El Sistema Solar y la enigmática Ley Titius-Bode

Desde que empecé el blog hace más de un año, apenas he escrito nada sobre astronomía, sí lo he hecho muy en profundidad sobre arqueoastronomía, cómo nuestras estrellas, nuestro cielo, nos revela la verdad de los tiempos antiguos, cómo se pueden comprender los textos encontrados y saber en qué época fueron escritos, porque nos detallan qué ocurría en el cielo en ese momento.

Si nos centramos en las antiguas civilizaciones, la orientación de sus construcciones a determinados puntos del cielo, constelaciones, estrellas… nos dan muchas pistas y datos de cuándo se erigieron. Se puede decir que muchas de mis afirmaciones se apoyan en la arqueostranomía, porque refleja de una forma real, sin apenas dejar espacio a la interpretación, qué ocurrió verdaderamente, cómo actuaban, cómo pensaban… todas aquellas civilizaciones enigmáticas.

Pero poco he escrito (prácticamente nada), sobre la astronomía. Y no lo he hecho, no porque sea aburrido, ni porque no haya nada que contar, ni porque crea que al lector no le va a interesar, simplemente tenía otros muchos temas en proceso que creía seguían una secuencia más lógica a la dinámica del blog. Pero aquí está un tema absolutamente astronómico, que a muchos va a sorprender.

¿Qué sabemos del Sistema Solar?. Si hiciera esta pregunta, la mayoría pensaría rápidamente en los planetas conocidos, en nuestro sol, las constelaciones.. y poco más. Creemos que sabemos lo necesario, pero apenas somos conscientes de todo lo que desconocemos de nuestro entorno. El Sistema Solar es lo más “a mano” que tenemos, aquello que podemos ver con un telescopio doméstico, pero si existiera vida a miles de años luz de aquí, esa vida inteligente, si descubriera el lugar que ocupamos en el Espacio, sería posiblemente, el mayor descubrimiento que hayan hecho, con un planeta lleno de agua, que se ve azul (y que curiosamente llamamos “Tierra”, cuando lo lógico es que nuestro planeta se llamara “Agua”).

Este episodio, además de ser una breve introducción al Sistema Solar desde una perspectiva nueva, ahondará en un fenómeno realmente enigmático, donde parece que el Universo tiene vida propia, donde predominan unas leyes que desconocemos, y en concreto una hipótesis que relaciona la distancia de un planeta con nuestro Sol, con el número de orden del planeta mediante una regla simple. Es como si la posición de cada planeta, estuvieran en una posición nada casual, sino que existen unas fuerzas que han determinado que deben estar justamente ahí. ¿Es casualidad o el Universo piensa y respira, como si fuera un organismo vivo?. ¿Tiene consciencia?.

Los cometas de largo periodo, proceden de una nube esférica que rodea el Sistema Solar, más allá de la órbita de Plutón, a 30.000 U.A. Esta “nube” es conocida como Nube de Oort. Esta nube es una enorme esfera de cometas, en cuyo interior se encuentra nuestro Sistema Solar, y llega hasta 1/12 de la distancia a la estrella más próxima a nosotros (Alfa Centauro). Más de 2.000 millones de cometas rodean el núcleo central, que se podría decir que está vacío, ya que los cometas que allí había, se lanzaban contra el Sol, atraídos por su poderosa fuerza gravitatoria.

Una U.A. (unidad astronómica), es una medida astronómica, que equivale a la distancia existente entre la Tierra y el Sol, es decir, 1 U.A. = 149.597.870.700 metros = 149.600.000 kilómetros aproximadamente. Imaginemos que 1 U.A. fuera = 1 metro, entonces el radio exterior de la nube de Oort, tendría 20.000 metros, y el radio interior (el más vacío), 5.000 metros, y todo el Sistema Solar desde el Sol hasta Plutón, sólo tendría 40 metros. Es decir, nuestro Sol, sería como un pequeño grano de arena de 5 mm de radio.

