Archivo mensual: mayo 2012

Satanás vs. Cristo – La Batalla Final

El séptimo sello habla de una lluvia de fuego que arrasará 1/3 de la tierra, montañas ardientes caerán al mar y lo teñirán de rojo. esto solo lo puede hacer un supervolcán. Pero, ¿qué volcán existe en la Tierra, capaz de crear esta destrucción?. Solo existe uno capaz de hacerlo, y no está a simple vista. En 1.980, erupcionó el volcán Saint Helens, la erupción más catastrófica de nuestros días (sin contar la erupción del volcán de Santorini que provocó las diez plagas de Egipto). Pero eso no es nada comparado con el cataclismo que puede provocar el volcán situado en el Parque Yellowstone.

La fuerza de la erupción en forma de caldera en Yellowstone equivaldría a 1.000 bombas de Hiroshima cada segundo, y las cenizas y el gas emanado alcanzarían la atmósfera en segundos, provocando un invierno volcánico mundial.

El Apocalipsis dice que no importa el lugar donde uno se encuentre, en qué rincón del planeta se esté, a todos afectará. Cuando el séptimo sello se rompa, se impondrá un silencio sepulcral. También hace referencia que una estrella caerá y contaminará 1/3 del agua potable, con todo lo que ello conllevaría, en un planeta donde la escasez de agua ya empieza a ser un hecho. Esa “estrella”, se refiere a un asteroide. Existe uno llamado 2011 GA5, con una probabilidad de impacto de 1 entre 625 para el 5 de febrero 2.040, es decir, una probabilidad muy elevada en cálculos científicos cuando hablamos del Cosmos. Este objeto será observable nuevamente desde la Tierra en el intervalo del año 2.013 al 2.016, donde se podrá estudiar con más exactitud su composición, volumen, velocidad y trayectoria. Si los datos no varían, aún hay tiempo suficiente para enviar una misión que altere el curso del asteroide con efectos gravitacionales. Antes de que llegue el 2.040, el asteroide se acercará a la Tierra en el año 2.023, a una distancia de 2,99 millones de kilómetros.

En el Libro de Daniel (el sexto de los libros proféticos), el versículo 12:4 dice: “Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el fin. Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará”. La palabra “ciencia” viene del vocablo hebreo “da’at“, que se traduce como “Conocimiento” (Isaías 28:9), que a su vez proviene de la raíz “yada” (conocer, entender, sabiduría). La raíz de dicha palabra tiene íntima relación con el “conocimiento” respecto a Yahveh. En Proverbios 1:7 se dice: “El principio de la sabiduría (da’at), es el temor de Yahveh“. Esta frase incrementa la certeza que dice: “mientras más grande se hace la ciencia, más pequeña se hace la religión”. Y es un axioma que se ha demostrado desde el principio de la raza humana. La religión, parte de la fe como pilar fundamental, no necesita probar nada, simplemente es. En cambio, la ciencia, desde los primeros astrónomos, pasando por el gran Copérnico, Galileo, Newton… han revolucionado y demostrado que, todas las ideas y teorías ensalzadas por la Iglesia, eran erróneas. Y aún no ha terminado.

Joel (uno de los 12 profetas menores) dijo: “Mi pueblo fue destruido,  porque le faltó conocimiento (da’at), por cuanto desechaste el conocimiento (da’at), yo te echaré del sacerdocio,  y porque olvidaste la ley de tu Dios,  también yo me olvidaré de tus hijos”. Así que lo descrito en el Libro de Daniel, el conocimiento no alude a las tecnologías, sino al conocimiento de Yahveh, y que el hombre obtenga ese conocimiento es lo que más teme.

Así que, en el Juicio Final, se desvelará el secreto de quién es ese Ser Supremo, quién realmente se oculta tras el concepto de Dios. Y cuando llegue ese momento, se recalca que el conocimiento aumentará, y lo hará no como un avance tecnológico ni científico, sino que va mucho más allá, será un conocimento que nos hará entender, comprender, para llegar a una sabiduría mucho más completa. ¿Empezó a desvelarse el misterio de Dios, tras el acontecimiento del Árbol de la Vida?. ¿Son los Círculos de la Cosechas, avisos cada vez más evidentes que clarifican la llegada de estos “ángeles”?.

Así que tenemos la profana trinidad: el demonio, el Anticristo y el falso Profeta. El demonio trata de hacer creer al mundo que es Dios. El Anticristo se hace pasar por Jesús. El Falso Profeta trata de hacernos creer que es el Espíritu Santo. Es la Antitrinidad. Desde tiempos remotos, ya se ha señalado a varios personajes históricos como el Anticristo. Desde Mahoma, pasando por Napoleón, Hitler, Martin Luther King, el Papa, Lenin, Stalin, Bin Laden, hasta llegar a Obama. La Biblia habla del Anticristo como “la Bestia del Mar”. ¿Cuál será la procedencia real de este personaje?.

Antes del regreso de Jesús, se producirán tres señales evidentes:

  1. Reunificación de todos los judíos en Israel. Algo que ya sucedió en 1.948, con la Declaración del Estado de Israel. Esto sucedió con la Guerra de Liberación árabe-israelí. Para los árabes palestinos, ésta guerra marcó el comienzo de lo que ellos denominan Nakba (que significa “desastre” o “catástrofe”).
  2. Toma de Jerusalén por los judíos, hecho que se produjo en la guerra de 1.967, conocida como “La Guerra de los Seis Días”. Los soldados israelíes, derrotaron a tres ejércitos árabes y tomaron el control de los lugares santos judíos, cristianos y musulmanes. Israel inició una ofensiva en Gaza, otra en Cisjordania y la tercera en el Golán sirio.
  3. Reconstrucción del Templo. En el año 70 d.C., las legiones romanas, bajo las órdenes del Emperador  Tito, destruyeron la mayor parte de Jerusalén y el Segundo Templo. El arco de Tito, levantado en Roma para conmemorar la victoria de Tito en Judea, representa a los soldados romanos llevándose la Menorah (candelabro de aceite de siete brazos, que representa los arbustos en llamas que vio Moisés en el Monte Sinaí) del templo.

Así que los judíos llevan casi dos milenios, esperando para su reconstrucción en la Montaña del Templo Sagrado. Pero ese lugar, es el lugar más sagrado para el Islam, donde está situada la Mezquita de la Roca, terminada en el año 691 d.C., donde el segundo califa Umar, rezó tras la conquista de Jerusalén por parte de los musulmanes. Los musulmanes consideran éste lugar, donde Mahoma subió al cielo. Los musulmanes creen que la roca que se encuentra en el centro de la Cúpula, es el punto desde el cual Mahoma ascendió a los cielos para reunirse con Dios, acompañado por el arcángel Gabriel. Los judíos afirman que ese lugar fue donde Abraham estuvo a punto de sacrificar a su hijo Isaac, por orden de Yahveh, y donde Jacob vio la escalera al cielo.

Según la Biblia, cuando el Anticristo entre en el Templo reconstruido por los judíos, y se autoproclame Dios, será lo último que los humanos hagan en este planeta. La profana Trinidad, irá seduciendo a los hombres, y se irá desencadenando una serie de desastres. Los textos bíblicos lo describen como siete copas que contienen el veneno de la ira de Dios. La descripción dada en los textos, hace pequeñas las crisis pandémicas que ha sufrido la Humanidad.

Las tres religiones, judaísmo, islamismo y cristianismo, convergen en Israel, lugar donde tendrá lugar la Batalla Final, el Día del Juicio Final, el Armagedón.

El Valle de Jezreel, es también conocido como Llanura de Esdrelón, un gran valle situado al norte de Israel. El Valle de Jezreel fue sitio importante de muchas batallas históricas, incluyendo la primera batalla registrada en la historia, y donde deberá tener lugar la última. En el siglo XV a .C., tuvo lugar la Batalla de Megido, la primera documentada de la historia, ocurrida en la localidad de Megido, que realmente es una colina de Israel, situada a 90 km al norte de Jerusalén, y a 31 km al sudoeste de la ciudad de Haifa. Megido proviene de la verdadera palabra hebrea con la que se denomina a este lugar, Har Mageddo. Por este motivo, la Batalla Final es conocida como Armagedón. La Batalla entre Dios vs. Satanás. ¿Por qué el símbolo de la Bestia es el 666?

Históricamente, la marca 666, estaba considerada un símbolo de los primeros cristianos, que representaba la opresión de los romanos y de sus Emperadores. Los alfabetos del mundo antiguo eran utilizados como letras y como números, creando códigos alfanuméricos. Si traducimos 666 a letras, aparece el nombre de un Emperador romano, Caesar Nero (Nerón), quien inició las persecuciones contra los cristianos, así que no es de extrañar, que ese número sea considerado como del Anticristo, ya que Nerón intentó su eliminación.

Cesar Neron = qsr nrwn

El número como tal, tiene su origen de las prácticas religiosas de la ciudad de Babilonia en los tiempos del profeta Daniel. Los sacerdotes babilónicos promovieron la adoración de dioses que estaban asociados con el Sol, la Luna, los planetas visibles del Sistema Solar y estrellas relacionadas a la astrología. En su sistema de adoración, contaban con 36 dioses supremos. Ellos pensaban que de una u otra manera, los números tenían poder sobre los dioses que adoraban, y por tal motivo, asignaron números a cada uno de sus dioses. A fin de lograrlo, contaron el número de sus dioses, asignando un número a cada dios, después sumaron los números de cada dios (del 1 al 36), y asignaron el número resultante de esta suma al dios Sol (el dios más importante de todos). Al primer dios le asignaron el nº1, al segundo el nº2 y así sucesivamente hasta llegar al dios nº36. La suma de los números del 1 al 36 totalizaba 666, que fue el número asignado al dios Sol. La suma fue hecha de la siguiente manera:

1+2+3+4+5+6+7+8+9+10+11+12+13+14+15+16+17+18+19+20+21+22+23+24+

25+26+27+28+29+30+31+32+33+34+35+36 = 666

Pero los babilónicos temían mucho a sus dioses, y pensaban que alguno de ellos podría destruirlos algún día, así que hicieron amuletos con una matriz de los números ordenada en un cuadro de 6×6, del 1 al 36. A este tipo de matriz se le conoce actualmente como “cuadros mágicos“.  Este amuleto fue creado para que les protegieran de ser destruidos por los dioses, gracias al poder de la magia. Como los dioses eran muy poderosos, para incrementar el poder del amuleto, ordenaron los números que al ser sumados en filas o columnas, siempre dieran como resultado 111. Por lo tanto, la suma de las 6 columnas y las 6 filas suman 666. Esta fórmula suponía una mayor protección, pues incluía al dios principal asociado al Sol, el cual estaba presente en el amuleto. Los babilónicos inscribían estos números en una pequeña tablilla de barro, que colgaban en sus cuellos, para así estar protegidos.

Este es el cuadro mágico que crearon:

6          32          3          34          35          1

7          11          27          28          8          30

19          14          16          15          23          24

 18          20          22          21          17          13

25          29          10          9          26           12

36           5          33           4           2            31

La suma de cualquier fila o columna totaliza 111 (111 x 6 columnas = 666 ; 111 x 6 filas = 666). La práctica de crear amuletos con esta matriz como parte de la astrología, ha llegado a nuestros días. Así, el número 666 surgió de las prácticas de adoración paganas de los babilónicos y su astrología.

Pero éste, no es el único cuadrado mágico que existe. El cuadrado Sator, está compuesto por cinco palabras: SATOR, AREPO, TENET, OPERA, ROTAS, que, consideradas en conjunto (de izquierda a derecha o de arriba abajo), dan lugar a un palíndromo.

A partir de la identificación de SATOR (el sembrador), como el Creador, se obtiene la siguiente interpretación: “El Creador, autor de todas las cosas, mantiene con destreza sus propias obras”.  Al observar el conjunto de las letras que lo componen, se observa cómo se forma una cruz, en la que la palabra PATERNOSTER, se cruza en la letra N, así que sobran dos “A” y dos “O”, que pueden ponerse en los cuatro extremos de la cruz, como si fueran el alfa y omega, el principio y el fin. Por tanto, el cuadrado sería una crux dissimulata, una muestra escondida en uso entre los primeros cristianos durante las persecuciones.

Pater Noster, que significa Padre Nuestro, aparece repetido dos veces. Los Pater Noster están dispuestos en forma de cruz, que tiene significado cristiano. El “alfa” y “omega”, aparece tanto en la parte superior del patíbulo como en la parte inferior (patíbulo es el madero horizontal de la cruz).

El cuadrado SATOR era colocado en las casas que ofrecían refugio a los cristianos, los cuales eran las únicas personas que sabían cómo transponer las letras para obtener el significado real del cuadrado. Pero no sólo aparece Pater Noster en esta fórmula. Se han descubierto otros significados:

Significados del lado del bien:

  • Oro te, pater, oro te, pater, sanas
  • El pater, ores, pro aetate nostra
  • Ora, operare, ostenta te, pastor
  • Retro Satana, toto opere asper

Significados del lado del mal:

  • Satan oro te, pro arte la te spero
  • Satan, haya oro te, opera praesto
  • Satan, oro te, reparato opes

Con la numerología (relación esotérica o mística entre los números), se puede asignar el valor 1 a la letra A, 2 a la letra B y así sucesivamente, hasta 26 para la letra Z. De esta manera, la suma de los valores asignados a las letras en las filas y las columnas del cuadrado, darían los siguientes resultados:

S A T O R   ⇒   S + A + T + O + R = 19 + 1 + 20 + 15 + 18 = 73   ⇒   7 + 3 = 10   ⇒   1
A R E P O   ⇒   A + R + E + P + O = 1 + 18 + 5 + 16 + 15 = 55   ⇒   5 + 5 = 10     ⇒   1
T E N E T   ⇒   T + E + N + E + T = 20 + 5 + 14 + 5 + 20 = 64   ⇒   6 + 4 = 10   ⇒   1
O P E R A   ⇒   O + P + E + R + A = 15 + 16 + 5 + 18 + 1 = 55   ⇒   5 + 5 = 10     ⇒   1
R O T A S   ⇒   R + O + T + A + S = 18 + 15 + 20 + 1 + 19 = 73   ⇒   7 + 3 = 10   ⇒   1

La suma de los números de cada uno de estos valores globales es de 10, y por lo tanto la reducción de 1, que llevó a algunos numerologistas a concluir que el cuadrado Sator tiene poderes extraordinarios.

El pintor Durero, en su obra “Melancolía I“, representó también un cuadrado mágico, que a simple vista, puede pasar inadvertido, pero si ampliamos ese cuadrado mágico, se vería de esta manera:

La genialidad de este cuadrado, fue que Durero consiguió encontrar un cuadrado, que no sólo sumaba en horizontal, vertical y diagonal, sino que sumadas las cuatro esquinas, también dan el mismo resultado. Pero eso no era todo, los cuatro cuadrados del centro y los cuatro cuadrados laterales y sus opuestos, sumados entre sí también dan el mismo resultado. Todos suman 34. En los dos cuadrados centrales de la fila inferior, aparecen los números “15” y “14”, año en que Durero pintó el cuadro (1.514), fecha que coincide con la muerte de su madre, ¿hecho que le sumiría en la “melancolía” del cuadro?.

El personaje principal y central de la obra, es una figura alada que no vuela, un genio cuyas alas no va a desplegar. La figura se haya sentada, pensativa, parece preocupada, con la mirada hacia el infinito. Su estado de ánimo quizás provenga de sentirse incapaz de resolver un problema, pero al mismo tiempo no es capaz tampoco de desecharlo, intentando aún encontrar la respuesta. Los instrumentos que hay a su alrededor, son instrumentos de un geómetra. ¿Qué puede hacer a un “ángel”, un enviado del Ser Supremo, un mensajero, un emisario, estar en esa postura?. ¿Qué no logra resolver?. ¿Por qué ese decaimiento, que parece darse por vencido?. ¿Qué está pensando y cuál es su preocupación?. ¿Por qué está rodeado de objetos científicos?.

