Fe Religiosa vs. Fe Agnóstica (Episodio III)

Séneca dijo: “La religión es considerada cierta por la gente normal, falsa por el sabio y útil por los gobernantes“. Y tiene toda la razón desde mi punto de vista, y repasando la historia de los Imperios, de las Guerras, del Poder… las revoluciones como la Ilustración, el avance de la ciencia, de curar al enfermo, han venido precedidas por pensadores y personas que dejaron a un lado la religión, centrándose en propósitos donde la razón y la fe en el hombre, en la vida y en la educación universal, fueron un acicate para un pensamiento y conocimiento que se acercara más a la realidad.

Los creyentes, a lo largo de la historia, han cometido barbaridades por actos de fe, en nombre de la religión. Un ateo o agnóstico, seguramente cometa errores, y haga cosas que no debería, reprobables, pero jamás hará un acto malicioso en perjuicio de un grupo, una sociedad o un pueblo, en nombre del ateísmo o del agnosticismo.

Un creyente convencido, piensa que el contenido de su Libro Sagrado, es un axioma. Para ellos, el libro es verdadero, y si hay evidencia alguna que parece contradecirlo, es esa evidencia la que debe rechazarse, no el libro.

En cambio, un científico, cree en algo por la evidencia y las pruebas, por el producto final de un proceso de razonamiento. La gente cree en los libros científicos, no porque sean sagrados, sino porque presentan grandes cantidades de evidencias apoyadas por la observación y la investigación. Y si en ese libro científico, se descubre en algún momento, una prueba que contradiga lo que pone en ese libro, este error será corregido de forma inmediata. Curiosamente, eso no ocurre con los libros sagrados.

En el mes de abril del presente año, el Obispo de Alcalá de Henares (Madrid)Juan Antonio Reig Pla, cargó contra los homosexuales, diciendo: “aquellas personas llevadas por ideologías que acaban por no orientar bien la sexualidad humana, piensan ya desde niños que tienen atracción por personas de su mismo sexo, y a veces para comprobarlo se corrompen y se prostituyen o van a club de hombres nocturnos. Os aseguro que estas personas encuentran el infierno”. 

Todos los medios de comunicación audiovisuales, escritos, redes sociales… se han hecho eco de estas palabras, y todos rechazan esa postura. A mí, las palabras de este Obispo, no me sorprenden, más cuando su fe, allí donde reside la palabra y los hechos de Jesucristo, especifica en el capítulo 20 del Levítico, que se castiga con la pena de muertepecados como el adulterio, maldecir a los padres y la homosexualidad, entre otros.

Lo que sí me sorprende, es que este gremio, el de obispos, sacerdotes, curas, cardenales, etc… sean siempre quienes proclamen la heterosexualidad, cuando históricamente, pertenecer al Clero, era una vía de escape para los homosexuales, escapar del rechazo de sus familias, evitar la persecución de la sociedad y de muchas leyes contra ellos, ocultar sus orientaciones sexuales, etc… y por supuesto, habría quien lo hiciera por vocación.  Y actualmente, con tantos casos sobre pederastia entre sus fieles y humildes servidores de dios, la imagen de estas figuras eclesiásticas se encuentra en niveles ínfimos. Esta doble moralidad sí es rechazable y condenable. Eso sí, los valores de quien posee la fe, están muy por encima de quienes no la tienen.

La fe religiosa, es capaz de llevar a los hombres a producir hechos de vandalismo y terrorismo, como la destrucción de los Budas bamiyanos de 55 metros de altura, en las montañas de Afganistán. 

Según informó el diario “The Independent”, este acto atroz, vino motivado por el miedo de los wahhabitas (extremistas islámicos de mayoría suní), a que los sitios de interés histórico y religioso, pudieran dar paso a la idolatría o al politeísmo, a la adoración de múltiples deidades. La idolatría en Arabia Saudí, es castigada con la decapitación.

