Jesús vs Mahoma – Islam vs Cristianismo (Episodio III)

Actualmente, se están viviendo altercados muy graves en Siria, un país que lleva viviendo desde 1.971, bajo las duras condiciones de la dinastía Asad. Siria es un país clave en Oriente Próximo, por su influencia sobre Jordania, por su frontera con Turquía y por las buenas relaciones que mantiene con Irán. La mayoría del pueblo sirio tiene ciertas distancias culturales con el presidente Bashar Al-Assad. Él y su familia pertenecen a la minoría religiosa alauí, una rama del Islam chií que representa al 12% de la población, frente al 74% que suponen los musulmanes suníes.

Ante la amenaza sobre su estabilidad en el poder, Bashar Al-Assad no ha dudado en utilizar la fuerza de la manera más tajante posible. Sin embargo, esta actitud no ha impedido que las protestas se extiendan desde la capital, Damasco, por todo el país. La respuesta del Gobierno siempre ha sido la misma, la represión violenta, sin importar que esta afecte a niños y mujeres. La mayoría de países con regímenes estrictos religiosos, tienen una máxima en común, y es un posicionamiento muy bajo en la lista de los países que cumplen con los Derechos Humanos y con la Amnistía Internacional.

Es decir, se puede afirmar tajantemente, que aquellos países con regímenes dictatoriales, donde la religión es excesivamente escrupulosa y ortodoxa, llevada a su máximo nivel, son los países donde más se incumplen y donde más se violan todos los derechos que un ser humano debe tener.

En este mismo instante, Siria, un país que ha sido un ejemplo de convivencia entre cristianos y musulmanes, está viendo alterada este convivencia pacífica, para imponer un emirato más islamista, llevado a cabo por el llamado Ejército Libre Sirio, acabando así con la tolerancia religiosa de la zona. La opinión generalizada de la población siria, es que los cristianos y musulmanes vivían en paz, pero ahora tienen miedo de que la violencia provocada por un grupo de radicales, destruya su vida pacífica como pasó en Homs. Este conflicto está dejando miles de víctimas y destruyendo la convivencia interreligiosa. En pocos días, más de 3.000 refugiados han sido forzados a cruzar la frontera del país, según informes de la ONU.

Un  albañil de 31 años, fue disparado por las fuerzas de seguridad sirias mientras participaba en una manifestación el pasado 3 de junio en la ciudad de Jebel al-Zawyah, para protestar pacíficamente, pero el ejército sirio abrió fuego contra la multitud hiriéndole, cayendo malherido. Las fuerzas de seguridad se lo llevaron a un edificio cercano, y según relató esta persona, le preguntaron: “¿quién es tu Dios? Alá, contestó él. No, tu Dios es Bashar Al-Assad, le gritaron”, y le empezaron a golpear por detrás de la cabeza haciéndole perder el conocimiento. Después de su liberación, llegó a Turquía, donde está siendo tratado de sus heridas.

Poner a la religión y las creencias como lo más importante para justificar un hecho violento, es algo que tanto musulmanes como cristianos, han venido haciendo desde hace siglos. Se podría afirmar, que esto viene ocurriendo antes de la creación de ambas religiones. Mahoma sí empleó la fuerza derramando mucha sangre para instaurar el islam. Jesús derramó únicamente la suya para instaurarla. Esta es otra de las grandes diferencias entre ambas religiones.

Parece que la única relación actual entre los países occidentales y el mundo islámico, consiste en un continuo conflicto tanto político como cultural, pero sobre todo, religioso. Este recelo mutuo, ha sido alimentado constantemente por los extremistas de ambos bandos, reduciendo a estereotipos lo que significa ser musulmán y ser una persona occidental. Y estos pensamientos banales, lo único que consiguen es desvirtuar la verdad sobre lo desconocido, y nos hace considerar las creencias del otro como amenazadora. Y los políticos, utilizan eufemismos como “choque de civilizaciones“, cuando realmente se debería describir como “confrontación religiosa“.