¿Qué puede estar buscando un “ángel”, del cual no posea conocimiento?. Un personaje religioso rodeado de instrumentos científicos y matemáticos. Hay algún tipo de conocimiento vedado a los ángeles (muy parecido a lo comentado en el episodio “Post Redux I. El Árbol de la Vida). Hay algo tras la ciencia y las matemáticas que pondría en peligro la fe. En la época de Durero, es muy probable que conociera a Copérnico y Leonardo Da Vinci, y éstos le enseñaran los misterios que aún eran desconocidos para la Humanidad. Copérnico pasó 25 años trabajando en el desarrollo de su modelo heliocéntrico del universo, que cambiaría la ciencia y abriría grandes conocimientos, haría que el hombre fuera el centro del universo y que su existencia estuviera gobernado por la Razón. Ya no se asociaría todo a dios, sino a hipótesis a través de las capacidades del hombre.

El temor de Dios se había hecho realidad. El ser humano adquiría un nuevo conocimiento, un avance que perdura hasta nuestros días. Ante esta tesitura, quizás la figura alada representa al artista, dividido entre su deseo de contar y la imposibilidad o la falta de sentido de hacerlo. ¿Por qué esa lucha interior de querer revelar algo, y no poder hacerlo?. ¿Qué se lo impide?. ¿Y por qué?. ¿Qué ha podido descubrir tras los números y la ciencia, que tanto le atormenta, y se ve en la coyuntura de tener que ocultarlo?.

La obra se titula “melancolía“, estado que era considerado un pecado capital. Al principio, los pecados capitales eran ocho, y no siete como existen ahora (igual que los siete sellos). Y ese octavo pecado era la melancolía. Fue el monje griego Evagrius Ponticus, quien escribió por primera vez una lista de ocho crímenes y “pasiones” humanas: gula, lujuria, avaricia, melancolía, ira, acedia (pereza), vanidad (vanagloria) y orgullo, en orden creciente de gravedad.

Para Evagrius, los pecados eran peores a medida que se volvían más egocéntricos, con el orgullo como summum de esa fijación del ser humano con relación a sí mismo. Hacia el final del siglo VI d.C., el Papa Gregorio redujo la lista a siete. El pontífice puso en orden decreciente los pecados que más ofendían al amor: orgullo, envidia, ira, melancolía, avaricia, gula y lujuria. Más adelante, otros teólogos como Santo Tomás de Aquino, analizaron nuevamente la gravedad de los pecados e hicieron una lista más. En el siglo XVII, la Iglesia reemplazó “melancolía” por “pereza” y “orgullo” por “soberbia”.

Pero, ¿qué era realmente la melancolía y por qué se consideraba un pecado capital?. Se pensaba que la melancolía provenía del hígado. La palabra melancolía, procedía del griego “melas” que significa “negro”, y de “kholis” que significa “bilis”. Así que melancolía era la “bilis negra”. La bilis negra era uno de los cuatro humores cardinales, junto con la bilis amarilla, la sangre y la pituita (secreción de mucosidad nasal). Estos cuatro estados, forman lo que se conoce como “humores capitales“. Cada humor se asocia a uno de los cuatro elementos, de las cuatro estaciones, las cuatro edades del hombre, los cuatro vientos, los cuatro puntos cardinales y las cuatro fases del mundo… y a los Cuatro Jinetes del Apocalipsis, a los colores de cada jinete.

El jinete blanco corresponde al agua (pituita, flema), el primer elemento básico, y cuyo jinete portará una corona (objeto que lleva el ángel de Durero). El segundo jinete, corresponde con el color rojo (sangre), que traerá la lucha y la muerte. El tercer jinete, corresponde con el color negro (bilis negra), que portará una balanza (objeto que aparece en el cuadro de Durero). El cuarto jinete, corresponde con el amarillo (bilis amarilla).

SANGRE                    AIRE                    PRIMAVERA                    INFANCIA

BILIS AMARILLA   FUEGO                VERANO                           ADOLESCENCIA

BILIS NEGRA          TIERRA               OTOÑO                             EDAD ADULTA

FLEMA                      AGUA                   INVIERNO                       VEJEZ

Los griegos creían que el cuerpo humano contenía cuatro líquidos básicos llamados “humores“. El equilibrio entre las cuatro, era esencial para obtener una buena salud. Cuando una persona, tenía un buen balance, se decía que estaba de “buen humor”. La palabra “humor”, procede del latín, y significa “líquido, humedad”, especialmente aquella que rezuma de la tierra, de donde deriva la palabra “humus” (humor).

La bilis negra, provocaba tristeza, pesimismo, mala voluntad… por eso, se denomina “humor negro” a la crueldad del que se ríe de las desgracias. La palabra “melanos” (de “melas”= negro), + la palabra “kholis” (bilis), dio lugar a la palabra “melankholico“. La melancolía era el peor considerado de los cuatro humores, y se asociaba a la tierra, la sequedad, el frío, el viento boreal, el otoño, la tarde y la edad de los sesenta en el hombre.

La melancolía se asociaba a uno de los siete pecados capitales, la pereza. Pero Durero cambia la pereza por la inactividad, no por desidia sino por otros motivos. No continúa su trabajo por pereza, sino porque le parece que no tiene sentido. Es la inteligencia la que paraliza su energía. La melancolía se asocia con Saturno. Su influencia recae sobre el ánimo de los melancólicos, quienes han de protegerse con talismanes astrológicos. Esta influencia negativa, aparece representada por el cometa, un fenómeno maléfico que traía malos augurios. La protección está en el cuadrado mágico, conocido como la “mesa de Júpiter”.

La suma de todos los números en el cuadrado mágico de Durero es 136. Utilizando el latín, de la ortografía de su nombre, obtenemos el nombre de Durero de la siguiente manera “ALBRECHT DVRER”:

ALBRECHT DVRER = (1+12+2+18+5+3+8+20)+(4+22+18+5+18) = 136

El título original del cuadro es “Melenccolía I”, ese “I = 1”. Durero era alemán, y “1” en alemán se dice “Eins”, así que el nombre del cuadro se decía realmente “Melencolía Eins”:

MELENCOLIA EINS = (13+5+12+5+14+3+15+12+9+1)+(5+9+14+19) = 136

En el cuadrado, también se esconde una correlación matemática increíble, si se toman dos campos continuos por un número. Por ejemplo, de la primera fila, tomamos las dos primeras casillas (16 y 3 = 163). A continuación, tomamos las dos siguientes, (2 y 13 = 213). A continuación, las dos casillas de las segunda fila (5 y 10 = 510), y así sucesivamente, al sumar los resultados, el valor que se obtiene es 2.368.

Este valor es el equivalente de Jesucristo en griego:

ΙΗΣΟΥΣ   ΧΡΙΣΤΟΣ = 888+1.480 = 2.368

Cuadrado de Durero = 163+213+510+118+96+712+415+141 = 2.368

Así que todo lo que aparece no es casual. Durero, (a quien se le conoce como el “Leonardo alemán”), era poseedor de algún conocimiento, que por algún motivo, no podía revelar. ¿Qué puede conocer un ser humano, que le sea imposible revelar al resto de la Humanidad?. Si cogemos todos los componentes que aparecen en la obra (matemáticas, ángel, ciencia, universo hasta donde antes se conocía como era Saturno, la balanza que aparece desequilibrada, el reloj de arena que muestra el paso inexorable del tiempo, un romboedro truncado (como si las matemáticas, el cosmos, y las diferentes disciplinas, fueran a sufrir una convulsión, un giro radical de nuestro conocimiento y nuestra perspectiva del mundo y de nuestra existencia), la brújula que nos puede orientar un nuevo camino, la escalera (¿de Jacob?) que proviene de los cielos, etc…

Todo confluye en los prolegómenos de un cambio radical en nuestro planeta. En la época de Durero, todo llevó a un Apocalipsis (recordar que Apocalipsis significa “revelación de una verdad o de un conocimiento oculto”). Al igual que el cuadrado SATOR, de los primeros cristianos, que pensaban en la existencia de un Ser Supremo, que vendría de los cielos para juzgar a los hombres,  es muy probable que Copérnico, Leonardo da Vinci y Durero, hubieran sido poseedores de conocimientos muy superiores, por contactos con gente no de este planeta, y por este motivo, no podían revelar abiertamente lo que conocían, y a través de sus obras, dejaban mensajes ocultos para, un día, podamos descifrarlos y comprenderlos en su máxima expresión.

En Apocalipsis 19:21, se dice: “Y los demás fueron muertos con la espada que salía de la boca del que montaba el caballo”.

Esa persona es Jesucristo, el portador de esa arma cortante que sale de su boca, haciendo alusión a su don de palabra, más cortante que una espada de dos filos. Pero es extraño que describan a Jesús montado en un caballo. La visión final triunfante de Jesús, no es la de la amable figura de los evangelios. Se trata de un hombre vengador y sediento de sangre que acaba con miles de adversarios.

Cuando termine la batalla, los ángeles invitarán a los buitres al banquete de dios, donde se sirven los cadáveres de todos los caídos, los capitanes, reyes, soldados y sus caballos. El ejército del Mal, habrá sido aniquilados, excepto Satanás y sus emisarios, quienes seguirán con vida para enfrentarse a la ira de Dios. Según los textos, la Bestia (Anticristo) y el Falso Profeta son arrojados al lago de fuego. Satanás, en cambio, es encadenado durante 1.000 años, mientras Cristo instaura un tiempo de paz y justicia en la Tierra, siendo Jerusalén la capital. Dios estará sentado en su trono, y abrirá el Libro donde están apuntados todos los actos de la Humanidad, será el Día del Juicio Final. Judíos, cristianos y musulmanes, creen en la llegada de este día, donde todo ser humano que ha vivido, se presentará antes Dios, para saber dónde pasará la eternidad.

Llegará el día, que nuestra civilización se extinguirá, y ese conocimiento hace que el ser humano, esté en constante búsqueda de un dios aleccionador, que nos muestre, nos dé señales de que vela por nuestras vidas, que el Bien se imponga sobre el Mal existente. Y que sea por Él, y porque es parte de su plan, que el mundo debe acabar, porque así lo tiene decidido. Lo que me parece incomprensible es, ¿por qué Dios, una vez ha vencido a Satanás, lo encadena durante 1.000 años, y no lo destruye para siempre?. No tiene ningún sentido. ¿No será Satanás, el Mal, realmente un concepto y no una persona determinada?. ¿No es más lógico pensar, que se trata de una forma de actuar inherente a la raza humana, una característica primordial de nuestra especie, que es capaz de vivir en paz, pero hay ciclos donde se vuelve destructivo?.

Cuando se habla de “eternidad” o “fuego eterno”, la traducción proviene del significado de la palabra “AION” (Siglo, Edad, Era), y en las Escrituras esta palabra nunca es usada para significar eternidad o tiempo sin fin. Aion hace referencia a un “período” de tiempo. Aionios (adjetivo de aion), se refiere a una época determinada, o a una época venidera. Así, “aionios kolasis” (que aparece como “castigo eterno”), es el castigo correspondiente a una época, Era, o siglo. La Biblia, recordemos, habla de “edades por venir”, así como “edades pasadas”. Aionios (“eterno”), se refiere a la gran edad por venir y el gran propósito de Dios para “esa edad”.

Sin embargo, aún se continúa leyendo que Dios va a conducir a los impíos al “castigo eterno” y al “fuego eterno”, dando a entender una tortura “eterna” de las almas de los impenitentes. La errónea (o manipulada) traducción de la palabra “aionios”, ha provocado dar a las palabras de Jesucristo un tinte platónico. No olvidemos que Platón fue quien introdujo la idea de que las almas inmortales migran a otro plano existencial después de la muerte del cuerpo. De este modo, en vez de que castigo de Dios signifique “castigo en la Era venidera”, los traductores platonistas de la Biblia, han vertido ese castigo como “castigo eterno”, lo cual supondría la supervivencia del alma humana.

Tampoco es casualidad que Dios, encadene a Satanás (al concepto del Mal), durante 1.000 años, ya que esta cifra, es el número de Dios. Ya expliqué en episodios anteriores, que por ejemplo, Adán murió a los 930 años, es decir, 1.000 (el nº de dios)70 (el nº de la perfección). Por su pecado, Adán no pudo alcanzar el número de Dios. En Jerusalén confluyen las tres religiones más importantes del planeta, judaísmo, islamismo y cristianismo.

El Dios que representa cada religión, el profeta y todo lo que rodea el pensamiento de la fe, de la creencia de cada religión, es contraria a las demás. Así que para un creyente musulmán, las otras dos religiones están equivocadas. Para un creyente judío, son las otras dos las falsas religiones, y lo mismo ocurre con los creyentes cristianos. Las tres religiones forman la Trinidad religiosa de Jerusalén. Quien crea estar de parte de la religión verdadera, considerará a las otras dos religiones restantes, como el Falso Profeta y el Anticristo.

¿Será la Batalla de Har Mageddo (Armagedón), una lucha entre las tres religiones?. Y una vez que termine y se dirima el vencedor, ¿será esa religión la que predomine en la Tierra, ofreciendo una Era de Paz?. Por este motivo, Satanás no será destruido definitivamente, porque la idea, el concepto, seguirá arraigado en las personas que confesan las otras religiones, que pasará a las siguientes generaciones. Y cuando resurjan nuevamente, se sientan fuertes y su “ejército” de fieles sea lo suficientemente numeroso, intentarán restaurar la fe en la Tierra e imponerla de nuevo, porque creen que es la verdadera y la que debe regir los designios y la vida de los seres humanos.

El Armagedón, será una lucha entre la raza humana, promovida por las religiones, una especie de Guerra Santa. Si uno cree estar en posesión de la verdad, y esa verdad es la religión, ésta se defenderá hasta las últimas consecuencias, porque así lo desea el Dios Supremo. Será una Guerra de ideas, de conceptos, de fe. ¿Cuál religión es la verdadera?. Todas y ninguna a la vez. ¿Está más en lo cierto un cristiano que un musulmán, y viceversa?. No. ¿Es una religión más verdadera que la otra?. No. ¿Debe imponerse en el mundo, a las demás personas, que crean en una sobre las otras?. No.

Este pensamiento nos llevará a la destrucción, al odio entre hermanos, al resentimiento, que sacará lo peor de todos nosotros, inexplicablemente para buscar un tiempo de paz, en busca de una convivencia impuesta por una idea, donde la idea predomina sobre los hechos. El ser humano se asienta en la idea del “prejuicio” adquirido (juicio u opinión negativa que se tiene de antemano). Desde pequeños, cada persona empieza a adquirir prejuicios sin saberlo, juzgamos a las personas mucho antes de conocer los hechos. El prejuicio, nos llevará al Juicio Final, que será el resultado desastroso de nuestra falta de juicio. Cuando llegue ese día, nuestros prejuicios (ideas adquiridas como la fe), provocarán una batalla ideológica que derramará la sangre de nuestros semejantes, trayendo la destrucción, el horror y el caos, quedando una religión, una idea en pie, como supuesta vencedora, que instaurará su fe por todas las regiones, impuesta en muchos casos.

Ese tiempo de poder, llegará nuevamente a su fin, donde Satanás resurgirá para apropiarse nuevamente de aquello le fue arrebatado, y empezará otra Era, un nuevo ciclo, hasta que nos destruyamos definitivamente como especie, por la defensa de una idea, que en lugar de traernos tiempos de paz, según el Apocalipsis y las profecías, nos conducirán a nuestro exterminio.

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Siete Sellos del Apocalipsis

Apocalipsis tiene una acepción en nuestra sociedad y en nuestras mentes, que no se corresponde con el significado que realmente tiene, el significado que quienes escribieron los textos antiguos le dieron. Muchos creen que Apocalipsis es una catástrofe o desastre, pero es una palabra griega que significa “revelación de una verdad o de un conocimiento oculto”. Pero si nos tenemos que ajustar a una definición más exacta, ésta sería “los secretos son revelados”.

