En Busca de los Dioses (Episodio III)

Todos los mitos y leyendas que existen, textos, documentos, esculturas o pinturas, donde se cuentan historias sobre dioses, a la mayoría de la gente, les suena a eso, a simples historias inventadas desde tiempos remotos, que han ido pasando a las diferentes generaciones como cuentos o fábulas. Pero, si escucháramos todas esas historias, de cada tribu, de cada pueblo aborigen, de cada cultura y civilización, absolutamente todas, contienen paralelismos, que estamos obligados a reinterpretar, y a pensar según los conocimientos que aquellos pueblos tenían, su visión del mundo y sus posibilidades.

Nosotros vivimos en una época, donde los adelantos tecnológicos, nos han enseñado a ver el mundo desde otra perspectiva. Hemos visto fotos de galaxias, hemos visto cómo el ser humano explora otra superficie que no sea la Tierra, hemos visto el horror que proporciona una bomba atómica, conocemos cómo funciona nuestro cuerpo, podemos viajar volando, llegar a lugares recónditos, hemos visto que se puede clonar, criogenizar, descubrimos cada vez más dimensiones, que se puede viajar en el tiempo, y que existen atajos para ello. En muchos aspectos, somos privilegiados de poseer un conocimiento avanzado, que hace miles de años no existía.

Si hubieras formado parte de una civilización antigua, de hace miles de años, y vieras bajar una nave del cielo, es imposible, que si tuvieras que describir lo que has visto, emplearas palabras completamente desconocidas para la época, tales como nave espacial o reactor. Pero sí emplearías vocablos que conoces, y describirías lo que has visto, asemejándolo a aquello que te fuera familiar y se acercara lo máximo posible, a lo que has visto. Así que, dirías que un “pájaro”, unos “dioses”, descendieron de los cielos, y el nombre que les darías, sería algo relacionado con su aspecto y sus actos.

En las cercanías del Lago Titicaca (Perú), se encuentra la Puerta de Hayu Marca o Puerta de los Dioses.

Esta puerta, fue tallada de una cara natural de la roca, hace miles de años, midiendo 7 metros de altura x 7 metros de anchura. El hueco que existe en el centro, mide 2 metros. Los indios nativos de la región, tienen una leyenda, que habla de una entrada a las tierras de los Dioses, y se cuenta que en tiempos remotos, grandes héroes habían ido a unirse a sus dioses, pasando a través de la puerta, para conseguir la inmortalidad. Realmente no se trata de una puerta tal y como nos la imaginamos. ¿Por qué se hace a 4.000 metros de altitud, en medio de ninguna parte, una estructura en roca maciza de ese estilo, con una especie de puerta?. ¿Quiénes lo hicieron y para qué servía?.

La leyenda cuenta, que un sacerdote inca del Templo de los Siete Rayos, llamado Aramu Muru,  huyó de su templo con un disco sagrado de oro, y se ocultó en las montañas de Hayu Marca, y llegó hasta la puerta que había sido observada por los sacerdotes chamanes. Les mostró la llave de los dioses, se realizó un ritual, y el sacerdote se dirigió a la puerta, introduciendo en la abertura que hay en el centro, el disco de oro. Según la leyenda, una luz azul emanó de su interior, como si fuera una puerta interdimensional. El sacerdote atravesó la puerta, y nunca más se supo de él.

Los arqueólogos, han observado una pequeña depresión circular en el lado derecho de la pequeña entrada, y han teorizado que aquí es donde un disco pequeño se podría colocar y sostener por la roca. En esta imagen, se puede observar, cómo en el centro de la puerta, hay una especie de depresión, para poder introducir algún tipo de objeto o una llave especial.

Obviamente, dentro de la roca, no hay nada, no existe ninguna estancia o habitáculo. Entonces, una vez que tenemos la llave precisa que encaja en la abertura, ¿a dónde nos conduce esa puerta?. ¿Es esta puerta un Portal Estelar?. Los indígenas llamaban a los sacerdotes “Hermanos del Espacio“, y los chamanes que presenciaron el acontecimiento, contaron que el disco de oro que introdujo en la puerta, provenía del cielo, es decir, no era un objeto creado por manos humanas ni con materiales terrestres.