Cuando todas las personas creyentes, con sus firmes convicciones religiosas, necesitan y deben defender su fe, frente a una fe contraria, están dispuestos a apoyarse en cualquier mentira para salvaguardarla. Los países occidentales, mejor dicho, las personas que viven en países occidentales y crecido bajo la influencia de una religión católica en su mayoría, no tienen ningún deseo ni inquietud en comprender ni tolerar a los musulmanes, porque ven en ellos la influencia de una fe violenta, una amenaza que puede destruir el mundo en el que viven, y donde sus hijos crecerán.

Desde mi perspectiva, los países islámicos y los países occidentales padecen una enfermedad muy peligrosa, llamada intolerancia, la cual se alimenta del desconocimiento. Un occidental, que desconoce qué es el islam, qué dice el Corán, cómo se vive y se piensa en los países islámicos, su historia… lo único que verá en ellos son personas muy conservadoras, inmunes al avance, resistentes al cambio, muy arraigados a las costumbres, demasiado poseídos y manipulados por su religión, y esto les presenta al mundo como peligrosos. Así que se ha creado una islamofobia a nivel global.

Cada día, se pueden observar actos, acciones y declaraciones que afirman este recelo y rechazo a todo lo que represente una amenaza contra la cultura occidental. Por este motivo, se ha emprendido como misión intentar eliminar cualquier simbolismo que represente ese totalitarismo islámico, como son los hechos de prohibir la hiyab (velo islámico que no cubre el rostro), y el niqab (velo que cubre el rostro). Estas muestras de discriminación alimentan el sentimiento antimusulmán existente.

Pero esta “fobia” es recíproca, porque los miedos que un occidental vislumbra que puede provenir del islam, son los mismos que tiene una persona islámica sobre occidente. Y este descontento entre ambas religiones, aumenta con la manipulación de los medios de comunicación, que sólo ven en el islam el yugo terrorista que amenaza a occidente, generalizando las conductas de estas minorías a todo el pueblo, y por contexto, a toda la religión, lo que va a generar en más actos hostiles y una falta de diálogo preocupante.

No hay que permanecer inmune ante todos los movimientos y levantamientos de las ciudades musulmanas que están ocurriendo en este instante, donde miles de musulmanes alzan sus voces en contra de la violencia y a favor de soluciones espirituales, pidiendo más diálogo y una paz duradera, derrocando políticas totalitarias y dictatoriales. Esto debe significar algo, y es que en el fondo, no somos tan diferentes de lo que pensamos ni nos hacen creer, sino que todo viene generado por un desconocimiento absoluto del otro. Este es el motivo primordial para intentar que tú, tengas una idea de quienes son unos y otros, su historia y sus creencias, y a partir de ahí reflexionar y sacar tus propias conclusiones.

Los profetas eran intérpretes entre el mensaje de Dios y los hombres, y sobre estas revelaciones, discernían sobre orientaciones presentes y futuras. Y Jesús, sabía que sus horas estaban llegando a su fin. Los seguidores de Herodes, se unieron a los fariseos para eliminarle, así que Jesús se centró en expandir el Evangelio lo más rápidamente que le fuera posible, adoctrinando a doce discípulos para que continuaran cuando él ya no estuviera. Algunos de estos discípulos, creían que Jesús iba a Jerusalén para expulsar a los romanos y gobernar desde un trono digno del enviado de Dios. Tanto es así, que Santiago y Juan, le suplicaron sentarse cada uno a su lado.

Pero Jesús, señalaba que su misión era pacífica. En el Monte de los Olivos, viendo toda la panorámica de la ciudad, Jesús lamentaba que algunos de sus seguidores no entendieran su mensaje pacificador. Los habitantes de Jerusalén pensaban que la toma de la ciudad sería una lucha sangrienta, así que confiaban en sus muros. Pero Jesús, entró en Jerusalén montado en un asno, el animal de carga más común de esa zona. Este hecho, desconcertó a todos, y simbolizó que la paz, derriba cualquier muro, abre cualquier puerta y amansa al violento.

