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La Sábana Santa de Jesús. Auténtica o Falsa?

Viernes 3 de abril, Jesús está sentenciado a ser crucificado. Tras ser torturado como ningún otro ser humano lo fue, tras largas horas de sangre y dolor, Jesús permanece crucificado, y su cuerpo reacciona a todo el maltrato recibido.

La disminución de la volemia por la abundante pérdida de sangre, hacen aumentar la disnea (dificultad respiratoria) que comenzó la noche anterior en Getsemaní. Esta disnea aumentó con los latigazos que afectaron y dañaron diversos órganos. Una hipercapnia (aumento de la presión parcial de dióxido de carbono), muy severa le sobrevino. La hipotensión arterial, acrecentada por la desnutrición y la pérdida constante de líquido corporal y de sangre, le dejaron sin fuerzas. Además, todo el dolor que soportó, se vio incrementado por la hematohidrosis de la noche anterior, que incrementó considerablemente el dolor sobre la dermis y la epidermis.

El corazón de Jesús deja de latir a consecuencia de un fallo cardíaco, debido a la acumulación de fluido en la membrana que rodea el corazón, llamada efusión pericárdica, al igual que alrededor de los pulmones, llamada efusión pleural.

El Sol empezaba a ponerse, estaba a punto de comenzar el Sabbath, de comenzar la Pascua, y en esa fecha estaba prohibido que nadie estuviera crucificado, así que se procedió a bajar el cuerpo de Jesús de la cruz. Su cuerpo fue llevado a un sepulcro que había cercano, propiedad de José de Arimatea. Una vez allí, envolvieron el cuerpo en un lienzo de lino.

Una de las razones para que la Sábana Santa (Síndone), sea considerada auténtica por la mayoría de los creyentes, es porque aparece en los evangelios sinópticos. Si repasamos los cuatro evangelios canónicos, éstos dicen:

El evangelio de San Marcos (Mc 15, 42-46), dice:

“José de Arimatea, armándose de valor, entró a ver a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús. Informado por el centurión, concedió el cadáver a José. Este compró una sábana y, descolgando a Jesús, lo envolvió, lo puso en un sepulcro que había excavado en la roca y rodó una losa contra la entrada del sepulcro”.

El evangelio de San Mateo (Mt 27,59-60), dice:

José de Arimatea se llevó el cuerpo de Jesús y lo envolvió en una sábana limpia; después lo puso en el sepulcro nuevo excavado para él mismo en la roca, rodó una losa grande a la entrada del sepulcro y se marchó”.

El evangelio de San Lucas (Lc 23, 52-53), dice:

“José de Arimatea acudió a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús. Lo descolgó, lo envolvió en una sábana y lo puso en un sepulcro excavado en la roca, donde no habían puesto a nadie todavía”.

El evangelio de San Juan (Jn 19, 40-41), dice:

“Cogieron entonces el cuerpo de Jesús, José de Arimatea y Nicodemo, y lo ataron con lienzos, junto con los aromas, como tienen costumbre los judíos de dar sepultura. En el lugar donde lo crucificaron había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo donde todavía nadie había sido puesto. Por ser el día de preparación para los judíos, como el sepulcro estaba cerca, pusieron allí a Jesús”.

Así que, parece claro que el santo sepulcro donde fue depositado el cuerpo de Jesús, pertenecía a José de Arimatea, la única persona que le defendió hasta el final en público, y que la tela que envolvió el cuerpo de Jesús, también le pertenecía.

Esta tela, se ha convertido en una reliquia de primer orden, reverenciada por millones de creyentes cristianos en todo el mundo, ya que en ella está grabada la impronta que el cuerpo inerte de Jesús dejó al desintegrarse de manera repentina a los tres días de su expiación, a consecuencia del proceso de resurrección.

La Síndone  es una sábana estrecha y larga, realizada con espina de pescado, que mide 436 x 110 centímetros. Esta tela, es la única en el mundo que contiene la doble imagen (frontal y dorsal), de un hombre que parece haber recibido torturas y heridas de consideración y una crucifixión. Síndone, procede del griego “sindon”, que significa tejido de lino ligero y sábana.

No tiene ningún resto de pelo animal, ya que estaba prohibido por la Ley Mosaica (Moisés), de que en un telar se mezclen fibras vegetales y fibras animales, pero sí había algunas fibras de algodón, que se utilizaban en algunas partes de Oriente Medio como en Palestina.

Es un tejido con una sarga de cuatro en forma de espiga, muy usual en Oriente en el siglo I, pero totalmente desconocido en Europa. La sarga es un tejido que se produce en líneas diagonales. Esta forma de urdimbre, era típica en las telas que se tejían en los telares de Palmira, una antigua ciudad situada en lo que hoy se conoce como Siria, a 300 km de Jerusalén. En esa época, Palmira era una ciudad importante que exportaba muchos dátiles y telas a otras localidades.

Ahora bien, ¿qué es en realidad la Sábana Santa y por qué es tan importante y un gran enigma científico? Para comprenderlo mejor, debemos conocer una serie de claves para comprender ante qué nos encontramos:

  • Es una tela donde hay impresa la imagen, tanto por el dorso como el torso, de un hombre de 1,81 metros de altura, que ha sufrido heridas por todo el cuerpo.
  • La imagen no atraviesa el lienzo, y la imagen está formada y creada en 3D.
  • No existen pelos de ningún tipo de pincel, ni de trazas de pintura, ni direccionalidad. Esto significa que el lienzo no es una pintura, y que la imagen se ha formado por otras causas.
  • El hombre de la Síndone, presenta restos de sangre en la frente, muñecas, rodillas, pies, espalda… tanto sangre venosa como arterial.
  • Los antebrazos están agujereados por un objeto punzante que atraviesa las muñecas a nivel del llamado “espacio de destot“. Las palmas de las manos están intactas.
  • La imagen es un negativo fotográfico natural.

Esta es la imagen del lienzo, tal y como se vería a nuestros ojos:

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Ahora bien, desde la muerte de Jesús hasta nuestros días, ¿dónde ha estado la Sábana Santa? ¿Cómo es posible que haya permanecido y sobrevivido? El itinerario de la Sábana, parece confirmado que fue el siguiente:

Una vez acudieron al sepulcro al tercer día, el cuerpo de Jesús ya no estaba, sólo permanecía la tela con la que cubrieron su cuerpo inerte. Esta tela, la guardaron los seguidores y discípulos de Jesús, ya que se trataba de una reliquia de primer orden. Entre el siglo I y el siglo II, llegó a manos del Rey Abgar de Edesa (la actual Urfa en Turquía). Este hecho nos ha llegado a través del Evangelio apócrifo denominado “Doctrina de Tadeo“.

El rey Abgar, tenía una salud deplorable y estaba bastante enfermo. Escuchó hablar sobre los milagros de Jesús y su poder de curación, así que le escribió para solicitar su intervención divina. Jesús le respondió que estaba ocupado con su misión terrenal, pero que cuando subiera a los cielos, le enviaría a alguien para curar su mal. Después de su muerte, el apóstol Tadeo llevó una carta de Jesús al rey Abgar, con la recomendación de que la guardara mientras quisiera seguir en buena salud, lo que ocurrió inmediatamente. Junto a la carta, iba la Sábana Santa doblado en cuatro veces (tetradiplon). La Síndone permanecería en esta ciudad hasta la conquista sasánida (persas) en el año 609.

Una de las palabras con la que calificaron al lienzo, fue “acheiropoieta“, que significa (no hecho por manos humanas).

El Rey Abgar se convierte al cristianismo y a creer en un único dios. Tras su muerte, su hijo restauraría el paganismo en la región. En el año 177, Abgar VIII el Grande, es coronado rey de Edesa, y durante su reinado, en el año 201, una inundación dañó seriamente la Iglesia de los Cristianos, donde se encontraba la Síndone. Quince años después, los romanos tomaron la ciudad. La Síndone permaneció oculta en algún lugar de Edesa, hasta que fue descubierta en el año 525, tras una gran riada que asoló la ciudad, y puso al descubierto un nicho donde estaba oculta la Sábana Santa, que fue descubierta cuando se estaba restaurando la ciudad de los daños. El nicho se encontraba a las puertas de la ciudad, era un nicho de piedra, sobre un tablero y un marco de oro.

En el año 723 empieza lo que se conoce como “iconoclastia“, una mayor pureza religiosa que duró 120 años, donde se destruyeron retratos de Jesús pertenecientes al Imperio Bizantino y musulmán, pero la Síndone, en poder de los musulmanes en ese momento, no sufrió daño alguno. Donde menos tolerancia hubo fue en Constantinopla, donde León III (el isáurico), prohibió en el año 726 el culto a las imágenes religiosas.

El Concilio de Nicea del año 787 condenó la iconoclastia, hasta que la emperatriz Teodora  en el año 843, restaurara definitivamente el culto a las imágenes y comienza así una búsqueda a determinadas reliquias. En el año 943, el emperador bizantino romano, envió un ejército a Edesa. Esta búsqueda llevó a encontrar la Sábana Santa y llevarla a suelo bizantino en el año 944, y entregársela al emperador Bizancio Romano I Lecano, por 12.000 denarios de plata, la liberación de 200 prisioneros sarracenos y la promesa de que los ejércitos imperiales se abstendrían de volver a Edesa.

Se llevaron a Constantinopla la Sábana Santa y las cartas del rey Abgar, y fueron ofrecidas a Bizancio y colocadas en un altar en la Iglesia de Santa Sofía, en la Capilla de Pharos. Este hecho ocurrió el 16 de agosto del año 944, y fue reflejado en el “sinasario“, el calendario bizantino que señala las fiestas de la iglesia de Bizancio. Ya en Constantinopla, se habla de una tela que hace visible lo invisible.

Las primeras imágenes de Jesús, durante los primeros siglos del cristianismo, Jesús poseía atributos del joven Apolo. Esto cambió en el siglo VI y VII, donde se extiende por todos los lugares una iconografía muy parecida, con una fisonomía y morfología muy diferente a la de Apolo, sin barba y juvenil. ¿Por qué sucedió esto? ¿Qué fue lo que ocurrió para que todos crearan una imagen de Jesús muy parecida? Sin duda, tuvo que ser el descubrimiento de la Sábana Santa en el año 525 en Edesa.

Una de las primeras imágenes que cambiaron radicalmente el aspecto de Jesús, es el Pantocrátor del Sinaí. Pantocrátor, significa Rey del Universo.

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En esta imagen, ya podemos ver el parecido tan evidente con la imagen de la Sábana Santa. Alan Whanger, un experto forense, estudió meticulosamente la imagen del Pantocrátor con la imagen de la Síndone, llegando a la conclusión de que existían 170 puntos comunes. Cuando un experto forense analiza una huella dactilar, para saber si es de una determinada persona, sólo le es suficiente afirmar que lo es, cuando existen 14 puntos de congruencia.

Cuando existen entre 45 y 60 puntos de congruencia en una fotografía, ya se puede afirmar que son la misma persona. Esto significa que una puntuación de 170 puntos de congruencia, es una prueba irrefutable de que se trata de la misma persona. Esto significa que el Pantocrátor del Sinaí, quien lo pintó, conocía perfectamente el rostro que aparecía en la Sábana Santa, que lo tuvo en sus manos más de 500 años después de la crucifixión de Jesús.

Pero no sólo en el Pantocrátor del año 550 del Imperio Bizantino aparecen las primeras pruebas de la imagen de la Sábana Santa. En el siglo VII, dos monedas fueron acuñadas con la imagen de Jesús. Una data del año 692 y la otra del año 695, durante el imperio de Justiniano II. La de menor valor, llamada “tremissis“, y la de mayor valor llamada “solidus“.

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Según el estudio realizado por Alan Whanger, la imagen del la “tremissis” contiene 188 puntos de congruencia con el de la Sábana Santa, y la “solidus” 145 puntos de congruencia, donde muchas de ellas, son invisibles a simple vista, como flores u otros detalles que sólo son posibles percibir y ver si uno estudia detalladamente la Síndone y la tiene muy cerca.

Otro dato muy curioso, es que los crucifijos bizantinos llevan un travesaño para los pies (el subpedaneum), puesto oblicuamente respecto a la vertical de la cruz. ¿Por qué se hizo de esta manera?

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Porque aquellos que poseían la Sábana Santa y analizaron la imagen, pensaban que Jesús era cojo, de pie zambo, o tenía una pierna algo más larga que la otra. ¿Cómo es posible que llegaran a pensar eso? Porque la imagen que proyecta la Sábana, da esa sensación, pero es que Jesús no estaba tumbado en el sepulcro, la verdadera postura de Jesús era esta:

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Jesús no permaneció tumbado en su totalidad, sino que la cabeza y las piernas estaban arqueadas, y una de sus piernas más alzada que la otra. Cuando la imagen se proyectó en la Sábana, cuando uno la observa, la sensación que transmite es que una pierna es más larga que otra, por lo que sufriría una cojera dicha persona.

Parece más que evidente, que la Sábana Santa estuvo en manos el Imperio Bizantino. La siguiente referencia de la Síndone, aparece en el Códex Pray. Este códice es el más antiguo en húngaro del que se tiene constancia, escrito entre los años 1.192 y 1.195, bajo el reinado de Bela III de Hungría, criado en Constantinopla. Una de sus ilustraciones muestra preparaciones para la sepultura de Cristo. Dicha ilustración incluiría una mortaja con el mismo tejido de patrón de espiga como la Síndone.

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En esta ilustración se pueden observar dos escenas. En la imagen superior, aparecen José de Arimatea, Nicodemo y Juan, junto al cuerpo de Jesús preparándole y limpiando sus heridas. En la escena inferior, aparecen tres mujeres que llegan al sepulcro, y se encuentran con un ángel señalando hacia abajo, donde se encuentra únicamente la Sábana Santa enrollada, sin el cuerpo de Jesús. Si nos fijamos en la sábana de la imagen inferior, vemos que ésta no es lisa, sino que lo pintaron con formas geométricas. La verdadera Sábana estaba realizada en forma de espiga.

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Así que esas formas geométricas no son casuales, sino que el autor tuvo acceso a la Síndone e intentó ser lo más fiel posible a cómo era realmente. Existe una coincidencia sorprendente en el dibujo del Códex Pray, donde se aprecia con gran detalle los cuatro agujeros de quemaduras que existen en la Sábana Santa. Esta prueba confirmaría que fueron realizadas mucho tiempo anterior  al año 1.150, mucho antes a la datación por carbono 14 del que hablaré más adelante.

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Estas quemaduras se desconocen cuándo sucedieron, pero por estas pruebas se conoce que se produjeron con anterioridad al siglo X. Además, Marco Polo dijo: “Cuando se encuentra una mina de salamandra (amianto), este mineral aparece en forma de algodón en rama, muy espeso y compacto. Se consigue hilarlo y tejer cuerdas y amplias placas muy utilizables para techos de viviendas en regiones calurosas. Para llegar a su hilado, hay que machacar el mineral tal cual sale de su yacimiento, luego se lava y por último se seca, quedando entonces las delgadas hebras listas para ser tejidas. En Roma hay un gran lienzo de salamandra que mi padre Nicolás Polo trajo como presente del Gran Kan al Papa, para que con él se cubriera al sudario de Nuestro Señor Jesucristo”.

Estas palabras de Marco Polo, revelan que se intentó utilizar mina de salamandra (amianto), un material ignífugo. Esto significa que ya existían indicios que la Sábana Santa sufrió algunas quemaduras con anterioridad, mucho antes del incendio de Chambery.
En el año 1.203, un cruzado llamado Robert de Clari aseguró haber visto en la Iglesia de Santa María de Blanquerna (Constantinopla), una tela con la imagen de Jesús, y afirmó: “El sudario donde nuestro Señor fue envuelto, era exhibido cada viernes en lo alto de la ciudad para que uno pudiera ver en él la figura de nuestro Señor”. La cita tiene importancia porque es el primer testimonio que se conoce de un sudario con imagen.

