Ángeles Caídos (Episodio I)

Una encuesta realizada por Nielsen en 2.010, reflejó que casi el 70% de los estadounidenses, creen en los ángeles. En el Génesis, los ángeles aparecen como seres divinos enviados a la Tierra, como mensajeros de dios. La palabra “ángel”, realmente es un error de traducción. En hebreo, “ángel” se dice “malak”, sin embargo, la traducción correcta sería “mensajero”. En griego “aggelos”, tampoco significa “ángel”, sino “intermediario” o “mediador”. Así que tenemos, a unos mensajeros o intermediarios entre dios y los hombres.

Según El Libro de Enoch, uno de los textos perdidos de dios, que se descubrieron entre los Manuscritos del Mar Muerto, narra que los primeros ángeles que llegaron a la Tierra, fueron los “ángeles caídos“. Éstos, descendieron de los cielos en el Monte Hermón (que significa “lugar prohibido”, y situada actualmente entre las fronteras de Israel, Líbano y Siria).

Esta zona ha sido muy disputada por judíos, cristianos y musulmanes durante miles de años. En sus laderas se encuentran restos de antiguos templos, uno de ellos dedicado a la deidad semítica Baal. Según los Evagenlios Sinópticos (hacen referencia a tres de los evangelios canónicos, los evangelios de S.Mateo, S.Marcos y S.Lucas, entre los cuales existen grandes afinidades), fue en este Monte donde tuvo lugar la transfiguración de Jesús. Un acontecimiento donde Jesús, se transformó apareciendo en un estado alterado y resplandeciente, en el que se le vio hablando con Moisés y el profeta Elías. Este Monte, también es el lugar donde aterrizaron los 200 ángeles caídos. ¿Por qué ocurrieron estos hechos, precisamente en este Monte?.

En anteriores capítulos, expliqué cómo existen lugares en la Tierra que poseen fuerzas increíbles, que son invisibles, con campos magnéticos muy poderosos, con vórtices, etc… (como las Líneas LEY por ejemplo), que podrían poseer la capacidad de crear portales estelares y vórtices a otros universos. En numerología, el nº 33, representa la máxima expresión de la conciencia. El Monte Hermón, está situado en el paralelo 33 norte, que está a una latitud de 33º al norte del ecuador terrestre.  Si seguimos el paralelo 33, hasta el punto exacto opuesto en el globo terrestre, es decir, en las antípodas del Monte Hermón, nos situaríamos exactamente en el punto exacto donde cayó el ovni más famoso que se conoce,  el del caso Roswell, localidad de Nuevo México (EE.UU).

Esto no es casual, los ángeles caídos (seres de otros mundos), saben perfectamente donde aparecían, lo que hacían y cómo lo hacían, y conocían perfectamente las fuerzas que rigen nuestro planeta. Si creyéramos que todo lo que ha ocurrido con las civilizaciones antiguas, y con la evolución, y los paralelismos de las creencias y las religiones… son simples casualidades, deberíamos replantearnos hacer de la casualidad una ciencia exacta. Pero como no lo es, y obviamente todo lo acontecido no es casual, debemos preguntarnos, ¿tiene algún significado que aparecieran los seres de otros mundos, en puntos tan determinados, siguiendo unas pautas y coordenadas tan específicas, y con su aparición, repentinamente hubo un salto cuántico evolutivo, que se construyeran ciudades enormes orientadas a los mismos lugares del cielo, etc?.

Ellos sabían que gracias a nuestra evolución como especie, llegaría el momento que empezaríamos a encajar diversas piezas del puzle, a darnos cuenta que no es casual, que existe un motivo en todo lo que hacían. Sabían que conoceríamos y comprenderíamos la geometría de la Tierra, que tendríamos la capacidad de razonar con lógica, y nos estaban legando directrices para decirnos que no estamos solos, pero que aún no estamos preparados para algo más.

Tanto en el Libro de Enoch, como en la Biblia, los ángeles caídos actúan en oposición directa a la voluntad de dios, cruzándose con los humanos. En el Génesis 6, Moisés escribió: “Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas, había gigantes en la tierra en aquellos días, los hijos de Dios tomaron a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos. Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre”.

