Profecías Futuras

Como analicé en el post anterior, nada se esperaba científicamente y con todas las pruebas en la mano, sobre el 21 de diciembre de 2.012, y nada ocurrió. Pero aquí no se acaban todas las predicciones futuras, profecías, fechas fatídicas, apocalipsis y el final de los tiempos para la especie humana.

Existen muchas formas de predecir el futuro. La videncia, es posiblemente la más conocida y donde más consultan aquellas personas ávidas de respuestas a preguntas inciertas. Aquellos que la profesan, piensan que es un don innato, que nacieron con ese poder. En cambio, otros creen que es un don dado en vida, que han ido desarrollando, y donde las personas se pueden preparar, y desarrollar esta “virtud” como una profesión.

Otra forma de predicción, son los sueños premonitorios, conocidos como sueños proféticos. Uno de los sueños premonitorios que más han trascendido, fue el que tuvo la Sra. Hoffmann en 1.865, quien perdió a su hijo de cinco años, siendo certificada la muerte del muchacho por el doctor, quien concluyó que fue víctima del cólera.

El cuerpo de Max Hoffmann fue enterrado. Esa misma noche, la Sra. Hoffmann tuvo una horrible pesadilla, donde vio a su hijo retorciéndose en el ataúd, esforzándose por salir. Al despertar, le contó a su marido el sueño que había tenido, pero no la hizo caso, ya que creyó que su mujer estaba pasando un shock post-traumático. A la siguiente noche, el mismo sueño la sobrevino, así que se dirigió junto a su marido al cementerio, y empezaron a cavar para desenterrar el ataúd. Al abrirlo, vieron el cuerpo del niño retorcido, tal como la madre lo había visto en su sueño. El padre lo cargó en sus brazos y lo llevó al médico. Aún tenía signos de vida. Media hora después el niño despertó.

Otro de esos sueños inexplicables, fue el que tuvo una madre primeriza alemana en 1.919, el cual la persiguió durante 27 años. Dos semanas después de dar a luz a su hijo, tuvo un sueño en el que se veía a ella misma paseando por una playa que desconocía, angustiada y triste. Repentinamente, se encontraba arañando la arena y gritando el nombre de su hijo, Hans. Y gritaba: “Hay que encontrar a nuestro hijo, está cerca del mar, debajo en la arena. Ayúdenme, hay que encontrarlo!”.

Su marido la tranquilizaba, argumentando, como la mayoría haríamos, que eran simples pesadillas, que no vivían cerca de ninguna playa, que no pasaba nada, y seguramente eran los miedos por tratarse de su primer hijo. Al estallar la II Guerra Mundial, viviría con estupor el sueño que durante 27 años la persiguió. Su hijo falleció en un campo de concentración francés en 1.946. Después de una larga búsqueda, la madre logró encontrar la tumba de su hijo en una playa, en Fort Mahon, en la región de Picardía (Francia).

Otra forma de predicción, son los que sufren los “onironautas“, personas que cobran un estado de conciencia similar al de la vigilia mientras sueñan (sueño lúcido), experimentándolos con un mayor grado de control, así como recordarlos más claramente al despertar.

Algunas personas, entran en trance, para posteriormente, canalizar los mensajes que les son dados a través de la escritura automática o la psicografía. La persona que sirve de mediador entre la vida y el sueño, escribe sin ser él consciente de hacerlo, todo lo que es revelado, predicciones futuras, acontecimientos inminentes, siendo sólo consciente de lo escrito al despertar del trance.

Otra de las predicciones que nos han llegado, o que se utiliza actualmente, es el análisis astrológico, la posición de los planetas, de las estrellas, de los cuerpos celestes, y cómo afectan a nuestras vidas, lo que comúnmente llamamos “horóscopos”, que en su vertiente más seria y científica serían las cartas natales de cada persona.

Son muchos los profetas que han dejado escritas sus predicciones, sus profecías, pero son muy pocos quienes realmente han pasado a la historia por ser relativamente aceptados y tomados en serio. Por ejemplo, Edgar Cayce, el “profeta durmiente“, ofreció más de 14.000 predicciones durante 43 años. El más conocido, sin duda, es Michel de Nôtre-Dame (Nostradamus), a quien dediqué un episodio entero exlusivo a sus predicciones.

https://jorgepalazon.wordpress.com/2011/10/21/la-profecia-del-juicio-final/

Hay episodios asombrosos, como el que ocurrió durante uno de los bombardeos sobre Berlín en 1.944, donde un hombre llamado Nicol Rycempel, encontró entre los escombros de la Iglesia de San pablo, un tubo de plomo donde había oculto un manuscrito del siglo XIX, donde estaban escritos varios lemas o frases breves, donde uno rezaba: “El triunfo del Olivo“, frase emparentada con “De Gloria Olivae” del profeta San Malaquías.

