Archivo mensual: noviembre 2012

El Sistema Solar y la enigmática Ley Titius-Bode

Desde que empecé el blog hace más de un año, apenas he escrito nada sobre astronomía, sí lo he hecho muy en profundidad sobre arqueoastronomía, cómo nuestras estrellas, nuestro cielo, nos revela la verdad de los tiempos antiguos, cómo se pueden comprender los textos encontrados y saber en qué época fueron escritos, porque nos detallan qué ocurría en el cielo en ese momento.

Si nos centramos en las antiguas civilizaciones, la orientación de sus construcciones a determinados puntos del cielo, constelaciones, estrellas… nos dan muchas pistas y datos de cuándo se erigieron. Se puede decir que muchas de mis afirmaciones se apoyan en la arqueostranomía, porque refleja de una forma real, sin apenas dejar espacio a la interpretación, qué ocurrió verdaderamente, cómo actuaban, cómo pensaban… todas aquellas civilizaciones enigmáticas.

Pero poco he escrito (prácticamente nada), sobre la astronomía. Y no lo he hecho, no porque sea aburrido, ni porque no haya nada que contar, ni porque crea que al lector no le va a interesar, simplemente tenía otros muchos temas en proceso que creía seguían una secuencia más lógica a la dinámica del blog. Pero aquí está un tema absolutamente astronómico, que a muchos va a sorprender.

¿Qué sabemos del Sistema Solar?. Si hiciera esta pregunta, la mayoría pensaría rápidamente en los planetas conocidos, en nuestro sol, las constelaciones.. y poco más. Creemos que sabemos lo necesario, pero apenas somos conscientes de todo lo que desconocemos de nuestro entorno. El Sistema Solar es lo más “a mano” que tenemos, aquello que podemos ver con un telescopio doméstico, pero si existiera vida a miles de años luz de aquí, esa vida inteligente, si descubriera el lugar que ocupamos en el Espacio, sería posiblemente, el mayor descubrimiento que hayan hecho, con un planeta lleno de agua, que se ve azul (y que curiosamente llamamos “Tierra”, cuando lo lógico es que nuestro planeta se llamara “Agua”).

Este episodio, además de ser una breve introducción al Sistema Solar desde una perspectiva nueva, ahondará en un fenómeno realmente enigmático, donde parece que el Universo tiene vida propia, donde predominan unas leyes que desconocemos, y en concreto una hipótesis que relaciona la distancia de un planeta con nuestro Sol, con el número de orden del planeta mediante una regla simple. Es como si la posición de cada planeta, estuvieran en una posición nada casual, sino que existen unas fuerzas que han determinado que deben estar justamente ahí. ¿Es casualidad o el Universo piensa y respira, como si fuera un organismo vivo?. ¿Tiene consciencia?.

Los cometas de largo periodo, proceden de una nube esférica que rodea el Sistema Solar, más allá de la órbita de Plutón, a 30.000 U.A. Esta “nube” es conocida como Nube de Oort. Esta nube es una enorme esfera de cometas, en cuyo interior se encuentra nuestro Sistema Solar, y llega hasta 1/12 de la distancia a la estrella más próxima a nosotros (Alfa Centauro). Más de 2.000 millones de cometas rodean el núcleo central, que se podría decir que está vacío, ya que los cometas que allí había, se lanzaban contra el Sol, atraídos por su poderosa fuerza gravitatoria.

Una U.A. (unidad astronómica), es una medida astronómica, que equivale a la distancia existente entre la Tierra y el Sol, es decir, 1 U.A. = 149.597.870.700 metros = 149.600.000 kilómetros aproximadamente. Imaginemos que 1 U.A. fuera = 1 metro, entonces el radio exterior de la nube de Oort, tendría 20.000 metros, y el radio interior (el más vacío), 5.000 metros, y todo el Sistema Solar desde el Sol hasta Plutón, sólo tendría 40 metros. Es decir, nuestro Sol, sería como un pequeño grano de arena de 5 mm de radio.

En los primeros 4.000 millones de años de la Tierra, cayeron más de 400 cometas del tamaño de Marte. Un astrofísico ruso afirmó que han debido impactar contra la Tierra algo más de 100.000 cometas. Actualmente, se han encontrado unos 100 impactos grandes en la Tierra. Hay que tener en cuenta, que los cráteres tienen como enemigos el vulcanismo, la actividad tectónica, y el paso del tiempo. El vulcanismo rellena los cráteres, y la actividad tectónica los cubre haciéndolos desaparecer. Lógicamente, cuanto más tiempo pasa, las huellas de estos accidentes afectarán más a los cráteres. En Ontario, se encuentra el cráter de Sudbury, que tiene más de 100 km de diámetro. Los metales allí depositados producen el 75% de níquel y el 50% de platino del mundo.

Los científicos de la NASA, afirman que la vida ha sido aniquilada en la Tierra en varias ocasiones, por asteroides entre 180 y 800 km de diámetro, a una velocidad de 64.000 km/hora. Los microorganismos aparecieron hace 200 millones de años, antes de que el bombardeo de asteroides terminara, la cual duró 500 millones de años. Es decir, a los 4.700 millones de años de la vida en la Tierra, ya había microorganismos eliminados por estos asteroides gigantes. Las extinciones masivas parecen ser un mecanismo para que exista la evolución.

En estas extinciones masivas, se van eliminando los excesos de producción que se han salido del “plan inicial”. En la primera extinción se eliminaron las algas, en la segunda las primeras especies, en la tercera los peces primitivos, en la cuarta los anfibios y reptiles y en la última los dinosaurios, que dieron paso a los mamíferos. De esta extinción, sólo los animales pequeños (de menos de 30 kg de peso), consiguieron salvarse, todos los demás animales con un peso mayor, también desaparecieron. El australopithecus tardó 65 millones de años más hasta medir 1,20 metros y pesar algo más de 30 kg. El asteroide que acabó con los saurios, medía 10 km y colisionó con la Tierra a una velocidad de 100.000 km/hora, produciendo un cráter de 200 km de diámetro, que está situado en Chicxulub (Yucatán), bajo las aguas del Golfo.

El Sistema Solar se compone del Sol, los planetas, 56 lunas, 30.000 asteroides y 2.000 millones de cometas. Todos los planetas están inclinados, como si algún cometa o asteroide hubiera pasado sobre ellos, haciendo inclinar sus ejes de rotación. Júpiter, está inclinado 3,1º, muy poco debido a su enorme masa, pero Urano, está prácticamente tumbado, donde sus polos apuntan al Sol, lo que significa que un día dure 42 años, y una noche también 42 años (1 año en Urano = 84 años terrestres), y los 15 satélites que tiene, giran a su alrededor de arriba a abajo, debido a su inclinación.

El Sol reúne el 99.87% de la masa del Sistema Solar, prácticamente toda, esto da una idea de la magnitud de nuestra estrella, y el poder de atracción que tiene. El 0,13% restante, lo constituyen los planetas, satélites y la nube de Oort.

Mercurio rota sobre sí misma cada 59 días, es decir, es muy lento, y tarda 88 días, lo que significa que cada dos años, rota tres veces. Va a 50 km/seg (Plutón, el planeta más lejano al Sol, va a 5 km/seg, tardando 258 años en orbitar el Sol). Mercurio tiene un diámetro de 4.850 km, es bastante pequeño, tanto que Ganimedes y Calixto (dos satélites de Júpiter) o Titán (satélite de Saturno), son más grandes que Mercurio.

Venus tiene una rotación retrógrada de 243 días. Cada dos rotaciones, realiza una órbita completa alrededor del Sol. La inclinación de su eje es de 178º, no tiene campo magnético, quizá porque gira muy despacio sobre sí misma, pero Mercurio, que también gira despacio, sí tiene campo magnético. Aún no sabemos por qué un planeta sí tiene y el otro no. Venus es el planeta más brillante de todos (13 veces superior a la estrella Sirio). Su temperatura es de 475ºC. Cada 19 meses, se encuentra a su distancia mínima de la Tierra. Nunca brilla más de tres horas después del crepúsculo y nunca sale antes de tres horas del amanecer.

