La Verdad sobre la Carrera Espacial (Episodio III)

En 1.964, la identidad y los trabajos de Koroliov, aún son un secreto de Estado. Cada avance, cada jugada, cada progreso, cada error, cada fracaso, cada éxito, todo está celosamente hermetizado. Esto trae de cabeza a la inteligencia de los USA, quienes alardean y publican en los medios de comunicación cada acción, progreso y desarrollo de la NASA.

Tras el discurso de J.F. Kennedy, el objetivo de USA era claro, enviar un hombre a la Luna, y traerlo de vuelta. Esta misión, es conocida como Programa Apollo. El cohete “Saturno V” de 110,6 metros de altura, producirá un empuje de 226.800 kg, para generar una velocidad de escape que supere los 11.186 km/s2, la velocidad mínima para escapar de la atracción de la Tierra. Koroliov empieza a verse relegado en esta carrera hacia la Luna, vistos los avances de Von Braun, y el dinero que está destinando EE.UU. a esta misión. El Saturno V, será el cohete más grande jamás construido de la historia, seguido del N1 soviético con 105 metros, el cohete diseñado por Koroliov para llegar a la Luna.

En ese año, Koroliov no tenía ni siquiera aprobado los fondos que necesitaba, ni tampoco la misión. El Saturno V era tan grande, que la NASA no poseía ninguna instalación que se acomodara a esas dimensiones. Por este motivo. tuvo que construir el Edificio de Ensamblaje de Vehículos (VAB Vehicle Assembly Building) un edificio de 160 metros de alto ubicado en el Centro Espacial Kennedy. Este edificio se ha convertido en la imagen más conocida de la NASA.

El edificio cubre 3,25 hectáreas, mide 160 metros de alto, 218 metros de largo y 158 metros de ancho, en total 3.664.883 m3 de espacio. La bandera mide 63,7 metros de alto y 33,5 metros de ancho. Este edificio fue construido para soportar huracanes y tormentas tropicales. Tiene un sistema de aire acondicionado de 10.000 toneladas de capacidad, suficiente para enfriar 3.000 viviendas.

Para empujar el Saturno V, Von Braun fabrica el motor F1. En este vídeo, se puede ver y escuchar la potencia de este motor, su secuencia, y el estremecedor ruido que ejerce. Estar cerca de este artefacto en el momento que encienden sus motores, tiene que ser ensordecerdor. La NASA, construyó un “mirador” para personalidades, situado a más de 1 km de distancia, cubierto por cristales reforzados, para ver lo más cerca posible el despegue, y poder captar esa sensación. Tuvieron que construir el mirador nuevamente, pero mucho más lejos de lo previsto, ya que la fuerza de los propulsores y su onda expansiva, llegó a romper los cristales.

Miles de litros de oxígeno líquido y queroseno se encienden, los gases se expanden creando presiones muy elevadas. La más mínima alteración o inestabilidad en la mezcla, y la catástrofe está asegurada. Y Von Braun necesita cinco motores F1, perfectamente sincronizados para empujar el Saturno V.

En la URSS, el Politburó aún no ha concedido los fondos necesarios para que Koroliov intente competir con Von Braun. Koroliov, en un intento desesperado, visita a Glushko junto a su esposa Nina. Esto a Koroliov le supone un gran sacrificio, ya que no olvida que Glushko fue la persona que le delató con acusaciones falsas enviándole a un gulag en Siberia. Pero también sabe que sin él, y sin sus conocimientos de los motores para cohetes, no tiene nada que hacer. Glushko tiene mucho peso dentro de la política soviética, y le deja claro a Koroliov que, mientras no se cambie el tipo de combustible empleado (no hay que olvidar el desastre Nedelin), jamás aconsejará al Politburó ni al Comité Nacional la aprobación de dicho proyecto.

