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¿Se Puede Predecir el Futuro?

¿Cuántos de vosotros, no ha intentado o no se ha sentido atraído alguna vez en acudir a una persona experta en artes adivinatorias? Todos hemos escuchado cómo alguien ha acudido o se ha puesto en contacto con estas personas, y cuentan cómo han acertado cosas que era imposible supieran de antemano. Y cuando escuchamos estas historias, siempre nos entra esa duda, ese atisbo de condicionalidad que nos hace reflexionar si realmente se puede adivinar el futuro. Y como seres mortales que somos, inseguros, llenos de miedos, sueños, esperanzas… a todos nos gustaría saber cosas de nuestro futuro, sobre todo si ese futuro es el que deseamos o se acerca a nuestras expectativas.

Pero nadie quiere saber el futuro a nivel colectivo, a nadie le interesa si el ser humano va a progresar como humanidad, si se va a erradicar el hambre, si vamos a evolucionar correctamente… nada de esto es relevante cuando alguien acude a un vidente. En estos casos, el ser humano se vuelve individual, egoísta, y lo único que desea que le digan, es aquello que ansía escuchar. Y si lo que le dicen no es lo que esperaba, no tomará esa predicción como acertada o correcta, y seguramente acuda a otra persona para una nueva predicción.

Ahora bien, ¿son todas las artes adivinatorias válidas? Existen muchísimas formas de predecir el futuro, desde las más conocidas como la cartomancia, tarot, quiromancia (leer las líneas de la mano), bola de cristal, oniromancia (interpretación de los sueños), selenomancia (mediante las fases y aspectos de la luna), etc… a las menos usuales y absurdas como la nefelomancia (según la forma de las nubes), filodoromancia (ruido de los pétalos de rosa al caer), halomancia (al echar sal al fuego), etc…

Existen muchísimas artes adivinatorias, a cual más esotérica, absurda y sin ninguna base científica, a la que ninguna persona debería hacer caso. Pero tal es el deseo de muchas personas por conocer sus designios, que acuden a cualquier método adivinatorio para calmar sus inquietudes. Y esto, ha originado un aumento exponencial de personas dedicadas a este campo, programas de televisión, y un aumento de la demanda.

Actualmente, cualquiera de nosotros puede encender la TV, y se encontrará en algún canal con un programa de este tipo, donde llama la gente, y donde las tarifas son muy elevadas, desproporcionadas, y donde se ha demostrado por diferentes medios de investigación, que todo es un gran negocio de la mentira, la estafa, el engaño y la estupidez. Aún así, muchos son los que se aferran a ellos para encontrar respuestas.

Existen muchas personas que dicen poseer el don de adivinar, de la videncia, cuando realmente lo único que poseen es no poseer escrúpulos.

Todo comenzó en 1.995 en la cadena TVL. Se trataba de un grupo de emisoras locales que ganaba millones de euros gracias a la programación ininterrumpida de videncia y concursos amañados, una fórmula que se sostenía a través de líneas telefónicas de alto coste que dejaban a la víctima media hora (el máximo tiempo estipulado legalmente), esperando al otro lado del teléfono para entrar en directo. Actualmente, si llamas y te mantienes a la espera ese tiempo, el gasto de esa llamada rondaría los 50€. Este importe, sumado a las cientos de llamadas que reciben, estamos hablando de un negocio que genera muchas ganancias por nada.

Estos programas tienen un muy bajo coste, no necesitan de publicidad porque se autofinancian con las llamadas de los espectadores, llenan la pantalla de impactos visuales para fomentar el impulso irracional de la audiencia y aprovecharse de la gente más débil. En mi país (España), ha proliferado mucho este tipo de programas en horario de madrugada, tanto es así, que llega a ser la única opción televisiva en los canales que no sean TDT o de pago. Octavio Acebes, Rappel, la Bruja Lola, Aramis Fuster, Sandro Rey, Silvia Raposo, Aída Romero, etc… son actualmente personajes notorios que se dedican a predecir el futuro de las personas.

Desde hace varios años, el canadiense James Randi,  escritor, ilusionista y escéptico, lleva sacando a la luz los fraudes relacionados con la parapsicología, pseudociencias, y supuestos poderes premonitorios de las personas. En 1.996 fundó la Fundación Educativa James Randi (JREF, por sus siglas en inglés). Esta organización intenta examinar las afirmaciones paranormales en condiciones controladas de experimentación. Entre 1.996 y 2.010, ofreció un premio de 1.000.000 de dólares a cualquiera que pudiera demostrar evidencia de cualquier poder o suceso paranormal, supernatural u oculto bajo ciertos criterios de observación. En esos catorce años, nadie ha superado las pruebas.

En este vídeo, podemos ver claramente como James Randi hace un experimento en una clase, para probar que la astrología sólo te dice lo que quieres oír.

La parte más difícil del proceso era conseguir que los aspirantes definieran con precisión qué podían hacer que fuera paranormal, cuál era su don o sus poderes, ya que la ambigüedad y la indeterminación son un recurso primordial de los charlatanes a la hora de declarar cualquiera de sus intentos como un éxito. Esta gráfica muestra claramente los resultados de todas las personas analizadas.

estadistica randi

Afirmaciones de poderes sobrenaturales. Confirmados a través del estudio, la experimentación y el análisis científico (cero resultados positivos). Rehusados a través de la experimentación (todas las pruebas realizadas). No ha habido nadie que haya podido comprobar que posea poderes.

Muchas de estas personas que han intentado demostrar que poseen un don especial, son personas con poderes adivinatorios, videntes, profetas… que creen predecir el futuro a través de los sueños, las cartas, telepatía, etc… Se ha demostrado con pruebas científicas e irrefutables, que ninguno posee ese poder y que todo es una farsa. Aún así, son miles de personas quienes acuden a ellos para encontrar respuestas, personas que quieren escuchar una mentira que les reconforte, a una verdad que les incomode.

James Randi fue el pionero, pero tras él, son muchas asociaciones quienes ofrecen cuantiosas cantidades de dinero para encontrar personas con verdaderos poderes adivinatorios.

En la India, el escéptico Basava Premanand fundó la Federación de Asociaciones Indias Racionalistas, que hace giras por localidades de la India para educar a la población y mostrarles el fraude de los gurús y faquires. Premanand ofrece 100.000 rupias a cualquier persona que pueda demostrar sus poderes psíquicos

Descrito por la BBC como un desmitificador de gurús (guru buster), Basava Premanand ha sido honorificado por el gobierno con su mayor premio por la promoción de los valores científicos entre el público. También en la India, Prabir Ghosh, ofrece 2.000.000 de rupias a quien demuestre que tiene poderes. Sus años de investigación, sacando a la luz las farsas y mentiras de charlatanes y curanderos, le ha ocasionado que hayan atentando 20 veces contra su vida.

Pero ya son muchos países quienes ofrecen dinero:

  • Los escépticos australianos ofrecen 100.000 dólares australianos.
  • La Asociación para la investigación escéptica (ASKE), ubicada en el Reino Unido, ofrece 12.000 libras.
  • Los escépticos del norte de Texas, ofrecen 12.000 dólares.
  • Los escépticos de Quebec ofrecen 10.000 dólares.
  • Un grupo de Nueva Zelanda que se hacen llamar “La Inmortalidad”, ofrecen 2.000.000 de dólares NZ.

Estos son sólo unos pocos ejemplos, pero existen muchos más de asociaciones o personas que ofrecen su propio dinero, para intentar encontrar a alguien que realmente posea poderes psíquicos, de adivinación, de predicción.

Pero si existe un lugar donde las personas más acuden para saber qué les deparará el futuro, son los horóscopos.

Un estudio realizado por E-Poll Market Research, una firma de servicios completos de investigación del consumidor cuantitativa y cualitativa, situada en Los Ángeles, llegó a la conclusión en octubre de 2.009, que casi 2/3 de las mujeres estadounidenses, leen el horóscopo de forma habitual, tanto para conocer qué le deparará el amor, trabajo, salud… así como para tomar decisiones financieras, inversiones o cambiar hábitos o estilo de vida. Esto significa que más de 100 millones de mujeres leen el horóscopo en EE.UU., donde muchas de ellas, les dan gran importancia y veracidad.

Un 55% de la población mundial es mujer. Actualmente más de 3.500 millones de habitantes en el mundo son mujeres. Si extrapolamos los datos a nivel mundial, unas 2.400 millones de mujeres leen de forma asidua el horóscopo en el mundo. Estos datos son muy reveladores del poder de atracción que tienen estas pseudociencias, y la búsqueda de respuestas a la incertidumbre de cada ser como ente individual. Estamos ante un mercado con una gran demanda y un gran poder de generar dinero fácil.

El estudio también reveló que las mujeres que usan los horóscopos:

  • El 37% lee los horóscopos para conocer la salud que iban a tener ese mes.
  • El 41% comparte su horóscopo con su entorno.
  • El 35% afirma que, dependiendo lo que diga su horóscopo, éste puede cambiar su estado de ánimo.
  • El 59% asegura tener un número de la suerte, donde el “7” es el nº más elegido, seguido por el “13”.
  • El 30% cree que las personas de otros signos, tienen una mejor vida sexual, simplemente por ser de ese signo.
  • Casi la mitad, lee el signo de su pareja, y dependiendo de lo que lea, actuará ese día de una manera u otra.

Leyendo estos resultados, vemos la incidencia que tienen los horóscopos en la vida de muchas personas, modificando su estado de ánimo, su actitud hacia los demás, e incluso creyendo que pueden empeorar su salud sin motivo alguno.

Si buscamos “horóscopo” en un buscador de internet, aparecen casi 100 millones de sitios sumando varios idiomas.

Parece claro, que la mayoría de la gente cree en ello, aunque no tenga ninguna base científica, y esté demostrado que es una farsa. En España, se gastan más de 1.000 millones de euros al año en que nos adivinen el porvenir. Es una cifra realmente elevada, con una demanda muy fuerte, que lo único que está consiguiendo es engañar cada vez más a mucha gente. Y lo curioso, es que un gran porcentaje de estas personas, asegurará que el dinero ha sido bien invertido, y que le han adivinado muchas cosas, pero lo harán simplemente por el hecho de no ridiculizarse, y por dar una imagen de que ha gastado su dinero de forma racional, y que los demás no vean en esa persona que ha sido una más de las estafadas y engañadas, demostrando un bajo nivel cultural en este aspecto.

Así que no es de extrañar, que un gran porcentaje de la población sea supersticiosa, y acuda a los amuletos, conjuros, hechizos, manías… para librarse de la mala suerte, o por contra, para atraer la buena suerte a sus vidas.

Seis de cada diez personas, manifiestan su disposición a creer en algo, cuando siete de cada diez le conceden poca o ninguna importancia a la religión, creemos porque queremos y ponemos nuestra fe donde más nos renta, por ejemplo, en la intuición (el 67% de los jóvenes confía más en ella que en su racionalidad).

Estamos marcados por el sentido de lo práctico y lo urgente. El 55% de las personas, no está dispuesto a creer en nada que no le resuelva problemas concretos. Y en ese menú cabe casi todo. Considerarse católico y tener veleidades esotéricas es reparar en la contradicción. De este tipo de creencias participa nada menos que el 59,2% de los jóvenes y 1/3 utiliza técnicas o herramientas esotéricas como el tarot, el péndulo, la ouija, los cristales… Entre las creencias más generalizadas están:

  • el destino (36%)
  • los ovnis y los extraterrestres (25%)
  • el horóscopo (23%)
  • comunicación con los espíritus (16%)

Consuelo Valero de Castro, autora de “Magia, hechicería y supersticiones de la Historia” y gran conocedora de la España mágica, recuerda una encuesta realizada en nuestro país en la década de los 80 y según la cual, “el número de bodas en los días 13 era un 60% inferior al de los otros días del mes, y si además ese día caía en martes, el porcentaje se elevaba al 85%”.

La Sociedad Española de Parapsicología ha cifrado en algo más de 1.000 millones de euros el gasto anual de los españoles sólo en adivinos y videntes, lo que viene a demostrar que la superstición es la mar de rentable para quien se decide a explotarla, sobre todo desde que en 1.989 se derogase la ley que hasta entonces perseguía a quienes, “por interés o lucro, interpretasen sueños, hicieran pronósticos o adivinaciones, o abusasen de la credulidad pública de manera semejante”.

Gran parte de nuestros miles de rituales supersticiosos, pivotan sobre tres ejes:

  1. sortear la muerte
  2. ahuyentar la pobreza
  3. espantar la soledad.

Es lo que se conoce como la triada (salud, dinero y amor). Y queremos llegar a conseguir la triada a través de la suerte. De ahí que una significativa cantidad de las supersticiones sea para atraerla. En Nigeria, por ejemplo, existe la creencia de que, si te llaman al móvil desde determinados números y descuelgas, puedes morir ipso-facto.

¿Quién de vosotros, no ha recibido una cadena de la “suerte”, que si no lo reenvías a “X” personas antes de un plazo determinado, tendrás mala o buena suerte? Todos lo habéis recibido, y sois muchos quienes reenvían el mensaje, por si acaso!!!!