Marte tarda 687 días en girar alrededor del Sol, y está inclinada sobre su eje 25º. Tiene dos satélites, Fobos (Terror) y Deimos (Fuga). Fobos es muy famoso por tener aspecto de patata (no es circular), y se encuentra a 9.300 km de Marte, aproximándose 3,8 cm/año hacia su planeta. Cuando Fobos se encuentre a 8.284 km, saltará en pedazos, puesto que esa distancia es el límite de Roche para Marte. El límite de Roche es la distancia al centro de un planeta, dentro de la cual, cualquier satélite sería destrozado por las fuerzas de marea. El límite de Roche se encuentra aproximadamente a 2,46 veces el radio del planeta, si el planeta y el satélite tienen densidades similares.

1.- Un cuerpo fluido, que mantiene su estructura por su gravedad interna y que orbita alrededor de un objeto mayor, tiene una forma esférica cuando se encuentra lejos del límite de Roche.

2.- Más cerca del límite de Roche el fluido es deformado por la acción de fuerzas de marea.

3.- Dentro del límite de Roche, la gravedad del fluido no es suficiente para mantener su forma y el cuerpo es roto por la acción de la fuerza de marea.

4.- Las flechas rojas, representan la velocidad orbital de los restos disgregados del satélite. Las partículas internas orbitan más deprisa que las exteriores.

5.- La velocidad diferencial de rotación, ocasiona finalmente la formación de un anillo a partir del cuerpo inicial.

Por ejemplo, el límite de Roche para la Tierra y la luna, son 18.400 km. Distancia que se haya mucho más lejana si la comparamos con Fobos, que está demasiado cerca de Marte. La luna, a veces se encuentra más cerca de la Tierra, y otras está más alejada, pero la distancia media es de 384.400 km. Así que se encuentra muy lejos del límite de Roche.

De los 56 satélites que hay distribuidos entre los 9 planetas, 50 están alrededor de Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno (los gigantes gaseosos). Existen dos tipos de satélites; 1.- capturados y 2.- naturales. Se cree que nuestra luna, y los satélites más grandes son naturales, y todos los demás son capturados. Un satélite capturado, se caracteriza por girar de forma retrógrada, cosa que ocurre cuando tiene un eje inclinado de más de 90º. Por ejemplo, los 4 satélites exteriores de Júpiter son retrógrados, así que seguramente sean capturados.

Se cree que Venus fue un cometa, seguramente expulsado por Júpiter hace 2.000 años, y que cada 52 años amenazaba nuestro planeta. Venus tuvo dos contactos con la Tierra hacia el año 1.500 a.C., uno durante el Éxodo de los judíos, y otro en tiempos de Josué. Hacia el año 800 a.C., colisionó con Marte y se estabilizó como planeta. Consecuencia de la colisión con Marte, hizo que el planeta rojo amenazara a nuestro planeta cada 15 años (entre el 747 a.C. y el 687 a.C.), siendo esta fecha cuando los planetas se estabilizaron.

Esta teoría fue pronunciada por primera vez por el ruso Inmanuel Velikovsky, siendo su gran valedor  y defensor Albert Einstein. Velikovsky fue médico, psicólogo, psicoanalista, historiador, biólogo, escritor y gran conocedor de la religión.

La Biblia, de forma indirecta, va señalando las fechas claves de estos contactos planetarios:

  • El Éxodo fue el primer contacto de Venus en el 1.267 a.C.
  • El segundo contacto es la Batalla de Beth-Horón de Josué.
  • La conmoción de Uzías, es el choque de Venus con marte, y su estabilización el 26 de febrero del 747 a.C., año que coincide con el Año Nuevo mexicano.
  • La perturbación de Acaz, es un acercamiento de Marte en el año 702 a.C.
  • La destrucción del ejército de Senaquerib, que coincide con el 23 de marzo del 687 a.C., momento que Marte se estabiliza, y con él, todo el Sistema Solar.

NOTA: Para saber más del Éxodo, leer los dos episodios que dediqué a este tema en el siguiente enlace https://jorgepalazon.wordpress.com/2011/10/15/exodo-biblico-parte-i/

Tras los 40 años del Éxodo vagando por el desierto, Moisés y Josué llegaron a Canaán. Moisés nunca llegó a entrar, ya que falleció en el Monte Nebo, a las puertas de Canaán. Josué destruyó la fortaleza de Ai y se hizo con Jericó. Esta victoria hizo que los habitantes de la ciudad de Gibeón se rindieran, pero las ciudades restantes no lo hicieron y fueron contra Gibeón, quien solicitó la ayuda de Josué, quien persiguió esta alianza de ciudades persiguiéndoles hasta las pendientes de Beth-Horón. La Biblia dice que Josué pidió al Sol que permaneciera sobre Gibeón, y a la luna sobre el Valle de Aijalón, para así tener la suficiente luz para continuar el combate y acabar con el enemigo.

Esta batalla coincidió con una aproximación del cometa Venus a la Tierra, que produjo un ligero frenazo en la rotación de nuestro planeta, dando la impresión de que el Sol y la luna se detenían en el cielo, al mismo tiempo que grandes piedras de la cola del cometa golpearon la superficie terrestre. En la Biblia se dice: “y mientras iban huyendo de los israelitas a la bajada de Beth-Horón, Jehová (Yahveh) arrojó desde el cielo grandes piedras hasta Azeca, y fueron más los que murieron por piedra de granizo que los que los hijos de Israel mataron a espada…”

En los Midrashim (libros de tradiciones antiguas no incluidos en las Escrituras), se relata que el Sol y la luna estuvieron sin moverse durante 36 itim (18 horas), desde el alba hasta el crepúsculo. Es decir, el día duró 31 horas. Por ejemplo, en México (que no conocía, por supuesto, ni la Biblia ni a Josué), se escribió: “que el mundo quedó privado de la luz y que el Sol apareció durante una noche cuádruple”. Desde el Éxodo, y durante los siguientes 750 años, se temió una catástrofe cada 50-52 años.

El primer choque registrado se produjo el 26 de febrero (calendario juliano) del año 747 a.C., conocido como la conmoción de Uzías, e inició en el Medio Oriente un nuevo calendario. Este año era conocido como el comienzo de la Era de Nabonasar, quien comenzó la primera Dinastía Neobabilónica. A la muerte del Rey Salomón, su reino se dividió en dos (Israel y Judá). Israel era más liberal y Judá más austero y rígido con las leyes. Israel cayó en manos asirias, haciendo que desaparecieran las Diez Tribus perdidas, y Judá fue llevada a Babilonia. Israel tuvo 20 reyes y Judá 21 reyes.

En el año 747 a.C., el rey de Judá en ese momento era Uzías, a quien le predijeron con dos años de antelación la catástrofe que se avecinaba, pero Uzías no hizo caso de este aviso. Pasado un tiempo, y ante la insistencia de quienes le rodeaban, Uzías cedió y se dirigió al templo para tratar de conjurar la catástrofe. Justo en ese instante, la Tierra empezó a temblar violentamente, se abrió una gran grieta en el templo. En el lado oeste de Jerusalén, una montaña se dividió por la mitad y fue arrojada al Este.

En el año 702 a.C. ocurrió una nueva catástrofe el día que se estaba enterrando al Rey Acaz. El eje terrestre se desplazó, el crepúsculo se adelantó varias horas, y el día se acortó 10º en el reloj de Acaz, que era un reloj de Sol que el rey tenía en la terraza de su palacio.