Hechos como este, en el mundo de la religión, son constantes. Sin mencionar las Cruzadas, el 11-S, 11-M, 07-J, Inquisición, Balcanes, ablaciones, decapitaciones, sumisión, burkas, lapidaciones, etc… No existe ningún caso en el mundo, donde a un agnóstico, le dé por destruir La Meca, la Catedral de Chartres, la Pagoda de Shwedagon, los Templos de Kioto, Notre-Dame, los Budas de Bamiyan, ni inmolarse, ni invadir un país, ni torturar por sus creencias, etc. La ausencia de fe, no significa que no se respete quien sí la tiene. En cambio, para muchos, tu ausencia de fe es sinónimo de pecado, de persecución, de cuestionar tus valores, tu integridad, tu humanidad y tu existencia.

El Premio Nobel de Física, Steven Weinberg, dijo: “Hay buena gente haciendo obras buenas, y mala gente haciendo malas obras. Pero para que la buena haga cosas malas se necesita la religión”. Y Blaise Pascal, matemático y físico, además de conocido filósofo católico, dijo: “Los hombres no hacen el mal tan completa y alegremente, como cuando lo hacen por convicción religiosa”.

Si repasamos la historia del ser humano, la mayoría de las catástrofes producidas por los hombres, han venido motivadas porque “Dios así lo quiere”. Y obviamente, cuando alguien dice que ha escuchado a Dios, y le ha encomendado destruir un país, una raza, un pueblo o una cultura, ipso facto, tiene el beneplácito y vía libre para realizar dicha misión. Y nadie que comparta su misma fe, se interpondrá. Los políticos del mundo, de forma constante, dicen a su pueblo que “Dios está con ellos”, “con la ayuda de Dios”, y frases así, para tener la conciencia tranquila, para que su pueblo les apoye, y para tener una justificación a aquello que no lo tiene.

Tanto el Antiguo, como el Nuevo Testamento, se concibieron originalmente para ser aplicados por un grupo definido y reducido de personas. Cuando se dice “Ama a tu prójimo”, no significa lo que ahora pensamos, sino que su primer significado era “ama a otro judío“. Y esto se puede apreciar en el rabino judío del siglo XII, Moisés Maimónides, cuando expuso el significado completo de “No Matarás”, diciendo: “Si alguien mata a un único israelita, viola un mandamiento negativo, ya que las Escrituras dicen “no matarás”; si alguien asesina premeditadamente en presencia de testigos, debe ser matado a espada. No es necesario decir, que uno no debe ser matado si asesina a un pagano”. ¡¡Claro que no es necesario decirlo, se daba por hecho que el mandamiento no afectaba a esa gente!!. Increíble.

Estoy convencido, que sin religión y sin la religiosamente segregada educación que existe, la división entre los pueblos y las personas no tendrían cabida. En cualquier parte del mundo, sea el contienente que sea, observemos cualquier religión del mundo, y encontraremos enemistades y violencia entre ideologías rivales.

Al igual que el caso del Obispo de Alcalá de Henares, en las mismas fechas, se desencadenó un escándalo por la desaparición de recién nacidos en hospitales, en manos de una monja, llamada María Gómez Valbuena. Sí me llama la atención, que como sierva de Dios, estará en contra del aborto, de robar, de la búsqueda de los bienes materiales como el dinero, etc…

En cambio, no duda en arrebatar a un bebé indefenso, de las manos de su madre, de la persona que lo ha gestado y cuidado hasta el alumbramiento. La Sagrada Familia, el fin último e indivisible de la Iglesia, es violada por una persona que decidió seguir los pasos de la fe, por unas creencias sólidas, que por lo visto, no lo son tanto. Debería ser juzgada por la Ley Divina, la ventaja que tiene, es que esta “Ley” no es ponderable a efectos legales. La doble moral con la que se actúa es bastante execrable.

Tanto en el Corán, como en la Biblia, si buscas y deseas la paz, puedes encontrar versículos pacíficos, que te hagan regocijar. Si buscas la guerra, puedes encontrar también versículos beligerantes. Por este motivo, utilizan el Principio de Abrogación, donde los textos posteriores triunfan sobre los anteriores. Y esto es un problema, que por ejemplo vislumbro del Corán, ya que la mayoría de los pasajes pacíficos son anteriores, justo en la época de Mahoma en La Meca, y los más beligerantes aparecen más tarde, tras su huída a Medina.