El problema residía en la utilización de oxígeno líquido. Glushko está totalmente en contra de su uso, mientras que Koroliov lo defiende, y pone como ejemplo los éxitos de Von Braun en los test que está realizando. En un momento dado de la conversación, Koroliov le dice que realmente no se trata de un problema sobre la inestabilidad del oxígeno líquido, sino que es un problema de celos y de envidia, que es un asunto personal y no profesional. Y se marcha.

En USA, cada prueba que sale mal con los motores, pone al público en contra cada vez más de Von Braun, acusándole de estar empleando los impuestos de los pobres para alimentar a las grandes corporaciones. Von Braun se defiende afirmando que han creado muchos puestos de trabajo, que conseguir el éxito de la misión convertirá a EE.UU. en el líder supremo de todos los países, y que gracias a la investigación y desarrollo de las misiones, se están inventando muchas utilidades para la vida cotidiana.

Pero Koroliov, de forma sorprendente, consigue una nueva hazaña, otro éxito inesperado más. El 18 de marzo de 1.965, el cosmonauta Alexei Leonov, se convierte en el primer ser humano que “camina por el Espacio”. Una vez fuera de la cápsula, a solas en plena conjunción con el Cosmos, Leonov dijo: “Diamante 1 a Amanecer, puedo ver las nubes, el mar, el Cáucaso”. Los éxitos soviéticos son indudables.

Con este nuevo éxito de Koroliov, aumentan las esperanzas que el Politburó le diera los fondos necesarios para la carrera hacia la Luna. Leonov llevaba fuera de la nave 12 minutos y 9 segundos, unido con ésta por una correa de 5,35 metros. Cuando Koroliov le ordenó regresar a la nave, Leonov se vio impedido para hacerlo, ya que el traje se había inflado en su interior, lo que provocaba que apenas pudiera mover los dedos y las articulaciones. Después de una lucha incesante para disminuir la presión del traje, y poder recobrar los movimientos necesarios para hacer la maniobra de regreso a la nave, por fin lo consiguió. En total, Leonov permaneció fuera 23 minutos y 41 segundos.

Mientras Koroliov buscaba financiación, la NASA llevaba invertido 5 billones de dólares. Por fin llega una autorización del Politburó, un vuelo circunlunar programado para el 50th aniversario de la Revolución, y un alunizaje para tres años después. El problema estaba que los fondos esperados, se redujeron a la mitad. Después de la discusión con Glushko, contrata a Nikolai Kuznetzov, quien le dice a Koroliov que su motor tendrá 24 motores (el saturno V sólo emplea 5 motores).

Para subir la moral de los cosmonautas, Koroliov le enseña un modelo de la cápsula que les transportará a la Luna, la “Soyuz” (que significa “Unión”). En un principio el proyecto se llamaba “Sever” (norte). Los principales candidatos para ir en la cápsula son Yuri Gagarin, Alexei Leonov y Vladimir Komarov. Mientras Koroliov enseña la cápsula a los cosmonautas, sufre un ataque al corazón. El hombre de confianza que ha permanecido junto a él en toda la travesía desde el comienzo, Vasily Mishin, se hace cargo de la misión durante su ausencia. La presión se apodera de Mishin, quien cree no estar capacitado para llevar la misión a buen puerto, sin la ayuda de Koroliov.

Mientras tanto, la NASA ha creado una nueva nave espacial, llamada “Gemini“, lanzando misiones tripuladas cada par de meses.

El propósito principal del Programa Gemini, era demostrar las posibilidades de encuentro espacial y acoplamiento que serían usadas durante las misiones Apollo, cuando el módulo lunar se separara del módulo de comando en órbita alrededor de la Luna, y posteriormente se reuniera con la nave, después de que los astronautas dejaran la superficie lunar. El programa Gemini era la antesala del Proyecto Apollo, los pasos decisivos para ir a la Luna.