Los Manuscritos del Mar Muerto son una colección de 800 escritos de origen judío, escritos en hebreo y arameo, por integrantes de la congregación judía de los esenios (secta judía establecida a mediados del siglo II a.C.). Datan de los años 150 a.C. hasta 70 d.C. En esos manuscritos, se encontraba el Libro de Enoch, no considerado canónico y sí apócrifo (libros o autores sagrados que no se incluyen dentro del canon de la Biblia). Este libro, es muy importante, porque se narra de forma específica el contacto con seres de otros mundos, cómo esos “dioses” o “ángeles”, eran realmente intermediarios de conocimientos. Enoch, muestra de forma detallada y cronológica todo aquello que vivió en primera persona. Detalla lugares, nombres, hechos, actos, revelaciones, conversaciones, consecuencias, habla siempre en primera persona, y resalta siempre que fue él quien vio todo lo que narra, que nadie se lo contó, ni son historias que escuchó.

En uno de esos manuscritos, también se narra el nacimiento de Noé. Ese pergamino es conocido como el Manuscrito de Lamec (el nieto de Enoch), quien llevaba varios meses fuera de su hogar, y cuando regresó, descubrió que su mujer estaba encinta. Su mujer jura que no ha estado con nadie, y no ha sido tocada por ningún otro hombre. Lamec no la cree, así que acude a su padre Matusalén, quien cree en la versión de los dos. Así que Lamec acude a su abuelo Enoch, quien le dice, que su esposa ha sido inseminada por los dioses y que debe aceptar al hijo que lleva dentro, porque va a ser la nueva generación de la raza humana. El hijo que nacerá por obra divina se llamará Noé. Este hecho relatado por Enoch, narra cómo los “dioses”, se mezclaron con la raza humana.

La mujer de Lamec, le confiesa y le perjura que no ha sido tocada por ningún otro hombre, pero Enoch, le dice que ha sido inseminada por los dioses (no dice por dios en singular). Enoch, le está realmente diciendo, que su esposa, ha mantenido relaciones con los ángeles caídos, que tienen aspecto de hombres, pero no pertenecen a la raza humana. Sí fue tocada por otra persona, pero incluso la esposa de Lamec, era conocedora que no era un hombre terrestre, sino un hombre de las estrellas.

Matusalén vivió 969 años, Noé 950 y Lamec 777. La Biblia pretende enfatizar con estas cifras, que la vida del hombre se hará más corta a medida que éste se aleje de Dios. Cuanto más fiel, más tiempo se vivirá, más inmortal se hace uno. Hay que reseñar que en esa época, no existía un concepto de vida tras la muerte, y por tanto, de una recompensa en el más allá. Dios premiaba a los fieles aquí, en la Tierra y en vida. Los números expresan una idea, un mensaje.  Adán murió a los 930 años, es decir, 1.000 (el nº de dios) – 70 (el nº de la perfección).

NOTA: Por su pecado, Adán no pudo alcanzar el número de Dios (en el capítulo Post Redux I, El Árbol de la Vida, expliqué cuál fue el verdadero pecado de Adán, elegir la sabiduría y el conocimiento, a cambio de la inmortalidad). 

Enoch vivió 365 años (nº de días del año solar), que indican una vida completa. De Enoch no se dice que murió, como los otros patriarcas, sino que anduvo con Dios, y que desapareció porque Dios se lo llevó, fue arrebatado y llevado a los cielos por un carro de fuego. Enoch narró cómo estuvo en los cielos:

“Vi los parajes de las luces y los pañoles que guardan los rayos y los truenos. Vi el nacimiento de todas las aguas de la tierra y el nacimiento de los abismos. Vi el sillar fundamental de la Tierra, y vi los cuatro vientos que sustentan la Tierra y la fortaleza del firmamento. Vi los vientos del cielo que sustentan y mueven el disco del Sol y todas las estrellas. Vi los vientos que arrastran las nubes sobre la Tierra. Vi los caminos de los ángeles, y en el confín de la Tierra vi la fortaleza del firmamento sobre ella. Vi un abismo insondable con columnas de fuego celestial, y vi que las columnas de fuego caían hacia abajo y no podía sondearse su profundidad ni su altura. Después de este abismo, vi un lugar donde no existía la fortaleza del firmamento, ni la tierra firme abajo, ni el océano. Allí no alentaba ni siquiera un pájaro; era un lugar desierto y temeroso. Allí vi siete estrellas como siete montañas terribles. Cuando pregunté qué era aquel lugar, el “ángel” me dijo: “Éste es el confín donde terminan el cielo y la Tierra”. Y pasé adelante hasta llegar a un lugar donde no había nada. Y había en él un fuego que llameaba, inextinguible, y aparecía cortado por abismos sin fondo en donde se precipitaban grandes columnas de llamas…”.

