Archivo mensual: marzo 2014

La Verdad sobre el Arca de Noé

Se estrena a nivel mundial la película “Noah” (Noé), donde en un mundo asolado por los pecados humanos, Noé, un hombre pacífico que sólo desea vivir tranquilo con su familia, recibe una misión divina, construir un Arca para salvar a la creación del inminente diluvio. Todo comienza cuando, cada noche, Noé tiene el mismo sueño, las visiones de muerte provocada por el agua, seguidas de nueva vida en la Tierra. Para poder salvar a su familia, Noé empezará a construir una sólida embarcación dirigida por Dios.

Esto es lo que la mayoría conoce de Noé, y que en su Arca, entraron todo tipo de especies de animales, poniéndose a salvo de la destrucción y del fin del mundo. Pocos conocen que Noé era viticultor, y una noche, se excedió bebiendo su propio vino, cayendo inconsciente. Sus hijos Cam y Set lo encuentran desnudo y se lo llevan. esa noche, Noé tuvo su primera visión del diluvio.

Y Dios dijo a Noé: “Hazte un arca de madera de gofer; harás aposentos en el arca, y la calafatearás con brea por dentro y por fuera. Y de esta manera la harás: de trescientos codos la longitud del arca, de cincuenta codos su anchura, y de treinta codos su altura. Una ventana harás al arca, y la acabarás a un codo de elevación por la parte de arriba; y pondrás la puerta del arca a su lado; y le harás piso bajo, segundo y tercero “. (Genesis  6:14-16)

Ernest Mayr, uno de los taxonomistas  más importantes del mundo, afirma que existen más de 30.000.000 de especies de animales en el mundo, y que en aquella época, se conocían más de un millón, donde la inmensa mayoría son capaces de sobrevivir en el agua, por lo que no necesitarían ser salvados ni ser custodiados en el Arca. La mayoría de las especies que existen son marinas, no terrestres. Noé consiguió meter en el Arca a millones de especies en tan sólo siete días, cuando hubiera necesitado más de treinta años.

Si nos regimos por lo que dice el Levítico y el Deuteronomio, y sumamos, ganado, aves, etc… que especifican debe llevar consigo Noé al Arca, el número de animales baja considerablemente a unos cientos. Entonces, ¿para qué le hizo Dios levantar una nave tan grande como el Titanic?

El Dr. Morris y el Dr. Whitcomb en su libro “El Diluvio del Génesis“, afirman que no más de  35.000  animales necesitaron refugiarse en  el Arca. Una vez dentro del Arca, había sólo ocho personas (Noé y su esposa, sus tres hijos Sem, Cam y Jafet, y las respectivas parejas de éstos), para alimentar y para mantener las condiciones salubres a todos los animales. Sin embargo, varios científicos han sugerido que los animales puedan haber entrado en un tipo de inactividad. Se ha dicho que en casi todos los grupos de animales hay una indicación de una habilidad latente de hibernar o por lo menos de entrar en un estado de letargo. Quizás estas habilidades se intensificaron de forma sobrenatural durante este período. Con sus funciones corporales reducidas a un mínimo, la responsabilidad de su cuidado se habría reducido grandemente.

Existen en las antiguas civilizaciones historias sobre un diluvio universal.

Mito Griego: cuenta cómo Zeus, decidió destruir a los humanos con un diluvio, y prometió al resto de dioses  que crearía una nueva raza de seres perfectos. Prometeo, avisó a Deucalion de los planes de Zeus, y éste escapó con su mujer, Pyrrha, en un arca, que al décimo día encalló en una montaña.

Mito Chino: El hombre que se salvó del diluvio, se llamaba Un-Wah.

Mito Hawaiano: Quien se salvó de la inundación se llamaba Nu-U, nombre muy parecido al de Noé.

Mito Escandinavo: El héroes, en esta ocasión, escapa del diluvio con su esposa en un gran velero llamado Bergalmer.

Mito Mexicano: El héroe se llamaba Coxcox, quien junto a su esposa Xochiquetzal, escapó del cataclismo e un enorme barco, después de haber sido avisado por un ser divino, quien le dio instrucciones para construir un barco.

Mito Tolteca: Cuentas como en tiempos ancestrales, la Tierra experimentó fuertes lluvias, donde el agua cubrió toda la tierra y las montañas más altas. Sólo consiguieron salvarse unos pocos humanos. Los supervivientes, tenían miedo de que ocurriera otro diluvio, así que decidieron protegerse, refugiarse, construyendo una torre enorme para salvarse de las futuras inundaciones.

El problema que tenían, es que esos humanos hablaban lenguas diferentes y no conseguían entenderse unos de otros, por lo que se separaron y fueron a varias partes del mundo. esta historia es muy parecida a la Torre de Babel.

La ciencia, sabe exactamente cuánta agua hay en los océanos y mares, cuánta hay en los casquetes polares, en las rocas y en la atmósfera. La Biblia dice que diluvió durante 40 días y 40 noches, aún así, si esto fuera cierto, es imposible que se hubieran cubierto los continentes. También apunta la Biblia, que mucha de ese agua provino de aguas subterráneas, manantiales y géiseres. Aún tomando todo esto como cierto, sería siendo imposible. Es más, si toda esa agua existiera realmente, el suelo que pisamos, serían arenas movedizas, lodo, barro… y no podríamos caminar. Habría tanto vapor de agua en la atmósfera, que no podríamos respirar y la presión atmosférica nos aplastaría los pulmones. Los géiseres, liberan grandes cantidades de sulfuro, totalmente nocivos para la vida en nuestro planeta.

Estos son sólo unos pocos datos para comprender y darse cuenta, que aquello que se nos enseñó sobre este acontecimiento, es imposible. Ahora bien, ¿existió realmente el Arca? Y si fuera así, ¿qué llevaba en su interior? ¿existió Noé? ¿Es posible que viviera 950 años?

En 1.947, dos pastores beduinos encontraron unos rollos de pergaminos en una gruta de la cueva de Qumrán, a orillas del Mar Muerto (Cisjordania). Estos pergaminos son más conocidos como los Manuscritos del Mar Muerto. Datan del 250 a.C., y en ellos se encuentran los textos más antiguos en lengua hebrea del Tanaj o Antiguo Testamento.

En uno de esos manuscritos se narra el extraño nacimiento de Noé. Ese pergamino es conocido como el Manuscrito de Lamec. Lamec era un pastor, que descubre que su mujer está encinta, cuando él llevaba fuera desde hace muchos meses. Su mujer jura que no ha estado con nadie, y no ha sido tocada por ningún otro hombre.

Lamec acude a su padre Matusalén, quien le dice que no puede ayudarle, ya que cree a los dos. Así que Lamec va a ver a su abuelo (el padre de Matusalén), que se llama Enoch, quien le dice que su esposa, ha sido inseminada por los dioses y que debe aceptar al hijo que lleva dentro, porque va a ser la nueva generación de la raza humana. El hijo que nacerá por obra divina se llamará Noé.

Matusalén vivió 969 años, Noé 950 y Lamec 777. ¿Cómo puede ser posible que un ser humano viva esa cantidad de años? Yo creo que la Biblia quiere enfatizar con estas cifras, que la vida del hombre se hará más corta a medida que éste se aleje de Dios. Así que, cuanto más fiel le seas, más tiempo vivirás. Hay que reseñar que en esa época, no existía un concepto de vida tras la muerte, y por tanto, de una recompensa en el más allá. Dios premiaba a los fieles aquí, en la Tierra y en vida.

Los números no explican una cantidad sino una idea, un mensaje.  Adán murió a los 930 años, es decir, 1.000 (el nº de dios) – 70 (el nº de la perfección). Por su pecado, Adán no pudo alcanzar el número de Dios. Hay unas cifras que hay que tener muy en cuenta para comprender las edades de muchos personajes bíblicos.