El día que se estabilizó el Sistema Solar, el 23 de marzo del 687 a.C., una ráfaga de fuego destruyó al ejército de Senaquerib en Jerusalén. Ezequías, temiendo por su vida, pidió al Señor que le salvara. Isaías, dijo que prolongaría 10º el reloj de Acaz para prolongar su vida. El Talmud dice que el día se acortó 10º cuando Ezequías mejoró de salud. En diferentes escritos y textos chinos, también se relata este hecho, pero en vez de 10º, narran que fue “tres mansiones solares”.

En Reyes 20 de la Biblia, se dice que Ezequías cayó enfermo de gravedad, e Isaías dijo: “esto dice el Señor, arregla los asuntos de tu casa porque vas a morir. No curarás”. Poco después, el señor cambió de opinión, concediéndole 15 años más de vida. Ezequías, desconfiado de este cambio de parecer, preguntó cuál sería la señal para su curación. Isaías le dijo: “¿quieres que la sombra del reloj adelante 10º o que retroceda 10º?”, a lo que Ezequías respondió: “fácil es a la sombra adelantar 10º. No, que la sombra vuelva atrás 10º”, y el Señor hizo retroceder la sombra 10º en el cuadrante de Acaz. Esta historia, indica que la Tierra recuperó la inclinación que le produjo la “perturbación de Acaz”, debida a Marte 15 años antes (justo el tiempo que el Señor concedió más de vida a Ezequías).

En esta época, los dos satélites de Marte deberían aparecer envueltos en fuego, o eso debía parecer. Homero conocía a Fobos y Deimos como los “corceles de Marte”, y sus terribles Maruts siguiéndoles. Los Maruts eran un conjunto de asteroides que Marte arrancó de la cola que aún tenía Venus y que aparecieron en el cielo . Las colisiones entre Marte y Venus, produjeron grandes migraciones de pueblos (jonios, dorios, aztecas, arios, cimerios…), y muchos de esos meteoritos se idolatraban (piedra de Cronos en Delfos, piedras de Amón en Thebas, piedra de la Kaaba en La Meca…).

Muchos astrónomos, pensaban y piensan, que entre Marte y Júpiter  falta algo, ya que el vacío existente entre Marte, y el siguiente planeta del Sistema Solar, Júpiter, es demasiado grande para que nada hubiera ocupado ese espacio. El astrónomo alemán, profesor de matemáticas y física en la Universidad de Wittemberg, Johann Titius, estableció en 1.772 una serie numérica que se adaptaba a la secuencia de separación de las órbitas de los planetas en nuestro Sistema Solar. La fórmula que creó es:

a (U.A.) = 0,4 x 0,3 x 2n

  • “a” es la distancia media en U.A. (unidades astronómicas, la distancia entre la Tierra y el Sol)
  • “n” varía entre infinito (∞) para Mercurio, “cero” para Venus, “1” para la Tierra.. y así sucesivamente.

Para Marte, la fórmula predice una distancia de 1,6 U.A., cuando actualmente, con toda la tecnología existente, la cifra más exacta es 1.52 U.A. Al principio, esta fórmula era una simple curiosidad, pero en el año 1,781 se descubrió Urano a una distancia de 19,18 U.A. La fórmula de Titius daba como resultado 19,6 U.A., algo realmente preciso y, en ese momento, nada casual. El cinturón de asteroides se descubrió a una distancia media de 2,8 U.A., resultado que coincidía con el resultado de Titius. Ceres, el primero de los asteroides descubierto en el año 1.801, estaba a 2,77 U.A.

La fórmula de Titius, realmente no tiene ninguna base científica. Esta fórmula se conoce como la ley de Titius-Bode, que relaciona la distancia de un planeta al Sol, con el número de orden del planeta mediante una regla simple. Matemáticamente, se trata de una sucesión que facilita la distancia de un planeta al Sol. Estas son las distancias, según la fórmula de Titius:

PLANETA                                       n                             TITIUS                           OBSERVADA

Mercurio                                         ∞                                 0,4                                       0,39

Venus                                                0                                 0,7                                       0,72

Tierra                                                1                                  1,0                                       1,00

Marte                                                2                                  1,6                                       1,52

Cinturón Asteroides                      3                                  2,8                                       2,77

Júpiter                                             4                                  5,2                                       5,20

Saturno                                            5                                  10,0                                     9,55

Urano                                             6                                  19.6                                     19,18

Neptuno                                          7                                  38,8                                     30,5

Plutón                                           8                                   77,2                                     39,50

Si observamos la tabla, todos los planetas prácticamente coinciden en los cálculos de Titius-Bode, excepto los dos últimos (Neptuno y Plutón), que supuso el final prestigioso de esta fórmula. Para que se cumpliera la ley de Titius-Bode, donde está Neptuno, debería estar Plutón. Es decir, Neptuno no debería estar ahí. Si colocamos a Plutón en lugar de Neptuno, el resultado sí coincidiría, ya que según Titius-Bode debería estar a 38,8, y la observada es de 39,50.

Un cometa debió colisionar con Neptuno, introduciéndolo en una órbita diferente. Junto a esta colisión, Neptuno se llevó consigo a Tritón y a Nereida. Tritón se quedó girando al revés e inclinado 160º, y Nereida quedó en la órbita más excéntrica del Sistema Solar, ya que su distancia respecto a Neptuno, varía entre 1.353.600 km a 9.623.700 km. Cuando Nereida se aleja de su planeta, lo hace tanto que parece ya nunca volverá a orbitar en él. Plutón y Caronte se quedaron en la órbita inicial. ¿Qué asteroide desplazó a Neptuno?.

Posiblemente fue Venus, que originariamente se encontraba en la nube de Oort, y fue desviado a nuestro Sistema Solar, colisionando a su entrada con Neptuno, que tiene una masa 14 veces superior a Venus, así que la colisión debió ser enorme. En ese momento, Neptuno iba muy despacio (5 km), mientras que Venus iba a gran velocidad, por lo que tenía una energía cinética muy superior, así que la colisión, sería como el golpeo de una bola de billar.

Tras esta colisión, Venus se dirigió hacia Júpiter, que debido a su enorme masa, le proporcionó un tirón gravitatorio, iniciando una órbita elipsoidal. Esto hizo que Marte sufriera una desestabilización, dejando su inclinación en 25º y el de la Tierra, la cual se vio amenazada cada 52 años por la órbita irregular de Venus, hasta que se estabilizó en el año 747 a.C.

En los mitos de la humanidad, el nacimiento de Venus se produjo a partir de Júpiter. La gran mancha roja de Júpiter está en el hemisferio norte, pero esto es así porque los astrónomos ven invertido el planeta, por lo que se representa el polo sur hacia arriba y el polo norte hacia abajo, por lo que la mancha aparece en el hemisferio sur, que es como se ve a través del telescopio. En el Ramayana hindú, se dice que la vaca sagrada (Venus), era hija del Creador y brotó de su boca. En Grecia se decía que Atenea (Venus), brotó de la cabeza de Zeus-Júpiter. Como vemos, nuevamente, en la mitología reside gran parte de la verdad.

¿Por qué Venus se quedó en la órbita actual que conocemos, y no en otra?. Sencillamente, porque no había otra disponible (no resonante). La ley de Titius-Bode, sin que ellos lo supieran, está diseñada para órbitas no resonantes, que permite a los planetas orbitar y girar sin interferirse entre ellos. Venus entró en la zona no resonante entre Mercurio y la Tierra tumbado a 178º y destrozado, quedándose sin campo electromagnético al tener un giro lento de rotación retrógrada.

