Fe Religiosa vs. Fe Agnóstica (Episodio I)

Desde pequeño, siempre he escuchado a los mayores decir que, en una reunión o ante gente que acabas de conocer, nunca se debe hablar ni de religión, ni de política. Ambas, son demasiado proclives a la intolerancia, y la mayoría de la gente está ya posicionada. Y lo más extravagante de todo, es que el ser humano ya está posicionado desde que nace, desde muy temprana edad, sobre todo cuando hablamos de la religión. 

Creo que sí se puede hablar de política y de religión, que se puede hacer con personas con quienes apenas te unan creencias parecidas, pensamientos paralelos que confluyan en un nexo común. Parece algo muy difícil, un tabú social, pero es viable y necesario. Soy consciente que la fe religiosa es especialmente vulnerable a la ofensa, que cuestionar una creencia puede exaltar al más pacífico. Por este motivo, hay demasiada reticencia a hablar de religión, es un terreno demasiado movedizo si se enfoca desde la perspectiva de cada uno, ya que sufre carencias significativas en cuanto a inteligencia emocional y empatía se refiere.

Este episodio que voy a tratar, es posiblemente el más difícil, porque sé que muchos lectores que siguen el blog, tendrán sus convicciones religiosas, algunos muy arraigadas, otros menos. Tengo amigos de religión islámica, he crecido con ellos sin importarme este aspecto de sus vidas, incluso he llegado a conocer alguna persona judía, algo muy extraño en mi país. Por supuesto, he tratado con gente cristiana, la mayoría, donde en mayor o menor medida la religión ha ejercido una influencia en sus vidas. Y en realidad, creo que todos ellos, tienen mucho más en común de lo que piensan, pero por un extraño motivo, sus creencias son una barrera social, un muro infranqueable que les separa.

creo que el problema, no radica en la religión en sí, sino en el uso que cada uno de ellos hace de su religión. Y sobre todo, porque desconocen muchos aspectos tanto de su religión, como la religión de los demás. Si una persona cristiana desconoce absolutamente casi todos los aspectos básicos de su religión, ¿cómo no va a desconocer las demás?. Este desconocimiento, lo único que provoca es recelar aún más de lo desconocido, temiéndolo, viéndolo como un enemigo que acecha su fe, sus bases religiosas, y aquello que le inculcaron desde pequeño.

Por contradictorio que pueda sonar, si hay un estamento que le hace un daño continuo a la religión (sobre todo la católica), es la iglesia. La finalidad última de la iglesia, todo lo que la sociedad espera de ella, es servir de soporte para expandir su fe y sus creencias, hacer el bien social, unir a la gente, expandirse por aquellas zonas necesitadas para ayudar a los desfavorecidos, no comportarse como una empresa privada. En definitiva, de la iglesia se debería esperar acciones positivas.

Pero esto no es así, y el daño que ejerce una sola acción negativa, hace que muchas cosas que hacen por el bien común se queden en un segundo plano, pasando desapercibidas. Y lo más lamentable, es que la iglesia lleva mucho tiempo, muchos años, muchos siglos… comportándose de manera dudosa, tanto en sus actos como en sus palabras, tanto en sus hechos como en sus silencios. Y todo ello, está llevando a la sociedad a dejar de creer (sobre todo en Europa), y más cuando la ciencia avanza de forma acelerada, ofreciendo respuestas, mientras la iglesia está tan estancada en el pasado, en sus hábitos y sus normas, sus pensamientos y sus leyes.

La última encuesta, realizada en el año 2.010 a estudiantes universitarios, muestra unos datos realmente concluyentes y desalentadores para la iglesia. Se les preguntaron cuáles eran las Instituciones más valoradas de la Unión Europea. La más valorada era el Tribunal Constitucional, seguida de las Fuerzas Armadas. En un segundo escalón, se posicionaba al Rey (obviamente, en el año 2.010 no había ocurrido aún el caso Urdangarin, y el famoso viaje de caza al elefante en Bostwana, que seguramente bajaría su valoración).

Por debajo del aprobado, suspendían varias instituciones, entre ellas la Justicia, el gobierno socialista de Zapatero, las comunidades autónomas y los políticos en general. Más abajo aparecían los sindicatos. Y en último lugar, en una nota que delimitaba el insuficiente del muy deficiente, estaba la iglesia. ¿Cómo puede ser que una institución de 2.000 años, sea tan rechazada?.