Enoch vivió 365 años (como el nº de días del año solar), que indican una vida completa. Dios premia su fidelidad de otra forma. De Enoch no se dice que murió, como los otros patriarcas, sino que anduvo con Dios, y que desapareció porque Dios se lo llevó.

Abraham vivió 175 años, es decir, 7 x 5 x 5; Isaac 180 años. es decir, 5 x 6 x 6 y Jacob vivió 147 años, es decir, 3 x 7 x 7. Como interpreta la Cábala, se empieza por el nº 7 (nº de la plenitud) con Abraham, y escalando de dos en dos se llega al nº5 de Isaac y al nº3 de Jacob. Mientras estos primeros nº disminuyen, aumentan progresivamente los nº multiplicados: 5, 6, 7.

Por ejemplo, los 153 peces de la pesca milagrosa de la que habla el evangelio, es el resultado de (10 + 7) x 3 x 3, es decir, la perfección de la Ley de Dios (Mandamientos) + la plenitud de la gracia (nº 7), multiplicados por la máxima perfección de Dios (nº 3). Así que los números que aparecen en la Biblia, no son otra cosa que mensajes, cifras para nada aleatorias.

El Diluvio no duró 40 días y 40 noches como dice el Génesis. Noé construye su Arca en pleno desierto, siguiendo las instrucciones de Dios, quien le dio las medidas exactas de tan colosal construcción. La longitud del Arca era de trescientos codos; anchura cincuenta codos; altura treinta codos. Es decir, 150 metros de largo, 25 metros de ancho y 15 metros de altura. Un codo correspondía a 45 centímetros (la longitud desde el codo hasta la punta del dedo corazón). Así que el Arca tenía las medidas de un trasatlántico. ¿Cómo pudo Noé, sus tres hijos y sus mujeres, construir semejante embarcación en pleno desierto y sin los conocimientos de ingeniería necesarios?. Por lo visto, tardaron cien años en construir el Arca.

El Arca se llama “Teba“, que en hebreo significa “caja o compartimento”. Los hebreos poseían una palabra específica para barco, pero no la utilizan para describir el Arca. Es decir, el Arca realmente no era una construcción navegable, sino que era una caja rectangular sin quilla, arcos o apoyos en la popa y otros elementos esenciales para la mar.

Esta caja rectangular sería totalmente incontrolable en los mares tempestuosos, y seguramente se habría dado la vuelta repetidamente. Parece evidente, que la leyenda de la gran inundación, fue manipulada y modificada por los primeros sacerdotes hebreos para satisfacer sus propósitos.

Hay cientos de leyendas e historias, de diferentes culturas y religiones que hablan también de un Diluvio, donde el Diluvio es el medio para detener el crecimiento geográfico y para empezar de nuevo. Como ya comenté en un capítulo anterior, existe el famoso poema épico de la Epopeya de Gilgamesh, cuyas tablillas se descubrieron donde estaba asentada la antigua Biblioteca de Babilonia, en Nínive.

El nombre sumerio del héroe de esta epopeya es Ziusdra, como el utilizado en el Poema de Atrahasis, el acontecimiento original del diluvio. Utnapishtim es el nombre acadio o semita para el héroe y como tal, es el héroe del Poema Gilgamesh, la versión semita mejor conocida de la historia del diluvio.

En los textos sumerios, la palabra usada para el Arca es “Magurgur” (nave muy grande), y en los textos acadios y semitas, a ese Arca se le llama “rabitu elippu”. Las traducciones tradicionales describen a la nave como un cubo exacto, con una altura, longitud y ancho de 120 codos. Puesto que el codo acadio era de 20 pulgadas (46 centímetros), la nave sería un cubo perfecto de 200 pies (72 metros) en cada lado. Este diseño es totalmente no práctico para una embarcación.

El año 601 de la vida de Noé, el 1er día del 1er mes, las aguas se secaron y el Arca se detuvo sobre el Monte Ararat (Armenia).

El Diluvio es el inicio de un mundo nuevo, una nueva creación, donde se salva el justo. 40 días y 40 noches, como los 40 años de los judíos en el desierto (como analicé en el capítulo del Maná), como las 40 noches de Moisés en el Monte Sinaí, como los 40 días que el profeta Elías peregrina, como el profeta Jonás que anuncia la destrucción de Nínive 40 días antes, como los 40 días de permanencia de Jesús en el desierto para luchar contra las tres tentaciones, etc. Las interpretaciones numéricas son abundantes.

Noé distingue entre animales puros e impuros, determinado por su mayor o menor utilidad para el hombre, desde el punto de vista alimentario y para el sacrificio. ¿De cuánto espacio disponía Noé para albergar animales? Hay diferentes versiones del nº de celdas, que van desde 360 hasta 900. Según el Talmud, Noé vivía en las cubiertas superiores, más anchas y cómodas; los animales en las inferiores, pero el segundo puente se reservó para almacenar heno para los rumiantes. La cantidad necesaria para todo el año del Diluvio llegó a ocupar 146.000 codos cúbicos.

Cuando el Diluvio se desata, las aguas suben 15 codos (8 metros). Esto indica que es imposible que el Arca fuera un barco, porque no hubiera resistido esa fuerza. El Arca (en hebreo tdbah, el mismo término usado más tarde para la cesta en la que Moisés fue depositado sobre las aguas del Nilo), se habría hundido. Realmente, el Antiguo Testamento utiliza para el Diluvio la palabra “mabbul“, que es un término técnico que indica una parte del mundo, el océano celeste. Con el Diluvio vuelven a unirse las dos partes del mar y la Cábala, precisa que eran siete (nº de la plenitud) las puertas de las que surgía el agua.

Esta es la historia que nos han contado, y realmente yo me pregunto. ¿Cómo puede ser que hoy en día, todavía se crea y no se cuestionen estos hechos?. Personas que mueren al cumplir casi un milenio, un Arca como refugio de la raza humana y de los animales. ¿Cómo va a ser posible que unas pocas personas reúnan todas las especies sobre la faz de la Tierra?. Hay que empezar a interpretarlo todo, buscar un significado y un sentido a todo. No siempre lo verdadero es lo más verosímil, pero tampoco puede ser lo más incoherente.

Noé es un nuevo linaje puro en todas sus generaciones. Dios envió el diluvio por la maldad y corrupción del hombre. Dios no está contento con las imperfecciones constantes del ser humano. Por ejemplo, Dios destruye Sodoma y Gomorra por este motivo. En aquella ocasión, sólo salva a Lot y su familia. Dios envía a dos mensajeros divinos para salvarlos de la destrucción total por el pecado de los sodomitas. Y cuando toda la familia huye rumbo a Soar, la mujer de Lot mira hacia atrás y es convertida en una estatua de sal. ¿Por qué Dios salva a Lot y su esposa, y después hace esto?. Frente al castigo de Dios, no hay otra posibilidad que ser alcanzado o huir, no existe la alternativa de contemplar su destrucción. Lot y su familia no son dignos de mirar atrás.

He comentado varias veces, que existen muchas pruebas que evidencian que ha habido vida demasiado avanzada e inteligente en nuestro planeta hace miles de años. Tecnología u objetos que se denominan oopart (out of place artifact), literalmente “artefacto fuera de lugar”. Algunos son las piedras de Ica, el planeador de Saqqara, las lámparas de Dendera, mapa de Piri Reis, etc…  que ya analizaré en futuros capítulos. Son esculturas, inventos, herramientas, tecnología que se utilizó por una determinada civilización, pero que por la época de esa civilización y sus posibilidades, era imposible que pudieran inventar determinados artilugios o que conocieran algunas ciencias (astronomía, matemáticas…), fuera de su alcance y conocimiento.