En los primeros 4.000 millones de años de la Tierra, cayeron más de 400 cometas del tamaño de Marte. Un astrofísico ruso afirmó que han debido impactar contra la Tierra algo más de 100.000 cometas. Actualmente, se han encontrado unos 100 impactos grandes en la Tierra. Hay que tener en cuenta, que los cráteres tienen como enemigos el vulcanismo, la actividad tectónica, y el paso del tiempo. El vulcanismo rellena los cráteres, y la actividad tectónica los cubre haciéndolos desaparecer. Lógicamente, cuanto más tiempo pasa, las huellas de estos accidentes afectarán más a los cráteres. En Ontario, se encuentra el cráter de Sudbury, que tiene más de 100 km de diámetro. Los metales allí depositados producen el 75% de níquel y el 50% de platino del mundo.

Los científicos de la NASA, afirman que la vida ha sido aniquilada en la Tierra en varias ocasiones, por asteroides entre 180 y 800 km de diámetro, a una velocidad de 64.000 km/hora. Los microorganismos aparecieron hace 200 millones de años, antes de que el bombardeo de asteroides terminara, la cual duró 500 millones de años. Es decir, a los 4.700 millones de años de la vida en la Tierra, ya había microorganismos eliminados por estos asteroides gigantes. Las extinciones masivas parecen ser un mecanismo para que exista la evolución.

En estas extinciones masivas, se van eliminando los excesos de producción que se han salido del “plan inicial”. En la primera extinción se eliminaron las algas, en la segunda las primeras especies, en la tercera los peces primitivos, en la cuarta los anfibios y reptiles y en la última los dinosaurios, que dieron paso a los mamíferos. De esta extinción, sólo los animales pequeños (de menos de 30 kg de peso), consiguieron salvarse, todos los demás animales con un peso mayor, también desaparecieron. El australopithecus tardó 65 millones de años más hasta medir 1,20 metros y pesar algo más de 30 kg. El asteroide que acabó con los saurios, medía 10 km y colisionó con la Tierra a una velocidad de 100.000 km/hora, produciendo un cráter de 200 km de diámetro, que está situado en Chicxulub (Yucatán), bajo las aguas del Golfo.

El Sistema Solar se compone del Sol, los planetas, 56 lunas, 30.000 asteroides y 2.000 millones de cometas. Todos los planetas están inclinados, como si algún cometa o asteroide hubiera pasado sobre ellos, haciendo inclinar sus ejes de rotación. Júpiter, está inclinado 3,1º, muy poco debido a su enorme masa, pero Urano, está prácticamente tumbado, donde sus polos apuntan al Sol, lo que significa que un día dure 42 años, y una noche también 42 años (1 año en Urano = 84 años terrestres), y los 15 satélites que tiene, giran a su alrededor de arriba a abajo, debido a su inclinación.

El Sol reúne el 99.87% de la masa del Sistema Solar, prácticamente toda, esto da una idea de la magnitud de nuestra estrella, y el poder de atracción que tiene. El 0,13% restante, lo constituyen los planetas, satélites y la nube de Oort.

Mercurio rota sobre sí misma cada 59 días, es decir, es muy lento, y tarda 88 días, lo que significa que cada dos años, rota tres veces. Va a 50 km/seg (Plutón, el planeta más lejano al Sol, va a 5 km/seg, tardando 258 años en orbitar el Sol). Mercurio tiene un diámetro de 4.850 km, es bastante pequeño, tanto que Ganimedes y Calixto (dos satélites de Júpiter) o Titán (satélite de Saturno), son más grandes que Mercurio.

Venus tiene una rotación retrógrada de 243 días. Cada dos rotaciones, realiza una órbita completa alrededor del Sol. La inclinación de su eje es de 178º, no tiene campo magnético, quizá porque gira muy despacio sobre sí misma, pero Mercurio, que también gira despacio, sí tiene campo magnético. Aún no sabemos por qué un planeta sí tiene y el otro no. Venus es el planeta más brillante de todos (13 veces superior a la estrella Sirio). Su temperatura es de 475ºC. Cada 19 meses, se encuentra a su distancia mínima de la Tierra. Nunca brilla más de tres horas después del crepúsculo y nunca sale antes de tres horas del amanecer.