Al entrar, Jesús vio cómo el lugar de oración se había convertido en un lugar de comercio, donde el dinero romano profanaba el lugar sagrado. Jesús mandó limpiar el templo de los gentiles. Los sacerdotes, molestos con la situación, le preguntaron si era lícito pagar el tributo al César o no, para ver si su contestación le alejaba de los campesinos que le apoyaban o convenciera a los romanos de que estaba intentando menoscabar al gobierno de Palestina. Pero Jesús, separó política y religión, y dijo: “Dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios”. Con esta respuesta, Jesús aseguró que era compatible servir a Dios a las órdenes de un gobernante pagano.

Esta forma de actuar de Jesús, era muy diferente y totalmente opuesta, a la efectuada por Mahoma, donde su expansión fue gracias a batallas, a luchas de sangre. Para el islam, el Corán es lo principal, siendo Mahoma alguien secundario, mientras que en el cristianismo, Jesús es lo principal, y la Biblia un testimonio material secundario. Según el Corán, la palabra de Dios se convirtió en Libro. Según el Nuevo Testamento, la palabra de Dios se hizo carne. En definitiva, los musulmanes escriben sobre la divinidad del Corán, mientras los cristianos hablan de la divinidad de Cristo.

Según los musulmanes, el Corán es perfecto, por lo que ningún humano podría ser su autor. La comunicación entre Dios y los hombres es indirecta, así que todo lo que relató Mahoma fue supuestamente enviado desde el cielo por medio del arcángel Gabriel, quien le iba transmitiendo lo que está escrito en el original. En cambio, la Biblia fue escrito por los hombres, sin intermediarios, y es el original de los hechos y palabras de Jesús.

Mahoma sabía que sus afirmaciones eran falibles, pero no así las revelaciones que les eran transmitidas. Tanto es así, que dijo: “Cuando os dé una orden relativa a vuestra religión, aceptadla; pero cuando os dé una orden basada en mi propia opinión, yo soy únicamente un ser humano”. Antiguamente, había un elevado número de analfabetos, tanto en la religión cristiana como islámica. Así que el Corán, se creó para ser recitado, y así transmitirse a las siguientes generaciones.

Muchos de los oyentes, no comprendían lo que se estaba recitando, pero la sonoridad, el poder rítmico y la cadencia, era tan envolvente, que las palabras de Dios ejercían un poder aún mayor en las mentes, y la musicalidad conseguía que esas palabras quedaran grabadas a fuego de por vida. La revelación coránica fue inicialmente transmitida de persona a persona por recitadores profesionales. La memorización, se veía facilitada por el ritmo poético contenido en muchos de sus más de 6.000 versículos. En aquella época, existía la figura del hafiz (guarda), que se comprometía a memorizar el Corán completo. 

Mahoma tenía en muy alta consideración a María, la madre de Jesús. Tanto es así, que fue la única imagen que protegió de su destrucción en la Kaaba. Jesús es llamado “al-masih” (El Mesías), pero los árabes lo llamaban así, más como si fuera un nombre propio, que el significado real que tiene. Juan el Bautista, proclamó la llegada de alguien más grande que él, que fue Jesús. Y según el Corán, Jesús hizo lo propio con Mahoma, revelando que llegaría alguien más grande que él, llamado “Ahmed”. Ahmed contiene la misma raíz que el nombre de Mahoma (Muhammad), que significa “digno de alabanza”. Así que los musulmanes, creen que la principal enseñanza del Evangelio de Jesús, era que Mahoma sería su sucesor.

El tono de las revelaciones coránicas formuladas en La Meca, difieren de las dadas en Medina. Las primeras incluyen consejos y exhortaciones (advertencias, avisos), mientras que las segundas contienen mandamientos obligatorios. Como ya comenté en el episodio II Fe Religiosa vs Fe Agnóstica, existe lo que se llama “principio de abrogación”, donde las últimas enseñanzas, tienen más peso que las primeras. Las últimas que dio Mahoma, las que corresponden a su retiro en Medina, son enseñanzas más beligerantes que las primeras, por lo que un fiel estricto del Corán, siempre tomará éstas como verdaderas.