El olivo y el laurel, tienen desde tiempos muy antiguos, un símbolo profético, digno de los dioses. Existe una tradición medieval, que asegura que Guilhem Bélibaste (el último cátaro), antes de morir en la hoguera em el año 1.321, dijo: “Después de 700 años, reverdecerá el laurel”. Ya existe la creencia, que es una profecía que se cumplirá en el año 2.021 (justo los 700 años después de pronunciarla), y será el resurgimiento de los cátaros y un nuevo comienzo para la Humanidad.

Sir Isaac Newton, en una de sus interpretaciones numéricas, llegó a la conclusión que el fin del mundo, tal y como lo conocemos, ocurriría en el año 2.060. Otra de las fechas marcadas, ya nos pilla demasiado lejos, como la dada por el dominico Vicente Ferrer, quien dijo en 1.399, que el mundo terminaría pasados otros 2.537 años, es decir, en el año 3.936. ¿Por qué esos años exactamente? Simplemente, porque basó sus predicciones en el nº de versos que contenía el “Salterio” o Libro de los Salmos.

Se han dicho muchas cosas, como que el anticristo estaría reencarnado en un hombre de raza negra de gran poder llamado Mabus. Y ahí llego Obama a la Casa Blanca, cuyo nombre es Obama Barack Hussein (el Mabus de las profecías?). También se asocia el principio del fin, con la llegada al poder de una mujer. A mí estas profecías, me suenan más a ciertos rechazos antiguos, que aún persisten, sobre la raza negra y contra la mujer, en tiempos donde pertenecer a cualquiera de esas dos condiciones, no era una ventaja, por lo que pensar que alguien de raza negra o una mujer, lograran un excesivo poder, seguramente sería sinónimo de un peligro para los designios del resto de seres.

Han habido muchos profetas y videntes en la historia, muchas fechas apocalípticas, en cada cultura, cada religión. A principios del primer milenio, hacia el año 1.100 d.C., existió la figura de Bernardo de Claraval, el protector de los templarios e impulsor de la Orden Cisterciense, quien tenía entre sus hombres dos personajes famosos por sus visiones, Malaquías de Armagh e Hildegarda de Bingen, quien hablaba de las “Seis Edades del Hombre” antes de su destrucción.

Las edades del hombre, son las etapas por las que ha pasado (y debe pasar) la Humanidad desde su creación. Quienes primero hablaron de estas edades, fueron Hesíodo y Ovidio. El primero hablaba de cinco edades del hombre, y Ovidio de cuatro. Actualmente, las edades que han ido pasando hasta nuestros días, son:

  • Edad de Oro (1.710 – 1.674 a.C.)
  • Edad de Plata (1.675 – 1.628 a.C.)
  • Edad de Bronce (1.628 – 1.472 a.C.)
  • Edad de los Héroes (1.473 – 1.103 a.C.)
  • Edad de Hierro (1.104 a. C. – hasta la actualidad)

Así que, sólo quedaría una nueva edad del hombre para nuestro final. También se ha hablado de estas edades, como la Edad del Padre (ley mosaica), Edad del Hijo (Evangelio) y la Edad del Espíritu Santo (Evangelio Eterno). Esto lo dijo Joaquín de Fiore, cuyas palabras y predicciones influyeron mucho en Cristóbal Colón, quien dijo: “El abad Joaquín, el calabrés, nos legó que había que salir de España para reedificar la Casa del Monte Sión”.

Colón se veía a sí mismo como un hombre predestinado a cambiar el rumbo de la Humanidad, y una de sus convicciones que le hizo partir en aquel viaje donde descubrió América, era encontrar al nuevo Mesías. Su nombre “Cristóbal”, ya hacía alusión al “portador de Cristo”, que el vio como una señal más para las funciones que el mismísimo tuvo para él. Colón escribió un libro de profecías, que era una recopilación de pasajes de las Sagradas Escrituras, que Colón veía como auténticos relatos para sus designios en vida.