A 1.400 km al norte de la Puerta de los Dioses, existe una planicie de 4 km2 de extensión, ubicada también a 4.000 metros de altura, que contiene un nivel de energía magnética muy elevada, como ocurría con las Piedras de Carnac y la Puerta de los Dioses. El pueblo Inca, lo considera la ciudad de los dioses, un lugar sagrado, y se llama Marcahuasi. Esta planicie, contiene numerosas rocas enormes, que parecen simplemente un accidente geográfico más, puestas allí por la misma naturaleza.

Todo cambió en el año 1.952, cuando un estudioso de la zona, aseguró que las formaciones rocosas habían sido, en otra época, imágenes de figuras humanas y animales, esculturas legadas por una civilización muy avanzada hace miles de años. Su nombre era Daniel Ruzo (criptógrafo, fotógrafo y arqueólogo), afirmando que dichas rocas, guardan un mensaje para la Humanidad. La civilización que cinceló esas rocas,  conocían el hierro hace 40.000 años. Este video refleja el aspecto que tenían las rocas originalmente.

La observación y el estudio durante años, llevó a Daniel Ruzo a afirmar, que esas rocas, hace miles de años, tenían un aspecto diferente, que la erosión del agua y el viento, han ido modificando. Marcahuasi, era el lugar de los dioses, que esculpieron en las rocas figuras egipcias (en una planicie de Perú), y animales que no forman parte de la fauna de esa zona, solo visibles en otros continentes, como el camello o el león africano.

¿Es casualidad, que las zonas sagradas esparcidas por todo el planeta, estén en esos lugares determinados o existe una razón mucho más compleja?. Los estudios y análisis de esas zonas, reafirman que no están elegidos de forma arbitraria. Los campos de energía que existen en esas zonas concretas, son puntos claves de la cuadrícula mundial. Esto es, un diseño geométrico de energía que entrelaza el planeta. Nuestro planeta, está cubierto por una red de energías invisibles que lo rodean. En determinados lugares de la Tierra, esas energías se unen, coinciden, y forman vórtices muy potentes, haciendo que la energía sea más potente y más útil.

Es la armonía total, entre la naturaleza, geometría, ciencia y matemáticas. La resonancia de la Tierra (los “latidos” del planeta) en esos puntos, es la de amplificar el poder en la Tierra, de tal forma, que el cambio global resultante en frecuencia, eliminara los conflictos y la energía destructiva entre el ser humano. Además, este campo extraordinario de unificación, crea un campo de fuerza con una influencia capaz de sanar y transformar a la multitud. La finalidad de construir esos lugares sagrados, era conseguir una armonía a nivel mundial, alcanzar dimensiones inexploradas por el hombre. ¿Cómo es posible, que civilizaciones antiguas, conocieran estos puntos exactos de energía?. El conocimiento de estas zonas de energía, les llevó a edificar, al mismo tiempo, construcciones mastodónticas que servían de nexo unificador de las fuerzas del planeta.

Existe una disciplina china, conocida como Feng Shui, donde este pensamiento, se basa en la existencia de un aliento vital, cuyo flujo se ve modificado por la forma y disposición del espacio, los puntos cardinales, y los cambios temporales. Cada punto cardinal, emana una energía determinada. Para llegar a obtener ese conocimiento y esa práctica, los chinos se guiaban por las líneas del dragón. Estas líneas, actualmente son conocidas como Líneas LEY, son líneas conocidas desde tiempos prehistóricos, y son alineaciones de energía, localizadas en vórtices magnéticos de los lugares sagrados del mundo, como los círculos de piedras (Stonehenge), monumentos megalíticos (Piedras de Carnac), iglesias, cementerios, etc.