Esta doctrina de abrogación, dio motivos a algunos de los enemigos de Mahoma, para acusarle de adulterar la revelación divina, para perseguir sus necesidades personales de venganza. El Corán llama a su profeta “ummi” (que significa “iletrado”, más vulgarmente “analfabeto”). Esto acrecenta la idea y fortalece la afirmación, de que Mahoma por sí mismo, era incapaz de dirigirse a su pueblo como lo hizo, y que todo cobre sentido, al reconocer que todo provenía de revelaciones. Recientes estudios, aseguran que “ummi”, hace realmente referencia  a alguien “no creyente en las escrituras”.

Objetivamente, el islam es una revisión del judaísmo y del cristianismo. Para un musulmán, es el resultado puro de la fe que proclamaba Abraham. Mientras las otras dos religiones contienen impurezas, el islam no contiene ninguna. Según el Corán, Mahoma es el “sello de los profetas”. Mahoma, para asegurar a sus destinatarios la autenticidad de sus cartas, forjó un sello en forma de anillo de plata en el que grabó: “Mahoma, apóstol de Dios”. Un mensajero, era llamado “un sello”, si su testimonio llevaba autorización del remitente. En el evangelio de Juan, se hace referencia a Jesús como el portador del sello de Dios. Esto significa, que las enseñanzas de Mahoma y Jesús, eran las enseñanzas de Dios, a través de los mensajeros elegidos por Dios.

Entonces, ¿son los siete sellos del Apocalipsis, siete mensajeros de Dios?. El Corán dice: “El conocimiento de esta hora (del juicio final), tan solo pertenece a mi Señor. Nadie será capaz de manifestarla a no ser Él, y vendrá de una manera súbita”. Tanto Mahoma como Jesús, alertaron sobre la posible falsedad de los que se declaraban ser portavoces de Dios: “Guardaos de los falsos profetas que vienen a vosotros con vestiduras de ovejas, más por dentro son lobos rapaces”. Esto era un aviso de aquellos hombres que utilizarán la religión con fines mundanos, donde sus lenguas y verborrea serán dulces, pero sus corazones despiadados.

Este aviso de Jesús, era porque sabía que él no sería el último profeta, y que vendrían más mensajeros divinos en un futuro. Los judíos, no veían en Jesús al líder que esperaban, ya que esperaban a alguien que venciera a los romanos, alguien que destacara en la lucha militar, por eso los judíos admiran a David, quien había derrotado a muchos enemigos de Israel. También le reprochaban que permitiera trabajar en el sabbath (sábado). Así que Jesús, no representaba lo que muchos deseaban, un hombre con un mensaje de paz, que te decía que pusieras la otra mejilla si te golpeaban, que amaras a tus enemigos… y empezó a ganarse demasiados enemigos.

Tanto Jesús como Mahoma, estaban convencidos que los mensajes que daban eran revelaciones de Dios. Jesús creía que el Evangelio abolía algunos aspectos de la Torá, y Mahoma creía que sus afirmaciones abolían cualquier declaración conflictiva de la Torá. El diálogo entre las tres religiones, no puede ir demasiado lejos mientras existan tales juicios sobre las doctrinas de la revelación en conflicto.

En ambas religiones, la oración es parte fundamental para los creyentes. Orar significa “suplicar”, y era y es una manera directa de mantener contacto con Dios sin intermediarios, tanto en público como en privado. Mahoma pedía a sus fieles que interrumpieran sus quehaceres diarios para orar, ya que recordar a Alá es mucho más importante que cualquier deber mundano.

Aisha dejó constancia de la forma de orar de Mahoma: “Cuando el apóstol se ponía a orar, comenzaba con dos postraciones para cada oración. Después, Dios lo elevó a cuatro postraciones en casa (postración no se refería a tenderse en el suelo sólo de rodillas, sino también cabeza y palmas tocando el suelo). La oración la comenzaba exclamando “Allahu akbar” (Alá es Grande). Para Jesús, la oración era más una disciplina para subordinar los deseos humanos a la sabiduría divina, que una técnica para conseguir que se cumpliesen los propios deseos. Jesús se dirigía a Dios llamándole “abba”, el término íntimo de “padre” en arameo.