Un estudio del psicólogo de la Universidad de Hertfordshire (Gran Bretaña) Richard Wiseman, autor de una interesante investigación sobre la suerte y los rituales vinculados a ella realizado a 4.000 personas, llegó a la conclusión que la gente que se autopercibe y se siente desafortunada, cree, por lo general, en supersticiones relacionadas con el mal fario, como las de romper espejos, pasar por debajo de una escalera o tener algún desafortunado encuentro con el número 13. Por contra, las personas que se describen como afortunadas tienden a poner en práctica comportamientos supersticiosos diseñados para atraer la buena suerte (tocar madera, cruzar los dedos…). En la encuesta de Wiseman, reconoció tener algún comportamiento supersticioso el 86% de los británicos. El estudio refleja que la gente supersticiosa tiende a sentirse preocupada respecto a su vida, tiene una fuerte necesidad de control y una muy baja tolerancia a la ambigüedad.

¿Es la generalizada incertidumbre que vive nuestra sociedad la que nos aboca a la superstición? Parece evidente que la incertidumbre es el término que mejor define la actual situación de la sociedad europea. Hay muy poca gente con convicciones sólidas (fundamentales o, al menos, críticamente razonadas). La mayoría son superficiales, y las personas son un objetivo claro de toda suerte de supersticiones, querencias, amuletos. Son, muchas veces, signos de inseguridad y no de una moda pasajera.

El fenómeno religioso surge con el despertar de la conciencia y ésta emerge inevitablemente contaminada por la magia.

Cuando el sentido religioso parece extinguirse, permanece en realidad como magia: las cartas, los adivinos, videntes… Existe un instinto muy fuerte de conocer  acerca de lo sobrenatural y misterioso, de ahí la creciente atracción por conocimientos provenientes de diferentes tradiciones religiosas y esotéricas.

En algunas sociedades, tribus y grupos, la figura del adivino está muy arraigada. En la antigüedad los adivinos eran considerados profetas, incluso los rituales mágicos surgidos de la alquimia derivaron en la química moderna. Nada es casualidad y la necesidad del ser humano de satisfacer la incertidumbre que genera el futuro siempre ha estado presente a lo largo de la historia.

Ahora bien, ¿dónde y cómo comenzó todo? Hace 2.500 años, una mujer predecía el destino de imperios y reyes. Pronunciaba sus profecías en estado de trance, y sus palabras eran adivinanzas que había que interpretar y reflexionar sobre ellas para comprenderlas. Esta mujer residía en el Santuario de Delfos, templo consagrado al dios Apolo. Esta mujer era conocida como el Oráculo de Delfos.

Algunas predicciones versaban sobre Alejandro Magno, la política griega, la destrucción de Troya… Todos, sin excepción, creían firmemente lo que el oráculo de Delfos vaticinaba. Incluso grandes escépticos que dudaban de todo como Platón, creía que las palabras del oráculo eran las palabras de los mismísimos dioses.

El oráculo de Delfos tenía que reunir una serie de requisitos, ya que el cargo era vitalicio. Debían vivir siempre en el Templo, debían ser jóvenes, atractivas y vírgenes. Sólo hacían predicciones desde febrero hasta octubre, y lo hacían una sola vez al mes. Es decir, sólo “trabajaban” nueve veces al año. Pero era tan agotador, que necesitaba de un proceso largo de descanso para restablecerse del trance, tanto física como psicológicamente.

La palabra oráculo tenía tres significados:

  1. sacerdotisa que pronunciaba las profecías.
  2. las propias profecías.
  3. el lugar donde se decían dichas profecías.

Pero no sólo fue esa primera mujer la considerada oráculo de Delfos, sino que su gloria duró un milenio, siendo varias personas quienes vaticinaron acontecimientos futuros. Así que el poder de la predicción no residía en las personas, sino en el lugar, en Delfos. La mitología griega, dice que Delfos es el centro exacto del Universo.

La leyenda cuenta, que al amanecer, Zeus soltó dos águilas, una desde el extremo oriental del mundo, y otra desde el extremo occidental, y ambas se encontraron justo en Delfos. El símbolo de Delfos es el ónfalo, el ombligo que representa el centro del mundo.

onfalo

El santuario estaba dedicado al dios Apolo (dios de las profecías), quien eligió a una mujer para que fuera su Suma Sacerdotisa, y la llamó Pitia (Pitonisa). La Pitia profería sus vaticinios en un estado de trance, convirtiéndose en la voz de los dioses. Antes de realizar sus profecías, se bañaba con agua de la Fuente de Castalia, después cogía una rama de laurel (el árbol sagrado de Apolo), se acomodaba en el asiento ceremonial, situado en el fondo del templo, y empezaba a profetizar. Mientras ella recitaba, varios sacerdotes anotaban sus palabras.

Era tal su poder, que no se podía tomar una ciudad sin consultar con el oráculo, tampoco cambiar leyes, absolutamente nada podía hacerse que pudiera cambiar los designios de una ciudad sin consultarla a priori. Tal era su poder, que miles de personas peregrinaban hasta Delfos para escuchar la palabra de los dioses. Cuando entraban al Templo, podían leer “Conócete a ti mismo“.

Las personas que conseguían ponerse cara a cara con la pitonisa, emitían su pregunta, y la pitonisa les respondía. Un día, en el siglo VI a.C., un rey poderoso quiso poner a prueba la fiabilidad del oráculo de Delfos. este rey se llamaba Creso, rey de Lidia, en la península de Anatolia, que en aquella época era la potencia más poderosa de Asia Menor.

Creso mandó emisarios a todos los oráculos de Grecia, para que les preguntaran si podían predecir qué iba a hacer justo cien días más tarde. Creso quería saber, en qué oráculos podía confiar. Cuando hicieron esta pregunta al oráculo de Delfos, dijo:

“Sé cuántos granos tiene la arena, y cuánto mide el mar; entiendo al mundo, y oigo la voz del que no habla; azota mis sentidos el sabor de la tortuga y del cordero que cuecen en bronce”.

Estas fueron sus palabras, y pasados los cien días, Creso mató una tortuga y un cordero, y los hirvió en un caldero de bronce. Realizó esa acción inverosímil, porque pensó que nadie podría adivinar que hiciera eso, ni siquiera ningún oráculo. Esta predicción, hizo que Creso ofreciera múltiples tesoros a la pitonisa.

Creso ansiaba tomar Persia para extender su imperio, así que tomó la determinación de ir hasta Delfos para preguntar en persona al oráculo sobre este ataque. La respuesta fue: “Si cruzas el río Halys con tu ejército, destruirás un gran imperio“. Creso tomó esta predicción como vaticinio de que podía realizar el ataque, así que se dirigió con su ejército hacia la guerra, cruzó el río Halys y fue derrotado, acabando con su propio reino en el año 590 a.C. Efectivamente, un gran imperio fue destruido, aunque no fuera el que Creso interpretó con las palabras del oráculo.

Creso reprochó y culpó a la pitonisa de su derrota, y el oráculo respondió: “Apolo predijo que caería un gran imperio, únicamente tenías que haber preguntado cuál de los dos imperios hacía referencia, pero no lo hiciste”.

Si analizamos la respuesta del oráculo, no podía fallar en su predicción. Es evidente, que uno de los dos imperios caería, así que la profecía iba a ser válida de cualquier forma. Esto que parece tan evidente, es a lo que recurren hoy en día los videntes con sus predicciones ambiguas. De esta forma, si la predicción falla, es culpa siempre de quien recibe la predicción, por no haber interpretado correctamente sus palabras.

En el año 480 a.C., Persia era el imperio dominante y estaba dispuesta a atacar Atenas. Ante el poder persa, los atenienses enviaron dos emisarios a ver al oráculo en busca de respuestas y consejo. Pitia dijo: “Id al final del mundo, el dios de la guerra de amplia cabellera os hará caer desde un carro persa. Apresuraos, marchaos con celeridad del santuario, y someted vuestros corazones al dolor”.

Al día siguiente, los emisarios volvieron para encontrar una respuesta más tranquilizadora. Pitia dijo: “Zeus, que todo lo ve, os asegura a los atenienses que la única que no caerá, será la muralla de madera, aunque os ayudará a vosotros y a vuestros hijos”. Los emisarios se marcharon del templo, desconociendo qué había querido decir la pitonisa, y sin saber qué era la muralla de madera.

Cuando llegaron a Atenas, dijeron a las más altas instancias de la ciudad, las palabras de la pitonisa, y se reunieron para dilucidar qué iban a hacer e interpretar las palabras proféticas. Un porcentaje de atenienses, en lugar de resguardarse tras las murallas de la ciudad o empezar la guerra en tierra firme, decidieron salir a las aguas y luchar en el mar contra el ejército persa. Fueron muchos los atenienses quienes abandonaron la ciudad o la quemaron. Los atenienses ganaron la batalla sobre las aguas. Aquellos que interpretaron el oráculo de forma distinta, y se quedaron en la ciudad, fueron asesinados por los persas que tomaron tierra. Pero fueron muchos mujeres y niños, quienes estaban a salvo en la Isla de Salamina.

En Delfos había dos dioses, Apolo y Dioniso. Uno era la razón, y el otro del éxtasis. Apolo era la representación contraria a Dioniso y viceversa. Ambos dioses representan la frase que imperaba en la entrada del templo “Conócete a ti mismo”, uno desde la perspectiva de la sobriedad y la razón, y otro desde la ebriedad y un estado más en trance.

Apolo ejercía el poder de febrero a octubre, que eran exactamente los meses que los oráculos predecían, y Dioniso lo ejercía en la época invernal. Nueves meses de Apolo y tres meses de Dioniso. El historiador Plutarco, que fue sumo sacerdote de Delfos, dijo que esa división hacía referencia a la naturaleza humana, 3 partes racionales y 1 mística. Si el año tenía 12 meses, 3 partes eran 9 meses, y 1 parte eran 3 meses.

Las seguidoras de Dioniso eran conocidas como Ménades. La traducción sería algo así como “las que desvarían”, y cuando llegaba la época invernal, lo celebraban con extraños ritos y ceremonias, y con mucho vino (Dioniso era el dios del vino). Cada comienzo de noviembre, catorce mujeres atenienses se juntaban con catorce mujeres de Delfos, y bailaban en el Monte Parnaso. No paraban de beber y bailar hasta no ser conscientes de la realidad, hasta unirse por completo a su dios Dioniso.

menades

Se las conocía como mujeres en estado salvaje y de vida enajenada con las que era imposible razonar. Eran mujeres homosexuales, que mantenían relaciones con las mujeres de Delfos, eran violentas, cazaban animales salvajes y se los comían crudos, ingerían grandes cantidades de vino y otras sustancias, llegando a la locura. Por este motivo, la palabra ménades, ha derivado en “manía“, trastorno mental consistente en una elevación anómala del estado anímico.

Estos fueron los comienzos de las artes adivinatorias, que aún perdura en nuestros día, y al igual que los dioses hablaban a través de las pitonisas, actualmente existen personas que afirman que sus predicciones se realizan por medio de dios, como Uriella. Era la líder del movimiento llamado “Fiat Lux” (que la luz sea), y afirmaba que sus revelaciones provenían de Jesús y María, sobre el devenir de los hombres y su destino. Ella afirmaba haber sido María Magdalena. Presenciar cómo entraba en trance y supuestamente era la vía de los dioses para hacernos llegar su mensaje, es todo menos creíble, llegando a ser ridículo y dantesco.

En episodios anteriores, ya dediqué dos post extensos sobre dos personajes que pasaron a la historia por sus predicciones y visiones de futuro:

1.- Julio Verne https://jorgepalazon.wordpress.com/2012/01/12/el-profeta-de-nantes/

2.- Nostradamus https://jorgepalazon.wordpress.com/2011/10/21/la-profecia-del-juicio-final/

Las predicciones existen desde tiempos remotos, y cada época ha tenido sus profetas, sus videntes, adivinos, pitonisas… y la naturaleza del ser humano está dispuesta a creer, e interpretará cualquier indicio como auténtico, como real, porque necesita aferrarse a un conocimiento más amplio, a eliminar la incertidumbre a encontrar respuestas rápidas que sacien y calmen sus miedos, sus inseguridades. Y tomamos las casualidades como actos del destino.

Entonces la pregunta es, ¿se puede predecir el futuro? La lógica y la razón nos dicen que no, pero de alguna manera el ser humano piensa que el futuro puede ser predecible, que debe existir un método por lo menos teórico, que por estricta probabilidad, confirme su existencia. De esta forma, moldeamos la realidad para que el futuro deseado sea igual al futuro que buscamos. El científico Arthur Clarke, dijo: “el concepto de predicción es un disparate lógico, porque es una afirmación acerca del futuro, y ¿cómo podría uno hacer una aseveración significativa acerca de algo que no existe?”

Parece evidente, que la mayoría de las personas que afirman tener el don de la predicción, no la poseen, y que simplemente son embaucadores, charlatanes y estafadores, que se aprovechan de la debilidad de las personas y de ese instinto tan primario que tenemos, encontrar respuestas a nuestra incertidumbre, a nuestro destino.

Pero sí que parece existir una correlación entre las posiciones de los planetas y nuestros designios. Parece que el Universo tiene vida propia, donde predominan unas leyes que desconocemos, que la ciencia investiga, estudia, observa y analiza constantemente. Es como si la posición de cada planeta, en un momento determinado, tuviera una incidencia directa en la vida de las personas.