Y esto, para una persona que interpreta de forma literal las escrituras sagradas de su fe (da igual la religión que profese), es bastante peligroso, porque siempre encontrará justificación para sus actos. La diferencia estriba, que si sus actos son positivos y pacíficos, no hace falta justificaciones de ningún Libro Sagrado, pero si los actos son violentos, o van en contra de la convivencia y el respeto entre los seres humanos, sí se necesita de una justificación que lo apruebe, y por lo visto, no existe mayor respaldo a tus actos, que aquellos que están avalados por el Dios Supremo.

La gente no busca razones para hacer lo que quiere hacer, busca excusas, justificaciones a sus actos que encuentran en los libros sagrados, y siempre aparecen cuando el acto a cometer, o ya cometido, no entra dentro de la actuación que debería ser la correcta. Se necesita poco para hacer las cosas bien, pero menos aún para hacerlas mal. Y para hacerlas mal, necesitamos apoyarnos en las excusas y justificaciones.

La educación que reciben la mayoría de los niños en casa, y en las escuelas, va determinando y moldeando el pensamiento de esa persona. Los hijos siempre creerán a sus padres, y de ellos determinarán lo que creen es verdadero de lo que es falso, lo que es correcto de aquello se supone es incorrecto. Y se les inculca la existencia de un dios, y sobre todo, la existencia de un infierno, de seres malignos, del castigo, que rezar es un acto puro que le ayudará (sin darse cuenta que es un acto totalmente de superstición), de unos valores morales que los padres tienen y transmiten a sus hijos, etc… pero muchas de esas doctrinas que se van asentando en la personalidad de los niños, no son positivas, ni son correctas, ni son buenas. El niño absorbe también los malos consejos, las ideas erróneas que tienen los padres, y cambiarlo después, es muy difícil, porque esos conocimientos inculcados en su niñez, se asientan como pilar fundamental de su “yo”. No todos los padres están preparados para adoctrinar a un hijo.

A los niños no hay que enseñarles “qué pensar”, sino “cómo pensar”, y darles el privilegio de decidir, y si desean tener fe, son libres de hacerlo, y si deciden no creer, también son libres de hacerlo. Pero no tendrán supersticiones adquiridas por error, ni falsos miedos. Y sobre todo, que aquello en lo que crea, o no crea, esté basado en un conocimiento profundo y reflexivo, sabiendo y asumiendo que esa decisión le influirá en la vida. Y que esa decisión, es una decisión individual, de nadie más, respetando las decisiones individuales de los demás, sea cual sea, estén o no equivocadas.

Lo incomprensible, es la completa ignorancia bíblica, incluso de aquellas personas que han estudiado en colegios religiosos, hecho que deja en muy mal lugar a los seguidores de Jesucristo. Una encuesta Gallup, realizada en el país católico más creyente del planeta (EE.UU.), demostró que 3/4 partes de los católicos y protestantes, eran incapaces de nombrar un solo profeta del Antiguo Testamento. Otras 3/4 partes, no sabían quién había pronunciado el Sermón de la Montaña. Más de la mitad pensaba que Moisés, fue uno de los doce apóstoles de Jesús. ¿Cómo es posible que esto pueda ocurrir en un porcentaje tan elevado de creyentes?. Y eso, que eran preguntas nada rebuscadas, porque si no, la ignorancia estaría cercana al 100%.

La mayoría de los seres humanos, cuando tienen que afrontar una desgracia, una muerte, una enfermedad… acuden a la fe, y muchos no son creyentes, o tienen bastantes dudas de la existencia de un dios. El poder de consuelo de la religión, no hace que sea real. Es una necesidad psicológica, incluso en muchos aspectos, en una costumbre social, o una tendencia humana arraigada durante cientos de años. La mayoría (aunque muchos lo nieguen) temen a la muerte, y la creencia de que existe un alma inmortal es consoladora. Ahora bien, ¿nadie va al infierno?. ¿Tenemos la certeza y la seguridad más absoluta, que ese Dios Supremo, no enviará el alma de nuestro ser querido al fuego eterno, al dolor más absoluto e infinito que existe?. No conozco a nadie que crea esto. ¡¡Muy curioso!!.