Jesús estaba preocupado por la falta de sinceridad en la religión, la cual era una amenaza constante. Tanto Mahoma como Jesús, aconsejaban orar de corazón, sin ser hipócritas, no hacerlo para ser vistos, u ocultarse para no serlo, sino que la oración fuera un acto sincero, se estuviera en cualquier lugar. La oración es un momento que te iguala a todos los hombres, por eso rehusaban la ostentación al rezar, recriminando a aquellos que rezaba de pie. Mahoma dijo: “los hipócritas tratan de engañar a Alá, pero es él quien los engaña”.

Existe la figura de un hombre llamado Anwar Shaikh, que nació en Pakistán siendo musulmán, y ha publicado varios libros sobre los peligros del fanatismo religioso, enfocándose principalmente en el Islam (lógico, ya que él profesa esta religión y es conocedor del Corán). Anwar Shaikh criticó duramente las suras (nombre que recibe cada uno de los 114 capítulos), reflejando las contradicciones que existen y lo beligerantes que pueden resultar.

Por ejemplo, dijo: “¿Quién me dijo que el acto de jihad, el acto de matar no musulmanes es bueno? Si lees el Corán, lo encontrarás en cierta sura, Dios dice que ha comprado las vidas de los musulmanes a cambio de las recompensas del paraíso. Matan y se matan en este esfuerzo de guerra, y la recompensa para estos musulmanes es el paraíso y el paraíso es un jardín enorme habitado por las más hermosas vírgenes, que viven en palacios y hay innumerables muchachos como perlas para servirlos”.

Decía que en el Corán hay un sura llamada “mujeres” (sura 4, verso 80), que dice que si el Corán no fuera un libro de dios, contendría muchas contradicciones e inconsistencias. Anwar Shaikh sometió al Corán a un estudio exhaustivo, encontrando importantes puntos que se contradecían. En su libro titulado “Fe y Decepción”, demuestra todas estas contradicciones del Corán. Así que cuando se lee algo racionalmente en vez de ciegamente, como muchos de los creyentes lo hacen, los mismos versos, las mismas palabras, tendrán distintos significados.

La religión está en nuestra mente, y según aquello que el ser humano necesite, así utilizará la religión. Si alguien desea hacer el mal, encontrará razones suficientes en los libros sagrados para justificar sus acciones. Todo reside en cómo se interpreten las palabras.

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8 Respuestas a “Jesús vs Mahoma – Islam vs Cristianismo (Episodio III)

  1. La pregunta sería ¿como podemos luchar cada uno de nosotros contra la intolerancia? Creo que en la mayoría de las veces esta palabra va unida irremediablemente a la palabra “ignorancia” así que creo que el camino está en la educación, en la formación y la información. Sucesos como el de Malala son una prueba de ello.
    No conocía el trabajo de Anwar Shaikh, voy a revisarlo porque creo me va a reconfortar leer una opinión no sesgada e imparcial proveniente de un musulmán. Anwar…así iba a llamar a Randa si hubiese sido un niño 😉

    • Hola Hana.

      Creo que el problema viene de base, de las más tierna infancia, cuando los cerebros son vulnerables y moldeables. Y la culpa y responsabilidad es de los padres y de las instituciones educativas, porque dan una formación e información totalmente sesgada, manipulada e incluso errónea a sus hijos o sus alumnos.

      Por ejemplo, tu hija Randa, se fijará en ti, en todo lo que haces, lo que dices, y serás su referente. Todo aquello que tú odies, seguramente ella lo odiará, todo aquello que tú ames, ella lo amará. Si tú respetas los animales, tu entorno, el medio ambiente, las probabilidades de que ella se parezca a ti en comportamiento es muy elevada.