En el año 1.205, tras la IV Cruzada, conocida como la de los mercaderes, Teodoro Angelos (sobrino de uno de los tres emperadores bizantinos que fueron depuestos), envió la siguiente misiva el 01 de agosto de ese año al Papa Inocencio III, protestando por el ataque a la capital:

Los venecianos se repartieron los tesoros de oro, plata y marfil, mientras que los franceses hicieron lo mismo con las reliquias de los santos y, lo más sagrado de todo, el lino en el que nuestro Señor Jesucristo fue envuelto tras su muerte y antes de su resurrección. Sabemos que esos saqueadores han guardado los objetos sagrados en Venecia, Francia, y otros lugares, estando el sagrado lino en Atenas.

Los mercaderes de Venecia sufragaron los gastos y cedieron 480 barcos para transportar a los cruzados. La excusa de esta cruzada, era que Constantinopla pertenecía a la iglesia cismática, y esto parecía justificar su saqueo y la incautación de sus bienes y reliquias. Esta cruzada fue un gran error político-religioso, cuyas consecuencias actualmente se vienen pagando.

Así que la Síndone es llevada a Francia tras el saqueo de la IV Cruzada, y desde entonces, no se tienen testimonios de su presencia allí hasta el año 1.355, cuando se sabe que está en poder de los Charnay, en la localidad de Lirey (Francia). No hay que olvidar, que los templarios como organización, se disolvieron el 03 de abril de 1.312, y terminó con la muerte en la hoguera por orden de Felipe el Hermoso, de Jacques de Molay y Godofredo de Charnay. Así que los templarios fueron los custodios de la Sábana Santa, quienes ofrecieron el lienzo a la colegiata de Santa María de Lirey, que Godofredo de Charnay había fundado.

A partir de esta fecha, se incrementa considerablemente la peregrinación a esta localidad francesa. La Sábana Santa permaneció en la colegiata una temporada, pero su fama iba tan en aumento, que se empezó a temer por su seguridad, así que fue llevada al Castillo de Saint Hippolyte sur le Doubs, que pertenecía al conde Humberto. Al morir éste sin descendencia, y tras unas luchas de poder y de herencias, finalmente la Síndone queda en manos de los duques de Saboya, quienes llevaron la reliquia a la localidad francesa de Chambery, donde fue exhibida desde el año 1.494 hasta el 1.578.

En esta localidad, la Síndone se guardó en una urna de plata cincelada, donde estaba plegada en varias dobleces. La noche del 04 de diciembre de 1.532, un incendió se desató en la sillería de madera del coro de la Sainte Chapelle, que alcanzó rápidamente las dependencias donde se encontraba la Sábana Santa. Uno de los primeros en percatarse del incendio, fue el cerrajero Guillaume Pussod, quien rápidamente acudió a la capilla, forzando la verja que custodiaba la reliquia y poniendo a salvo la Síndone. Esto le provocó numerosas quemaduras, pero gracias a él, la Sábana Santa no terminó quemada, aunque sí llegó a quemarse una de las esquinas.

Finalmente, los Saboya que tenían su corte en Turín, decidieron trasladar la reliquia a esta ciudad, donde permanece actualmente. El traslado se hizo el 14 de septiembre de 1.578. La Síndone perteneció a la familia Saboya hasta el 18 de marzo de 1.983 (hace tan sólo 30 años), con la muerte de Humberto II, el último rey de Italia. En su testamento, lo cedió a la Santa Sede, y desde el 18 de octubre de 1.984, les pertenece.

Esta es la cronología histórica de la Sábana Santa hasta nuestros días. Pero realmente todo empezó a cambiar cunado un fotógrafo llamado Secondo Pía, realizó en 1.898 las primeras fotografías al lienzo. Al revelar las fotografías, fue cuando se encontró de bruces con lo que parecía un negativo fotográfico. Esto fue lo que se encontró Secondo Pía.

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Una imagen perfecta del cuerpo que envolvió la sábana. Esto produjo gran alteración a nivel mundial, porque era una prueba, la única que existe de la verdadera imagen y el rostro de Jesús. Lo que se observa es:

  • en la sábana original, de color amarillento, es muy difícil observar ninguna figura cuando ésta se observa a menos de 2 metros de distancia.
  • existe una perfecta correspondencia entre ambas caras de la imagen, fue un cuerpo tridimensional el que estuvo envuelto en el lienzo.
  • Las manchas en la tela, tienen el carácter de un negativo fotográfico, tras la foto de 1.898, se pudo apreciar toda la información que contiene la Sábana Santa.
  • No hay imagen bajo las costras de sangre, lo que significa que la imagen es posterior a estas heridas.

Entre el 8 y el 13 de octubre de 1.978, un equipo multidisciplinar denominado STURP (Shroud of Turin Research Project), estudió la Síndone de forma ininterrumpida (120 horas). Este equipo estaba compuesto por 31 científicos de todas las disciplinas necesarias para un estudio exhaustivo de la Sábana Santa (físicos, hematólogos, fotógrafos, forenses, químicos, etc…).

En el positivo fotográfico, aparecían con gran claridad las múltiples heridas del cuerpo, los regueros de sangre, la coagulación fisiológica, lesiones, morfología y fisonomía del cuerpo… Yves Delage, profesor de Anatomía en la Sorbona, no dudó en afirmar que aquel lienzo cubrió el cuerpo de Jesús en el sepulcro.

Los componentes del STURP, Alan Adler y John Heller, investigaron la sangre, encontrando proteínas animales en las zonas de las heridas, asociadas a la seroalbúmina (proteína humana más importante en el plasma). También encontraron presencia de hemocromógeno (causante del color rojo en la sangre), y pigmentos biliares como la bilirrubina y azobilirrubina. Los resultados también dieron positivo en el test de seroalbúmina que demuestra que los halos serosos de las manchas son reales. Todo esto demostraba que era imposible que fuera una falsificación o una pintura.

Se demostró la inexistencia de cualquier tipo de colorante mezclada con la sangre. Las manchas de sangre habían traspasado la tela. Si las manchas fueran pintura, éstas no la habrían traspasado. Y la imagen no traspasó la tela. La sangre presenta una direccionalidad correcta conforme a las heridas existentes. Hay marcas de abrasión en la parte izquierda de la frente. En la parte posterior de la sábana se aprecian las heridas por la flagelación que sufrió Jesús. También la rodilla izquierda presenta abrasión (seguramente de las continuas caídas al transportar la cruz al Gólgota).

Si nos remontamos al día de su crucifixión, ese viernes tarde, cuando le bajaron de la cruz, ya estaba a punto de comenzar el Sabbath, donde ya no se podía hacer nada con el cuerpo hasta que pasara esta festividad. Se ha comprobado que la forma de la tela, la urdimbre, era típica en ese momento y en ese lugar. Cuando Jesús fue llevado al sepulcro de José de Arimatea, no les dieron tiempo a limpiarle bien todas las heridas, ni afeitarlo, ni prepararlo correctamente según las costumbres judías de la época.

A Jesús le pusieron un pañuelo alrededor del mentón, lo que se conocía como “sudario“, y eran las mujeres las encargadas de limpiar el cadáver y purificarlo. La imagen del pelo aparece blanco, porque tiene sangre, y la sangre en el negativo fotográfico aparece positivo, ya que tiene cierto grado de fosforescencia y brilla.

Cuando se analizaron las heridas y contusiones del rostro, se llegó a la siguiente conclusión:

  • Tumefacción en la zona de la frente. El arco de la ceja derecha condicionó el cierre parcial del mismo.
  • Coágulos sanguíneos en frente y cabello por heridas punzantes.
  • Contusión en la mejilla derecha en forma de triángulo.
  • Desviación de la nariz hacia la derecha. Ésta, presenta su ala izquierda ensanchada y achatada. Este golpe debió provocar una gran hemorragia nasal. Existe un reguero irregular a lo largo de la comisura derecha de la nariz.
  • Labios, mentón, bigotes y barba están impregnados de abundante sangre.
  • Reguero de sangre que sale de la comisura derecha del labio y la nariz.
  • Mentón tumefacto, contuso y excoriado. Zona fuertemente hinchada y empapada en sangre.
  • Pómulos hinchados y contundidos. Tanto el pómulo derecho como el izquierdo están muy lesionados. El izquierdo presenta una herida abierta y el derecho una deformidad.

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Estamos ante un rostro que ha sido brutalmente lesionado, a base de golpes, puñetazos, varas, tirones de pelo, etc… Las lesiones en el cuero cabelludo produjeron una hemorragia múltiple y gran dolor. El cuero cabelludo, las sienes y la frente presentan una zona rica sensitiva provenientes de ramas del V par craneal y de los nervios occipitales. Su sensibilidad se asemeja con la punta de la lengua. Esto da una perspectiva del dolor tan intenso que debió sufrir.

Las espinas desgarraron trece puntos en la parte frontal y una veintena en la parte occipital. Cuando se pincha una vena o una arteria y se retira el pincho, la sangre sale hasta que la vasoconstricción y el proceso de la coagulación tapona la herida. Pero si el pincho sigue clavado, actúa de tapón y bloquea la salida de la sangre. En el caso de la vena, producirá un flujo de sangre lento pero continuo. La Síndone, nos dice que el hombre que fue envuelto en ella, llevó la corona durante mucho tiempo, distinguiéndose nítidamente los coágulos de la nuca.

Existe un coágulo muy particular en la parte frontal, que se conoce como el “sello de autenticidad“. Tiene una forma peculiar, como un épsilon o un nº 3. No es rectilíneo sino ondulante, como si encontrara obstáculos en su trayectoria.

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Este es el rostro, donde se ve perfectamente ese “3” en la frente de Jesús, y estas las imágenes de su rostro de cómo tuvo que estar.

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Esto pudo ser debido a las arrugas en la frente, ramas espinosas o movimientos de inclinación de la cabeza durante la permanencia en la cruz. La sangre necesita unos minutos para coagular, por eso, sólo una parte se coagula cerca de la herida. La cantidad de coágulo es más espesa y ancha cuanto más alejada esté del origen de la herida, ya que mientras dure el flujo sanguíneo, se irán acumulando coágulos unos encima de otros en estratos sucesivos.

Con la tecnología actual, se sabe que quienes le infligieron los latigazos eran diestros, y estaban a un metro de distancia de Jesús. El número de golpes recibidos fueron 120. En la parte de la espalda, se aprecian llagas abrasadas por rozamiento, y marcas profundas de los taxilli (bolas que iban incorporadas a los flagelum). Así que Jesús, en su camino al Gólgota, rozaba constantemente con el patíbulum. Existen marcas de los taxilli en la zona de los omóplatos, lo que significa que Jesús iba vestido hasta la cruz y la túnica protegió estas marcas de su destrucción, ropaje que se le despojó en el momento de crucificarle.

En la espalda existe una zona erosiva y contusa de unos 10 x 9 cm, de forma rectangular en su parte derecha. En el lado izquierdo hay una zona parecida de 14 cm de diámetro, lo que demuestra que el patíbulum pesaba bastante, abriendo las lesiones provocadas en la flagelación, y que no iba del todo horizontal sobre la espalda, sino inclinado hacia abajo por el lado izquierdo. Esto era porque el patíbulum se sujetaba con una cuerda a una pierna por un lado y por el otro al patíbulum del reo de adelante. En esta posición, las caídas eran frecuentes y brutales, dando con la cara y las rodillas en el suelo pedregoso. El patíbulum que portó Jesús debía pesar casi 60 kg.

Es imposible que nadie portara una cruz en su totalidad (patíbulum (madero horizontal) + stipes (madero vertical)), ya que entre ambos maderos pesaría la cruz cerca de 200 kg.

Las rodillas de Jesús están muy lesionadas. La derecha con fuertes excoriaciones al nivel de la rótula y con gran pérdida de líquido en esa zona. La izquierda también presenta numerosas heridas aunque de menor alcance.

Los clavos utilizados era los llamados “clavitravales“, utilizados en la construcción, que medían entre 13 y 18 cm de largo, por 1 cm de ancho en la cabeza. En la imagen de la Síndone, se aprecia claramente que los clavos no se pusieron sobre las palmas de las manos, sino en la zona de las muñecas.

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Los ligamentos y huesos del carpo (muñeca), son capaces de aguantar el peso colgado de un cuerpo, mientras las palmas no son capaces de soportarlo. El clavo al nivel de la muñeca no rompe ningún hueso, aunque el roce con el periostio produce un dolor de gran intensidad. En esa zona, el clavo lesiona el nervio mediano, que es motor y sensitivo, aumentando mucho más el dolor. La lesión de este nervio provoca que el pulgar se retraiga, por este motivo, no aparecen los dedos pulgares en la Síndone.

Los pies eran fijados con un solo clavo, pasando por entre el nivel II y III intermetatarsiano, lo que se conoce como “línea de Lisfranc“.

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El peso del cuerpo, tirando hacia abajo de unos brazos extendidos, hacen que éstos adopten una posición de 65º, provocando una expansión del tórax, dificultando la exhalación. Una respiración normal, consta de un proceso activo que es la inhalación, y un proceso pasivo que es la exhalación. En la crucifixión, esto ya no es así, la inhalación se convierte en pasiva y la exhalación activa. Esto significa que el crucificado puede inhalar pero no exhalar. Para evitar la asfixia, Jesús debió apoyar el peso de su cuerpo sobre el clavo de los pies, flexionar los codos y juntar los hombros, consiguiendo elevar su cuerpo lo suficiente para expulsar el aire.

Esto debió provocarle una hipercapnia (aumento de CO2 en la sangre), una acidosis láctica, una tetanización y la aparición de fuertes calambres musculares. Al hombre de la Síndone no le rompieron las piernas. El “crurifragium“, consistía en partir las rodillas a los condenados para que no pudieran respirar y acelerarles la muerte. Esto significa que Jesús murió antes de que le tuvieran que romper las rodillas. Sin embargo, sí que presenta una herida oval en el costado derecho de 4,5 cm de largo x 1,5 cm de ancho.

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La sangre en ese costado es post-mortem según los estudios realizados, ya que es más densa y oscura y presenta una separación en algunos puntos entre la sangre y el suero. La herida se debió producir unas dos horas después de la muerte.

El hombre de la Síndone presenta una rigidez acentuada, propia de muertes fatigosas y dolorosas con una alta deshidratación y fiebre. El rigor mortis consiste en un estado de contractura muscular que afecta a todo el cuerpo. Los músculos mantienen esa rigidez hasta que las proteínas musculares se destruyen por autolisis unas 15 ó 20 horas más tarde.

Pero no sólo las marcas y la imagen que aparece en la Síndone, nos desvelan todos los misterios de la persona que hay tras ella. Para conocer aún más su autenticidad, expertos palinólogos (estudios de los pólenes, esporas y cualquier palinomorfo actual o fósil), llegaron a la conclusión, que la Sábana Santa poseía restos de pólenes de todos los lugares históricos y reconocidos por los que pasó. El precursor que estudió estos detalles fue Max Frei.