Colón creía firmemente en el devenir inmediato del fin de los tiempos. En una carta que escribió en el año 1.501 a los Reyes Católicos, decía que antes de la consumación de este mundo, se ha de cumplir todo lo que ha sido escrito por los profetas, sobre todo, en lo que hacía referencia al descubrimiento y evangelización del Nuevo Mundo, y la recuperación de la Tierra Santa para la cristiandad. Colón pensaba que el mundo se acabaría en el año 1.657. Muchas de las riquezas traídas de la nueva tierra conquistada, se utilizaron para luchar contra la doctrina mahometana.

Podemos ver, cómo desde la antigüedad, el hombre ha buscado, y lo sigue haciendo, un significado o un mensaje oculto, y lo hace esencialmente buscando en La Biblia, donde se cree existe un lenguaje cifrado, que de ser revelado, cambiaría el rumbo de la Humanidad. Son muchos quienes se han aventurado a encontrarlo, Sir Isaac Newton entre ellos, pero hace pocos años, parece que alguien consiguió descifrar ese código bíblico.

Los códigos, son los secretos de lo divino, y los secretos siempre son revelados en algún momento. Sir Isaac Newton, es posiblemente la mente más aventajada de quienes más tiempo le dedicaron a encontrar ese mensaje cifrado en la Biblia. Newton buscaba tanto la existencia de Dios, como conocer las profecías futuras.

El código de la Biblia, se basa en la búsqueda de palabras o frases, mediante una técnica que se denomina “secuencia de letras equidistantes” (ELS – Equisdistant Letter Sequences).  Esto es la secuencia de letras que se obtiene cuando se comienza por una letra de un texto, se elige un número determinado, y se va saltando esa cantidad repetidamente. El Rabino Michael Weissmandel, encontró un patrón para encontrar esas “coincidencias”.

Las letras se disponían en una cuadrícula o matriz, para ver los resultados de forma más clara. Cuanto más cerca están las letras que forman las palabras, el error de coincidencia también será menor. Si nos vamos al comienzo de todo, el Génesis, comenzando desde la primera letra hebrea “tav”, hasta la siguiente vav”, después “resh” y por último “hei”, formando la palabra “Torá” en hebreo. Para ello, utilizó un intervalo de 50 caracteres o letras. La razón de que escogiera esta cifra, no fue casual, sino que se debe al número de días que el pueblo judío tardó en salir de Egipto, hasta que Yahvé les entregó el libro sagrado, la Torá. Esta secuencia de 50 caracteres, también lo hizo con el Libro del Éxodo.

Para dar un paso más, y verificar que los resultados que se iban obteniendo no eran casuales, ya que la probabilidad de encontrar estos resultados por azar, eran de 1:10.000.000 (1 entre 10 millones). Así que se hizo el mismo análisis con el libro “Guerra y Paz” de Tolstoi. Se eligió este libro, porque cotiene una cantidad muy parecida de letras que los Libros de Moisés. Tras el estudio, en “Guerra y Paz” no se extrajo ninguna consecuencia, ningún resultado, todo lo contrario que en el Génesis.

Pero si hubo un hecho destacado que hizo que el código bíblico se hiciera realmente notorio y estudiado de forma seria, fue cuando un periodista llamado Michael Drosnin, investigó el código para escribir un artículo sobre la veracidad de este hecho, y buscó el nombre del Primer Ministro israelí Yitzhak Rabín (Isaac Rabín), codificado una sola vez en toda la Biblia, concretamente sólo aparece en el Deuteronomio.

El resultado le sobresaltó, ya que cruzando a Yitzhak Rabín, aparecía la expresión “asesino que asesinará”. Ante este resultado, Droslin creyó que se trataba de una profecía, ya que Rabín seguía vivo, y creyó conveniente alertar al mismísimo Rabín del peligro que corría. En 1.994 se le envió una carta a Rabín en la que se decía: “Un matemático israelí, ha descubierto en la Biblia un código secreto que parece revelar hechos ocurridos miles de años después de su escritura. Nos ponemos en contacto con vd para advertirle, que la única vez que su nombre completo aparece codificado en la Biblia, lo hacen junto a las palabras “asesino que asesinará”.