Cada vez parece más evidente que el Universo, que cada rincón de nuestro Cosmos, forman un todo, que tiene un sentido y una finalidad que aún desconocemos, y que los seres humanos somos una parte vital, aunque pensemos que somos una parte prescindible de todo el entramado infinito. ¿Es posible que la posición de los planetas sean fundamentales para conocer nuestro futuro? Existen muchas evidencias que así lo confirman, aunque parezca disparatado.

A lo largo de nuestra vida, hemos observado, comprobado y experimentado, que nos han ocurrido o han ocurrido en nuestro entorno, coincidencias en las que dos o más acontecimientos independientes y sin aparente conexión casual parecen, no obstante, constituir un patrón de significado.

Carl Jung, fue el primero en hablar de ello, un fenómeno que llamó sincronicidad, en 1.928. Durante veinte años estuvo investigando sobre ello, hasta que lo expuso en la Conferencia de Eranos. El principio de sincronicidad presentaba paralelismos con determinados descubrimientos de la teoría de la relatividad y la mecánica cuántica.

A Jung le llamaba mucho la atención lo que llamamos coincidencias, ya que ocurrían con cierta frecuencia y ejercían una gran influencia en su propia experiencia. La coincidencia de significado entre un estado interior y un acontecimiento exterior simultáneo, parecía producir en la persona un movimiento sanador psicológico. Estos acontecimientos daban lugar a un nuevo sentido de orientación personal en un mundo que se consideraba capaz de encarnar finalidades y significados más allá de las proyecciones subjetivas del ser humano. El caos aleatorio de la vida parecía encubrir un orden más profundo.

La sincronicidad postula un significado a priori en relación con la conciencia humana y que, al parecer, existe fuera del hombre, como si fuera un mundo propio dotado de alma.

Las coincidencias suelen ser significativas desde el punto de vista personal. La astrología, postula una correspondencia simbólica entre las posiciones planetarias y los acontecimientos de la existencia humana, y parecen afirmar que los movimientos y las configuraciones del cielo están sincrónicamente correlacionados con los movimientos y las configuraciones de los asuntos humanos.

De todas las perspectivas y teorías, la astrología es la que traspasa de modo más incómodo la línea de las predicciones, la que más evoca la burla, objetivo de la mofa por las investigaciones, revistas y estudios de probada seriedad. Por encima de todo, la astrología es el punto de vista que más directamente contradice la lógica. Postula un cosmos impregnado de sentido que tiene su foco, como nexo de ese sentido, en la Tierra e incluso en el ser humano individual. Semejante concepción del universo se contrapone radicalmente a los supuestos más fundamentales de la mente moderna.

La primera carta natal u horóscopo que se conoce, data del 400 a.C. (época de Sócrates y Platón).  Los primeros estudios a gran escala estadísticos se realizaron en Francia por los hermanos Gauquelin, desde las década de los 50. Demostraron una correlación estadística muy significativa entre la localización de Marte en el horizonte oriental en el cenit, y el nacimiento de atletas prominentes. Análogas correlaciones con posiciones planetarias se encontraron con otros nacimientos de eminentes líderes en otros campos:

  • Saturno para los científicos
  • Júpiter para los políticos
  • La Luna para los escritores

A principios de los 80, el filósofo Hans Eysenck, siguiendo los estudios de los hermanos Gauquelin, quien no simpatizaba con la astrología y muy crítico hacia el psicoanálisis, publicó un resumen de sus conclusiones: “Nos sentimos obligados a admitir que hay aquí algo que requiere explicación. Los hallazgos son inexplicables, pero se trata de hechos, y no pueden seguir siendo ignorados, no podemos hacer como si no existieran simplemente porque no sean del agrado de las leyes de la ciencia de hoy o no concuerden con ellas. Está naciendo una nueva ciencia”.

Una ley conocida como Ley de Titius-Bode, es una ley por la que utilizando el número de orden del planeta y una operación matemática, se deducen las distancias de los planetas al Sol. J. D. Titius lo descubrió en 1.766, pero no tuvo eco científico hasta que la dio a conocer J.E. Bode en 1.772. Es una ley empírica (a la cual no se le ha encontrado ninguna explicación física) que se dedujo cuando sólo se conocían los seis planetas mayores: Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter y Saturno. La ley se hizo famosa al descubrirse Urano y encontrar Ceres y el cinturón de asteroides a las distancias marcadas por la Ley de Titius-Bode.

Bode estudió la sucesión: 0, 3, 6, 12, 24, 48, 96, 100, 104,… sumando cuatro a cada término y dividiendo el resultado entre diez, obtuvo la sucesión: 0.4, 0.7, 1.0, 1.6, 2.8, 5.2, 10.0,…. Si el número 1 representa una unidad astronómica, estas cantidades predicen con bastante aproximación las distancias de los planetas Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter y Saturno, con respecto al Sol. La fórmula que creó es:

a (U.A.) = 0,4 x 0,3 x 2n

  • “a” es la distancia media en U.A. (unidades astronómicas, la distancia entre la Tierra y el Sol)
  • “n” varía entre infinito (∞) para Mercurio, “cero” para Venus, “1″ para la Tierra.. y así sucesivamente.

1 Unidad Astronómica, es la distancia entre la Tierra y el Sol, que son 149.597.870 km, por este motivo, el valor para la Tierra es 1.0.

Para Marte, la fórmula predice una distancia de 1,6 U.A., cuando actualmente, con toda la tecnología existente, la cifra más exacta es 1.52 U.A. Al principio, esta fórmula era una simple curiosidad, pero en el año 1,781 se descubrió Urano a una distancia de 19,18 U.A. La fórmula de Titius daba como resultado 19,6 U.A., algo realmente preciso y, en ese momento, nada casual. El cinturón de asteroides se descubrió a una distancia media de 2,8 U.A., resultado que coincidía con el resultado de Titius. Ceres, el primero de los asteroides descubierto en el año 1.801, estaba a 2,77 U.A. En aquella época, no se sabía que existiera algún planeta a una distancia de 2.8 U.A.

Ley de Titius-Bode

Planeta Distancia Real Fórmula
Mercurio 0.4 0.5
Venus 0.7 0.7
Tierra 1.0 1.0
Marte 1.5 1.6
Ceres 2.8 2.8
Júpiter 5.2 5.2
Saturno 9.5 10
Urano 19.2 19.6

 Con esta ley, desaparece la aleatoriedad y caos de la teoría de Laplace. ¿Cuánto de azar, coincidencia, casualidad existe en la ley de Titius-Bode? ¿Existe realmente un poder que influye sobre nuestras vidas? ¿Cómo pueden los planetas influir sobre acontecimientos de la Tierra si no se han observado fuerzas físicas que puedan actuar como causas de esos acontecimientos? ¿Realmente la posición y alineaciones de los planetas, son indicios de lo que nos deparará el futuro? ¿Se puede predecir el futuro? ¿Existen datos, hechos y acontecimientos que puedan explicarlo y confirmarlo?

La respuesta a estas cuestiones, próximamente en el Episodio II de “¿Se puede predecir el futuro?”

Si existe algo casual, es porque hay una causa para su existencia. (Jorge Palazón 01/04/2.012).

Cuando todo apunta a una misma causa, la casualidad jamás puede ser una explicación. (Jorge Palazón 14/09/2.012).

Nos dicen que la casualidad es un suceso imprevisto cuya causa se ignora, yo más bien diría que ignoramos la causa de tantos sucesos, que simplemente lo llamamos casualidad. (Jorge Palazón 24/08/2.013).

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Qué se oculta tras el símbolo de la NASA

Se acaban de cumplir 55 años de su creación. Todo el mundo ha visto alguna vez su símbolo, su insignia, su logotipo. Son millones de niños quienes han soñado alguna vez llevarla en su pecho, en su brazo, y formar parte de la agencia más emblemática que existe, la NASA.

logotipo nasaToda marca conocida, tiene su seña de identidad, su logotipo que lo hace único, y que con un solo vistazo, consigue que ya tengas creada una imagen y una opinión sobre ello. Apple, Microsoft, Nike, Coca-Cola, Lacoste, Chanel, Marlboro, BMW, Mercedes Benz, Disney, McDonalds… ¿quién no reconoce o diferencia estos logotipos, y ya tiene creada una imagen sobre esa empresa? Tras el logo, está el mito, una imagen proyectada que tiene parte de real pero donde se esconden muchos secretos.

Si cualquiera de vosotros, preguntara a su círculo o entorno, cuáles son los logotipos más famosos, es muy posible que se citen la mayoría de los que yo he nombrado. Sería muy extraño que aparecieran corporaciones o agencias gubernamentales. Pero si mostráramos el símbolo de la NASA a cualquier persona, todos la identificarían sin dudarlo. Y si preguntáramos qué les evoca, qué es lo primero que piensan sobre la NASA, saldrían palabras como “secretos”, “misterio”, “conspiración”, “grandeza”…

Todas las marcas que nombramos, pertenecen al consumo, a empresas exclusivamente capitalistas, con el único afán de generar dinero, ganancias, de crear su imagen de marca para que tú, al adquirirlo, te creas identificado y posicionado en un status concreto. Pero la NASA no es un bien de consumo, no es una “empresa” que intente venderte algo material, que te recompense su adquisición, o te reconforte tenerlo, ni siquiera quiere tu dinero y para ello, tenga que emitir anuncios e inventir ingentes cantidades de dinero en publicidad para captar tu atención.

Y aún así, es uno de los logos más reconocibles, que levanta más expectación y admiración. Cuando compras una camisa, un perfume, un vehículo, un ordenador o una comida, su logotipo te acompaña por unos instantes, y te crea la ilusión de pertenecer a un reducido núcleo de privilegiados, pero es ilusorio. En cambio, cuando llevas el símbolo, la marca de la NASA en tu hombro o en tu pecho, es una sensación que va más allá de pertenencia o de status.

Cuando uno lleva el logotipo de la NASA, no es el logotipo quien hace a la persona, sino es la persona quien hace que el logotipo tenga sentido. Es una forma de vida, de pensamiento, de ver el mundo, de comunicarse, de comprender, de transmitir, de esperanza, de relacionarse, de trabajar en equipo, del éxito y fracaso, de volver a intentarlo, de permanecer, de perseverar, de universalidad, de convivencia…

Todo logo nace de una creación, de una intención, plasmar y proyectar en una sola imagen, toda la esencia de lo que hay detrás. Los colores, las formas, las letras, las curvas y rectas, figuras geométricas… todo es importante a la hora de crear un logo que reúna todas las virtudes y cualidades de una empresa o de un producto.

Si observamos el logo de la NASA detenidamente, lo que todos verían a simple vista, es una esfera azul que representa el planeta Tierra, donde su mayor parte es agua, unas estrellas que representan el Espacio, un vector rojo en forma de ala, que representa la aeronáutica, y por último, una nave espacial en órbita.

logotipo nasa 4Pero lo más importante, no es aquello que se ve a primera vista, sino aquello que está a la vista pero a su vez, permanece oculto. A lo largo del blog, siempre he intentado transmitir al lector, que lo más importante no es aquello que vemos, sino aquello que está al alcance de nuestra vista pero no vemos, ya sea por ignorancia, desconocimiento o por falta de atención.

Para poder ver en toda su esencia, y comprender qué se esconde tras el logotipo de la NASA, hay que conocer algunos datos muy importantes. Y una vez ya se posea toda la información, jamás se verá el logotipo de la misma manera.

Existen tres edificaciones antiguas que, aunque distan en miles de kilómetros unas de otras, sus construcciones son exactamente iguales. Las antiguas civilizaciones, estaban convencidas que sus dioses, provenían de la Constelación de Orión. Las civilizaciones que mejor reflejaron ese convencimiento, fueron los egipcios, los chinos y los mesoamericanos.

Las pirámides de Egipto, representan el cinturón de Orión en la Tierra, exactamente en la misma posición y tamaño que éstas. Las estrellas del cinturón de Orión son Mintaka (Delta Orionis), Alnilam (Epsilon) y Alnitak (Zeta Orionis).

orion egipto

Pero si observamos las pirámides de Teotihuacan, la representación y posicionamiento también es sorprendente. Es la misma alineación que las pirámides de Egipto, y las dimensiones de las pirámides siguen una correlación en su tamaño con las estrellas que conforman el cinturón de Orión.

orion teotihuacan

Y esta misma alineación perfecta ocurre con las pirámides de China. ¿Es esto una casualidad?

orion china

  • Las tres estrellas están alineadas en dirección sudoeste mientras cruzan el meridiano.
  • Las tres pirámides están alineadas en dirección sudoeste orientadas al meridión.
  •  La estrella más alta, Delta Orionis, está ligeramente desviada hacia el Este de la diagonal que proyectan las otras dos estrellas.
  • La pirámide del Sur, está ligeramente separada hacia el Este con respecto a la línea diagonal proyectado por las otras dos pirámides.
  • La estrella del centro, Epsilon, se encuentra casi equidistante a las otras dos estrellas.
  • La pirámide del medio, es casi equidistante a las otras dos pirámides.