Un total de nueve años dedicó Max Frei al estudio de los pólenes de la sábana, y tuvo que hacer siete expediciones a Oriente Medio para la obtención o identificación de los pólenes diversos, ya que muchos de ellos no estaban microfotografiados en los manuales de botánica o en los herbarios que podía disponer. Identificó 59 especies diferentes de pólenes. Identificadas las 49 primeras especies, pudo presentar ya en el II Congreso Internacional de Sindonología (Turín, 1.978) un serio avance de sus conclusiones. L0s datos y las conclusiones fueron las siguientes:

“Empujado por mi curiosidad científica, y sin prejuicios religiosos de ninguna clase, emprendí esta investigación. Mi objetivo, era reconstruir el recorrido de la Síndone por medio de los tipos de polen depositados sobre ella. La Síndone había sido expuesta a los fieles y, por consiguiente, el polen transportado con el aire por la fuerza tenía que haberse depositado sobre ella. Clasificando los distintos tipos de plantas que encontrara, podría trazar un mapa del recorrido hecho por la Síndone de lugar en lugar y de país en país. Quería saber si la Síndone había estado en el Oriente Medio. Era importante, pues, encontrar polen de plantas que no existieran en Europa. En Judea, no lejos de Jerusalén, encontré la Assueda, una planta que sólo crece en Palestina y cuyo polen se encuentra sobre la Síndone. Hasta ocho tipos de plantas que encontré en Palestina, me permiten afirmar sin posibilidad de duda que la Síndone fue expuesta en Palestina. Algunos tipos de plantas se han extinguido, pero su presencia en el pasado, precisamente en los tiempos en que vivió Cristo, está testificada por los fósiles que encontré en el lodo del Mar Muerto”.

“La Síndone no sólo lleva sobre sí polen de plantas que sólo existen en Palestina sino particularmente polen de especies que vivían allí hace 2.000 años y que hoy están extintas. Frente a resultados de este calibre, puedo afirmar, sin posibilidad de ser desmentido, que la Síndone fue expuesta en Palestina hace 2.000 años. No sé si la tela ha envuelto el cuerpo de Jesucristo, pero puedo afirmar con toda seguridad que la Sábana fue desplegada en el aire de Galilea hace 2.000 años, y que sucesivamente fue llevada a Turquía y a Francia”.

  •  20 de las especies identificadas son abundantes en Anatolia (región de Urfa, etc.) y cuatro en los alrededores de Constantinopla.
  • Tres cuartas partes de las especies encontradas sobre la Síndone crecen en Palestina, y entre ellas, hay trece muy características o aún exclusivas del Neguev y de la zona del Mar Muerto.
  • Los historiadores han reconstruido la historia de la Síndone como sigue: Jerusalén, Edesa, Constantinopla, Francia e Italia”. La palinología está en grado de confirmar las vertientes geográficas de este itinerario. Efectivamente, basándonos en nuestras investigaciones, las principales estaciones, Jerusalén, Edesa, Constantinopla, Francia, Italia, son compatibles con el polvillo de la Síndone.

Una de las controversias más populares en contra de la datación de la Sábana Santa, fue cuando se realizó la prueba del Carbono-14. El resultado que se hizo a la Síndone por el método del carbono-14, lo databa entre los años 1.260 y 1.390. Decir que existen tres tipos de átomos de carbono para su datación, el carbono 12, 13 y 14. El más abundante es el 12 (99%), el 14 es radiactivo y el más raro, y sería un 0,0001 de la proporción existente.

Los seres vivos (animales, plantas, seres humanos), a lo largo de su vida, van acumulando carbono en su cuerpo en esas proporciones. Cada 5.730 años, el carbono 14 se reduce a la mitad (decrecimiento exponencial), nunca desaparece. Por este motivo, se toma como referencia esta datación desde 1.950.

Las fechas radiocarbónicas se expresan “bp”, y las corregidas “BP”. El Carbono-14 se origina en la atmósfera por el impacto de neutrones de rayos cósmicos, que al impactar con los átomos de nitrógeno, lo convierten en Carbono-14 radiactivo. Este átomo se oxida formando el CO2 que se distribuye por toda la atmósfera de forma homogénea. Este CO2 pasa a las plantas y se distribuye por todos los seres vivos.

El error que se cometió con la Síndone, es que se extrajo parte de la tela que las monjas clarisas pusieron como remiendos por las quemaduras que sufrió en uno de los incendios, motivo por el cuál, la datación en muy posterior a lo real. Para que el análisis del carbono-14 sea fiable hace falta que la muestra analizada haya es­tado muy bien guardada, para que el carbono no esté alterado. Por eso, el análisis del carbono-14 ha sido válido en los restos de San Pedro, que han estado 2.000 años encerrados en un nicho; o en los papiros de Qumran que han estado 2.000 años escondidos en unas cuevas del Mar Muerto. La Sábana Santa ha sufrido a lo largo de la historia una serie de avatares que han alterado el carbono-14, ya que ha sido expuesta al aire allí donde ha estado.

Williard Frank Libby, de la Universidad de Chicago, que recibió el Premio Nobel en 1.960 por haber descubierto el método del carbono-14, considera que este método no se puede aplicar a la Sábana Santa. El Dr. Libby dijo: «Existen fuentes radiactivas que han recargado el carbono­-14 de la Sábana Santa, por lo tanto la han rejuvenecido”.

Son muchas las pruebas históricas que apuntan que la Sábana Santa ya existía mucho antes del siglo XIII. El biofísico Jean Baptiste Rinaudo, experto en medicina nuclear en la Universidad de Montpellier, emitió la hipótesis  que la imagen fue impresa después de una irradiación de protones y neutrones. Los átomos implicados son los del deuterio, presentes en la materia orgánica. Los protones habrían formado la imagen y los neutrones habrían irradiado el tejido enriqueciéndolo en carbono-14, pudiendo falsear la datación.

Muchos expertos científicos, están de acuerdo que la datación que se hizo por carbono-14 a la Síndone, no es una referencia valida. Parece evidente que el lienzo es auténtico, y que envolvió el cuerpo de Jesús, lo que es un gran misterio es cómo pudo su imagen quedar grabada en el mismo.

Lo sagrado atrae y al mismo tiempo, produce cierto temor místico, pero las personas se acercan a ello porque de ese contacto divino, esperan recibir la fuerza, energía esperanza y salvación que tanto ansían.

En este apartado, es cuando me siento realmente orgulloso de la postura que toman los científicos respecto a los creyentes y devotos. Estos últimos darán como válidas cualquier prueba ante cualquier reliquia para afirmar su fe. Una persona, como yo, agnóstica y del lado de la ciencia, de las pruebas empíricas, de la lógica y la razón, siempre mantendrá una postura abierta a aquello que la ciencia nos diga. Y no tengo ningún reparo en afirmar, como en este caso, que sí creo realmente que la Síndone es auténtica y que Jesús existió. Esto no significa que crea en las religiones, sólo significa que creo en los hechos históricos que las pruebas me enseñan. Esto tampoco significa que demos por válidas las escrituras ni muchas otras afirmaciones de la iglesia y las religiones.

Ahora bien, ¿cómo se ha grabado la impronta de su cuerpo en el lienzo? Todos aceptan el hecho que se debe a una radiación, pero se desconoce cómo tuvo lugar esta. La gravedad fue un factor importante en la formación de la imagen. En este sentido, cualquiera que fuese el mecanismo de formación de la imagen, debió de tener la propiedad de transferir la información de la superficie corporal solamente en dirección vertical. Si el cuerpo estaba en posición horizontal y supina, es razonable suponer que la gravedad, puesto que manifiesta naturalmente una simetría vertical, fuese responsable de la alineación casi vertical de las características de la imagen respecto a las características correspondientes al cuerpo. La sábana estuvo colocada en dos modos distintos cuando se formaron las imágenes del cuerpo y de la sangre.

Esta hipótesis de Jackson (jefe del STURP), explicaría las características de la imagen. Sin embargo, no se conoce ningún tipo de fenómeno que produzca la desaparición de un cuerpo ni tampoco se conoce ningún tipo de radiación que hubiera podido producir el efecto combinado de hacer desaparecer un cuerpo y de grabar levemente la parte superficial de la tela.

La hipótesis de Jackson ha sido desarrollada por otros autores como Jean Baptiste Rinaudo, Kitty Little, Mario Moroni y Antonacci. Según el resumen de este último autor, la hipótesis desarrollada sería esta:

  • el cuerpo de Jesús “se desmaterializa”, emitiendo una escasa cantidad de partículas cargadas (protones, partículas alfa, deuterones etc.) y de partículas no cargadas (neutrones, etc).
  • la Síndone cae entonces y entra en contacto con el campo de partículas cargadas. A causa de la dirección vertical de la caída del lienzo bajo el efecto de la gravedad, el efecto de la interacción da una dimensión vertical a la imagen.
  • las partes inicialmente en contacto con el cuerpo reciben más  partículas, las que se alejaban reciben menos. Esto podría explicar la tridimensionalidad de la imagen.
  • la energía y la cantidad de las partículas  son minúsculas y no hay explosión. La imagen sólo se revela más tarde (imagen latente) como lo muestran algunas experimentaciones.
  • estos mecanismos permitirían también explicar el negativo y la alta resolución de la imagen, así como la totalidad de los hechos como las manchas de sangre.

En resumen, en  el momento de la desmaterialización del cuerpo y la caída del lienzo, la radiación de protones habría producido la imagen de la Sábana, mientras que la irradiación de neutrones habría producido  el rejuvenecimiento del lienzo, lo que explicaría la datación del carbono-14 efectuada en 1.978.

Los hilos no están carbonizados, sino superficialmente chamuscados, y por la penetración de la quemadura se puede medir la fracción de segundo que duró la radiación. En el momento de producirse la impresión, el hombre envuelto en el lienzo se encontraba ingrávido y las imágenes únicamente pudieron formarse como consecuencia de una radiación instantánea desconocida.

Lo que sí podemos averiguar, es el verdadero rostro de Jesús, gracias a todos los datos aportados por la imagen de la Síndone.

Cualquiera que fuera la radiación que generó la imagen, debió tener la propiedad de transferir la información de la superficie corporal en dirección vertical. Cabe recordar que nadie fue testigo directo de la resurrección de Jesús, simplemente cuando llegaron al sepulcro, él ya no estaba, sólo quedaba el lienzo con el que envolvieron su cuerpo.

Se han vertido muchas teorías sobre la crucifixión y muerte de Jesús. Que no era él quien fue crucificado, que fue otra persona quien se puso en su lugar; que murió mucho tiempo antes de bajarle de la cruz, porque ya había ascendido a los cielos; que fue abducido porque pertenecía a una raza no terrestre, y de ahí la radiación en la Sábana Santa, debido a la radiación electromagnética de la nave que recuperó su cuerpo; que no murió en la cruz y estaba vivo cuando le bajaron, y tras curar sus heridas se marchó a la India, donde finalmente murió años después en la localidad de Cachemira…

Y todo esto es así, porque su muerte y resurrección está envuelta entre muchos interrogantes. Aquellos que tenéis fe, simplemente creéis, y apenas necesitáis pruebas de la existencia o no de un dios o un mesías. Y lo que más me llama la atención de los creyentes y los devotos, es que apenas piden explicaciones o referencias  a su fe, sólo necesitan una afirmación para no dudar de los hechos, pero sí que piden todas las explicaciones y pruebas posibles cuando se rebaten sus valores y creencias.

En la Biblia, existen muchas connotaciones a existencia de vida no terrestre, a narraciones que hablan sobre hechos y acontecimientos de seres no terrestres. Cualquier persona que lea esos pasajes bíblicos, debe considerar seriamente desde su parte objetiva, que son hechos como mínimo muy extraños, y que la explicación que le ha dado la iglesia es absurda e inverosímil.

Si nos ceñimos a este capítulo en concreto, sobre quién era realmente Jesús, podríamos hablar de sus “milagros”, su avanzada sabiduría, su don de gentes, su gran intuición para predecir todo aquello que le iba a suceder,, sus encuentros paranormales con “dioses” y “ángeles”, su gran resistencia al dolor, sus continuas referencias a vida en otros mundos… y todo ello presente en la Biblia.

A mí me llama mucho la atención el tema de la transfiguración de Jesús. La Biblia dice al respecto en Mateo 17:2-3,5:

  • “y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz. Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él. Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd.”

En Mateo 17:1-8; Marcos 9:2-8, y Lucas 9:28-36, se puede leer: “Una semana antes de la crucifixión, Jesús les dijo a sus discípulos que iba a sufrir, a ser muerto, y resucitado a la vida”. Según la Biblia (Lucas 9:22), “Jesús tomó consigo a Pedro, Juan y Jacobo, y subió al monte a orar.  Mientras oraba, la apariencia de su rostro se hizo otra, y su ropa se hizo blanca y resplandeciente… Aparecieron Moisés y Elías, y hablaron con Jesús acerca de su muerte que pronto tendría lugar.  Pedro estaba muy asustado. Cuando una nube los envolvió y una voz dijo, “Este es mi Hijo, mi Escogido; a Él oíd.”  La nube se levantó, Moisés y Elías desaparecieron y Jesús estaba solo con sus discípulos, quienes aún estaban muy atemorizados.  Jesús les advirtió que no dijeran nada a nadie de lo que habían visto, hasta después de su resurrección”.

Leyendo este pasaje bíblico, a mí lo que realmente me sorprende, es que los fieles no se hagan ciertas preguntas y den por válida cada palabra, sin interpretar lo que se dice o pensar en ello más profundamente. Porque yo leo esto, y otra cosa no, pero preguntas me hago muchísimas. Y esto no es una postura de incredulidad ni fe, sino que es un acto racional, lógico y humano.

Porque hay varias cosas que son muy llamativas e impactantes:

  1. Jesús cambió su rostro delante de varios testigos.
  2. Aparecieron Moisés y Elías, dos profetas presuntamente muertos.
  3. Una “nube” les envolvió y después se “levantó”.
  4. Los allí presentes estaban atemorizados.
  5. Una voz salía de la nube asegurando ser Dios.
  6. Jesús les instó a no decir nada de lo que allí presenciaron.

Vamos a ir punto por punto para encontrar respuestas de lo que allí pudo suceder realmente.

Punto 1.- Hace pocos meses, se ha descubierto un manuscrito con más de 1.200 años de antigüedad, que desvela nuevos datos sobre Jesucristo y la Última Cena.

sindone 20

Según ha podido traducir el profesor Roelof van den Broek, este antiguo manuscrito egipcio escrito en copto desvela algunos datos hasta ahora desconocidos sobre la personalidad del propio Jesús y de algunos hechos acontecidos previamente a la noche que fue apresado para ser llevado a la cruz.

Judas besó a Jesús porque el Mesías cambiaba de aspecto y forma. En el texto, también se informa que la acción de la Última Cena sucedió un martes y no un jueves como se ha creído siempre. De ser así, haría variar por completo el calendario de Pascua, tal y como se ha estado celebrando hasta ahora.

El manuscrito explica el motivo por el cual Judas besó en la mejilla a Jesús, que era para así señalar quién de todos era Jesús. ¿Por qué tenía Judas que reconocer a Jesús, si era bien conocido por todos? La razón parece estar en la habilidad de poder transformarse, transfigurarse y cambiar de formas, fisonomía e incluso volverse invisible de Jesús.

Y así también consta en otra parte del manuscrito, en la que relata un sorprendente y previo encuentro entre Poncio Pilato y Jesús unos días antes de su muerte, en la propia casa del Pilato, donde cenaron juntos y en el que éste le ofreció el sacrificar a su propio hijo. Jesús declinó el ofrecimiento y agradeció el gesto, indicándole que él podía asumir ese sacrificio y se volvió incorpóreo ante los ojos de Pilato.

Así que parece evidente que Jesús tenía una capacidad no humana, no de este mundo, y que esa capacidad de transfigurarse era literal.

Punto 2.- Las dos personas que se ponen a hablar con Jesús, fueron Moisés y Elías. Moisés, la única persona que vio cara a cara a Dios, que habló con él a través de una “zarza ardiente”, liberó a un pueblo con ayuda divina, guió a su pueblo por el duro desierto alimentándolo de maná y cuando estaba a las puertas de entrar en la tierra prometida, fue el único que no pudo hacerlo.