El Apocalipsis es el último libro del Nuevo Testamento. Fue escrito por San Juan en la Isla de Patmos (Grecia). En el episodio anterior, señalé que los cristianos vivían momentos difíciles en muchos lugares, y se encontraban en casi completa apostasía, además de las luchas constantes ideológicas y políticas. San Juan, decide escribir este texto contra esas amenazas, contra esos peligros que acechaban al cristianismo, con la finalidad de levantar y alentar a los fieles a permanecer firmes en la fe. Y lo consigue a través del miedo.

Pero realmente, el Apocalipsis se empezó a engendrar en el siglo I a.C., en el libro llamado “Apocalipsis de Esdras” (también conocido como Apocalipsis de Ezra). El libro puede dividirse en siete revelaciones, a las que se ha denominado las siete visiones de Esdras. El contexto es la humillación del pueblo elegido por Dios y el triunfo de sus adversarios, y los protagonistas son Esdras y el arcángel Uriel. El autor de Esdras, intenta demostrar que la única forma lógica de gobierno para Israel es la teocracia (forma de gobierno en la que los líderes políticos coinciden con los líderes de la religión dominante, y las políticas de gobierno están muy influidas por los principios de la religión dominante). Este aspecto político, fue uno de los pilares donde San Juan se apoyó para escribir el Apocalipsis, unir política y fe como supervivencia del poder. Este hecho lo podemos ver en muchos países del mundo, sobre todo es países con creencias islámicas. Esdras convierte a David en la figura más importante de toda la Biblia, porque lo considera el perfeccionador de las leyes del legislador Moisés.

San Juan ve peligrar la fe cristiana, al borde de la aniquilación por el Helenismo, y considera que si llegara ese fin, sería algo catastrófico. La idea revolucionaria de un fin catastrófico, se traslada a las escrituras de las religiones más importantes. Las tres religiones (Judaísmo, Cristianismo e Islamismo), han contribuido a las raíces de esta teología del fin de los días. El cristianismo nació del judaísmo, y el Islam, hace uso de las dos religiones. Las tres tienen en común una visión apocalíptica del futuro.

Antiguamente, se adoraban a muchos dioses, y se rezaba a uno en concreto para pedir algo. El gran logro de los judíos, fue llegar al concepto de un solo dios (siglo VII a.C.). En ese dios único, estaba englobado todos los dioses, así que era tanto un dios de amor, como un dios de venganza. En el Génesis, se especifica que “Dios premia a los justos y castiga a los malos”. Por culpa de la desobediencia del hombre, Dios envía un diluvio, hace caer fuego y azufre sobre ciudades corruptas, y dejó vagando 40 años a su pueblo por el desierto. Estamos ante un dios creador también del mal, del castigo excesivo, del castigo eterno. Y esta idea, empezó a ser rechazada por sus seguidores, a resultar incómoda. ¿Cómo se podía ser agradecido, hacia quien crees responsable de todos los males de tu existencia?.

Así que poco a poco, empieza a emerger en los textos antiguos, una figura oscura y enigmática. Dios no podía ser el responsable de los castigos a la gente buena, debía existir una némesis que lo hiciera, un dios del mal, y surgió la figura de Satanás. Esta figura del mal, fue un mecanismo de supervivencia para el monoteísmo. Antes, en las culturas politeístas, se tenía al dios de la guerra como Ares, de la destrucción, y a su vez, a dioses protectores. Pero al aglutinar todos los dioses en uno solo, ese único dios, debía hacer las veces del bien y del mal, pero no funcionó. Así que Dios debía ser todo bondad y representar el bien, y Satanás debía ser todo castigo y representar el mal.

Satanás procede del arameo “Ha-Satan“, que significa “el adversario”. Es quien trabaja contra el bien, quien impide que el mundo sea perfecto. Jerusalén ha sido la patria espiritual de los judíos desde el siglo X a.C. En Jerusalén, es donde Jesús fue crucificado en el año 33 d.C. (fecha errónea que ya comentaré en su momento), y donde reinará cuando regrese. Para los musulmanes, Jerusalén es la ciudad donde Mahoma visitó el Paraíso, y es el emplazamiento de la Mezquita Sagrada de Al Aqsa. Al ser la ciudad de Dios, es también la más codiciada por Satanás, y donde tendrá lugar la batalla final entre las fuerzas del bien vs. las fuerzas del mal. Jerusalén es el lugar donde todo empezó, y donde todo debe terminar.

Las primeras referencias a esta batalla entre Dios y Satanás, aparecen en los Manuscritos del Mar Muerto (textos de las creencias de una secta mística de devotos judíos, los esenios). Todas las religiones aúnan estas expectativas del Día del Juicio Final. Los esenios se alejaron del Templo de Jerusalén, porque se habían acomodado demasiado a otras religiones, y huyeron al desierto para construir una comunidad más pura.

El Libro Hebreo de la Sabiduría, escrito en el siglo I-II a.C., muestra a Satanás alejándose cada vez más de la autoridad de Dios, convirtiéndose en una deidad autónoma de la oscuridad. Existen varios documentos religiosos que describen la ruptura de Satanás con Dios. El diablo, resentido por su papel de sirviente del Todopoderoso, lidera una rebelión fallida contra Dios, que termina con su expulsión del cielo. Este episodio, le hace ganar a Satanás uno de sus nombres. El Libro de Isaías, se refiere a él como una “estrella caída”, Lucifer.

Lucifer, significa “portador de la luz”. Fue empleada por San Jerónimo en la elaboración de la Vulgata (la versión en latín de la Biblia), para traducir el término hebreo Helel (resplandeciente). En la mitología griega, Héspero era el “lucero vespertino”, el planeta Venus visto por la tarde. Héspero, es hermano de Eósforo (también llamado Fósforo y Lucifer), el “lucero del alba”. El profeta Isaías narraba las palabras que Yahveh pronunció ante la derrota de su enemigo, el Rey de Babilonia: “¿Cómo has caído del cielo, astro rutilante, hijo de la aurora, y has sido arrojado a la tierra, tú que vencías a las naciones? Tú dijiste en tu corazón: “El cielo escalaré, por encima de las estrellas de Él elevaré mi trono, y me sentaré en la montaña del encuentro, en los confines del Safón. Escalaré las alturas de las nubes, me igualaré a Elyón (el Altísimo). Por contra, al sol has sido precipitado, al hondón de la fosa» (Isaías. 14, 12-11).

La Vulgata empleó la palabra Lucifer en la traducción de la primera frase, cuando dice: “¿Quomodo cecidisti de coelo, Lucifer qui mane oriebaris?…” Las sucesivas versiones, conservarían sin traducir esa palabra: “¿Cómo caíste del cielo, oh Lucifer, hijo de la Aurora?”. Desde entonces, Lucifer fue considerado un nombre propio. Había nacido la leyenda del ángel rebelde, el mito grecorromano resurgía, la leyenda pagana se cristianizaba y el origen del mal en el mundo había sido, por fin, hallado. Se había creado un nuevo nombre y un nuevo personaje. El mito sobreviviría luego al paso de las edades y muchas leyendas medievales se nutrirían de estas ancestrales raíces, creando relatos de gran belleza y simbolismo.

Así que ya tenemos al portador del mal, el concepto y la figura que lo engloba. Así que Satanás, invade la morada de Dios, el Jardín del Edén, el vergel donde viven Adán y Eva, y corrompe al ser humano haciendo que coman del Árbol de la Sabiduría, más conocido como el Árbol del Bien y del Mal (para comprender el significado del Árbol de la Vida y del Árbol de la Sabiduría, leer el episodio “Post Redux I. El Árbol de la Vida”). La Biblia dice que Satanás puede adoptar diferentes formas, siendo esta transmutación su ardid más eficiente. Realmente, nos quiere hacer ver que el mal, puede aparecer de muchas formas diferentes, debido a nuestra imperfección, ya sea a través de la ira, odio, rencor, avaricia, envidia, asesinando, violación, corrupción, blasfemia, etc…

En la figura de Satanás, podemos encontrar elementos tomados de otros dioses. Por ejemplo, la horquilla está sacado del tridente de Poseidón, el color rojo está tomado de la deidad egipcia Seth (hermano de Horus), los cuernos provienen del semidiós griego Pan, el dios de las brisas del amanecer y del atardecer (muy parecido al lucero vespertino y del alba), que representaba a toda la naturaleza salvaje. De esta forma, se le atribuía la generación del miedo enloquecedor. De ahí la palabra pánico que, en principio, significaba “el temor masivo que sufrían manadas y rebaños ante el tronar y la caída de rayos”.

El diablo trató de exterminar a todos los judíos tras la caída de Jerusalén en el año 70 a.C. Muchos judíos escaparon, y desde entonces es un pueblo perseguido. La persecución de cristianos se intensificó a una persecución de la nación de Israel. Aparece la expresión “Gran Tribulación” para definirlo. Algunas corrientes cristianas que han interpretado los pasajes del Apocalipsis como profecías, han concluido que en la Gran Tribulación habrá un aumento de desastres naturales como terremotos, plagas, hambruna, maremotos, y señales del cielo, representado a través de los Cuatro Jinetes del Apocalipsis. El Apocalipsis desvela la batalla final entre Dios vs. Satanás. Todo empieza con Dios en su trono portando un pergamino cerrado con siete sellos. Estos sellos al abrirse, serán portadores de desastres inimaginables para los hombres. Este período extremadamente tortuoso que precede al Juicio Final es conocido como tribulación.

Actualmente se buscan conexiones entre las profecías del Apocalipsis con la ciencia, para determinar si alguno de los siete sellos de la Biblia ha sido roto. Muchos aseguran que estamos en la mitad de lo sellos abiertos, entonces ¿cuándo será roto el último sello y qué consecuencias traerá?. Juan hace referencia de forma constante al número “7”. Desde el comienzo de la Creación, cuando Dios creó el mundo en seis días, y al séptimo descansó, el número siete se convierte en un símbolo bíblico. En Apocalipsis 5:1, se dice: “Vi también en la mano derecha del que está sentado en el trono, un libro escrito por el anverso y el reverso, sellado con siete sellos”. ¿Quién es digno de abrir ese pergamino?. La Biblia dice que solo Jesús, el cordero de Dios, es digno de hacerlo. Los documentos de gran importancia eran sellados con múltiples sellos . Ya que se utilizaron siete sellos para sellar el libro que Juan vio, debemos considerar de suprema importancia su contenido.

En el Apocalipsis 6:2, el primer sello hace referencia a un caballo blanco, y quien lo monta porta un arco sin flecha. El jinete blanco, será un impostor que se presentará como un ser benevolente, siendo realmente el Anticristo, haciéndose pasar por Jesús, y con la potestad y el poder para abrir los siete sellos. El arco significa que tiene poder sobre el aire. El pergamino que contiene el destino de la Humanidad, es dado por el Jefe Supremo a uno de sus discípulos, quien vendrá con un ejército para vengarse de quienes se apartaron del camino, de los ángeles caídos que desobedecieron y se unieron a la Humanidad.

Valiéndose del “arco”, el jinete lanza “saetas agudas” que penetran “en el corazón” de sus enemigos (Salmo 45:5). Es decir, el jinete blanco tendrá grandilocuencia y don de gentes. Al jinete una corona le fue dada”. Dios da a su Hijo la corona para reinar en la Tierra. Estos versículos son interpretados como la llegada de un falso creyente, vestido de blanco, coronado y con gran facilidad de palabra, en la figura del Papa, representada por un impostor de aspecto benevolente, que esconde al Anticristo. Una persona tentada por Satanás.

El segundo sello dice, que la ruptura del primer sello, liberará al caballo bermejo (color rojo intenso) cuyo jinete portará una espada, con el poder de arrebatar la paz en la Tierra. La espada revela que se trata del portador de lucha, de la guerra, quien empezará la batalla. El caballo blanco simboliza la guerra espiritual, en contraste con el caballo rojo que simboliza la guerra carnal. Este caballo es montado por un “ángel destructor”. El apóstol Juan, recibió las visiones de Apocalipsis durante la época conocida como la “pax romana”, pero esta paz no sería duradera. Aunque el ser humano se empeñe en conseguir de forma constante la paz, existen muchas dificultades para conseguirla, ya que Satanás tiene demasiada influencia sobre el ser humano. En tiempos de guerra se dificulta más la evangelización, la debilidad del hombre se acentúa, por eso siempre existen guerras.

El tercer sello liberará al caballo negro, que portará una balanza. Cuatro seres vivientes exclaman: “Dos libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por un denario, pero no dañes el aceite y el vino”. El denario era una moneda que correspondía con el jornal de un día (de ahí proviene la palabra “diario”). El salario de un día (un denario), sólo alcanzará para comprar un kilo de trigo y no más. La gente apenas tendrá dinero para poder comer. El aceite estará al alcance de los ricos, principalmente de los seguidores de la bestia, así como el vino. El caballo negro representa la escasez y la penuria.

Muchos ven en este versículo de la profecía, la actual situación económica mundial, donde de forma rápida, el despilfarro, millones de personas han perdido los empleos (su jornal), y deben acudir a ayudas, a organizaciones para poder subsistir. La balanza hace referencia a la igualdad, y a su vez, a la desigualdad si ésta se desequilibra por una de sus partes. También a la justicia, la cual debería ser igual a todos los seres humanos, pero las desigualdades, el mal de muchos se impone al bien, creando injusticia y desigualdad. La balanza es un instrumento para pesar, tanto bienes materiales, como pensamientos y creencias. Los desastres naturales que causan la escasez de los artículos de primera necesidad (como el trigo), sirven para recordar al ser humano la fragilidad de lo material.

El cuarto sello libera al más temible de los jinetes cabalgando a lomos del caballo amarillo. “El jinete tiene por nombre muerte, y el Hades le seguía, y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la Tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad y con fieras de la Tierra”. La muerte y el Hades siempre van de la mano, una matando y el otro recibiendo las almas en el infierno. Las pestes y la enfermedad son las armas de este jinete. La ruptura de este sello provocaría la muerte de casi 2.000.000.000 de personas (1/4 parte de la Tierra). Ésta vendría privada por el hambre, la falta de alimento a una superpoblación que cada vez demanda más comida, teniendo los mismos recursos que explotar. El color amarillo hace referencia a lo débil, a aquello que debilita. Se asocia con ciertas enfermedades y condiciones físicas que producen un color amarillento en la piel, como la hepatitis, cáncer, ictericia, fiebre amarilla, desnutrición severa y lepra.

Así que tenemos hasta el cuarto sello, una sucesión muy definida de acontecimientos. Vendrá una persona coronada como un ser benevolente, pero tras él, se esconde el Anticristo, quien con su don de gentes embaucará a sus semejantes. Esta persona es coronada en la Tierra por orden del Jefe Supremo, es decir, es el representante del Poder Absoluto. Por culpa de este impostor, nacerán luchas cruentas, seguramente entre diferentes ideologías. La lucha espiritual y querer imponer un pensamiento concreto, llevará a la lucha física, que a su vez nos llevará irreversiblemente a destruir nuestro entorno, viéndonos abocados a la escasez, la hambruna, el dolor, la penuria, la pobreza y la necesidad, que para miles de personas serán la antesala de una muerte anticipada a causa de enfermedades y desnutrición. Y las tribulaciones solo acabarían de empezar, ya que aún quedan tres sellos por abrir.

El quinto sello dice: “Vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían. Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la Tierra?”. Este versículo hace referencia  a la muerte prematura y violenta de determinadas personas, como si los objetivos de la matanza fueran específicos. Así que no estamos ante una aniquilación, sino a la eliminación de seres señalados por el Jefe Supremo.

Estas almas exclaman: “¿Hasta cuándo, Señor, cuánto tiempo más hasta que vengues nuestro derramamiento de sangre en los que moran en la tierra?”. (En el primer episodio de “Ángeles Caídos”, narré cómo éstos se mezclaron con las mujeres de los hombres, creando una nueva raza de semidioses. Gracias a la unión de la sangre de seres avanzados, con sangre de humanos aún involucionados, esa mezcla de sangre provocó la ira y el castigo del Ser Supremo). Así que cuando hacen referencia a “vengar nuestra sangre”, ¿están hablando a ese Ser, a la persona que les desterró aquí en la Tierra?.