En el Universo, la muerte es algo muy común, y sirve de soporte y de base esencial para que siga existiendo vida. Y las estrellas que explosionan, no van a ningún lugar sagrado. Simplemente, ese espacio que dejan, los restos de esa explosión, sirven para crear nuevas estrellas, nuevos planetas, y posiblemente, vida potencial de seres vivos. Y nosotros, estamos hechos de los mismos componentes que hay en esa estrella muerta, los mismos elementos químicos. No sé por qué después de nuestra muerte, nuestro destino es mucho más prometedor, y somos más privilegiados que aquello de donde realmente provenimos. 

Si los creyentes, están tan convencidos de la existencia de vida, incluso afirman que será una vida mucho más plena, divina y feliz que la actual, ¿por qué la eutanasia, el derecho a una muerte digna, encuentra su principal oposición de las personas y los estamentos religiosos?. Si una persona no desea vivir, porque sus facultades son mínimas y su salud es bastante deplorable, ¿por qué no puede abandonar esta vida, para formar parte de una vida mucho más confortable y plena?. Es una paradoja de difícil comprensión. Y más, cuando existen países que sí la aprueban como Suiza y Holanda. Es como si las escrituras, los textos bíblicos y las enseñanzas de la religión, sí valieran para determinados países, y para otros no. Si es algo universal, la aceptación de la muerte, aunque sea asistida, también debería ser universal en todos los países que profesen dicha religión.

Si el paso que damos entre la vida terrenal y la vida eterna, para los creyentes es solo una transición de una vida a otra, ¿no querrías para tus seres queridos, que esa transición fuera lo menos dolorosa posible?. Parece ser que la Iglesia Católica, quiere que sea una transición llena de sufrimiento y dolor, y que sea solo Dios, y en el momento que Él quiera, cuando des ese paso para estar a su lado. Entendería que no se aplicara, si sabes que vas a ir al Purgatorio, entonces nadie querría morir, y que le alargaran su sufrimiento en vida, que ya sufrirá mucho más después de ella. ¿Suena extraño verdad?.

¿Y cómo es que nadie cree que va a ir al infierno?. Seguramente, por la facilidad existente para limpiar tus pecados. La Iglesia Católica Romana, obtuvo (y obtiene), grandes sumas de bienes y de Poder, gracias a la venta de indulgencias, desde el comienzo de su existencia. Por ejemplo, el Papa Pío X, fue capaz de tabular el número de días de remisión del Purgatorio, que cada escala de la jerarquía tenía garantizados. Los Cardenales (200 días); los Arzobispos (100 días); los Obispos (50 días). También podías pagar para comprar oraciones, que alguien rezara en tu nombre, práctica muy habitual en la Edad Media.

En ningún país católico existen jerarquías entre poder político y religioso. Increíblemente, el poder religioso tiene autoridad autónoma y una superioridad moral sobre el primero. Además, la sola presencia de la Iglesia produce un dualismo de poderes y normatividades incoherentes entre sí. La consecuencia fundamental de esto son instituciones débiles. Esto provoca, que los gobiernos de países con instituciones débiles, multipliquen sus leyes, haya mayor tendencia al autoritarismo, y en respuesta, la gente multiplique sus esfuerzos por protegerse.

En España, debido a la crisis económica que sufre mi país, se ha levantado una gran polvareda con las ventajas fiscales que tiene la Iglesia, en este caso con el pago del IBI (Impuesto de Bienes Inmuebles), donde se pide en muchos sectores de la sociedad, que el Estado obligue a la autofinanciación de la iglesia católica y se elimine del IRPF (impuesto de la renta) la casilla de asignación a la iglesia católica. ¿Por qué no existe en la Declaración de la Renta, una casilla por si quieres que tu dinero se entregue a la ciencia, a investigación y desarrollo e innovación?