Si la fórmula de Titius-Bode estuviera en lo cierto, el décimo planeta del Sistema Solar (si lo hubiere), debería estar a 77,2 U.A. La formulación clásica de la Ley de Bode dice así:

      n + 4
a = ————
10

donde “a” es la distancia buscada expresada en unidades astronómicas , y “n” es un número gobernado por la secuencia

0   3   6   12   24   48   96   192   384   768…

Cada número es el doble del anterior. Siguiendo la fórmula de la ley de Titius-Bode, sumamos 4 a cada número:

4    7    10    16    28    52    100    196    388    772…

y luego los dividimos por 10, tendremos:

0,4    0,7   1    1,6    2,8    5,2    10    19,6    38,8    77,2…

La NASA ha descubierto el objeto más distante en órbita del Sol. Es un cuerpo tipo planeta en los confines del Sistema Solar, que está tres veces más alejado de la Tierra que Plutón. El Sol aparece tan pequeño desde esa distancia, que podría  ocultar tras la cabeza de un alfiler. A este cuerpo celeste se le ha llamado Sedna, en honor a la diosa Inuit de los océanos, y se encuentra a 13 mil millones de km de distancia (86,9 U.A.).

Muchos astrónomos creen que existe un décimo planeta, y que no es Sedna, sino uno que parece estar provocando fluctuaciones en la órbita de Plutón. En los próximos años, nuevos planetas serán descubiertos, y será el momento en poder afirmar si lo que parece una curiosa progresión geométrica, se convertirá en una ley universal, presente en la mayoría de sistemas planetarios de la Galaxia.

Si esto fuera lo que ocurriera, los astrónomos deberán buscar una base teórica sólida sobre la que explicar por qué motivo los planetas y satélites, mantienen una sorprendente relación entre las distancias a su estrella.

Anuncios

Jesús vs Mahoma – Islam vs Cristianismo (Episodio IV)

El corazón del islam, se encuentra en la primera página del Corán. La esencia del culto islámico, llamada “fatihah“, es memorizada por todo árabe, y son repetidas en cada una de las cinco oraciones diarias: “Alabanza de Alá, el amo de los mundos, el muy misericordioso, el compasivo, el rey del día del juicio. A tí es a quien servimos y a quien imploramos socorro. Guíanos por el camino recto, vía de aquellos en los que tú te complaces, y no de los que son objeto de tu cólera y están en el error”.

Jesús, tuvo que enseñar a orar a sus discípulos, y les dijo: “Cuando oréis, debéis decid; Padre, santificado sea tu nombre, venga tu reino, danos cada día el pan cotidiano, perdónanos nuestras deudas, porque también nosotros perdonamos a todos nuestros deudores, y no nos pongas en tentación”. Las tentaciones de Jesús, expresan la psicología hebrea, donde cada persona lleva dentro un diablo (impulso negativo), y un ángel luchador (impulso positivo).

Al igual que Jesús predica el perdón sin ningún tipo de límites, el Corán sí pone límites al perdón, excluyendo a los paganos enemigos de los musulmanes. Para ello, hacen suyas las palabras de Abraham, cuando dijo: “Nada queremos con vosotros ni con todo lo que adoráis que no sea Dios. Os rechazamos, y entre nosotros ha comenzado para siempre la enemistad y el odio, hasta que creáis en el Dios único”.

El rechazo de todos los judíos a la llamada de Mahoma, y a la religión que predicaba, supuso para Mahoma una ofensa que le llenó de ira. Por este motivo, obligó a todos los musulmanes orar dando la espalda a Jerusalén, y mirando hacia La Meca. También impuso un mes de ayuno para “competir” con el Yom Kippur judío. Otra de las medidas tomadas por Mahoma, fue abolir todo tipo de usura. Esta práctica (interés de un préstamo excesivamente alto), fue inventada por los judíos, además del acopio de dinero y de bienes. Mahoma afirmaba que la auténtica religión se mide por la ayuda al necesitado, y la usura no lo era. Y llegaba más lejos asegurando: “Dios no otorgará el perdón a los que rezan para demorar su muerte, hasta que puedan compartir con otros las riquezas que han recibido”.

Jesús  consideraba que aquellos que están ansiosos de dinero, tienden a acabar poseídos por sus posesiones. Y dijo: “Ningún criado puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas (mammon)”. Mammon es la palabra aramea para el dinero personificando una deidad, ya que del dinero se esperaba todo, que te salvara de todos los males de la vida, cuando realmente se convertía en una rémora para tal fin. Ambos profetas creían que las tentaciones les daban fuerzas para enfrentarse a la adversidad.

Jesús también se oponía al papel secundario de la mujer, predicando la igualdad entre hombre y mujer, teniendo como referencia a la Reina de Saba. Es decir, hace 2.000 años, cuando la mujer no significaba nada, y era tratada literalmente igual que los animales en muchos aspectos, Jesús abogaba por un equilibrio de funciones, derechos y deberes. Este pensamiento, aparece cuando una mujer había sido sorprendida en el acto de adulterio. Jesús se indignó porque los hombres sólo habían apresado a la mujer, cuando él pensaba que el acto adúltero era cosa de los dos, y no entendía por qué al hombre no se le juzgaba. Y Jesús les dijo: “quien de vosotros esté sin pecado, arrójele la piedra el primero”.

Cuando se habla de los milagros de Jesús, el primer acto curativo real que empleaba, era apoyar y estar con aquellos más desamparados por las leyes y por la sociedad. El simple hecho de tocar a una mujer acusada o un enfermo “apestado”, psicológicamente era un paso decisivo para la curación mental de esas personas. La ley era muy injusta con las mujeres, donde un marido podía repudiar a su esposa si la encontraba “torpe”. En cambio, una mujer no podía desligarse de su marido, aunque éste fuese violento con ella. Los judíos no daban importancia si un divorcio estaba bien o mal, sino cuál era la causa legítima para que el marido decidiera divorciarse.

Por este motivo, el Corán permite la poligamia. Aisha, la esposa de Mahoma, dejó constancia que su marido consentía tener varias esposas, pero abolió la poliandria (una mujer tiene varios maridos). Sí es cierto, que aunque Mahoma permitiese que un hombre tuviera varias esposas, lo ideal era tener sólo una. Los casos de adulterio eran difíciles de llevar ante un tribunal, porque se requería un mínimo de cuatro hombres u ocho mujeres que testificaran. Si no se conseguía este testimonio público, al hombre acusador le bastaba con jurar cuatro veces que estaba diciendo la verdad. El castigo eran cien latigazos.

De los 37 años que Mahoma estuvo casado, fue monógamo 27 años. Los diez últimos años tuvo una esposa por año. A los hombres musulmanes se les permitía casarse con mujeres judías y cristianas. Por el contrario, las mujeres musulmanas sólo podían casarse con musulmanes. Aunque la mujer no tenía derecho a divorciarse, podía comprarlo con bienes heredados. En este sentido, ninguna religión es firme en sus convicciones, predicando la humildad y despotricando contra lo material, cuando lo material te otorgaba (y lo sigue haciendo), ventajas religiosas.

La primera esposa de Mahoma se llama Jadiya, la segunda Sauda y la tercera la joven Aisha, quien se casó con Mahoma en La Meca cuando tenía siete años. El matrimonio se consumó cuando Aisha tenía nueve años. La cuarta esposa se llamaba Hafsa, hija de Omar, su principal oficial militar. Hafsa sabía leer y escribir, y le ayudó a recopilar versículos del Corán. Más tarde se casó con Umm-Habiba, hija de su gran enemigo Abu Sufyan. Otras esposa fueron una judía llamada Raihana, y meses después se casó con Juwauriya, otra hija de un enemigo derrotado. Safiya, viuda de un jefe judío fue la décima esposa. Otras esposas fueron Umm-Salama y Zainab. Mirar a todas estas mujeres estaba prohibido, y dirigirse a ellas sólo estaba permitido a través de una cortina. Esta reclusión de la mujer, es conocida como “purdah“.