Marte tarda 687 días en girar alrededor del Sol, y está inclinada sobre su eje 25º. Tiene dos satélites, Fobos (Terror) y Deimos (Fuga). Fobos es muy famoso por tener aspecto de patata (no es circular), y se encuentra a 9.300 km de Marte, aproximándose 3,8 cm/año hacia su planeta. Cuando Fobos se encuentre a 8.284 km, saltará en pedazos, puesto que esa distancia es el límite de Roche para Marte. El límite de Roche es la distancia al centro de un planeta, dentro de la cual, cualquier satélite sería destrozado por las fuerzas de marea. El límite de Roche se encuentra aproximadamente a 2,46 veces el radio del planeta, si el planeta y el satélite tienen densidades similares.

1.- Un cuerpo fluido, que mantiene su estructura por su gravedad interna y que orbita alrededor de un objeto mayor, tiene una forma esférica cuando se encuentra lejos del límite de Roche.

2.- Más cerca del límite de Roche el fluido es deformado por la acción de fuerzas de marea.

3.- Dentro del límite de Roche, la gravedad del fluido no es suficiente para mantener su forma y el cuerpo es roto por la acción de la fuerza de marea.

4.- Las flechas rojas, representan la velocidad orbital de los restos disgregados del satélite. Las partículas internas orbitan más deprisa que las exteriores.

5.- La velocidad diferencial de rotación, ocasiona finalmente la formación de un anillo a partir del cuerpo inicial.

Por ejemplo, el límite de Roche para la Tierra y la luna, son 18.400 km. Distancia que se haya mucho más lejana si la comparamos con Fobos, que está demasiado cerca de Marte. La luna, a veces se encuentra más cerca de la Tierra, y otras está más alejada, pero la distancia media es de 384.400 km. Así que se encuentra muy lejos del límite de Roche.

De los 56 satélites que hay distribuidos entre los 9 planetas, 50 están alrededor de Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno (los gigantes gaseosos). Existen dos tipos de satélites; 1.- capturados y 2.- naturales. Se cree que nuestra luna, y los satélites más grandes son naturales, y todos los demás son capturados. Un satélite capturado, se caracteriza por girar de forma retrógrada, cosa que ocurre cuando tiene un eje inclinado de más de 90º. Por ejemplo, los 4 satélites exteriores de Júpiter son retrógrados, así que seguramente sean capturados.

Se cree que Venus fue un cometa, seguramente expulsado por Júpiter hace 2.000 años, y que cada 52 años amenazaba nuestro planeta. Venus tuvo dos contactos con la Tierra hacia el año 1.500 a.C., uno durante el Éxodo de los judíos, y otro en tiempos de Josué. Hacia el año 800 a.C., colisionó con Marte y se estabilizó como planeta. Consecuencia de la colisión con Marte, hizo que el planeta rojo amenazara a nuestro planeta cada 15 años (entre el 747 a.C. y el 687 a.C.), siendo esta fecha cuando los planetas se estabilizaron.

Esta teoría fue pronunciada por primera vez por el ruso Inmanuel Velikovsky, siendo su gran valedor  y defensor Albert Einstein. Velikovsky fue médico, psicólogo, psicoanalista, historiador, biólogo, escritor y gran conocedor de la religión.

La Biblia, de forma indirecta, va señalando las fechas claves de estos contactos planetarios:

  • El Éxodo fue el primer contacto de Venus en el 1.267 a.C.
  • El segundo contacto es la Batalla de Beth-Horón de Josué.
  • La conmoción de Uzías, es el choque de Venus con marte, y su estabilización el 26 de febrero del 747 a.C., año que coincide con el Año Nuevo mexicano.
  • La perturbación de Acaz, es un acercamiento de Marte en el año 702 a.C.
  • La destrucción del ejército de Senaquerib, que coincide con el 23 de marzo del 687 a.C., momento que Marte se estabiliza, y con él, todo el Sistema Solar.