Los primeros en hablar sobre la existencia de estas líneas, fueron los pitagóricos, más concretamente, su discípulo más aventajado, Platón, quien describió la Tierra, como un dodecaedro geométrico. La Escuela Pitagórica, afirmaba que la geometría, y las diferentes formas geométricas, son la base de todo, incluida la Tierra.

El investigador francés, Aimé Michel, realizó un mapa de las localizaciones de avistamientos de OVNIS, desde el caso Roswell en 1.947. El mapa resultante reveló, que las apariciones estaban asociadas a grados de latitud, y que la ciencia estaba tras esas apariciones, que no era algo casual. Los lugares de los avistamientos, coincidían con zonas de concentración de energía planetaria. ¿No es posible, que seres de otros mundos, eligieran esos lugares específicos por sus poderes naturales, y enseñaron a los hombres a construir estructuras increíbles, para magnificar esos poderes?.

¿Hay que seguir creyendo, que la Gran Pirámide Gizeh, no se sepa cómo la construyeron realmente, no se haya encontrado ninguna herramienta de trabajo que utilizaron, y que pusieran una piedra cada 5 segundos, que pesan toneladas y lo hicieran de forma perfecta?. o ¿Hay que creer que en la misma época, separadas por miles de km, diferentes civilizaciones, asentaran sus ciudades en lugares estratégicos del planeta, levantaran pirámides y monumentos celestiales, todas orientadas a la misma zona del Cosmos, y todas envueltas en un halo de misterio inexplicable?. ¿No es más lógico pensar, que toda esa increíble casualidad, no es tal, y que nos fue dado un conocimiento muy avanzado en diferentes disciplinas, en beneficio de la evolución?. ¿No son estos monumentos, una forma de transportar y de unir la energía, como descubrió Nicola Tesla, y no complejos arquitectónicos funerarios, donde curiosamente, no se han encontrado ningún cuerpo enterrado?.

Todos los lugares antiguos, están conectados. En Europa, existe una Línea LEY, que atraviesa ciudades de Inglaterra, Francia e Italia. Dichas ciudades, comparten la raíz en su nombre. Todos los puntos de la línea, pertenecen a un punto arqueológico, y el nombre de todos los puntos comparten la misma raíz, “estrella“. ¿Cómo puede ser, que en la Edad de Piedra, una línea perfecta, a lo largo de miles de km, y con una nomenclatura específica, marque todos esos lugares?. ¿Es esto también casualidad?. Es imposible que lo sea. Esta línea es conocida como St. Mary.

Pero la más famosa Línea LEY en Europa, es la de St. Michael.

Se dice en la Biblia, que el nombre de Michael (Mi-ka-el), se originó cuando Lucifer (el ángel caído), se comparó con Dios, a otro ángel que estaba delante de él y gritó: “¿Quién como Dios?”, que en hebreo se traduce como ‘Mi-ka-el “, tras lo cual llegó a ser conocido como Michael.

En las Líneas LEY, siempre se cumple una serie de requisitos, y la primera de todas, es el motivo de por qué se llaman “LEY”.

La ciudad o pueblo debe terminar en “ley”, “Lea”, “lee” o “Leigh”, donde la mayoría de las ciudades o pueblos, curiosamente, tienen la terminación “ley”. Algunos de estos pueblos, por donde la Línea LEY de St. Michael discurre son:

  • Aspley
  • Bradley
  • Shipley
  • Burley
  • Ilkley
  • Bewerley
  • Pateley Bridge
  • Hedleyhope
  • Hamsterley
  • Throkley
  • Kirkley
  • Longhorsley
  • Handley
  • Pilsley
  • Ramsley
  • Whickersley
  • Alverley
  • Cantley
  • Wheatley
  • Crabley
  • Hunsley
  • Rowley
  • Beverley .. etc

Esta ciudad o aldea, no debe estar situada a más de 1 milla (1,6 km), de la ruta central de la Línea LEY neutra. El recorrido de la línea, debe pasar por lo menos, por tres importantes sitios sagrados antiguos. Debe haber muchas referencias a los nombres de los santos en el nombre de los pueblos, ciudades o las iglesias que la línea pasa a través de la Ley.