La Iglesia se defiende diciendo, que “la norma exime de pagar el IBI a toda entidad que trabaja o actúa sin ánimo de lucro”, y en referencia a la iglesia ha subrayado que se debe a un “principio previo” que afecta sólo “a los edificios de culto” donde se practica la actividad pastoral de forma estricta y a las catedrales. La actual iglesia, el concepto que existe y sobre todo, la imagen que infunde en muchas personas, es de una empresa que sí tiene ánimo de lucro. No niego que no hagan labores sociales y benéficas, y que muchos que pertenecen a la iglesia, sí que están repartidos por el mundo haciendo el bien, sin ánimo de lucro, viviendo en la más absoluta austeridad y dando ejemplo de lo que debe ser la iglesia.

Pero las más altas instancias, todo lo que rodea al Vaticano, todo el poder que ha ido adquiriendo durante la historia, sus pactos políticos, sus guerras internas, corrupción y acopio de bienes, da como mínimo para replantearse que no han tenido, ni tienen ánimo de lucro. Muy reciente el arresto de un mayordomo del Papa, sospechoso de haber entregado a la prensa cartas y documentos confidenciales de la Santa Sede. Al mismo tiempo, fue destituido el director del Banco VaticanoEttore Gotti TedeschiDurante su gestión la entidad ha estado bajo investigación por lavado de dinero.

El banco, que justifica su existencia por la necesidad de administrar los activos destinados a obras religiosas o de beneficencia, se ha visto envuelto en constantes escándalos y misterios sin resolver desde su fundación en 1.942 por el Papa Pío XII. En la década de los 60, el primer gran escándalo sacude al IOR (Instituto para las Obras de Religión o IOR – en italiano Istituto per le Opere di Religione, conocido popularmente como el Banco Vaticano), debido a su relación con la Banca Privata Finanziaria del banquero siciliano Michele Sindona (miembro de la Propaganda Due, una logia secreta de la masonería italiana, con claras conexiones con la mafia).  

El IOR poseía el 24,5% de esa banca y a petición del Papa Paolo VI, Sindona participa en la modernización del banco Vaticano y es autorizado para gestionar las inversiones extranjeras del país. Pocos años después salen a la luz los vínculos de Sindona con la mafia y los movimientos de capital entre el IOR y Sindona a paraísos fiscales.

En 1.971, el arzobispo estadounidense Paul Marcinkus fue nombrado presidente del IOR, a pesar de no tener ninguna formación profesional en el sector. En 1.972, a pesar de que el IOR poseía el 52% de la Banca Católica del Veneto, Marcinkus decide ceder el 37% de las acciones al Banco Ambrosiano dirigido por Roberto Calvi (apodado el “Banquero de Dios”). Diez años después de las acciones de Marcinkus, el colapso del Banco Ambrosiano se convierte en uno de los escándalos que más han ensombrecido las cuentas vaticanas. Se trata de uno de los casos de fraude más grandes de Italia, en el que desaparecieron 1.300 millones de dólares, en préstamos a empresas fantasma en América Latina. Su director logra evadir la justicia gracias a la extraterritorialidad de la que goza la Ciudad del Vaticano.

Recientemente, el Departamento de Estado de EE.UU., ha incluido al Vaticano en la lista de Estados en los que hay alguna preocupación sobre actividades de lavado de dinero, que pudieran financiar actividades terroristas o del narcotráfico. El Vaticano ejerce un culto al secreto, siendo muy difícil hallar cualquier tipo de información que allí ocurre.

En el polo opuesto, estaría la persona del Padre Piquer, el fundador de los Montes de Piedad, que hoy día se han convertido en las Cajas de Ahorros. Los Montes de Piedad, eran entidades benéficas donde los pobres podían obtener dinero, empeñando sus pertenencias y así satisfacer sus necesidades más primarias, a través de la concesión de préstamos gratuitos sin interés, e intentando con ello suavizar los abusos de la usura. En la actualidad, esas Cajas destinadas a ayudar al necesitado, son los más necesitados de hacer “caja”.