Ahora bien, si realmente hemos sido ya visitados por esos seres superiores, que nos ayudaron a avanzar tecnológicamente, a enseñarnos a edificar, a leer los cielos, comprender los ciclos, etc… y lo hicieron en todo el planeta, es muy razonable que diferentes civilizaciones antiguas, separadas por miles de km y sin ninguna posibilidad de haberse conocido, hayan construido las mismas edificaciones, tengan relatos parecidos sobre dioses que bajan de los cielos, hayan conseguido transportar bloques de piedra que pesaban toneladas, crearan calendarios exactos o conocieran estrellas o galaxias fuera del alcance del ojo humano, solo visible con un potente telescopio, herramienta que no poseían.

Si todas las culturas narran un diluvio, pudo ser que ese Diluvio existiera, pero no aconteció como cuentan. ¿Pudo ser el Diluvio una forma de erradicar imperfecciones biológicas de la Tierra, y así volver a empezar en un punto con una raza más avanzada y perfeccionada? Muchos escritos hablan que la raza humana estaba en constante involución. Imaginemos que nosotros, tenemos el potencial de viajar a otros lugares lejanos y descubrimos un planeta habitado, pero aún muy lejos de nosotros en cuanto a inteligencia. ¿No intentaríamos acelerar el proceso evolutivo para acondicionar ese planeta y crear nueva vida inteligente? Me gustaría que se reflexionara sobre esta pregunta.

Imaginemos que al observar la vida en ese planeta, nos vieran bajar de los cielos, y les enseñáramos nociones básicas de diferentes conocimientos, por muy básicos que fueran para nosotros, para ellos sería un adelanto evolutivo abismal. Si viéramos que están estancados y hubiera que eliminar aquellos seres involucionados, ¿cómo haríamos para quedarnos con los más avanzados e inteligentes y deshacernos del resto?. La respuesta es, con armas de gran poder destructivo o con catástrofes naturales. Y nosotros, ahora mismo, poseemos la capacidad de utilizar ambas opciones.

Ahora bien, hay que construir una nave para que la información genética que queremos que sobreviva, no desaparezca, tanto de animales como de seres humanos. ¿Qué es más fácil, meter en un “Arca” dos ejemplares de todas las especies sobre ese planeta, o tener la información genética de ese ejemplar? La información genética (que hoy día podemos manipular, controlar y crear), se almacenaría en pequeños tubos de ensayo, y lógicamente, entrarían todas las especies del planeta en un Arca. Y este Arca, no tendría que ser como un trasatlántico. Así que el Arca realmente sería un Banco de ADN, un Banco de Datos.

No hay que olvidar, que las tablillas de la Epopeya de Gilgamesh, dice claramente: “Debes custodiar la semilla de toda cosa viviente”. Especifica que debe ser la semilla, ¿su ADN?

¿Cómo es posible que diferentes civilizaciones crearan pirámides señalando la misma constelación (Orión)? ¿Cómo es posible que estén situadas en sitios estratégicos del planeta? ¿Cómo es posible que tribus indígenas de África, Asia y América tengan rituales adorando a seres que bajan de los cielos con escafandras, y que han pasado de generación en generación? ¿Cómo es posible que hoy día no consigamos saber con exactitud cómo han conseguido edificar ciertos monumentos? ¿Cómo es posible que el interior de las pirámides se iluminara con luz eléctrica? ¿Cómo es posible que conocieran estrellas que no son visibles a simple vista de forma tan exacta? ¿Cómo es posible que el ser humano haya dado saltos evolutivos tan extremos?. Hay demasiados interrogantes para no tomárselo a broma.

La Biblia dice: Entonces Dios dijo, “hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza”. Analicemos la frase detenidamente. Aparece la palabra “Dios” en singular, para después decir “Nuestra imagen” en plural. Es decir, existen varios “dioses” conversando (también en el Corán aparece así especificado). ¿No puede ser posible que esos supuestos dioses que bajan de los cielos sean seres humanos? ¿No puede ser posible que al ver la involución aún de la especie, decidieran acelerar el proceso evolutivo y hacerlos a su imagen y semejanza? No es ninguna locura, es más, esta teoría entra dentro de una lógica más apabullante que todo lo que nos cuentan las escrituras.

Hay que intentar reflexionar, darle un significado más amplio a nuestro mundo, a aquello que nos quieren decir nuestros antepasados, a remitirnos a la pruebas, a lo tangible, pensar que no estamos solos en un Universo tan extenso, que la vida es el fin del cosmos, en cualquier rincón donde se den las condiciones idóneas para la vida. ¿No es más lógico pensar que hay más vida ahí fuera a pensar como ley divina unos escritos que no tienen sentido alguno?

Para clonar a una persona, solo necesitamos el 5% de su información genética. ¿Cómo es posible que la raza humana, la más avanzada que existe, contenga toda la información primordial y básica en un 5% del total? ¿Y el 95% restante? Pues es sólo basura genética, que realmente no influye, Y esto es ciencia, no son invenciones.

Y lo más curioso, es que existe un gen llamado HAR1, que nos distingue y diferencia realmente de todos los animales. Muchas veces hemos oído aquello de, el ser humano comparte con el delfín, el chimpancé, más del 90% de su información genética. Pero el gen HAR1 sólo lo posee el ser humano, y nadie sabe cómo ha llegado ahí. Los genes evolucionan, mutan, menos el HAR1, que permanece inalterable. ¿Cómo ha llegado hasta ahí?

HAR1 significa “Región Humana Acelerada 1“, y esto es porque se trata de un gen que afecta de forma directa en la evolución de nuestro cerebro, y lo hace de una forma muy rápida, demasiado rápida para la evolución.

El chimpancé, cuyo genoma se secuenció completamente en 2.005, puede compararse con el nuestro de forma literal en un 96% de su extensión, y de ella, el 99% de sus genes son idénticos a los nuestros. Es decir, de los 3.000 millones de pares de bases que forman nuestros genes, 2.970 millones son idénticas a los del chimpancé, y únicamente 30 millones de pares de bases han sufrido cambios desde que nuestros dos linajes se separaron, hace 6 millones de años.

Esto significa  que chimpancés y humanos únicamente se diferencian en unos 200 — 300 genes. La gran diferencia la ha marcado el HAR1.

David Haussler, director del Centro de Ciencia Biomolecular e Ingeniería de la Universidad de California (CBSE), dijo: “aunque todavía no podamos explicar la influencia de este descubrimiento, saber que hay un nuevo gen que influye en el desarrollo del cerebro, nuestro órgano más específico, es apasionante”.

La duda que surge sobre el origen de este gen, es que no sabemos realmente su funcionamiento, su momento de desarrollo, cómo se implantó en nuestro código, pero sí se sabe que desde que está presente, el grosor de la corteza es el triple que en nuestros antecesores. Gracias al HAR1 nuestro cerebro está más desarrollado y tiene más funciones que en cualquier otro animal.

Si una raza superior quisiera dejar un mensaje que jamás desaparezca a una civilización, podría elegir edificaciones, escritos, conocimientos, etc.. pero el mejor sitio es el ADN, la información genética. Siempre va con nosotros, tiene cabida miles de millones de bytes de datos, se puede comprimir la información en modo de mensajes cifrados, pasa de generación en generación. ¿Es este el motivo por el que el 95% restante pensemos que es basura genética? Si un día llegáramos a descifrar todo el genoma humano, ¿podríamos encontrar mensajes ocultos?

¿Es el HAR1, la modificación que se consiguió implementar en los antiguos homínidos como los Neandertal y Cromañón, dando  lugar al Homo Sapiens, y dando lugar a ese tan buscado eslabón  perdido? Todas las pruebas científicas, apoyadas por la lógica y la razón, apoyan que la evolución como tal, no es una explicación plausible, ya que se hubieran necesitado miles de millones de años más para llegar a este punto de evolución que nos encontramos actualmente, con un cerebro tan desarrollado, y que debió existir un hecho puntual, que acelerada ese proceso.

Pero no solamente es muy probable y todo apunta a ello, que la inteligencia y el ser humano fue creado por modificaciones genéticas, sino que la propia vida en la Tierra fue creada desde el Espacio.

