Siete Sellos del Apocalipsis

Apocalipsis tiene una acepción en nuestra sociedad y en nuestras mentes, que no se corresponde con el significado que realmente tiene, el significado que quienes escribieron los textos antiguos le dieron. Muchos creen que Apocalipsis es una catástrofe o desastre, pero es una palabra griega que significa “revelación de una verdad o de un conocimiento oculto”. Pero si nos tenemos que ajustar a una definición más exacta, ésta sería “los secretos son revelados”.

El Apocalipsis es el último libro del Nuevo Testamento. Fue escrito por San Juan en la Isla de Patmos (Grecia). En el episodio anterior, señalé que los cristianos vivían momentos difíciles en muchos lugares, y se encontraban en casi completa apostasía, además de las luchas constantes ideológicas y políticas. San Juan, decide escribir este texto contra esas amenazas, contra esos peligros que acechaban al cristianismo, con la finalidad de levantar y alentar a los fieles a permanecer firmes en la fe. Y lo consigue a través del miedo.

Pero realmente, el Apocalipsis se empezó a engendrar en el siglo I a.C., en el libro llamado “Apocalipsis de Esdras” (también conocido como Apocalipsis de Ezra). El libro puede dividirse en siete revelaciones, a las que se ha denominado las siete visiones de Esdras. El contexto es la humillación del pueblo elegido por Dios y el triunfo de sus adversarios, y los protagonistas son Esdras y el arcángel Uriel. El autor de Esdras, intenta demostrar que la única forma lógica de gobierno para Israel es la teocracia (forma de gobierno en la que los líderes políticos coinciden con los líderes de la religión dominante, y las políticas de gobierno están muy influidas por los principios de la religión dominante). Este aspecto político, fue uno de los pilares donde San Juan se apoyó para escribir el Apocalipsis, unir política y fe como supervivencia del poder. Este hecho lo podemos ver en muchos países del mundo, sobre todo es países con creencias islámicas. Esdras convierte a David en la figura más importante de toda la Biblia, porque lo considera el perfeccionador de las leyes del legislador Moisés.

San Juan ve peligrar la fe cristiana, al borde de la aniquilación por el Helenismo, y considera que si llegara ese fin, sería algo catastrófico. La idea revolucionaria de un fin catastrófico, se traslada a las escrituras de las religiones más importantes. Las tres religiones (Judaísmo, Cristianismo e Islamismo), han contribuido a las raíces de esta teología del fin de los días. El cristianismo nació del judaísmo, y el Islam, hace uso de las dos religiones. Las tres tienen en común una visión apocalíptica del futuro.

Antiguamente, se adoraban a muchos dioses, y se rezaba a uno en concreto para pedir algo. El gran logro de los judíos, fue llegar al concepto de un solo dios (siglo VII a.C.). En ese dios único, estaba englobado todos los dioses, así que era tanto un dios de amor, como un dios de venganza. En el Génesis, se especifica que “Dios premia a los justos y castiga a los malos”. Por culpa de la desobediencia del hombre, Dios envía un diluvio, hace caer fuego y azufre sobre ciudades corruptas, y dejó vagando 40 años a su pueblo por el desierto. Estamos ante un dios creador también del mal, del castigo excesivo, del castigo eterno. Y esta idea, empezó a ser rechazada por sus seguidores, a resultar incómoda. ¿Cómo se podía ser agradecido, hacia quien crees responsable de todos los males de tu existencia?.

Así que poco a poco, empieza a emerger en los textos antiguos, una figura oscura y enigmática. Dios no podía ser el responsable de los castigos a la gente buena, debía existir una némesis que lo hiciera, un dios del mal, y surgió la figura de Satanás. Esta figura del mal, fue un mecanismo de supervivencia para el monoteísmo. Antes, en las culturas politeístas, se tenía al dios de la guerra como Ares, de la destrucción, y a su vez, a dioses protectores. Pero al aglutinar todos los dioses en uno solo, ese único dios, debía hacer las veces del bien y del mal, pero no funcionó. Así que Dios debía ser todo bondad y representar el bien, y Satanás debía ser todo castigo y representar el mal.

Satanás procede del arameo “Ha-Satan“, que significa “el adversario”. Es quien trabaja contra el bien, quien impide que el mundo sea perfecto. Jerusalén ha sido la patria espiritual de los judíos desde el siglo X a.C. En Jerusalén, es donde Jesús fue crucificado en el año 33 d.C. (fecha errónea que ya comentaré en su momento), y donde reinará cuando regrese. Para los musulmanes, Jerusalén es la ciudad donde Mahoma visitó el Paraíso, y es el emplazamiento de la Mezquita Sagrada de Al Aqsa. Al ser la ciudad de Dios, es también la más codiciada por Satanás, y donde tendrá lugar la batalla final entre las fuerzas del bien vs. las fuerzas del mal. Jerusalén es el lugar donde todo empezó, y donde todo debe terminar.