Los protestantes, piensan que Dios crea el poder, tanto es así, que el mundo protestante se ha creado una imagen que sugiere una sacralidad del poder, como es el caso de la utilización de la frase “In God we trust” que está escrita en el dólar americano, en todos los juzgados e incluso en su himno nacional. La IV estrofa del himno de EE.UU dice:

Oh! thus be it ever, when freemen shall stand
Between their loved home and the war’s desolation!
Blest with victory and peace, may the heaven rescued land
Praise the Power that hath made and preserved us a nation.
Then conquer we must, when our cause it is just,
And this be our motto: “In God is our trust.”

Son constantes las menciones al Cielo, que gracias a Dios (que está de su lado obviamente), los enemigos serán derrotados. Los tres últimos versos dicen: “Alabe el Poder que ha logrado y que nos ha conservado como nación / luego conquistar debemos cuando nuestra causa sea justa / Y este sea nuestro lema: En Dios está nuestra Confianza”.

Este es el himno que canta el país católico con más seguidores fieles y creyentes. Dicen que Dios, y todo su Poder, está con ellos, y que siempre que Él lo crea, EE.UU. podrá invadir países, conquistarlos (porque como Dios está de su lado, la causa siempre será “justa”). Esto es una clara manipulación maniquea de la religión y su influencia en la sociedad, y el lema de toda la nación, por encima de las leyes políticas, es que todos los actos solo corresponderán a Dios. Esto corrobora lo que he comentado anteriormente. George Bush justificó su masacre y su mentira, porque Dios le iluminó para que invadiera Iraq, así como la mayoría de las actuaciones de los gobiernos injustificables por las vías éticas, morales y basadas en pruebas o peligros reales para un equilibrio de todo el planeta.

Se dice que Dios es omnisciente (que conoce todas las cosas reales y posibles, que tiene la capacidad de saberlo todo, o de saber todo lo que se necesite saber), entonces ya sabe qué va a suceder, y no tiene la capacidad  de cambiarla con su intervención, porque los designios del hombre ya están “programados” por su Poder y su Creación, lo que significa que no es omnipotente (que lo puede todo). Es lógico, Dios al ser omnisciente, ya tiene en su pensamiento cada acto pasado, presente y futuro de los seres vivos y de las cosas porque así Él lo ha querido, pero a su vez, como Él así lo creó, no tiene la capacidad para cambiar ese pensamiento, por lo que no es omnipotente. Entonces, si Dios no es omnipotente, ¿qué tipo de Dios es?.

Las personas con inclinaciones teológicas, están a menudo incapacitadas para distinguir aquello que es cierto, de aquello que les gustaría que fuera cierto, y están en constante asombro más por aquello que ignoran que por aquello que conocen. Las personas que están en constante búsqueda de respuestas, se mueven más por el asombro que hay tras las mismas, que por la ignorancia que les mueve a buscarlas. La asignación de un propósito a todo se denomina teología, y el ser humano es teólogo desde su nacimiento. Al llegar a la edad adulta y a la madurez, muchos seguirán con las creencias adquiridas hasta su muerte, y muchos otros utilizarán el mayor enemigo de la fe (como lo llamó Martín Lutero), la razón, que no es otra cosa que la ordenación de ideas y conceptos para extraer conclusiones o para probar algo.

Para justificar las matanzas de Dios desde los cielos, y de la Iglesia y sus feligreses aquí en la Tierra, se escudan en decir que la traducción literal sería “no asesinarás”, que  posee un significado de matar de forma intencionada, con malicia y alevosía.  La misma ley del Antiguo Testamento, no culpa a aquellos que cometían homicidios “culposos”, es decir, accidentales o sin intención, como aparece en el Levítico y en Números. Así que “matar” sí está justificado por Ley Divina. La manipulación puede llegar a extremos inverosímiles para la justificación de actos reprobables. Todo asesinato es matar, pero no todo acto de matar es asesinato.