Algunos sitios que atraviesa esa línea, son el Círculo de Piedras Hurlers, complejo compuesto de tres grandes círculos, hechos con piedras de casi dos metros de altura, colocadas verticalmente y que datan del año 1.500 a.C. Esta es la disposición del complejo de Hurlers, dispuestas de la misma manera que el Cinturón de Orión, al igual que las Pirámides de Egipto.

Uno de los pueblos más misteriosos de la línea de St. Michael, es la localidad de Glastonbury. Aquí, convergen varias Líneas LEY. Esta zona, es considerada por muchos, donde se encuentra la famosa Ávalon, de las leyendas célticas y artúricas. El Rey Enrique II, patrocinó la búsqueda de los restos del Rey Arturo y Ginebra. Esta responsabilidad, se le encargó al abad Henry de Blois, pero no fue hasta el reinado de Ricardo I, cuando empezó verdaderamente su búsqueda, que llevó al descubrimiento de un enorme ataúd de roble, a 16 pies de profundidad, con una inscripción que rezaba: “Hic iacet sepultus iclitus rex Arthurus in insula Avalonia”, (“Aquí yace sepultado el Rey Arturo, en la isla de Ávalon”).

Glastonbury es una zona de 20 km2, rodeada de pequeñas colinas, y su famosa Abadía Medieval. La colina más importante es Glastonbury Tor, con una pequeña torre que corona el alto, es el único resto que queda de la Iglesia consagrada a San Miguel (St. Michael). Visto Glastonbury desde el aire, varios expertos aseguran que se esconde un zodíaco sagrado, reflejo de las constelaciones.

Otro misterio de Glastonbury, es la ubicación del Santo Grial. Jesucristo, y su tío José de Arimatea, viajaron hasta Bretania, y en Glastonbury levantaron la primera iglesia de las Islas Británicas. Después de la crucifixión de Jesús, José de Arimatea volvió a las islas, portando el cáliz con la sangre de Cristo, enterrando dicho tesoro en Glastonbury Tor, de donde surgió un manantial. Este manantial, es conocido como el Pozo del Cáliz, cuyas aguas son de color rojo, debido a las características de las rocas circundantes y al óxido de hierro. Otra leyenda, asegura que José de Arimatea, llegó en una canoa a la colina de Wearyall, y se apoyó en su bastón con el propósito de rezar. El bastón echó raíces, y se convirtió en el espino de Glastonbury, que aún florece en Pascua y en Navidad en los terrenos de la abadía y frente a la Iglesia de San Juan.

Uno de los sitios del planeta, donde la energía magnética, actúa con más fuerza, es la Zona del Silencio, situada al norte de México, y que cubre un área de 50 km2 en pleno desierto.. Cuando te adentras en esta zona,  las señales de radio se desvanecen y las brújulas dejan de apuntar al norte magnético.

En los primeros años de la década de los 70, un cohete de la NASA llamado Athenas, cayó en la zona de silencio. Varias semanas duró su búsqueda, en las inmediaciones de Medanos, zona que se caracteriza por sus formaciones rocosas similares a estalagmitas. Los aparatos de radar utilizados, no aportaban dato alguno de la localización del aparato, e incluso el rastreo desde el aire resultó infructuoso. Cuando fue localizado el cohete, los especialistas se llevaron varias toneladas de arena del desierto, con el pretexto de que estaba contaminada, bajo un fuerte dispositivo de seguridad. Esto, originó rumores de que la zona poseía cualidades magnéticas desconocidas, y la teoría de que un cono magnético, cubría esta región y bloqueaba diferentes tipos de señales.