Enoch narra de forma precisa, cómo los “ángeles” enviados por los dioses, le llevaron en un “carro de fuego”, que al elevarse escupe “lenguas de fuego”. El artefacto tenía revestimiento antitérmico exterior, parecido al cristal que describe. ¿No sería posible, que Enoch al ver el firmamento por el techo, realmente lo viera a través de una escotilla?. El hombre de esa época, desconocía la existencia de un cristal refractario, cuya transparencia deja ver las estrellas. El mar de fuego que rodea el módulo espacial, hace referencia a la intensa luz solar. Se queda sorprendido por un fuego “inextinguible”, seguramente una llama de fuego alimentada por algún gas de forma continuada.

Dijo ver los pañoles (compartimentos) que guardan los rayos. Los relámpagos son descargas entre nubes de distinta carga eléctrica, formando unos canales de ionización. Cuando estos canales interceptan un accidente del suelo, u otro frente de nubes electrizado, se produce la descarga principal y las “columnas de llamas celestiales”. Hasta que esto ocurre, es como si el potencial del rayo estuviese almacenado en un “pañol”. Obvia decir, que Enoch (y todos los humanos de esa época), desconocían la electricidad, de ahí que describa de un modo rudimentario todo lo que vio. Desconocía que las tensiones eléctricas, pueden alcanzar cientos de millones de voltios. También narra que vio el nacimiento de todos los caudales de la Tierra (solo posible desde las alturas), allí donde no llegan los pájaros, donde el horizonte desaparece, allí donde terminan el cielo y la Tierra.

Es normal que el Libro de Enoch, no se haya incluido entre los escritos canónicos de la iglesia, porque refleja que no existe un dios único, sino que existen muchos dioses que realmente son seres venidos de otros mundos. Muchos son los que atestiguan los textos de Enoch, como en las epístolas canónicas de Judas (6 y 14-16) y Pedro (2:4). También se hacen referencia en los textos de Bernabé y de Justino Mártir (100-165), Atenágoras (filósofo cristiano de Atenas), Tatiano, el Obispo de Lyon, Clemente de Alejandría, Tertuliano, Lactancio, etc…

Abraham vivió 175 años,  (7 x 5 x 5); Isaac 180 años. (5 x 6 x 6) y Jacob vivió 147 años, (3 x 7 x 7). Como interpreta la Cábala, se empieza por el nº 7 (nº de la plenitud) con Abraham, y escalando de dos en dos se llega al nº5 de Isaac y al nº3 de Jacob. Por ejemplo, los 153 peces de la pesca milagrosa de la que habla el evangelio, es el resultado de (10 + 7) x 3 x 3, es decir, la perfección de la Ley de Dios (Mandamientos) + la plenitud de la gracia (nº 7), multiplicados por la máxima perfección de Dios (nº 3). Así que los números que aparecen en la Biblia, no son otra cosa que mensajes, cifras para nada aleatorias.

Enoch nos cuenta en su libro, que Dios se lo había llevado para mostrarle todas las cosas sobre las que debía escribir para que el pueblo supiera lo que estaba bien y lo que estaba mal, y las razones por las cuales se debe andar por el camino recto. Cuando terminó de escribirlo, regresó con su familia y les hizo entrega del libro con las recomendaciones para que siempre lo tuvieran presente, pasándolo de generación en generación. Cuando Dios lo mandó a buscar con un “carro de fuego”, ya no volvió más.

Voy a resumir de todo el manuscrito de Enoch, los acontecimientos más reseñables de forma cronológica. Cómo narra la llegada de los seres de otros mundos, cómo se juntaron con los hombres y las mujeres, cómo desafiaron a su “dios” o jefe, incumpliendo órdenes y las consecuencias. Cómo estos seres, se convirtieron a ojos de los humanos, en ángeles caídos, en repudiados por el jefe supremo por desobediencia.

    • Entonces Shemihaza que era su jefe, les dijo: “Temo que no queráis cumplir con esta acción y sea yo el único responsable de un gran pecado”.

Enoch nos dice el nombre del jefe de todos los “ángeles” (200 en total), que han llegado a la Tierra. Este jefe, sabe el motivo por el que están aquí, las decisiones a tomar, y las terribles consecuencias para los 200.