El 14 de enero de 1.966, Koroliov ingresa en el Hospital del Kremlin por unas dolencias. Le tienen que intervenir de urgencia, siendo el mismo Ministro de Sanidad soviético, quien decide operarle, a pesar de que no era el experto más cualificado para las dolencias que presentaba. Durante la intervención, descubrió tumores en el intestino, pero siguió operando sin el equipamiento apropiado, ni suplementos sanguíneos. La operación se alargó cinco horas, tiempo que el corazón dañado de Koroliov no resistió. Sus largos años encerrado en el gulag, dejaron tocados muchos órganos vitales.

Después de 20 años de anonimato, el cuerpo inerte de Koroliov cobró vida a nivel mundial. Leonid Brézhnev, el Secretario General del Comité Central, decide dar a conocer al genio que se escondía tras los Programas Espaciales Soviéticos. Su nombre es revelado al mundo. La persona que fue encerrado en un gulag durante seis años, estaba teniendo un funeral propio de los Jefes de Estado en la Plaza Roja, convirtiéndose en un héroe nacional para el pueblo soviético, un héroe con un rostro, que se había convertido en un mito. Sus cenizas son colocadas en el muro del Kremlin, donde permanecen actualmente. Por fin, Von Braun consigue ver el rostro de la persona que se encontraba tras los éxitos soviéticos. La muerte de Koroliov significa que la URSS, prácticamente ya no tiene opciones de ser los primeros en llegar a la Luna.

El 27 de enero de 1.967, los astronautas Grissom, Chaffee y Ed White, entran por primera vez en la nueva cápsula, el Apollo I, para realizar nuevas pruebas en tierra. Una chispa incendia toda la cápsula, un auténtico infierno se  crea en su interior. Los tres astronautas mueren. Hay que empezar desde cero a revisar todo nuevamente. Los soviéticos, intentan mantenerse vivos en la lucha por la conquista de la Luna, y en abril de 1.967 lanzan la Soyuz, con el cosmonauta Vladimir Komarov.

Cuando la Soyuz está en órbita, uno de los paneles solares no se despliega, por lo que no recoge la energía solar necesaria, esto hace que la nave carezca de esa energía esencial. Vasily Mishin está al frente de su primera gran prueba. El sistema automático de reentrada también empieza a fallar. La Soyuz 1, tenía como objetivo probar el sistema de intercambio de astronautas entre dos naves. Una vez que la Soyuz 1 estuviera en el Espacio,  la Soyuz 2 despegaría, y se acoplaría a la Soyuz 1, para que los cosmonautas hicieran un intercambio de naves.

Komarov tenía muy malos presentimientos con esta misión, y se lo dijo a su reducido círculos de amistades, entre ellos, al cosmonauta reserva de la misión, Yuri Gagarin. No hay que olvidar que los 4 vuelos de prueba no tripulados que se habían realizado habían sido un fracaso hasta el momento (Cosmos 133, Cosmos 140 y 140A, y la Cosmos 154). El amigo y mano derecha de Koroliov, Vasily Mishin, debido a las presiones políticas, obligaba a trabajar más deprisa a los ingenieros para cumplir con los plazos marcados por el Secretario General del Comité Central, Leonid Brézhnev.

Estas prisas y el presupuesto destinado, que se redujo a la mitad, solo conseguía tener a ingenieros sobreexplotados, con falta de sueño, falta de atención, una falta de comprobaciones de seguridad en los componentes, etc… Una semana antes del despegue, Komarov dijo: “Si no subo a esa nave, subirán al piloto reserva, a Yuri Gagarin, un ídolo nacional, y morirá allí arriba”. Komarov estaba convencido que iba a morir.

El hecho que no se desplegara el panel solar, redujo las reservas energéticas de la nave, provocando un problema de simetría en la nave, desestabilizando los radares, dificultando el control térmico de la nave, etc… Komarov intentaba todo lo que podía, pero nada funcionaba, tanto es así, que gritó por la radio: “¡Maldita máquina, nada de lo que hago funciona!”. Yuri Gagarin se puso al otro lado de la radio para transmitirle órdenes. Vasily Mishin, sin saber realmente qué podían hacer le deseaba suerte. El Primer Ministro Aleksei Kosygin daba ánimos a Komarov para que siguiera luchando.