El Deuteronomio 34 dice: “Y subió Moisés desde la llanura de Moab al Monte Naboth, a la cumbre del Pisga, que está frente a Jericó, y el Señor le mostró toda la Tierra: de Galaad hasta Dan, todo Neftalí, la tierra de Efraín y de Manasés, toda la tierra de Judá hasta el mar Occidental, el Neguev  y la llanura del valle de Jericó, la ciudad de las palmeras, hasta Zoar. Entonces le dijo el Señor: “Esta es la tierra que juré dar a Abraham, a Isaac y a Jacob, diciendo: “Yo la daré a tu descendencia”. Te he permitido verla con tus propios ojos, pero no pasarás a ella. Y allí murió Moisés, siervo del Señor, en la tierra de Moab, conforme a la palabra del Señor. Y Él lo enterró en el valle, pero nadie sabe hasta hoy el lugar de su sepultura”.

Así que  Moisés pudo ver todo el reino, que a simple vista no es visible, si no se hace desde el aire. Y su sepultura nadie la ha podido encontrar, simplemente porque parece claro que nunca llegó a descender del cielo. Y el otro es el profeta Elías. Se trata de un profeta “no muerto”, ya que los textos narran que un “carro de fuego”, bajó de los cielos, y se lo llevó.

Punto 3.- Así que una semana antes de la crucifixión de Jesús, una nube baja de los cielos, y de ella salen Elías y Moisés, dos personajes bíblicos que desaparecieron de entre los cielos, que jamás murieron en la Tierra. Unas cuantas preguntas sí que hay que hacerse creo yo. No existen nubes que bajen con personas que desaparecieron hace tiempo y se pongan a hablar con un mesías, se monten en la nube y vuelvan al cielo, a no ser, que esa “nube” fuera una nave. No sé, es lo que yo pienso.

Punto 4.- Si Jesús era el enviado de Dios, y todos sus discípulos confiaban en él, ¿por qué motivo iban a estar temerosos? Simplemente, porque lo que allí presenciaron no era de este mundo. Una persona que se transfigura, una nave que baja de los cielos, dos muertos que aparecen de entre las nubes, que vuelven a ascender, una voz que sale de la nube y les habla. No sé vosotros, pero si eso me ocurriera a mí hace 2.000 años, que no se conocía la tecnología actual, algo temeroso e incómodo sí estaría.

Hay algo que todos debemos tener presente, y es que existían muchas dudas en aquel momento respecto a Jesús, ya que el mesías que esperaban no era lo que Jesús representaba. Y mucho más importante aún, un enviado de Dios, era inconcebible que muriera apaleado y crucificado como un vulgar ladrón.

Así que, es muy posible y lógico, pensar que Jesús llevó a algunos discípulos aquella noche a ese encuentro, para que vieran con sus propios ojos quién era Él realmente, su poder, su naturaleza y lo que iba a suceder en días posteriores.

Punto 5.- La voz que salía de la nave, perdón!! de la nube, era la voz de Dios, quien dijo a todos que no dudaran de Él, que fue el elegido por el mismísimo Dios, y que debían creer todo lo que decía, y que sus actos ya estaban estudiados de antemano para tener el final previsto. Parece obvio, que allí se condensaron muchos factores y acciones para creer en la naturaleza divina, no humana y no terrestre de Jesús.

Punto 6.- Una vez todo hubo terminado, Jesús instó y ordenó a los allí presentes a mantener silencio sobre lo que habían presenciado. ¿Por qué motivo? Si la gente necesitaba pruebas de su divinidad, de su poder, de ser el hijo de Dios, el Rey de Reyes… es incomprensible que acallara las voces de quienes presenciaron su verdadero origen, que realmente proviene de los cielos.

¿Cuántas veces incidía Jesús en decir que su Reino no era de este mundo? Entonces si no era de este mundo, ¿de dónde era? Y la iglesia nos ha dicho y enseñado durante siglos, que su reino está después de la muerte.

Cuando  hablo con gente creyente, realmente me fascina lo poco que necesitan para creer en su religión. Y unos tras otros dicen las mismas frases, sin apenas espacio para el razonamiento. Casi ninguno ha leído la Biblia, sí han leído muchos pasajes famosos o partes que más les interesan. Y cuando leen pasajes como la transfiguración de Jesús, ni se inmutan. Les parece normal que de una nube bajen dos profetas no muertos, que Jesús cambie de aspecto, que una voz (la de Dios) salga de la nube, que vuelvan a subir a ese nube y vuelen al cielo, y que Jesús les diga que no cuenten nada de lo que allí han presenciado. Y esto es algo lógico para ellos.

Eso sí, la mayoría no creen en seres de otros mundos, o si alguien les demuestra que existen los OVNIS con más de 1.000 pruebas, seguirán afirmando que no existen… pero lo otro sí lo ven lógico.

Y yo les digo que en el Universo existen 300.000 trillones de estrellas, es decir, existen 300.000.000.000.000.000.000.000 de estrellas. Creo que es un número considerable de estrellas para pensar que existen más mundos con vida además del nuestro. Pues esta forma de pensar y de probabilidades no les parece lógica. Para un creyente es más sencillo que exista un Dios que de la nada haya creado todo un Universo con más de 300.000 trillones de estrellas, millones de planetas, miles y miles de galaxias, con el único propósito de crear vida en un pequeño rincón, y que tardara 13.500 millones de años en hacerlo.

Entonces yo me planteo, que la Síndone es auténtica, que envolvió el cuerpo de Jesús, y que la imagen, la impronta, se generó debido a una radiación. Ahora bien, ¿qué pudo crear una radiación o una energía tal, que suspendiera el cuerpo manteniéndolo ingrávido, y en décimas de segundo hiciera desaparecer su cuerpo, dejando chamuscada la Sábana? Su cuerpo desapareció literalmente, como si fuera abducido.

A mí me sobrevienen más interrogantes que respuestas. Pero sí creo en uno de los continuos mensajes de Jesús: “Su Reino no es de este mundo”.

Cuando un acto religioso tiene explicación, exigirán todas las pruebas posibles que intentan rebatir su fe y sus creencias, pero cuando algo no tiene aún explicación, basta una sola afirmación para ser aceptada por la sociedad creyente. (Jorge Palazón 18/11/2.013).

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Gólgota, el Calvario y Muerte de Jesús (Episodio II)

Son las 10:00 de la mañana del viernes 3 de abril, y Jesús está sentenciado a ser crucificado. En la ley judía no existía la crucifixión, y el mayor castigo que tenían, era la pena capital por lapidación o la horca. En cambio, los romanos sí ejercían la crucifixión para determinados delitos, principalmente para los rebeldes y traidores, por ser una amenaza para la paz y el orden social en el Imperio.

La pena de azotes era la inmediatamente inferior a la pena de muerte. Estos azotes debían administrarse por todo el cuerpo, desde la planta de los pies hasta la cabeza. Desnudaron a Jesús para prepararle a padecer aquella tortura. Trasladaron a Jesús al pretorio, donde empezaron a quitarle la ropa, y donde los verdugos empezaron a golpearle, y a rasgarle las vestiduras brutalmente. Fue allí, en el mismo pretorio, a la vista de todo el pueblo, donde sería azotado.

En este instante, Jesús recibe los primeros latigazos. Las leyes judías, “sólo” permitían un máximo de 39 latigazos, y como querían un castigo ejemplar contra Jesús, este trabajo pasó a manos de los romanos, donde no existían límites. El látigo que se empleó para golpearle fue el “flagrum” o “flagelum“.

flagrum

El nombre de este látigo, ha derivado en lo que hoy conocemos como flagelación. Pero se emplearon varios instrumentos de tortura además del flagrum. También le azotaron con varas conforme a la costumbre romana, con el látigo, que tenía tres correas de cuero endurecido atadas a un palo corto, el vergajo, que eran varas verdes flexibles de árbol y la fusta, que eran correas de cuero. Pero el más empleado fue el flagelo, que era un látigo de correas guarnecido de bolitas de plomo, huesecillos cuadrados y agudas puntas de hierro llamadas escorpiones.

Fueron seis soldados romanos los encargados de alternarse para golpear el cuerpo de Jesús, de la forma más cruel posible. El tiempo que Jesús pasó en el pretorio, le asestaron tantos latigazos, que le ocasionaron casi 400 heridas diferentes, todo el cuerpo estaba ensangrentado y resquebrajado, excepto en las zonas donde se encontraban órganos vitales. Los textos, hablan de la crueldad de los soldados, y describen que pasado este suplicio, el cuerpo había quedado horrible y desagradable de ver; con tantas heridas, que su cuerpo parecía el de un leproso (Is 53, 2-4), y que desde la planta del pie hasta la cabeza había quedado todo golpeado, herido y sangrando (Is 1, 6).

Los ejecutores que llevaron a cabo el castigo, fueron los “lictores“. Estos expertos conocedores del cuerpo, poseían la precisión para golpear con la intensidad y en el lugar idóneo. Sus herramientas, eran el haz de varas, la virgae para el castigo y la securis para matar. Si no se controlaba demasiado bien el golpe, el instrumento y la localización del cuerpo, se podía llegar a morir como consecuencia de ello, ya sea por traumatismo, por las hemorragias o por lesiones internas e infecciones.

Si lo que allí estaba sucediendo debía ser realmente duro para alguien ajeno a Jesús, incluso para aquellos que le acusaron, el sentimiento que debían tener aquellas personas que sí le amaban como María y María Magdalena, tuvo que ser realmente indescriptible. Algunos textos, describen cómo quedó el cuerpo de Jesús al terminar el severo castigo. Su cuerpo fue azotado hasta las costillas, de modo que se le veían los huesos, y le desgarraron la carne. Estaba totalmente ensangrentado y despedazado, no quedaba en su cuerpo parte sana donde le pudiesen azotar ya más. La escena tenía que ser realmente imponente.

En el episodio anterior, vimos que Jesús sufrió en Getsemaní un brote de hematohidrosis, por lo que empezó a sudar sangre. En el momento de los latigazos, la sensación de dolor se debió multiplicar considerablemente, ya que las personas que sufren hematohidrosis, uno de los síntomas posteriores es que la piel, se encuentra en un estado hipersensible, así que en cada latigazo, Jesús debió soportar un dolor extremo, y recibió unos 100 latigazos.

Una vez le infligieron ese castigo inhumano, llevaron a Jesús a otra estancia llamada el atrio, en el interior del pretorio, e hicieron con él lo que se llamaba en aquel tiempo “el juego del rey”, que era un “juego” de azar practicado por niños y adultos. Este era un juego cruel, donde se le impuso a Jesús la corona de espinas.

En el atrio se congregaron entre 400 a 600 hombres donde le obligaron a sentarse sobre un banco de piedra. Su cuerpo totalmente ensangrentado y lleno de heridas, fue cubierto por una capa corta color grana. Su rostro, no fue golpeado por los látigos, pero sí estaba ya magullado por los puñetazos que le dieron los soldados romanos. En ese instante, le colocaron la corona de espinas con gran fuerza sobre su cabeza. Como Jesús era llamado Rey de los Judíos, esa corona hacía las veces de corona real, por lo que también le pusieron sobre su mano derecha una caña por cetro, siendo así objeto de mofa y escarnio público.

Los soldados romanos empezaron a gritar: ”Salve, Rey de los Judíos!”, y le golpearon en la cabeza con una caña mientras le escupían, y se pusieron todos de rodillas mientras le hacían reverencias. Según las escrituras, una vez Jesús sufrió todo tipo de vejaciones, le volvieron a desnudar (Mateo 27:29). La práctica que los soldados hicieron con Jesús, estaba totalmente prohibida por la Ley Talia, grabada en el Lithostrotos.

En Juan 19:13, se señala que Poncio Pilato hizo salir a Jesús, y se sentó en el tribunal, en un lugar del Templo llamado Lithostrotos (en hebreo Gábbata). Lithostrotos designaba el pavimento enlozado o de mosaico que se encontraba en el tribunal, y se extendía hasta el pretorio. Muchas partes de ese pavimento, estaba decorado con mosaicos de diferentes temáticas, y uno de ellos hacía referencia al “Juego del Rey”. Gábbata, deriva de una raíz que significa “espalda”, o “elevación”. Parece que los dos nombres, “Lithostrotos” y “Gábbata”, se debían a diferentes características del lugar donde Pilato condenó a muerte a Jesús. Gábbata era el lugar de Jerusalén, donde Pilato tenía su tribunal, donde hizo que Jesús fuera traído, donde habría realizado su audiencia, y en presencia de la multitud judía, su formal y final sentencia de condenación.

En el siglo V, San Vicente de Lerins (monje galorromano y Padre de la Iglesia), escribió: “Le impusieron sobre su cabeza una corona de espinas que tenía forma de pileus, de manera que recubría y tocaba la cabeza por todas partes”. La palabra “corona”, nos ha inducido a pensar siempre en un cerco de espinas en torno a la cabeza, tal como lo representan los crucifijos, pero la descripción de San Vicente de Lerins, nos informa claramente que se trataba de un casco sin alas (la forma de un pileus), que fue rellenado con afiladas púas, y se la impusieron de forma forzada a Jesús, con el consiguiente  dolor que debió volver a soportar nuevamente.

Realmente, la descripción empleada por Marcos y Juan es: “Plexantes stephanon ex acanthon…epethekan epi tes kefales autou”, lo que significa “Entretejiendo una corona de espinas, se la pusieron sobre su cabeza.” Estas espinas, provenían de una planta local, y se entretejía alrededor de la cabeza horizontalmente de la frente a la nuca pasando por encima de las orejas.

En Jerusalén, abunda un arbusto espinoso llamado ziziphus, que se utilizaba principalmente para hacer hogueras. Tras la crucifixión de Jesús, a este arbusto se le empezó a llamar Spina Christi, y fue de aquí donde consiguieron extraer las espinas que colocaron en el interior del casco. La “corona” de espinas permanecería puesta hasta la crucifixión, así que Jesús la llevó puesta durante todo el trayecto que le condujo hacia el Gólgota.

No sólo Jesús fue objeto de mofa por parte de los legionarios romanos, sino que empezaron a golpear el casco con fuerza con la varas que portaban, para así encajarla aún más en el cuero cabelludo del reo, y a su vez, propiciar el mayor dolor posible. A estas alturas de castigo, Jesús llevaba a sus espaldas más de 100 latigazos que le destrozaron la piel en prácticamente todo el cuerpo, golpes en su rostro, y un casco lleno de espinas que le encajaron de forma brutal. Lo realmente increíble, es que con esas heridas aún permaneciera en pie y consciente.

Cuando dieron por terminado el castigo, fue cuando Pocio Pilato presentó a la multitud a Jesús, portando la corona de espinas y el manto color púrpura, Pilato dijo las palabras “Ecce Homo” (He aquí el hombre!!). Por este motivo, en el arte cristiano se denomina “Ecce Homo” a una tipología de representaciones de Jesús, en la que aparece semidesnudo y atado, torturado y dispuesto para la crucifixión.