    • Pero ellos le respondieron: “Hagamos todos un juramento y comprometámonos todos bajo un anatema (significa ofrenda, pero su uso principal equivale al de maldición, en el sentido de condena a ser apartado o separado de una comunidad. Su significado real sería un desterrado o expulsado), a no retroceder en este proyecto hasta ejecutarlo realmente”.

Una vez enterados del verdadero motivo de su misión, deciden apoyarse los unos a los otros, permanecer unidos hasta el final. Los 200 miembros de esta misión, saben que las consecuencias van a ser terribles, que sus actos les llevarán a ser expulsados de sus orígenes, y seguramente, sin posibilidad de poder regresar.

    • Estos son los nombres de sus jefes: Shemihaza, quien era el principal y en orden con relación a él, Ar’taqof, Rama’el, Kokab’el, Ra’ma’el, Dani’el, Zeq’el, Baraq’el, ‘Asa’el, Harmoni, Matra’el, ‘Anan’el, Sato’el, Shamsi’el, Sahari’el, Tumi’el, Turi’el, Yomi’el, y Yehadi’el.

Enoch no solo detalla los nombres de cada uno de los jefes, sino que especifica el rango que tienen jerárquicamente, desde el más próximo a Shemihaza, hasta el ser con menor rango oficial.

    • Todos y sus jefes tomaron para sí mujeres y cada uno escogió entre todas y comenzaron a entrar en ellas y a contaminarse con ellas, a enseñarles la brujería, la magia y el corte de raíces y a enseñarles sobre las plantas. Quedaron embarazadas de ellos, y parieron gigantes de unos tres mil codos de altura, que nacieron sobre la tierra y conforme a su niñez crecieron.

Estos seres de otros mundos, desobedecen una de las órdenes más importantes de su Jefe Supremo, y es mezclarse con otra raza, la raza que domina nuestro planeta en esa época, el ser humano. Muchos textos antiguos, señalan que los “dioses” que vinieron de las estrellas, se sintieron atraídos por las mujeres humanas, y se juntaron. Este acto, en todas las religiones, se ha interpretado como que las mujeres se quedaron embarazadas por obra del Espíritu Santo. Es decir, realmente era la unión de una mortal y un ser superior, que ellos creían que eran “dioses”. Si pensamos con lógica y con el apoyo de la ciencia, es imposible que nadie, absolutamente ninguna mujer, pueda quedar encinta sin unirse físicamente con un hombre.

    • Shemihaza enseñó encantamientos y a cortar raíces. Hermoni a romper hechizos, brujería, magia y habilidades afines. Baraq’el los signos de los rayos. Kokab’el los presagios de las estrellas. Zeq’el los relámpagos. Ar’taqof enseñó las señales de la tierra. Shamsi’el los presagios del sol, y Sahari’el los de la luna, y todos comenzaron a revelar secretos a sus esposas. Asa’el enseñó a los hombres a fabricar espadas de hierro y corazas de cobre, y les mostró cómo se extrae y se trabaja el oro hasta dejarlo listo, y en lo que respecta a la plata a repujarla para brazaletes y otros adornos. A las mujeres les enseñó sobre el antimonio, el maquillaje de los ojos, las piedras preciosas y las tinturas.

En este versículo, se especifica la función y en qué disciplina destacaba cada uno de los jefes. El jefe de todos, enseñó a recolectar, a sembrar y a aprovechar los recursos de la tierra, para obtener más y mejores alimentos, que a su vez, proporcionarían mejor salud a los seres humanos. Otro enseñaba “hechizos y magia”. Seguramente, sus conocimientos avanzados en todos los campos, resultaría mágico y digno de las brujas y magos. El desconocimiento de los seres humanos en esa época era muy grande, así que cualquier fenómeno químico, o de otra ciencia, es normal que fuera tomado como mágico. Otro jefe les enseñó a leer el firmamento, a comprender qué había en los cielos, cómo interpretarlo y obtener beneficio de su comprensión. Otro les enseñó a manejar metales nobles y seminobles, a moldearlos, a utilizarlo como arma para ellos, y a su vez, como adornos para ellas.