Lo último, el escándalo del Vaticano, del secretario personal del Papa, espionaje, el Banco Vaticano (Instituto para las Obras de Religión IOR), corrupción, mafia, etc… convierte a la iglesia en una empresa con excesivo ánimo de lucro, casi más que cualquier empresa que originó la crisis financiera que vivimos actualmente. El vaticano es el Wall Street religioso, con sus luchas de poder, información privilegiada, intercambio de dinero y bienes inmobiliarios, tráfico de influencias, acopio de capital, secretos de Estado, etc… con la peculiaridad que está protegido por dios, una Ley Divina muy por encima de las Leyes jurídicas.

España está viviendo una oleada de recortes sociales muy importantes, que seguramente tardemos años en restablecer. Y la sociedad empieza a comprender y entender, que no es lógico que se recorte en sanidad, educación, investigación y desarrollo, seguridad, y tengamos continuas subidas de impuestos, el copago sanitario, etc… y la iglesia goce de impunidad, sin ningún tipo de recorte, cuando ingresa más de 10.000.000.000 (diez mil millones) de euros anuales, además de ingentes beneficios indirectos. ¿Para qué necesita la iglesia tanto dinero y por qué es tan difícil tomar alguna decisión que no vaya acorde a sus pensamientos y deseos?.

Vivimos en un mundo totalmente globalizado, donde cada vez es más difícil ocultar información o que un acto cuestionable y condenable pase desapercibido. Y la iglesia no es indemne a esta situación. Sólo sería posible controlarla, como ocurre en países con políticas radicales y restrictivas, donde prohiben el acceso a la información y la que llega a la gente, está manipulada y tergiversada.

Y en un mundo donde miles de millones de personas pasan hambre, no se entiende y se cuestiona los excesos de la iglesia. En un mundo donde millones de personas no tienen trabajo y les echan de sus casas por no poder pagar, no se entiende y se cuestiona que la iglesia goce de tantas ventajas fiscales, de bienes inmuebles por todo el mundo, y terrenos sin utilizar. En un mundo donde mueren millones de personas por culpa del SIDA, no se entiende y se cuestiona que la iglesia condene el uso de anticonceptivos, originando que exista un porcentaje muy alto de contagio, ya que son miles de personas quienes siguen los dictados de la iglesia de forma escrupulosa.

Mi postura personal, es creer más en la ciencia que en la religión, en las evidencias y las pruebas, que en supersticiones y dogmas. Pero es mi forma de pensar personal, como ser individual, y no quiero decir ni demostrar a nadie que sea la correcta y la más adecuada, simplemente es la mía, ni mejor ni peor que las demás, ni más acertada ni más equivocada. Es mi decisión personal.

Y esto no significa que no crea en nada de las religiones, porque sí creo que ocurrieron muchos acontecimientos que se narran, que sí existieron personajes que se nombran, que sí existieron localizaciones geográficas por donde pasaron esos personajes. Sí creo en la evidencias y pruebas de textos antiguos, y sí creo que existió la figura de Jesús y Mahoma entre otros. Pero mi mente y educación científica, exige tener pruebas para muchas otras cosas que los creyentes dan por válidas.

En mi blog, siempre que expongo un tema, sea el que sea, me baso en pruebas, en la lógica y la razón, en indicios y la experiencia. Y creo que la religión es muy positiva para el ser humano en muchos aspectos, el problema que atisbo, es que se utiliza de forma errónea, se hace un uso de ella muy convenida, demasiado egoísta y según la posición y estado de cada persona, la maneja y moldea a su gusto, para así servir mejor a su finalidad, no como un elemento aleccionador del alma, sino como un  elemento que sirva de medio para justificar un fin personal, que en muchos casos nada tiene que ver con lo espiritual.

La religión necesita más de las personas, que las personas de la religión. El mundo podría vivir perfectamente sin ninguna religión, pero la religión necesita de las personas, porque si no desaparece, no sería nada ni tendría sentido. Pero creo que para muchos es una ayuda de motivación, donde mucha gente en este planeta hace el bien gracias a sus creencias (igual que muchos la utilizan para justificar su mal), y es un bálsamo para sus vidas. Pero mientras la fe alimenta el alma, la iglesia engrandece sus bolsillos. Y la iglesia, se ha convertido más en una tara que en una solución.