El caso de Zainab es llamativo. Mahoma tenía 56 años, y Zainab era la esposa del hijo de Mahoma, llamado Zaid. Su hijo, se vio obligado con su padre a que la tomara como esposa, pero estaba prohibido casarse y tomar a la esposa de tu hijo. Así que Zaib se divorció de Zainab. Las mujeres que sobrevivieran a la muerte de Mahoma, se les prohibió casarse nuevamente. Aunque parezca que las leyes eran del todo retrógradas para una sociedad como la nuestra, la verdad es que Mahoma consiguió grandes logros para con ellas, como poder testificar o defenderse o poder heredar por derecho propio. Cosas que ahora vemos muy normal, en esos tiempos eran excepcionales, impensables. Mahoma dijo a un musulmán acaudalado, que si moría, debía dejar a su hija (una mujer), 2/3 de su patrimonio, y el resto a la caridad.

El Corán enumera una serie de virtudes para ambos sexos, sin diferenciación: piedad, justicia, humildad, paciencia, resignación, generosidad, castidad y ayuno. Estos cambios elevaron la situación de la mujer. Por ejemplo, el levirato (ley de Moisés que obliga al hermano del que murió sin hijos, a casarse con la viuda) se suspendió. La dote ya no se daba al tutor por entregar a la novia, sino que era la mujer quien la recibía. La diferencia entre Jesús y Mahoma respecto a las mujeres, es que Jesús buscada que fueran iguales, en todos los sentidos, mientras Mahoma, aunque consiguió mejorar considerablemente la situación social y personal de las mujeres, las dejó en un escalón inferior, siempre dando prioridad a los hombres.

El mandamiento de Moisés “No matarás” en nombre de Dios, no incluía a todos los pueblos. Uno de esos pueblos excluidos eran los medianitas. Moisés mandó  12.000 guerreros a matar a todos los hombres, mujeres (no virgenes) y niños de este pueblo. Josué continuó con esa política de limpieza étnica cuando invadió Canaán, donde mató a todos, incluso a los animales, dejando sólo con vida a una mujer llamada Rahab y su familia.

Con la llegada de Jesús, el sentido de “justicia” que existía desapareció, ya que él predicaba devolver bien por mal, no utilizar la venganza y poner la otra mejilla. Jesús aspiraba reconciliar más allá de lo posible al pueblo judío. Todo lo que consiguió Jesús, se esfumó con las Cruzadas, donde los valores de gloria, sangre y codicia eclipsaron todos los mensajes de paz defendidos por Jesús. El Corán, en cambio, hace una llamada a los creyentes a la lucha (jihad), por la causa de Dios. Pero el Corán, hace un llamamiento a la lucha a través del Bien: “Luchad con fuerza por Alá. Adorad a vuestro señor y practicad el bien, con ello seréis dichosos”. Para Mahoma era más importante ganar la batalla de la lucha interior de cada uno, que una victoria militar.

El principal significado de la jihad, tanto en el Corán como en el hadith (recopilación de dichos y actos del profeta Mahoma), es el de una divina institución de guerra para extender el islam en territorios no islámicos o defenderlo del peligro. Esta jihad, hizo que Jerusalén se rindiera a los musulmanes durante el califato de Omar, momento en que se construyó la Cúpula de la Roca, antes de que terminara el siglo VII.

El cuarto califa, llamado Alí (califa significa “sucesor”), estaba casado con la única hija de Mahoma, Fátima. En ese instante, comenzó la división entre los partisanos (chiítas) y los tradicionalistas (sunníes). El islam se convirtió en la respuesta de Asia al helenismo de Alejandro, extendiendo sus valores y sus creencias por África del Norte y el Sur de Europa. Esto, unido a la decadencia de los imperios persa y bizantino, hicieron que el islam se expandiera de forma rápida.

Según el Corán, la muerte de una persona está fijada por Dios, no por un destino impersonal, motivo por el que el islam rechaza la astrología. Según el Corán, existe un estado intermedio de sueño entre la muerte y la resurrección, excepto para los mártires de la jihad. Estos guerreros no deben pasar ese tránsito. Por contra, aquellos que permanecen allí, deben contestar tres preguntas correctamente para descansar en paz: 1.- ¿Quién es tu dios? 2.- ¿Cuál es tu religión? 3.- ¿Quién es tu profeta?. Aquellos que contesten de forma errónea, serán golpeados con una almádena (una especie de martillo enorme), y probarán lo que es el infierno.

Para el musulmán, el cadáver es consciente del dolor, por lo que la cremación no es aceptada en el islam, ni quemar a un hombre en la hoguera. Mahoma asegura que será él quien haga sonar el aldabón de la puerta del paraíso y estará sentado a la derecha de Dios. Mahoma está descrito en el Corán como un proclamador del Evangelio (injil), y sus buenas nuevas son que el paraíso espera a los creyentes. En el día de la resurrección o del juicio final, los musulmanes creen que la condenación se impondrá a quienes no crean en las revelaciones de dios, en los hipócritas, en aquellos que no ayudaron al necesitado, en quienes cayeron en las tentaciones, etc…

La promesa de un paraíso, vino motivada por la dificultad que tuvo Mahoma en sus comienzos, donde le fue muy complicado ir ganando adeptos a su fe. Prometer un paraíso a todos aquellos que cayeran en batalla, lleno de arroyos, frutas, dátiles y las huríes (hermosas vírgenes eternamente jóvenes), hizo tentar a muchos, sobre todo a aquellos que vivían en situación muy precaria en el desierto, como los beduinos.

El Corán se refiere a Mahoma como alguien que aconseja de las consecuencias que traen las malas acciones, y el infierno es un tema principal en sus predicaciones. Mahoma incide más en la amenaza del infierno, que de las delicias del paraíso. El Corán se refiere al lugar que ocuparán los perversos como “Jahannam“, que proviene de la palabra hebrea “gehinnom“. La traducción sería “infierno”, y hacía referencia a un valle que pertenecía a la familia Hinnom, cerca de Jerusalén.

Muchos niños fueron sacrificados allí en ofrenda al dios Moloc, y el barranco se convirtió en un depósito de cadáveres, no enterrados. Así que se quemaban los cuerpos para acabar con la descomposición de los mismos y no propagaran enfermedades. Gehinnom derivó en la palabra “geenna“. En el Mishna, se dice que los asesinos heredarán gehinnom. Jesús, utilizaba el término para indicar un tormento perpetuo, pero no bajo tierra, sino como una pena divina. Geenna, derivó en la palabra “Gehena“, el infierno o purgatorio judío.

Los judíos, en cambio, esperaban un sucesor de David, un “hijo de Dios”. Este título, no tenía nada que ver con el origen de Jesús, sino con su situación legal y de autoridad. Es decir, se diferenciaba entre la naturaleza y la función de ser Hijo de Dios. Los musulmanes critican el cristianismo, porque lo consideran politeísta (cuando la esencia de la doctrina cristiana, el credo de Nicea, afirma ser monoteísta), donde se creen en tres deidades diferentes. El comienzo de este credo reza: “Creemos en un solo Dios”, muy parecido al primer artículo del credo musulmán: “No hay otro dios sino Dios”.

El Corán sí toma de manera literal “Hijo de Dios”, por lo que suponen que los cristianos que usan ese título para Jesús, son culpables de “shirk” (término que hace referencia al pecado supremo e imperdonable). Señalar a alguien como shirk, es castigarle de forma eterna. El miedo al castigo eterno, al infierno, a no ir al paraíso, era un arma más poderosa para convertir a la gente a creer, que cualquier otra recompensa en vida.