“Vengar nuestra sangre” implica una muerte injusta y violenta infligida por algún enemigo. No se reclama venganza cuando se muere por causas naturales. Esta venganza ocurre para aquellos que “moran en la Tierra”, ¿se refieren al linaje de los 200 ángeles caídos en el Monte Hermón?. De ser así, actualmente, y dado el tiempo transcurrido, la sangre “impura” existente debe abarcar todo el planeta, siendo prácticamente una gran mayoría de la población. ¿Es por este motivo que el Apocalipsis englobe a tantos millones de personas, cayendo sobre todos ellos la ira del mal?.

El sexto y séptimo sello traerán increíbles cataclismos. Una lluvia de fuego arrasará 1/3 de la tierra, montañas ardientes caen al mar, que se teñirá de rojo. Una estrella caerá y contaminará 1/3 del agua potable, y 1/3 del sol, la luna y las estrellas se oscurecerá. A continuación envía a siete ángeles, que a medida que hacen sonar sus trompetas desatan nuevas tormentas. A estos, les seguirán siete ángeles que portarán copas que traerán nuevos horrores para la Humanidad. El último de ellos provocará un terremoto, el mayor jamás producido.

Aquellos fieles a Dios, serán rescatados del mundo antes de que comiencen los siete años de sufrimiento. Algunos cristianos creen, que el pueblo de Dios será arrebatado, y llevado a vivir con Dios, dejando atrás la violencia terrenal, y el período de tribulación. La idea del arrebatamiento, ha sido descifrada mediante las traducciones del Nuevo Testamento. Esta palabra, procede de un único verso de la Epístola de San Pablo a los Tesalonicenses (Tesalónica, la actual Salónica, era la capital de la provincia romana de Macedonia). El texto griego utiliza el término “harpazo“, que se podría traducir como “sacado de ahí”, pero que viene a decir “los que son sacados en cuerpos físicos de una multitud con violencia y cargados a otro lugar“.

Es decir, el arrebatamiento no hace referencia al alma, ni a la esencia, a nada abstracto, sino que el vocablo, especifica exactamente, que el cuerpo entero será teletransportado a otro lugar. Si analizamos la frase, cuando dice “cargados a otro lugar”, deja claro que la acción del arrebatamiento, no consiste en guiar a un pueblo, o a un determinado número de personas, a través de una senda o un camino hasta un lugar seguro aquí en la Tierra, sino que de alguna forma que desconocemos, serán dejados en otro lugar que no pertenece a este planeta. También deja claro que no se hará a través de ningún objeto, o ningún medio de transporte que necesite un soporte, sino que los cuerpos desaparecerán, para volver a aparecer (cargarse), en su destino final. Estamos ante una sorprendente descripción de la teletransportación.

Así que todas las personas que sean arrebatadas, y se reúnan con Dios (el Jefe Supremo) en el cielo, no será a través de la muerte, el concepto que los creyentes aceptan tras la misma, donde el alma subirá a los cielos, sino que estarán en el Reino de los Seres Superiores en su forma física completa, vivos.

Desde el comienzo de este blog, siempre he ido explicando cómo creo que esos “dioses”, ese salto evolutivo tan abismal, ese salto cuántico que evidenció nuestra especie, los textos, edificaciones, alineaciones arquitectónicas en lugares tan determinados del planeta, aquello que parece tan inexplicable, si nos apoyamos en unas pruebas y una teoría que nos enseña otro camino, igual o más esclarecedor de los hechos pasados, sustentado por las pruebas científicas, dejándonos simplemente llevar por la razón y la lógica, sin ocultar todas las pruebas, sin descartar ninguna vía, sin infravalorar ninguna prueba, donde todos los resultados sean analizados sin prejuicios, sin intentar enmascarar y manipular los resultados… si cada uno de nosotros, de forma intrínseca, sin temor, dejando a un lado los prejuicios y los miedos, sin vernos expuestos a aquello que creíamos que era la verdad porque así nos lo inculcaron cuando éramos pequeños, si dejamos a nuestra mente pensar como un todo, cada uno estará más cerca de ese da’at, de ese conocimiento pleno, donde todas las variables son correctas, y donde todo cobrará sentido.

Ángeles Caídos (Episodio II)

Elías significa “Jehová es mi dios”. No se sabe realmente la procedencia de esta persona, aunque se sabe que residía en Galaad. El ciclo de Elías presenta seis episodios en la vida del profeta muy reseñables: su predicción de sequía y su posterior huída, el encuentro en el Monte Carmelo, la huída a Horeb, el incidente de Naboth, el oráculo acerca de Ocozías, y su traslado o arrebatamiento. El profeta Elías fue una persona extremadamente usada por Dios. Vivió en tiempos muy peligrosos, cuando Israel estaba en casi completa apostasía (negación, renuncia o abjuración a la fe en una religión), bajo el reinado del Rey Acab (séptimo Rey de Israel),  y uno de los peores reyes que la nación tuvo en toda su historia.

En el Primer Episodio, Acab se casa con una mortal llamada Jezabel, quien se sometió a la fe israelita en Yahveh temporalmente. Sin embargo, astutamente sedujo a su marido Acab para ir modificando el modo de vida de Israel, adoptando el sistema de vida permitido por el dios El (y Baal) y obligó que se le rindiera culto en todo Israel, cosa abominable a los ojos de Yahveh. Es decir, Acab, un “dios” llegado de las estrellas, como cuenta Enoch, mantuvo relaciones y se casó con una mujer mortal, y empezó a “adorar” y rendir culto a otros “dioses” que no era el Jefe Supremo. Así que se envió al profeta Elías, que hizo llegar a Acab, el oráculo anunciándole una sequía. Con esta sequía en lo natural (ausencia de lluvias y rocío), Dios estaba queriendo hacer entender a Israel que estaba carente de vida espiritual a causa de su apostasía, y su falsa idolatría a dioses que no lo eran.

El Segundo Episodio, ocurrido tres años más tarde, narra el cese de la sequía una vez eliminado el culto a Baal en el Monte Carmelo. Al norte de Israel, en la ciudad de Haifa, se encuentra el Monte Carmelo (lugar donde nació la Orden de los Carmelitas). Elías pretende nuevamente convencer al Rey Acab de su error y hacerle ver la fe verdadera. Acab, en aquellos momentos, mantenía ciertas dudas, también por las presiones que provenían de los sacerdotes de Baal. Así que Acab, reta a Elías a un duelo, a una ordalía (Juicio de Dios).

Así que Elías, le dice a Acab de hacer una pira de leña en el Monte Carmelo. Una vez hecha, cada uno deberá rezar a su dios. Cuando el influjo de las oraciones hiciera efecto, el dios más poderoso haría arder la pira. Esto significaría, que ese dios se impondría al “dios perdedor”, ya que la fe auténtica y verdadera, es la del dios que hizo prender la pira. Acudieron 450 sacerdotes a la ordalía, alrededor de una pira enorme.

Baal es el primero que se pone a rezar, durante horas, y al finalizar el día no consigue que la pira arda. Cuando le toca el turno a Elías, solicita que se le eche agua a la pira. Según el episodio anterior, se estaba en tiempo de sequía, por lo que el agua era un bien muy preciado, un recurso muy valioso. Y si además, lo que se quería era hacer fuego, solicitar que se añadiera agua a la pira, además de desperdiciar agua para beber, era una muestra de Elías de demostrar que su dios, es más poderoso de lo que pensaban. Así que Elías empieza a invocar a su dios, y al añadir el agua, la pira empezó a arder. En ese momento Acab quedó convencido de que el dios de Elías era el verdadero, e hicieron ejecutar a los 450 sacerdotes de Baal.

Hay un hecho muy parecido, una ordalía contra los cátaros, llevada a cabo por Santo Domingo de Guzmán, ocurrido en Fanjeaux. Los líderes cátaros aparecieron en gran número, trayendo un libro que contenía todas sus herejías. Santo Domingo, por su parte, llevaba un cuaderno donde había refutado la mayoría de dichos errores. Como no llegaban a ningún acuerdo, decidieron apelar a la prueba del fuego. Construyeron una pira y la encendieron, decidiendo que el libro que permaneciese incólume en la hoguera sería el verdadero. Arrojaron en ella el libro de los cátaros, que quedó reducido a cenizas. Así que lanzaron al fuego el libro de Santo Domingo. Éste voló por el aire sin quemarse, yendo a posarse en una viga del techo, donde dejó una marca de fuego. Por tres veces los herejes repitieron la acción, con el mismo resultado.

Como podemos observar, las ordalías eran frecuentes para dirimir qué creencia prevalecía sobre otra. Pero, ¿debemos considerar estos hechos de manera literal?. El profesor de la Universidad de Bristol, Tim Gallagher, investigó el episodio del profeta Elías y la pira ardiente, ya que lo que allí aconteció, no pudo deberse por las oraciones a un dios, así que buscó una explicación más verosímil. Gallagher llegó a la conclusión, que el profeta Elías pudo emplear lo que se conoce como el “fuego griego“, una sustancia utilizada en batallas navales, ya que al contacto con el agua, esta mezcla ardía.

La fórmula para crear el fuego griego era un secreto guardado de forma celosa, cuya composición se ha extraviado. Por lo tanto, sus ingredientes son motivo de gran debate. Diversas investigaciones, creen haber encontrado la composición química, con los materiales disponibles en esa época y en aquellos lugares. Se han propuesto algunos de los siguientes ingredientes: nafta (petróleo crudo), cal viva y azufre. Al mezclar estos componentes, y echarles agua encima, se provoca una reacción exotérmica con gran cantidad de calor, produciendo la llama.

¿Era conocedor y poseedor Elías, de estos conocimientos avanzados en química, motivo por el cual, solicitó se rociara agua en la pira, no como gesto desafiante, sino como elemento fundamental para hacer creer a Acab, el poder de su dios, que no era otra cosa que el poder de lo avanzado de sus conocimientos?. El escritor británico de ciencia ficción Arthur C. Clarke dijo: “Cualquier tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia”.

En el Tercer Episodio, Acab  informó a Jezabel de todo lo que Elías había hecho y de cómo había matado a espada a todos los profetas. Jezabel envió un mensajero a Elías, diciendo: “Así me hagan los dioses y aún me añadan, si mañana a estas horas yo no he hecho tu vida como la vida de uno de ellos”. Así que Elías huyó para salvar su vida. Y Jehovah le dijo: “regresa por tu camino, por el desierto a Damasco. Cuando llegues, ungirás a Hazael como rey de Siria, a Jehú ungirás como rey de Israel, y ungirás a Eliseo como profeta en tu lugar”.

En el Cuarto Episodio, tuvo lugar el incidente de Naboth. Esta persona poseía un viñedo  en Jezreel, cerca del palacio de Acab, quien se dirigió a Naboth diciéndole: “Dame tu viña a utilizar para una huerta, ya que está cerca de mi palacio. A cambio te daré una viña mejor o, si lo prefieres, te pagaré lo que vale la pena”. Aquí nace la expresión “valer la pena“, para designar la recompensa  al esfuerzo empleado por un trabajo realizado. Acab, le ofreció una viña mejor supuestamente, pero sabía que detrás de la viña de Naboth, había mucho esfuerzo y sacrificio de su familia, a la vez que un fuerte arraigo emocional y de pertenencia, motivo por el que le ofrece también una recompensa acorde con el esfuerzo, el trabajo y la dedicación que empleó para mantener y preservar la viña. Pero Naboth respondió: “No permita Dios que yo os daré la herencia de mis antepasados.” La esposa de Acab, Jezabel, le preguntó por qué estaba tan malhumorado?. Y le contó lo sucedido. Entonces ella escribió cartas en nombre de Acab, puso su sello sobre ellos, y los envió a los ancianos y nobles que vivían en la ciudad.

El pueblo acusó falsamente a Naboth de delitos que no había cometido. Así que le echaron fuera de la ciudad y lo apedrearon hasta la muerte. Después enviaron un mensajero al palacio, para que comunicara a Jezabel el trágico desenlace. Tan pronto como Jezabel supo que estaba muerto, dijo a Acab: “Levántate y toma posesión de la viña de Naboth de Jezreel, quien se negó a vender. Él ya no está vivo”. Dios, sabiendo lo ocurrido, envió al profeta Elías al viñedo de Naboth. Una vez delante de Acab, le dijo: “Esto es lo que Dios dice: En el lugar donde los perros lamieron la sangre de Naboth, los perros lamerán tu sangre”. Y siguió diciéndole: Él dice: “Voy a traer el desastre a usted. Voy a acabar con tus descendientes, y cortaré todo varón por última vez en Israel, esclavo o libre. Los perros devorarán a Jezabel en la barbacana de Jezreel”.

El Quinto Episodio, está protagonizado por Ocozías (hijo de Acab y Jezabel). Una vez muerto Acab, le tocó reinar a su hijo, pero su corto reinado se caracterizó por la idolatría, lo que provocó la oposición del profeta Elías.  Más tarde, Ocozías se cayó por el balcón del piso alto de su casa, en Samaría, y quedó malherido. Así que envió unos mensajeros con este encargo: “Vayan a consultar a Baal Zebub (que significa “Señor de la Gran Morada” o “Señor del Abismo”), el dios de Ecrón, si me repondré de mis heridas”. Pero el Ángel del Señor dijo a Elías, el tisbita: “Sube al encuentro de los mensajeros del rey de Samaría, y diles: ¿Acaso no hay Dios en Israel, para que ustedes vayan a consultar a Baal Zebub, el dios de Ecrón? Por este motivo, no te levantarás del lecho en el que te has acostado, porque morirás irremediablemente”. Y Elías se fue.

Temeroso por su destino, sabiendo lo que ocurrió con su padre, el rey envió a un oficial con sus cincuenta mejores hombres para buscar a Elías. Lo encontraron sentado en la cumbre de la montaña, y le ordenaron bajar. Elías respondió: “Si yo soy un hombre de Dios, que baje fuego del cielo y te devore, a ti y a tus cincuenta hombres”. Y bajó fuego del cielo y los devoró, al oficial junto a sus cincuenta hombres.

El rey volvió a enviar otro oficial con cincuenta hombres más. Y volvió a ocurrir lo mismo. El rey volvió a enviar a un tercer oficial con otros cincuenta hombres. Este oficial, subió a la montaña, y se puso de rodillas frente a Elías suplicándole: “Hombre de Dios, por favor, que mi vida y la vida de estos cincuenta servidores tuyos tengan algún valor a tus ojos. Ya ha bajado fuego del cielo y ha devorado a los dos oficiales anteriores con sus cincuenta hombres. Pero ahora, ¡que mi vida tenga algún valor a tus ojos!”. El Ángel del Señor dijo a Elías: “Baja con él, no le temas”. Elías se levantó, bajó con él y se presentó ante el rey, y le dijo: “Así habla el Señor por haber enviado mensajeros a consultar a Baal Zebub (Belcebú)”. El rey murió, conforme a la palabra del Señor que había pronunciado Elías.

El Sexto Episodio, es la misteriosa desaparición de Elías. Se trata de un profeta “no muerto”, ya que los textos narran que un “carro de fuego”, bajó de los cielos, y se lo llevó. Elías ungió a Eliseo como su sucesor. Elías y Eliseo bajaron a la ciudad de Betel. La comunidad de profetas que vivían allí, salieron a recibir a Eliseo, y le dijeron: “¿Sabes que hoy el Señor va a arrebatar a tu maestro por encima de tu cabeza?”. Él respondió: “Claro que lo sé; ¡no digan nada!”. Elías le dijo: “Quédate aquí, Eliseo, porque el Señor me ha enviado a Jericó”. Pero él respondió: “Juro por la vida del Señor y por tu propia vida que no te dejaré”. Y llegaron a Jericó. La comunidad de profetas de Jericó se acercó a Eliseo y le dijeron: “¿Sabes que hoy el Señor va a arrebatar a tu maestro por encima de tu cabeza?”. Él respondió nuevamente: “Claro que lo sé; ¡no digan nada!”.