Al igual que la política, existen infinidad de creencias religiosas, y cada una cree estar en lo cierto y ser la solución para la búsqueda de dios y la salvación del hombre. Y mientras cada religión lucha por incrementar sus fieles en el mundo o en un territorio, su lucha por imponerse acrecenta las diferencias de convivencia entre una fe y otra. Y esto se puede ver en lugares donde “conviven” las religiones más importantes del mundo (judaísmo, islamismo y cristianismo).

Los niños de estos padres, segregan a sus hijos desde muy pequeños, llevándolos a escuelas separadas. Obviamente, esas escuelas ejercen una educación totalmente sectaria, acorde con la fe que profesan. Esto ocurre en muchísimos países del mundo, siendo los lugares más representativos EE.UU, Israel y Reino Unido, donde conviven las tres religiones monoteístas en números muy elevados de personas. Igual que ocurre en Irlanda, donde las escuelas y los barrios, están segregados entre católicos y protestantes. Los niños son aislados por la fe de sus padres. Esas “diferencias” con los demás niños, irán ahondando en su psique, haciéndose más compacta a medida que crecen.

La comunidad judía más representativa se encuentra en New York, Jerusalén y Londres. En el caso de Londres y Jerusalén, la división religiosa es extrema y radical. Los niños judíos están plenamente convencidos que el mundo se creó en seis días. Menos del 1% de los judíos, es decir, prácticamente ninguno de ellos, cree en la evolución. Esto sería como decir que menos del 1% de católicos no cree que la Tierra sea redonda. Creo que el papel religioso en muchos aspectos queda en entredicho, y es importante reflexionar hacia dónde nos encamina esta situación.

Si preguntáramos a un profesor judío, cómo es posible que enseñen estas teorías, se escudarán diciendo que es una “tradición” judía. Enseñar que la Tierra tiene una antigüedad de 5.000 años es una tradición, y que el mundo se creó en seis días también lo es. Lo que yo entiendo por tradición, está muy alejado de las tradiciones judías, su significado y su objetivo costumbrista.

Desde un punto de vista lo más objetivo de lo que soy capaz, adoptando y utilizando mi ideología científica, la razón y la lógica, exprimiendo mi inteligencia emocional e intentando empatizar lo máximo posible con cada religión, voy a tratar de hablar sobre las religiones, desde una perspectiva que induzca a la reflexión individual, porque seguramente no se ha reflexionado lo suficiente sobre este tema. La religión afecta a la política, las costumbres, la sociedad, tradiciones, economía, clases sociales, educación, personalidad, actos, amistades, familia, la vida… y la muerte.

Hay una palabra que debería imponerse y que usamos muy poco, coexistir. En la gira de conciertos que hizo el grupo irlandés U2 en 2.005, el cantante Bono, sacaba una venda que se ponía en los ojos. En la venda había unas inscripciones, que representaban las religiones más importantes que coexisten en el mundo.

Aparece la media luna del islam, la estrella de david judía, y la cruz cristiana. Las tres religiones, mal empleadas ciegan y nublan nuestro juicio provocando una ceguera unas de otras, no queriendo ver ni conocer las demás religiones, dejándonos aislados. Y mientras las religiones más importantes luchan entre ellas, mientras la iglesia se gana por méritos propios el rechazo de la sociedad, una nueva “religión” está emergiendo en el mundo. Esta nueva creencia no ha necesitado de ningún mesías, ni de ningún libro sagrado, ni ha necesitado de milagros y acciones sobrenaturales para expandirse, pero su auge es espectacular, la siguen y profesan más de 1.000 millones de personas en el mundo, es la fe agnóstica.

Si “creer” en la “no” existencia de un dios, fuera una religión, estaríamos ante una de las religiones más seguidas del mundo, el agnosticismo y el ateísmo. Los últimos cálculos indican que 1,2 de cada 7 personas en el mundo, se considera atea o agnóstica. Es decir, más de 1.000.000.000 (mil millones) de personas, no creen que exista un dios Todopoderoso, ni creen en la Iglesia. Esta gráfica muestra  el porcentaje que cada religión poseía en el año 2.005.