En ese instante, levantaron a Jesús y le pusieron la cruz, para que la cargara hasta el monte donde iba a ser crucificado. En este punto, aclarar que a Jesús, lo que realmente le hicieron cargar fue el patíbulo. La cruz, está formada por dos maderos, el horizontal y más corto, y el vertical y más largo. A Jesús le hicieron cargar con el madero horizontal (patibulum), y no el vertical (Stipes). Y la cruz empleada, seguramente tenía forma de “T”, conocida como cruz Tau.

cruz tau

El patibulum solía pesar entre 51 kg y 70 kg, y Jesús debió soportar esa carga durante 650 yardas, (594 metros), entre la fortaleza Antonia hasta el Gólgota. En el patibulum, se colocaba un letrero pequeño (llamado “titulus“), donde se inscribía el crimen y delito de la víctima. Seguramente fue este letrero clavado arriba de la cruz, la causa de que la cruz tuviera ese aspecto de “cruz latina” que todos han creído fue la forma original de la cruz. En la versión de los evangelios de Marcos y Lucas, se dice que en el letrero se podía leer: «El rey de los judíos». En el Evangelio de Mateo se dice que ponía:  “Este es Jesús el rey de los judíos”, y en el Evangelio de Juan se dice: “Jesús el Nazareno el rey de los judíos», que en latín es «Iesus Nazarenus Rex Iudæorum» (las siglas INRI típicas del arte cristiano).

El patibulum fue atado sobre sus hombros, y junto a Jesús, en el camino hacia el Gólgota, Jesús fue “escoltado” por dos ladrones y el equipo de ejecución de los soldados romanos dirigido por un centurión. Era común que los grupos de ejecución estuvieran compuestos de cuatro soldados y un centurión, y que estos pudieran reclamar los bienes de la víctima como parte de su salario (expollatio). La Biblia narra que, tras ser crucificado, los soldados se repartieron sus vestiduras.

En este instante empezó la famosa travesía por la Vía Dolorosa. La orografía de esa vía constaba de rampas de hasta un 25% de desnivel. Jesús, se tambaleaba y caía de forma reiterativa. La pérdida de sangre, las heridas en su piel, las espinas en su cabeza, la tortuosa vía y el peso del patíbulo, fue realmente un calvario insoportable, que de forma inexplicable Jesús pudo terminar. El patíbulo debía ser de una madera de pino o de olivo, dos árboles muy comunes en aquella zona, pero donde sus astillas eran muy comunes.

El madero que soportó Jesús, no estaba lijado ni barnizado, así que tras cada caída, con la piel y las terminaciones nerviosas al descubierto, las astillas se clavarían a su cuerpo, siendo nuevamente otra tortura más a su calvario. Jesús trataba de levantarse una y otra vez, pero cada vez le costaba más. Los soldados romanos  temían que Jesús muriera antes de ser crucificado. El centurión, ansioso de continuar con la crucifixión, seleccionó a un fuerte y robusto hombre norteafricano que presenciaba como espectador la escena. esta persona era Simón de Cirene, para cargar la cruz.

El personaje del cirineo es realmente misterioso. Se trata de una persona que no debería estar allí. Simón pasaba por aquel lugar situado fuera de las murallas de la ciudad y próximo al montículo del Calvario. El hecho de llamarle “el cirineo”, indica que debía proceder de esta región del Norte de Africa, aunque fuese judío. Estaba en Jerusalén de paso, seguramente en peregrinación por la Pascua, y en un instante, se vió portando la cruz de Jesús.

Simón de Cirene no estaba entre la gente que se agolpaba en las calles esperando el paso de Jesús, ni estaba entre los que le insultaba, escupía o tiraban objetos. Tampoco estaba entre aquella gente que quería verlo por devoción, tampoco estaba por el lado romano como parte de los soldados. Simón simplemente pasaba por allí, cuando los romanos le obligaron a ayudar a Jesús. Es posible, que incluso no supiera quién era la persona que portaba el patibulum y que tenía un aspecto tan castigado. Es muy posible, que Simón no quisiera verse involucrado en ese acto, ya que en la fecha que estaban, en Pascua, verse mezclado con esa persona podría hacerle impuro.

Simón se quedó mirando a Jesús, que en ese instante estaría arodillado intentado levantarse, coger las fuerzas suficientes para cargar el patibulum otro trecho. Y por un extraño motivo, Simón de Cirene arrimó su hombro al madero para aliviar del peso a Jesús. Este acto, ha pasado a la historia como que hay que cargar con la cruz de otra persona para comprenderle, para entender su dolor y sus circunstancias.

Simón de Cirene, acompañó a Jesús en su pasión, por este motivo, se llama al hecho de empatizar con alguien que está sufriendo y acompañarle en ese sufrimiento, con la palabra “compasión“. Gracias a la ayuda del cirineo, Jesús llegó al Gólgota, al final de su recorrido, lugar donde aún tendría que soportar un severo castigo y dolor.

Una vez en la colina del Gólgota, Jesús estaba totalmente roto por el castigo y débil por la pérdida de sangre constante, así que los soldados le ofrececieron de beber una especie de vino mezclado con mirra, una mezcla analgésica suave que rehúsa a tomar (Marcos 15:23). En el Antiguo Testamento, en Proverbios, se puede leer “Dad bebidas alcohólicas al que va a morir, y vino al amargado, para que así olviden sus miserias y no se acuerden de sus desgracias”. Que Jesús rechazara ese vino, fue el gesto que ha provocado que esté prohibido beber alcohol en muchos círculos religiosos, contradiciendo al Antiguo Testamento que sí lo permite.

El verdadero motivo por el que Jesús rechazó el vino, lo encontramos en La Última Cena. Durante la cena, Jesús tomó una copa de vino y dijo: “Esta es mi sangre de la Alianza, que va a ser derramada por muchos. Les aseguro que ya no volveré a beber del producto de la vid hasta que lo beba nuevamente en el Reino de Dios”. Y efectivamente, no lo volvió a hacer.

Los soldados ordenaron a Simón poner la cruz en la tierra. Realmente lo que pusieron en la tierra fue el “Stipes”, el madero vertical. Y una vez ya estaba colocado en el suelo, pusieron a Jesús sobre él, poniendo su espalda y hombros contra el madero. En este instante, procedieron a poner los clavos, que en contra de la mayoría de pinturas y creencias, no se realizó en las palmas de las manos, sino en las muñecas, exactamente entre el cúbito y el radio, aunque en un principio sí se intentó en las palmas.

Los soldados romanos, antes de intentarlo en las muñecas, probaron con las palmas de las manos, pero en el segundo intento, dañaron el nervio, lo que provocó que el dedo gordo se doblara hacia dentro. Si Jesús ya venía soportando desde la madrugada un gran castigo, esta lesión de ese nervio, tuvo que ser realmente doloroso, ya que dicho nervio está conectado con la columna vertebral, por lo que el dolor se extiende por todo el cuerpo con gran intensidad y rapidez.

El legionario encargado de la tarea, atravesó el cuerpo de Jesús con un clavo de sección cuadrada, perforando su piel y la madera.

clavos de cristo

El clavo atravesó el nervio mediano. Este nervio mayor quedó totalmente roto, por lo que el dolor que debió sentir fue inimaginable. Para hacernos una idea de lo que debió sentir, la sensación es parecida a si nos golpean el codo con un martillo repetidas veces. Pero a Jesús, el dolor le provenía de los nervios, por lo que aún se multiplicaría el dolor. Al romper el tendón y estar ya clavado por la muñecas, Jesús debió hacer un gran esfuerzo con todos los músculos de la espalda para poder respirar.

El dolor debió ser tan indescriptible, que se ha tenido que crear una palabra nueva para describir ese dolor, “excruciante” (que significa “de la cruz”), así que cuando decimos que un dolor es excruciante, es porque no hay nada más allá que pueda resultar más doloroso que lo que estamos sintiendo.

Una vez terminaron con las muñecas, se procedió a clavar los pies. El pie izquierdo fue presionado contra el pie derecho y con los dos pies extendidos, dedos abajo, atravesaron un clavo a través del arco de cada uno, dejando las rodillas flexionadas. El dolor ahora ya era extenuante e insoportable, un dolor que se transmitía desde los dedos hacia los brazos hasta terminar en el cerebro. Una vez terminado el proceso en ambas muñecas y en los pies, procedieron a levantar la parte horizontal (patibulum) en el lugar que le correspondía al borde del poste, junto con el título que rezaba: “Jesús de Nazaret, Rey de los Judíos”.

INRI

Y levantaron la cruz mostrando a Jesús al mundo. La posición en la cruz debió ser una tortura. Sus brazos fueron estirados 15 cm por lo que ambos hombros estarían dislocados.

Una vez que la persona crucificada cuelga en posición vertical, se puede afirmar que empieza una muerte lenta y agonizante por asfixia. Una persona crucificada, que no hubiera sido expuesta al severo castigo que le infligieron a Jesús, tardaría entre 3 o 4 días en morir en la cruz. Pero con Jesús, los tiempos no eran esos, ya que debía morir ese viernes 3 abril, ya que en Pascua nadie puede estar crucificado. Así que los soldados, lo único que tenían que vigilar era que Jesús sufriera lo máximo posible, alargar su agonía, y que muriera antes de las puesta de sol.

Lo que cualquiera de nosotros notaría estando crucificado, es que la presión ejercida en los músculos pone el pecho en la posición de inhalación. Esto significa que para poder exhalar, debemos apoyarnos en nuestros pies (los cuales se encuentras fijados por los clavos), para que la tensión de los músculos se alivie por un momento. Al hacerlo, el clavo va desgarrando el pie hasta que quede finalmente incrustado en los huesos tarsianos, y como necesitaríamos de todos nuestro cuerpo para realizar esa maniobra, a su vez nos iríamos desgarrando la espalda con el madero, y nuestra cabeza con la corona de espinas. Y esta sensación sería constante, porque necesitamos respirar para seguir vivos. Y esta agonía durante horas y horas.

Los brazos se fatigan rápidamente, enormes calambres pulsan sobre los músculos contrayéndolos en un dolor palpitante y persistente, lo que imposibilita y dificulta sobremanera empujarse hacia arriba. Colgando de los brazos, los músculos pectorales estás paralizados y los músculos intercostales están incapacitados para reaccionar. Puedes inhalar aire en los pulmones pero no puedes exhalarlo. Jesús lucharía por levantarse y obtener por lo menos una respiración leve. Finalmente se acumula bióxido de carbono en los pulmones y en las vías sanguíneas, que provocan un alivio momentáneo y una disminución de los calambres parcialmente.

Aquellos condenados por ladrones o cualquier otro delito que su pena fuera la crucifixión, se le ponía un madero en los pies para que los apoyaran (no se les clavaba), y si la persona duraba más de 3 días en la cruz, le rompían las rodillas a golpes, para que ya no pudiera apoyarse en condiciones y así le costara más respirar, por lo que conseguían que muriera más rápidamente. Este proceso continuaba hasta que la persona ya no pudiera empujarse hacia arriba para respirar, por lo que moría por asfixia.

En este punto, fue cuando intentaron dar a Jesús de beber por segunda vez. Los soldados dieron a beber a Jesús de una vasija llena de vinagre. Sujetaron una esponja a una rama de hisopo empapada en vinagre y se la acercaron a la boca. Esta bebida, hecha de miel, claras de huevo y esencias de diferentes hierbas, servía para que las heridas dolieran aún más y apurar la muerte del reo. Por este motivo estaba ahí, para hacer que los que estaban crucificados muerieran más rápidamente, no era una bebida consoladora que apaciguara el sufrimiento. Cuando alzan la rama hacia la boca de Jesús, vuelve a despreciarlo.

Jesús, a medida que le costaba cada vez más respirar, debido al agotamiento físico, las heridas, la pérdida de sangre, ya sin fuerzas… entró en un estado de acidosis respiratoria, donde el CO2 (dióxido de carbono) de la sangre, se disuelve como H2CO3 (ácido carbónico), lo que significa un aumento de la acidez de la sangre. Así que Jesús empezó a tener un pulso irregular, a que su corazón no empezara a latir correctamente, y empezara a tener taquicardias.

En ese punto, muchos factores influyeron en su muete. La disminución de la volemia por la abundante pérdida de sangre, aumentaron la disnea (dificultad respiratoria) que comenzó la noche anterior en Getsemaní. Esta disnea aumentó con los latigazos que afectaron y dañaron diversos órganos. Una hipercapnia (aumento de la presión parcial de dióxido de carbono), muy severa le sobrevino. La hipotensión arterial, acrecentada por la desnutrición y la pérdida constante de líquido corporal y de sangre, le dejaron sin fuerzas. Además, todo el dolor que soportó, se vio incrementado por la hematohidrosis de la noche anterior, que incrementó considerablemente el dolor sobre la dermis y la epidermis. Con estos parámetros clínicos, lo realmente increíble es que Jesús hubiera llegado hasta el final.

Jesús ya era consciente que le quedaba muy poco tiempo, que su cuerpo ya no resistiría más, que todo había terminado. En ese instante dijo: “אבא לידיים שלך מביא רוחי” (en arameo), en latín “Pater in manus tuas commendo spiritum meum” (Lucas, 23:46), que significa “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu“, conocido como el “Septem Verba” (La séptima frase de las Siete que pronunció Jesús en la cruz). Esta es la última frase que Jesús pronunció en vida, y se interpreta como un ejemplo de la confianza que debe tener un cristiano ante la entrada en el mundo espiritual, lo que se conoce como las postrimerías. Existen cuatro postrimerías que son: Muerte, Juicio, Infierno y Gloria.

En ese instante, Jesús murió a consecuencia de un fallo cardíaco, debido a la acumulación de fluido en la membrana que rodea al corazón, llamada efusión pericárdica, al igual que alrededor de los pulmones, llamada efusión pleural.

El Sol empezaba a ponerse, estaba a punto de comenzar el Sabbath, de comenzar la Pascua. La manera común de terminar una crucifixión era la “crucifractura“, por lo que se procedió a terminar con la agonía de los dos ladrones que le acompañaron en el Gólgota. Las piernas de los dos ladrones fueron rotas, para acelerar su muerte. Cuando llegaron a la altura de Jesús, vieron que Jesús había muerto, pero para cerciorarse, un soldado le clavó una lanza que atravesó el pulmón derecho y penetró en el corazón. Cuando retiró la lanza, emanó un fluido claro como el agua, que eran los fluidos que rodeaban pulmones y corazón y que le causaron el fallo cardíaco y respiratorio, seguido de gran cantidad de sangre. Eran las 16:00 horas del viernes 3 de abril. Jesús había muerto.

Para que el día de reposo no fuera profanado, los judíos solicitaron a los romanos, que Jesús fuera bajado de la cruz. Una vez en tierra, lo llevaron a un sepulcro que pertenecía a José de Arimatea, la única persona que le defendió en la Casa de Anás y Caifás, de todos los delitos que le imputaron y de la mentira y farsa que allí se estaba gestando.

A los tres días, Jesús ya no estaba. Pero eso es otra historia.

Jesús nació y vivió como cualquier otro ser humano, pero su muerte no fue de este mundo, y sólo alguien con una fe tan fuerte pudo soportar el castigo que le infligieron. Jesús era un hombre como cualquier otro hombre, pero su muerte lo acercó a Dios como ningún otro. Jesús amó como aman los seres humanos cuando no están impregnados de maldad, pero su muerte llevó la palabra “amar” más allá de nuestras fronteras. Jesús dejó de respirar y murió como muchos hombres lo hicieron, pero ninguno con la capacidad de perdón que él mantuvo hasta su muerte.

La figura de Jesús está muy por encima de la iglesia, la cual no representa en nada lo que él representó. Esto me hace creer que no era de este mundo en muchos aspectos, que su vida real es mucho más misteriosa y divina que las mentiras que inculca la iglesia, sin darse cuenta que el Jesús real, el que intentan ocultar a todos, se asemeja más a un Dios que el Jesús de los milagros y la resurreción.