Elías se dirigió entonces al Jordán. Cincuenta hombres de la comunidad de profetas fueron y se pararon enfrente, a una cierta distancia, mientras los dos estaban de pie a la orilla del Jordán. Elías se quitó el manto, lo enrolló y golpeó las aguas. Estas se dividieron hacia uno y otro lado, y así pasaron los dos por el suelo seco. Cuando cruzaban, Elías dijo a Eliseo: “Pide lo que quieres que haga por ti antes de que sea separado de tu lado”. Eliseo respondió: “¡Ah, si pudiera recibir las dos terceras partes de tu espíritu!”. Y Elías respondió: “si me ves cuando yo sea separado de tu lado, lo obtendrás, de lo contrario, no será así”. Y mientras iban conversando por el camino, un carro de fuego, con caballos también de fuego, los separó a uno del otro, y Elías subió al cielo envuelto en un torbellino.

Este hecho lo narran los testigos que presenciaron el arrebatamiento del profeta Elías. ¿Qué le pasó exactamente?. Un carro de fuego, que al ascender provoca un torbellino, solo lo puede hacer una nave y los propulsores. Cualquier otra interpretación no reflejaría la realidad. Enoch y Elías, son dos personas que los escritos, cuentan que desaparecieron en los cielos en vida. Su desaparición de la faz de la Tierra, fue provocada por carros de fuego, por los “dioses” de otros mundos, que se los llevaron con ellos.

En el Génesis 32:24, se cuenta como Jacob, estuvo luchando con un hombre hasta el amanecer (la aurora). Ese “hombre”, al ver que no podía con Jacob, después de horas de lucha, le golpeó fuertemente en la pierna y lo dejó tumbado. Pero Jacob, siguió aferrándose a esa persona, negándose a dejarle escapar hasta que fuera bendecido. El oponente, viendo su valentía y pundonor le preguntó: “Cuál es tu nombre”?, mi nombre es Jacob. Y volvió a decirle: “a partir de este momento ya no te llamarás Jacob, sino Israel, pues has luchado con Dios” (Génesis 32:27).

Israel, significa “Lucha con Dios”. Este es el motivo por el que no fueron los Hijos de Abraham ni los Hijos de Isaac, sino los Hijos de Israel. Hoy día, se asume que hay que rendir obediencia a dios, sin cuestionar nada, pero este no era el punto de vista de la Biblia hebrea. Desde los primeros tiempos, la Biblia registra luchas, dudas y enfrentamientos del hombre con el Dios Creador. Jacob, preguntó el nombre de su oponente, quien le dijo: “no debes hacerme esa pregunta”.

Si repasamos la Biblia, y el Génesis en concreto, podemos observar que los nombres son esenciales para la comprensión del carácter de la persona (nombres y su significado, que hemos ido viendo en este capítulo de los Ángeles Caídos, que nos dan una visión amplia de qué persona se trata, su función, virtudes, poderes, esencia…).  Pero nadie sabe el nombre de Dios, porque saber el nombre es conocer la esencia de la persona que hay detrás, y eso debe mantenerse en el misterio. Aún así, Jacob estaba convencido que había luchado contra dios.

En el tesoro de la Basílica de San Pedro, en el Vaticano, se encuentra el sarcófago de Junio Basso. Este sarcófago fue construido en el año 359 d.C., y contiene la primera representación de ángeles alados de toda la cristiandad.

A partir de ese momento, los ángeles empezaron a representarse siempre con alas. ¿Por qué motivo se hizo así, si la Biblia no hace referencia a que estos seres tuvieran alas?. Por ejemplo, el ángel que se le apareció a Abraham no poseía alas, sino que se le describe con aspecto de hombre a quien Abraham hizo una reverencia. Entonces, ¿cómo supo Abraham, el patriarca de las religiones cristiana, islámica y judía, una persona tan importante e influyente, a quien Dios le dio ese poder sobre su pueblo, que aquella persona de aspecto humano, como cualquier otro hombre, era superior a él y debía rendirle pleitesía?. Abraham, de algún modo, sabía que esa persona, era un “ángel”, es decir, un “mensajero” de los dioses venido de las estrellas. ¿No es más lógico pensar, que estos “ángeles”, se les representa con alas, y son reconocidos por los hombres, porque tenían el poder de volar?.

Los nativos americanos hablaban de los hombres de las estrellas, los egipcios decían que los dioses, venían de visita a la Tierra. Este es el verdadero patrón de esta creencia religiosa. Todos los textos, representaciones artísticas, la forma en que se veneraba a estos seres, el poder que tenían, su morfología y aspecto, sus ropajes, etc… todo era indicativo de su poder y lo avanzados que estaban, reconocibles por la raza humana allí donde fueran.

En el Génesis 28:12, se narra cómo Jacob, tumbado en estado de ensoñación, vio cómo una escalera descendía del cielo y se apoyaba en la tierra, y por ella bajaban y subían ángeles, y allí estaba Yahveh también. Este acontecimiento se conoce como la escalera de Jacob. Pero el Génesis, designa como escalera, una palabra cuyo significado realmente es “rampa”. ¿No sería esa “escalera” que provenía del cielo, y por donde bajaban y subían los “ángeles”, realmente la rampa de un artefacto, una nave?. ¿Cómo pudo ver Jacob una rampa en pleno desierto?

Tenemos a Enoch, cuyos textos nos hablan de carros de fuego, de cómo fue testigo en primera persona de observar desde el cielo todo el planeta en su plenitud, de cómo fue el intermediario entre los ángeles caídos y los dioses, incluso no falleció, ya que desapareció junto con los dioses. Tenemos al profeta Elías, que gracias a las órdenes de un dios venido de las estrellas, hace magia, vence a decenas de enemigos armados con rayos fulminantes que proceden de los cielos, y al igual que Enoch, desaparece en otro carro de fuego camino de las estrellas. Tenemos a Jacob, persona creadora de Israel, que luchó contra Dios, quien vio cómo los seres de otros mundos, accedían desde una nave a la tierra a través de una rampa que provenía del cielo. ¿Estamos ante tres casos excepcionales de hombres con poderes increíbles, o estamos ante acontecimientos paralelos, que dan fe de la presencia en la Tierra de seres de otros mundos, seres con conocimientos avanzados, en plena lucha contra los ángeles caídos, aquellos seres que desobedecieron a los Jefes Supremos?.

Según un estudio realizado por la Universidad Baylor (Texas), tres de cada cinco personas creen tener un “ángel de la guarda”. La fe musulmana, enseña que no tenemos uno, sino dos ángeles guardianes, uno en cada hombro. Estos seres reciben el nombre de “ángeles escribientes“, porque apuntan las buenas y malas acciones de cada persona. El primer ángel de la guarda que aparece en los textos judeocristianos, es el ángel Rafael, que figura en el Libro de Tobías (siglo III a.C.).

Este libro, fue uno de los encontrados en los Manuscritos del Mar Muerto, junto con el Libro de Enoch. El Libro de Tobías trata de un joven lleno de fe, que va a buscar esposa y finalmente se casa, después de sortear enormes dificultades con la ayuda del ángel enviado por Dios, el arcángel Rafael (Rafael significa “Dios sana”). Y es que Tobías, se quedó ciego cuando un excremento de golondrina, le cayó en los ojos mientras éste descansaba. Tobías recuperó la visión gracias a la intervención del enviado por los dioses.

Este tipo de pensamiento tan arraigado en nuestra cultura, realmente proviene de aquellos tiempos, donde “ángeles de la guarda”, que eran mensajeros de los dioses, su misión era proteger a la raza humana de los “ángeles caídos”, aquellos seres que estuvieron en la Tierra, y según narra explícitamente Enoch, no cumplieron con las órdenes encomendadas por sus líderes, y fueron castigados y confinados en la Tierra, y destinados a ser destruidos. Esta lucha, en la tradición judeocristiana y musulmana, ha derivado en la creencia que en un futuro, habrá algún tipo de batalla final en la que Dios y Satanás, se enfrentarán nuevamente en una lucha final. ¿Significa esto que los ángeles caídos siguen aquí?.

El Libro de Enoch y el Libro de las Revelaciones del Antiguo Testamento, hablan de una batalla cósmica entre las Fuerzas del Bien contra las Fuerzas del Mal, el Apocalipsis, el Armagedón. ¿Será esta una batalla de seres de otros mundos, que regresan a la Tierra para volver a enfrentarse a los ángeles caídos?.

Ángeles Caídos (Episodio I)

Una encuesta realizada por Nielsen en 2.010, reflejó que casi el 70% de los estadounidenses, creen en los ángeles. En el Génesis, los ángeles aparecen como seres divinos enviados a la Tierra, como mensajeros de dios. La palabra “ángel”, realmente es un error de traducción. En hebreo, “ángel” se dice “malak”, sin embargo, la traducción correcta sería “mensajero”. En griego “aggelos”, tampoco significa “ángel”, sino “intermediario” o “mediador”. Así que tenemos, a unos mensajeros o intermediarios entre dios y los hombres.

Según El Libro de Enoch, uno de los textos perdidos de dios, que se descubrieron entre los Manuscritos del Mar Muerto, narra que los primeros ángeles que llegaron a la Tierra, fueron los “ángeles caídos“. Éstos, descendieron de los cielos en el Monte Hermón (que significa “lugar prohibido”, y situada actualmente entre las fronteras de Israel, Líbano y Siria).

Esta zona ha sido muy disputada por judíos, cristianos y musulmanes durante miles de años. En sus laderas se encuentran restos de antiguos templos, uno de ellos dedicado a la deidad semítica Baal. Según los Evagenlios Sinópticos (hacen referencia a tres de los evangelios canónicos, los evangelios de S.Mateo, S.Marcos y S.Lucas, entre los cuales existen grandes afinidades), fue en este Monte donde tuvo lugar la transfiguración de Jesús. Un acontecimiento donde Jesús, se transformó apareciendo en un estado alterado y resplandeciente, en el que se le vio hablando con Moisés y el profeta Elías. Este Monte, también es el lugar donde aterrizaron los 200 ángeles caídos. ¿Por qué ocurrieron estos hechos, precisamente en este Monte?.

En anteriores capítulos, expliqué cómo existen lugares en la Tierra que poseen fuerzas increíbles, que son invisibles, con campos magnéticos muy poderosos, con vórtices, etc… (como las Líneas LEY por ejemplo), que podrían poseer la capacidad de crear portales estelares y vórtices a otros universos. En numerología, el nº 33, representa la máxima expresión de la conciencia. El Monte Hermón, está situado en el paralelo 33 norte, que está a una latitud de 33º al norte del ecuador terrestre.  Si seguimos el paralelo 33, hasta el punto exacto opuesto en el globo terrestre, es decir, en las antípodas del Monte Hermón, nos situaríamos exactamente en el punto exacto donde cayó el ovni más famoso que se conoce,  el del caso Roswell, localidad de Nuevo México (EE.UU).

Esto no es casual, los ángeles caídos (seres de otros mundos), saben perfectamente donde aparecían, lo que hacían y cómo lo hacían, y conocían perfectamente las fuerzas que rigen nuestro planeta. Si creyéramos que todo lo que ha ocurrido con las civilizaciones antiguas, y con la evolución, y los paralelismos de las creencias y las religiones… son simples casualidades, deberíamos replantearnos hacer de la casualidad una ciencia exacta. Pero como no lo es, y obviamente todo lo acontecido no es casual, debemos preguntarnos, ¿tiene algún significado que aparecieran los seres de otros mundos, en puntos tan determinados, siguiendo unas pautas y coordenadas tan específicas, y con su aparición, repentinamente hubo un salto cuántico evolutivo, que se construyeran ciudades enormes orientadas a los mismos lugares del cielo, etc?.

Ellos sabían que gracias a nuestra evolución como especie, llegaría el momento que empezaríamos a encajar diversas piezas del puzle, a darnos cuenta que no es casual, que existe un motivo en todo lo que hacían. Sabían que conoceríamos y comprenderíamos la geometría de la Tierra, que tendríamos la capacidad de razonar con lógica, y nos estaban legando directrices para decirnos que no estamos solos, pero que aún no estamos preparados para algo más.

Tanto en el Libro de Enoch, como en la Biblia, los ángeles caídos actúan en oposición directa a la voluntad de dios, cruzándose con los humanos. En el Génesis 6, Moisés escribió: “Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas, había gigantes en la tierra en aquellos días, los hijos de Dios tomaron a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos. Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre”.

Los Manuscritos del Mar Muerto son una colección de 800 escritos de origen judío, escritos en hebreo y arameo, por integrantes de la congregación judía de los esenios (secta judía establecida a mediados del siglo II a.C.). Datan de los años 150 a.C. hasta 70 d.C. En esos manuscritos, se encontraba el Libro de Enoch, no considerado canónico y sí apócrifo (libros o autores sagrados que no se incluyen dentro del canon de la Biblia). Este libro, es muy importante, porque se narra de forma específica el contacto con seres de otros mundos, cómo esos “dioses” o “ángeles”, eran realmente intermediarios de conocimientos. Enoch, muestra de forma detallada y cronológica todo aquello que vivió en primera persona. Detalla lugares, nombres, hechos, actos, revelaciones, conversaciones, consecuencias, habla siempre en primera persona, y resalta siempre que fue él quien vio todo lo que narra, que nadie se lo contó, ni son historias que escuchó.

En uno de esos manuscritos, también se narra el nacimiento de Noé. Ese pergamino es conocido como el Manuscrito de Lamec (el nieto de Enoch), quien llevaba varios meses fuera de su hogar, y cuando regresó, descubrió que su mujer estaba encinta. Su mujer jura que no ha estado con nadie, y no ha sido tocada por ningún otro hombre. Lamec no la cree, así que acude a su padre Matusalén, quien cree en la versión de los dos. Así que Lamec acude a su abuelo Enoch, quien le dice, que su esposa ha sido inseminada por los dioses y que debe aceptar al hijo que lleva dentro, porque va a ser la nueva generación de la raza humana. El hijo que nacerá por obra divina se llamará Noé. Este hecho relatado por Enoch, narra cómo los “dioses”, se mezclaron con la raza humana.

La mujer de Lamec, le confiesa y le perjura que no ha sido tocada por ningún otro hombre, pero Enoch, le dice que ha sido inseminada por los dioses (no dice por dios en singular). Enoch, le está realmente diciendo, que su esposa, ha mantenido relaciones con los ángeles caídos, que tienen aspecto de hombres, pero no pertenecen a la raza humana. Sí fue tocada por otra persona, pero incluso la esposa de Lamec, era conocedora que no era un hombre terrestre, sino un hombre de las estrellas.

Matusalén vivió 969 años, Noé 950 y Lamec 777. La Biblia pretende enfatizar con estas cifras, que la vida del hombre se hará más corta a medida que éste se aleje de Dios. Cuanto más fiel, más tiempo se vivirá, más inmortal se hace uno. Hay que reseñar que en esa época, no existía un concepto de vida tras la muerte, y por tanto, de una recompensa en el más allá. Dios premiaba a los fieles aquí, en la Tierra y en vida. Los números expresan una idea, un mensaje.  Adán murió a los 930 años, es decir, 1.000 (el nº de dios) – 70 (el nº de la perfección).

NOTA: Por su pecado, Adán no pudo alcanzar el número de Dios (en el capítulo Post Redux I, El Árbol de la Vida, expliqué cuál fue el verdadero pecado de Adán, elegir la sabiduría y el conocimiento, a cambio de la inmortalidad). 