La religión con más adeptos en 2.005, era la religión cristiana, seguida del islam y en tercer lugar, entraría el agnosticismo. Actualmente, algunos indicios apuntan que el porcentaje de agnósticos en el mundo está muy próximo al 20%, igualando a la religión islámica.

En el año 2.002, el número de no creyentes era el 14% de la población global, cuando ésta era de 6.000 mil millones de habitantes, es decir, 1.000 millones de personas menos que en la actualidad. Así que la dinámica y la progresión en el mundo, es el aumento de personas que no creen en ninguna religión, mientras el islam, cristianismo e hinduismo, han bajado sus porcentajes de fieles. ¿Cuál es el motivo de este ascenso tan acelerado del agnosticismo y del ateísmo, y el descenso de las religiones más importantes del planeta?.

Razones de peso son la educación en el mundo, cada vez más al alcance de los niños, tanto en países desarrollados como en el llamado 3er mundo, que les permite tener unas bases donde asentar su pensamiento, su personalidad, sus inquietudes y ponerlas en práctica. También influye, que a medida que hay más gente agnóstica y atea, sus hijos recibirán una educación más “libre”, sin inculcarles creencias cuando son pequeños y vulnerables. Y esto es muy importante, porque la fe y la adhesión a una religión concreta, nos viene dada desde pequeños, cuando nuestra mente está desprotegida, y aquello que los mayores hacen y dicen, que son nuestra referencia y en quienes deseamos creer y en quienes confiamos, nos hacen rezar, ir a misa, nos aleccionan con historias bíblicas, nos llevan a escuelas segmentadas por la religión, etc… Ese niño/a sin pedirlo o necesitarlo, está siendo “obligado” a seguir una creencia y una fe específica.

Es curioso que EE.UU., fundado en el laicismo, es ahora el país más religioso de toda la cristiandad, mientras que Inglaterra, con una Iglesia establecida cuya jefatura corresponde al monarca constitucional, y con una historia religiosa tan amplia, es una de las naciones menos religiosas. Es posible, que Inglaterra se haya hartado de la religión, tras una horrorosa historia de violencia interreligiosa, con protestantes y católicos asesinándose sistemáticamente los unos a los otros. La Iglesia, en muchos aspectos, ha dejado de ser una referencia positiva para muchos, para convertirse en un Banco, en una empresa llena de corrupción, intereses, mentiras, secretos, estafas, con demasiadas ventajas fiscales en época de crisis y con ansia de poder, que dejan en un segundo plano, casi sin importar, las acciones positivas que puedan hacer en el mundo.

A la cabeza de países agnósticos, estaría Suecia, donde más del 85% de la población, se considera atea o agnóstica. Curiosamente, es el país más igualitario que existe, con mayor respeto de status, remuneración de trabajo, igualdad entre hombre y mujer tanto en derechos como en oportunidades, respeto por el medio ambiente y el cuidado de la naturaleza, de cuidar el entorno y su ecosistema. El avance moral y ético es directamente proporcional a su secularización.

¿Es casualidad que los países más creyentes, sean los más pobres del planeta, con menos recursos, y con un porcentaje de analfabetismo y carencia de oportunidades sobrecogedor?. Evidentemente no lo es. Zambia, posiblemente el país más pobre del mundo, tiene un 96% de personas creyentes o Sierra Leona, con prácticamente el 100% de la población. Este mapa, creado por la prestigiosa empresa de sondeo y opinión Gallup, muestra qué países tienen una población más creyente. Se puede observar, cómo la mayoría están situados en el hemisferio sur, en los países con más carencias y escasez en todos los aspectos: alimenticios, salubres, educativos, igualitarios, oportunidades, derechos humanos, etc.

La religión, desde sus comienzos, segrega a la sociedad y las gentes, que actúa como muro infranqueable para determinadas cuestiones existenciales reales, no místicas. Noruega, Dinamarca, Finlandia, Japón, Islandia y Canadá, se encuentran entre los países menos creyentes del planeta. Países con un desarrollo, estabilidad, educación, calidad de vida, respeto y tolerancia, a años luz de la mayoría de los países más devotos.