Komarov solo tiene una posibilidad, empezar el descenso de forma manual. La esposa del cosmonauta, siendo consciente de los acontecimientos, y teniendo conocimiento que esa maniobra es prácticamente imposible, antes de perder la transmisión por radio, decide despedirse de su marido para siempre. Las baterías se agotaron, no había otra opción que bajar a la Tierra. Komarov utilizó el periscopio tomando a la Luna como referencia para orientarse, a través de un minúsculo ojo de buey. Realizó una maniobra que hizo que la cápsula girara sobre sí misma para estabilizarse y comenzar el frenado.

El sistema automático expulsó el paracaídas de extracción, pero el principal no llegó a salir, debido a un error del sensor de presión. Komarov accionó el paracaídas de reserva, que no llegó a abrirse completamente afectado por el giro de la cápsula, que era demasiado rápido. Nada salía correctamente, Komarov parecía condenado a morir sí o sí, y era consciente de ello. La comunicación por radio terminó. Sólo había silencio. minutos después, la nave con Komarov en su interior, se estrellaba a gran velocidad cerca de la localidad de Orenburg.

Yuri Gagarin viajó rápidamente con la unidad de socorro debido a su rango militar. Cuando llegaron al lugar donde estaba estrellada la cápsula, Gagarin cogió a su amigo en brazos, ya inerte. Al igual que Koroliov, Komarov tuvo un funeral de Jefe de Estado, descansando también el el muro del Kremlin. Se había convertido en el primer ser humano en morir en el Espacio. Este fue el punto y final de la URSS en la lucha por la conquista del Espacio, y sus posibilidades de llegar a la Luna.

Obviamente, esto da al traste con la celebración del 50th aniversario de la Revolución Bolchevique. Si este desastre no fue un duro golpe para la URSS,  meses después sufriría la estocada definitiva. El 27 de marzo de 1.968, Yuri Gagarin fallece de un accidente aéreo, pilotando un MIG-15.

No sólo había fallecido el primer ser humano en subir al Espacio, ni el mayor héroe soviético, Gagarin era una gran persona, un excelente piloto y cosmonauta que representaba todo aquello que cualquier hombre, fuera o no soviético, querría alcanzar. Gagarin tenía un sueño desde pequeño, cuando crecía en una pequeña localidad en el seno de una familia humilde. Y ese niño, consiguió conquistar el Espacio, consiguió alcanzar el sueño más inimaginable posible en su tiempo. Sus restos descansan en el muro del Kremlin, allí donde sólo los elegidos pueden hacerlo.

El 4 de abril de 1.968, Von Braun se dispone a lanzar el primer viaje no tripulado de prueba del Saturno V, el objeto más pesado que jamás se ha elevado del suelo. El cohete lanzará la cápsula Apollo sin tripulantes aún. La potencia de los motores es tan potente, que se pueden registrar ondas sísmicas por todo EE.UU. Aunque el cohete consigue alcanzar la órbita, los datos registrados señalan que ha habido problemas con los motores que hay que solucionar. De repente, informan a Von Braun que la CIA ha fotografiado una rampa de lanzamiento en Tyuratam, con un cohete de la altura del Saturno V. Se trata del cohete que diseñó Koroliov, el N-1. También creen que su misión es la de orbitar la Luna.

Este contratiempo con el que no contaban, debido a la muerte de Koroliov, Komarov y Gagarin, hace que se estudie y se piense seriamente en hacer del Apollo VIII, la misión de circundar la Luna. Los cosmonautas solicitan formalmente a las autoridades, les den autorización para arriesgar sus vidas en una misión que circunde la Luna, pero les es denegada. Esto hace que los EE.UU. se queden solos en la carrera espacial. Aunque ellos aún no lo sabían.