Realmente, la frase que él traduce como “asesino que asesinará”, es leída sin ningún salto literal en Deuteronomio 4 versículo 42. En la Biblia, aparece como “el que sin premeditación ni rencor alguno, hubiera matado a su prójimo”. Un año después de mandarle esta carta a Isaac Rabín, éste fue asesinado el 4 de noviembre de 1.995, día que hubo preparado un mitin multitudinario en la Plaza de los Reyes (Tel Aviv – Israel, hoy plaza Yitzjak Rabin), con el eslogan «Sí a la Paz, no a la violencia». En su último discurso, Rabin dijo:

«Fui hombre de armas durante 27 años. Mientras no había oportunidad para la paz, se desarrollaron múltiples guerras. Hoy, estoy convencido de la oportunidad que tenemos de realizar la paz, gran oportunidad. La paz lleva intrínseca dolores y dificultades para poder ser conseguida. Pero no hay camino sin esos dolores».

Al terminar su discurso, y después de cantar la canción de la paz,  bajando del estrado fue disparado por la espalda por Yigal Amir.

Pero la realidad de todas las predicciones que Drosnin ha efectuado, y de que exista un verdadero código oculto en la Biblia, han sido desmontados por los científicos y diferentes estudiosos. La mayoría de quienes defienden la teoría de que exista un “código oculto”, son judíos ortodoxos, personas demasiado influenciadas por la religión, que encuentran y buscan cualquier dato significativo para aferrarse a que existe un código cifrado. Pero la ciencia ha demostrado que se trata de resultados demasiado especulativos, incluida la Universidad Hebrea de Jerusalén, que han llegado a la conclusión que se trata de una teoría infundada y poco convincente.

Esta misma Universidad, fue quien estudió los manuscritos de Sir Isaac Newton, averiguando que en 1.704, Newton se empleó a fondo en la tarea de calcular la fecha del fin del mundo, partiendo de un fragmento de la Biblia, en concreto del Libro de Daniel. Así dedujo que el mundo se acabaría 1.260 años después de la refundación del Sacro Imperio Romano llevada a cabo por Carlomagno, es decir, en el año 2.060.

Newton realizó esta suma, para poner fin a la conjetura de hombres imaginativos que señalaban que el fin sería pronto. Así que Newton, no lanzó ninguna profecía como se ha dicho. Sir Isaac Newton, además de un excelente científico, era un gran teólogo, y sabía que la teología se rige por principios, y la ciencia se rige sobre hechos comprobables.

Newton era un hombre de ciencia, y sabía que decir determinadas cosas, afirmar o negar otras, en el tiempo que vivía podía ser contraproducente. Newton escribió: “Sé lo que me conviene, y eso pasa por mantener en secreto mis escritos hasta que yo haya desaparecido”. Esos escritos, salieron a la luz 200 años después de su muerte. estaba convencido de haber resuelto un laberinto secreto, escondidos en las sagradas escrituras. Newton se consideraba a sí mismo el mejor de los cristianos, y veía en la Biblia a Dios hablando a la Humanidad.

Uno de los profetas más importantes fue San Malaquías, un obispo que vivió en la Irlanda del siglo XII. Su nombre verdadero era Maelmhaedhoc O’Morgair. En el año 1.139, inició un viaje hasta Roma. Una vez allí, San Malaquías se encontró una iglesia corrupta y un Papa que estaba a merced de los señores italianos. En ese instante, tuvo una visión. que constaba de frases en latín, sin un sentido específico para él, que describían a 112 Papas que dirigirían la iglesia católica hasta el fin de los tiempos. Cada Papa, tenía su lema en latín. Cada frase representa la naturaleza, el nombre o destino, o el escudo de armas de cada Papa, hasta el día del Juicio Final.

Estos son algunos ejemplos de cada lema asociado al Papa correspondiente:

Papa: Pío VI      Lema:Peregrinus Apostolicus” (Peregrino Apostólico).

Es el Papa 96 de la lista de San Malaquías. Pío VI fue apresado y hecho prisionero una vez instaurada la República en Italia. El Papa fue llevado por diferentes lugares como prisionero, hasta que finalmente falleció en el año 1.799, pasando a la historia como un “peregrino apostólico”, ya que estuvo en tierras extrañas durante su cautiverio.

Papa: Pío VII       Lema: Aquila Rapax” (Aguila Rapaz).

Es el Papa 97 de la lista de San Malaquías. Napoleón, despojó a Pío VII de todos sus bienes terrenales, obligándolo a ir a Francia, donde lo retuvo como prisionero en la localidad de Fontainebleau, hasta que el Papa aceptó consagrarlo como Emperador.

Papa: Pío IX    Lema: “Crux de Cruce(Cruz de Cruz).