      En cuanto a la religión, si tú la lees el Corán cada día, se lo recitas, la enseñas a rezar, a inculcar la fe musulmana, obviamente ella crecerá con esa creencia que tú le has inoculado. Si además, la enseñas o ve cómo tu actitud hacia el cristianismo es de rechazo, ella lo rechazará por mimetismo, porque para ella, todo lo que tú hagas y digas será la verdad, porque eres quien la protege, la alimenta, la cuida y la quiere.

      Así que la base está en los mayores, que son quienes van a enseñar su religión a sus hijos, y no le va a enseñar el resto de religiones. Sé que es complejo, porque si tú crees que tu religión es la verdadera, obviamente querrás que tu hija se encamine hacia esa fe. Pero mi punto de vista, el de alguien que conoce las religiones y habla desde el agnosticismo, no existe ninguna religión verdadera ni ninguna falsa. Simplemente está en nuestra mente.

      Yo crecí con la asignatura de religión, y rezando el Padre Nuestro, Ave María, Credo… he sido bautizado y hecho la comunión. Es decir, crecí con la religión cristiana porque nací en España, un país bastante religioso y católico (aunque cada vez menos). ¿Por qué existe la asignatura de religión, y no la asignatura de agnosticismo?. Lo que me refiero, es que te obligan a segregarte, los políticos, la sociedad…

      A veces me parece todo tan surrealista, y la gente tan alienada, sin pararse a reflexionar, a pensar… que degenera en comportamientos colectivos crueles, en dolor, sufrimiento, mentira, excusas… La religión siempre busca enemigos, porque los necesita para afirmar su status y su postura de fe, y los encuentra en las demás religiones, en la ciencia, en los ateos y agnósticos… y me dicen que al nacer, ya he nacido en pecado. ¿Cómo puede un niño recién nacido, lo más puro que existe, que no conoce la maldad, ni la ira, ni la envidia, ni el rencor, ni el odio… haber nacido en pecado?. Porque la iglesia así lo quiere, y así necesita que lo creas.

      • Jorge, tienes razón en que depende mucho de lo que “mamemos” en casa…pero, y sin intención de desviar el tema y ponerme profunda, me pregunto de qué depende que posteriormente cuestionemos lo que nos han inculcado nuestros padres.
        Me lo pregunto porque, en mi caso, mi madre nos leía el corán de pequeños, e íbamos a la escuela a aprender el árabe, y a estudiar el corán. En mi casa se rezaba, se hacía el ramadán, etc…y yo, que me sabía la mitad del corán de chiquitita, empecé a cuestionar la verdad de la fe muy pronto y hacerme preguntas sobre unas religiones y otras.
        En tanto en cuanto, las religiones fomentan a su manera la violencia contra el que no profesa la misma fe que tu, me parecen fraudes. Y es verdad que es increíble que en pleno siglo XXI la gente no se pare a pensar un poquito….en fin, un abrazo!

      • Jorge Palazón

        Hola Hana.

        En tu caso, que has crecido bajo el influjo constante y permanente de una religión, seguramente lo tengas como algo cotidiano, cultural, familiar… y ese nexo con la familia, donde las celebraciones religiosas musulmanas son muy importantes, se han convertido en tu cultura.

        Así que por este lado, es difícil desligarse de tu religión. Ahora bien, desde un punto de vista intelectual, objetivo, y con toda la información posible, sí puedes diferenciar entre todo lo que es tradición y todo lo que son intereses creados.

        Por ejemplo, muchos son vegetarianos y veganos, y desde pequeño comieron carne sin ningún problema. Esto es algo cultural, de reunirse con la gente, celebraciones, donde la carne está presente siempre. En cambio, no parece haber ningún problema en desligarse de la carne, cuando uno es consciente de todas las atrocidades que se hacen con los animales.

        Pues esto es lo mismo. La iglesia, la religión, ha acometido las peores atrocidades que existen, y aún así, a la gente le cuesta reconocer que son manipulados desde que nacen, desde tiempos ancestrales. Y nadie quiere pensar ni está dispuesto a admitir que son manipulados en su fe.