El 21 de diciembre de 1.968, el Apollo VIII se encamina dirección a la Luna, llevando a bordo a los astronautas  Jim Lovell (quien pasaría a la historia por la misión Apollo XIII), Bill Anders y Frank Borman, que recorren 383.000 km para colocarse en la órbita lunar. Si no logran conservar la órbita lunar, se perderán en el Espacio para siempre. Están situados en la cara oculta, allí donde no hay transmisión por radio. Hay que esperar a ver si vuelven a salir, o se les ha perdido para siempre. Pero logran emerger del lado oscuro de la Luna, momento exacto cuando empiezan a ver la Tierra vista desde allí. Esto sería lo que vieron los astronautas, en el silencio del Cosmos.

Las palabras que dijeron los astronautas fueron: “Les deseo buenas noches y buena suerte, Dios os bendiga y Feliz Navidad a todos, a todos allí en la Tierra”. El Apollo VIII estuvo a 112 km de distancia de la superficie lunar. El siguiente paso era recorrer esos 112 km y que el ser humano pisara otro planeta.

Todo parecía un camino de rosas para los EE.UU., pero el 3 de julio de 1.969, los soviéticos deciden dar un golpe de efecto, lanzando un cohete no tripulado hacia la luna, con el nuevo diseño de Kuznetzov. En este lanzamiento, los soviéticos sí realizan la cuenta atrás al estilo norteamericano, debido que los 30 motores que debían propulsar el cohete, debían encenderse al mismo tiempo. Cuando el cohete empieza a ascender, apenas superada la torre de lanzamiento, el cohete estalló, convirtiéndose en la explosión más poderosa en la historia de los cohetes, causada por una tuerca absorbida por una válvula de combustible. Muchos restos aparecieron a 10 km de distancia. Todo se mantendría en secreto hasta la época de Mijail Gorbachov, y su glásnost (transparencia), donde se desvelaron muchos secretos de la carrera espacial.

Quedan pocos días para el lanzamiento del Apollo XI en USA. Los preparativos finales se llevan a cabo. Una secretaria de la NASA, es llevada a una habitación, donde sobre una mesa, hay media docena de banderas de EE.UU., todas fabricadas en diferentes lugares del país. Debe elegir una, la que más le guste, ya sea por el tacto, o por cualquier otro detalle. La bandera elegida será la que se clave en la superficie lunar.

El 16 de julio de 1.969, meses antes de que finalizara la década de los 60, y como prometió John Fitzgerald Kennedy, Neil Armstrong, Buzz Aldrin y Michael Collins, se preparan para ir a la Luna. Más de un millón de personas se encuentran en Cabo Cañaveral para verlo en directo. En el mundo se calcula que medio billón de personas lo siguen en directo. Los motores principales tenían que aguantar 115 segundos, el tiempo necesario para situarlos en una órbita segura. En este vídeo se puede observar la increíble fuerza que deben ejercer los motores, para levantar tantas toneladas, y conseguir vencer la fuerza de la gravedad.

Los cohetes responden, y la misión recorre la primera fase. Han pasado 25 años desde que Von Braun, fue “reclutado” por los EE.UU. Está cerca de conseguir su sueño, poner un hombre en la Luna.

El Apollo XI se dirige hacia la Luna a 4.800 km/h. El módulo lunar es una incertidumbre. Sus materiales están pensados para una gravedad como la Luna, por eso no se hizo ningún ensayo en la Tierra, porque las pruebas no valdrían, ya que  las piezas se romperían con facilidad, debido que la gravedad terrestre es mayor. La gravedad de la Luna es de 1,62 m/s2, mientras que en la Tierra es de 9,81 m/s2. Una diferencia bastante considerable.