Ateo, es toda aquella persona que no cree en ningún dios ni ser sobrenatural, es decir, niega la existencia de Dios. Agnóstico, es toda aquella persona que no lo niega de forma rotunda, simplemente piensa que no existen pruebas de su existencia, por lo que no cree en Él. Es una diferencia que hay que tener en cuenta. Así que creen que no hay nada más allá del mundo material y físico, que no hay ninguna inteligencia creativa sobrenatural escondiéndose detrás del Universo observable y que no hay un alma que dure más que el cuerpo.

Por contra, un teísta cree en una inteligencia sobrenatural, donde su principal ocupación es supervisar e influir en el destino posterior de su creación inicial. Esto influye tanto al Universo como a cada ser vivo individual. Este Ser, responde a las súplicas, perdona o castiga los pecados, interviene en el mundo haciendo milagros, se preocupa de las buenas o malas obras y sabe cuándo las hacemos (incluso cuándo pensamos hacerlas).  Un deísta, también cree en una inteligencia sobrenatural, pero a diferencia de los teístas, su principal misión es establecer leyes que gobiernan el Universo. El Dios deísta nunca interviene a posteriori, y no tiene ningún interés en los asuntos humanos. Se podría decir que el deísmo es un teísmo descafeinado, así como el agnosticismo es el ateísmo descafeinado.

Esta forma de pensar, se puede extrapolar a las religiones convencionales. Las personas creyentes, realmente no tienen ninguna prueba empírica de la existencia de Dios, aún así, creen firmemente en su existencia, es lo que denominan “fe”. Esta forma de pensar, es la misma que la de un ateo. Se podría decir, que el ateo, tiene “no fe”. ¿Por qué un creyente debería estar en lo correcto, y un ateo o agnóstico estar equivocado?. Y viceversa. Las dos formas de pensamiento son totalemente respetables. Si hubiera evidencias innegables de la existencia de dios, nadie sería ateo o agnóstico, eso muestra que la razón que lleva a creer en Él, proviene de nuestra mente, de aquello que nos ha sido inculcado, por temor, por superstición, porque es inherente al ser humano… Puede ser por muchos motivos, pero de esos miles de motivos, no encontraremos ninguno que demuestre su existencia, una especie de prueba científica que cada vez que se hiciera, siempre saliera el mismo resultado, creando una teoría universal.

Otra de las cuestiones más escabrosas, es la utilización que se ha hecho de la fe en la historia. La religión ha estado presente de forma directa o indirecta, en prácticamente todas las guerras y confrontaciones que han existido en todo el planeta. Cuando la religión es la mecha que hace prender la llama que provoca una guerra, se utilizan eufemismos como “guerra entre comunidades” o “conflicto étnico”, cuando realmente, lo que ha sucedido en la mayoría de ellas es una limpieza religiosa. Hay cientos de conflictos étnicos, que en nombre de Dios, han asesinado sin piedad a hermanos y familiares. En cambio, no conozco ninguna guerra que haya empezado o su germen haya surgido de grupos agnósticos, ateos, o sin definirse hacia ninguna religión. 

El episodio más conocido de derramamiento de sangre vertido por la iglesia, ha sido la Inquisición, tanto española como anglicana, que mataron y persiguieron a quienes expresaban opiniones no aceptadas por la Iglesia y quienes tenían creencias religiosas no cristianas, así como aquellas personas que ejercían presuntamente la brujería o ciertas artes no aceptadas por la Iglesia. No se sabe exactamente el nº de víctimas entre el año 1.540 y 1.700, pero las personas acusadas y condenadas a muerte fueron cientos de miles.  Se calcula que fueron entre 500.000 y 2.000.000 de personas.

La Guerra de los Treinta Años entre los años 1.618 y 1.648, fue un conflicto religioso entre Estados partidarios de la Reforma y otros partidarios de la Contrarreforma, donde murieron 11 millones de personas. Las Cruzadas, entre los años 1.096 y 1.291, cuyo objetivo específico era restablecer el control cristiano sobre Tierra Santa, causaron la muerte de más de 5 millones de personas. Las Guerras de Francia entre 1.562 y 1.598, entre católicos y hugonotes (protestantes calvinistas), acabaron con la vida de 4 millones de personas, en particular con la famosa Matanza de San Bartolomé.