Es el Papa 101 de la lista de San Malaquías. La férula papal, es el pastoral particular del Papa, también llamado cruz del pescador. Pío IX lleva uno muy especial, que no terminaba en cruz latina ni en crucifijo, sino que tenía dos cruces en lugar de una. Se podría decir, que era una cruz sobre otra cruz.

Papa: León XIII    Lema:  “Lumen in caelo (Luz en el cielo).

Es el Papa 102 de la lista de San Malaquías. El nombre real de este Papa, era Vincenzo Gioacchino Raffaele Luigi Pecci, y el escudo de armas de esta familia (los Pecci), era un cometa en la noche atravesando el firmamento, e iluminado los cielos.

Benedicto: XV    Lema: “Religio Depopulata” (Religión Devastada)

Es el Papa 104 de la lista de San Malaquías. Durante el pontificado de Benedicto XV, tuvo lugar la Revolución Rusa de 1.917 que implantaría el ateísmo en Rusia, que se contagió a muchos otros países. También comenzó la I Guerra Mundial, donde murieron millones de cristianos. Fueron tiempos devastadores para la religión y la fe.

Papa: Juan XXIII    Lema: “Pastor y Nauta” (Pastor y Marinero).

Es el Papa 107 de la lista de San Malaquías. Antes de llegar al papado, en 1.958, fue patriarca de Venecia, una ciudad marítima, famosa por sus marineros y navegantes.

Papa: Pablo VI   Lema: “Flos floram” (Flor entre flores).

Es el Papa 108 de la lista de San Malaquías. Su escudo de armas, era un lirio rodeado de lirios.

Papa: Juan Pablo I   Lema: De medietate Lunae” (De la Media Luna).

Es el Papa 109 de la lista de San Malaquías. Su nombre real era Albino Luciani (luz blanca). Fue elegido el 26 de agosto del 1.978, esa noche, la luna estaba en “media luna”.  También su nacimiento, su ordenación sacerdotal y episcopal, así como otros importantes eventos de su vida, ocurrieron en noches de media luna.

Papa: Juan Pablo II     Lema: De labore solis” (el eclipse de Sol).

Es el Papa 110 de la lista de San Malaquías. Es el único Papa, que nació bajo el influjo de un eclipse , y fue enterrado durante un eclipse.

Papa: Benedicto XVI   Lema: “De gloria olivae(De la gloria del olivo).

Es el Papa 111 (penúltimo), de la lista de San Malaquías. Estamos viviendo sus años de pontificado, y hasta que éste no termine, el lema profético de San Malaquías es aún un interrogante. Benedicto XVI, escogió este nombre, para honrar a Benedicto, creador de la Orden de los Benedictinos, quienes reciben el apelativo tradicional de “olivetana”.

Después de estos lemas, San Malaquías escribió:

“Durante la última persecución a la Santa Iglesia Romana, se sentará en la silla San Pedro el Romano, quien cuidará de su rebaño en medio de numerosas tribulaciones. Después de esto, la ciudad de las siete colinas será destruida y el temible juez juzgará al pueblo”. La ciudad de las siete colinas, es Roma, cuya destrucción también aparece en las profecías de Daniel y San Juan en el Apocalipsis. 

Otra de las profecías aún por llegar, concretamente el 24 de octubre de 2.021, es el regreso de los cátaros. Guilhelm Bélibaste fue el último cátaro. El catarismo afirmaba una dualidad creadora (Dios y Satanás), y predicaba la salvación mediante el ascetismo y el estricto rechazo del mundo material, percibido por los cátaros como obra demoníaca. La iglesia consideraba a los cátaros unos herejes, siendo perseguidos y empujados a la clandestinidad.

Guilhelm Bélibaste, fue llevado a la hoguera el 24 de octubre de 1.321, y mientras ardía en la hoguera, dijo: “Al cap de set cents ans verdegerai lo laurel (Dentro de 700 años, el laurel reverdecerá)”. En ese instante, su cuerpo fue consumido por la hoguera. La salida de entre las llamas de una paloma blanca, confirmaba la metempsicosis o transmigración del alma. Tras él, ya no se envió a nadie a la hoguera hasta muchos años después.

La religión cátara era puramente espiritual, desprovista de culto y de templo, donde la Naturaleza era el lugar perfecto para estar en contacto con Dios, y donde se levantaban los altares en piedra. Su religión se basaba en el dualismo “alma = bien ; cuerpo = mal”, el enfrentamiento entre el Bien vs el Mal. Los cátaros creían en Cristo pero no en la cruz, al considerarla un símbolo del martirio, y leían sobre todo el Evangelio de Juan.