¿Qué significa esto?. Por ejemplo, los amortiguadores de las patas del módulo lunar, nunca se habían probado, porque estaba fabricado con un material y con una resistencia adecuada a la gravedad de la Luna. Esos amortiguadores en Tierra, se romperían con suma facilidad. Y como este detalle, había muchos más que los astronautas desconocían cómo iban a funcionar. Si los astronautas supieran realmente las incertidumbres que existían, se hubieran replanteado formar parte de esta misión.

Pasados cuatro días, ya se encuentran orbitando la Luna. Armstrong mira por la ventana y divisa el cráter Maskelyne W, de 4 km de diámetro. Al cronometrar la velocidad tomándolo como referencia, se da cuenta que van tres segundos adelantados, lo que equivale a 4,8 km (cada segundo equivalía a 1,6 km de más). Esto significa que a esa velocidad, alunizarían más allá de la zona prevista, una zona muy rocosa que podría dañar la nave. De repente, una luz de emergencia se enciende, y se ponen en contacto con Houston, quien responde: “Miren en el libro de instrucciones, es un código 1202”. Al revisar el libro, ese código no aparece, no existe. Armstrong se lo comunica a Houston.

Pasados unos segundos, Houston informa que no hagan caso a esa alarma. Pero se enciende otro nuevo aviso, otra alarma. Esta vez con el código 1201. Armstrong se lo hace saber nuevamente a Tierra, ya con una voz que denota más ansiedad, pero la respuesta es la misma: “No os preocupéis, la telemetría es correcta, es sólo un desbordamiento de ejecución”. La posibilidad de tener que abortar la misión empieza a pasar por la mente del comandante. Finalmente, se supo que el ordenador, daba prioridad a todo en la nave. De esta manera se “colapsó”, empezando a dar avisos de emergencia. Hay que tener en cuenta que era el año 1.969, y el “ordenador” que llevaba el módulo era muy avanzado para la época, pero visto los ordenadores que manejamos ahora, era un auténtico cacharro, demasiado básico. Lo único que le pasaba al ordenador de a bordo, es que todas las funciones eran importantes y las ponía las primeras en la lista para ejecutar. Al no considerar ninguna orden de ejecución como secundaria, es cuando empezó a saltar alarmas.

Cuando se encontraban a pocos metros de la superficie lunar, el combustible que les quedaba era escaso. Sólo les quedaba para 60 segundos, pero Armstrong no podía alunizar debido a la cantidad de piedras que se encontró, tal y como calculó minutos antes. Así que manualmente fue esquivando y buscando alguna zona lisa donde descansara el “Águila” (nombre clave del módulo lunar), motivo por el cuál, el parche de la misión presentaba un águila sobre la superficie lunar.

Desde La base en Tierra, le iba marcando el tiempo que les quedaba de combustible, pero Armstrong no se inmutaba, seguía informando de los pies de altura a los que se encontraba, y asentía con un simple “ok”. La nave se encontraba en una zona de no retorno, conocida como “la caja del muerto”, ya que intentar abortar la trayectoria en ese punto, supondría un peligro del que seguramente ya no se podría salir. Cuando les quedaba 15 segundos de combustible, el Águila alunizó, ya estaba posado en la Base de la Tranquilidad. Durante el alunizaje, Armstrong registraba 150 latidos por minuto.

Aldrin describió la Luna como una “magnífica desolación”. Buzz Aldrin era la persona designada para ser el primer hombre que pisara la Luna, ya que Neil Armstrong era el Comandante de la misión, por lo tanto, era el último hombre que debía abandonar la nave. Se cuenta que, cuando terminaron de prepararse para salir, la escotilla estaba justo en el lado de Armstrong, y era tan estrecho el habitáculo, que con los trajes espaciales era imposible que Aldrin pudiera salir primero. Los trajes que debían ponerse para salir a la superficie lunar pesaban 25 kg. Así que Armstrong se vio “obligado” a hacerlo. Esta es la explicación oficial. Yo creo que Armstrong, que era el Comandante y quien mandaba, una vez se vio tan cerca, decidió ser él quien bajara primero.