Aunque el Corán y la Biblia tienen infinidad de similitudes, hay un pensamiento que les alejan considerablemente. Para el Corán, es inaceptable que Jesús fuera humillado y torturado, desnudado y vejado, y colgado de una cruz. La Torá, también comparte este pensamiento, diciendo que “el que cuelga de un madero está bajo la maldición de Dios, porque tal castigo capital sólo se decretaba a los criminales“. Los cristianos siempre han sido conocidos más por sus sufrimientos y martirios que por sus triunfos. Posiblemente, su posicionamiento pacifista les hizo ganarse esa imagen en sus comienzos.

Todo cambió a partir del siglo IV, al subir Constantino al trono romano, convirtiéndose en el primer cristiano con verdadero poder. A partir de entonces, todo el sufrimiento sufrido degeneró en sed de venganza. Jesús fue traicionado, negado y abandonado, mientras Mahoma fue venerado, ganó batallas y vivió el doble de años que Jesús, muriendo tranquilamente en brazos de Aisha. Los musulmanes tampoco comprenden cómo, estando en la cruz, Jesús   le incriminó a Dios por qué le había abandonado. Para ellos, un verdadero creyente jamás diría esas palabras.

El fundamentalismo es la respuesta de los que buscan antes las desconcertantes nuevas ideas de la ciencia y los dilemas de la cultura moderna. Su lema será: “Dios lo dijo, y así yo lo creo”. Cualquier acto puede justificarse con este planteamiento. Y hay fundamentalistas en ambas religiones. Tanto la Biblia como el Corán enseñan que debemos ser conscientes de nuestros defectos, especialmente en los concernientes a la espiritualidad. Pero  el mayor defecto es considerar a las Escrituras un documento eterno e infalible más que un documento histórico y humano.

El Corán asegura, que la verdadera religión, desde el punto de vista de Alá, es el islam, y que Mahoma es el primero de los muslimun. El prefijo “mu”, se refiere a alguien que se adhiere a la religión cuyas consonantes básicas en árabe son “s-l-m”. Según las tradiciones usuales, el nombre de la religión de Mahoma significa “sumisión” o “rendición”. Pero también se puede llamar   “compromiso”, ya que sugiere movimiento a favor de algo, más que renuncia.

También “salam“, el saludo árabe más habitual (que significa “paz”), tiene su origen en la raíz “s-l-m”. Así que el significado básico de “s-l-m” sería “paz de compromiso”. Un compromiso dirigido hacia Dios, siendo la paz el resultado teológico. El islam es, por tanto, la religión de los que tratan de expresar el total compromiso de Mahoma con Dios. A los musulmanes les disgusta que los nombren con palabras que sugieren que ellos adoran a Mahoma como los cristianos adoran a Cristo. Es decir, no sería correcto llamarles mahometanos.

Muslimum es más adecuado que israelita (que significa “descendiente de Jacob”), y es preferible a judaísmo (que significa “asociado a la tribu de Judá”). Cristiano deriva de “Xristos”, traducción griega de la palabra aramea “Meshicha” que significa “ungido”. Masihi es la designación árabe para los que en Europa se llamaban xristianos.

El Corán acusa a los cristianos de apostasía, y afirma que sólo el islam conserva la más antigua y mejor tradición religiosa. Abraham no era ni judío ni cristiano dice el Corán, sino un muslimun. Uno de los primeros nombres que se le dio al movimiento de Jesús fue los “Hodos”, que significa “el sendero”. Juan el Bautista, tuvo la visión de un camino recto por el que venía “uno que es más poderoso que yo”.

Lo que Jesús planeaba llevar a cabo en Jerusalén, estaba relacionado con la salida o “e-migración” (ex-hodos) de Moisés de Egipto. Jesús decía: “La fe no es primariamente una materia de reflexión, sino una forma de recorrer un determinado camino”. Los musulmanes, tienen cinco pilares básicos para recorrer ese camino. El pilar central es el credo “No hay otro dios que Dios, y Mahoma es su Apóstol”, y alrededor de este pilar central, se sujetan la oración diaria, la limosna, el ayuno del mes santo (Ramadán) y la peregrinación a La Meca.

La mayoría de los que se han llamado seguidores de Jesús durante estos 2.000 años, has descuidado la tolerancia de su mensaje y de sus actos, y han dividido a todos los pueblos en cristianos y no cristianos (en “salvados” y “condenados”). La verdad de Dios se cita en la Biblia hebrea como “emeth“, en el Nuevo Testamento como “aletheia” y en el Corán como “hagg“. Las tres religiones coinciden que Dios es mucho más grande que la idea que se puede tener de Él. Aquellos que aseguran que su religión posee toda le verdad, demuestran una gran falta de humildad.

Parece evidente que las religiones existen porque el ser humano así lo ha querido, porque existe una fuerza interior a crearlas, por este motivo existen tantas religiones en el mundo. Si no existiera el ser humano, las religiones no tendrían ningún sentido, el cosmos sería el mismo, las estrellas seguirían naciendo, implosionando, los asteroides y meteoritos seguirían cayendo en otros planetas, el universo seguiría expandiéndose…

Nada cambiaría el Día de Año Nuevo.

Jesús vs Mahoma – Islam vs Cristianismo (Episodio III)

Actualmente, se están viviendo altercados muy graves en Siria, un país que lleva viviendo desde 1.971, bajo las duras condiciones de la dinastía Asad. Siria es un país clave en Oriente Próximo, por su influencia sobre Jordania, por su frontera con Turquía y por las buenas relaciones que mantiene con Irán. La mayoría del pueblo sirio tiene ciertas distancias culturales con el presidente Bashar Al-Assad. Él y su familia pertenecen a la minoría religiosa alauí, una rama del Islam chií que representa al 12% de la población, frente al 74% que suponen los musulmanes suníes.

Ante la amenaza sobre su estabilidad en el poder, Bashar Al-Assad no ha dudado en utilizar la fuerza de la manera más tajante posible. Sin embargo, esta actitud no ha impedido que las protestas se extiendan desde la capital, Damasco, por todo el país. La respuesta del Gobierno siempre ha sido la misma, la represión violenta, sin importar que esta afecte a niños y mujeres. La mayoría de países con regímenes estrictos religiosos, tienen una máxima en común, y es un posicionamiento muy bajo en la lista de los países que cumplen con los Derechos Humanos y con la Amnistía Internacional.

Es decir, se puede afirmar tajantemente, que aquellos países con regímenes dictatoriales, donde la religión es excesivamente escrupulosa y ortodoxa, llevada a su máximo nivel, son los países donde más se incumplen y donde más se violan todos los derechos que un ser humano debe tener.

En este mismo instante, Siria, un país que ha sido un ejemplo de convivencia entre cristianos y musulmanes, está viendo alterada este convivencia pacífica, para imponer un emirato más islamista, llevado a cabo por el llamado Ejército Libre Sirio, acabando así con la tolerancia religiosa de la zona. La opinión generalizada de la población siria, es que los cristianos y musulmanes vivían en paz, pero ahora tienen miedo de que la violencia provocada por un grupo de radicales, destruya su vida pacífica como pasó en Homs. Este conflicto está dejando miles de víctimas y destruyendo la convivencia interreligiosa. En pocos días, más de 3.000 refugiados han sido forzados a cruzar la frontera del país, según informes de la ONU.

Un  albañil de 31 años, fue disparado por las fuerzas de seguridad sirias mientras participaba en una manifestación el pasado 3 de junio en la ciudad de Jebel al-Zawyah, para protestar pacíficamente, pero el ejército sirio abrió fuego contra la multitud hiriéndole, cayendo malherido. Las fuerzas de seguridad se lo llevaron a un edificio cercano, y según relató esta persona, le preguntaron: “¿quién es tu Dios? Alá, contestó él. No, tu Dios es Bashar Al-Assad, le gritaron”, y le empezaron a golpear por detrás de la cabeza haciéndole perder el conocimiento. Después de su liberación, llegó a Turquía, donde está siendo tratado de sus heridas.