En la Biblia, la pena de muerte se puede aplicar:

  • como acto purificador

  • como ejemplo a los demás y persuasión

  • como Justicia Divina

  • por blasfemar

  • por adulterio

  • por infundir falso testimonio

  • por atracción a personas del mismo sexo

  • por trabajar en día de descanso

  • por violación

  • por secuestro

  • por mentir

  • por levantar la mano a tus padres

  • por rebeldía

  • por incesto

  • por practicar la zoofilia

Por ejemplo, en el islam, está penado con la pena de muerte la apostasía. Es decir, si un musulmán desea abandonar la práctica de su religión, porque sencillamente no cree en ella y no encuentra sentido seguir dentro de la misma, lo tiene totalmente prohibido, llegando a poder ser ejecutado si lo hiciera. Es decir, un niño/a musulmán/a, cuando nace, no elige ni la familia ni el lugar (región, país) donde quiere nacer, ambas le son dados de nacimiento. Si naces en una familia de creencias islamistas, crecerás con sus prácticas religiosas, sus costumbres, sus escrituras, sus leyendas, sus mitos, su historia, sus prejuicios, sus odios, sus enemigos, etc…

Todo esto, serían ideas impuestas desde pequeño, porque hay que dejar una cosa bien clara: “un niño/a cuando nace, no es un niño musulmán, ni un niño católico, ni un niño budista, ni un niño judío, ni un niño agnóstico…”, son hijos de padres musulmanes, de padres cristianos, de padres budistas, etc…  y esto no debería significar que ellos lo sean, pero los padres, en muchos casos sin darse cuenta, y en muchos otros siendo totalmente conscientes de lo que hacen, crean en sus hijos una mentalidad parecida o igual a ellos. Si uno de esos hijos, sea de la religión que sea, de mayor está convencido que sus ideales van por otros derroteros, ¿no debería ser libre de cambiar aquello que no eligió y que no tuvo opción?.

Y esto es válido también para niños/as que no han sido bautizados, o han crecido en el seno de una familia no creyente. Si de mayor, ese niño/a ya adulto, es llamado por la fe, es libre de bautizarse, de hacer la comunión o de cualquier otro acto que le engrandezca como persona, porque es el camino que ha elegido.

Entre 1.967 y 1.973, el psicólogo israelí George Tamarin,  realizó un estudio entre niños israelíes entre 8 y 14 años. Este estudio es conocido como el  Experimento Tamarin. A estos niños, se les relató un pasaje muy conocido, el relato de la Batalla de Jericó que aparece en el Libro de Josué. El libro cuenta la historia de la ocupación y genocidio israelita en Canaán. El relato que les enseñó a los niños es el siguiente:

“…el Señor os entrega la ciudad. La ciudad será dada a la destrucción con todo lo que en ella hay… Pero todo el oro y toda la plata, así como todos los objetos de bronce y de hierro, serán consagrados al señor e ingresarán en su tesoro… Luego destruyeron con la espada todo lo que había en la ciudad: hombres y mujeres, niños y ancianos, y hasta el ganado mayor y menor, y los asnos… Luego prendieron fuego a la ciudad con cuanto en ella había; pero la plata y el oro y los objetos de bronce y de hierro fueron entregados a la casa del Señor.”

Una vez los niños ya conocían el relato, Tamarin hizo a los niños la siguiente pregunta moral: “¿Pensáis que Josué y los israelitas actuaron correctamente, o no?”. Los niños tenían que elegir entre la respuesta A (totalmente de acuerdo), respuesta B (nada de acuerdo) y respuesta C (parcialmente de acuerdo). El resultado fue 66% de respuestas A, el 26% respondieron la opción B y el 8% contestaron la C.

Es curioso escuchar las respuestas que los niños dieron a los motivos de su elección. Aquellos que respondieron la opción C (parcialmente de acuerdo), argüían cosas tales como que los israelíes actuaron mal, ya que tendrían que haberse quedado los animales para ellos, o que al entrar en tierras habitadas por gente impura, se convirtieron ellos mismos en impuros.

