hay una villa francesa, llamada Rennes-le-Chateau, donde desde hace años se busca el tesoro de los templarios.  Hay una obra de Verne llamada “Clovis Dardentor“, donde ya encontramos el primer criptograma, ya que en su título se puede leer “L’or ardent de Clovis” (El oro ardiente de Clodoveo). El personaje principal es el capitán Bugarach, nombre de una montaña de Rennes-le-Chateau. En 1.885 fue nombrado cura de esa localidad a Berenger Sauniere, quien se dice encontró junto al altar mayor una pilastra hueca donde se escondía unos pergaminos dentro de unos cilindros de madera.

Eran fragmentos del Nuevo Testamento escritos en latín, donde había numerosos códigos secretos encriptados. Esto, llevó al cura a explorar toda la región en busca de “algo”. Y debió encontrar lo que buscaba, ya que repentinamente, se gastó una fortuna en reconstruir la iglesia y construirse una mansión junto a ella.  El historiador Procopio de Cesarea, narró en su obra “Historias de las Guerras“, que los visigodos se llevaron de la ciudad eterna los tesoros de Salomón (rey de los hebreos), que ofrecía una descripción indescriptible repleto de esmeraldas, y que en épocas pasadas fueron sustraídos de Jerusalén por los romanos.

La historia atribuye la búsqueda de ese tesoro a Clodoveo (rey de los francos), y quien en el año 507, conquistó Toulouse, Carcasona y Rhedae (localidad donde se alza la parroquia de Sauniere). Clodoveo no es otro que Clovis, el Clovis Dardentor de Verne. Diferentes investigaciones actuales, creen que en el tesoro de Salomón, el tesoro que protegían con su vida los templarios, el gran misterio de Rennes, era la existencia de una línea dinástica de Jesús de Nazaret, incluso la ubicación exacta de su tumba.

En ese tesoro visigodo, había un objeto sagrado llamado “La Mesa de Salomón” (se cuenta que era una especie de mesa o espejo), donde la leyenda cuenta que estaba compuesta por una aleación de metales muy particular que le confería la capacidad de revelar a su dueño todos los rincones del mundo. Quien se asomaba a su pulida superficie, dominaba el curso del tiempo y podría ver en ella “la imagen de los siete climas del universo”. ¿Tuvo Julio Verne acceso a este tesoro, y de ahí pudo ver y plasmar en sus obras acontecimientos futuros con tanta exactitud? ¿Pudo Verne haber estado en “contacto” o “comunicación” con seres, fuerzas o entidades extrahumanas, que abrieron su mente a un mundo ajeno a la civilización de entonces?

El monumento funerario de Verne, situado en el camposanto de La Madeleine (Amiens), es otro misterio. Plasma perfectamente al Verne mágico, secreto, esotérico, iniciado e iniciador. Construído en piedra y mármol, ha dejado en su sepultura su último gran enigma: el que sintetiza su vida, sus sueños y su obra.

Una rama de palmera, símbolo de la inmortalidad del “phoenix” que resurge de sus cenizas; el “etz hajaím” o Árbol de la vida de los kabalistas y la “tariqat” o asociación iniciática sufí. Una estrella de seis puntas flotando sobre la palmera: la unión del fuego celeste y el agua para la reconstrucción interior, en palabras de Mario Satz, y que los cabalistas llaman “shamaim”. Una cruz inscrita en un círculo, que alude a la “cuadratura del círculo”: el opus alquímico completo, acabado y realizado. Una rama de olivo: “la paz del justo” (una versión bíblica del laurel olímpico). Una lápida sepulcral pentagonal sobre las espaldas de ese Verne de mármol que ‘renace” de la tierra. Una losa pitagórica, que nos recuerda la “salud microcósmica”. La propia leyenda funeraria, con cinco de sus letras “especial y estratégicamente” destacadas sobre el resto: “J”, “L”, “V”, “R” y “E” y que los expertos en cábala y numerología han descifrado como una “pista” más que nos habla de “resurrección”.

Una mano derecha alzada hacia el Oeste, con una muy específica posición de sus dedos (uno-tres-uno). Un rostro igualmente orientado hacia el oeste, hacia el rojo alquímico, hacia el “renacimiento”. Una mano izquierda firmemente asentada en la tierra. Un sudario que cubre la cabeza de este Verne “que no ha muerto”. Los siete abetos, formando un semicírculo, que guardan la tumba por su cara Este. No olvidemos que “Verne” significa “árbol”.

En el solsticio de verano, la sombra de la mano alzada, proyectada por el sol, oculta las dos cifras del año de su muerte, y las dos cifras del año de su nacimiento. Es un Julio Verne hacia la inmortalidad, hacia la eterna juventud.