Enoch vivió 365 años (nº de días del año solar), que indican una vida completa. De Enoch no se dice que murió, como los otros patriarcas, sino que anduvo con Dios, y que desapareció porque Dios se lo llevó, fue arrebatado y llevado a los cielos por un carro de fuego. Enoch narró cómo estuvo en los cielos:

“Vi los parajes de las luces y los pañoles que guardan los rayos y los truenos. Vi el nacimiento de todas las aguas de la tierra y el nacimiento de los abismos. Vi el sillar fundamental de la Tierra, y vi los cuatro vientos que sustentan la Tierra y la fortaleza del firmamento. Vi los vientos del cielo que sustentan y mueven el disco del Sol y todas las estrellas. Vi los vientos que arrastran las nubes sobre la Tierra. Vi los caminos de los ángeles, y en el confín de la Tierra vi la fortaleza del firmamento sobre ella. Vi un abismo insondable con columnas de fuego celestial, y vi que las columnas de fuego caían hacia abajo y no podía sondearse su profundidad ni su altura. Después de este abismo, vi un lugar donde no existía la fortaleza del firmamento, ni la tierra firme abajo, ni el océano. Allí no alentaba ni siquiera un pájaro; era un lugar desierto y temeroso. Allí vi siete estrellas como siete montañas terribles. Cuando pregunté qué era aquel lugar, el “ángel” me dijo: “Éste es el confín donde terminan el cielo y la Tierra”. Y pasé adelante hasta llegar a un lugar donde no había nada. Y había en él un fuego que llameaba, inextinguible, y aparecía cortado por abismos sin fondo en donde se precipitaban grandes columnas de llamas…”.

Enoch narra de forma precisa, cómo los “ángeles” enviados por los dioses, le llevaron en un “carro de fuego”, que al elevarse escupe “lenguas de fuego”. El artefacto tenía revestimiento antitérmico exterior, parecido al cristal que describe. ¿No sería posible, que Enoch al ver el firmamento por el techo, realmente lo viera a través de una escotilla?. El hombre de esa época, desconocía la existencia de un cristal refractario, cuya transparencia deja ver las estrellas. El mar de fuego que rodea el módulo espacial, hace referencia a la intensa luz solar. Se queda sorprendido por un fuego “inextinguible”, seguramente una llama de fuego alimentada por algún gas de forma continuada.

Dijo ver los pañoles (compartimentos) que guardan los rayos. Los relámpagos son descargas entre nubes de distinta carga eléctrica, formando unos canales de ionización. Cuando estos canales interceptan un accidente del suelo, u otro frente de nubes electrizado, se produce la descarga principal y las “columnas de llamas celestiales”. Hasta que esto ocurre, es como si el potencial del rayo estuviese almacenado en un “pañol”. Obvia decir, que Enoch (y todos los humanos de esa época), desconocían la electricidad, de ahí que describa de un modo rudimentario todo lo que vio. Desconocía que las tensiones eléctricas, pueden alcanzar cientos de millones de voltios. También narra que vio el nacimiento de todos los caudales de la Tierra (solo posible desde las alturas), allí donde no llegan los pájaros, donde el horizonte desaparece, allí donde terminan el cielo y la Tierra.

Es normal que el Libro de Enoch, no se haya incluido entre los escritos canónicos de la iglesia, porque refleja que no existe un dios único, sino que existen muchos dioses que realmente son seres venidos de otros mundos. Muchos son los que atestiguan los textos de Enoch, como en las epístolas canónicas de Judas (6 y 14-16) y Pedro (2:4). También se hacen referencia en los textos de Bernabé y de Justino Mártir (100-165), Atenágoras (filósofo cristiano de Atenas), Tatiano, el Obispo de Lyon, Clemente de Alejandría, Tertuliano, Lactancio, etc…

Abraham vivió 175 años,  (7 x 5 x 5); Isaac 180 años. (5 x 6 x 6) y Jacob vivió 147 años, (3 x 7 x 7). Como interpreta la Cábala, se empieza por el nº 7 (nº de la plenitud) con Abraham, y escalando de dos en dos se llega al nº5 de Isaac y al nº3 de Jacob. Por ejemplo, los 153 peces de la pesca milagrosa de la que habla el evangelio, es el resultado de (10 + 7) x 3 x 3, es decir, la perfección de la Ley de Dios (Mandamientos) + la plenitud de la gracia (nº 7), multiplicados por la máxima perfección de Dios (nº 3). Así que los números que aparecen en la Biblia, no son otra cosa que mensajes, cifras para nada aleatorias.

Enoch nos cuenta en su libro, que Dios se lo había llevado para mostrarle todas las cosas sobre las que debía escribir para que el pueblo supiera lo que estaba bien y lo que estaba mal, y las razones por las cuales se debe andar por el camino recto. Cuando terminó de escribirlo, regresó con su familia y les hizo entrega del libro con las recomendaciones para que siempre lo tuvieran presente, pasándolo de generación en generación. Cuando Dios lo mandó a buscar con un “carro de fuego”, ya no volvió más.

Voy a resumir de todo el manuscrito de Enoch, los acontecimientos más reseñables de forma cronológica. Cómo narra la llegada de los seres de otros mundos, cómo se juntaron con los hombres y las mujeres, cómo desafiaron a su “dios” o jefe, incumpliendo órdenes y las consecuencias. Cómo estos seres, se convirtieron a ojos de los humanos, en ángeles caídos, en repudiados por el jefe supremo por desobediencia.

    • Entonces Shemihaza que era su jefe, les dijo: “Temo que no queráis cumplir con esta acción y sea yo el único responsable de un gran pecado”.

Enoch nos dice el nombre del jefe de todos los “ángeles” (200 en total), que han llegado a la Tierra. Este jefe, sabe el motivo por el que están aquí, las decisiones a tomar, y las terribles consecuencias para los 200.

    • Pero ellos le respondieron: “Hagamos todos un juramento y comprometámonos todos bajo un anatema (significa ofrenda, pero su uso principal equivale al de maldición, en el sentido de condena a ser apartado o separado de una comunidad. Su significado real sería un desterrado o expulsado), a no retroceder en este proyecto hasta ejecutarlo realmente”.

Una vez enterados del verdadero motivo de su misión, deciden apoyarse los unos a los otros, permanecer unidos hasta el final. Los 200 miembros de esta misión, saben que las consecuencias van a ser terribles, que sus actos les llevarán a ser expulsados de sus orígenes, y seguramente, sin posibilidad de poder regresar.

    • Estos son los nombres de sus jefes: Shemihaza, quien era el principal y en orden con relación a él, Ar’taqof, Rama’el, Kokab’el, Ra’ma’el, Dani’el, Zeq’el, Baraq’el, ‘Asa’el, Harmoni, Matra’el, ‘Anan’el, Sato’el, Shamsi’el, Sahari’el, Tumi’el, Turi’el, Yomi’el, y Yehadi’el.

Enoch no solo detalla los nombres de cada uno de los jefes, sino que especifica el rango que tienen jerárquicamente, desde el más próximo a Shemihaza, hasta el ser con menor rango oficial.

    • Todos y sus jefes tomaron para sí mujeres y cada uno escogió entre todas y comenzaron a entrar en ellas y a contaminarse con ellas, a enseñarles la brujería, la magia y el corte de raíces y a enseñarles sobre las plantas. Quedaron embarazadas de ellos, y parieron gigantes de unos tres mil codos de altura, que nacieron sobre la tierra y conforme a su niñez crecieron.

Estos seres de otros mundos, desobedecen una de las órdenes más importantes de su Jefe Supremo, y es mezclarse con otra raza, la raza que domina nuestro planeta en esa época, el ser humano. Muchos textos antiguos, señalan que los “dioses” que vinieron de las estrellas, se sintieron atraídos por las mujeres humanas, y se juntaron. Este acto, en todas las religiones, se ha interpretado como que las mujeres se quedaron embarazadas por obra del Espíritu Santo. Es decir, realmente era la unión de una mortal y un ser superior, que ellos creían que eran “dioses”. Si pensamos con lógica y con el apoyo de la ciencia, es imposible que nadie, absolutamente ninguna mujer, pueda quedar encinta sin unirse físicamente con un hombre.

    • Shemihaza enseñó encantamientos y a cortar raíces. Hermoni a romper hechizos, brujería, magia y habilidades afines. Baraq’el los signos de los rayos. Kokab’el los presagios de las estrellas. Zeq’el los relámpagos. Ar’taqof enseñó las señales de la tierra. Shamsi’el los presagios del sol, y Sahari’el los de la luna, y todos comenzaron a revelar secretos a sus esposas. Asa’el enseñó a los hombres a fabricar espadas de hierro y corazas de cobre, y les mostró cómo se extrae y se trabaja el oro hasta dejarlo listo, y en lo que respecta a la plata a repujarla para brazaletes y otros adornos. A las mujeres les enseñó sobre el antimonio, el maquillaje de los ojos, las piedras preciosas y las tinturas.

En este versículo, se especifica la función y en qué disciplina destacaba cada uno de los jefes. El jefe de todos, enseñó a recolectar, a sembrar y a aprovechar los recursos de la tierra, para obtener más y mejores alimentos, que a su vez, proporcionarían mejor salud a los seres humanos. Otro enseñaba “hechizos y magia”. Seguramente, sus conocimientos avanzados en todos los campos, resultaría mágico y digno de las brujas y magos. El desconocimiento de los seres humanos en esa época era muy grande, así que cualquier fenómeno químico, o de otra ciencia, es normal que fuera tomado como mágico. Otro jefe les enseñó a leer el firmamento, a comprender qué había en los cielos, cómo interpretarlo y obtener beneficio de su comprensión. Otro les enseñó a manejar metales nobles y seminobles, a moldearlos, a utilizarlo como arma para ellos, y a su vez, como adornos para ellas.

    •  Entonces Miguel, Sariel, Rafael y Gabriel observaron la tierra desde el santuario de los cielos y vieron mucha sangre derramada sobre la tierra y estaba toda llena de la injusticia y de la violencia que se cometía sobre ella. Considerando esto, los cuatro fueron y se dijeron: “el grito y el lamento por la destrucción de los hijos de la tierra sube hasta las puertas del cielo”.

Los 200 seres de otros mundos, incumplieron órdenes vitales, como no interactuar con los seres humanos,  no revelarles secretos, no mantener relaciones, etc… así que se convirtieron inmediatamente en repudiados, y enviaron a nuevos discípulos más leales. Estos seres son conocidos como “arcángeles”, que fueron en busca de los “ángeles caídos”. Arcángel significa “Ángel Principal / Ángel Jefe / Capitán de los Ángeles”. La Biblia habla que hay siete arcángeles, aunque se menciona el nombre de sólo tres: Miguel (Apocalipsis 12:7-9), Gabriel (Evangelio S. Lucas 1:11-20; 26-38) y Rafael (Tobías 12:6, 15). Pero aquí, Enoch revela el nombre de un cuarto, Sariel, es el ángel encargado de los espíritus de los hombres que pecan.

    • Tú has visto lo que ha hecho Asa’el, como ha enseñado toda injusticia sobre la tierra y revelado los secretos eternos que se cumplen en los cielos, y lo que ha enseñado a los humanos Shemihaza, al que tú habías dado la facultad de gobernar sobre sus compañeros. Ellos han ido hacia las hijas de los hombres y se han acostado con ellas y se han profanado a sí mismos descubriéndoles todo pecado. Luego, estas mujeres han parido en el mundo gigantes, por lo que la tierra se ha llenado de sangre e injusticia. (Gn 6:4,5,11).

Sariel, Miguel, Rafael y Gabriel, “ven la injusticia cometida sobre la Tierra” y llevan la causa de los humanos ante Dios. Los ángeles caídos se habían unido con mujeres y habían engendrado gigantes (Nefilim, pueblo de gigantes o titanes que se mencionan en el Génesis 6:4 y en el Libro de los Números 13:33) que llenaron la tierra de opresión, explotación y violencia (relato expuesto en Génesis 6:2-5). A los seres nacidos de “dioses” y mujeres terrenales, se les denominaba “gigantes”.

    • Entonces el Altísimo, Grande y Santo habló y envió a Sariel al hijo de Lamec. Y le dijo: “Ve hacia Noé y dile en mi nombre: “escóndete, y revélale la consumación que viene, pues la tierra entera va a perecer, un diluvio está por venir sobre toda la tierra y todo lo que se encuentre sobre ella perecerá”.

Los dioses, ante la ignominia que suponen los actos de sus 200 enviados, deciden castigar a todos, y exterminarlos. El arcángel Sariel, se dirige a Lamec, el padre de Noé, y la persona que fue a preguntar a su padre Matusalén y a su abuelo Enoch, sobre el embarazo místico de su esposa. ¿Es casualidad que el elegido por el Jefe Supremo de los seres de otros mundos, eligiera a Lamec para ser salvado de lo que iba a acontecer, persona que pertenecía al linaje y la familia directa de Enoch, la persona que fue elegida también por ellos, para que viera con sus ojos quiénes eran, de dónde provenían, y a quien desvelaron diversos secretos?. Obviamente, no es casualidad.

    • Ante esos sucesos, Enoch había sido ocultado y no había ningún humano que supiera dónde fue escondido, ni dónde están ni qué le sucedió. (Génesis 5:24). Enoch hacía todas sus acciones con los “Vigilantes” y pasaba sus días con los santos.

Enoch desapareció de la Tierra durante bastantes días. Muchos le buscaron, ya que era una persona respetable e influyente, pero nadie sabía nada sobre su paradero en un perímetro my amplio. Se dice que todo ese tiempo que pasó desaparecido, estuvo al lado de los seres de otros mundos, de los dioses que venían del cielo.

    • Les hablé a todos ellos y todos temieron y se espantaron y el temblor se apoderó de ellos. Me suplicaron que elevara una petición por ellos para que pudieran encontrar perdón por sus pecados y que la leyera en presencia del Señor del cielo. Fui y me senté junto a las aguas de Dan, en la tierra de Dan, al sur del Hermonín, a su lado occidental y estuve leyendo el libro donde anoté sus peticiones, hasta que me dormí. He aquí que me vinieron sueños y cayeron sobre mí visiones hasta que levanté mis párpados a las puertas del palacio del cielo y vi una visión del rigor del castigo. Y vino una voz y me dijo: “Habla a los hijos del cielo para reprenderles”. Cuando desperté fui a ellos. Todos estaban reunidos juntos y sentados llorando, en la Fuente del llanto que está entre el Líbano y Senir, con los rostros cubiertos.

Enoch, cuando regresó de su estancia con los dioses, se dirigió a los 200 hombres, y las noticias y el mensaje que les llevó, les hizo sentir miedo, tanto que suplicaron a Enoch que cuando estuviera nuevamente delante del Jefe Supremo, les llevara las súplicas de perdón y diversas peticiones. Describe cómo nuevamente el Jefe Supremo le envía con otro mensaje, y especifica el lugar donde ocurrieron los hechos, y el estado anímico del grupo.

    • Vigilantes: “yo escribí vuestra petición y en una visión se me reveló que no será concedida nunca y que habrá juicio por decisión y decreto contra vosotros, que a partir de ahora no volveréis al cielo y por todas las épocas no subiréis, porque ha sido decretada la sentencia para encadenaros en las prisiones de la tierra por toda la eternidad”.

Enoch les comunica en primera persona la decisión tomada por el Jefe Supremo. La sentencia es permanecer en la Tierra por siempre, desterrados, expulsados y repudiados por su raza.

    • ¿Por qué habéis abandonando el cielo alto, santo y eterno, os habéis acostado con mujeres y profanado a vosotros mismos con las hijas de los hombres y tomado esposas como los hijos de la tierra y habéis engendrado hijos gigantes?. Vosotros que fuisteis santos espirituales viviendo una vida eterna, os habéis manchado con la sangre de las mujeres y habéis engendrado con la sangre de la carne y como los hijos del hombre habéis deseado después carne y sangre como aquellos que mueren y perecen.

El hecho que los hombres de la estrellas, se hayan emparentado con mujeres terrenales, supuso un agravio irreparable para toda la raza. Seguramente, la escasa evolución que presentaba los seres humanos, al unirse con genes muy superiores, supuso la “contaminación” de esa raza avanzada, creando seres involucionados, procreando seres imperfectos para ellos, pero que significó un salto evolutivo esencial para nosotros.