Es más que evidente, que el tamaño de las pirámides y su posición no es nada casual. Esos dioses que bajaron de los cielos y crearon estas gigantescas estructuras arquitectónicas, representaron la misma Constelación en la Tierra. De las miles de estrellas visibles, por algún motivo, civilizaciones que no tenían contacto, que desconocían su existencia, y que estaban separados por miles de km, construyeron las edificaciones más gigantescas para reflejar Orión en la Tierra. ¿Por qué esa zona exacta del Universo?

Si observamos nuevamente el logotipo de la NASA, podemos ver en sus varias estrellas, que sí aparece el cinturón de Orión. Hay que observar detenidamente esa parte del logo porque es bastante llamativo.

logotipo nasa 5Si miramos el logo, la línea roja es la línea que une la estrella Betelgeuse, con la estrella Rigel. Si miramos la fotografía de la izquierda, esa línea pasa entre dos de las estrellas del cinturón de Orión. Sin embargo, en el logo de la NASA, esta línea pasa por fuera del cinturón, justo por fuera de Delta Orionis. ¿Por qué motivo? Si en algo se caracteriza la NASA, es por no dejar nada al azar ni al error. Es más, uno de sus lemas es “Failure is not an option” (El fracaso/error no es una opción”.

La órbita de la nave, a su paso por el cinturón de Orión, cuando atraviesa la línea roja, marca un punto concreto en el Universo. Esa desviación que parece casual, insignificante o sin ninguna importancia, plasmada en el Cosmos, son millones de km de diferencia. Justo en esa zona del Espacio, es donde se cree que proceden esos dioses ancestrales.

Así que, la órbita que representa la nave terrestre, inicia su viaje a lo largo del Espacio, atravesando una zona muy específica de la Constelación de Orión, y regresa nuevamente a su lugar de origen. Así que la NASA, desde hace muchos años, es consciente de la posibilidad de que exista allí vida. ¿Por qué? Quienes hayan leído los episodios dedicados al tema OVNI, ya sabrán muchas respuestas a esta pregunta. El primer logotipo de la NASA se creó en 1.959.

logotipo nasa 6Si observamos esta insignia, hay claras diferencias respecto al logotipo que conocemos actualmente. El cinturón de Orión no aparece, y la estela, el rastro que deja la nave, se circunscribe a simplemente nuestro planeta y nuestro satélite. Es una clara alusión a que en esa época, el objetivo primordial de la NASA era llegar a la luna. Lo único que permanece invariable, es el vector rojo.

Ahora bien, este vector rojo ¿representa realmente unas alas para proyectar la imagen de la aeronáutica? Este vector, no sólo aparece en la insignia de la NASA, sino en muchísimos logotipos. ¿Cómo es posible que este símbolo, lo hayan adoptado diferentes agencias del mundo, para plasmar la investigación aeroespacial?

Por ejemplo, este es el logotipo de la Agencia Aeroespacial Soviética (Роскосмос), donde se pueden ver las mismas similitudes del vector rojo y la órbita.

logotipo nasa 11Uno de los últimos proyectos de la NASA, es el Proyecto Constelación, donde el módulo se llama Orión, y cuya finalidad última es la llegada a Marte con una tripulación.

logotipo nasa 10Aquí aparece un vector rojo, atravesando tres cuerpos celestes alineados, posiblemente el cinturón de Orión, y rodeados de 10 estrellas. Resulta que la Constelación de Orión está compuesta de 10 estrellas principales: Rigel, Betelgeuse, Bellatrix, Alnilam (Epsilon), Alnitak (Zeta), Seiph, Mintaka (Delta Orionis), Hatysa, Meisse y Tabit.

Y la frase es: “El siguiente gran salto ha comenzado“. Obviamente, el siguiente gran paso será pisar otro planeta, o conseguir la forma de llegar a otros lugares del cosmos. ¿Será la Constelación de Orión el siguiente gran salto?

El 12 de septiembre de 2.006, durante la misión STS-115, la astronauta Heidemarie Stefanyshyn-Piper, sacó una foto a su compañero Joshep R. Tanner.

vector 3La misión comenzó el 9 de septiembre, y tres días después, había que instalar unos paneles solares a la ISS por los astronautas Candarm, Tanner y Heidemarie Stefanyshyn-Piper. Los tres comenzaron el paseo espacial para instalar el segmento a las 09:17. Durante el EVA (actividad extravehicular), fue cuando se tomó esa instantánea.

A simple vista, no hay nada extraño reseñable, pero si nos fijamos en la escafandra del astronauta, se puede ver reflejado un objeto que proviene del Espacio. En esa parte no debía haber nada, ni la ISS, ni la luna, ni la nave. Entonces ¿qué podría ser? Si ampliamos la imagen, el objeto que aparece no tiene nada que ver con algo que debiera estar ahí.. pero estaba.

vector 1Es un objeto desconocido con la forma del vector que aparece en la insignia de la NASA y de tantas agencias gubernamentales espaciales de medio mundo. La misión STS-115, es conocida por la cantidad de objetos que se vieron y se grabaron por las cámaras de la NASA. Pero realmente fue conocida por la posterior rueda de prensa pública que dio la astronauta que sacó esa foto, Heidemarie Stefanyshyn-Piper, y lo que en ella aconteció, al afirmar y confirmar, que allí arriba habían visto varios objetos voladores todos los días.

Cuando Heidemarie Stefanyshyn-Piper relataba lo que en esa misión había sucedido y habían visto, sufrió dos desvanecimientos al recordar lo que había presenciado, un síntoma de shock post-traumático. Los astronautas están fuertemente entrenados y preparados física y psicológicamente, pero lo ocurrido en esa misión, es algo para lo que tal vez no se esté preparado.

¿Es el vector rojo simplemente un símbolo que representa unas alas aerodinámicas, o más bien se debe a objetos vistos durante años, que están muy relacionados con la posibilidad de acceder a otros mundos y poder viajar por el Espacio a grandes distancias?

Parece evidente que el logotipo de la NASA no surgió de la casualidad, y esto sucede con cualquier logotipo que existe.

Existen muchas formas de escribir un número muy grande. Por ejemplo 1.000, se puede escribir 10 elevado a 3; por ejemplo 1.000.000 se puede escribir como 10 elevado a 6… y así podemos seguir porque no existe el número más grande, siempre existirá un número mayor que el anterior. Cuando hablamos de distancias en el Universo, estos números son muy muy grandes, cuando hablamos de distancias, de estrellas, de años…

Un día, el matemático Edward Kasner, profesor de la Universidad de Columbia, le pidió a su sobrino, que inventara una palabra que reflejara un número inmensamente grande, en concreto 10100. El chico lo llamo Googol (gúgol). Esta palabra, debía tratar de plasmar y explicar lo ingente del infinito, que fuera la imagen de un número tan grande que es inimaginable. Pero creó otro nombre también, para un número más grande; 10 elevado a un googol, que lo llamó, googolplex.

\mbox{googolplex} = {10}^{\mbox{googol}} = {10}^{({10}^{100})}

El número resultante, es tan grande, que no hay espacio suficiente para poder escribirlo si viajamos hasta la estrella más lejana, atravesamos todas las nebulosas y vamos anotando ceros en cada centímetro del recorrido.

Si viájaramos hasta el 1.600 Amphitheatre Parkway, Mountain View, Santa Clara County, en California (EE.UU), estaríamos justo enfrente de las oficinas centrales de la empresa Google. La Sede Central, el edificio de Google se llama Googolplex.

Gooogle

Pues bien, el nombre tan conocido a nivel mundial de esta empresa, proviene del número Googol. Y le pueden ir añadiendo “ceros” u “oes”, cuantas veces quieran.

Esto refleja que todos los logos, siempre intentan reflejar los inicios de una empresa, que esa imagen plasme la esencia y su finalidad, por qué fue creada. Así que no es casualidad el nombre de Google y su logo, el de la NASA y su imagen, el de Coca Cola y su imagen, el de Nike y su imagen, etc…

Que aparezca el cinturón de Orión en el logo de la NASA, y que por allí pase una nave y sea ese punto el de regreso a casa, no es casual, y menos en la empresa del mundo, que menos cree en las casualidades, que no deja nada al azar, y que revisa, analiza, y comprueba todo una y otra vez, sin dejar cabos sueltos.

Cuando se creó la NASA, el primer programa tripulado que vio luz verde, fue el Proyecto Mercury. En 1.957, se seleccionaron los 7 tripulantes del primer Programa Mercury.

Proyecto Mercury

Ellos eran Walter Schirra, Donald Slayton, John Glenn, Scott Carpenter, Alan Shepard, Virgil Gus Grissom y Gordon Cooper. Pero uno de ellos, Donald Deke Slayton, por problemas cardíacos, jamás llegó a ser parte de este programa. Pero el logotipo del Mercury era este:

Mercury 2

Vemos como el número 7 es totalmente legible. Se decía que el número representaba esos 7 astronautas, pero fueron seis realmente. Y la forma del emblema, nos indica que no es casual la forma que tiene.

En la mitología romana, existía una vara que era portada por los heraldos o mensajeros como el dios del comercio Mercurio (Programa Mercury), considerado el creador de todas las artes y el conocimiento. Mercurio siempre iba acompañado de esa vara, llamada caduceo.

caduceo

Este es el verdadero símbolo que sirvió para crear la imagen del Programa Mercury. En la mitología griega, el caduceo fue regalado por Apolo a Hermes (el dios romano Mercurio es el equivalente del dios griego Hermes). El caduceo está adornado con un par de alas, expresando la rapidez y velocidad con la que el mensajero de los dioses se movía de un lugar a otro, que son los dos salientes que se pueden ver en el logotipo del Programa Mercury.

Así que hay una clara referencia a la velocidad espacial, de llegar a cualquier lugar del cosmos. Nos queda saber entonces por qué aparece una cruz, y el número siete. En muchos capítulos del blog, he venido apuntando, demostrando y analizando, que los dioses que bajaron de los cielos, que aparecen en todas las civilizaciones antiguas, no eran otros que seres de otros mundos, y de donde se han gestado la mayoría de las religiones existentes, sus paralelismos, donde todas confluyen del mismo lugar.

Si vamos a la religión cristiana, la religión más seguida en EE.UU., y analizamos cómo surgió realmente esta religión, tenemos que, desde el solsticio de verano hasta el solsticio de invierno, los días empiezan a hacerse más cortos. La perspectiva que existe en el hemisferio norte, es que el sol parece moverse hacia el sur, volviéndose cada vez más pequeño. Los días se hacen más fríos, la oscuridad llega antes y las cosechas llegan a su fin. Para nuestros ancestros, todo esto era presagio de malos augurios. Más frío, menos alimentos, menos calor, más enfermedades, más muertes.

Cuando llega el 22 de diciembre, la “muerte” del sol es completa, ya que se encuentra en el punto más bajo en el cielo. En ese instante, el sol deja de moverse hacia el sur, y parece estar quieto durante tres días (22,23 y 24 de diciembre). Esos tres días que el sol parece estar en reposo, el sol se encuentra en una constelación llamada “Cruz del Sur”

cruz-del-sur

Pasados esos tres días, llegando al 25 de diciembre, el sol empieza a ascender hacia el norte, trayendo consigo días más largos, calor y el inicio de las cosechas.

Si hubiéramos vivido en una cultura o civilización, que comprende las estrellas, el ciclo del sol, pero no posee tecnología ni conocimientos avanzados en otras ciencias, donde es importante dominar el ciclo de las estaciones para subsistir, para saber cuándo cosechar, para saber cuándo es más propicia la lluvia, y además, para intentar comprender qué fuerzas o dioses son los creadores de todo ello, y cómo transmitirlo y representarlo, la explicación más lógica que intentarían dar sería:

El sol (dios) ha muerto durante tres días (22,23 y 24 de diciembre) en la cruz (constelación visible en ese instante), y pasados esos tres días, ha vuelto a ascender a los cielos (resucitado).

La Cruz del Sur se encuentra en la Constelación de Centauro. Esta constelación era de importancia capital para las civilizaciones que se desarrollaron en su territorio (sobre todo los incas), pues la chakana (la cruz andina), que en el quechua clásico quiere decir “escalera de ascenso y descenso o puente hacia arriba y hacia abajo”, unía simbólicamente el mundo terrenal con el mundo de los dioses y el mundo de los muertos. Es la versión tangible del dios Viracocha, el creador y ordenador del mundo, aquel que bajó del cielo.

Las diferentes culturas amerindias, aborígenes australianos, indonesios, etc… gestaron su cultura a través de esta Cruz del Sur. En muchas banderas, aparece reflejada como símbolo del país; Australia, Nueva Zelanda, Brasil, Papúa Nueva Guinea o la bandera de Mercosur.

Así que en el símbolo del Programa Mercury, el primero de la NASA, aparece el nacimiento de las religiones, la llegada y el encuentro con los dioses, que nos enseñaron su origen, nos legaron sus conocimientos, y eran capaces de desplazarse de un lugar a otro con extrema rapidez. Ahora bien, si el número siete no se debe a los siete astronautas, ya que realmente fueron seis, ¿qué significa el 7 en el logotipo?