Las primeras referencias a esta batalla entre Dios y Satanás, aparecen en los Manuscritos del Mar Muerto (textos de las creencias de una secta mística de devotos judíos, los esenios). Todas las religiones aúnan estas expectativas del Día del Juicio Final. Los esenios se alejaron del Templo de Jerusalén, porque se habían acomodado demasiado a otras religiones, y huyeron al desierto para construir una comunidad más pura.

El Libro Hebreo de la Sabiduría, escrito en el siglo I-II a.C., muestra a Satanás alejándose cada vez más de la autoridad de Dios, convirtiéndose en una deidad autónoma de la oscuridad. Existen varios documentos religiosos que describen la ruptura de Satanás con Dios. El diablo, resentido por su papel de sirviente del Todopoderoso, lidera una rebelión fallida contra Dios, que termina con su expulsión del cielo. Este episodio, le hace ganar a Satanás uno de sus nombres. El Libro de Isaías, se refiere a él como una “estrella caída”, Lucifer.

Lucifer, significa “portador de la luz”. Fue empleada por San Jerónimo en la elaboración de la Vulgata (la versión en latín de la Biblia), para traducir el término hebreo Helel (resplandeciente). En la mitología griega, Héspero era el “lucero vespertino”, el planeta Venus visto por la tarde. Héspero, es hermano de Eósforo (también llamado Fósforo y Lucifer), el “lucero del alba”. El profeta Isaías narraba las palabras que Yahveh pronunció ante la derrota de su enemigo, el Rey de Babilonia: “¿Cómo has caído del cielo, astro rutilante, hijo de la aurora, y has sido arrojado a la tierra, tú que vencías a las naciones? Tú dijiste en tu corazón: “El cielo escalaré, por encima de las estrellas de Él elevaré mi trono, y me sentaré en la montaña del encuentro, en los confines del Safón. Escalaré las alturas de las nubes, me igualaré a Elyón (el Altísimo). Por contra, al sol has sido precipitado, al hondón de la fosa» (Isaías. 14, 12-11).

La Vulgata empleó la palabra Lucifer en la traducción de la primera frase, cuando dice: “¿Quomodo cecidisti de coelo, Lucifer qui mane oriebaris?…” Las sucesivas versiones, conservarían sin traducir esa palabra: “¿Cómo caíste del cielo, oh Lucifer, hijo de la Aurora?”. Desde entonces, Lucifer fue considerado un nombre propio. Había nacido la leyenda del ángel rebelde, el mito grecorromano resurgía, la leyenda pagana se cristianizaba y el origen del mal en el mundo había sido, por fin, hallado. Se había creado un nuevo nombre y un nuevo personaje. El mito sobreviviría luego al paso de las edades y muchas leyendas medievales se nutrirían de estas ancestrales raíces, creando relatos de gran belleza y simbolismo.

Así que ya tenemos al portador del mal, el concepto y la figura que lo engloba. Así que Satanás, invade la morada de Dios, el Jardín del Edén, el vergel donde viven Adán y Eva, y corrompe al ser humano haciendo que coman del Árbol de la Sabiduría, más conocido como el Árbol del Bien y del Mal (para comprender el significado del Árbol de la Vida y del Árbol de la Sabiduría, leer el episodio “Post Redux I. El Árbol de la Vida”). La Biblia dice que Satanás puede adoptar diferentes formas, siendo esta transmutación su ardid más eficiente. Realmente, nos quiere hacer ver que el mal, puede aparecer de muchas formas diferentes, debido a nuestra imperfección, ya sea a través de la ira, odio, rencor, avaricia, envidia, asesinando, violación, corrupción, blasfemia, etc…

En la figura de Satanás, podemos encontrar elementos tomados de otros dioses. Por ejemplo, la horquilla está sacado del tridente de Poseidón, el color rojo está tomado de la deidad egipcia Seth (hermano de Horus), los cuernos provienen del semidiós griego Pan, el dios de las brisas del amanecer y del atardecer (muy parecido al lucero vespertino y del alba), que representaba a toda la naturaleza salvaje. De esta forma, se le atribuía la generación del miedo enloquecedor. De ahí la palabra pánico que, en principio, significaba “el temor masivo que sufrían manadas y rebaños ante el tronar y la caída de rayos”.