    • Vosotros estabais en el cielo pero todos los misterios no se os habían revelado. No habéis conocido sino un misterio indigno y en el endurecimiento de vuestro corazón lo habéis comunicado a las mujeres y por ese misterio ellas y los hombres han multiplicado el mal sobre la tierra.

Aún viniendo de mundos muy avanzados, se especifica que los seres que vinieron a la Tierra, no poseían un conocimiento pleno. Sí eran seres con amplios saberes en muchos campos y disciplinas, pero dan a entender, que el conocimiento está jerarquizado, se debe ir subiendo escalones en el status para ir adquiriendo y tener acceso a conocimientos vetados a estratos inferiores. Y ellos, enseñaron muchos de esos misterios y conocimientos, a una civilización totalmente involucionada en ese momento, impropia y no merecedora del alcance de dichos conocimientos.

    • Después me llevaron a un sitio cuyos habitantes son como el fuego ardiente, pero cuando desean aparecen como humanos. Me llevaron a la casa de la tempestad, sobre una montaña cuya cima tocaba el cielo, y vi las mansiones de las luminarias y los tesoros de las estrellas y del trueno, en los extremos del abismo donde están el arco de fuego, sus flechas y carcaj, la espada de fuego y todos los relámpagos. Luego me llevaron hasta las aguas de vida y hasta el fuego del occidente, el que recogió todas las puestas de sol. Llegué hasta un río de fuego cuyas llamas corren como agua y desemboca en el gran mar que está al lado del poniente. Vi grandes ríos y llegué a una gran oscuridad y hasta donde ningún ser carnal camina. Vi las montañas de las tinieblas de invierno y el sitio hacia donde fluyen todas las aguas del abismo; y vi la desembocadura de todos los ríos de la tierra y la desembocadura del abismo.

Este versículo, describe cómo Enoch presenció diferentes lugares de nuestro planeta, inalcanzable e imposible que se pudiera hacer por uno mismo, debido a las limitaciones y desconocimiento de nuestro planeta. Utiliza palabras grandilocuentes, denotando que todo lo que está viendo era inimaginable si no se hace desde el cielo, y que era la primera vez que lo veía, tanto él como toda la humanidad. Las tinieblas de invierno son cordilleras nevadas, quizá el Himalaya. El sitio donde fluyen todas las aguas del abismo, hace referencia a mares u océanos, donde desembocan todos los ríos. Es muy impactante cuando dice “llegué a una gran oscuridad donde ningún ser carnal camina”. Esta zona solo puede hacer referencia al Espacio, allí donde la tonalidad azulada del planeta desaparece, dando paso a la oscuridad más absoluta, allí donde el ser humano jamás llegó, ni se imaginaba poder estar.

    • He aquí los nombres de los santos ángeles que vigilan: (Ap 8:2). Uriel, uno de los santos ángeles, llamado el del trueno y el temblor; Rafael, otro de los santos ángeles, el de los espíritus de los humanos; (Tb 12:15). Ra’u’el, otro de los santos ángeles, que se venga del mundo de las luminarias. Miguel, otro de los santos ángeles, encargado de la mejor parte del la humanidad y del pueblo; (Dn 10:13,21, 12:1; Judas 9; Ap 12:7). Sariel, otro de los santos ángeles, encargado de los espíritus de los hijos de los hombres que pecan en espíritu. Gabriel, otro de los santos ángeles, encargado del paraíso, las serpientes y los querubines (Dn 8:16, 9:21; Lc:1:19,26) (Gn 3:24; Ex 25:18-22; Ez 10:4-5). Remeiel, otro de los santos ángeles, al que Dios ha encargado de los resucitados.

Los tres arcángeles aceptados por la Iglesia Católica (se cree en los otros cuatro, pero dicen no saber los nombres reales), son Gabriel, Miguel y Rafael. Enoch, nos dice cómo se llaman los siete arcángeles y su función. Estos siete son los ojos de Yahveh, que recorren toda la Tierra.” (Zacarías 4:10b). Enoch, desapareció en los cielos, un caso muy parecido al profeta Elías, uno de los personajes más misteriosos de la Biblia.

¿Ángeles custodios?. ¿Ángeles de la guarda?. ¿Ángeles caídos?. ¿Arcángeles?. ¿Estamos ante diferentes personajes alados o simplemente a seres de otros mundos, que el ser humano representa con alas, para atestiguar que tienen la capacidad de volar?. Seres de otros mundos que supuestamente actuaron mal, y seres encargados de restablecer el bien, una lucha que aún hoy continúa, y que librarán una batalla final llamada Armagedón.

¿Será esa lucha la de un solo individuo representando al Bien (Dios), contra un solo individuo representando al Mal (Satanás)? o ¿será una guerra cruel y destructiva, procedente de los cielos, entre seres de otros mundos?.

 

Intraterrestres

Entre el Mar Negro al norte, y los Montes Tauro al sur, se encuentra la región de Capadocia, en el centro de Turquía. Esta zona, de 50 km2, es considerada un “paisaje lunar”, por sus características geológicas únicas en el planeta. En 1.963, durante unas obras en una casa, al derribar una pared de una habitación, el dueño descubrió que detrás se encontraba una misteriosa habitación que nunca había visto. Esa habitación le condujo a otra estancia, y ésta a otra más, y así sucesivamente. Esta persona, sin pretenderlo, había descubierto la ciudad subterránea de Derinkuyu.

Este laberinto subterráneo, tenía 85 metros de profundidad y miles de años de antigüedad. Consta de 12 pisos hacia el interior de la tierra, con 53 conductos de ventilación principales, y más de 15.000 microconductos que proporcionaban aire a cada rincón de la ciudad sumergida, toda una obra de ingeniería.

Derinkuyu significa “pozo profundo”. Las estancias interiores, además de utilizarse como viviendas, también se utilizaban como centros religiosos y de culto, establos, almacenes, comedores, cocinas, prensas para el vino, bodegas, incluso como cementerio. Se calcula que estas instalaciones eran suficientes para dar refugio a más de 30.000 personas. Una auténtica ciudad bajo tierra. ¿Qué llevó a un pueblo, a realizar semejante obra de ingeniería bajo tierra?. ¿De qué o quién querían protegerse?.

El laberinto, cuenta con tres puntos estratégicamente seleccionados, cuyo acceso podía ser bloqueado, desplazando las rocas adyacentes, impidiendo así la entrada de visitantes no deseados, ladrones, saqueadores o enemigos. Esas rocas, eran realmente una sola roca circular, como una rueda enorme, que solo podía ser empujada desde un lado.

También se podía hablar, a través de ciertos conductos especiales, con las personas de otros pisos, de forma nítida. Aparte de tener una red de ventilación perfecta, también tenía una red de comunicaciones muy avanzada. Derinkuyu, tiene un túnel de 8 km de largo, que la conecta con la ciudad sumergida de Kaymakli.

Diferentes historiadores, dicen que pudo servir de refugio por los frigios en el año 800 a.C., un pueblo de la Edad de Bronce, emparentado con los Troyanos. Otros, aseguran que fue el refugio del pueblo hitita, en el año 1.200 a.C. Es evidente, que no saben realmente quién lo construyó, ni por qué motivo, ni para qué fin. Para los expertos, es difícil asignar una época concreta, ya que el método de datación por Carbono-14, sólo es aplicable a muestras orgánicas, que son las que pueden fijar en un momento dado los isótopos de la atmósfera. Esta datación, es imposible en muestras de roca. Así que, ¿en qué época se construyó Derinkuyu?. ¿Y por qué?.

Dentro de la ciudad sumergida, una de las características más visibles, es que las estancias y la altura de cada piso, estaban construidas para personas de una estatura elevada, mucho más alta que la media del pueblo frigio e hitita. Este dato, concuerda con todos los textos, dibujos, sellos, relieves y diferentes representaciones que hablan de los dioses del cielo, como seres gigantes, de conocimientos muy avanzados y que venían de las estrellas.

Capadocia, formaba parte de la antigua Persia, región dominada por una religión llamada Zoroastrismo, la religión y filosofía basada en las enseñanzas del profeta  Zoroastro (más conocido como Zaratustra), que reconocen como divinidad a Ahura Mazda, considerado por Zoroastro como el único creador de todo. Mazda significa “Sabiduría”, y Ahura significa “Ser Alto”, así que Ahura Mazda, era “la persona alta de gran sabiduría”. Hay que tener en cuenta, que estos nombres, tanto el de Ahura Mazda, como el de otros “dioses” o seres que bajaron de los cielos, siempre se corresponde con aquello que las personas de la Tierra veían. Ellos no sabían quiénes eran, ni comprendían seguramente su lenguaje, así que los denominaban con sus rasgos físicos, y por aquello en lo que destacaban. No es ninguna casualidad que, todos esos dioses, tengan apelativos como “inteligentes”, “poderosos”, “gigantes”, “de piel blanca”, “sabios”, “de grandes conocimientos”, “venidos de las estrellas”, etc.

El Zoroastrismo, era una filosofía de pensamiento, que se basaba en la oposición de las fuerzas del Bien y del Mal. Tanto el Hinduismo, como el Judeo-Cristianismo, están muy influenciadas por esta religión tan antigua.

En el segundo capítulo del Libro Sagrado Zoroástrico, el Avesta, Ahura Mazda salva a la Humanidad de un desastre natural mundial, parecido al Diluvio de Noé del Antiguo Testamento.  Ahura Mazda, dió a uno de sus profetas, instrucciones para construir un refugio muy parecido a Derinkuyu, y empezó a construir la ciudad para dar refugio a personas y animales, pero no de un diluvio ni una inundación, sino de una glaciación, llamado por el Libro Sagrado Avesta, el “infierno maligno”. Los climatólogos, datan la última Edad de Hielo hace 18.000 años, terminando en el año 10.000 a.C.

Según los textos zoroástricos antiguos, Ahura Mazda se elevó a los cielos en su carruaje divino, y declaró la guerra a su mayor enemigo, Angra Mainyu, el demonio de la destrucción. ¿Se ocultaban estas personas, de un enemigo venido de los cielos, con tan grandes poderes de destrucción, que su única salvación era permanecer oculto bajo tierra, sin ser vistos?.

Ahora utilicemos sólo la lógica y la razón. Si un pueblo, sea el que sea, antiguamente quería refugiarse o defenderse de peligros externos, de enemigos, de ladrones, etc… lo más lógico era crear una ciudad fortaleza, con su foso, sus murallas, sus torres de vigilancia, con fuertes muros, difíciles de derribar, que fueran lo suficientemente altos para dificultar que se saltara, fabricando armas, etc… Ahora bien, ¿qué puede llevar a un pueblo a ocultarse bajo tierra, a crear una auténtica ciudad, una obra de ingeniería tan avanzada para la época?. Obviamente, querían pasar desapercibidos de algo o de alguien, no defenderse como nos imaginamos que lo haría un pueblo de hace miles de años, sino resguardarse, en silencio, sin armas, solo esperando que no fueran detectados, porque si lo fueran, tanto la ciudad como ellos estaban muertos, sin defensa alguna.

Pensemos en los animales que tienen sus madrigueras bajo tierra. Están bien ocultos, pasan desapercibidos, pero una vez son localizados, el animal que habita dentro, está a merced del intruso, y más si ese enemigo, es mucho más fuerte y poderoso, o dispone con más armas naturales o artificiales. Para los enemigos del pueblo que allí se refugiaron, si hallaran los conductos de ventilación, con taparlos asfixiarían a todos los habitantes de la ciudad sumergida. Todos los Ejércitos de Inteligencia de Defensa, afirman que: “una cueva, una vez encontrada es altamente vulnerable, y se convierte en tu tumba”.

En Arizona (EE.UU), diferentes tribus indias, cuentan que sus comienzos surgieron desde el interior de la Tierra. Entre ellos, los indios Hopi, cuentan que sus antepasados, escaparon de una mortífera “tormenta de estrellas”, con la ayuda de  los “hombres serpiente”,  que los trasladó a unos refugios en las profundidades de la tierra. Otra leyenda Hopi, habla de los “hombres hormiga“, que los protegió de las “tormentas de fuego y hielo”. Este es uno de los petroglifos descubiertos en las cuevas de los indios Hopi, donde aparecen los seres que ellos denominaban “hombres hormiga”.

 

Los chamanes, cuentan cómo resurgió su pueblo desde el interior de la tierra, guiados por los “hombres estrella”, que vinieron del Espacio exterior, y eran unos seres de forma humana que disponían de aparatos voladores en forma de escudos. El lugar de donde procedían estos seres, según los Hopi, era la constelación de Orión. ¿Es casualidad que, al igual que los moais en la Isla de Pascua, las Pirámides de Gizeh, las Piedras de Carnac o Stonehenge, estén orientadas hacia esta constelación?. ¿O es más probable que todas estén orientadas a esta zona del Espacio, porque así se les dijo que lo hicieran?.

El término Hopi para Orión es Hotòmqam, que significa “para colgar” o “tres”.  Esto podría hacer referencia a las tres estrellas del cinturón de Orión. La aparición de Orión a través de las trampillas en lo alto de los kivas de los Hopi (las cámaras de oración semi-subterráneas), todavía sincroniza muchas sagradas ceremonias anuales. La palabra Hopi para hormiga es “anu”. En el mismo idioma, “naki” quiere decir amigo, así que “anu-naki” son los “amigos hormiga”. ¿Es casualidad que aparezca esta palabra (anunnaki), al igual que los famosos seres que relata Zecharia Sitchin, en referencia a seres que procedían del planeta “X” cuyo significado era “los de sangre real”?.

En Mesoamérica, el pueblo maya, que comparte muchas características culturales con los Hopi,  relata leyendas de hormigas parecidas a hombres que construyeron ciudades de piedra y caminos durante la Primera Creación (Mundo). Estos seres poseían poderes mágicos, y podían emplazar las piedras en las posiciones arquitectónicas apropiadas “silbando” (en el capítulo anterior, analicé cómo las civilizaciones antiguas desplazaban las piedras, por medio de la levitación acústica).

En Jicarilla (Nuevo México, EE.UU.), existe una reserva de los indios apache, con una comunidad de 2.500 personas, donde el 95% vive en la zona llamada Dulce. Este pueblo apache, tiene una historia muy parecida con los Indios Hopi, y en sus leyendas, cuentan que también surgieron desde el interior de la tierra. En Dulce, se encuentra la “mesa de Archuleta“, de más de 2.700 metros de altura. Esta región, es conocida como otro Área 51, llamada Base Dulce.

Base Dulce es un área restringida, donde constantemente sobrevuelan objetos no identificados, y aviación militar, sobre todo helicópteros chinooks, el helicóptero más versátil para transportar pesados cargamentos y transportar hombres. En la reserva apache de Jicarilla, supuestamente no hay nada, solo tierra árida y un pequeño pueblo inofensivo. ¿Por qué hay tanto despliegue militar y tantos avistamientos de luces y naves extrañas?.

Aparentemente no hay nada allí, porque la base militar se encuentra en los túneles bajo Mesa Archuleta.

Bajo la superficie de esta área, existe un complejo militar y una red de túneles, que conecta con diferentes zonas, como las instalaciones de investigación de Los Álamos. La Base Dulce, es conocida como un laboratorio de Biogenética, (se dice que incluso se hacen vivisecciones, que son disecciones a seres humanos estando con vida, para diferentes estudios),  donde se investiga la manipulación genética y atómica, clonación, el cerebro humano (sobre todo la cuestión de la psique y el poder de la mente,  para un avanzado control mental), mutaciones entre diferentes seres y razas, implantes de chips audiovisuales, etc. Si en el Área 51, se investiga potenciar lo material, sobre todo en cuestión de transporte aéreo, en Base Dulce, se investiga potenciar lo orgánico, una raza humana de seres especiales, un soldado perfecto, que apenas duerma, con la capacidad de comunicarse mentalmente, con gran capacidad visual, auditiva, con resistencia al estrés, a no tener miedos, a seguir las órdenes encomendadas, a sobrevivir a condiciones extremas, realizar implantes creando cyborgs… todo un alto nivel secreto de investigación, para la creación del soldado perfecto, maquinaria humana tan precisa, que no exista nada durante una guerra que bloquee o sea un obstáculo para cumplir una misión, y ganar guerras en poco espacio de tiempo.