En este evangelio (capítulo 8, versículo 10-11), se dice: “El tercer ángel tocó la trompeta; cayó del cielo una gran estrella, ardiente como una llama; cayó sobre la tercera parte de los ríos y sobre las fuentes de las aguas”. Es decir, la caída de un enorme cuerpo celeste que arrasará con la vida en la Tierra. Uno de esos aniquiladores totales podría ser el Apophis. Actualmente, se encuentra a 15.000.000 km de la Tierra.

Don Yeomans, director del programa de Objetos Cercanos a la Tierra de la NASA, ha dicho hace unos pocos días: “Con los nuevos datos proporcionados por los observatorios ópticos de Magdalena Ridge (Nuevo México) y Pan-STARRS (Hawaii), junto con datos muy recientes proporcionados por el radar Goldstone Solar System, hemos determinado con eficacia, que la posibilidad real de un impacto con la Tierra de Apophis en el 2.036, es relativamente pequeño”.

El 13 de abril de 2.029, el Apophis pasará a tan solo 31.300 km de la Tierra. Pero mucho antes, un mayor acercamiento de un asteroide mucho menos conocido, va a ocurrir a mediados del mes que viene, cuando un asteroide de 40 metros de diámetro (2012 DA14), sobrevuele la superficie de la Tierra a 25.000 kilómetros de distancia escasamente.

Asteroides que han pasado relativamente cerca de nuestro planeta anteriormente, fue el 1996JA1, que el 19 de mayo de 1.996 pasó a 445.000 km yendo a una velocidad de 58.000 km/h. Lo realmente inquietante, es que se descubrió sólo cuatro días antes por unos estudiantes de astronomía. En 1.989, otro pasó a 700.000 km de la Tierra, con un diámetro de 1,5 km. Un asteroide de ese tamaño (el Apophis tiene 300 metros de diámetro), si chocara con la Tierra, la explosión equivaldría a 20.000 millones de toneladas de TNT. El año pasado, el 27 de junio de 2.012, el 2011MD pasó a 12.070 km, es decir, muy muy cerca en términos astronómicos.

Aunque recientemente se ha comunicado que la probabilidad de que el Apophis colisione con la Tierra es reducida, hay astrónomos que se muestran convencidos del peligro real sobre este asteroide, como el ruso Leonid Sokolov, quien alerta de una posible colisión para el 13 de abril del año 2.036, y donde ha comunicado que sería conveniente intentar desviarlo de nuestra trayectoria.

Otro peligro que nos acecha, es el cometa Swif-Tuttle, formado por tres rocas de 9.000 metros cada una, que nos visitará el 14 de agosto del 2.126, y donde la probabilidad de impacto sería de 1:10.000. Hay que decir, que estas estimaciones de impacto son aproximadas, ya que existen muchas variables que condicionarán si ese cálculo será mayor o menor en un futuro. Un mínimo error de cálculo, significa millones de km de distancia de error en su trayectoria, a lo que hay que sumar las fuerzas cósmicas que actúan sobre el cometa, que variarán su órbita, y más aún cuando se acerque a nuestra estrella.

Otra amenaza es el asteroide NT7, de 2 km de diámetro (casi 6 veces más grande que el Apophis), cuya fecha de un posible impacto es el 1 de febrero de 2.019. Son muchos los asteroides encontrados, que se vigilan diariamente, se estudia su trayectoria y se observan para saber si se convertirán en una amenaza real, en el cuerpo celeste del Apocalipsis. Lo que parece evidente, es que las profecías, son sólo eso, sueños o visiones de determinadas personas, que en la mayoría de los casos no se han llegado a cumplir, y muchas otras se han manipulado para asemejarlas con determinados acontecimientos históricos.

Pero estas rocas, son amenazas reales, que ahora mismo viajan por el Universo, y muchas de ellas se acercan a nuestro planeta, y otras, aún siguen ocultas entre la oscuridad, y nuestro desafío es encontrarlas, estudiarlas, rastrearlas, y llegado el momento, si se convierten en una amenaza para la supervivencia de la Humanidad, tengamos los recursos para intentar defendernos, porque si no lo tenemos o no lo conseguimos, la seguridad de una destrucción total es un cálculo muy aproximado de lo que podría ocurrir.

Una cosa es evidente, ese día llegará, la pregunta es… ¿Cuándo?

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Una respuesta a “Profecías Futuras

  1. Excelente post!!… Como siempre. Un abrazo

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