En la Primera Guerra Judeo-Romana (66 – 73 d.C.), provocada por las tensiones religiosas entre griegos y judíos, el historiador Flavio Josefo dejó constancia que la cifra de muertos superaba el millón de personas. Realmente han sido muchas las guerras que empezaron por las creencias religiosas: Guerra de los Balcanes, Guerras Sumerias, Guerra de los Ochenta Años (Países Bajos), el Ulster entre católicos que aspiran en anexionar esta parte del territorio a la República de Irlanda, mientras los protestantes desean permanecer como parte del Reino Unido. La Guerra entre China y el Tíbet desde 1.951, donde Mao persiguió a budistas, cristianos, taoístas, musulmanes…

Mi país, es posiblemente el más claro ejemplo de las guerras religiosas. Las Cruzadas, la Reconquista expulsando a moriscos y judíos, Inquisición, etc… y sobre todo, la matanza de aborígenes y pueblos enteros tras el descubrimiento de América. La cifra de muertes aquí es espeluznante, que se podría tildar de un auténtico genocidio, donde los aventureros españoles, deseaban encontrar oro y plata para poder financiar las guerras de Europa. Mientras tanto, convertían a las gentes que allí vivían al cristianismo. La sangre que allí se derramó fue desproporcionada y totalmente condenable.

Y llega el Papa Benedicto XVI, y dice: “América Latina, bajo la luz católica purificó a los aborígenes, donde el cristianismo se abrió paso “dialogando”, y que la evangelización no supuso en ningún momento una alienación de las culturas“. ¿Cómo puede decir esto la mayor autoridad católica?. ¡Es increíble!. Los actos de los conquistadores españoles, ensombrecen a españoles ilustres y que defendieron a los indígenas como el dominico Bartolomé de las Casas, que desde las Américas, informaba a los Reyes Católicos de las barbaries que allí estaban aconteciendo.

Antes de la II Guerra Mundial, Hitler llegó al poder con prédicas antisemitas, discriminatorias y humillaciones contra los judíos, testigos de Jehová y ateos comunistas, siendo la religión un pilar de su política. Hay decenas de países donde la religión ha provocado guerras: Sri Lanka, Afganistán, Birmania, Filipinas, Chipre (cristianos ortodoxos vs. musulmanes), la Yihad, Pakistán, Irán (chiítas vs. musulmanes sunníes, cristianos, judíos, zoroastrianos), la guerra chechena, Somalia (cristianos vs. islamistas), etc…

En Vietnam se promovió el catolicismo contra el budismo (religión mayoritaria), bajo el gobierno católico y anticomunista de Ngo Dinh Diem, apoyado por EE.UU. Esta persona fue asesinada tras un Golpe de Estado en 1.963 por Duong Van Minh. Un año después, con Ho Chi Minh al frente, empezó la Guerra de Vietnam, donde fallecieron más de 10 millones de personas. También mencionar los pogromos, que consistían en el linchamiento multitudinario, espontáneo o premeditado, de un grupo particular, étnico, religioso u otro, acompañado de la destrucción o el expolio de sus bienes (casas, tiendas, centros religiosos…). Estos movimientos violentos ocurrían en la Rusia de loz Zares.

Estos son unos cuantos ejemplos de guerras donde la religión encendió la mecha. Si sumáramos todas las muertes que ha ocasionado, la cifra sería aberrante, para hacer recapacitar y plantearse seriamente el uso que los seres humanos hacen de la religión. 

Cada año, más de 6.000.000 de personas, peregrinan hacia el Santuario de Lourdes, de los cuales unos 100.000 están enfermos, bastante enfermos en busca de un milagro. Los católicos afirman que han habido 66 milagros declarados, y 2.000 curaciones inexplicables, curados de modo espiritual. Las peregrinaciones a Lourdes se llevan haciendo desde hace un siglo y medio. Si diéramos por buenas los 66 supuestos milagros (ya que las cifras reales sólo ascienden a 5 casos inexplicables), tendríamos un milagro cada tres años.