    •  Entonces Miguel, Sariel, Rafael y Gabriel observaron la tierra desde el santuario de los cielos y vieron mucha sangre derramada sobre la tierra y estaba toda llena de la injusticia y de la violencia que se cometía sobre ella. Considerando esto, los cuatro fueron y se dijeron: “el grito y el lamento por la destrucción de los hijos de la tierra sube hasta las puertas del cielo”.

Los 200 seres de otros mundos, incumplieron órdenes vitales, como no interactuar con los seres humanos,  no revelarles secretos, no mantener relaciones, etc… así que se convirtieron inmediatamente en repudiados, y enviaron a nuevos discípulos más leales. Estos seres son conocidos como “arcángeles”, que fueron en busca de los “ángeles caídos”. Arcángel significa “Ángel Principal / Ángel Jefe / Capitán de los Ángeles”. La Biblia habla que hay siete arcángeles, aunque se menciona el nombre de sólo tres: Miguel (Apocalipsis 12:7-9), Gabriel (Evangelio S. Lucas 1:11-20; 26-38) y Rafael (Tobías 12:6, 15). Pero aquí, Enoch revela el nombre de un cuarto, Sariel, es el ángel encargado de los espíritus de los hombres que pecan.

    • Tú has visto lo que ha hecho Asa’el, como ha enseñado toda injusticia sobre la tierra y revelado los secretos eternos que se cumplen en los cielos, y lo que ha enseñado a los humanos Shemihaza, al que tú habías dado la facultad de gobernar sobre sus compañeros. Ellos han ido hacia las hijas de los hombres y se han acostado con ellas y se han profanado a sí mismos descubriéndoles todo pecado. Luego, estas mujeres han parido en el mundo gigantes, por lo que la tierra se ha llenado de sangre e injusticia. (Gn 6:4,5,11).

Sariel, Miguel, Rafael y Gabriel, “ven la injusticia cometida sobre la Tierra” y llevan la causa de los humanos ante Dios. Los ángeles caídos se habían unido con mujeres y habían engendrado gigantes (Nefilim, pueblo de gigantes o titanes que se mencionan en el Génesis 6:4 y en el Libro de los Números 13:33) que llenaron la tierra de opresión, explotación y violencia (relato expuesto en Génesis 6:2-5). A los seres nacidos de “dioses” y mujeres terrenales, se les denominaba “gigantes”.

    • Entonces el Altísimo, Grande y Santo habló y envió a Sariel al hijo de Lamec. Y le dijo: “Ve hacia Noé y dile en mi nombre: “escóndete, y revélale la consumación que viene, pues la tierra entera va a perecer, un diluvio está por venir sobre toda la tierra y todo lo que se encuentre sobre ella perecerá”.

Los dioses, ante la ignominia que suponen los actos de sus 200 enviados, deciden castigar a todos, y exterminarlos. El arcángel Sariel, se dirige a Lamec, el padre de Noé, y la persona que fue a preguntar a su padre Matusalén y a su abuelo Enoch, sobre el embarazo místico de su esposa. ¿Es casualidad que el elegido por el Jefe Supremo de los seres de otros mundos, eligiera a Lamec para ser salvado de lo que iba a acontecer, persona que pertenecía al linaje y la familia directa de Enoch, la persona que fue elegida también por ellos, para que viera con sus ojos quiénes eran, de dónde provenían, y a quien desvelaron diversos secretos?. Obviamente, no es casualidad.

    • Ante esos sucesos, Enoch había sido ocultado y no había ningún humano que supiera dónde fue escondido, ni dónde están ni qué le sucedió. (Génesis 5:24). Enoch hacía todas sus acciones con los “Vigilantes” y pasaba sus días con los santos.

Enoch desapareció de la Tierra durante bastantes días. Muchos le buscaron, ya que era una persona respetable e influyente, pero nadie sabía nada sobre su paradero en un perímetro my amplio. Se dice que todo ese tiempo que pasó desaparecido, estuvo al lado de los seres de otros mundos, de los dioses que venían del cielo.

    • Les hablé a todos ellos y todos temieron y se espantaron y el temblor se apoderó de ellos. Me suplicaron que elevara una petición por ellos para que pudieran encontrar perdón por sus pecados y que la leyera en presencia del Señor del cielo. Fui y me senté junto a las aguas de Dan, en la tierra de Dan, al sur del Hermonín, a su lado occidental y estuve leyendo el libro donde anoté sus peticiones, hasta que me dormí. He aquí que me vinieron sueños y cayeron sobre mí visiones hasta que levanté mis párpados a las puertas del palacio del cielo y vi una visión del rigor del castigo. Y vino una voz y me dijo: “Habla a los hijos del cielo para reprenderles”. Cuando desperté fui a ellos. Todos estaban reunidos juntos y sentados llorando, en la Fuente del llanto que está entre el Líbano y Senir, con los rostros cubiertos.