NOTA: Para saber más del Éxodo, leer los dos episodios que dediqué a este tema en el siguiente enlace https://jorgepalazon.wordpress.com/2011/10/15/exodo-biblico-parte-i/

Tras los 40 años del Éxodo vagando por el desierto, Moisés y Josué llegaron a Canaán. Moisés nunca llegó a entrar, ya que falleció en el Monte Nebo, a las puertas de Canaán. Josué destruyó la fortaleza de Ai y se hizo con Jericó. Esta victoria hizo que los habitantes de la ciudad de Gibeón se rindieran, pero las ciudades restantes no lo hicieron y fueron contra Gibeón, quien solicitó la ayuda de Josué, quien persiguió esta alianza de ciudades persiguiéndoles hasta las pendientes de Beth-Horón. La Biblia dice que Josué pidió al Sol que permaneciera sobre Gibeón, y a la luna sobre el Valle de Aijalón, para así tener la suficiente luz para continuar el combate y acabar con el enemigo.

Esta batalla coincidió con una aproximación del cometa Venus a la Tierra, que produjo un ligero frenazo en la rotación de nuestro planeta, dando la impresión de que el Sol y la luna se detenían en el cielo, al mismo tiempo que grandes piedras de la cola del cometa golpearon la superficie terrestre. En la Biblia se dice: “y mientras iban huyendo de los israelitas a la bajada de Beth-Horón, Jehová (Yahveh) arrojó desde el cielo grandes piedras hasta Azeca, y fueron más los que murieron por piedra de granizo que los que los hijos de Israel mataron a espada…”

En los Midrashim (libros de tradiciones antiguas no incluidos en las Escrituras), se relata que el Sol y la luna estuvieron sin moverse durante 36 itim (18 horas), desde el alba hasta el crepúsculo. Es decir, el día duró 31 horas. Por ejemplo, en México (que no conocía, por supuesto, ni la Biblia ni a Josué), se escribió: “que el mundo quedó privado de la luz y que el Sol apareció durante una noche cuádruple”. Desde el Éxodo, y durante los siguientes 750 años, se temió una catástrofe cada 50-52 años.

El primer choque registrado se produjo el 26 de febrero (calendario juliano) del año 747 a.C., conocido como la conmoción de Uzías, e inició en el Medio Oriente un nuevo calendario. Este año era conocido como el comienzo de la Era de Nabonasar, quien comenzó la primera Dinastía Neobabilónica. A la muerte del Rey Salomón, su reino se dividió en dos (Israel y Judá). Israel era más liberal y Judá más austero y rígido con las leyes. Israel cayó en manos asirias, haciendo que desaparecieran las Diez Tribus perdidas, y Judá fue llevada a Babilonia. Israel tuvo 20 reyes y Judá 21 reyes.

En el año 747 a.C., el rey de Judá en ese momento era Uzías, a quien le predijeron con dos años de antelación la catástrofe que se avecinaba, pero Uzías no hizo caso de este aviso. Pasado un tiempo, y ante la insistencia de quienes le rodeaban, Uzías cedió y se dirigió al templo para tratar de conjurar la catástrofe. Justo en ese instante, la Tierra empezó a temblar violentamente, se abrió una gran grieta en el templo. En el lado oeste de Jerusalén, una montaña se dividió por la mitad y fue arrojada al Este.

En el año 702 a.C. ocurrió una nueva catástrofe el día que se estaba enterrando al Rey Acaz. El eje terrestre se desplazó, el crepúsculo se adelantó varias horas, y el día se acortó 10º en el reloj de Acaz, que era un reloj de Sol que el rey tenía en la terraza de su palacio.

El día que se estabilizó el Sistema Solar, el 23 de marzo del 687 a.C., una ráfaga de fuego destruyó al ejército de Senaquerib en Jerusalén. Ezequías, temiendo por su vida, pidió al Señor que le salvara. Isaías, dijo que prolongaría 10º el reloj de Acaz para prolongar su vida. El Talmud dice que el día se acortó 10º cuando Ezequías mejoró de salud. En diferentes escritos y textos chinos, también se relata este hecho, pero en vez de 10º, narran que fue “tres mansiones solares”.