Poner a la religión y las creencias como lo más importante para justificar un hecho violento, es algo que tanto musulmanes como cristianos, han venido haciendo desde hace siglos. Se podría afirmar, que esto viene ocurriendo antes de la creación de ambas religiones. Mahoma sí empleó la fuerza derramando mucha sangre para instaurar el islam. Jesús derramó únicamente la suya para instaurarla. Esta es otra de las grandes diferencias entre ambas religiones.

Parece que la única relación actual entre los países occidentales y el mundo islámico, consiste en un continuo conflicto tanto político como cultural, pero sobre todo, religioso. Este recelo mutuo, ha sido alimentado constantemente por los extremistas de ambos bandos, reduciendo a estereotipos lo que significa ser musulmán y ser una persona occidental. Y estos pensamientos banales, lo único que consiguen es desvirtuar la verdad sobre lo desconocido, y nos hace considerar las creencias del otro como amenazadora. Y los políticos, utilizan eufemismos como “choque de civilizaciones“, cuando realmente se debería describir como “confrontación religiosa“.

Cuando todas las personas creyentes, con sus firmes convicciones religiosas, necesitan y deben defender su fe, frente a una fe contraria, están dispuestos a apoyarse en cualquier mentira para salvaguardarla. Los países occidentales, mejor dicho, las personas que viven en países occidentales y crecido bajo la influencia de una religión católica en su mayoría, no tienen ningún deseo ni inquietud en comprender ni tolerar a los musulmanes, porque ven en ellos la influencia de una fe violenta, una amenaza que puede destruir el mundo en el que viven, y donde sus hijos crecerán.

Desde mi perspectiva, los países islámicos y los países occidentales padecen una enfermedad muy peligrosa, llamada intolerancia, la cual se alimenta del desconocimiento. Un occidental, que desconoce qué es el islam, qué dice el Corán, cómo se vive y se piensa en los países islámicos, su historia… lo único que verá en ellos son personas muy conservadoras, inmunes al avance, resistentes al cambio, muy arraigados a las costumbres, demasiado poseídos y manipulados por su religión, y esto les presenta al mundo como peligrosos. Así que se ha creado una islamofobia a nivel global.

Cada día, se pueden observar actos, acciones y declaraciones que afirman este recelo y rechazo a todo lo que represente una amenaza contra la cultura occidental. Por este motivo, se ha emprendido como misión intentar eliminar cualquier simbolismo que represente ese totalitarismo islámico, como son los hechos de prohibir la hiyab (velo islámico que no cubre el rostro), y el niqab (velo que cubre el rostro). Estas muestras de discriminación alimentan el sentimiento antimusulmán existente.

Pero esta “fobia” es recíproca, porque los miedos que un occidental vislumbra que puede provenir del islam, son los mismos que tiene una persona islámica sobre occidente. Y este descontento entre ambas religiones, aumenta con la manipulación de los medios de comunicación, que sólo ven en el islam el yugo terrorista que amenaza a occidente, generalizando las conductas de estas minorías a todo el pueblo, y por contexto, a toda la religión, lo que va a generar en más actos hostiles y una falta de diálogo preocupante.

No hay que permanecer inmune ante todos los movimientos y levantamientos de las ciudades musulmanas que están ocurriendo en este instante, donde miles de musulmanes alzan sus voces en contra de la violencia y a favor de soluciones espirituales, pidiendo más diálogo y una paz duradera, derrocando políticas totalitarias y dictatoriales. Esto debe significar algo, y es que en el fondo, no somos tan diferentes de lo que pensamos ni nos hacen creer, sino que todo viene generado por un desconocimiento absoluto del otro. Este es el motivo primordial para intentar que tú, tengas una idea de quienes son unos y otros, su historia y sus creencias, y a partir de ahí reflexionar y sacar tus propias conclusiones.

Los profetas eran intérpretes entre el mensaje de Dios y los hombres, y sobre estas revelaciones, discernían sobre orientaciones presentes y futuras. Y Jesús, sabía que sus horas estaban llegando a su fin. Los seguidores de Herodes, se unieron a los fariseos para eliminarle, así que Jesús se centró en expandir el Evangelio lo más rápidamente que le fuera posible, adoctrinando a doce discípulos para que continuaran cuando él ya no estuviera. Algunos de estos discípulos, creían que Jesús iba a Jerusalén para expulsar a los romanos y gobernar desde un trono digno del enviado de Dios. Tanto es así, que Santiago y Juan, le suplicaron sentarse cada uno a su lado.

Pero Jesús, señalaba que su misión era pacífica. En el Monte de los Olivos, viendo toda la panorámica de la ciudad, Jesús lamentaba que algunos de sus seguidores no entendieran su mensaje pacificador. Los habitantes de Jerusalén pensaban que la toma de la ciudad sería una lucha sangrienta, así que confiaban en sus muros. Pero Jesús, entró en Jerusalén montado en un asno, el animal de carga más común de esa zona. Este hecho, desconcertó a todos, y simbolizó que la paz, derriba cualquier muro, abre cualquier puerta y amansa al violento.

Al entrar, Jesús vio cómo el lugar de oración se había convertido en un lugar de comercio, donde el dinero romano profanaba el lugar sagrado. Jesús mandó limpiar el templo de los gentiles. Los sacerdotes, molestos con la situación, le preguntaron si era lícito pagar el tributo al César o no, para ver si su contestación le alejaba de los campesinos que le apoyaban o convenciera a los romanos de que estaba intentando menoscabar al gobierno de Palestina. Pero Jesús, separó política y religión, y dijo: “Dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios”. Con esta respuesta, Jesús aseguró que era compatible servir a Dios a las órdenes de un gobernante pagano.

Esta forma de actuar de Jesús, era muy diferente y totalmente opuesta, a la efectuada por Mahoma, donde su expansión fue gracias a batallas, a luchas de sangre. Para el islam, el Corán es lo principal, siendo Mahoma alguien secundario, mientras que en el cristianismo, Jesús es lo principal, y la Biblia un testimonio material secundario. Según el Corán, la palabra de Dios se convirtió en Libro. Según el Nuevo Testamento, la palabra de Dios se hizo carne. En definitiva, los musulmanes escriben sobre la divinidad del Corán, mientras los cristianos hablan de la divinidad de Cristo.

Según los musulmanes, el Corán es perfecto, por lo que ningún humano podría ser su autor. La comunicación entre Dios y los hombres es indirecta, así que todo lo que relató Mahoma fue supuestamente enviado desde el cielo por medio del arcángel Gabriel, quien le iba transmitiendo lo que está escrito en el original. En cambio, la Biblia fue escrito por los hombres, sin intermediarios, y es el original de los hechos y palabras de Jesús.

Mahoma sabía que sus afirmaciones eran falibles, pero no así las revelaciones que les eran transmitidas. Tanto es así, que dijo: “Cuando os dé una orden relativa a vuestra religión, aceptadla; pero cuando os dé una orden basada en mi propia opinión, yo soy únicamente un ser humano”. Antiguamente, había un elevado número de analfabetos, tanto en la religión cristiana como islámica. Así que el Corán, se creó para ser recitado, y así transmitirse a las siguientes generaciones.

Muchos de los oyentes, no comprendían lo que se estaba recitando, pero la sonoridad, el poder rítmico y la cadencia, era tan envolvente, que las palabras de Dios ejercían un poder aún mayor en las mentes, y la musicalidad conseguía que esas palabras quedaran grabadas a fuego de por vida. La revelación coránica fue inicialmente transmitida de persona a persona por recitadores profesionales. La memorización, se veía facilitada por el ritmo poético contenido en muchos de sus más de 6.000 versículos. En aquella época, existía la figura del hafiz (guarda), que se comprometía a memorizar el Corán completo. 