Enoch, cuando regresó de su estancia con los dioses, se dirigió a los 200 hombres, y las noticias y el mensaje que les llevó, les hizo sentir miedo, tanto que suplicaron a Enoch que cuando estuviera nuevamente delante del Jefe Supremo, les llevara las súplicas de perdón y diversas peticiones. Describe cómo nuevamente el Jefe Supremo le envía con otro mensaje, y especifica el lugar donde ocurrieron los hechos, y el estado anímico del grupo.

    • Vigilantes: “yo escribí vuestra petición y en una visión se me reveló que no será concedida nunca y que habrá juicio por decisión y decreto contra vosotros, que a partir de ahora no volveréis al cielo y por todas las épocas no subiréis, porque ha sido decretada la sentencia para encadenaros en las prisiones de la tierra por toda la eternidad”.

Enoch les comunica en primera persona la decisión tomada por el Jefe Supremo. La sentencia es permanecer en la Tierra por siempre, desterrados, expulsados y repudiados por su raza.

    • ¿Por qué habéis abandonando el cielo alto, santo y eterno, os habéis acostado con mujeres y profanado a vosotros mismos con las hijas de los hombres y tomado esposas como los hijos de la tierra y habéis engendrado hijos gigantes?. Vosotros que fuisteis santos espirituales viviendo una vida eterna, os habéis manchado con la sangre de las mujeres y habéis engendrado con la sangre de la carne y como los hijos del hombre habéis deseado después carne y sangre como aquellos que mueren y perecen.

El hecho que los hombres de la estrellas, se hayan emparentado con mujeres terrenales, supuso un agravio irreparable para toda la raza. Seguramente, la escasa evolución que presentaba los seres humanos, al unirse con genes muy superiores, supuso la “contaminación” de esa raza avanzada, creando seres involucionados, procreando seres imperfectos para ellos, pero que significó un salto evolutivo esencial para nosotros.

    • Vosotros estabais en el cielo pero todos los misterios no se os habían revelado. No habéis conocido sino un misterio indigno y en el endurecimiento de vuestro corazón lo habéis comunicado a las mujeres y por ese misterio ellas y los hombres han multiplicado el mal sobre la tierra.

Aún viniendo de mundos muy avanzados, se especifica que los seres que vinieron a la Tierra, no poseían un conocimiento pleno. Sí eran seres con amplios saberes en muchos campos y disciplinas, pero dan a entender, que el conocimiento está jerarquizado, se debe ir subiendo escalones en el status para ir adquiriendo y tener acceso a conocimientos vetados a estratos inferiores. Y ellos, enseñaron muchos de esos misterios y conocimientos, a una civilización totalmente involucionada en ese momento, impropia y no merecedora del alcance de dichos conocimientos.

    • Después me llevaron a un sitio cuyos habitantes son como el fuego ardiente, pero cuando desean aparecen como humanos. Me llevaron a la casa de la tempestad, sobre una montaña cuya cima tocaba el cielo, y vi las mansiones de las luminarias y los tesoros de las estrellas y del trueno, en los extremos del abismo donde están el arco de fuego, sus flechas y carcaj, la espada de fuego y todos los relámpagos. Luego me llevaron hasta las aguas de vida y hasta el fuego del occidente, el que recogió todas las puestas de sol. Llegué hasta un río de fuego cuyas llamas corren como agua y desemboca en el gran mar que está al lado del poniente. Vi grandes ríos y llegué a una gran oscuridad y hasta donde ningún ser carnal camina. Vi las montañas de las tinieblas de invierno y el sitio hacia donde fluyen todas las aguas del abismo; y vi la desembocadura de todos los ríos de la tierra y la desembocadura del abismo.