Es decir, de cada 300.000 enfermos crónicos o en avanzado estado de deterioro, sólo uno parece evidenciar una mejora. Las estadísticas corroboran que es más probable que las personas que se bañan en las aguas curativas de allí, se contagien con enfermedades de todos los enfermos que las bañan, que lograr una curación milagrosa. Eso sí, allí se asienta un negocio totalmente rentable, que mueve millones de euros. La ciencia, médicos, psiquiatras y psicólogos, coinciden que esas mejoras de salud, se deben a lo que se conoce como efecto placebo

He conocido y conozco personas, donde la ciencia y la medicina ya no puede hacer más por salvar sus vidas. Ya sea porque tienen un cáncer muy avanzado, porque sus órganos vitales están muy dañados, porque su cerebro ha sufrido en demasía, o porque han sufrido algún accidente con heridas mortales de necesidad. Enfrentarse a la muerte no debe ser nada fácil, ni siquiera para los creyentes, para los que más fe poseen, porque también temen el momento. La religión prospera sobre misterios no resueltos, y cuando llega el momento clave, esos misterios se convierten en dudas, y la duda en temor, y el miedo nos hace muy vulnerables y se apodera de nosotros. 

He tenido siempre la convicción, que las personas con más fe, aquellas más religiosas, donde sus vidas han girado en torno a su fe, que han buscado en las escrituras sagradas las respuestas que buscaban, afrontarían la muerte de forma muy diferente de aquellos que no profesan ninguna religión. Ante mi sorpresa, esto no es así. Las religiones nos dicen que tras la vida, llegada nuestra hora, iremos a un “paraíso” junto con nuestro dios. Este hecho, para mi era la razón en la que fundamentaba ese pensamiento.

Cuando la ciencia ya no puede ofrecer la solución, o aún no posee la respuesta, es cuando muchos acuden a las superstición, desde la religión hasta la superchería, desde curanderos hasta medicina alternativa, porque tenemos miedo a lo desconocido. Pero la ciencia también tiene su lado oscuro. Las empresas privadas que fabrican medicamentos, su objetivo es obtener beneficios. Por eso, dedican la mayoría de sus esfuerzos en buscar fármacos para enfermedades a largo plazo. Y cuando invierten cientos de millones de dólares/euros en investigación, en tiempo, el último propósito es curar la enfermedad, ¿cuánta rentabilidad se puede esperar si se termina el negocio? Las empresas no tienen ningún incentivo en desarrollar fármacos que realmente acaben con la patología. 

Al igual que no es rentable enviar fármacos a los países más necesitados, sin recursos económicos. El acceso a la medicación debería ser algo universal, y sólo es realmente viable en los países desarrollados. Es increíble que millones de personas mueran porque no son rentables. Y allí donde la ciencia no es rentable, aparece la religión, actuando como medicina espiritual. Somos una especie temerosa a la muerte e intentamos agarrarnos lo máximo posible a la inmortalidad como podemos.

Llegará el día que la ciencia posea todas las respuestas, y la religión necesite demostrar sus afirmaciones. (Jorge Palazón 08/07/2012).

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Una respuesta a “Fe Religiosa vs. Fe Agnóstica (Episodio I)

  1. Expones puntos muy buenos. Reconozco que estas documentado. Y también te cabe el derecho de creer en Dios o no creer porque como tu lo explicas, no crees porque no tienes pruebas.
    Yo soy una mas en la lista de protestantes. Y estoy totalmente convencida de que Dios no tiene la culpa de como actuamos y pensamos los humanos, somos egoístas . Los líderes religiosos sólo buscan el poder .La religión a manipulado a la humanidad. Jesús nos enseñó a amar. No a evangelizar violando o atropellando los derechos del projimo. En fin en cuanto a milagros. Yo fui sanada de cáncer , estuve postrada en una cama por meses y mi Fe me ayudó a Sanar de un día para otro después de que oraran por mi. Al siguiente día estaba de pie con una energía que quería correr y un apetito voraz. Tenia un rostro saludable. Fui al Dr y me dieron de alta. Estaba sanada. Mi Fe es que Dios me sanó. Y aunque creas que te miento. Mi hna, estaba desahuciado de los riñones. Fue a varios especialistas, muchos análisis. Después de una oración de Fe. En 1 hora ella estaba en el hospital para una diálisis y le hicieron pruebas . Se dieron cuenta que mi hna tenía riñones de un recién nacido. Los tenia nuevos. Solo Dios puede hacer eso. Porque Él es nuestro hacedor.. y cuenta mucho la Fe que se tenga. Disculpa , solo quería comentarte que los milagros existen. Como Dios para mi.

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