  2. De acuerdo con tu reflexión Jorge.
    Yo estoy bautizada, porque “era lo que tocaba”, porque mis padres no supieron decir NO a las costumbres arraigadas. Pero más adelante nos dejaron elegir a mi hermano y a mí. “¿Ética o religión?” La religión no la habíamos vivido en mi casa, sólo pisábamos las iglesias en compromisos puntuales y nos parecía un ritual absurdo y represivo.
    Yo elegí ética y tuve un buen profesor, que en realidad nos enseñaba otras culturas y pensamientos, lo que hoy se llamaría “Filosofía”.
    Hay que abrir la mente a todas las opiniones, costumbres y culturas. Hay que respetarlas. Y lo más importante, hay que ser tolerante con el que no piensa como nosotros.
    “La intolerancia se cura viajando”, hace mucho escribí un post compartiendo un video que hacía reflexionar sobre la posibilidad de evolución del odio al amor de un skinhead, era muy gráfico e inspirador.
    En este momento vital estoy escuchando más que nunca mi intuición, mi ritmo, mi energía… Y estoy desprendiéndome de lo que me sobra y rodeándome de lo que quiero para mí.
    Me ha inspirado tu post de apoyo a Hana en su “día ploff”.
    Un abrazo, Raquel.

    • Hola Avis.

      Ningún recién nacido ha sido bautizado por elección propia. Yo lo estoy, pero no lo elegí, y tampoco voy a apostatar, aunque me considero totalmente agnóstico. Que yo esté bautizado no me supone ningún trauma personal, porque lo veo como un acto cultural, más que como un paso decisivo hacia la salvación y a librarme de un pecado con el que supuestamente vine al mundo.

      Desde mi perspectiva científica, mi forma de ver el mundo y pensar, la religión está llena de supersticiones y de condicionales. La política, las religiones, las fronteras… todo está creado para separar, para crear desequilibrios, para alienar a la gente.

      Yo podría hacer apología del agnosticismo, pero ese no es el camino, porque es una elección personal. Eso sí, cuando hablo en profundidad con personas creyentes, totalmente convencidas de la existencia de Dios, y defiende su forma de actuar, sus restricciones religiosas, sus recelos hacia las demás religiones, etc… cuando analizo con esa/s personas de forma objetiva su fe, me encuentro que apenas tienen respuestas, y cuando ven que no las tienen, se apoyan en las mismas frases, las mismas excusas. Y para mí, esa especie de duda, esa falta de recursos para defender realmente de forma objetiva por qué es fiel a una determinada religión, es una muestra de que la gran mayoría están inoculados, cegados.

      Yo no podría defender una postura sin tener todas las respuestas, y cuando no las tengo, doy espacio para la duda. Yo puedo explicar muchas cosas a través de la ciencia, demostrarlas, y son universales. Aquello que la ciencia no ha demostrado aún, ni lo defiendo ni lo ataco, simplemente estoy abierto a todo tipo de teorías.

      Y lo más inconcebible que veo, es que la casi totalidad de los creyentes, desconocen su religión (y me refiero principalmente a la cristiana). A mí también me gustaría pensar que existe un Creador, que estamos aquí por algún motivo, que somos eternos, etc… pero nadie, absolutamente nadie, puede demostrarme que eso es así.

      Así que veo la religión como un pensamiento consolador, para apaciguar ciertos temores internos, donde los poderosos la utilizan para su propio beneficio económico y de poder, y les beneficia que tú, te agregues a su fe, por eso luchan por sus territorios, por sus potenciales fieles, aquellos que les mantendrán en el poder.

      Gracias por leer el blog.

      Un saludo.

      • Gracias Jorge por tu aportación, por compartir tus ideas y por ese enfoque crítico que anima a pensar más allá.
        Quizá algún día la humanidad vuelva a escuchar sus ritmos y a mirar en su interior, sin prejuicios ni tabúes impuestos por la sociedad del consumo. Sin represiones ideológicas, políticas o religiosas.
        Creo que el cambio esta cerca.
        Un abrazo, Raquel.

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