Este versículo, describe cómo Enoch presenció diferentes lugares de nuestro planeta, inalcanzable e imposible que se pudiera hacer por uno mismo, debido a las limitaciones y desconocimiento de nuestro planeta. Utiliza palabras grandilocuentes, denotando que todo lo que está viendo era inimaginable si no se hace desde el cielo, y que era la primera vez que lo veía, tanto él como toda la humanidad. Las tinieblas de invierno son cordilleras nevadas, quizá el Himalaya. El sitio donde fluyen todas las aguas del abismo, hace referencia a mares u océanos, donde desembocan todos los ríos. Es muy impactante cuando dice “llegué a una gran oscuridad donde ningún ser carnal camina”. Esta zona solo puede hacer referencia al Espacio, allí donde la tonalidad azulada del planeta desaparece, dando paso a la oscuridad más absoluta, allí donde el ser humano jamás llegó, ni se imaginaba poder estar.

    • He aquí los nombres de los santos ángeles que vigilan: (Ap 8:2). Uriel, uno de los santos ángeles, llamado el del trueno y el temblor; Rafael, otro de los santos ángeles, el de los espíritus de los humanos; (Tb 12:15). Ra’u’el, otro de los santos ángeles, que se venga del mundo de las luminarias. Miguel, otro de los santos ángeles, encargado de la mejor parte del la humanidad y del pueblo; (Dn 10:13,21, 12:1; Judas 9; Ap 12:7). Sariel, otro de los santos ángeles, encargado de los espíritus de los hijos de los hombres que pecan en espíritu. Gabriel, otro de los santos ángeles, encargado del paraíso, las serpientes y los querubines (Dn 8:16, 9:21; Lc:1:19,26) (Gn 3:24; Ex 25:18-22; Ez 10:4-5). Remeiel, otro de los santos ángeles, al que Dios ha encargado de los resucitados.

Los tres arcángeles aceptados por la Iglesia Católica (se cree en los otros cuatro, pero dicen no saber los nombres reales), son Gabriel, Miguel y Rafael. Enoch, nos dice cómo se llaman los siete arcángeles y su función. Estos siete son los ojos de Yahveh, que recorren toda la Tierra.” (Zacarías 4:10b). Enoch, desapareció en los cielos, un caso muy parecido al profeta Elías, uno de los personajes más misteriosos de la Biblia.

¿Ángeles custodios?. ¿Ángeles de la guarda?. ¿Ángeles caídos?. ¿Arcángeles?. ¿Estamos ante diferentes personajes alados o simplemente a seres de otros mundos, que el ser humano representa con alas, para atestiguar que tienen la capacidad de volar?. Seres de otros mundos que supuestamente actuaron mal, y seres encargados de restablecer el bien, una lucha que aún hoy continúa, y que librarán una batalla final llamada Armagedón.

¿Será esa lucha la de un solo individuo representando al Bien (Dios), contra un solo individuo representando al Mal (Satanás)? o ¿será una guerra cruel y destructiva, procedente de los cielos, entre seres de otros mundos?.

 

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5 Respuestas a “Ángeles Caídos (Episodio I)

  1. Es tremendo lo que leemos y tratamos de razonar. Hay un ser supremo y existen unas criaturas con el. Nada de lo aqui presentado contradice en ninguna forma el basico de las antiguas escrituras. Todo conlleva a mostrarnos la lucha entre estos seres y el ser supremo y la raza humana en medio. Te complemento que por alguna razon era necesario borrar la humanidad conocidad hasta Noe, para a partir de este exista una nueva raza geneticamante perfecta (segun, lo decidido por el ser supremo).

    • Hola Carlos.

      Creo que llegará el día que consigamos entrar en una dimensión de comprensión ahora inimaginable, y empezaremos a ser conscientes de quienes somos realmente y nuestro lugar en el cosmos.

      Gracias por leer el blog.

      Un saludo.

  2. bueno interesante y en mi espiritu siento que ya sabia todo esto..

    • Hola Patricia

      Me alegro que te haya resultado interesante el episodio. Cuando dices que en el fondo ya lo sabías y que lo sentías dentro, puede ser que el ser humano nazca con la sabiduría plena, y lo que ocurre es que en vida lo olvidamos y necesitamos recordar.

      Un saludo.

  3. Podrías poner el significado de los nombres de los Vigilantes: Shemihaza, Artaqof, Ramael, Kokabel, Ramael, Daniel, Zequel, Baraqel, Asael, Harmoni, Matrael, Ananel, Satoel, Sahariel, Tumiel,Tueriel, Yomiel, y Yehadiel.
    Ya que los he buscado y no los encuentro.
    El relato es muy explícito. Gracias.

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