A diferencia de los soviéticos, donde sus comunicaciones de radio eran bastante deficientes, y una vez que su nave estuviera fuera de sus fronteras no tenían posibilidad de mantener dicha comunicación, los EE.UU. sí poseían bases por todo el planeta, que les permitía mantener una comunicación con el Apollo XI las 24 horas del día. En total eran ocho estaciones de tierra, donde las antenas más potentes se encontraban en Canberra (capital de Australia), Goldstone (California) y en Robledo de Chavela (Madrid).

Cuando el Apollo XI ya se encontraba en la superficie lunar, todo el planeta lo estaba retransmitiendo en directo, y allí donde no había televisores, se anunciaba el éxito de la misión. Alexei Leonov, el cosmonauta soviético que fue el primer ser humano en “caminar” por el Espacio, rompía en aplausos. En el Estadio de los Yankees (Nueva York), 16.000 personas empezaron a cantar el himno. En Japón, el Emperador Hirohito estaba pegado al televisor, y canceló la agenda para poder ver el paseo lunar en directo. Nadie quería perderse el gran paso que estaba a punto de dar la humanidad.

Mientras Armstrong y Aldrin estaban posados en la superficie lunar, Michael Collins estaba totalmente solo, en el módulo de mando, en espera de recibir nuevamente a sus dos compañeros. Collins orbitaba la Luna, permaneciendo sin comunicación con la Tierra durante 48 minutos cada vez que realizaba una órbita completa. Collins estuvo demasiado solo allí arriba, solo viendo estrellas y la inmensidad del Universo.

Armstrong se dispuso a abandonar el módulo lunar. La imagen más famosa y la frase más escuchada de la historia de la Humanidad: “That’s one small for man, one giant leap for mankind” (es un pequeño pasa para el hombre, un salto enorme para la humanidad). Más tarde, Armstrong quitaba la cubierta de la placa conmemorativa que se dejó en la Luna, y que rezaba: “Aquí, hombres del planeta Tierra pusieron pie por primera vez en la Luna, julio de 1.969 d.C. Vinimos en son de paz en nombre de toda la humanidad”. La placa estaba firmada por el presidente de los EE.UU. y por la tripulación.

Lo primero que dejó la especie humana en la superficie lunar, fueron los restos biológicos que los astronautas fueron acumulando durante los cuatro días de trayecto.

Cuando se disponían a poner la bandera, ésta estaba diseñada para colgar de un brazo telescópico, que se extendía perpendicularmente desde el mástil. Pero el brazo no se extendió correctamente, por lo que la bandera no pudo desplegarse en su totalidad, quedando visiblemente “arrugada”. Esto llevó a aquellas personas de la teoría de la conspiración, a decir que la bandera la estaba ondeando el viento, algo imposible puesto que en la Luna no hay viento, excepto el viento solar.

Existen muchas teorías de la conspiración, mucha gente que piensa que todo fue un montaje, que nunca se ha llegado a la Luna. Todas las “pruebas” de fotografías que aportan, ya han sido desmontadas por los mejores expertos. Todas las “pruebas” de sombras, luces, etc… han sido desmontadas por los mejores fotógrafos y científicos. Así que ahora mismo, no es mi intención aportar todos los datos y pruebas que existen, que demuestran que sí se ha llegado a la Luna. Además hace poco, el LRO (Lunar Reconnaissance Orbiter), ha fotografiado alguno de los lugares por donde caminaron los astronautas  de las misiones Apollo. En esta fotografía, se puede observar los surcos dejados en la superifice lunar por el primer LRV (Luna Rover Vehicle).

En la siguiente se puede observar el módulo lunar y la bandera, además de las huellas de las ruedas del Luna Rover.