La mayoría de las personas con las que hablo, tienen dos teorías sobre la evolución: 1.- todo está en manos de Dios y 2.- todo encaja en la evolución. Obviamente, la mayoría de las personas dicen lo que saben, pero no saben lo que dicen.

Nos enseñaron que la vida en la Tierra, surgió a partir de materia sin vida, inorgánica, y que en un caldo primitivo, gracias a la electricidad generada por las tormentas, repentinamente, surgieron proteínas complejas.

La forma de vida más pequeña conocida es la célula. Para la formación de células, se requiere de muchas proteínas, y la proteína más simple que puede concebirse, consta de 239 moléculas. Así que una molécula de proteína, constituye un gran número de aminoácidos y enzimas, que deben unirse en un orden establecido, nada de azar.

El profesor James F. Coppedge (director del Centro de Investigación de la Probabilidad Biológica), calculó la probabilidad para que ocurriera dicho suceso. El resultado era 1:10 elevado a 23, es decir, 1 posibilidad contra 10.000.000.000.000.000.000.000. En ese caldo original, se dio exactamente la probabilidad para que la célula naciera.

Y esa célula, en unas condiciones adversas para la vida, con una atmósfera llena de metano y amoníaco, radiación ultravioleta, etc… y donde el oxígeno sería un veneno mortífero, tuvo la capacidad de reproducirse. Y esto sólo se puede conseguir teniendo una cadena de ADN, por muy simple que fuera esa cadena. Lo fue transmitiendo a generaciones de células, hasta que se formó una bacteria. Una bacteria, ya tiene una función, ya posee información de lo que debe hacer. De la “nada”, del azar más increíble de todos los tiempos, se creó una célula, la cual, por causas increíbles, consiguió transmitir ADN para crear vida “inteligente”, con una función esencial y precisa.

En este punto preciso, es donde la mayoría recurre a la mano de Dios para tener una respuesta, pero esta respuesta no existe, es ilusoria. Dejar todo el peso de la duda a la existencia de un Dios, no es una postura evolutiva.

Me parece realmente llamativo, cómo las personas utilizan los datos, las estadísticas y los números para su propio beneficio, de forma absurda, e interpretan los resultados de forma tan aleatoria.

Pongamos un ejemplo: Vd está enfermo, y el doctor le dice que para poder seguir llevando una vida sana y plena, debe pasar por quirófano. Eso sí, es una operación donde las probabilidades de éxito son de un 90% de salir bien, contra un 10% de salir mal. La gran mayoría, sin dudarlo, se someterán a la intervención, porque ven en esos porcentajes grandes posibilidades de que todo salga correctamente. Esos datos, están plasmando que de cada 100 operaciones, 10 no salen como debería, pero 90 personas lo logran.

Ahora bien, llega la ciencia y los mejores profesores del mundo en su campo, como el profesor Harold Morowitz, físico de la Universidad de Yale, quien calculó la probabilidad de que la bacteria más sencilla, fuera producida mediante modificaciones accidentales, donde el resultado era 1:10 elevado a 100.000.000.000, es decir, un número gigantesco para creer en la casualidad. La probabilidad de que haya ocurrido de la forma como nos lo han contado es totalmente improbable e imposible. Pues bien, aquí, muchas personas piensan que ese 0,0000000000000000000000000000000000000000000001% (y así muchos ceros consecutivos) de probabilidad, se dio claramente gracias a Dios o gracias al azar. Creo que muchos deben replantearse seriamente algunas cosas.

Desde hace décadas, ningún científico serio y honesto acepta que la vida se haya originado por casualidad.

El profesor Fred Hoyle (director de Astronomía Teórica de Cambridge), y el profesor Nalin Chandra (director de Matemáticas Aplicadas de la Universidad de Cardiff), llegaron a la conclusión que, concibiendo o aceptando que el caldo primitivo contuviera 20 aminoácidos esenciales, la probabilidad para producir una sola enzima que funcionara, es de 1:10 elevado a 10N. Antes de que “N”, llegue al número 100, la cantidad de ensayos para producir dicha enzima, habría superado el número de átomos de todas las estrellas del Universo.

Todos estos datos, nos llevan a una reflexión, a una conclusión, que nos dice que la creación de la vida, por muy simple que ésta fuera, es un hecho realmente improbable, demasiado imposible de que surgiera, ni siquiera por azar, en un espacio de tiempo tan pequeño, y en unas circunstancias tan adversas.

Pues mucho de esto es lo que sucede con la evolución, que se necesita muchos más miles de millones de años de evolución para tener el tamaño del cerebro y sus características actuales, y es aquí donde el gen HAR1 cobra gran importancia, porque ese gen, no ha surgido por casualidad, así de repente, sino que es muy probable y teóricamente muy plausible, que este gen se haya inoculado en un homínido para crear una especie superior de forma muy rápida.

Contra la condición inconsciente de decir lo que sabes, existe la cognición consciente de saber lo que dices. (Jorge Palazón 23/03/2.014).

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¿Se Puede Predecir el Futuro?

¿Cuántos de vosotros, no ha intentado o no se ha sentido atraído alguna vez en acudir a una persona experta en artes adivinatorias? Todos hemos escuchado cómo alguien ha acudido o se ha puesto en contacto con estas personas, y cuentan cómo han acertado cosas que era imposible supieran de antemano. Y cuando escuchamos estas historias, siempre nos entra esa duda, ese atisbo de condicionalidad que nos hace reflexionar si realmente se puede adivinar el futuro. Y como seres mortales que somos, inseguros, llenos de miedos, sueños, esperanzas… a todos nos gustaría saber cosas de nuestro futuro, sobre todo si ese futuro es el que deseamos o se acerca a nuestras expectativas.

Pero nadie quiere saber el futuro a nivel colectivo, a nadie le interesa si el ser humano va a progresar como humanidad, si se va a erradicar el hambre, si vamos a evolucionar correctamente… nada de esto es relevante cuando alguien acude a un vidente. En estos casos, el ser humano se vuelve individual, egoísta, y lo único que desea que le digan, es aquello que ansía escuchar. Y si lo que le dicen no es lo que esperaba, no tomará esa predicción como acertada o correcta, y seguramente acuda a otra persona para una nueva predicción.

Ahora bien, ¿son todas las artes adivinatorias válidas? Existen muchísimas formas de predecir el futuro, desde las más conocidas como la cartomancia, tarot, quiromancia (leer las líneas de la mano), bola de cristal, oniromancia (interpretación de los sueños), selenomancia (mediante las fases y aspectos de la luna), etc… a las menos usuales y absurdas como la nefelomancia (según la forma de las nubes), filodoromancia (ruido de los pétalos de rosa al caer), halomancia (al echar sal al fuego), etc…

Existen muchísimas artes adivinatorias, a cual más esotérica, absurda y sin ninguna base científica, a la que ninguna persona debería hacer caso. Pero tal es el deseo de muchas personas por conocer sus designios, que acuden a cualquier método adivinatorio para calmar sus inquietudes. Y esto, ha originado un aumento exponencial de personas dedicadas a este campo, programas de televisión, y un aumento de la demanda.

Actualmente, cualquiera de nosotros puede encender la TV, y se encontrará en algún canal con un programa de este tipo, donde llama la gente, y donde las tarifas son muy elevadas, desproporcionadas, y donde se ha demostrado por diferentes medios de investigación, que todo es un gran negocio de la mentira, la estafa, el engaño y la estupidez. Aún así, muchos son los que se aferran a ellos para encontrar respuestas.

Existen muchas personas que dicen poseer el don de adivinar, de la videncia, cuando realmente lo único que poseen es no poseer escrúpulos.