Jesús no fue el Mesías profetizado, ni tampoco nació de una virgen, ni fue enseñado por Dios, ni hacía milagros… y la muerte a la que se enfrentó, jamás podría haber sido profetizada, ni enseñada a soportar, ni a hacer un milagro para aliviarla. Fue en ese preciso instante, cuando Jesús se convirtió en el Mesías, en Hijo de Dios y en Rey de Reyes. Si Jesús hubiera muerto de otra manera, la historia no sería la misma.

Gólgota, el Calvario y Muerte de Jesús (Episodio I)

Jesús medía entre 1,81 y 1,83 metros de altura, y tenía 99 cm de torso. En el momento de su muerte, al contrario de la creencia popular de que tenía 33 años, realmente tenía entre 37 a 40 años (error de cálculo de Dionisio, que ya expliqué anteriormente). El calvario de Jesús duró entre 12 y 13 horas.

Cuando Jesús se aparta de todos la noche antes de la crucifixión, para rezar a solas, empezó a sudar sangre. En Lucas 22:24 (hay que recordar que Lucas era médico), se dice: “Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra”. La palabra griega para “agonía”, realmente significa “estar ocupado en un combate”. Así que Jesús, se estaba preparando para soportar acontecimientos realmente crueles, que posiblemente le llevarían a la muerte.

Esta reacción de sudar sangre, es conocida como “hematohidrosis“, donde los vasos sanguíneos de la epidermis, se rompen y se mezclan con el sudor. Esto, ocurre cuando alguien está sometido a gran estrés psicológico y/o ansiedad, pero en un estado muy elevado de las mismas. La angustia mental que Jesús estaba soportando, llegó a tal extremo que su rostro quedó surcado por un sangriento sudor, como lo describe el médico Lucas, el único evangelista que registra el hecho. ¿Qué le pudo provocar a Jesús, un hombre tranquilo, pacífico, una reacción corporal de semejantes proporciones?.

La única respuesta válida a esta cuestión, es que Jesús, por algún motivo, supo el devenir que se le avecinaba, el desenlace que iba a suceder en cuestión de horas, con la llegada del nuevo día, y que se acercaban horas difíciles, donde iba a tener que soportar una gran presión y un severo castigo, fuera del alcance de resistencia para cualquier ser humano, fuera de los límites que un cuerpo puede llegar a soportar. ¿Era Jesús más que un ser humano?

Jesús pasó de 60 pulsaciones a 140, y su presión arterial, de 130 a 210. ¿Cómo sabemos que Jesús pasó a esos niveles hemodinámicos?. Porque está científicamente constatado, que una persona, para llegar a romper los vasos sanguíneos por estrés, esos son los baremos físicos que una persona muestra en el momento de sufrir dicha reacción. Así es como se sintió Jesús, estando a solas en Getsemaní. Sabía perfectamente el duro castigo que le iban a infligir, y aún así, no huyó ni se escondió, simplemente esperó que los acontecimientos que tenían que ocurrir, ocurrieran, seguramente porque era parte de su mensaje, y probablemente, la parte más importante de su mensaje.

Cuando Jesús fue arrestado esa misma noche por las fuerzas romanas, fue llevado a la Casa de Anás, el suegro del Sumo Sacerdote Caifás. Llevaban a Jesús maniatado, descalzos los pies, y conducido con una soga que sujetaba su cuello, como un animal. Eran las tres o cuatro de la madrugada de ese fatídico viernes. Empezaba el día donde todo iba a cambiar para los designios de la humanidad, para el nacimiento de una nueva religión, para el nacimiento de un Mesías reconocido, y para vivir uno de los momentos más convulsos, estudiados, analizados, y misteriosos de nuestra historia, el calvario de Jesús, conocido como la Pasión de Cristo.

En la Casa de Anás, Jesús se acogió al “Derecho de Gentes“, donde los testigos que acudieron a sus sermones, son quienes debían opinar sobre el contenido de los mismos, y no que fueran jueces quienes lo hicieran, únicamente motivados por referencias o rumores, sin haber estado ninguno de ellos en ninguno de sus sermones. Este derecho, también se solicitaba para:

  • La piedad filial
  • El derecho de legítima defensa
  • El respeto a la religión
  • El derecho de paz y de guerra

¿Por qué llevaron a Jesús, entrada la madrugada, a la casa del suegro de Caifás?. Obviamente, lo llevaron a la Casa de Anás para hacer tiempo, ya que las leyes especificaban claramente, que los enjuiciamientos de orden legal, por el procurador responsable, debían comenzar con la luz del día. Así que, ese “juicio” entre las dos o tres de la madrugada, jamás se iba a dar ni tendría validez legal.

Lo que realmente hicieron, fue juzgarle  en un ámbito privado, muy reducido y selecto de personalidades, mientras el organismo oficial que lo iba a someter a juicio al amanecer, estuviera preparado. Anás había convertido a su familia en una gran mafia de la que el propio Anás, era quien manejaba toda la red, extrapolándolo a los tiempos actuales, se podría decir que Anás era una especie de “Padrino”.

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Anás, aunque para los judíos era el Sumo Sacerdote, no ejercía el cargo, ya que lo delegó en su yerno Caifás. Anás era un hombre de creencias agnósticas, así que la figura de Jesús, no le debió de agradar, ya que era el Mesías, el “Rey de los Judíos”. Anás miraba atentamente a Jesús, lo estudiaba, lo analizaba, sin mediar palabra, hasta que empezó a asestarle una serie de preguntas enlazadas sin tiempo a contestar: “¿Eres el Rey de los Judíos? ¿Qué es lo que predicas? ¿Quiénes son tus discípulos?.¿Cuál es tu verdadero propósito?”, etc…

Fue justo en este instante, cuando Jesús se aferró al “Derecho de Gentes”, respondiendo que él, todo lo que ha predicado, con quién lo ha hecho, lo que predica, absolutamente todo, se ha hecho a la luz del día y en público, en templos y sinagogas, sin esconderse, a la vista de todos, por lo que no entendía qué hacía siendo juzgado a esas horas de madrugada, entre las sombras, en privado, sin estar presente toda la gente que ha acudido a sus actos y pueden responder a las acusaciones.

Un enorme silencio se adueñó de la Casa de Anás, quien estaba acostumbrado a que los ajusticiados, respondieran sumisos, con miedo, implorando o rogando el perdón del Poder. Y Jesús, un hombre casi desnudo, ante los hombres más poderosos, con una sóla respuesta evidenció el supuesto conocimiento que de la leyes, poseían los allí presentes. Por este motivo, un guardia golpeó fuertemente a Jesús, rompiéndole el tabique nasal. este sería el primero de una larga lista de golpes que empezaría a sufrir en sus carnes Jesús. Era el comienzo del fin.

Jesús miró al guardia que le había golpeado, y le dijo: ““Si he hablado mal, dime en qué. Y si he hablado bien, ¿por qué me golpeas?”. Anás, un ser déspota y autoritario, se encontró fuera de lugar al presenciar las reacciones de Jesús, y al ver que cada palabra suya y cada acción violenta contra Jesús, no surtía el efecto deseado, envió a Jesús ante Caifás, pero Caifás no tenía autoridad suficiente para ordenar pena de muerte a nadie, por tanto llevó a Jesús ante Poncio Pilato, gobernante romano en Judea, para que decidiera su suerte.

Mientras Jesús estaba delante de Caifás, éste dijo: “conviene que muera uno solo por el pueblo y no perezca toda la nación”. Ante Caifás, Jesús sufrió nuevos daños físicos. Los soldados le cubrieron los ojos, le escupieron en la cara y le golpearon en su rostro de forma constante. (Mateo 26:67, 68; Marcos 14:65 y Lucas 22:63-65). En este “juicio” contra Jesús, estaba presente el amigo adinerado de éste, José de Arimatea, el único que intentó defender a Jesús de todas las acusaciones que se le vertían.

El sanedrín allí reunido, pedía la condena a muerte de Jesús, pero ellos no podían ajusticiarle y necesitaban a los romanos para llevar a cabo tal tarea, ya que las leyes romanas no permitían a los judíos matar a nadie. Por este motivo, llevaron a Jesús con premura a la fortaleza Antonia, donde residía el prefecto de Roma Poncio Pilato. En este punto, ya eran las 06:00 horas de la mañana del viernes 3 de abril.

La premura por ajusticiar a Jesús, venía precedida de que al día siguiente, era el Día de Pascua, y no se podía crucificar a nadie en esa fecha. Al igual que Caifás y Anás, Pilato le preguntó si era el Rey de los Judíos, a lo que Jesús dijo: “Mi reino no es de este mundo. Si fuera de este mundo, mis ministerios lucharían por mi, pero mi reino es la verdad”.

Después de un rato de interrogatorio, Poncio Pilato no encontró algo realmente escabroso para condenarle a muerte, ni tampoco le consideró culpable de los cargos que se le imputaban, pero todos los judíos allí presentes, le empezaron a amenazar con acudir al Emperador Tiberio. Pilato, intentó dar una nueva oportunidad a Jesús al notar que se podrían producir graves incidentes si no se resolvía el juicio en contra de Jesús. Y las escrituras, lo que todos sabemos que ocurrió, porque así nos lo han contado, es que Pilato da a elegir a la muchedumbre, entre salvar a un ladrón llamado Barrabás o salvar a Jesús.

La mayoría de la gente allí congregada, eran sacerdotes y testigos comprados, para llegado el momento, dar falso testimonio contra Jesús. La costumbre de soltar a un prisionero en el Día de Pascua, tenía el propósito de ser un acto de gracia de parte de las autoridades romanas para con los judíos, puesto que fue la fecha que fueron sacados de la tierra de Egipto, por lo que liberar a un judío en esa fecha, era un acto de contrición hacia ellos.

¿Realmente tuvo lugar esta elección, salvar a un hombre acusado de ser un ladrón y de sedición, o salvar a Jesús? Algunos manuscritos sirios del Evangelio de San Mateo, y otros textos de uno de los Padres de la Iglesia (junto con San Agustín y Santo Tomás), llamado Orígenes, nombran a Barrabás como “Jesus Bar Abbas“. Siempre nos han presentado a Barrabás como un miembro de los Zelotes, una corriente judía que quería acabar con la ocupación romana por la fuerza, basándose en la mención de Marcos de que cometió diversos asesinatos en una insurrección. Sin embargo muchos historiadores sostienen que los zelotes, eran un movimiento político-nacionalista que surgió en Israel en el siglo I poco después de nacer Jesús, y fundado por Judas el Galileo. Es decir, Barrabás, no podía ser un zelote porque este movimiento aún no había surgido.

El nombre de Barrabás, está compuesto por “bar” (que significa “hijo de”), y “Abba” (que significa “Padre”). Jesús, cuando hablaba con Dios, le llamaba íntimamente “abba”. Es decir, Barrabás, significa “el Hijo del Padre”. ¿Qué nombre era este? ¿No es más lógico pensar, que Jesús sí fuera llamado “Barrabás” (Bar Abbá), porque era conocido como el “Hijo del Padre”? ¿No es posible, que Pilato, lo que realmente ofreció a la muchedumbre allí congregada, era que eligieran entre Jesús persona o Jesús divinidad? ¿No es más probable, que Pilato quisiera hacer entender a los allí reunidos, que si querían juzgar a Jesús como israelita o a Jesús como Mesías?

Hyam Maccoby, investigador y dramaturgo judío, especializado en el estudio de la tradición religiosa cristiana y judía, ha afirmado que Jesús era conocido como “bar-Abba”, ya que siempre se dirigía a Dios como el Padre en sus oraciones. Así que es muy probable, que cuando los judíos clamaban ante Poncio Pilato para que liberase a Barrabás, lo que realmente estaban demandando era la liberación de Jesús. Nos encontramos ante otra nueva manipulación de las escrituras por parte de la iglesia cristiana, que modificaron y alteraron lo que ocurrió. Pero no sólo es Hyam Maccoby quien afirma este hecho, Benjamín Urrutia, un erudito estadounidense, experto en la Biblia, también se reafirma en lo dicho por Maccoby, asegurando que la elección entre los dos prisioneros es una ficción.

Varios exégetas (personas expertas en extraer significados de textos religiosos), convergen en afirmar que, la gente allí congregada, no comprendía el arameo (“abba”, es “padre” en arameo), por lo que no entendía muy bien algunas cosas que allí se decían, incluida la súplica del perdón, creyendo que “bar abbá (Barrabás), era otra persona diferente de Jesús, haciendo accidentalmente menos culpable a los romanos y más a los judíos. Así que no hubo nunca una petición de libertad para alguien llamado Barrabás, y que las escrituras así lo han mostrado,  como una alegoría para que quienes lean los evangelios, sean los que elijan entre Barrabás (Jesús como humano) o Jesús (quien procede del Padre).

Así que, vamos a analizar qué pasó realmente:

Jesús, a su llegada a la tierra de los judíos, trae un mensaje de paz, pero también de resistencia contra el Imperio Romano, contra la opresión que ejercen sobre su pueblo y sus gentes. Así que tenemos a un Jesús revolucionario. Esto provoca que muchos se levanten en armas contra el poder allí establecido.

Cuando Jesús es apresado en Getsemaní, y empieza la larga noche que le llevará por la Casa de Anás, Caifás y Poncio Pilato, el pueblo está levantado en armas, pero al hablar con Jesús, ven en su figura una persona que no es agresiva, incluso estando maniatado, siendo golpeado e insultado, mantiene la calma y sigue infundiendo con voz calmada un mensaje pacífico.

Esto desencaja a los altos cargos, que esperaban alguien violento, frustrado, rendido, que pidiera clemencia, que renegara de quién era, y así amansar a la población y hacer volver la paz a la calles, y por ende, traer la tranquilidad a la clase política y religiosa establecida.

El comportamiento de Jesús, no era el de una persona amenazante, ni representaba nada de lo que le acusaban, por lo que no encontraban indicios para efectuar lo que la muchedumbre pedía, la crucifixión, ya que éste era un castigo demasiado duro y desproporcionado para los cargos que se le podían imputar a Jesús. Pero la presión era tan fuerte, que Poncio Pilato se vio en la tesitura de encontrar un resquicio, algo en lo que poder justificar una decisión tan cruel.

La mujer de Poncio Pilato, le susurró a su marido que tuviera muchísimo cuidado con aquel hombre, ya que se trataba de una persona justa y había soñado con él esa misma noche, un sueño donde presentía que se iba a cometer una injusticia social con su persona, y estaba temerosa por las circunstancias. Un sueño premonitorio parecido, también le ocurrió a la esposa de Julio César, llamada Calpurnia, cuando le dijo que tuviera cuidado con los “Idus de Marzo“. La frase real que le dijo fue: “César, guárdate de los idus de marzo”. Calpurnia, había soñado esa misma noche que César sería asesinado, y trató de impedir que ese día César acudiera a la sesión senatorial, convocada para tratar la guerra contra los partos, hacia la que partía César al día siguiente.

Los “idus” eran días de buenos augurios que tenían lugar los días 15, de los meses de marzo, mayo, julio y octubre, además del decimotercer día del resto de los meses del año. Julio César no hizo caso a la advertencia y al sueño de su esposa, y ese día se dirigió al Senado. En el camino, se encontró con el adivino Espurina, que le había dicho que se guardara de los idus de marzo, a lo que el César contestó:

– ¡Ya han llegado los idus de marzo y sigo vivo!
– Sí, pero aún no han acabado. – contestó el adivino.

Antes de entrar en la Curia, se le acercó un senador y le dio un rollo de pergamino rogándole que lo leyera, ya que en ese pergamino figuraban los nombres de todos los conjurados para asesinarle, pero César no tuvo tiempo de leerlo y entró en el Senado con el rollo en la mano.