Existen varias fotos que demuestran que sí se ha estado. Además, la misión Apollo XI dejó unas placas de espejos en la superficie lunar, que sirven para que desde Tierra, se envíe un láser en dirección exacta a estos espejos, que devuelven el rayo láser, y así medir de una forma muy exacta la distancia existente en ese momento entre la Tierra y la Luna. Si no hubiéramos estado allí, ese láser jamás rebotaría y volvería de regreso. Aquellos que piensan que nunca se ha estado, que todo fue un montaje, tan imbuidos en esta idea, que sería como si afirmaran que la distancia entre la Luna y la Tierra es de 5.000 km, o como decir que la especie humana tiene una antigüedad de 5.000 años.

Cuando la misión de recogida de rocas y estudio de la superficie lunar finalizó, quedaba lo más complicado, volver a casa. Al despegar, el empuje fue tan grande, que tiró la bandera de los USA. Por este motivo, en las siguientes misiones, la bandera se clavó bastante más lejos del módulo, como se muestra en la foto más arriba expuesta.

En todo el planeta, 4 de cada 5 noticias eran sobre el Apollo XI y el alunizaje. El primer ministro soviético Alexei Kosygin fue el primero en felicitarles, junto con los cosmonautas soviéticos. Ellos mejor que nadie, sabían de las dificultades del éxito alcanzado. Y en ese comunicado se subrayaba que “la Unión Soviética desea trabajar con EE.UU. por la causa de la paz”. Así que aquello que empezó como una guerra fría, el predominio como potencia, terminó “uniendo” a dos países que, el uno sin el otro, no hubieran conseguido los retos a los que se enfrentaron.

Cuando despegaron, el Apollo XI pesaba 3.300 toneladas, ahora sólo les quedaba el módulo de mando, que pesaba 6 toneladas. Los cálculos para la reentrada eran muy importantes. Si lo hacían demasiado verticalmente, se abrasarían. En cambio, hacerlo demasiado horizontalmente significaba que rebotarían. El escudo térmico era ablativo, esto es que a medida que la temperatura subía, se iban desprendiendo trozos para ir dejando expuestos los materiales más fríos que había debajo.

Michael Collins detalló cómo era pasar por la atmósfera: “Había todo tipo de colores, azules, verdosos, violetas, se mezclaban entre ellos”. La ionosfera impide la comunicación por radio, ahora todo es silencio, solo interrumpido por las llamas de fuego del exterior, a una temperatura de 2.800 grados. La tripulación debía soportar la Fuerzas Gs, además de empezar a ir notando que los brazos y las piernas les empezaban a pesar, debido a la gravedad de la Tierra. A los diez minutos de comenzar la reentrada, los astronautas amerizaban en el Océano Pacífico, a 1.500 km a suroeste de Hawái.

Se acabó la Carrera Espacial. JFK hizo una promesa a principios de década, y al terminar se vio cumplida. Pero ni JKF, ni Armstrong, Collins o Buzz Aldrin son los héroes de este logro. Si el hombre llegó a la Luna, fue gracias a dos mentes privilegiadas, a dos luchadores, dos visionarios que veían más allá de donde las posibilidades existían. Y todas las personas y animales que dieron su vida porque ese sueño se hiciera real.

Se buscaba la hegemonía y la primacía de un pensamiento político, comunismo vs. capitalismo. Y resulta que las personas que hicieron posible viajar al Espacio, no tenían en mente esas ideas. Von Braun y Koroliov jamás se conocieron, ni sabían nada uno del otro, pero eran iguales, dos seres humanos en busca del progreso, de nuevos horizontes, más allá de ideales. Los ideales políticos se supone son un guía para un país, pero es fronteriza, y más allá de sus límites, ya no hay nada, todo cambia. Pero cuando los ideales son en beneficio de la humanidad, ya no hay fronteras, ni credos, ni ideales políticos, porque el salto cualitativo es tan grande cuando se consigue, que la única frontera capaz de frenarlo, es el Universo.

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