Todo comenzó en 1.995 en la cadena TVL. Se trataba de un grupo de emisoras locales que ganaba millones de euros gracias a la programación ininterrumpida de videncia y concursos amañados, una fórmula que se sostenía a través de líneas telefónicas de alto coste que dejaban a la víctima media hora (el máximo tiempo estipulado legalmente), esperando al otro lado del teléfono para entrar en directo. Actualmente, si llamas y te mantienes a la espera ese tiempo, el gasto de esa llamada rondaría los 50€. Este importe, sumado a las cientos de llamadas que reciben, estamos hablando de un negocio que genera muchas ganancias por nada.

Estos programas tienen un muy bajo coste, no necesitan de publicidad porque se autofinancian con las llamadas de los espectadores, llenan la pantalla de impactos visuales para fomentar el impulso irracional de la audiencia y aprovecharse de la gente más débil. En mi país (España), ha proliferado mucho este tipo de programas en horario de madrugada, tanto es así, que llega a ser la única opción televisiva en los canales que no sean TDT o de pago. Octavio Acebes, Rappel, la Bruja Lola, Aramis Fuster, Sandro Rey, Silvia Raposo, Aída Romero, etc… son actualmente personajes notorios que se dedican a predecir el futuro de las personas.

Desde hace varios años, el canadiense James Randi,  escritor, ilusionista y escéptico, lleva sacando a la luz los fraudes relacionados con la parapsicología, pseudociencias, y supuestos poderes premonitorios de las personas. En 1.996 fundó la Fundación Educativa James Randi (JREF, por sus siglas en inglés). Esta organización intenta examinar las afirmaciones paranormales en condiciones controladas de experimentación. Entre 1.996 y 2.010, ofreció un premio de 1.000.000 de dólares a cualquiera que pudiera demostrar evidencia de cualquier poder o suceso paranormal, supernatural u oculto bajo ciertos criterios de observación. En esos catorce años, nadie ha superado las pruebas.

En este vídeo, podemos ver claramente como James Randi hace un experimento en una clase, para probar que la astrología sólo te dice lo que quieres oír.

La parte más difícil del proceso era conseguir que los aspirantes definieran con precisión qué podían hacer que fuera paranormal, cuál era su don o sus poderes, ya que la ambigüedad y la indeterminación son un recurso primordial de los charlatanes a la hora de declarar cualquiera de sus intentos como un éxito. Esta gráfica muestra claramente los resultados de todas las personas analizadas.

estadistica randi

Afirmaciones de poderes sobrenaturales. Confirmados a través del estudio, la experimentación y el análisis científico (cero resultados positivos). Rehusados a través de la experimentación (todas las pruebas realizadas). No ha habido nadie que haya podido comprobar que posea poderes.

Muchas de estas personas que han intentado demostrar que poseen un don especial, son personas con poderes adivinatorios, videntes, profetas… que creen predecir el futuro a través de los sueños, las cartas, telepatía, etc… Se ha demostrado con pruebas científicas e irrefutables, que ninguno posee ese poder y que todo es una farsa. Aún así, son miles de personas quienes acuden a ellos para encontrar respuestas, personas que quieren escuchar una mentira que les reconforte, a una verdad que les incomode.

James Randi fue el pionero, pero tras él, son muchas asociaciones quienes ofrecen cuantiosas cantidades de dinero para encontrar personas con verdaderos poderes adivinatorios.

En la India, el escéptico Basava Premanand fundó la Federación de Asociaciones Indias Racionalistas, que hace giras por localidades de la India para educar a la población y mostrarles el fraude de los gurús y faquires. Premanand ofrece 100.000 rupias a cualquier persona que pueda demostrar sus poderes psíquicos

Descrito por la BBC como un desmitificador de gurús (guru buster), Basava Premanand ha sido honorificado por el gobierno con su mayor premio por la promoción de los valores científicos entre el público. También en la India, Prabir Ghosh, ofrece 2.000.000 de rupias a quien demuestre que tiene poderes. Sus años de investigación, sacando a la luz las farsas y mentiras de charlatanes y curanderos, le ha ocasionado que hayan atentando 20 veces contra su vida.

Pero ya son muchos países quienes ofrecen dinero:

  • Los escépticos australianos ofrecen 100.000 dólares australianos.
  • La Asociación para la investigación escéptica (ASKE), ubicada en el Reino Unido, ofrece 12.000 libras.
  • Los escépticos del norte de Texas, ofrecen 12.000 dólares.
  • Los escépticos de Quebec ofrecen 10.000 dólares.
  • Un grupo de Nueva Zelanda que se hacen llamar “La Inmortalidad”, ofrecen 2.000.000 de dólares NZ.

Estos son sólo unos pocos ejemplos, pero existen muchos más de asociaciones o personas que ofrecen su propio dinero, para intentar encontrar a alguien que realmente posea poderes psíquicos, de adivinación, de predicción.

Pero si existe un lugar donde las personas más acuden para saber qué les deparará el futuro, son los horóscopos.

Un estudio realizado por E-Poll Market Research, una firma de servicios completos de investigación del consumidor cuantitativa y cualitativa, situada en Los Ángeles, llegó a la conclusión en octubre de 2.009, que casi 2/3 de las mujeres estadounidenses, leen el horóscopo de forma habitual, tanto para conocer qué le deparará el amor, trabajo, salud… así como para tomar decisiones financieras, inversiones o cambiar hábitos o estilo de vida. Esto significa que más de 100 millones de mujeres leen el horóscopo en EE.UU., donde muchas de ellas, les dan gran importancia y veracidad.

Un 55% de la población mundial es mujer. Actualmente más de 3.500 millones de habitantes en el mundo son mujeres. Si extrapolamos los datos a nivel mundial, unas 2.400 millones de mujeres leen de forma asidua el horóscopo en el mundo. Estos datos son muy reveladores del poder de atracción que tienen estas pseudociencias, y la búsqueda de respuestas a la incertidumbre de cada ser como ente individual. Estamos ante un mercado con una gran demanda y un gran poder de generar dinero fácil.

El estudio también reveló que las mujeres que usan los horóscopos:

  • El 37% lee los horóscopos para conocer la salud que iban a tener ese mes.
  • El 41% comparte su horóscopo con su entorno.
  • El 35% afirma que, dependiendo lo que diga su horóscopo, éste puede cambiar su estado de ánimo.
  • El 59% asegura tener un número de la suerte, donde el “7” es el nº más elegido, seguido por el “13”.
  • El 30% cree que las personas de otros signos, tienen una mejor vida sexual, simplemente por ser de ese signo.
  • Casi la mitad, lee el signo de su pareja, y dependiendo de lo que lea, actuará ese día de una manera u otra.

Leyendo estos resultados, vemos la incidencia que tienen los horóscopos en la vida de muchas personas, modificando su estado de ánimo, su actitud hacia los demás, e incluso creyendo que pueden empeorar su salud sin motivo alguno.

Si buscamos “horóscopo” en un buscador de internet, aparecen casi 100 millones de sitios sumando varios idiomas.

Parece claro, que la mayoría de la gente cree en ello, aunque no tenga ninguna base científica, y esté demostrado que es una farsa. En España, se gastan más de 1.000 millones de euros al año en que nos adivinen el porvenir. Es una cifra realmente elevada, con una demanda muy fuerte, que lo único que está consiguiendo es engañar cada vez más a mucha gente. Y lo curioso, es que un gran porcentaje de estas personas, asegurará que el dinero ha sido bien invertido, y que le han adivinado muchas cosas, pero lo harán simplemente por el hecho de no ridiculizarse, y por dar una imagen de que ha gastado su dinero de forma racional, y que los demás no vean en esa persona que ha sido una más de las estafadas y engañadas, demostrando un bajo nivel cultural en este aspecto.

Así que no es de extrañar, que un gran porcentaje de la población sea supersticiosa, y acuda a los amuletos, conjuros, hechizos, manías… para librarse de la mala suerte, o por contra, para atraer la buena suerte a sus vidas.