En Reyes 20 de la Biblia, se dice que Ezequías cayó enfermo de gravedad, e Isaías dijo: “esto dice el Señor, arregla los asuntos de tu casa porque vas a morir. No curarás”. Poco después, el señor cambió de opinión, concediéndole 15 años más de vida. Ezequías, desconfiado de este cambio de parecer, preguntó cuál sería la señal para su curación. Isaías le dijo: “¿quieres que la sombra del reloj adelante 10º o que retroceda 10º?”, a lo que Ezequías respondió: “fácil es a la sombra adelantar 10º. No, que la sombra vuelva atrás 10º”, y el Señor hizo retroceder la sombra 10º en el cuadrante de Acaz. Esta historia, indica que la Tierra recuperó la inclinación que le produjo la “perturbación de Acaz”, debida a Marte 15 años antes (justo el tiempo que el Señor concedió más de vida a Ezequías).

En esta época, los dos satélites de Marte deberían aparecer envueltos en fuego, o eso debía parecer. Homero conocía a Fobos y Deimos como los “corceles de Marte”, y sus terribles Maruts siguiéndoles. Los Maruts eran un conjunto de asteroides que Marte arrancó de la cola que aún tenía Venus y que aparecieron en el cielo . Las colisiones entre Marte y Venus, produjeron grandes migraciones de pueblos (jonios, dorios, aztecas, arios, cimerios…), y muchos de esos meteoritos se idolatraban (piedra de Cronos en Delfos, piedras de Amón en Thebas, piedra de la Kaaba en La Meca…).

Muchos astrónomos, pensaban y piensan, que entre Marte y Júpiter  falta algo, ya que el vacío existente entre Marte, y el siguiente planeta del Sistema Solar, Júpiter, es demasiado grande para que nada hubiera ocupado ese espacio. El astrónomo alemán, profesor de matemáticas y física en la Universidad de Wittemberg, Johann Titius, estableció en 1.772 una serie numérica que se adaptaba a la secuencia de separación de las órbitas de los planetas en nuestro Sistema Solar. La fórmula que creó es:

a (U.A.) = 0,4 x 0,3 x 2n

  • “a” es la distancia media en U.A. (unidades astronómicas, la distancia entre la Tierra y el Sol)
  • “n” varía entre infinito (∞) para Mercurio, “cero” para Venus, “1” para la Tierra.. y así sucesivamente.

Para Marte, la fórmula predice una distancia de 1,6 U.A., cuando actualmente, con toda la tecnología existente, la cifra más exacta es 1.52 U.A. Al principio, esta fórmula era una simple curiosidad, pero en el año 1,781 se descubrió Urano a una distancia de 19,18 U.A. La fórmula de Titius daba como resultado 19,6 U.A., algo realmente preciso y, en ese momento, nada casual. El cinturón de asteroides se descubrió a una distancia media de 2,8 U.A., resultado que coincidía con el resultado de Titius. Ceres, el primero de los asteroides descubierto en el año 1.801, estaba a 2,77 U.A.

La fórmula de Titius, realmente no tiene ninguna base científica. Esta fórmula se conoce como la ley de Titius-Bode, que relaciona la distancia de un planeta al Sol, con el número de orden del planeta mediante una regla simple. Matemáticamente, se trata de una sucesión que facilita la distancia de un planeta al Sol. Estas son las distancias, según la fórmula de Titius:

PLANETA                                       n                             TITIUS                           OBSERVADA

Mercurio                                         ∞                                 0,4                                       0,39

Venus                                                0                                 0,7                                       0,72

Tierra                                                1                                  1,0                                       1,00

Marte                                                2                                  1,6                                       1,52

Cinturón Asteroides                      3                                  2,8                                       2,77

Júpiter                                             4                                  5,2                                       5,20

Saturno                                            5                                  10,0                                     9,55

Urano                                             6                                  19.6                                     19,18