El número 7, es el número más enigmático y mágico que existe. Es el número que más aparece en todas las religiones y representa la Ley Divina que rige el Universo. Desde los comienzos de la creación, ya aparece el siete como número esencial. En el Génesis, Dios le dijo a Noé: “Mi arco he puesto en el cielo”, para expresar los 7 colores del arco iris. Sin olvidar que Dios creó el mundo en 7 días. La música del Universo está compuesta de 7 notas, y para la reproducción de la vida, el multiplicarse para expandirse, la astrología ubica el matrimonio en la casa nº 7 del zodíaco.

Si hacemos un repaso de la importancia de este número, veremos que su relevancia es universal, desde la creación de todo, la vida, las religiones, la muerte, el perdón, vida más allá de la muerte, la parte espiritual. Incluso en el terreno y las disciplinas esotéricas, el siete (conocido como “héptada“), es muy importante. Por ejemplo, en el tarot, el nº 7 representa el carro de Osiris, la victoria, el éxito, la verdad y la justicia. Podríamos hacer una lista realmente larga sobre la trascendencia del nº 7.

A los ya mencionados anteriormente:

  • Siete Sellos del Apocalipisis
  • Siete principios herméticos
  • Siete pecados capitales
  • Siete velos de la danza sagrada
  • Siete espíritus fueron enviados por Dios a la Tierra
  • Siete arcángeles
  • Siete frases y siete palabras pronunciadas por Jesús colgado en la cruz en el Gólgota
  • Siete días de la semana
  • Jesús pide que perdones setenta veces siete a quien te ofenda
  • Siete maravillas del mundo
  • Siete infiernos
  • Siete cielos de la religión islámica
  • Siete edades del hombre
  • Siete chakras
  • Siete sacramentos
  • Siete mares
  • Siete pastores de Israel
  • Siete copas de la Ira
  • Siete trompetas que anunciarán desastres

Son muchas las referencias hacia este número que podríamos encontrar.

El nº 7 es nuestro destino, de aquel que ninguno de nosotros podemos escapar, al igual que ninguno de nosotros podemos desligarnos de nuestros orígenes, de dónde surgió todo, el comienzo de los comienzos. Así que el nº 7 en el Proyecto Mercury, es el destino que le depara a nuestra civilización, a nuestra especie, al ser humano, que es la búsqueda de otras civilizaciones, de otros mundos, y convertirnos en ciudadanos universales.

Si el ser humano no acomete esta misión, está destinado inexorablemente a su desaparación y extinción, al apocalipsis. Y en el nº 7 reside todo ello, la fuerza para el éxito, para alcanzar un estado espiritual perfecto, para conocer la verdad máxima, para convertirnos en dioses.

Y este número, acompañó a todas las insignias de las misiones del Proyecto Mercury. Obviamente, esto no es casual.

emblemas mercurySi observamos detenidamete cada insignia de cada misión, podemos ver el nº 7 en todas ellas, en algunas de ellas totalmente visible, y en otras más ocultas pero a ojos de todos. Así que, parece evidente, que el nº 7 del logotipo del Programa Mercury, no era por los siete astronautas que en un principio lo conformaban, sino que existía un significado mucho más profundo.

Este logotipo reúne toda la esencia del ser humano, su origen y su destino, vinimos de las estrellas, fuimos creados por seres que procedían de ellas y debemos conseguir poder desplazarnos a través del Universo, con la ayuda del caduceo del dios Mercurio, navegando y viajando a velocidades espaciales, llegando a Orión, al resto del Cosmos, ser nuestros propios dioses, y tener la capacidad de crear y generar vida allí donde fuera posible, para perpetuar la vida en el Universo, porque de lo contrario, estamos predestinados a nuestra extinción, porque nuestro destino así nos lo marca.

Después vendría el Programa Apollo, el que llevó definitivamente al hombre a pisar la luna, y el logotipo también refleja el cinturón de Orión de dentro de la “A”, que realmente representa al vector pero en forma de “A”.

apollo_nasa_logoPero no sólo aparece el cinturón de Orión, sino que está reflejada la Constelación de Orión en su totalidad, con Betelgeuse y Bellatrix en la parte superior, Saiph y Rigel en la parte inferior, la nebulosa de Orión…y resulta que se ve al planeta Tierra, de donde sale una nave desde EE.UU., cruza el Espacio a través del vector para poder llegar al cinturón de Orión, y de ahí al planeta destino.

Si creyéramos que todo aquello que nos ocurre y no comprendemos es casual, nada en el Universo podría ser ya casual, porque se habría convertido en una norma. Y la norma, se llama así porque es lo “normal”. Cuando decimos que algo es lo normal, es porque se rige por una norma colectiva, y todo lo que sobresalga de ello, es lo “anormal”.

Cuando desde pequeños se nos exige “seguir las normas”, lo que realmente nos están diciendo, es que debemos comportarnos según aquello que hace la mayoría, ya sea dentro de una comunidad, unas leyes, un comportamiento… para que todo funcione correctamente. Esa conducta individual, genera una conducta colectiva que sigue las normas, así que si la norma es no matar a nadie, se considera que esa actitud es lo normal, y matar sería lo anormal.

Pero nadie diría que ha matado por casualidad, violado por casualidad, comido un ser humano por casualidad, mutilado por casualidad… entonces, ¿por qué pensamos que la casualidad existe de forma tan reiterativa? Seguramente sea una forma de pensamiento que nos libera de cierta carga ante aquello que nos parece lejano de entendimiento y comprensión.

Pensamos que encontrarnos con un conocido en una ciudad o país diferente es casual, que trabaje un familiar tuyo en la misma empresa que un amigo es casualidad, que tu hijo nazca el mismo día que alguno de los padres es casualidad, que te guste la misma comida o te guste la misma música que alguien a quien acabas de conocer es casual…

Es realmente absurdo pensar que todo esto es casualidad, cuando es algo normal que a todo el mundo le ocurre o conoce gente de su entorno que le sucede, y pensar a su vez que la vida en la Tierra surgió de forma casual, que el comienzo de las religiones desde tiempos remotos y todas sus coincidencias son casuales, que las civilizaciones antiguas erguían sus construcciones apuntándolas a los mismos lugares del Cosmos por casualidad, que todos los mitos, leyendas y textos antiguos que hablan de lo mismo, sea simple casualidad.

Si reflexionamos sobre esto un instante, nos debemos dar cuenta que es realmente sorprendente qué consideramos casual y qué no.

Si durante esa reflexión, llegamos a la conclusión que es sorprendente, deberíamos empezar a replantearnos si existe la casualidad, y empezar a hacernos preguntas y buscar nuevas respuestas. Y esto es lo único que quiero transmitir desde que creé el blog.

Nos dicen que la casualidad es un suceso imprevisto cuya causa se ignora, yo más bien diría que ignoramos la causa de tantos sucesos, que simplemente lo llamamos casualidad. (Jorge Palazón 24/08/2.013).

La Verdadera Historia de los Reyes Magos

Se acerca una nueva noche mágica, y según petición de muchos de vosotros, he vuelto a subir el post sobre la historia mágica de los Reyes Magos. Cuando somos niños, la noche que nos visitan es realmente especial, ya de adultos, aunque se nos es desvelada la verdad, siempre queda esa llama de lo mágico, y es que la realidad no tiene por qué ocultar la fantasía.

Millones de personas, visitan cada año la Iglesia de la Natividad, en la ciudad de Belén. En esta iglesia, se encuentra el lugar exacto donde, presumiblemente, nació Jesús. Dentro de la iglesia, está marcada con una estrella plateada, el lugar exacto de su nacimiento. Los peregrinos que allí van, realizan el camino que emprendieron los Reyes Magos, hace 2.000 años.

El primer relato bíblico sobre el viaje de estos Reyes, se encuentra en el Evangelio de San Mateo. Y dice así; “Tres hombres sabios, provenientes del Este, llegaron a Jerusalén diciendo, “¿dónde está el nacido Rey de los Judíos?, porque vimos su estrella en Oriente, y venimos con el fin de adorarle”. Este párrafo de la Biblia, fue escrito cuarenta años después de la muerte de Jesús, y obviamente, dio lugar a diferentes interpretaciones entre los seguidores de la fe cristiana. Pero, ¿quiénes eran esas personas?. ¿Eran realmente tres?, porque nada se dice sobre este hecho. Sólo se sabe que fueron más de uno, porque aparece en plural cuando dicen “venimos para adorarle”.

El número dado de Tres Reyes Magos, proviene únicamente de los obsequios dados al niño nacido. Estos obsequios, en señal de adoración, fueros tres; “incienso, mirra y oro“. Y de este hecho, se ha pasado a la historia como que, cada obsequio fue entregado por un Rey, por lo que sólo fueron tres. Si hubieran ido treinta Reyes, como aparece en algún texto, sería lógico que no todos llevaran un obsequio de forma individual, y fuera muy probable que hubieran ido más de tres, pero solo con tres obsequios. Entonces, ¿cuántos eran realmente?.

La cultura de los Tres Reyes, se ha visto fortalecida por el arte, que con sus pinturas, siempre ha plasmado la escena del obsequio, asignando un Rey por cada obsequio entregado. Es decir, si el número de obsequios dados, hubieran sido cinco, seguramente los conoceríamos por “Los Cinco Reyes Magos”. ¿Estas personas eran realmente Reyes?. ¿De dónde provenían?.

Entre la actual Etiopía y Yemen, se encontraba hace 2.000 años, una antigua civilización que podría revelar pruebas sobre quiénes eran estas personas realmente. Este lugar se llamaba Saba. Esta ciudad, poseía grandes cantidades de incienso, una sustancia muy preciada en aquella época, tanto como el oro. Saba era también conocida por su Reina y por su riqueza. ¿Qué propiedades poseía el incienso para ser tan valioso?. Se decía que el incienso tenía el poder de acercar a los creyentes a su Dios.

En el libro de Isaías, hay una profecía que sugiere que los Tres Reyes Magos, procedían de esta región. La profecía reza; “Todos los habitantes de Saba vendrán, y traerán consigo oro e incienso, y proclamarán la salvación del Señor”. El incienso tiene la propiedad de arder, deriva del vocablo latino “incendere”, es decir, encender, quemar, incendiar, prender fuego, iluminar.

El Reino de Saba, era por aquella época, la única ciudad que poseía grandes cantidades de oro, incienso y mirra. El incienso sólo crecía en algunas zonas de Arabia. La mirra, también era muy valorada en la antigüedad, ya que era uno de los componentes para la elaboración de perfumes, ungüentos, medicinas y para diluir tinta en los papiros. Se usaba también para embalsamar a los muertos. Así que Saba, era una ciudad rica en recursos, controlando el comercio a todas las demás regiones. En este mapa, podemos ver donde estaba situada exactamente la ciudad de Saba (Sheba).

Los Reyes de Oriente, hicieron el mismo recorrido, desde Saba hasta Jerusalén, que la Reina de Saba hizo en el 900 a.C. para visitar al Rey Salomón. Pero hay datos desconcertantes, ya que la Biblia dice que, estos supuestos Reyes, provenían del Este de Jerusalén, y el Reino de Saba, se encontraba al sur. También menciona que éstos, provenían del hogar de los sabios. Saba era una tierra rica en materiales y comercio, pero no destacó por ser el hogar de grandes eruditos.

En el Evangelio de San Mateo, se dice que sí eran hombres sabios, aunque la palabra que lo definía era “magoi“. Esta palabra significaba “brujo“. En aquella época un brujo era un hechicero (práctica prohibida por el Antiguo Testamento), una persona que tenía poderes sobrenaturales. Y éste poder, no siempre se utilizaba correctamente. Al traducirse los textos a diferentes lenguas, los traductores, pensaron que la palabra “brujo”, llevaba implícita connotaciones negativas, y si el relato bíblico y la historia, cuenta que eran Reyes que iban a dar regalos, para adorar a un dios, ese acto no tiene nada de malicioso. Así que lo tradujeron como “magos”.

El Padre de la Historia fue Heródoto. Hacia el 450 a.C., Heródoto describió a los magoi, como una misteriosa comunidad religiosa. Los miembros de esta comunidad vivían como sacerdotes en las costas del Mar Caspio (Irán del Norte). Esta comunidad de maestros religiosos, se convirtieron siglos más tarde, en la antigua Persia, una región situada al Este de la antigua Mesopotamia, y su capital era Persépolis.

En las catacumbas romanas (hace 1.700 años), en las pinturas del arte cristiano allí existentes, aparecen estos Reyes, vistiendo pantalones, capas y sombreros. En la Iglesia San Apolinar Nuovo de Rávena (Italia), hay un mosaico del siglo VI, donde aparecen con ropajes idénticos. Estos atuendos, eran los típicos utilizados por los persas.

Destaca la cantidad de detalles que aparecen, plantas variadas, palmeras datileras, florecillas, césped… Los tres soberanos no portan coronas sino un original tocado y unas capas sobre peculiares pantalones y bellas casacas. El calzado es diferente en los tres casos en cuanto a colorido y diseño. El oro, incienso y mirra son llevados en grandes recipientes.

Las primeras representaciones de los Reyes Magos, halladas en templos del siglo III, muestran dos personajes. En las catacumbas romanas aparecen dos, tres, cuatro y seis. Para las iglesias siria y armenia eran doce, como prefiguración de los apóstoles o representación de las tribus de Israel. La iglesia copta los consideraba sesenta y citaba los nombres de varios. Pero, si los Reyes que se presentaron ante Jesús, eran persas, ¿qué ruta siguieron para llegar hasta allí?. La travesía comenzó en Babilonia, ciudad donde se encontraba una de las siete maravillas de la Historia, los jardines colgantes. Esta era una ciudad de Mesopotamia (la actual Irak).