Tamarin repitió la prueba con otro grupo de control, compuesto por 168 niños israelíes, a quienes  se les dio el mismo texto del Libro de Josué, pero sustituyendo el nombre de Josué por el del “General Li” e Israel por un reino chino de hace 3.000 años. El experimento arrojó resultados opuestos. Hubo un 7% de respuestas A, el 18% optaron por la opción B, y el 75% contestaron la C. Los argumentos esta vez de los niños, hacían referencia a que “matar es malo”, “saquear está mal”, etc…

Es decir, con eliminar de la ecuación la lealtad al judaísmo, para enderezar los juicios morales de los niños y hacerlos coincidir con los de la mayoría de personas humanas modernas, la perspectiva de lo que está bien de lo que está mal es muy diferente. La acción de un acto genocida, aparece distinta y desenfocada bajo el prisma del enfoque religioso. De modo que es la religión la que en este caso establece la diferencia entre que los niños condenen o aprueben un genocidio. Y estamos hablando de niños, que bajo el paradigma religioso, ya emplean un enfoque muy confuso y erróneo de lo que está bien y lo que está mal. El empleo erróneo de la religión para educar a los niños, es una costumbre global difícil de erradicar.

Las religiones tienen el deber de actualizar su mensaje, adecuándolo a lo que somos hoy, y si la ciencia avanza a pasos enormes, la religión debería hacer lo mismo, porque lo único que se logra es evidenciar las diferencias y aumentar las distancias que hay entre ambas. Parto de la base, que un libro sagrado, jamás se va a actualizar, que nada de lo que hay escrito en ellos, se va a modificar, aunque  se plasmen ideas y formas de actuar que ya no corresponden con la mentalidad ni la ética actual.

Las familias creyentes, seguirán inculcando a sus hijos su fe, y esta costumbre es inherente al ser humano, por algún motivo que trasciende mucho más allá de mis pensamientos. Así que sería aconsejable que, esas familias y la iglesia, empezaran a modificar su mensaje, la interpretación que se hacen de esos textos. Si hay algo que hacen muy bien los seguidores de dios, es interpretar los textos según sus conveniencias. Así que no hay excusas para no empezar a hacerlo, intentar que la religión una a los pueblos y no los separe, aprender y conocer las demás religiones, y sobre todo, aprender mucho más la propia.

Si cada uno de nosotros, utiliza el Corán, la Torá o la Biblia, como una excusa para hacer el mal, sin duda encontrará versículos que les sirva de excusa para crear el mal. Pero si desea hacer el bien, no le hará falta excusa alguna, ni deberá buscar versículos para ejercerla, porque el bien no reside en la mentira que nos infligimos constantemente, muchas veces sin darnos cuenta. Pero lo cierto, es que las mentiras y excusas de la iglesia, alimentan la creencia agnóstica, una creencia que no engaña a nadie, donde más de mil millones de personas la profesan en el mundo actualmente, y sin apoyarse ni excusarse en ningún libro sagrado, sin necesidad de ningún profeta, de ningún pilar arquitectónico, y que no ven a la religión como un contrario, ni a los creyentes como enemigos.

Un agnóstico hará el bien porque es lo correcto, sensato y ético, lo que debemos intentar hacer cada día. No actuará así por miedos ni supersticiones, ni por ninguna recompensa más allá de esta vida. Un agnóstico actuará mal porque es humano, porque la violencia y la ira es parte de nosotros, y tampoco se escudará en una excusa para realizar actos malintencionados o para defender su causa agnóstica. Creyentes y agnósticos no están ni en lo cierto ni en el error, cuando el mayor error y equivocación es creer estar en lo cierto.

Mucha gente que anhela caminos sencillos, que garanticen resultados felices, encuentran la realidad demasiado complicada, exigente y trágica. El verdadero dilema del ser humano, no consiste en elegir si ser religioso o no, sino qué ventajas tiene serlo y qué recompensas obtendrá con ello.

La diferencia entre una excusa y una mentira es tan imperceptible, que siempre percibimos la mentira cuando nos dan una excusa, y en nuestro interior nos vemos obligados a excusarnos por creerla. Y mentirnos a nosotros mismos es inexcusable. (Jorge Palazón 25/07/2012).

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s