El diablo trató de exterminar a todos los judíos tras la caída de Jerusalén en el año 70 a.C. Muchos judíos escaparon, y desde entonces es un pueblo perseguido. La persecución de cristianos se intensificó a una persecución de la nación de Israel. Aparece la expresión “Gran Tribulación” para definirlo. Algunas corrientes cristianas que han interpretado los pasajes del Apocalipsis como profecías, han concluido que en la Gran Tribulación habrá un aumento de desastres naturales como terremotos, plagas, hambruna, maremotos, y señales del cielo, representado a través de los Cuatro Jinetes del Apocalipsis. El Apocalipsis desvela la batalla final entre Dios vs. Satanás. Todo empieza con Dios en su trono portando un pergamino cerrado con siete sellos. Estos sellos al abrirse, serán portadores de desastres inimaginables para los hombres. Este período extremadamente tortuoso que precede al Juicio Final es conocido como tribulación.

Actualmente se buscan conexiones entre las profecías del Apocalipsis con la ciencia, para determinar si alguno de los siete sellos de la Biblia ha sido roto. Muchos aseguran que estamos en la mitad de lo sellos abiertos, entonces ¿cuándo será roto el último sello y qué consecuencias traerá?. Juan hace referencia de forma constante al número “7”. Desde el comienzo de la Creación, cuando Dios creó el mundo en seis días, y al séptimo descansó, el número siete se convierte en un símbolo bíblico. En Apocalipsis 5:1, se dice: “Vi también en la mano derecha del que está sentado en el trono, un libro escrito por el anverso y el reverso, sellado con siete sellos”. ¿Quién es digno de abrir ese pergamino?. La Biblia dice que solo Jesús, el cordero de Dios, es digno de hacerlo. Los documentos de gran importancia eran sellados con múltiples sellos . Ya que se utilizaron siete sellos para sellar el libro que Juan vio, debemos considerar de suprema importancia su contenido.

En el Apocalipsis 6:2, el primer sello hace referencia a un caballo blanco, y quien lo monta porta un arco sin flecha. El jinete blanco, será un impostor que se presentará como un ser benevolente, siendo realmente el Anticristo, haciéndose pasar por Jesús, y con la potestad y el poder para abrir los siete sellos. El arco significa que tiene poder sobre el aire. El pergamino que contiene el destino de la Humanidad, es dado por el Jefe Supremo a uno de sus discípulos, quien vendrá con un ejército para vengarse de quienes se apartaron del camino, de los ángeles caídos que desobedecieron y se unieron a la Humanidad.

Valiéndose del “arco”, el jinete lanza “saetas agudas” que penetran “en el corazón” de sus enemigos (Salmo 45:5). Es decir, el jinete blanco tendrá grandilocuencia y don de gentes. Al jinete una corona le fue dada”. Dios da a su Hijo la corona para reinar en la Tierra. Estos versículos son interpretados como la llegada de un falso creyente, vestido de blanco, coronado y con gran facilidad de palabra, en la figura del Papa, representada por un impostor de aspecto benevolente, que esconde al Anticristo. Una persona tentada por Satanás.

El segundo sello dice, que la ruptura del primer sello, liberará al caballo bermejo (color rojo intenso) cuyo jinete portará una espada, con el poder de arrebatar la paz en la Tierra. La espada revela que se trata del portador de lucha, de la guerra, quien empezará la batalla. El caballo blanco simboliza la guerra espiritual, en contraste con el caballo rojo que simboliza la guerra carnal. Este caballo es montado por un “ángel destructor”. El apóstol Juan, recibió las visiones de Apocalipsis durante la época conocida como la “pax romana”, pero esta paz no sería duradera. Aunque el ser humano se empeñe en conseguir de forma constante la paz, existen muchas dificultades para conseguirla, ya que Satanás tiene demasiada influencia sobre el ser humano. En tiempos de guerra se dificulta más la evangelización, la debilidad del hombre se acentúa, por eso siempre existen guerras.

El tercer sello liberará al caballo negro, que portará una balanza. Cuatro seres vivientes exclaman: “Dos libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por un denario, pero no dañes el aceite y el vino”. El denario era una moneda que correspondía con el jornal de un día (de ahí proviene la palabra “diario”). El salario de un día (un denario), sólo alcanzará para comprar un kilo de trigo y no más. La gente apenas tendrá dinero para poder comer. El aceite estará al alcance de los ricos, principalmente de los seguidores de la bestia, así como el vino. El caballo negro representa la escasez y la penuria.