Dentro de las torres de Babilonia, los magos eran una fuerza poderosa. Eran famosos por ser curanderos e intérpretes de los sueños. Antiguamente, existía la creencia que los dioses, estaban en contacto con el hombre a través de los sueños, y en ellos, se nos advertía de nuestra suerte y de acontecimientos futuros. Esta creencia, hacía que tener el poder de interpretar esos mensajes, sólo estuviera en posesión de magos. Estos magos, además eran maestros de rituales sagrados, encantamientos y profecías. Estos poderes, infundían respeto y temor, por lo que eran considerados como Reyes. Es decir, no eran Reyes por linaje, ni por sangre, sino que tenían la consideración, y seguramente el trato de un Rey, por su reputación y sus poderes. Estos magos, eran los consejeros personales de los verdaderos Reyes, y sus consejos, eran tomados muy en serio para el devenir de la ciudad y del pueblo.

Detrás de este poder, se hallaba una religión misteriosa, el zoroastrismo.  El creador de esta religión fue el profeta Zoroastro, más conocido como Zaratustra. Esta religión sigue vigente hoy día. Los paralelismos entre esta religión, con la judía y la cristiana, son abundantes y constantes. Sus seguidores, también creen en un solo Dios, llamado Ahura Mazda, y sus símbolos, se encuentran en la ruinas de la antigua Persia.

La némesis de Ahura Mazda, era Angra Mainyu, el espíritu de la oscuridad y del mal. El Salvador, el Juicio, la Resurrección, Vida después de la Muerte… todas estas creencias provienen del zoroastrismo. Los magos persas, creían en la llegada de un Mesías, quien haría triunfar al bien sobre el mal, a la luz y el fuego, sobre la oscuridad y las tinieblas.

NOTA: En el capítulo que dediqué al nacimiento de las religiones, analicé las similitudes de los hechos de acontecimientos entre la religión cristiana y la persa.

Flavio Josefo relató, que en la época del nacimiento de Jesús, en Judea, había rumores sobre la llegada de un salvador, aunque nadie sabía qué apariencia tendría. Estos hechos, aparecen reflejados y plasmados en los Manuscritos del Mar Muerto. En esos textos, se habla de un Mesías sacerdote, un Mesías Rey, incluso de un profeta. Así que, existían varias figuras sobre esa persona.

Muchos judíos fueron enviados como esclavos a Babilonia. Muchos prosperaron como mercaderes, creando rutas desde Persia hasta Jerusalén, y muchas otras zonas más lejanas, como Saba. Los judíos, vivieron durante siglos con el pueblo persa, intercambiando conocimientos religiosos, incluso una lengua común, el arameo (la lengua de Jesús). ¿Por qué motivo, los magos se desplazarían hasta Judea, para rendir pleitesía a un Mesías judío?.

Existe un manuscrito muy antiguo, llamado el Evangelio Arábigo de la Infancia, donde se cuenta que Zoroastro, predijo el nacimiento de Jesús, y el viaje del los magos a Belén. Los magos fueron en busca del Mesías, porque el hijo de Zoroastro, había sido anunciado por la aparición de una estrella. Gracias a estos conocimientos de las estrellas que poseían, y al zodíaco, realizaban sus horóscopos elaborados para predecir acontecimientos futuros. La astrología moderna y los horóscopos, descienden del arte persa y de sus magos. Entonces ocurrió que los magos divisaron la famosa estrella de Belén. ¿Era la estrella de Belén realmente una estrella, o fue una supernova, o tal vez un cometa?. Esa estrella, era el anunciamiento del nacimiento de un Rey de Reyes.

Uno de los misterios del cristianismo, es la fecha real del nacimiento de Jesús. Esta fecha, se celebra el 25 de diciembre, pero las pruebas científicas (que más adelante analizaré), sobre esa supuesta estrella, indica que esa fecha es ficticia, y que Jesús nació otro día. Realmente, la Navidad se celebra un 25 de diciembre, debido a un festival romano, que tuvo lugar durante el solsticio de invierno. Este festival, era llamado Festival de Saturnalia. Se las llegó a denominar “fiestas de los esclavos” ya que en ellas, los esclavos recibían raciones extras, tiempo libre y otras prebendas. El festival duraba siete días, y comenzaban con un sacrificio en el templo de Saturno (en principio el dios más importante para los romanos hasta Júpiter). Posteriormente, el nacimiento del Sol y su nuevo período de luz fueron sustituidos por la Iglesia, quien hizo coincidir en esas fechas el nacimiento de Jesús de Nazaret con el objetivo de acabar con las antiguas celebraciones.

El día 17 de abril del año VI a.C., los persas divisaron en los cielos la señal que ansiaban. Era la señal que anunciaba el nacimiento del Rey de los Judíos. Los magos, quizá sin darse cuenta, iban a ser una pieza clave de la expansión de la fe cristiana.  Los preparativos del viaje duraron varios meses. Ese tiempo se empleó para trazar una ruta lo más segura posible, hacer acopio de víveres para la supervivencia de los magos y sus animales, encontrar obsequios dignos de un Rey de Reyes (oro, incienso y mirra).

El oro está asociado con la realeza, con la más alta distinción de la época. Era el metal más valorado y apreciado, ya que nunca perdía su color ni su lustre.  El incienso estaba asociado a la divinidad, y solo podía extraerse en escasos lugares, en resinas de árboles que no abundaban en la zona. Su elaboración conseguía que del incienso, emanara un aroma dulce, muy puro. Era tan preciado que, literalmente valía su peso en oro. Se podría decir que un kilo de incienso, valía lo mismo que un kilo de oro. El valor de la mirra, era siete veces mayor al del oro. Era extraída de una planta poco común que crecía solamente en Arabia del Sur, cerca de Saba. El empleo más frecuente de la mirra, era la unción de los difuntos. También poseía poderes curativos, siendo el símbolo de los sanadores de la época. Actualmente, la mirra se usa en investigaciones contra el cáncer. En esa época, no existían objetos más valiosos que esos tres.

Cuando todo estaba preparado, dejaron atrás la seguridad que ofrecía  los muros de Babilonia, para enfrentarse a lo desconocido. En Jerusalén, nadie conocía la profecía de los magos sobre la llegada del Mesías, y Judea ya tenía en esos momentos un rey, que no tenía intención alguna de abandonar su trono. Su nombre era Herodes el Grande, conocido como uno de los Reyes más déspotas de la Historia. Su reinado estuvo marcado por el conflicto entre los persas y los romanos. El Imperio Romano controlaba Judea, y Herodes era su representante. Herodes era un paranoico, un tirano, un asesino, llegando a ejecutar a tres de sus hijos y a su hermano, todo por miedo a que lo destronaran. Cualquier persona que fuera una amenaza para su reinado, Herodes no dudaba en asesinarlo, sin importar quien fuera.

Cuando los magos llegaron a su destino, sus ropajes, sus preguntas a los judíos sobre la ubicación de Jesús y todo lo que llevaban consigo, se expandió por toda la ciudad. Nadie en la ciudad, sabía realmente qué hacían allí, sus motivos y qué pretendían hacer, llegado el momento cuando encontraran a la persona que buscaban. Las habladurías pronto llegaron a oídos de Herodes. El Evangelio de San Mateo dice; “Cuando Herodes oyó esto se preocupó, también los habitantes de Jerusalén”. Esta situación, degeneró en el comienzo de disturbios en las calles. Una ciudad oprimida por el yugo romano, con un Rey déspota, asesino, a quien todos temían y odiaban, repentinamente ve como, unos magos venidos de otras tierras, buscan un Mesías, un nuevo Rey, el Rey de los Judíos. Todo ello hizo que el pueblo se levantara contra Herodes.

El Evangelio de San Mateo cuenta que Herodes, ordenó a sus sacerdotes buscar a su rival. Tras indagar, le informaron que existía una profecía que anunciaba la llegada de un Mesías que nacería en la ciudad de Belén. Así que Herodes empezó a buscar a ese Mesías en la ciudad de Belén, y a los magos de Oriente. Cuando éstos, se presentaron ante Herodes, le contaron el motivo de por qué habían viajado de tan lejos hasta allí, y sin saberlo, estaban poniendo sus vidas realmente en peligro. Así que Herodes, fingiendo compasión, les indicó el camino hacia Belén, para intentar conseguir dar con su rival y deshacerse de él.

La Biblia dice que lo encontraron en un establo, pero existen dos versiones, donde el Evangelio de San Mateo, se contradice con el Evangelio de San Lucas. Las escrituras, sostienen que el paradero no era el pesebre que cuenta San Lucas, ya que los magos visitaron a Jesús en una casa. Los magos, encontraron a Jesús doce días después de su nacimiento. Pero muchos indicios, sugieren que realmente tenía dos años. Llegado el momento de estar frente al Mesías que buscaban, le presentaron los tres obsequios. Esta acción, realmente era una prueba para Jesús.

Si elegía la mirra, sería médico, si elegía el oro, significaba que era un Rey terrenal, y si elegía el incienso, entonces era un dios. El niño Jesús, eligió los tres, demostrando ser las tres cosas a la vez. En ese instante, Jesús se convirtió en un dios, rey en la Tierra, con el poder de sanar milagrosamente.

Mientras Herodes esperaba ansioso el regreso de los magos, para conocer la ubicación exacta de su rival, uno de los magos, antes de partir a Jerusalén, tuvo un sueño premonitorio, donde vio el plan de Herodes de acabar con la vida de Jesús. La importancia que los persas daban a los sueños era máxima, porque era el modo en que sus dioses, se comunicaban con ellos. Al día siguiente, los magos regresaron a Persia por una ruta diferente, sin pasar por Jerusalén. Cuando Herodes se entera que ha sido engañado, y en un ataque de furia, ordenó la mayor masacre de la historia bíblica. Herodes mandó sus legiones a Belén, con la orden de matar a todo niño menor de dos años.

José, padre de Jesús, conociendo la predicción, salió inmediatamente con María y Jesús rumbo a Egipto. Gracias a los obsequios de los magos, los tres pudieron llegar a Egipto de forma más segura, utilizando el oro, incienso y mirra, como moneda de cambio para ir por rutas más seguras. En el siglo III, el cristianismo llegaba a Roma, y los artistas empezaron a pintar a los magos en las paredes de las catacumbas. Fue el comienzo de la inmortalidad de esos misteriosos magos.

En el siglo IX, hacia el año 845, en el “Liber Pontificalis” (El Libro de los Papas), aparecen nombrados como Bithisarea, Melichior y Gathaspa. El escritor y erudito, Beda El Venerable, recoge los nombres y atributos de los Reyes Magos en uno de sus textos hacia el año 700 d.C.: “El primero de los Magos fue Melchor, un anciano de larga cabellera cana y luenga barba, siendo quien ofreció el oro, símbolo de la realeza divina. El segundo, llamado Gaspar, joven, imberbe de tez blanca y rosada, honró a Jesús ofreciéndole incienso, símbolo de la divinidad. El tercero, llamado Baltasar, de tez morena (“fuscus” en latín), testimonió ofreciéndole mirra, que significaba que el hijo del hombre debía morir”. A raíz de este texto, los artistas empezaron a representar a los magos de acuerdo a determinadas edades. De esta manera los magos venían a simbolizar las tres edades del ser humano: 60, 40 y 20 años, tal y como lo expresa el “Catalogus Sanchtorum” de Petrus de Natatibus, del siglo XV.

¿Qué pasó con los magos. convertidos para la Historia como los Reyes de Oriente?. A principios del siglo IV, Santa Elena, después de hallar milagrosamente en la colina del Gólgota la Vera Cruz (la cruz en la que se cree fue ejecutado Jesús de Nazaret. En el catolicismo se la considera una reliquia de primer orden), trasladó de Persia a Constantinopla, los cuerpos de los Reyes Magos, para asegurar su veneración. Santa Elena, era Helena de Constantinopla, madre del Emperador Constantino I El Grande. Así que llevó los restos a la ciudad que llevaba el nombre de su hijo. Santa Elena, es representada siempre portando la cruz.

En el siglo VI, el obispo de Milán, San Eustorgio, visitó Constantinopla para que el Emperador le permitiera aceptar su reciente nombramiento. El emperador le obsequió con los cuerpos de los Tres Reyes, trasladando las veneradas reliquias hasta la lejana sede de su diócesis, que descansaron por un tiempo en la Iglesia que llevaba su nombre.

En el año 1.162, Milán es saqueada y destruida por el Emperador alemán Federico Barbarroja (Federico I de Hohenstaufen). Su consejero Reinaldo de Dassel, obispo de Colonia, no olvidaba, en medio de la contienda, los intereses de su diócesis, y pidió al emperador permiso de llevar a la ciudad de Renania las reliquias, las cuales se encontraban en tres sarcófagos, donde supuestamente había tres cuerpos incorruptos.