La Zona del Silencio, se encuentra en el paralelo 27° de Latitud Norte y los meridianos 104° y 106° de longitud Oeste, que son los paralelos donde se encuentran los puntos de mayor magnetismo del planeta, como el Triángulo de las Bermudas. En esa zona, se encontraron vestigios de un gran meteorito denominado Chupaderos, el cual es considerado uno de los más grandes del mundo, y se encuentra en el Museo del Palacio de Minería de Ciudad de México.

Los vórtices magnéticos o campos magnéticos que allí existen, son capaces de absorber las ondas de radio, causando la imposible propagación de ellas, perdiendo su intensidad, siendo imposible captar señales de radio. También actúa como si fuera un imán, donde el mismo magnetismo, ha provocado la caída de miles de aerolitos. Además, la fauna local, está compuesta de animales que han sufrido curiosas mutaciones por la radioactividad imperante en el área, desde tarántulas gigantes, hasta peligrosas serpientes de dimensiones descomunales. La tortuga de esa zona, en lugar de poseer aletas, tiene una especie de pezuñas para excavar la arena del desierto. También sandías y melones de tamaños desproporcionados, sin saber el motivo.

El lugar es atravesado por una falla, que va desde el casquete polar, pasando por Canadá y EE.UU, llegando al Estado de Sonora. La falla se adentra en el Océano Pacífico, y corta en las Islas de Revillagigedo, vuelve a México, atraviesa el Istmo de Tehuantepec, y se conecta en una ramificación de fallas ubicadas en el Triángulo de las Bermudas.

Abarca 1.300.000 km2, allí han desaparecido más de 2.000 barcos, más de 200 aviones e innumerables vidas. Se la conoce como el Cementerio o el Triángulo del Diablo. Todas las desapariciones, ocurrieron con embarcaciones y aeroplanos en buen estado, en manos de personas que conocían bien la zona, con buenas condiciones climatológicas, y sin dejar rastro. Muchos de los barcos, poseían sistemas de comunicación y localización avanzados, pero jamás se encontraron. ¿Qué sucede en esa zona?.

Muchos pilotos, dijeron haberse topado con una especie de “niebla electrónica“, justo antes de desaparecer. Solo existe un hombre, que haya sobrevivido en esas circunstancias. Su nombre es Bruce Gernon. El 4 de diciembre del 1.970, Bruce, despegó desde el aeródromo de la Isla de Andros rumbo a Florida. Poco después del despegue, cuando se encontraba a 110 km de la costa de Florida, Bruce comunicó por radio, de la existencia de una nube elíptica, a una distancia de  1 km. De repente, de un día soleado y claro, Bruce se encontró atrapado en una tormenta  a 12.000 km de altura.

Bruce dijo por radio: “No veo ninguna salida, no puedo escapar de aquí”. En ese momento, Bruce pareció ver, lo que era una especie de túnel. Se introdujo en ese túnel, y justo cuando estaba en el interior, todo dejó de funcionar, todos los sistemas fallaron. Gernon, afirma que una fuerza sobrenatural le hizo viajar a través del tiempo.

El túnel atravesaba la nube. Se podía ver el cielo azul al otro lado. Bruce entró en el túnel, pero cuanto mas avanzaba en el túnel, éste se reducía de tamaño. Los lados del túnel giraban en el sentido contrario a las agujas del reloj. Bruce, tardó 20 segundos en salir del túnel. Durante unos segundos, Bruce, confesó que tuvo la sensación de pesar o kg allí dentro. Al salir, se puso en contacto con la torre de control de Miami, para señalar su posición a unos 150 km al sur de Miami. Pero el controlador aéreo era incapaz de localizarle en este área.

El controlador aéreo, volvió a contactar con Bruce, y le informó que acababa de localizarle arriba de las playas de Miami. Bruce miró su reloj, y vio que sólo llevaba volando 34 minutos, y que para llegar a esa zona, necesitaba más de 1 hora de vuelo, así que contestó al controlador, que más bien se encontraba por Bikini y que seguramente le confundía con otro avión. Bruce, vio abajo las playas de Miami. Pero el controlador no se había equivocado, ése era el avión de Bruce. Aterrizó en Palm Beach y constató que el vuelo había durado 47 minutos, cuando el tiempo estimado de vuelo eran 75 minutos. Se comprobó que el reloj no estaba roto. El avión había recorrido 460 km en 47 minutos, en un avión que viaja a 350 km/h.