En 1.947, se construyó una carretera cerca de la Base, para dar cobertura a una empresa maderera, pero jamás  se transportó ninguna madera, y esa carretera, tenía una gran recta, que servía como pista de aterrizaje. Veinte años después, en 1.967, en el condado de Alamosa (Colorado), una potranca llamada Lady, fue encontrada muerta y con la cabeza descarnada. Al efectuar el examen patológico, el Dr. John Altshuler comprobó que el cerebro, la espina dorsal y  el corazón, habían sido retirados con increíble precisión. Pero lo más extraño, era que la sangre había sido vaciada sin manchar su cuerpo, ni la tierra alrededor del cadáver. Al examinar las muestras de tejidos en el microscopio, descubrió que la mutilación se hizo con un bisturí cauterizador quirúrgico, con una especie de láser, que a la vez que cortaba, cauterizaba (el láser se descubrió a mediados de los años 60, así que esa potencia, y el aparato que se empleó, no pudo ser inventado ni construido por el ser humano). No se halló ninguna huella cerca del cuerpo. Las únicas que se encontraron, eran las pisadas de la potranca, que terminaban a unos 30 metros de su cuerpo.

El “incidente Lady“, fue el primero de muchas más mutilaciones de animales. La gran mayoría de estos casos, seguían un patrón similar:

  • Casi todas las mutilaciones, se efectuaban a reses de ganado vacuno, el resto fueron  a caballos, ovejas y perros.
  • No hay señales de lucha. Incluso en suelos cubiertos de nieve, no se encontraron huellas de pisadas alrededor de los cuerpos, ni una gota de sangre. Parece como si los animales hubiesen sido levantados del suelo y luego dejados caer desde el aire.
  • Se les extirpaba los órganos internos (ojos, oídos, lengua, órganos vitales como el corazón, hígado y pulmones, genitales, etc…).
  • Los cuerpos estaban sin sangre, pero no había restos en el suelo. Las incisiones se efectuaron con precisión quirúrgica, y con un aparato, que a la vez que cortaba, cauterizaba la herida. Para poder hacer esto, se necesita una temperatura muy elevada, y que el calor que causara la herida, fuera firme y limpia. Solo un láser es capaz de hacerlo, y en la época de las primeras apariciones de mutilaciones, aún no existía ningún aparato para empleo médico, solo en laboratorios, en fase experimental.

Casualmente, tras cada caso, siempre aparecían los misteriosos helicópteros negros, silenciosos y sin ningún número de identificación de los exigidos por las regulaciones federales, en las inmediaciones después del descubrimiento de las reses muertas. En varias ocasiones, se vieron helicópteros rociando la zona donde después aparecían los animales mutilados.

El investigador Timothy Good, obtuvo un informe secreto del FBI de 1.976, realizado por el agente Gabriel Valdez, quien después de inspeccionar una vaca mutilada, descubrió unas marcas de 40 cm que se hundían en el suelo formando un triángulo. Gabriel, en su informe, expuso que era posible, que el animal fuera capturado por la nave, se lo llevaran, y una vez mutilado y extraído toda la sangre y los órganos, la dejaban nuevamente, motivo por el cual, nunca se encontraron huellas de personas, ni de otros animales, ni nada de sangre. Debajo de las huellas se encontró una sustancia aceitosa, la hierba chamuscada y unos niveles de radiación mucho más elevados que los normales.

Lou Girodo, jefe investigador de las mutilaciones del fiscal del distrito de Trinidad (Colorado) dijo: “estamos tratando con seres que no son de este planeta”.

En la ladera de los Andes de la zona de Ecuador, vivían los Shuar (conocidos como jíbaros, nombre asignado por los españoles durante la época de la conquista). Esta tribu, guardaba el secreto de la localización de la Cueva de los Tayos (Cordillera del Cóndor). ¿Por qué mantenían en secreto la existencia de esta cueva, y cómo se ha llegado a encontrar?. Hubo un misionero católico italiano, llamado Carlo Crespi Croci (conocido como Padre Crespi), que vivió muchos años en esa zona, ayudando a los Shuar, sin pedir nunca nada a cambio, y los indios Shuar, como agradecimiento, le hicieron algunos regalos procedentes de esa cueva. Uno de los regalos, consistía en mostrarle la cueva que él desconocía, y todos sus secretos.

Muchas de las piezas arqueológicas encontradas, están expuestas en el Museo de Carlo Crespi Croci (Ecuador). El húngaro Juan Moricz, la descubrió en 1.969, y fue el primero en divulgar al mundo los tesoros que había en las profundidades de la cueva. Según el acta notarial del hallazgo, fechado el  21 de julio de 1.969 en Guayaquil, se puede leer:

…He descubierto valiosos objetos de gran valor cultural e histórico para la humanidad. Los objetos consisten especialmente en láminas metálicas, que contienen probablemente el resumen de la historia de una civilización extinguida, de la cual no tenemos hasta la fecha el menor indicio…

Juan Moricz

Uno de los descubrimientos, fue el hallazgo de gigantescas huellas sobre bloques de piedra, que por sus ángulos rectos y simetría, sugieren un origen artificial. Uno de los regalos que recibió el Padre Crespi, fue una tabla metálica con 36 signos de escritura, que aún no ha sido descifrado. El filólogo hindú Dileep Kumar, analizó los símbolos de la lámina de oro (de 52 cm de alto x 14 cm de ancho x 4 cm de grosor), y concluyó que los ideogramas pertenecían a la clase de escritura Brahmi, utilizada en el Período Asokan de la historia de la India (hace unos 2.300 años). Más tarde, el Dr. Barry Fell, Profesor de Biología de la Universidad de Harvard, identificó 12 signos de la lámina, asociándolo a los signos del Zodíaco.

El escocés Stanley Hall, reunió una expedición en 1.976 para inspeccionar la cueva. En dicha expedición, se encontraba la persona que pisó la luna por primera vez, el astronauta Neil Armstrong. Cuando accedieron a la cueva, Stanley se quedó asombrado por las dimensiones de la cueva, con amplias áreas hechas de forma artificial, y no por la naturaleza. El jefe de la expedición, responsable en temas geológicos, el Dr. Kelly, admitió no saber decir cómo se hicieron esas gigantescas entradas. La expedición, encontró algunos pequeños objetos, como anillos, pero nada que se pareciera a los obsequios que recibió el Padre Crespi. Aún no se ha encontrado la “Biblioteca Metálica”, de donde los indios shuar extrajeron los tesoros.

En la extensa entrada, había dinteles y bloques de piedra, y un muro megalítico de 4,50 metros de largo x 2,5 metros de alto. El espeleólogo Julio Goyen Aguado, sostenía que la expedición fue financiada por la Iglesia Mormona, ya que las planchas metálicas a las que aludía Moricz, recordaban a las planchas de oro que recibió el profeta Joseph Smith de manos del ángel Moroni. Según Joseph Smith, Moroni se le apareció en forma de ángel en 1.823, para revelarle donde se encontraban ocultas unas planchas de oro, que el propio Smith fue quien las tradujo en el Libro Mormón.

Diversas leyendas mormonas, apuntan que los citados registros estarían ocultos actualmente en algún lugar de la cordillera de los Andes. La zona donde se ubica la Cueva de los Tayos, se denomina Morona, nombre muy similar y prácticamente idéntico con el “ángel” que contactó con Joseph Smith. Se sospecha, que Stanley Hall pertenecía a los Servicios Secretos del Reino Unido, además de formar parte de la masonería inglesa, muy interesada en encontrar la Biblioteca Metálica.  Neil Armstrong, que formó parte de la expedición, también es masón. Cuando Armstrong salió de la Cueva de los Tayos, donde permaneció durante tres días, declaró a los medios de comunicación que su visita al mundo subterráneo, había superado su vivencia en la Luna. ¿Que vió o experimentó allí abajo, que pudiera superar ser el primer hombre en la historia de la Humanidad, en pisar otro planeta que no fuera el nuestro?.

En la Península del Yucatán, la selva que lo puebla, está repleta de cavernas profundas llamadas cenotes. En 2.007, un arqueólogo llamado Guillermo de Anda, siguiendo los testimonios de los sacerdotes españoles que allí estuvieron en el siglo XVII, que insinuaban la existencia de un Templo subterráneo maya, de Anda encontró una cueva muy especial en la localidad de Tahtzibichen. En una de las cavernas descubiertas, los investigadores hallaron una carretera de cemento de 90 metros de largo,  una pirámide, restos de huesos, vasijas, utensilios y esculturas. ¿Qué hacía un camino asfaltado y una pirámide bajo tierra?.

Los mayas, en sus leyendas y creencias, tenían un mundo subterráneo denominado Xibalbá. Este mundo intraterrenal es conocido gracias a las descripciones que de él hace el Popol Vuh, el Libro Sagrado maya, también conocido como “Libro de la Comunidad”, El Popol Vuh, se refiere a Xibalbá (que significa “el lugar del miedo”), como el infierno gobernado por los señores de los muertos o del inframundo. ¿Es la cueva hallada por Guillermo de Anda, el Xibalbá al que hacían referencia los mayas?. Es decir, el infierno maya, no era un lugar imaginario, el concepto que, por ejemplo, tiene el cristianismo de infierno, como un lugar más allá de la muerte, un pensamiento abstracto, sino que existía realmente.

En el Popol Vuh, se puede leer una descripción de Xibalbá, y del camino que hay que recorrer para llegar allí, como un lugar real aquí en la Tierra, donde se puede ir, un lugar bajo tierra, en los infiernos:

«Después descendieron al camino que lleva a Xibalbá, de pendientes muy en declive. Habiendo descendido así, llegaron al borde de los ríos encantados de barrancos llamados Barranco Cantante Resonante, Barranco Cantante, que pasaron sobre ríos encantados con árboles espinosos; innumerables [eran] los árboles espinosos, pasaron sin hacerse daño . En seguida llegaron al borde del río de la Sangre , [y] allí pasaron sin beber. Llegaron a otro río, de agua solamente; no habiendo sido vencidos, lo pasaron también. Entonces llegaron allí donde cuatro caminos se cruzaban: allí fueron vencidos, allí donde cuatro caminos se cruzaban. Un camino rojo, un camino negro , un camino blanco, un camino amarillo; cuatro caminos.»

En el Chilam Balam (nombre de varios libros que relatan hechos y circunstancias históricas de la civilización maya), escrito por los Sacerdotes del Jaguar, se narra cómo el “camino de las estrellas” descendió del cielo, y los 13 dioses vinieron a la Tierra.

Hubo un gobernante maya, llamado Pakal, que gobernó la ciudad maya de Palenque en el siglo VII. En 1.949, el arqueólogo Alberto Ruíz Lhuillier, descubrió la tumba de este gobernante. Ésta, se encontraba en un altar, formado por una losa de 3,8 metros de longitud x 2,2 metros de ancho x 25 cm de altura. Su peso se aproximaba a las 5 toneladas. La losa, descansaba en un monolito de 6 m3, apoyado sobre 6 grandes bloques de piedra trabajada, todo ello cubierto de espectaculares relieves. Uno de esos bajorrelieves, después de diferentes estudios y análisis, se le ha denominado el “astronauta de Palenque“.

Se ve claramente que, Pakal, se encuentra dentro de una especie de nave. La postura es totalmente aerodinámica. El artefacto tiene una cabeza puntiaguda, seguida de unas extrañas aletas estriadas, como si fueran conductos de ventilación. La nave (también aerodinámica, una disciplina que desconocían totalmente en la antigüedad), en la parte trasera  termina con una especie de fuego llameante. Parece un cohete cósmico o cápsula espacial del tipo Mercury, propulsado por energía iónica o fotónica.

Se puede observar a Pakal, manejando con sus manos el cuadro de mando, también lleva una especie de casco, y el pelo ingrávido, como sucede solo en el Espacio exterior. La punta de la nariz, está en contacto con otra parte de la nave, que bien podría tratarse de un respirador artificial para administrar oxígeno. En 1.969, la NASA encontró 16 puntos coincidentes entre la nave del astronauta de Palenque, con el módulo de mando de una de sus cápsulas.

Los arqueólogos, dicen que la “nave”, es una cruz o árbol de la vida. Ellos, interpretan la escena, diciendo que la parte superior se corona con el típico pájaro quetzal (símbolo del dios sol). El tronco está formado por ramas y una serpiente, del que surgen mazorcas antropomorfas, y la parte inferior, junto a las raíces, se encuentra el demonio, el inframundo. Otros investigadores dicen que el rey, es devorado por los demonios del averno, para después renacer con los rayos del sol de un nuevo día.

Todas las personas que han visto este relieve, están más próximas a ver e interpretar la escena como un hombre dentro de una nave, que ver un árbol. Los arqueólogos, siempre descartan otras posibilidades e interpretaciones, porque sus miras son limitadas, hecho que hace que en muchos aspectos de Egipto, homínidos y muchas civilizaciones antiguas, solo encuentren eslabones perdidos, daten los descubrimientos en épocas que no se corresponden e intenten ramificar todo un árbol genealógico que no cuadra, y tengan que crear más y más ramas, hasta hacerlo inconexo, incomprensible y poco creíble.

Si revisáramos paso por paso, toda la estructura de la historia de la civilización, vista por los arqueólogos, la conclusión sería que es imposible lo que dicen. Los mejores astrónomos del mundo, con la tecnología tan avanzada que tenemos, estudiando la posición de las estrellas, los planetas y las constelaciones en los cielos en tiempos remotos, aseguran que las pirámides de Egipto se crearon miles de años antes que las fechas que los arqueólogos dicen. Y resulta, que los expertos en arqueología, no saben explicar muchas cosas, permaneciendo en silencio, o simplemente obviando aquello que encuentran sin datarlo en un momento preciso de la historia. ¿Por qué?, porque a ellos tampoco les cuadra sus conclusiones, y para que lo hiciera, tendrían que estar dispuesto a considerar otras opciones.

Pero resulta, que lo que sí cuadra, son todas las pruebas que tenemos en los textos antiguos, en los Libros Sagrados de todas las civilizaciones, con leyendas, mitos e historias paralelas, con presencia de dioses venidos de las estrellas, seres muy avanzados que les enseñó a construir, a interpretar los cielos, a escribir. Todas esas civilizaciones, suponen un salto cuántico de conocimientos increíbles, de permanecer en cuevas, salvajes, a construir las ciudades más grandes sobre la faz de la Tierra, de no conocer instrumentos ni utensilios, a poder desplazar ingentes cantidades de  piedra, levantarlas y asentarlas de forma perfecta. De repente, eran expertos en matemáticas, arquitectura, astronomía, crearon el lenguaje y la escritura, se asentaron en desplazamientos geográficos estratégicos, conociendo las fuerzas que rigen el cosmos y la Tierra, fuerzas invisibles, pero muy poderosas.

Las personas más eruditas e ilustradas, convergen en reconocer que es imposible que esas civilizaciones fueran tan avanzadas, e hicieran de forma rudimentaria todo lo que crearon, sin ayuda externa. Para asegurar esto, se basan en la lógica y en la razón, apoyados por la ciencia, la física y las matemáticas, disciplinas muy exactas.

Algo ocurrió en los cielos, para hacer que se ocultaran bajo tierra, construyendo auténticas ciudades subterráneas, para permanecer oculto, en silencio, ante una gran amenaza capaz de destruir todo un pueblo rápidamente. Una amenaza imposible de rebatir, una amenaza proveniente de los cielos, sin tratarse de meteoritos, ni diluvios, sino de fuerzas muy avanzadas, fuerzas que obligaron a la raza humana, junto con muchos “dioses” y seres de las estrellas, a ocultarse y convertirse en intraterrestres.