Estos sarcófagos estaban rodeados por un círculo dorado, como indicando que no debían ser separados. Cuando Reinaldo se presentó en el templo de San Eustorgio para apoderarse de ellas, los sacerdotes le dijeron que el sarcófago contenía los restos de Dionisio, Rústico y Eleuterio, y que no sabían nada respecto a los nombrados Melchor, Gaspar y Baltasar. Reinaldo, escéptico, mandó que se levantara la pesada losa, viendo que éstas,  estaban vacías.

Los sacerdotes milaneses, extrajeron los huesos durante el sitio de los bárbaros, y los habían sepultado bajo la torre del campanario de la Iglesia de San Giorgio Palazzo. Reinaldo consiguió descubrir el escondite donde estaban ocultos, y se los llevó rumbo a Colonia. Esta ciudad fue fundada por el emperador Claudio en el año 50 d.C., como sitio de descanso, retiro, una jubilación para los altos rangos y más importantes cargos de los ejércitos romanos.

La ciudad se llamaba Claudia Ara Agrippinensis. Todavía en tiempos de Federico Barbarroja la ciudad era reconocida como Colonia Agrippina. Hace referencia al nombre de la madre de Nerón, emperador romano entre los años 54 d.C. y 68 d.C. La afluencia de peregrinos de todos los ámbitos del Imperio, que querían venerar a los Reyes Magos, era de tal magnitud, que se vieron obligados a construir un templo digno para ellos, la Catedral de San Pedro y Santa María de Colonia. Nicolás de Verdun, fabricó el relicario donde se depositaron los restos, donde se conservan desde entonces las reliquias.

Esta reliquia es de oro, con incrustaciones de piedras preciosas, y es el más grande en el mundo occidental. Esta Catedral, se convirtió en el centro de peregrinaje más importante. Pero, ¿están realmente custodiadas en su interior, los huesos de los Reyes de Oriente?.  Debajo de la catedral, hay custodiada una prueba, que puede revelar si esto es así, una mortaja, que originalmente contenía los huesos, cubriéndolos para su protección y conservación.

Esa tela, estaba hecha de hebras de hilo de China, envueltas en hebras de oro. Esta tela tan selecta, sólo al alcance de personalidades muy importantes y respetadas, estaba teñida con la tintura más costosa de la época, con púrpura de tiro, extraída de una clase de caracol. Se necesitan 9.000 caracoles, para obtener 1 gramo de tintura de esa calidad. La púrpura de Tiro, también es conocida como púrpura real o púrpura imperial. El historiador griego más importante del siglo IV, llamado Teopompo, dijo: La púrpura para los tintes valía su peso en plata en Colofón”.

Esa tintura, sólo se empleaba en telas muy especiales, telas destinadas para Reyes de la Corte Bizantina. La mortaja está datada, según los datos científicos, en el siglo II a IV d.C., en la región de Siria. Así que,  podría ser la tela que utilizó Santa Elena, para cubrir los restos, hacia el 300 d.C. Y esos restos, descansan para siempre en un sarcófago destinado a Reyes.

El Enigma de la Estrella de Belén

NOTA: Antes de leer este capítulo, es conveniente haber leído el capítulo anterior, referente a los Tres Reyes Magos.

Los Reyes Magos, consiguieron encontrar al nuevo Mesías, gracias a una estrella que apareció en el cielo. No dudaron, según la profecía de Zoroastro, poner rumbo al encuentro del Rey de los Judíos. Pero ¿fue realmente una estrella lo que vieron?. Para saber realmente qué había en el cielo hace 2.000 años, tenemos que retroceder en el tiempo, y descubrir cómo era el cielo en esos días.

Los Reyes Magos dijeron; “¿Dónde está el que ha nacido, el Rey de los Judíos?, porque hemos visto su estrella en el Oriente, y venimos a adorarlo“. Sólo existe una referencia de la estrella de Belén en toda la Biblia, y se encuentra en el Evangelio de San Mateo, donde hace referencia que, las únicas personas que ven dicha estrella, son los magos.

En la época de Jesús, vivió un famoso y reputado filósofo llamado Filón de Alejandría, seguramente, el filósofo más renombrado en el judaísmo. Nació en el año 15 a.C., y murió en el año 50 d.C. Así que fue testigo de la vida de Jesús en primera persona. Fue un judío-platónico, que comentó los escritos hebreos, que conocemos como Antiguo Testamento. Filón, en sus escritos, explicaba que entre los persas, existía una Orden llamada “Orden de los Magos“. Esta Orden, investigaba los hechos de la Naturaleza, para obtener conocimientos de la verdad, y a través de visiones lúcidas, dar y recibir revelaciones divinas. Así que los magos, buscaban en el Cielo y la Tierra, fenómenos que predijesen el porvenir.

Estos magos, observaban los cielos para saber cuándo cultivar, cuándo trasladar a sus animales, incluso cuándo nacería un nuevo rey, o cuándo moriría. Para averiguar cómo era el cielo en esas fechas, necesitamos saber la fecha exacta del nacimiento de Jesús. Esta fecha, debería ser fácil de calcular, ya que debería ser el año I d.C., pero no es así de simple, ya que la persona que ideó y creó el calendario por el cual nos regimos ahora, cometió varios errores.

Nuestro calendario se estableció en el siglo VI d.C., por Dionisio el Exiguo, monje erudito y matemático, quien en  su “tabla de Pascuas” determinó por vez primera la Era llamada Anno Dómini (en sustitución de la anterior Era diocleciana). El epíteto de Exiguo, podría deberse a su baja estatura, o una alusión a su humildad. Hasta entonces, el calendario occidental, comenzaba con la fundación de Roma.

En el año 525 d.C., el Papa Juan I, encargó a Dionisio la tarea de establecer como año primero de la Era Cristiana, el del nacimiento de Jesús. Dionisio contó hacia atrás, hasta llegar a Augusto, que era el Emperador romano cuando nació Jesucristo.  Pero olvidó que Augusto, ya había gobernado otros cuatro años con otro nombre, Octavio. Así que, se equivocó en cuatro años al calcular su nuevo calendario. Pero Dionisio tuvo otro error, no incluir el año cero. Y si el año del nacimiento es erróneo, también lo es el día, ya que, como expliqué en el capítulo anterior, el 25 de diciembre era una fiesta pagana romana en honor a Saturno.

Sabemos que Cristo nació cuando Herodes I el Grande, era Rey de Judea. El historiador Flavio Josefo, dijo que Herodes murió en el año IV a.C. Esto significa que Jesús, tuvo que nacer forzosamente entre los años V a.C.- VIII a.C. Lo que es evidente, es que sea lo que fuere, que vieron los magos, tuvo que ser algo muy poco frecuente, ya que estaban acostumbrados a ver el firmamento cada noche, en su plenitud, sin las luces de las ciudades avanzadas y sin contaminación. Los magos persas conocían perfectamente el firmamento, y gracias a ese conocimiento tan avanzado, creaban horóscopos y profecías. Así que cualquier estrella, por insignificante que fuera, la conocían. ¿Qué pudieron haber visto que les sobresaltara, y que creyeran estaban ante el preludio de la profecía de Zoroastro?. ¿Un cometa?.

En la Edad Media, muchos artistas representaron la Estrella de Belén, como un cometa que atravesaba el cielo. En la Universidad de Durham, existe un libro chino antiguo llamado Han Shu, que sugiere que un posible cometa, pudo haber sobrevolado Judea durante la primera navidad. En ese libro, astrónomos antiguos dejaron plasmados algunos de los fenómenos celestes ocurridos en la época, desde acercamientos de planetas, hasta cometas. China se encuentra en una latitud similar a la de Tierra Santa. Esto es, que los astrónomos chinos, veían en el cielo lo mismo que los magos persas.

En el capítulo 26 del Han Shu, aparece reseñado que en la primavera  del año V a.C., apareció en el cielo durante más de 70 días, una “estrella escoba” (huixing) o “estrella invitada” (kexing), denominación que empleaban para referirse a un cometa. El año V a.C., sí coincidiría con la verdadera fecha del nacimiento de Jesús. ¿Fue entonces un cometa lo que divisaron los Reyes Magos?.

La teoría de que fuera un cometa, tiene un punto débil, ya que para los magos persas, que interpretaban los cielos y hacían predicciones, los cometas no eran una señal de buen augurio, sino que era un símbolo de destrucción y malos tiempos, (enfermedades, muerte, desastres naturales…). Así que era considerado un presagio negativo, todo lo contrario de la venida de un Mesías, un Salvador, un Rey de Reyes. Pero si no fue un cometa, ¿por qué existe esta suposición y se ha representado como tal a lo largo de los años?.

El primer artista en representar a la Estrella de Belén como un cometa, fue el renacentista Giotto, en 1.301.

Ese año, visitó la Tierra el Cometa Halley, visible durante varios meses, y Giotto lo incluyó en su obra “La Adoración de los Reyes Magos“. Existían algunas teorías que señalaban al cometa Halley como la Estrella de Belén, pero éste no fue visible hasta el 12 a.C. Además, no habría sido un acontecimiento muy especial, ni sobrecogedor, ni habría superado en brillo al resto de estrellas. Así que la teoría del cometa queda descartada.

Igual que hoy, hace 2.000 años, había cinco planetas visibles a simple vista, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno. Los magos, consideraban estrellas a los planetas, se creían eran la misma cosa, con la salvedad que los planetas se movían. La palabra planeta, procede del término griego “planos” que significa “estrella errante“. Esto se debe a que en la antigüedad, siguiendo la teoría geocéntrica de Aristóteles, se creía que en torno a la Tierra, la cual era considerada el centro del cosmos, giraban el Sol y  los cinco planetas errantes, llamados así por obstinarse a desobedecer la ley del círculo. Es decir, se les consideraba “errantes” debido a que, aparentemente y a simple vista, no trazaban ningún círculo alrededor de la Tierra, a diferencia del Sol.

Así que, el término “estrella”, hacía referencia tanto a una estrella estática como a los planetas móviles. Los magos persas, daban mucha importancia a estos planetas errantes. En el Museo Británico de Londres, trabaja Christopher Walker, una autoridad mundial en el Oriente Próximo de la Antigüedad, quien ha descifrado la colección de tablillas de arcilla del Museo. Esta colección, se compone de 130.000 tablillas de arcilla, procedentes de la ciudad persa de Babilonia. En ellas, se incluyen las primeras anotaciones astronómicas que se conservan.

Tablilla babilónica

La tablilla en concreto, es la referente a Venus de Amisaduca. En ella, hay referencias detalladas, de observaciones astronómicas fechadas en el año 1.600 a.C., en la época del Rey Babilónico Amisaduca. En la tablilla, figuran los movimientos de Venus de hace más de 3.500 años. Tanto tiempo de observación astronómica (científico), era para hacer predicciones astrológicas (no científico). Ahora, ambas disciplinas son muy diferentes, pero antiguamente eran lo mismo.

La estrella, guió a los magos a Jerusalén, y cuando estaban de camino, según la Biblia, la estrella cambió entonces de dirección, y los precedió hacia el sur, hasta Belén. Pero, ¿puede un planeta comportarse de esa manera, cambiando de dirección?. La respuesta es sí.

¿Qué fenómeno celeste, de carácter inusual, se dio antes de la muerte de Herodes, en el año IV a.C.?. Algo que pudiera haber guiado a los magos persas hasta Jerusalén, algo tan extraño en el cielo, que fuera sin duda alguna, el anunciador, la señal profética esperada. Debía tratarse de algo excepcional, algo que sólo ocurriera a lo largo de mucho años, cientos, siglos de diferencia.  En el año VII a.C., se produjo unos encuentros poco frecuentes entre Júpiter y Saturno. Estos fenómenos que observaron los magos, se denominan “triple conjunción“.

Júpiter y Saturno se aproximaron tres veces en el transcurso de varios meses. Esto sucedió por un fenómeno que, los magos no supieron explicar en su momento, pero que hoy, gracias a los conocimientos avanzados que poseemos sobre astronomía, conocemos perfectamente lo que sucedió. Este fenómeno se denomina el “movimiento retrógrado“. Si grabáramos la órbita de Júpiter en ese momento, y aceleráramos la imagen, esta es la trayectoria que veríamos.

Esto ocurre porque la Tierra órbita alrededor del Sol, a mayor velocidad que los planetas exteriores (como son Júpiter y Saturno). Durante la mayor parte del año, los planetas se desplazan por el cielo en una sola dirección. Sin embargo, cuando la órbita de la Tierra, rebasa la de Júpiter y la de Saturno, estos planetas parecen detenerse y retroceder durante unos cien días. Cuando la Tierra “adelanta” a un planeta exterior, éste parece retroceder en su órbita.

Aquí podemos ver una explicación de este fenómeno, en este caso, con el planeta Marte, pero el resultado equivale a cualquier planeta exterior.

Este fenómeno es una constante en nuestro cielo, lo extraño es que lo hagan dos planetas al mismo tiempo. ¿Fue este fenómeno lo que vieron los magos?. Astronómicamente, este hecho ocurrió, pero ¿cómo lo interpretaron de forma astrológica?. Esta conjunción ocurrió en la Constelación de Piscis, así que la pregunta que se hicieron los magos, que interpretaban los cielos sería; ¿por qué es tan importante que Júpiter, se aproxime a Saturno, en la Constelación de Piscis?.