La primera referencia que se tiene de acontecimientos extraños en esa zona, de fallos en la brújula, de avistamientos OVNI, de luces extrañas, son las cartas de navegación de Cristóbal Colón, que escribió el 11 de agosto 1.492, cerca de la Isla de San Salvador. En dichas cartas, Colón informa de la caída de meteoros, descritos por él mismo como “pelotas luminosas que bajaban desde el cielo”. También describió “bailes de luces” en el horizonte. Obviamente, en 1.492, no había globos sonda, ni ningún aparato que volara, ni nada con lo que justificar esas luces, ni esos objetos que recorrían los cielos. Colón, también reflejó en su bitácora, cómo la brújula se desvió 11º, y que fueron desviados de su ruta, por un extraño remolino, del que tuvieron que escapar, en un mar tranquilo.

Es evidente, que algún tipo de fuerza actúa en esa zona, con corrientes de agua a temperaturas muy variables en las profundidades, y la superficial apenas contiene vida. Luces que salen del agua o que se sumergen en ellas, aparatos electrónicos que dejan de funcionar, grandes embarcaciones que desaparecen sin dejar rastro, sin ser encontrados, aviones que nunca más se supo de ellos, y Bruce Gernon, la única persona que sobrevivió, narra cómo una especie de “agujero de gusano”, una “puerta interdimensional”, hizo que llegara a las costas de Florida media hora antes de lo estimado. ¿Qué ocurre en esa zona del planeta?.

Los meridianos y paralelos de la Tierra, son zonas de energía, que en determinados lugares, la unión de esos vórtices, incrementa esa energía. Esto sucede de forma evidente, en todo el paralelo 27. El Triángulo de las Bermudas, es una zona perfecta para la creación de vórtices, donde se crean puertas dimensionales, y viajar en el tiempo. ¿Dónde fueron a parar todos los barcos y vuelos tripulados?. Al ser un vórtice creado de forma natural, es inestable, no se sabe cuánto tiempo estará abierto dicho vórtice, ni dónde te llevará. En el caso de Bruce Gernon, llegó a su destino mucho tiempo antes de los estimado, pero ese agujero de gusano, podría llevarte a un universo paralelo, o a otros mundos.

El 7 de junio de 1.964, Carolyn Cascio, piloto profesional de aviones comerciales, pilotaba su avioneta  Cessna 172, acompañada de otro pasajero. Habían despegado de Nassau, con destino a la Isla Gran Turca, un trayecto de unas 465 millas (750 km). LLegando a su destino, y preparándose para aterrizar en el aeropuerto internacional JAGS McCartney en Cockburn Town, capital de Isla Gran Turca, la brújula magnética de su Cessna se había vuelto loca, giraba sin control, luego mencionó que no podía comunicarse con el aeropuerto JAGS, pero la Torre de Control del aeropuerto JAGS de Gran Turca, sí la escuchaba, y los controladores locales intentaban comunicarse con ella sin éxito. Carolyn, dejó el comunicador abierto, y se grabó una conversación totalmente increíble.

Carolyn, empezó a hablar con su compañero de viaje, diciendo: “No lo entiendo, debí dar un giro equivocado, aquí debería estar Gran Turca, pero allí abajo no hay nada, ni casas, ni aeropuerto, nada”. El acompañante aseveró: “Así es”. Carolyn: “Mmmm… el mapa me muestra que estas son las islas, tienen la forma y todo eso, pero no hay nada allí, mira (a su pasajero), no hay nada, no hay casas, ni edificios, ni carreteras, pero tiene que ser Gran Turca, es como si no estuviera, se ve como Gran Turca… pero no puede ser”.