El Senado estaba convocado en los idus de marzo (15 de marzo del año 44 a.C.) El plan era que, mientras Trebonio entretenía a Marco Antonio (el lugarteniente más fiel del César), el senador Cimbro se acercaría al César con la excusa de implorarle el perdón para su hermano desterrado, arrojándose de rodillas a sus pies. El resto de los asesinos se acercarían para apoyar dicha petición. Todo empezó a ocurrir según el plan. Cimbro agarró la toga del César para inmovilizarle. En ese instante preciso, el Senador Casca, le asestó la primera puñalada por la espalda. César se giró y le clavó en el brazo el stilo (instrumento de escritura sobre papiro). El resto de asesinos se abalanzaron sobre César asestándole 23 puñaladas. César aún tuvo fuerzas para empujarles, y para pronunciar las palabras de incredulidad al ver a Bruto con un puñal en la mano, y dijo: “¿Tú también hijo mío?”, César se tapó el rostro con la toga para evitar que sus asesinos vieran su cara en el momento de morir.

Entonces fue cuando preguntó si querían que se juzgara a Jesús como un revolucionario o a Jesús como Rey de los Judíos e Hijo del Padre. El Evangelio de Juan (18:40) dice: “Barrabás era un bandido”. La palabra griega para “bandido”, realmente significaba “combatiente de la resistencia”. En Mateo y Lucas se puede leer, que “Barrabás había participado en un levantamiento, y había sido acusado además de asesinato”. San Mateo, asegura que Barrabás, era un destacado combatiente de la resistencia, y era el probable líder de ese levantamiento.

Poncio Pilato necesitaba castigar, o bien al Jesús mesiánico, o bien al Jesús revolucionario, y dio a elegir a la gente cuál de las “dos personas” querían que se ajusticiara, y cuál de esas “dos personas” quedaría libre de cargos. De esta manera, Poncio Pilato se aseguraba que el pueblo elegiría por la opción donde el castigo de la crucifixión, pudiera ser un hecho, y así no verse implicado en un escándalo político y social, y que todo llegara a oídos del Emperador Tiberio,  aunque él supiera que era injusto.

Que en las escrituras nos muestren que, allí había dos personas, y que el pueblo judío eligiera la liberación de Barrabás, lo único que significa es que Barrabás, representaba la parte de Jesús revolucionaria, aquella que podía liberarles de la opresión romana en vida, aquí en la Tierra, en ese mismo instante y en ese lugar, por lo que dejaron a sus suerte a Jesús, el Hijo de Dios, porque éste sólo les prometía la paz en una vida tras la muerte, y eso no era lo que los judíos necesitaban. Así que se puede afirmar y asegurar, que Jesús y Barrabás eran la misma persona.

Curiosamente, nadie sabía quién era ese tal Barrabás, lo único que se dice en las escrituras, es que Barrabás cometió tres crímenes: 1.- homicidio 2.- sedición 3.- felonía. A Jesús, se le acusaba de alterar el orden social y pacífico, provocando altercados y asesinatos en su nombre (punto 1). Se le acusaba de alzarse contra el poder establecido (punto 2) y también se le acusaba de traición y deslealtad (punto 3). Así que Barrabás, era acusado de los mismos “crímenes” que se le acusaba a Jesús. Esta sería la parte que corresponde a las acusaciones al Jesús hombre. Por otro lado, estaban las acusaciones por decir que era el Hijo de Dios, el Rey de los Judíos y predicar y proclamar un nuevo Dios, muy diferente a los dioses romanos.

El sanedrín se quitó la responsabilidad ya que según las leyes romanas, podían emplear sus leyes siempre y cuando no alterasen las del Impero, así que no podían condenarlo a muerte. Así que lo llevaron ante Poncio Pilato, quien sabía que la acusación de que se creyera el Hijo de Dios le iba a ser insuficiente para juzgarlo y crucificarlo según las leyes romanas, así que sabía que debía buscar un motivo por lo que realmente le pudiese condenar, ya que la presión a la que estaba siendo sometido por las altas instancias de la sociedad era enorme.

Y las escrituras, y lo que siempre nos han contado, es que repentinamente, aparece la figura de un hombre acusado por homicidio, sedición y felonía, es decir, por matar romanos, por ser cabeza y líder de un movimiento revolucionario, que encabeza un movimiento contra el poder establecido, y resulta que nadie le conoce cuando lo presentan ante el público allí presente. ¿Cómo es esto posible? ¿Cómo no pueden reconocer a alguien que es un líder y ha acometido tales atrocidades contra el poder romano? Y más aún, ¿cómo es posible que su nombre signifique “Hijo del Padre”, un nombre para nada común ni lógico en aquella época? Lo que nos cuentan no tiene ningún sentido.

¿No es más lógico pensar, y cuadra más con los hechos, que cuando la gente gritó al unísono: “No a este, sino a Barrabás”, lo que estaban pidiendo era que se acusara a Jesús hijo del Padre, el Mesías, el Rey de los Judíos y no al Jesús que alteró el orden de las calles y por traición a Roma?.

Aquella muchedumbre, clamaba contra él como si fuera su mayor enemigo. Resulta incomprensible que se pidiera con tanto fervor la muerte de Jesús, a falta de tantas pruebas y con falsas acusaciones. La verdadera razón de su odio, podría residir en el odio natural que tenían los judíos contra todos los hombres de bondad perfecta, y les resultaba realmente molesto e hiriente, incluso que esa actitud escondía una falsedad. Los judíos piensan que la presencia del bien es un testigo silencioso en contra de su propio pecado. Ser demasiado “santo” es un gran crimen para los judíos, pues censura el pecado, que es una parte vital de la vida del hombre, y sin ello, desaparecía el anhelo de deshacerse de él.

Esto, unido a los sobornos que el rabino Simón repartió entre muchos asistentes, deparó el caldo de cultivo de lo que allí se pedía. Además de dinero, muchos fueron sobornados con grandes festejos y bienes tras la Pascua. Si hubo allí alguien que pensara de corazón que se estaba cometiendo una grave injusticia, se mantuvo en silencio. Este hecho, ha pasado a la historia como el exponente del pecado y como el comienzo de la persecución a los judíos, que ha llegado a nuestros días vigente.

Son muchos quienes me han preguntado sobre la persecución a los judíos, cuándo comenzó y por qué esta judeofobia existente durante más de dos milenios. Y la naturaleza del mismo, se empezó a gestar realmente aquí, en la petición de muerte a Jesús por parte de los judíos.

Los judíos allí congregados sobornaron y se dejaron sobornar para matar de forma cruel a Jesús. Tras la muerte de Jesús, el cristianismo se convirtió en una secta del Judaísmo muy perseguida. Muchas fueron las muertes que los judíos dieron a los seguidores del cristianismo, pero una fue especialmente conocida, la muerte de San Esteban.

El judaísmo inició una guerra contra la iglesia desde su nacimiento, sin motivo alguno. Los judíos abusaron cruelmente durante tres siglos de los cristianos, matando a espada a muchos de ellos, lanzando calumnias, falsos testimonios y falsedades contra ellos, provocando que muchos fueran apresados, encarcelados, torturados y perseguidos.

Los cristianos, acusaban a los judíos de matar a Jesús de forma injusta y cruel, de la misma forma que mataron a San Esteban, por medio de sobornos, falsos testigos y calumnias lanzadas contra él, que derivó en el asesinato a pedradas de San Esteban, cuando el único “pecado” de este hombre, fue predicar la palabra de Jesús. De esta manera, San Esteban se convirtió en el mártir por excelencia del cristianismo. Los primeros cristianos ejecutados, fueron a manos de judíos.

Los judíos persiguieron a los apóstoles y los discípulos más importantes del cristianismo. San Pablo, en su Epístola a los Tesalonicenses, afirma que “los judíos no son del agrado de Dios”. Muchos cristianos fueron encarcelados y perseguidos por los saduceos. Los judíos, acusan a San Juan de ser el más antisemita de todos, y han pedido durante muchos años a las altas esferas del Vaticano, que la misa oficial cristiana sea recortada, terminando en la bendición, de esta manera, se suprimiría así la parte del Evangelio de San Juan.

El arma principal que utilizaban los judíos, era la calumnia. Lo que hacían era simple, acusaban a la persona que querían matar de “ir contra el pueblo” y hacerlo un enemigo público, para justificar su muerte. Y esto no ha cambiado en veinte siglos, ya que esto lo han seguido utilizando, como ha ocurrido con la Unión Soviética o con los palestinos.

Una religión tan ortodoxa como la judía, adoctrina a sus hijos y a sus miembros en unas enseñanzas muy estrictas, inculcándoles su historia, creencias muy concretas, sus métodos, su forma de pensar, de tratar a las demás religiones, etc… Y esto ha perdurado con el paso del tiempo, y todos aquellos judíos que permanecen en esencia con su religión de forma ciega, piensan de las religiones (ya no sólo del cristianismo) lo que se pensaba en tiempos remotos, y no olvidan sus mártires, ni sus héroes, sin parar a reflexionar si aquello que les enseñan es la verdad, o tiene lógica, o tiene sentido, simplemente siguen las directrices.

Y lo mismo ocurre con los cristianos ortodoxos, donde el Nuevo Testamento enseña a conocer el peligro para la humanidad que significa el judaísmo, cuya maldad traspasa los límites inimaginables. Los Papas y en los Concilios, se les llamaban “judíos pérfidos”, y están convencidos que los judíos desean el exterminio de los cristianos, y para ello utilizarán las armas que les hicieron famosos, la calumnia y el soborno.

Por eso, la historia es una constante persecución contra los judíos, desde las Cruzadas, los Reyes Católicos, el holocausto nazi, hasta actualmente en Venezuela con el reciente fallecido Hugo Chávez o las muertes en la franja de Gaza, etc… Los judíos han sido expulsados de muchísimos países; Inglaterra, Francia, España, Alemania, Unión Soviética… Los soviéticos, utilizaban los pogromos para tal efecto. Los pogromos eran linchamientos públicos, espontáneos o premeditados, acompañados de la destrucción o el expolio de sus bienes (casas, negocios, centros religiosos…).

En los años 70 del siglo XIX, Austria y Alemania sufrieron una gran crisis económica, donde perdieron sus ahorros, de la que culparon a los banqueros judíos. No hay que olvidar que los judíos fueron quienes inventaron e instauraron la usura y el acopio de bienes. Los judíos prestaban dinero a cambio de intereses enormes, muy por encima de lo ético y lo justo, así como un ansia constante de recaudar cada vez más y más. Así que cuando muchos se arruinaron, los judíos ocuparon en Alemania y Austria cargos muy importantes, tanto en el funcionariado como en el sector privado. Tanto fue así, que tuvieron a un gran aliado en el Rey Eduardo VII de Inglaterra.

Esta forma de actuar y de hacerse con el control de ciertos países, fueron uno de los germenes que propició su persecución y exterminio en la II Guerra Mundial, a manos de un ferviente creyente católico como Adolf Hitler. Tanta era la devoción de Hitler por Jesús y la religión católica, que no paró de perseguir reliquias de primer orden, en busca del Santo Grial, de la inmortalidad, del Arca de la Alianza… Los judíos buscan constituirse como una nación desde tiempos remotos, con una base territorial en un Estado Judío Independiente, lo que conocemos como sionismo.

Seguramente, muchos comprenderán un poco más hechos y acontecimientos presentes y de dónde proceden. Pero que siga ocurriendo no es óbice para que se siga mirando hacia otro lado y aceptarlo. Esto no trata de si fueron los judíos los verdaderos culpables de la muerte de Jesús, si los cristianos y la iglesia católica han cometido auténticos genocidios, si en las guerras que se han perpetrado en nombre de la religión hubo vencedores y vencidos, una causa justa o no… Lo que hay que reflexionar, es que la religión ortodoxa, sea la que sea, debe erradicarse pero a través del conocimiento, la educación verdadera, la lógica, la razón, la historia… y no aferrarse en la venganza, porque cuando alguien está dispuesto a vengarse, la historia nos ha enseñado que debe ir cavando dos agujeros.

La religión es una constante justificación a aquello que no lo tiene, desde todos los ámbitos, desde cada una de las religiones existentes, y llevamos dos milenios sin verlo. Es posible que todo comenzara con la crucifixión de un hombre, pero ese hecho ha crucificado a toda la humanidad, muertes incontables, injustas, y todo por la estulticia del ser humano y de intentar sobreponer unas creencias a otras, unas religiones sobre otras.

Y las religiones se alimentan de venganzas, ¿cómo es posible que hechos ocurridos hace más de 2.000 años, aún se intenten vengar, o no se haya aprendido de aquello? Seguramente, porque en la esencia del ser humano, la venganza no se mide por la magnitud que  tuvo en el pasado, sino que la mide por la magnitud y la recompensa que cree obtendrá en el futuro.

La misteriosa vida de Jesús (Episodio III)

Han pasado más de 20 siglos desde su muerte. Han existido grandes líderes, grandes imperios, grandes gobernantes, pero ninguno de ellos ha conseguido el poder y la influencia que Jesús ha tenido en el mundo.

Si esto resulta esclarecedor de lo que representa la figura de Jesús, lo más misterioso, es que a su vez, es un personaje del que se conoce más bien poco sobre su vida. El Nuevo Testamento, no da en ningún momento, ninguna descripción de cómo era Jesús. Prácticamente, el 85% de la vida de Jesús no consta en el Nuevo Testamento. Esto significa, que aquellos que escribieron las escrituras, no pretendían hacer una especie de biografía de Jesús. Grandes historiadores como Flavio Josefo y Tácito, apenas hacen referencias a un “Cristo”, así de soslayo. Para ser la persona más influyente de la historia, la información que tenemos sobre su vida es muy escasa.

Además de los evangelios canónicos que todos conocen (Juan, Mateo, Marcos y Lucas), existen varios evangelios gnósticos, no aceptados por la iglesia. Uno de esos evangelios, es conocido como “El Evangelio de las Enseñanzas Secretas de Jesús“, escrito por Tomás. Este evangelio, descubierto en Nag Hammadi, consta de 117 proverbios y cortos diálogos, donde se recogen las enseñanzas más significativas de Jesús, pero en ellos, tampoco se dice nada acerca del nacimiento, muerte y/o su resurrección.

Según el Evangelio de Tomás, la finalidad máxima de las enseñanzas de Jesús, era convertir a los demás en lo que se había convertido Jesús, por lo que el enfoque de Tomás, es muy diferente al enfoque que se nos ofrece de las escrituras canónicas. Los evangelios de Mateo y Lucas, sí dan referencias sobre la genealogía de Jesús, aunque no concuerdan sus datos. Por ejemplo, Mateo quería probar que Jesús descendía del Rey David, y enumera 42 personas en orden descendiente, desde Abraham hasta Jesús (Mateo 1:16). Lucas, por su parte, cuyo interés era mostrar la humanidad de Jesús, enumera 77 nombres en orden ascendente (Lucas 3:23).

La genealogía de Jesús comienza en Adán, y va hasta David. La genealogía de Mateo comienza en Abraham y va hasta David. Cuando las genealogías llegan a David, la de Mateo se divide en Salomón (por el lado de José), y la genealogía de Lucas se divide en Natán (lado de María). La de Mateo, comienza por Salomón, sigue por los reyes de Judá, y termina en José por Jacob. La de Lucas, toma a Natán (hijo de David), y concluye en Heli, que es representado como el padre de José.

Herodes el Grande era árabe, y estuvo en el cargo gracias a que los romanos se lo otorgaron. Herodes estaba casado con una princesa asmonea (de la Dinastía de los Asmoneos, los sucesores de los Macabeos). María Magdalena, era también una princesa asmonea. Es decir, tanto Jesús como María de Magdala, pertenecían a descendencias de familias reales judías, por lo que bien podrían haber ocupado el trono de Herodes el Grande. Según la historia, este hecho hizo que Herodes persiguiera y buscara la familia de la cual, nacería un hijo que le destronaría del trono de David, por lo que tuvieron que emigrar a Egipto, y así escapar de dicha persecución.