Neptuno                                          7                                  38,8                                     30,5

Plutón                                           8                                   77,2                                     39,50

Si observamos la tabla, todos los planetas prácticamente coinciden en los cálculos de Titius-Bode, excepto los dos últimos (Neptuno y Plutón), que supuso el final prestigioso de esta fórmula. Para que se cumpliera la ley de Titius-Bode, donde está Neptuno, debería estar Plutón. Es decir, Neptuno no debería estar ahí. Si colocamos a Plutón en lugar de Neptuno, el resultado sí coincidiría, ya que según Titius-Bode debería estar a 38,8, y la observada es de 39,50.

Un cometa debió colisionar con Neptuno, introduciéndolo en una órbita diferente. Junto a esta colisión, Neptuno se llevó consigo a Tritón y a Nereida. Tritón se quedó girando al revés e inclinado 160º, y Nereida quedó en la órbita más excéntrica del Sistema Solar, ya que su distancia respecto a Neptuno, varía entre 1.353.600 km a 9.623.700 km. Cuando Nereida se aleja de su planeta, lo hace tanto que parece ya nunca volverá a orbitar en él. Plutón y Caronte se quedaron en la órbita inicial. ¿Qué asteroide desplazó a Neptuno?.

Posiblemente fue Venus, que originariamente se encontraba en la nube de Oort, y fue desviado a nuestro Sistema Solar, colisionando a su entrada con Neptuno, que tiene una masa 14 veces superior a Venus, así que la colisión debió ser enorme. En ese momento, Neptuno iba muy despacio (5 km), mientras que Venus iba a gran velocidad, por lo que tenía una energía cinética muy superior, así que la colisión, sería como el golpeo de una bola de billar.

Tras esta colisión, Venus se dirigió hacia Júpiter, que debido a su enorme masa, le proporcionó un tirón gravitatorio, iniciando una órbita elipsoidal. Esto hizo que Marte sufriera una desestabilización, dejando su inclinación en 25º y el de la Tierra, la cual se vio amenazada cada 52 años por la órbita irregular de Venus, hasta que se estabilizó en el año 747 a.C.

En los mitos de la humanidad, el nacimiento de Venus se produjo a partir de Júpiter. La gran mancha roja de Júpiter está en el hemisferio norte, pero esto es así porque los astrónomos ven invertido el planeta, por lo que se representa el polo sur hacia arriba y el polo norte hacia abajo, por lo que la mancha aparece en el hemisferio sur, que es como se ve a través del telescopio. En el Ramayana hindú, se dice que la vaca sagrada (Venus), era hija del Creador y brotó de su boca. En Grecia se decía que Atenea (Venus), brotó de la cabeza de Zeus-Júpiter. Como vemos, nuevamente, en la mitología reside gran parte de la verdad.

¿Por qué Venus se quedó en la órbita actual que conocemos, y no en otra?. Sencillamente, porque no había otra disponible (no resonante). La ley de Titius-Bode, sin que ellos lo supieran, está diseñada para órbitas no resonantes, que permite a los planetas orbitar y girar sin interferirse entre ellos. Venus entró en la zona no resonante entre Mercurio y la Tierra tumbado a 178º y destrozado, quedándose sin campo electromagnético al tener un giro lento de rotación retrógrada.

Si la fórmula de Titius-Bode estuviera en lo cierto, el décimo planeta del Sistema Solar (si lo hubiere), debería estar a 77,2 U.A. La formulación clásica de la Ley de Bode dice así:

      n + 4
a = ————
10

donde “a” es la distancia buscada expresada en unidades astronómicas , y “n” es un número gobernado por la secuencia

0   3   6   12   24   48   96   192   384   768…

Cada número es el doble del anterior. Siguiendo la fórmula de la ley de Titius-Bode, sumamos 4 a cada número:

4    7    10    16    28    52    100    196    388    772…

y luego los dividimos por 10, tendremos:

0,4    0,7   1    1,6    2,8    5,2    10    19,6    38,8    77,2…

La NASA ha descubierto el objeto más distante en órbita del Sol. Es un cuerpo tipo planeta en los confines del Sistema Solar, que está tres veces más alejado de la Tierra que Plutón. El Sol aparece tan pequeño desde esa distancia, que podría  ocultar tras la cabeza de un alfiler. A este cuerpo celeste se le ha llamado Sedna, en honor a la diosa Inuit de los océanos, y se encuentra a 13 mil millones de km de distancia (86,9 U.A.).