Júpiter era considerada la “Estrella Real” y Saturno el “Viejo Gobernante“, y ambas se unen en Piscis, la Constelación asociada a Israel. Para los magos, Júpiter representaba un nuevo Rey, Saturno representa el anterior, la aproximación de ambos planetas, significaba un cambio de gobernante, y esto ocurre en Piscis. Es decir, ese cambio de gobernante, la llegada de un nuevo Rey, ocurriría en tierra de Israel, en tierra de los judíos. Los magos, además de ser astrónomos y astrólogos, hacían funciones diplomáticas, por eso, decidieron ir a presentarse al nuevo Rey.

Según la Biblia, los magos vieron la estrella por primera vez en su país, después cuando llegaron a Jerusalén y finalmente cuando llegaron a Belén. Todos estos hechos, tuvieron que durar varios meses. Los magos ven en el cielo la señal de la profecía, hacen todos los preparativos para el viaje (víveres, acopio de los presentes a Jesús, ropajes, animales, etc…), viajan desde Babilonia hasta Jerusalén (entre 650 km y 950 km, dependiendo de la ruta que tomaran), y una vez allí, se desplazan hasta Belén, y la estrella aún continúa en los cielos. La triple conjunción sí se acercaría al marco espacio-temporal que sugiere la Biblia.

Júpiter y Saturno se aproximaron por primera vez en mayo del año VII a.C., y volvieron a hacerlo en septiembre, y nuevamente en noviembre. Estos datos concuerdan con los hechos, desde que divisaron en mayo la estrella de Belén, hasta diciembre cuando llegaron a Belén. Así que Júpiter, según la astronomía y la ciencia, es la Estrella de Belén.

El astrónomo Michael Molnar, descubrió una moneda acuñada hace 2.000 años, en la ciudad de Antioquía, al norte de Judea. En una de sus caras aparece Zeus (conocido también con Júpiter), y en la otra cara, aparece Aries (el carnero), saltando por el cielo, y mirando hacia atrás, hacia una estrella.

La investigación de Molnar, lo llevó hasta el astrólogo egipcio Claudio Ptolomeo, que trabajó en la Biblioteca de Alejandría, estudió la gran cantidad de datos existentes sobre el movimiento de los planetas, con el fin de construir un modelo geométrico, que explicase dichas posiciones en el pasado y fuese capaz de predecir sus posiciones futuras. Ptolomeo también resolvió el problema de la retrogradación de los planetas, y su aumento de brillo mientras retrogradan.

Todas estas enseñanzas de Ptolomeo, se encuentran en su obra “Tetrabiblos“. Esta obra ha sido cabecera y pilar indispensable en todas las Universidades medievales y renacentistas. Está considerada la Biblia de la astrología. Y en ella, aparece reflejado dos veces, que Aries (el carnero), gobernó Judea, con Jerusalén como capital del Oriente Próximo.

En la época romana, los astrólogos vinculaban el nacimiento de los Reyes, con la conjunción de la Luna y Júpiter, el planeta hacedor de Reyes. Con la tecnología actual, y haciendo simulaciones informáticas, ¿hubo alguna aproximación de Júpiter y la Luna, en la constelación de Aries, en la época de Cristo?. Los datos revelan que sí existió una, el 17 de abril del año VI a.C. Ese día, la Luna eclipsó Júpiter, dando la impresión de devorarlo. La Tierra se alineó con Júpiter, con el Sol entre ambos. En el momento que sus órbitas produjeron la alineación, la Luna alcanzó una posición, que ocultó por completo el planeta real de los magos, lo que denominamos “ocultación“. Esta ocultación de Júpiter, se produjo cuando éste, se encontraba en el Oriente.

¿Por qué este fenómeno lo presenciaron tan pocas personas?. Júpiter apareció justo antes del amanecer, como una estrella matutina (como dice la Biblia). Entonces, la Luna pasó entre la Tierra y Júpiter, ocultándolo, pero la luz del Sol habría impedido verlo casi por completo. Pero los magos, expertos astrónomos, sí supieron lo que estaba ocurriendo.

Las monedas de Molnar, pertenecían a Antioquía, la cuna del cristianismo justo después de la muerte de Jesús. Allí, sus seguidores fueron llamados cristianos por primera vez. Esas monedas, fueron acuñadas por los primeros cristianos, para conmemorar la Estrella de Belén.

En la Basílica de la Natividad, en Belén,  todos los años, millones de personas se desplazan para visitar el lugar de nacimiento exacto del Mesías, enmarcada con una estrella de plata. Cuando los visitantes la tocan, sienten estar en conjunción con la mismísima Estrella de Belén.

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La Iglesia católica romana, tiene la propiedad exclusiva del Altar de la Adoración de los Reyes Magos, en el área de la Gruta de la Natividad, conocida como la Gruta del Pesebre. La Iglesia conserva también la propiedad de la estrella de plata, bajo el Altar de la Natividad, con la inscripción “Hic de Virgine Maria Jesus Christus Natus Est“, que significa “Aquí Jesucristo nació de María Virgen“. Todos los católicos del mundo, tienen derecho de paso a esta zona, y rendir homenaje, y poder tocar, a la Estrella de Belén, la “estrella” que cambió el catolicismo para siempre.

“Eras” astrológicas

Todos hemos escuchado acerca del final de los tiempos. Aparte de las representaciones del  “Libro de las Revelaciones” (más conocido como Apocalipsis de Juan, único libro de carácter profético de la Biblia), la fuente principal de la idea de un apocalipsis, la tenemos en San Mateo 28:20, donde Jesús dice; “estaré contigo hasta el fin del mundo”. Sin embargo, la verdadera palabra utilizada por Jesús fue “aeon“, que significa “Era“. Así que realmente la traducción sería; “estaré con vosotros hasta el final de mi Era“. 

La notoriedad de la fecha 21 de diciembre de 2.012, ha surgido gracias al calendario maya. Éste calendario está basado en ciclos, dentro de ciclos, dentro de ciclos… así que, lo que pasará en esta fecha es el término de un ciclo. La pregunta es, ¿qué ciclo es el que va a terminar y cuál va a empezar?

El Gran Ciclo maya, comenzó el 13.0.0.0.0, que traducido al calendario Gregoriano, hace referencia al 3.113 a.C. Una fecha muy llamativa, ya que los libros de historia, fechan el inicio de las civilizaciones en el año 3.100 a.C. La fecha del comienzo maya es muy significativa, y se torna muy precisa. La primera ciudad en la historia fue Uruk (la actual Irak), fundada por siete hombres sabios en el inicio de la historia en Mesopotamia. Esta ciudad nació en el 3.100 a.C.

El calendario maya se divide en Cinco Grandes Ciclos. El primero se inició hace 25.800 años. Esta fecha no es arbitraria, sino que corresponde a los años que la Tierra tarda en completar un ciclo de precesión (descubierta por Hiparco de Nicea en el año 134 a.C.). En astronomía, la precesión de los equinoccios, es el cambio lento y gradual en la orientación del eje de rotación de la Tierra. Para comprenderlo mejor, este cuadro representa el parecido existente entre el movimiento rotatorio de la Tierra, y el movimiento ondulatorio de una peonza.

Este cambio es debido a las fuerzas que ejercen la luna y el sol, sobre el ecuador de la Tierra, que tienden a llevar el exceso de masa presente en el ecuador, hasta el plano de la eclíptica (línea curva por donde transcurre el sol alrededor de la Tierra, visto este movimiento “aparente” desde nuestra perspectiva). Se podría decir que, es el círculo máximo que visto desde la Tierra traza el sol, de forma “aparente” a lo largo de un año.

 

La eclíptica corta el plano del ecuador celeste en dos puntos, llamados equinoccios (que significa “noches iguales”). Entre los equinoccios encontramos los solsticios (que significa “cuando el sol permanece estático”). Es importante estar familiarizado con estos términos y su importancia, para comprender el calendario maya.

Cada 25.800 años cambia la posición de los polos celestes y los equinoccios. Esto implica que los signos del zodíaco ya no se correspondan con sus respectivas constelaciones. Mientras nuestro Sistema Solar gira alrededor de la galaxia, sigue una trayectoria de 14º de anchura (eclíptica). Ésta, cruza la Vía Láctea que periódicamente se alinea con el centro de la galaxia. Esta alineación, parece ser el gran foco donde apuntan todas las teorías y profecías sobre el Día del Juicio Final.

Los antiguos egipcios, se dieron cuenta que, cada 2.150 años, el amanecer en la mañana del equinoccio de primavera, ocurría en una constelación diferente (en un signo zodiacal diferente). Nuestro planeta rota sobre su eje una vez cada 24 horas. Al rotar, la fuerza gravitatoria de la luna, lo “obliga” a inclinarse 23,5º respecto a la vertical. Este hecho, más la fuerza gravitatoria que también ejerce el sol sobre nuestro planeta, es lo que provoca la oscilación del eje actuando como la peonza.

Así que, tenemos que cada 2.150 años, avanzamos un Ciclo, una nueva Era. Para llegar a la cifra de 25.800 años, hay que pasar por 12 Eras (las doce constelaciones). ¿Casualidad?, obviamente no. Los mayas calcularon de forma muy precisa estos datos, así como los egipcios mucho tiempo antes de la religión católica. ¿Cómo pudieron hacerlo sin tener la tecnología actual?; ¿cómo pudieron averiguar datos astronómicos y matemáticos tan precisos?; ¿cómo sabían que la Tierra era redonda?. Hay muchos interrogantes sobre cómo pudieron hacerlo. Una de las teorías más sólidas es que sí tenían los conocimientos y las herramientas necesarias. Las teorías sobre este misterio las analizaré en otros episodios.

Del 4.300 a.C. hasta el 2.150 a.C. fue la Era de Tauro (el toro). Del 2.150 a.C. hasta el 1 a.C. fue la Era de Aries (el carnero). Del 1 d.C. a nuestros días, estamos en la Era de Piscis (los peces). La Eras que se nombran en la Biblia, se recogen en el Antiguo Testamento, cuando Moisés baja del Monte Sinaí con los Diez Mandamientos, las Tablas de la Ley, que supuestamente, están ocultas y guardadas en el Arca de la Alianza.

Moisés, al bajar del Monte Sinaí, y ver a su pueblo, entró en cólera al ver que estaban adorando a un becerro de oro, de hecho, destroza las Tablas de la Ley, tirándolas contra las piedras, y obliga a esa gente a matarse y así purificar su alma. La pregunta es, ¿por qué reacciona de esa manera Moisés?.

Este enfado proviene porque se está venerando un ídolo falso. El becerro de oro (el toro dorado), es la representación de Tauro, el símbolo de la Primera Era. Moisés representa la Segunda Era, la Era de Aries (el carnero). Por este motivo, los judíos hoy en día soplan el cuerno del carnero, llamado Shofar, para celebrar el Año Nuevo Judío (Rosh Hashaná) y el Día del Perdón (Yom Kipur).

Moisés representa la nueva Era, el cambio de constelación, el cambio de signo, y todos deben dejar atrás la Era de Tauro, sin excepción. En episodios anteriores expliqué cómo muchas deidades antiguas estaban asociadas al toro; Osiris (dios egipcio), Shivá (dios hindú), Marduk (dios mesopotámico), Minos de Grecia y la leyenda del Minotauro. Mitra (dios persa), etc.

La Biblia refleja un movimiento simbólico a través de Tres Eras, mientras anuncia una Cuarta Era. Jesús es la figura que acompaña la Era que sigue a Aries, la Era de Piscis (por eso el cristianismo es simbolizado con el pez).

El simbolismo del pez abunda en el Nuevo Testamento. Jesús alimenta a 5.000 personas con cinco panes (recordemos que el lugar donde nació, Belén, significa “la casa del pan”) y dos peces, según San Mateo 14:17. Camino de Galilea se hace amigo de dos pescadores. Estos hechos son muy parecidos a los del profeta Elías (800 a.C.), que huyendo de Jezabel, huye a Judá. Mientras duerme, un ángel le indica que se dirija al Monte Horeb (más conocido como Monte Sinaí), durante cuarenta días y cuarenta noches.

En su camino, se introdujo en una cueva, donde le visitó Jehová Dios, ordenándole que su misión, y el propósito de su viaje, era ungir como rey de Siria a Hazael, y a Jehú como rey de Israel y a Eliseo como profeta sucesor. Dió de comer a 100 personas con veinte panes y unas espigas, en la ciudad de Gigal, y también se le atribuye la multiplicación del aceite, la cura de la lepra y la resurrección de un niño que falleció de una enfermedad en la cabeza. Esta sucesión de acontecimientos, paralelismos y “casualidades”, ya no deben pasar desapercibidas, es una constante.

En Lucas 22:10, los discípulos preguntan a Jesús dónde serán las siguientes Pascuas, una vez Él se hubiera ido. Jesús contestó; “cuando entren en la ciudad, contemplen,  y encontrarán un hombre sosteniendo un cántaro de agua, síganlo a la casa donde entre”. Ese hombre al que hace referencia Jesús es Acuario, que es mostrado e identificado como un hombre echando agua desde un cántaro.

Todo lo que Jesús está diciendo a sus discípulos es, que cuando Él se haya marchado, habrá acabado su Era, y entrará una nueva Era, la Era de Acuario.