Seis de cada diez personas, manifiestan su disposición a creer en algo, cuando siete de cada diez le conceden poca o ninguna importancia a la religión, creemos porque queremos y ponemos nuestra fe donde más nos renta, por ejemplo, en la intuición (el 67% de los jóvenes confía más en ella que en su racionalidad).

Estamos marcados por el sentido de lo práctico y lo urgente. El 55% de las personas, no está dispuesto a creer en nada que no le resuelva problemas concretos. Y en ese menú cabe casi todo. Considerarse católico y tener veleidades esotéricas es reparar en la contradicción. De este tipo de creencias participa nada menos que el 59,2% de los jóvenes y 1/3 utiliza técnicas o herramientas esotéricas como el tarot, el péndulo, la ouija, los cristales… Entre las creencias más generalizadas están:

  • el destino (36%)
  • los ovnis y los extraterrestres (25%)
  • el horóscopo (23%)
  • comunicación con los espíritus (16%)

Consuelo Valero de Castro, autora de “Magia, hechicería y supersticiones de la Historia” y gran conocedora de la España mágica, recuerda una encuesta realizada en nuestro país en la década de los 80 y según la cual, “el número de bodas en los días 13 era un 60% inferior al de los otros días del mes, y si además ese día caía en martes, el porcentaje se elevaba al 85%”.

La Sociedad Española de Parapsicología ha cifrado en algo más de 1.000 millones de euros el gasto anual de los españoles sólo en adivinos y videntes, lo que viene a demostrar que la superstición es la mar de rentable para quien se decide a explotarla, sobre todo desde que en 1.989 se derogase la ley que hasta entonces perseguía a quienes, “por interés o lucro, interpretasen sueños, hicieran pronósticos o adivinaciones, o abusasen de la credulidad pública de manera semejante”.

Gran parte de nuestros miles de rituales supersticiosos, pivotan sobre tres ejes:

  1. sortear la muerte
  2. ahuyentar la pobreza
  3. espantar la soledad.

Es lo que se conoce como la triada (salud, dinero y amor). Y queremos llegar a conseguir la triada a través de la suerte. De ahí que una significativa cantidad de las supersticiones sea para atraerla. En Nigeria, por ejemplo, existe la creencia de que, si te llaman al móvil desde determinados números y descuelgas, puedes morir ipso-facto.

¿Quién de vosotros, no ha recibido una cadena de la “suerte”, que si no lo reenvías a “X” personas antes de un plazo determinado, tendrás mala o buena suerte? Todos lo habéis recibido, y sois muchos quienes reenvían el mensaje, por si acaso!!!!

Un estudio del psicólogo de la Universidad de Hertfordshire (Gran Bretaña) Richard Wiseman, autor de una interesante investigación sobre la suerte y los rituales vinculados a ella realizado a 4.000 personas, llegó a la conclusión que la gente que se autopercibe y se siente desafortunada, cree, por lo general, en supersticiones relacionadas con el mal fario, como las de romper espejos, pasar por debajo de una escalera o tener algún desafortunado encuentro con el número 13. Por contra, las personas que se describen como afortunadas tienden a poner en práctica comportamientos supersticiosos diseñados para atraer la buena suerte (tocar madera, cruzar los dedos…). En la encuesta de Wiseman, reconoció tener algún comportamiento supersticioso el 86% de los británicos. El estudio refleja que la gente supersticiosa tiende a sentirse preocupada respecto a su vida, tiene una fuerte necesidad de control y una muy baja tolerancia a la ambigüedad.

¿Es la generalizada incertidumbre que vive nuestra sociedad la que nos aboca a la superstición? Parece evidente que la incertidumbre es el término que mejor define la actual situación de la sociedad europea. Hay muy poca gente con convicciones sólidas (fundamentales o, al menos, críticamente razonadas). La mayoría son superficiales, y las personas son un objetivo claro de toda suerte de supersticiones, querencias, amuletos. Son, muchas veces, signos de inseguridad y no de una moda pasajera.

El fenómeno religioso surge con el despertar de la conciencia y ésta emerge inevitablemente contaminada por la magia.

Cuando el sentido religioso parece extinguirse, permanece en realidad como magia: las cartas, los adivinos, videntes… Existe un instinto muy fuerte de conocer  acerca de lo sobrenatural y misterioso, de ahí la creciente atracción por conocimientos provenientes de diferentes tradiciones religiosas y esotéricas.

En algunas sociedades, tribus y grupos, la figura del adivino está muy arraigada. En la antigüedad los adivinos eran considerados profetas, incluso los rituales mágicos surgidos de la alquimia derivaron en la química moderna. Nada es casualidad y la necesidad del ser humano de satisfacer la incertidumbre que genera el futuro siempre ha estado presente a lo largo de la historia.

Ahora bien, ¿dónde y cómo comenzó todo? Hace 2.500 años, una mujer predecía el destino de imperios y reyes. Pronunciaba sus profecías en estado de trance, y sus palabras eran adivinanzas que había que interpretar y reflexionar sobre ellas para comprenderlas. Esta mujer residía en el Santuario de Delfos, templo consagrado al dios Apolo. Esta mujer era conocida como el Oráculo de Delfos.

Algunas predicciones versaban sobre Alejandro Magno, la política griega, la destrucción de Troya… Todos, sin excepción, creían firmemente lo que el oráculo de Delfos vaticinaba. Incluso grandes escépticos que dudaban de todo como Platón, creía que las palabras del oráculo eran las palabras de los mismísimos dioses.

El oráculo de Delfos tenía que reunir una serie de requisitos, ya que el cargo era vitalicio. Debían vivir siempre en el Templo, debían ser jóvenes, atractivas y vírgenes. Sólo hacían predicciones desde febrero hasta octubre, y lo hacían una sola vez al mes. Es decir, sólo “trabajaban” nueve veces al año. Pero era tan agotador, que necesitaba de un proceso largo de descanso para restablecerse del trance, tanto física como psicológicamente.

La palabra oráculo tenía tres significados:

  1. sacerdotisa que pronunciaba las profecías.
  2. las propias profecías.
  3. el lugar donde se decían dichas profecías.

Pero no sólo fue esa primera mujer la considerada oráculo de Delfos, sino que su gloria duró un milenio, siendo varias personas quienes vaticinaron acontecimientos futuros. Así que el poder de la predicción no residía en las personas, sino en el lugar, en Delfos. La mitología griega, dice que Delfos es el centro exacto del Universo.

La leyenda cuenta, que al amanecer, Zeus soltó dos águilas, una desde el extremo oriental del mundo, y otra desde el extremo occidental, y ambas se encontraron justo en Delfos. El símbolo de Delfos es el ónfalo, el ombligo que representa el centro del mundo.

onfalo

El santuario estaba dedicado al dios Apolo (dios de las profecías), quien eligió a una mujer para que fuera su Suma Sacerdotisa, y la llamó Pitia (Pitonisa). La Pitia profería sus vaticinios en un estado de trance, convirtiéndose en la voz de los dioses. Antes de realizar sus profecías, se bañaba con agua de la Fuente de Castalia, después cogía una rama de laurel (el árbol sagrado de Apolo), se acomodaba en el asiento ceremonial, situado en el fondo del templo, y empezaba a profetizar. Mientras ella recitaba, varios sacerdotes anotaban sus palabras.

Era tal su poder, que no se podía tomar una ciudad sin consultar con el oráculo, tampoco cambiar leyes, absolutamente nada podía hacerse que pudiera cambiar los designios de una ciudad sin consultarla a priori. Tal era su poder, que miles de personas peregrinaban hasta Delfos para escuchar la palabra de los dioses. Cuando entraban al Templo, podían leer “Conócete a ti mismo“.

Las personas que conseguían ponerse cara a cara con la pitonisa, emitían su pregunta, y la pitonisa les respondía. Un día, en el siglo VI a.C., un rey poderoso quiso poner a prueba la fiabilidad del oráculo de Delfos. este rey se llamaba Creso, rey de Lidia, en la península de Anatolia, que en aquella época era la potencia más poderosa de Asia Menor.