Muchos astrónomos creen que existe un décimo planeta, y que no es Sedna, sino uno que parece estar provocando fluctuaciones en la órbita de Plutón. En los próximos años, nuevos planetas serán descubiertos, y será el momento en poder afirmar si lo que parece una curiosa progresión geométrica, se convertirá en una ley universal, presente en la mayoría de sistemas planetarios de la Galaxia.

Si esto fuera lo que ocurriera, los astrónomos deberán buscar una base teórica sólida sobre la que explicar por qué motivo los planetas y satélites, mantienen una sorprendente relación entre las distancias a su estrella.

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5 Respuestas a “El Sistema Solar y la enigmática Ley Titius-Bode

  1. Gracias por el post…el hecho de que redujeses las longitudes me ha permitido hacerme una idea de las magnitudes del sistema solar, la nube de ort y los planetas…¡¡no somos nada!!
    Y me fascinan todas estas relaciones tan directas de la astronomía con la mitología, la historia antigua y las construcciones.
    Como voy muy, muy justa de tiempo, ¿me podrías recomendar algunos post interesantes tuyos sobre arqueoastronomía?
    Y es curioso, porque me estoy leyendo un libro sobre como fomentar el desarrollo de la inteligencia en los niños, y hablan de Velikovsky 🙂 Que genio…

    • Hola Hana.

      Qué casualidad lo de Velikovsky!!. Aunque si ya sigues mi blog, te habrás percatado que siempre digo que “la casualidad no existe”, y como rezan dos proverbios de mi invención: “Cuando todo apunta a una misma causa, la casualidad jamás puede ser una explicación”, y “Si existe algo casual, es porque hay una causa para su existencia”.

      Fíjate que prácticamente casi nadie sabe quién es él, y justamente has leído un post donde aparece, que “casualmente” tb aparece en un libro que estás leyendo. Existen sincronicidades inexplicables, pero que están ahí, y por algún motivo se manifiestan en un momento preciso. Y ocurre muchas veces, lo que pasa es que no nos percatamos de ello porque no prestamos atención.

      Sobre las dimensiones del Universo, son tan increíbles que hasta a los astrónomos y las personas que más estamos habituados a leer sobre ello, nos impresiona. Por ejemplo, si el Sol fuera una bola de 1 metro de diámetro (imagínate una pelota Nivea de la playa):

      – Mercurio, sería un grano de arroz a 42 m.

      – Venus y la Tierra, serían un par de garbanzos a 77m y 108 m.

      – Marte sería un guisante a 164 m.

      – Júpiter, una naranja a 561 m.

      – Saturno, una manzana a 1,03 km.

      – Urano y Neptuno, serían 2 ciruelas a 2 km. y 3,25 km respectivamente.

      – Plutón, un guisante pequeño a 4,20 km.

      Imagínate la perspectiva desde la pelota de playa, y a más de 4 km el guisante de Plutón.

      Y si nos fuéramos fuera del Sistema Solar, sería tremendo.

      Por las fechas en las que estamos, léete los posts sobre “La estrella de Belén” y “El misterio de los Reyes magos”, y los tres episodios sobre “Pirámides” creo que son realmente buenos.

    • Se me olvidó añadir los dos post dedicados a Göbekli Tepe, el posible asentamiento del jardín del Edén bíblico.

  2. Oido cocina!! Me los apunto para ir leyendolos poco a poco!! Puf, he flipado con con esta representación de Sistema Solar con pelotas y garbanzos…

  3. Reblogueó esto en La Verdad y solo la Verdady comentado:
    Muy interesante…

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