Muchos ven en este versículo de la profecía, la actual situación económica mundial, donde de forma rápida, el despilfarro, millones de personas han perdido los empleos (su jornal), y deben acudir a ayudas, a organizaciones para poder subsistir. La balanza hace referencia a la igualdad, y a su vez, a la desigualdad si ésta se desequilibra por una de sus partes. También a la justicia, la cual debería ser igual a todos los seres humanos, pero las desigualdades, el mal de muchos se impone al bien, creando injusticia y desigualdad. La balanza es un instrumento para pesar, tanto bienes materiales, como pensamientos y creencias. Los desastres naturales que causan la escasez de los artículos de primera necesidad (como el trigo), sirven para recordar al ser humano la fragilidad de lo material.

El cuarto sello libera al más temible de los jinetes cabalgando a lomos del caballo amarillo. “El jinete tiene por nombre muerte, y el Hades le seguía, y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la Tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad y con fieras de la Tierra”. La muerte y el Hades siempre van de la mano, una matando y el otro recibiendo las almas en el infierno. Las pestes y la enfermedad son las armas de este jinete. La ruptura de este sello provocaría la muerte de casi 2.000.000.000 de personas (1/4 parte de la Tierra). Ésta vendría privada por el hambre, la falta de alimento a una superpoblación que cada vez demanda más comida, teniendo los mismos recursos que explotar. El color amarillo hace referencia a lo débil, a aquello que debilita. Se asocia con ciertas enfermedades y condiciones físicas que producen un color amarillento en la piel, como la hepatitis, cáncer, ictericia, fiebre amarilla, desnutrición severa y lepra.

Así que tenemos hasta el cuarto sello, una sucesión muy definida de acontecimientos. Vendrá una persona coronada como un ser benevolente, pero tras él, se esconde el Anticristo, quien con su don de gentes embaucará a sus semejantes. Esta persona es coronada en la Tierra por orden del Jefe Supremo, es decir, es el representante del Poder Absoluto. Por culpa de este impostor, nacerán luchas cruentas, seguramente entre diferentes ideologías. La lucha espiritual y querer imponer un pensamiento concreto, llevará a la lucha física, que a su vez nos llevará irreversiblemente a destruir nuestro entorno, viéndonos abocados a la escasez, la hambruna, el dolor, la penuria, la pobreza y la necesidad, que para miles de personas serán la antesala de una muerte anticipada a causa de enfermedades y desnutrición. Y las tribulaciones solo acabarían de empezar, ya que aún quedan tres sellos por abrir.

El quinto sello dice: “Vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían. Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la Tierra?”. Este versículo hace referencia  a la muerte prematura y violenta de determinadas personas, como si los objetivos de la matanza fueran específicos. Así que no estamos ante una aniquilación, sino a la eliminación de seres señalados por el Jefe Supremo.

Estas almas exclaman: “¿Hasta cuándo, Señor, cuánto tiempo más hasta que vengues nuestro derramamiento de sangre en los que moran en la tierra?”. (En el primer episodio de “Ángeles Caídos”, narré cómo éstos se mezclaron con las mujeres de los hombres, creando una nueva raza de semidioses. Gracias a la unión de la sangre de seres avanzados, con sangre de humanos aún involucionados, esa mezcla de sangre provocó la ira y el castigo del Ser Supremo). Así que cuando hacen referencia a “vengar nuestra sangre”, ¿están hablando a ese Ser, a la persona que les desterró aquí en la Tierra?.

“Vengar nuestra sangre” implica una muerte injusta y violenta infligida por algún enemigo. No se reclama venganza cuando se muere por causas naturales. Esta venganza ocurre para aquellos que “moran en la Tierra”, ¿se refieren al linaje de los 200 ángeles caídos en el Monte Hermón?. De ser así, actualmente, y dado el tiempo transcurrido, la sangre “impura” existente debe abarcar todo el planeta, siendo prácticamente una gran mayoría de la población. ¿Es por este motivo que el Apocalipsis englobe a tantos millones de personas, cayendo sobre todos ellos la ira del mal?.

El sexto y séptimo sello traerán increíbles cataclismos. Una lluvia de fuego arrasará 1/3 de la tierra, montañas ardientes caen al mar, que se teñirá de rojo. Una estrella caerá y contaminará 1/3 del agua potable, y 1/3 del sol, la luna y las estrellas se oscurecerá. A continuación envía a siete ángeles, que a medida que hacen sonar sus trompetas desatan nuevas tormentas. A estos, les seguirán siete ángeles que portarán copas que traerán nuevos horrores para la Humanidad. El último de ellos provocará un terremoto, el mayor jamás producido.