Creso mandó emisarios a todos los oráculos de Grecia, para que les preguntaran si podían predecir qué iba a hacer justo cien días más tarde. Creso quería saber, en qué oráculos podía confiar. Cuando hicieron esta pregunta al oráculo de Delfos, dijo:

“Sé cuántos granos tiene la arena, y cuánto mide el mar; entiendo al mundo, y oigo la voz del que no habla; azota mis sentidos el sabor de la tortuga y del cordero que cuecen en bronce”.

Estas fueron sus palabras, y pasados los cien días, Creso mató una tortuga y un cordero, y los hirvió en un caldero de bronce. Realizó esa acción inverosímil, porque pensó que nadie podría adivinar que hiciera eso, ni siquiera ningún oráculo. Esta predicción, hizo que Creso ofreciera múltiples tesoros a la pitonisa.

Creso ansiaba tomar Persia para extender su imperio, así que tomó la determinación de ir hasta Delfos para preguntar en persona al oráculo sobre este ataque. La respuesta fue: “Si cruzas el río Halys con tu ejército, destruirás un gran imperio“. Creso tomó esta predicción como vaticinio de que podía realizar el ataque, así que se dirigió con su ejército hacia la guerra, cruzó el río Halys y fue derrotado, acabando con su propio reino en el año 590 a.C. Efectivamente, un gran imperio fue destruido, aunque no fuera el que Creso interpretó con las palabras del oráculo.

Creso reprochó y culpó a la pitonisa de su derrota, y el oráculo respondió: “Apolo predijo que caería un gran imperio, únicamente tenías que haber preguntado cuál de los dos imperios hacía referencia, pero no lo hiciste”.

Si analizamos la respuesta del oráculo, no podía fallar en su predicción. Es evidente, que uno de los dos imperios caería, así que la profecía iba a ser válida de cualquier forma. Esto que parece tan evidente, es a lo que recurren hoy en día los videntes con sus predicciones ambiguas. De esta forma, si la predicción falla, es culpa siempre de quien recibe la predicción, por no haber interpretado correctamente sus palabras.

En el año 480 a.C., Persia era el imperio dominante y estaba dispuesta a atacar Atenas. Ante el poder persa, los atenienses enviaron dos emisarios a ver al oráculo en busca de respuestas y consejo. Pitia dijo: “Id al final del mundo, el dios de la guerra de amplia cabellera os hará caer desde un carro persa. Apresuraos, marchaos con celeridad del santuario, y someted vuestros corazones al dolor”.

Al día siguiente, los emisarios volvieron para encontrar una respuesta más tranquilizadora. Pitia dijo: “Zeus, que todo lo ve, os asegura a los atenienses que la única que no caerá, será la muralla de madera, aunque os ayudará a vosotros y a vuestros hijos”. Los emisarios se marcharon del templo, desconociendo qué había querido decir la pitonisa, y sin saber qué era la muralla de madera.

Cuando llegaron a Atenas, dijeron a las más altas instancias de la ciudad, las palabras de la pitonisa, y se reunieron para dilucidar qué iban a hacer e interpretar las palabras proféticas. Un porcentaje de atenienses, en lugar de resguardarse tras las murallas de la ciudad o empezar la guerra en tierra firme, decidieron salir a las aguas y luchar en el mar contra el ejército persa. Fueron muchos los atenienses quienes abandonaron la ciudad o la quemaron. Los atenienses ganaron la batalla sobre las aguas. Aquellos que interpretaron el oráculo de forma distinta, y se quedaron en la ciudad, fueron asesinados por los persas que tomaron tierra. Pero fueron muchos mujeres y niños, quienes estaban a salvo en la Isla de Salamina.

En Delfos había dos dioses, Apolo y Dioniso. Uno era la razón, y el otro del éxtasis. Apolo era la representación contraria a Dioniso y viceversa. Ambos dioses representan la frase que imperaba en la entrada del templo “Conócete a ti mismo”, uno desde la perspectiva de la sobriedad y la razón, y otro desde la ebriedad y un estado más en trance.

Apolo ejercía el poder de febrero a octubre, que eran exactamente los meses que los oráculos predecían, y Dioniso lo ejercía en la época invernal. Nueves meses de Apolo y tres meses de Dioniso. El historiador Plutarco, que fue sumo sacerdote de Delfos, dijo que esa división hacía referencia a la naturaleza humana, 3 partes racionales y 1 mística. Si el año tenía 12 meses, 3 partes eran 9 meses, y 1 parte eran 3 meses.

Las seguidoras de Dioniso eran conocidas como Ménades. La traducción sería algo así como “las que desvarían”, y cuando llegaba la época invernal, lo celebraban con extraños ritos y ceremonias, y con mucho vino (Dioniso era el dios del vino). Cada comienzo de noviembre, catorce mujeres atenienses se juntaban con catorce mujeres de Delfos, y bailaban en el Monte Parnaso. No paraban de beber y bailar hasta no ser conscientes de la realidad, hasta unirse por completo a su dios Dioniso.

menades

Se las conocía como mujeres en estado salvaje y de vida enajenada con las que era imposible razonar. Eran mujeres homosexuales, que mantenían relaciones con las mujeres de Delfos, eran violentas, cazaban animales salvajes y se los comían crudos, ingerían grandes cantidades de vino y otras sustancias, llegando a la locura. Por este motivo, la palabra ménades, ha derivado en “manía“, trastorno mental consistente en una elevación anómala del estado anímico.

Estos fueron los comienzos de las artes adivinatorias, que aún perdura en nuestros día, y al igual que los dioses hablaban a través de las pitonisas, actualmente existen personas que afirman que sus predicciones se realizan por medio de dios, como Uriella. Era la líder del movimiento llamado “Fiat Lux” (que la luz sea), y afirmaba que sus revelaciones provenían de Jesús y María, sobre el devenir de los hombres y su destino. Ella afirmaba haber sido María Magdalena. Presenciar cómo entraba en trance y supuestamente era la vía de los dioses para hacernos llegar su mensaje, es todo menos creíble, llegando a ser ridículo y dantesco.

En episodios anteriores, ya dediqué dos post extensos sobre dos personajes que pasaron a la historia por sus predicciones y visiones de futuro:

1.- Julio Verne https://jorgepalazon.wordpress.com/2012/01/12/el-profeta-de-nantes/

2.- Nostradamus https://jorgepalazon.wordpress.com/2011/10/21/la-profecia-del-juicio-final/

Las predicciones existen desde tiempos remotos, y cada época ha tenido sus profetas, sus videntes, adivinos, pitonisas… y la naturaleza del ser humano está dispuesta a creer, e interpretará cualquier indicio como auténtico, como real, porque necesita aferrarse a un conocimiento más amplio, a eliminar la incertidumbre a encontrar respuestas rápidas que sacien y calmen sus miedos, sus inseguridades. Y tomamos las casualidades como actos del destino.

Entonces la pregunta es, ¿se puede predecir el futuro? La lógica y la razón nos dicen que no, pero de alguna manera el ser humano piensa que el futuro puede ser predecible, que debe existir un método por lo menos teórico, que por estricta probabilidad, confirme su existencia. De esta forma, moldeamos la realidad para que el futuro deseado sea igual al futuro que buscamos. El científico Arthur Clarke, dijo: “el concepto de predicción es un disparate lógico, porque es una afirmación acerca del futuro, y ¿cómo podría uno hacer una aseveración significativa acerca de algo que no existe?”

Parece evidente, que la mayoría de las personas que afirman tener el don de la predicción, no la poseen, y que simplemente son embaucadores, charlatanes y estafadores, que se aprovechan de la debilidad de las personas y de ese instinto tan primario que tenemos, encontrar respuestas a nuestra incertidumbre, a nuestro destino.