Según los registros de radar del aeropuerto JAGS, Carolyn empezó a describir círculos alrededor de las islas, existen testimonios de gente que vio a esa avioneta hacer varios giros durante más o menos 30 minutos. Al término de ese tiempo, se escuchó comentar a Carolyn, con cierta frustración: “No hay forma de salir de aquí”. Carolyn, decidió poner rumbo a otras islas, ya que no veía ninguna zona de aterrizaje, donde se suponía debía estar el aeropuerto. Nunca más se supo nada de Carolyn. ¿Cómo pudo estar viendo las Islas de Gran Turca, y allí no hubiera casas, ni estuviera el aeropuerto?. Es muy probable, que Carolyn, se encontrara sobre las islas, pero en una época anterior, en una época donde aún no fueron construidas, o ni siquiera fueron descubiertas aún. ¿Viajó Carolyn al pasado?.

Albert Einstein, conocía la existencia de los campos energéticos, y la creación de vórtices y puertas dimensionales. Tanto es así, que realizó un experimento secreto llamado “Experimento Filadelfia“, donde se intentó crear de forma artificial, un vórtice energético alrededor de un buque de guerra, el USS Eldridge DE-173, haciéndolo invisible a los radares. Según la teoría, había que conseguir crear la suficiente energía, para crear una interrelación entre las fuerzas electromagnéticas y las fuerzas gravitatorias.

Eran las 09:00 horas de la mañana, del 22 de julio de 1.943, cuando se hizo la prueba de hacer invisible el buque. Éste, llevaba a bordo unos generadores, transmisores y amplificadores, que distribuirían la energía necesaria para crear el vórtice de energía. Al empezar el experimento, se creó una especie de niebla verdosa (igual que ocurre en el Triángulo de las Bermudas), y el agua del mar, empezó a burbujear. Pero los efectos fisiológicos en la tripulación fueron profundos. Mareos muy violentos, personal que desapareció por completo, otros padecieron esquizofrenia.

Cinco miembros de la tripulación, aparecieron fundidos con la estructura de metal de la proa del buque, y otros tantos sufrieron desmaterializaciones de algunas partes de sus cuerpos. Supuestamente, los oficiales navales horrorizados, cancelaron el experimento inmediatamente. Los supervivientes nunca fueron los mismos, y permanecieron en una suerte de amnesia total.

Los tripulantes, viajaron en los 15 minutos que duró la invisibilidad, desde el muelle de Filadelfia a otro muelle en Norfolk, Newport News, en la zona de Portsmouth. Según la leyenda, se afirma que se produjo una pelea en un bar donde los tripulantes supervivientes comenzaron a materializarse y desmaterializarse.

Llegará el día, que consigamos controlar esas fuerzas, comprenderlas y abrir y cerrar siempre que queramos. La pregunta es, ¿dónde nos llevarán?, ¿se podrá regresar?. Los testimonios y las pruebas, nos dicen que son túneles que distorsionan el espacio-tiempo, pero desconocemos a qué tiempo y a qué parte del espacio nos transportará. La energía fluye por todo el planeta, los monumentos megalíticos, su disposición, no son casualidades, tienen una finalidad común, unir el planeta, hacer de diferentes puntos individuales un todo absoluto, unificar fuerzas, solo hay que descubrir cómo las empleaban y cómo consiguieron hacer esas construcciones de ingeniería tan avanzada. Lo que parece evidente, es que recibimos ayuda de seres de otros mundos, seres que conocen perfectamente las fuerzas que rigen el universo.

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4 Respuestas a “En Busca de los Dioses (Episodio III)

  1. Excelente publicación, muy bien documentada, tiene muchos de los temas sobre los que investigo y también publico. Gracias por tus investigaciones y por compartir. Saludos

    • Hola.

      Gracias por tu comentario. Me alegro que en mi blog hayas encontrado respuestas y te haya servido para tu blog, el cual visitare en cuanto tenga un rato libre.

      Un saludo.

  2. Muy buen informe, bien documentado y desarrollado. Gracias.

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