Aquellos fieles a Dios, serán rescatados del mundo antes de que comiencen los siete años de sufrimiento. Algunos cristianos creen, que el pueblo de Dios será arrebatado, y llevado a vivir con Dios, dejando atrás la violencia terrenal, y el período de tribulación. La idea del arrebatamiento, ha sido descifrada mediante las traducciones del Nuevo Testamento. Esta palabra, procede de un único verso de la Epístola de San Pablo a los Tesalonicenses (Tesalónica, la actual Salónica, era la capital de la provincia romana de Macedonia). El texto griego utiliza el término “harpazo“, que se podría traducir como “sacado de ahí”, pero que viene a decir “los que son sacados en cuerpos físicos de una multitud con violencia y cargados a otro lugar“.

Es decir, el arrebatamiento no hace referencia al alma, ni a la esencia, a nada abstracto, sino que el vocablo, especifica exactamente, que el cuerpo entero será teletransportado a otro lugar. Si analizamos la frase, cuando dice “cargados a otro lugar”, deja claro que la acción del arrebatamiento, no consiste en guiar a un pueblo, o a un determinado número de personas, a través de una senda o un camino hasta un lugar seguro aquí en la Tierra, sino que de alguna forma que desconocemos, serán dejados en otro lugar que no pertenece a este planeta. También deja claro que no se hará a través de ningún objeto, o ningún medio de transporte que necesite un soporte, sino que los cuerpos desaparecerán, para volver a aparecer (cargarse), en su destino final. Estamos ante una sorprendente descripción de la teletransportación.

Así que todas las personas que sean arrebatadas, y se reúnan con Dios (el Jefe Supremo) en el cielo, no será a través de la muerte, el concepto que los creyentes aceptan tras la misma, donde el alma subirá a los cielos, sino que estarán en el Reino de los Seres Superiores en su forma física completa, vivos.

Desde el comienzo de este blog, siempre he ido explicando cómo creo que esos “dioses”, ese salto evolutivo tan abismal, ese salto cuántico que evidenció nuestra especie, los textos, edificaciones, alineaciones arquitectónicas en lugares tan determinados del planeta, aquello que parece tan inexplicable, si nos apoyamos en unas pruebas y una teoría que nos enseña otro camino, igual o más esclarecedor de los hechos pasados, sustentado por las pruebas científicas, dejándonos simplemente llevar por la razón y la lógica, sin ocultar todas las pruebas, sin descartar ninguna vía, sin infravalorar ninguna prueba, donde todos los resultados sean analizados sin prejuicios, sin intentar enmascarar y manipular los resultados… si cada uno de nosotros, de forma intrínseca, sin temor, dejando a un lado los prejuicios y los miedos, sin vernos expuestos a aquello que creíamos que era la verdad porque así nos lo inculcaron cuando éramos pequeños, si dejamos a nuestra mente pensar como un todo, cada uno estará más cerca de ese da’at, de ese conocimiento pleno, donde todas las variables son correctas, y donde todo cobrará sentido.

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6 Respuestas a “Siete Sellos del Apocalipsis

  1. Hace casi tres años tuve este sueño:..vi en el cielo cuatro caballos…de repente el caballo blanco empezo a bajar a la tierra y yo pregunte porque los otros no le seguian y una voz me dijo: cuando el primero cumpla su parte los otros seguiran uno por uno……..y el caballo blanco venia hacia la tierra con mucha furia y veloz….y su jinete era una mujer vestida de blanco y yo me escondi porque tuve mucho miedo de ella….y deje que pasara.

  2. FRANCISCO JAVIER AYALA

    Excelente muy claro y lógico.

  3. Patricio Bernabé Obama

    Muy edificativo.

  4. ARISBEL PORTILLO

    DOY GRACIAS A DIOS POR EL REMA QUE TE HA DADO PORQUE LA SABIDURIA Y EL ENTENDIMIENTO LO DA DIOS SANTIAGO 1.6 ,PROVERBIOS 2 , ESTO NO ES UNA EXCUSA PARA NADIE PORQUE ESTA DICIENDO CONOZCAN MIS VERDADES Y MIS JUICIOS Y ARREPIENTASE PORQUE MI IRA VIENE ASI COMO DIOS ES AMOR TAMBIEN ES FUEGO CONSUMIDOR DIOS LOS BENDIGA.

  5. La mente humana siempre será terrenal, que no vera mas allá de sus narices cuando no se le pide al creador sabiduría de lo alto; excelente discernimiento, al leerlo amplia uno el conocimiento de la verdad; que El Todo Poderoso siga permitiendo discernir las leyes de su universo, que esa semejanza e imagen Celestial siga floreciendo. Amen. reciba bendiciones.

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