Mahoma tenía en muy alta consideración a María, la madre de Jesús. Tanto es así, que fue la única imagen que protegió de su destrucción en la Kaaba. Jesús es llamado “al-masih” (El Mesías), pero los árabes lo llamaban así, más como si fuera un nombre propio, que el significado real que tiene. Juan el Bautista, proclamó la llegada de alguien más grande que él, que fue Jesús. Y según el Corán, Jesús hizo lo propio con Mahoma, revelando que llegaría alguien más grande que él, llamado “Ahmed”. Ahmed contiene la misma raíz que el nombre de Mahoma (Muhammad), que significa “digno de alabanza”. Así que los musulmanes, creen que la principal enseñanza del Evangelio de Jesús, era que Mahoma sería su sucesor.

El tono de las revelaciones coránicas formuladas en La Meca, difieren de las dadas en Medina. Las primeras incluyen consejos y exhortaciones (advertencias, avisos), mientras que las segundas contienen mandamientos obligatorios. Como ya comenté en el episodio II Fe Religiosa vs Fe Agnóstica, existe lo que se llama “principio de abrogación”, donde las últimas enseñanzas, tienen más peso que las primeras. Las últimas que dio Mahoma, las que corresponden a su retiro en Medina, son enseñanzas más beligerantes que las primeras, por lo que un fiel estricto del Corán, siempre tomará éstas como verdaderas.

Esta doctrina de abrogación, dio motivos a algunos de los enemigos de Mahoma, para acusarle de adulterar la revelación divina, para perseguir sus necesidades personales de venganza. El Corán llama a su profeta “ummi” (que significa “iletrado”, más vulgarmente “analfabeto”). Esto acrecenta la idea y fortalece la afirmación, de que Mahoma por sí mismo, era incapaz de dirigirse a su pueblo como lo hizo, y que todo cobre sentido, al reconocer que todo provenía de revelaciones. Recientes estudios, aseguran que “ummi”, hace realmente referencia  a alguien “no creyente en las escrituras”.

Objetivamente, el islam es una revisión del judaísmo y del cristianismo. Para un musulmán, es el resultado puro de la fe que proclamaba Abraham. Mientras las otras dos religiones contienen impurezas, el islam no contiene ninguna. Según el Corán, Mahoma es el “sello de los profetas”. Mahoma, para asegurar a sus destinatarios la autenticidad de sus cartas, forjó un sello en forma de anillo de plata en el que grabó: “Mahoma, apóstol de Dios”. Un mensajero, era llamado “un sello”, si su testimonio llevaba autorización del remitente. En el evangelio de Juan, se hace referencia a Jesús como el portador del sello de Dios. Esto significa, que las enseñanzas de Mahoma y Jesús, eran las enseñanzas de Dios, a través de los mensajeros elegidos por Dios.

Entonces, ¿son los siete sellos del Apocalipsis, siete mensajeros de Dios?. El Corán dice: “El conocimiento de esta hora (del juicio final), tan solo pertenece a mi Señor. Nadie será capaz de manifestarla a no ser Él, y vendrá de una manera súbita”. Tanto Mahoma como Jesús, alertaron sobre la posible falsedad de los que se declaraban ser portavoces de Dios: “Guardaos de los falsos profetas que vienen a vosotros con vestiduras de ovejas, más por dentro son lobos rapaces”. Esto era un aviso de aquellos hombres que utilizarán la religión con fines mundanos, donde sus lenguas y verborrea serán dulces, pero sus corazones despiadados.

Este aviso de Jesús, era porque sabía que él no sería el último profeta, y que vendrían más mensajeros divinos en un futuro. Los judíos, no veían en Jesús al líder que esperaban, ya que esperaban a alguien que venciera a los romanos, alguien que destacara en la lucha militar, por eso los judíos admiran a David, quien había derrotado a muchos enemigos de Israel. También le reprochaban que permitiera trabajar en el sabbath (sábado). Así que Jesús, no representaba lo que muchos deseaban, un hombre con un mensaje de paz, que te decía que pusieras la otra mejilla si te golpeaban, que amaras a tus enemigos… y empezó a ganarse demasiados enemigos.

Tanto Jesús como Mahoma, estaban convencidos que los mensajes que daban eran revelaciones de Dios. Jesús creía que el Evangelio abolía algunos aspectos de la Torá, y Mahoma creía que sus afirmaciones abolían cualquier declaración conflictiva de la Torá. El diálogo entre las tres religiones, no puede ir demasiado lejos mientras existan tales juicios sobre las doctrinas de la revelación en conflicto.

En ambas religiones, la oración es parte fundamental para los creyentes. Orar significa “suplicar”, y era y es una manera directa de mantener contacto con Dios sin intermediarios, tanto en público como en privado. Mahoma pedía a sus fieles que interrumpieran sus quehaceres diarios para orar, ya que recordar a Alá es mucho más importante que cualquier deber mundano.

Aisha dejó constancia de la forma de orar de Mahoma: “Cuando el apóstol se ponía a orar, comenzaba con dos postraciones para cada oración. Después, Dios lo elevó a cuatro postraciones en casa (postración no se refería a tenderse en el suelo sólo de rodillas, sino también cabeza y palmas tocando el suelo). La oración la comenzaba exclamando “Allahu akbar” (Alá es Grande). Para Jesús, la oración era más una disciplina para subordinar los deseos humanos a la sabiduría divina, que una técnica para conseguir que se cumpliesen los propios deseos. Jesús se dirigía a Dios llamándole “abba”, el término íntimo de “padre” en arameo.

Jesús estaba preocupado por la falta de sinceridad en la religión, la cual era una amenaza constante. Tanto Mahoma como Jesús, aconsejaban orar de corazón, sin ser hipócritas, no hacerlo para ser vistos, u ocultarse para no serlo, sino que la oración fuera un acto sincero, se estuviera en cualquier lugar. La oración es un momento que te iguala a todos los hombres, por eso rehusaban la ostentación al rezar, recriminando a aquellos que rezaba de pie. Mahoma dijo: “los hipócritas tratan de engañar a Alá, pero es él quien los engaña”.

Existe la figura de un hombre llamado Anwar Shaikh, que nació en Pakistán siendo musulmán, y ha publicado varios libros sobre los peligros del fanatismo religioso, enfocándose principalmente en el Islam (lógico, ya que él profesa esta religión y es conocedor del Corán). Anwar Shaikh criticó duramente las suras (nombre que recibe cada uno de los 114 capítulos), reflejando las contradicciones que existen y lo beligerantes que pueden resultar.

Por ejemplo, dijo: “¿Quién me dijo que el acto de jihad, el acto de matar no musulmanes es bueno? Si lees el Corán, lo encontrarás en cierta sura, Dios dice que ha comprado las vidas de los musulmanes a cambio de las recompensas del paraíso. Matan y se matan en este esfuerzo de guerra, y la recompensa para estos musulmanes es el paraíso y el paraíso es un jardín enorme habitado por las más hermosas vírgenes, que viven en palacios y hay innumerables muchachos como perlas para servirlos”.

Decía que en el Corán hay un sura llamada “mujeres” (sura 4, verso 80), que dice que si el Corán no fuera un libro de dios, contendría muchas contradicciones e inconsistencias. Anwar Shaikh sometió al Corán a un estudio exhaustivo, encontrando importantes puntos que se contradecían. En su libro titulado “Fe y Decepción”, demuestra todas estas contradicciones del Corán. Así que cuando se lee algo racionalmente en vez de ciegamente, como muchos de los creyentes lo hacen, los mismos versos, las mismas palabras, tendrán distintos significados.

La religión está en nuestra mente, y según aquello que el ser humano necesite, así utilizará la religión. Si alguien desea hacer el mal, encontrará razones suficientes en los libros sagrados para justificar sus acciones. Todo reside en cómo se interpreten las palabras.