Pero sí que parece existir una correlación entre las posiciones de los planetas y nuestros designios. Parece que el Universo tiene vida propia, donde predominan unas leyes que desconocemos, que la ciencia investiga, estudia, observa y analiza constantemente. Es como si la posición de cada planeta, en un momento determinado, tuviera una incidencia directa en la vida de las personas.

Cada vez parece más evidente que el Universo, que cada rincón de nuestro Cosmos, forman un todo, que tiene un sentido y una finalidad que aún desconocemos, y que los seres humanos somos una parte vital, aunque pensemos que somos una parte prescindible de todo el entramado infinito. ¿Es posible que la posición de los planetas sean fundamentales para conocer nuestro futuro? Existen muchas evidencias que así lo confirman, aunque parezca disparatado.

A lo largo de nuestra vida, hemos observado, comprobado y experimentado, que nos han ocurrido o han ocurrido en nuestro entorno, coincidencias en las que dos o más acontecimientos independientes y sin aparente conexión casual parecen, no obstante, constituir un patrón de significado.

Carl Jung, fue el primero en hablar de ello, un fenómeno que llamó sincronicidad, en 1.928. Durante veinte años estuvo investigando sobre ello, hasta que lo expuso en la Conferencia de Eranos. El principio de sincronicidad presentaba paralelismos con determinados descubrimientos de la teoría de la relatividad y la mecánica cuántica.

A Jung le llamaba mucho la atención lo que llamamos coincidencias, ya que ocurrían con cierta frecuencia y ejercían una gran influencia en su propia experiencia. La coincidencia de significado entre un estado interior y un acontecimiento exterior simultáneo, parecía producir en la persona un movimiento sanador psicológico. Estos acontecimientos daban lugar a un nuevo sentido de orientación personal en un mundo que se consideraba capaz de encarnar finalidades y significados más allá de las proyecciones subjetivas del ser humano. El caos aleatorio de la vida parecía encubrir un orden más profundo.

La sincronicidad postula un significado a priori en relación con la conciencia humana y que, al parecer, existe fuera del hombre, como si fuera un mundo propio dotado de alma.

Las coincidencias suelen ser significativas desde el punto de vista personal. La astrología, postula una correspondencia simbólica entre las posiciones planetarias y los acontecimientos de la existencia humana, y parecen afirmar que los movimientos y las configuraciones del cielo están sincrónicamente correlacionados con los movimientos y las configuraciones de los asuntos humanos.

De todas las perspectivas y teorías, la astrología es la que traspasa de modo más incómodo la línea de las predicciones, la que más evoca la burla, objetivo de la mofa por las investigaciones, revistas y estudios de probada seriedad. Por encima de todo, la astrología es el punto de vista que más directamente contradice la lógica. Postula un cosmos impregnado de sentido que tiene su foco, como nexo de ese sentido, en la Tierra e incluso en el ser humano individual. Semejante concepción del universo se contrapone radicalmente a los supuestos más fundamentales de la mente moderna.

La primera carta natal u horóscopo que se conoce, data del 400 a.C. (época de Sócrates y Platón).  Los primeros estudios a gran escala estadísticos se realizaron en Francia por los hermanos Gauquelin, desde las década de los 50. Demostraron una correlación estadística muy significativa entre la localización de Marte en el horizonte oriental en el cenit, y el nacimiento de atletas prominentes. Análogas correlaciones con posiciones planetarias se encontraron con otros nacimientos de eminentes líderes en otros campos:

  • Saturno para los científicos
  • Júpiter para los políticos
  • La Luna para los escritores

A principios de los 80, el filósofo Hans Eysenck, siguiendo los estudios de los hermanos Gauquelin, quien no simpatizaba con la astrología y muy crítico hacia el psicoanálisis, publicó un resumen de sus conclusiones: “Nos sentimos obligados a admitir que hay aquí algo que requiere explicación. Los hallazgos son inexplicables, pero se trata de hechos, y no pueden seguir siendo ignorados, no podemos hacer como si no existieran simplemente porque no sean del agrado de las leyes de la ciencia de hoy o no concuerden con ellas. Está naciendo una nueva ciencia”.

Una ley conocida como Ley de Titius-Bode, es una ley por la que utilizando el número de orden del planeta y una operación matemática, se deducen las distancias de los planetas al Sol. J. D. Titius lo descubrió en 1.766, pero no tuvo eco científico hasta que la dio a conocer J.E. Bode en 1.772. Es una ley empírica (a la cual no se le ha encontrado ninguna explicación física) que se dedujo cuando sólo se conocían los seis planetas mayores: Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter y Saturno. La ley se hizo famosa al descubrirse Urano y encontrar Ceres y el cinturón de asteroides a las distancias marcadas por la Ley de Titius-Bode.

Bode estudió la sucesión: 0, 3, 6, 12, 24, 48, 96, 100, 104,… sumando cuatro a cada término y dividiendo el resultado entre diez, obtuvo la sucesión: 0.4, 0.7, 1.0, 1.6, 2.8, 5.2, 10.0,…. Si el número 1 representa una unidad astronómica, estas cantidades predicen con bastante aproximación las distancias de los planetas Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter y Saturno, con respecto al Sol. La fórmula que creó es:

a (U.A.) = 0,4 x 0,3 x 2n

  • “a” es la distancia media en U.A. (unidades astronómicas, la distancia entre la Tierra y el Sol)
  • “n” varía entre infinito (∞) para Mercurio, “cero” para Venus, “1″ para la Tierra.. y así sucesivamente.

1 Unidad Astronómica, es la distancia entre la Tierra y el Sol, que son 149.597.870 km, por este motivo, el valor para la Tierra es 1.0.

Para Marte, la fórmula predice una distancia de 1,6 U.A., cuando actualmente, con toda la tecnología existente, la cifra más exacta es 1.52 U.A. Al principio, esta fórmula era una simple curiosidad, pero en el año 1,781 se descubrió Urano a una distancia de 19,18 U.A. La fórmula de Titius daba como resultado 19,6 U.A., algo realmente preciso y, en ese momento, nada casual. El cinturón de asteroides se descubrió a una distancia media de 2,8 U.A., resultado que coincidía con el resultado de Titius. Ceres, el primero de los asteroides descubierto en el año 1.801, estaba a 2,77 U.A. En aquella época, no se sabía que existiera algún planeta a una distancia de 2.8 U.A.

Ley de Titius-Bode

Planeta Distancia Real Fórmula
Mercurio 0.4 0.5
Venus 0.7 0.7
Tierra 1.0 1.0
Marte 1.5 1.6
Ceres 2.8 2.8
Júpiter 5.2 5.2
Saturno 9.5 10
Urano 19.2 19.6

 Con esta ley, desaparece la aleatoriedad y caos de la teoría de Laplace. ¿Cuánto de azar, coincidencia, casualidad existe en la ley de Titius-Bode? ¿Existe realmente un poder que influye sobre nuestras vidas? ¿Cómo pueden los planetas influir sobre acontecimientos de la Tierra si no se han observado fuerzas físicas que puedan actuar como causas de esos acontecimientos? ¿Realmente la posición y alineaciones de los planetas, son indicios de lo que nos deparará el futuro? ¿Se puede predecir el futuro? ¿Existen datos, hechos y acontecimientos que puedan explicarlo y confirmarlo?

La respuesta a estas cuestiones, próximamente en el Episodio II de “¿Se puede predecir el futuro?”

Si existe algo casual, es porque hay una causa para su existencia. (Jorge Palazón 01/04/2.012).

Cuando todo apunta a una misma causa, la casualidad jamás puede ser una explicación. (Jorge Palazón 14/09/2.012).

Nos dicen que la casualidad es un suceso imprevisto cuya causa se ignora, yo más bien diría que ignoramos la causa de tantos sucesos, que simplemente lo llamamos casualidad. (Jorge Palazón 24/08/2.013).