Pero nada se sabe sobre esa supuesta estancia de la familia de Jesús en tierras egipcias, no se sabe el tiempo que permanecieron allí, ni qué hicieron. El Nuevo Testamento, sólo dice que a su regreso, visitaron el Templo de Jerusalén. Y desde este dato histórico, ya no se vuelve a saber nada de su vida, hasta su aparición en el río Jordán, para que lo bautizara Juan, cuando Jesús tenía la edad de 30 años. ¿Es posible que realmente no se sepa nada de la mayor parte de la vida de Jesús, o por contra, se ha ocultado esa información por algún motivo que trascendería los cimientos del cristianismo? ¿Es posible que Jesús jamás estuviera en Egipto? ¿Y dónde estuvo entonces?.

Si nos atenemos a la lógica y la razón, una persona no emprendería un camino tan complicado, escabroso y de una responsabilidad tan grande, sin estar preparado para ello. Y cuando digo preparado, me refiero intelectualmente, espiritualmente, mentalmente. Así que, desde mi perspectiva, me es imposible aceptar que Jesús, hasta los 30 años de edad, cuando fue bautizado por su primo Juan, sólo estuvo aprendiendo las artes de carpintero de su padre, y repentinamente, se convirtió en el Mesías, con unos conocimientos tan amplios en política y religión, con un don de palabra excelso, y dispuesto a sufrir por unas creencias particulares.

Nicolás Notovitch, un famoso aristócrata ruso del siglo XIX, afirmó que durante esos años de la vida de Jesús que apenas nada se ha escrito, Jesús se unió a un grupo de viajantes comerciantes, y llegó hasta la India. Notovich, quien viajó hasta la India por temas arqueológicos, descubrió un manuscrito que describe la visita de Isha o Issa, un occidental que estudió en tiempos antiguos budismo en el Monasterio de Hemis, a quien identificó como Jesús de Nazaret. Este Monasterio, está ubicado a más de 3.000 metros sobre el nivel del mar, escondido entra las montañas en un paraje remoto.

fotoAleph / Exposicion de fotografias 'LADAKH'. El pequeño Tibet

Cuando Notovich se dirigía a Leh (capital de Ladak, en la frontera tibetana y localidad conocida como “la pequeña Tíbet”), oyó cómo un monje del monasterio, hablaba de un gran lama llamado Issa (que significa Jesús en tibetano). Esto llamó la atención de Notovich, quien se puso a investigar sobre ese dato, descubriendo una serie de pergaminos donde se habla de estos hechos.

Es muy probable, que Jesús, cuando viajaba con los comerciantes, lo hiciera a través de la Ruta de la Seda (esta ruta era una red de rutas comerciales, que unían Asia y Europa, e iban desde el Este de China, hasta Antioquía en Siria y Constantinopla, la actual Estambul).

ruta de la seda

Estos pergaminos estaban formados por 244 estrofas, y fueron escritos dos o tres años después de la crucifixión de Jesús. Fueron escritos de forma tan rápida (en comparación con los evangelios, que se escribieron entre los 60 y los 110 años después de la muerte de Jesús), por los testimonios de mercaderes y comerciantes de la ruta de la seda, que presenciaron los hechos acaecidos sobre la muerte de Jesús.

¿Qué contenían esos escritos que pueden perjudicar tanto la imagen y los cimientos de la iglesia?. Gran parte de su contenido, echa por tierra todas las ideologías en los que se sustenta el pensamiento ortodoxo e intransigente de muchas religiones, no sólo del cristianismo. El pergamino original está escrito en el idioma palí, y después se tradujo al tibetano. El Monasterio de Hemis conserva la traducción, mientras que el original permanece en la Biblioteca de Lassa (capital del Tíbet).

pergaminos originales

El pergamino describe que Issa (Jesús), cuando llegó a la edad de 13 años, edad en la que un israelita debe tomar esposa, la casa de sus padres empezó a ser frecuentada por personas ricas y nobles, deseosos de tener a Issa como yerno, ya que era famoso por sus discursos moralmente edificantes en el nombre del Todopoderoso. Entonces Issa, abandonó la casa de sus padres secretamente y partió de Jerusalén, con los comerciantes hacia el Tíbet, con el objetivo de perfeccionarse en la Palabra Divina y poder estudiar las leyes de los grandes Budas.

Se narra que cuando cumplió 14 años, Jesús se estableció en Aryas, cerca del Sindh, una de las provincias de Pakistán, el hogar de una de las civilizaciones más antiguas del mundo, la del Valle del Indo (siendo Mohenjo-Daro la mayor ciudad de esa zona). Mohenjo-Daro, es famoso por unos textos del libro sagrado hindú llamado “Mahabharata“, donde se narra una guerra de proporciones épicas, impropias para la época, ya que lo narrado, se asemeja mucho más a una Guerra Nuclear. En el Mahabharata o “guerra de los bharatas”, se describen las luchas de dos familias reales (los Pandavas y los Koravas), ambos clanes antepasados comunes del Rey Bharata, el primero en conquistar toda la India, uniéndola en una sola entidad.

El texto dice: “se produjo una inmensa columna de humo y llamas deslumbrantes. Tan brillantes como 10.000 soles en todo su esplendor. Era un arma desconocida, un trueno de hierro, un gigantesco mensajero de la muerte, que redujo a cenizas a la totalidad de la raza enemiga. Los cuerpos quedaron irreconocibles, sus cabellos y uñas se caían, la loza se rompía espontáneamente y las aves vieron decolorados su plumaje. El sol pareció temblar, y el universo se cubrió de calor. Las aguas hirvieron, los animales comenzaron a perecer y los guerreros hostiles cayeron derribados como briznas. Grandes proporciones de vegetación quedaron desiertos, y hasta el metal de las carrozas se fundió ante esta arma”. Parece evidente, que esta narración está describiendo un arma nuclear, la cual no existía en aquellos tiempos. Algo muy parecido a lo que ocurrió en las ciudades de Sodoma y Gomorra.

A mediados del siglo XX, en las ruinas de Mohenjo-Daro, unos científicos descubrieron varios esqueletos que parecían quemados. Tras analizarlos, se dataron entre 8.000 a 12.000 años. Pero lo más inexplicable, era que esos esqueletos tenían radiactividad. El nivel de radiación de los esqueletos era 50 veces mayor que los baremos normales. Las pruebas se repitieron varias veces, pero los resultados mostraban siempre los mismos resultados, no había ningún tipo de error, así que la conclusión final, es que allí tuvo lugar un holocausto nuclear, tal y como se relatan en los textos sagrados de la India. ¿Qué fue lo que ocurrió en esta localidad?.

La localidad donde se estableció Jesús con 14 años (Aryas), era también el nombre propio que se daban a sí mismas las tribus iranias (y también las indoarias, del Indo), que ha derivado en persa moderno a Irán, el país de los arios. De estas tradiciones y lenguaje hindú, y del sánscrito, fue de donde Adolf Hitler extrajo gran parte de su simbolismo (como la esvástica), y el objetivo de conseguir una raza pura, llamada “raza aria”.

Los pergaminos de Hemis, también hablan que Jesús, cruzó el país de los cinco ríos y el Rajputana (región del noroeste de la India, que comprende actualmente el Estado de Rayastán). El país de los cinco ríos, hace referencia al Panyab o Punyab, una región pakistaní, y los ríos cinco ríos son: Beas, Ravi, Jhelum, Sutlesh y Chenab.

cinco rios

De Panyab, Jesús viajó hasta el país de Orissa, un Estado situado en la costa Este, en la Bahía de Bengala. La capital, Bhubaneshwara, llegó a tener más de 1.000 templos hinduistas, de los que se conservan sólo unos 300. Allí, Jesús aprendió los Vedas, que son textos escritos en sánscrito, y que no fueron escritos por simples mortales, ellos dicen literalmente “no de la acción humanafue revelado directamente, por lo que se llamansruti(lo que se escucha), para distinguirlos de otros textos religiosos, que se llamansmrti(lo que se recuerda). En esta localidad, está enterrado Vyasa-Krishna, figura central del hinduismo, considerado como el escriba de los Vedas y de los textos complementarios. Le enseñaron a leer y a entender los Vedas, a curar con la ayuda de la oración, a enseñar y explicar las santas escrituras a los demás, a expulsar los malos espíritus del cuerpo de los hombres, a restaurar la salud.

Nos narra cómo Jesús permaneció seis años viajando por diferentes ciudades de la India; Rajagriha, Benares, hasta que se asentó durante un tiempo con los Sudrás y los Vaisyas, ambas tribus, estirpes de las clases más bajas de las castas que conformaban la sociedad hinduista. ¿Por qué Jesús, después de residir en los mejores templos, junto a los más altos eruditos de la India, termina asentado con las tribus más bajas?. Según los manuscritos, los Kshatriya, la élite gobernante del sistema védico hindú-social, le dijeron que estaba prohibido por el gran Brahma, estar cerca de aquellos a quienes Él había creado a su lado y a sus pies.

Los Vaisyas, debido a su baja casta social, sólo tenían permitido escuchar la lectura de los Vedas en días festivos, y los Sudrás, tenían prohibida su lectura e incluso contemplarlos, ya que su cometido era servir a perpetuidad como esclavos a los Brahmanes, e incluso a los Vaisyas. Es decir, si los Vaisyas ocupaban una escala social muy baja, los Sudrás tenían una consideración aún más ínfima. Y esto, Jesús no lo aceptó ni aprobó, empezando a predicar contra los Brahmanes.

Jesús reprendió contra los actos de aquellos que abrogaban el poder para privar a los demás de sus derechos humanos, afirmando: “Para Dios, las obras del Padre no hacen ninguna referencia entre sus hijos, porque todos son igualmente estimados por Él”. Jesús negó el origen divino de los Vedas y los Puranas (escritos hindúes sobre genealogías, tradiciones, religión, mitos y leyendas), que no debían temer a Dios, sólo doblar la rodilla ante Él. Jesús también negó el Trimurti (término sánscrito que hace referencia a los tres dioses principales de la mitología hindú: Shivá, Brahma y Vishnu), incluso negó la encarnación de Para-Brahma en Vishnu, Shiva o cualquier otro dios.

En ese instante, según el manuscrito, Jesús dijo: “El Juez eterno, el Espíritu eterno, abarca la única e indivisible alma del universo que sólo él crea, contiene y vivifica todo. Él solo, ha legado y creado, ha existido toda la eternidad, y su existencia no tendrá fin. Él no tiene ningún igual en los cielos o en la tierra. El Gran Creador, no ha compartido su poder con ningún ser viviente, todavía menos con los objetos inanimados. Él es el principio de la existencia misteriosa del hombre en quien él ha insuflado una parte de su Ser”.

Estas palabras de Jesús, y sus actos anteriores son reveladores de su pensamiento, y de lo que nos dice la iglesia. Aquí puede residir uno de los motivos más evidentes, de que la vida de Jesús, apenas se divulgue o se conozca, ya que de sus palabras, emana un pensamiento contradictorio con todo aquello que la iglesia quiere que pensemos de lo que representa su figura y su mensaje. Jesús, recriminó a aquellos que ostentaban el poder y la sabiduría, que despojaran del derecho a ilustrarse a los de clase social más baja, les recriminó vetar la palabra de Dios a determinadas personas por su condición social, quienes seguramente, eran los más necesitados de escucharla.

Jesús negó a los tres dioses hindúes, afirmando que sólo existía un único dios verdadero, también negó la encarnación como fin último, afirmando que el venerado Para-Brahma, fuera encarnado en un dios. ¿No es esto, lo que las escrituras canónicas, la Biblia, insta a que creamos? ¿Cómo puede ser que Jesús, dijera todo lo contrario, que no creyera en la Trinidad ni en la reencarnación? ¿No es este un motivo de peso para ocultar dicha información, conseguir que permanezca oculta, y que podría hacer temblar los cimientos de la iglesia?.

El enfado de Jesús con los poderes religiosos, era tan manifiesto, que dijo: “Aquellos que privan a sus hermanos de la felicidad divina, se les privará de ella a ellos. Los Brahmanes y los Kshatriyas, se convertirán en Sudrás, y los Sudrás morarán eternamente con el Eterno. No hagan culto de los ídolos, porque ellos no lo oyen. No escuchen los Vedas, porque su verdad es falsa. Nunca se pongan en el primer lugar y nunca humillen a su vecino. Ayuden a los pobres, apoyen al débil, no hagan mal alguno, y no codicien aquello que no poseen ni os pertenece”.

Aquí ya aparecen muchos de los mensajes por los que Jesús fue conocido, incluso algunos mandamientos como el décimo: “No codiciarás los bienes ajenos”, o los pilares de sus “Bienaventuranzas”. El islam, se opone drásticamente a la idolatría, y una de las confrontaciones que mantiene con el cristianismo, es la adulación a los ídolos. Aquí, Jesús expresa su recelo a la adoración de ídolos, otra nueva contradicción de todo lo que la iglesia mantiene como verdadero.

Siendo consciente Jesús de las represalias que iban a  tomar contra él, se marchó a la tierra donde nació Siddharta Gautama, más conocido como Buda. Seis años más tarde, y tras haberse instruido en el idioma Palí, y en las sagradas escrituras de los Sutras (discursos dados por Buda, donde se exponen enseñanzas y preceptos relativos a las diferentes vías de conocimiento para alcanzar la “iluminación” o realización espiritual completa del ser humano), Jesús abandonó Nepal. Por el camino ya empezó a predicar cómo alcanzar la perfección suprema del hombre.

En los manuscritos, se dice que Jesús tenía la edad de 29 años cuando regresó a Israel. Desde la marcha de Jesús, los paganos habían infligido gran sufrimiento a los israelitas, que eran presa de un gran desaliento y desesperación. Los primeros judíos que escucharon a Jesús, le preguntaron dónde debían ir para alabar al Padre Celestial, y Jesús les dijo, que no deben erigir ningún monumento para tal efecto, sino que su corazón era el mismo templo que debían iluminar. La palabra de Jesús, empezó a infundir valor en los corazones de los afligidos judíos, por lo que le empezaron a seguir en masa.

Vasco de Gama, en el siglo XV, llegó a las costas de la India. El Papa Inocencio VIII, había dividido el mundo entre los españoles y los portugueses. La parte más occidental (América), era del Imperio Español, y la parte más oriental (India), de los portugueses. Este contacto de los portugueses con la India a finales del siglo XV, fue el primero tras largos siglos, cuando Tomás lo hizo hace 1.500 años antes. Con su llegada, se destruyeron 601 templos en 131 aldeas. Vasco de Gama, aniquiló a gran parte de los hombres a su llegada a Calicut, mutilando a muchos de ellos, incluidos Brahmanes y Zamorínes.

Las importantes rutas comerciales de la seda y de las especias (por las que Jesús transitó y viajó), fueron bloqueadas por el Imperio Otomano en el año 1.453 d.C., lo que motivó la búsqueda de un camino alternativo desde Europa hacia Oriente, lo que se conoce como la Ruta del Cabo. En este mapa, se puede observar en rojo lo que era la famosa ruta de la seda, y en azul la ruta del cabo.

ruta del cabo

Los frailes franciscanos, destruyeron en los años siguientes más de 300 templos, y los jesuitas, más de 250 en Salsete (actualmente la zona de Bombay). Escritos de la época, atestiguan la forma de proceder de estos frailes. Cuando llegaban a una nueva aldea, bautizaban a toda la comunidad, y después procedían a destruir sus templos paganos y falsos dioses. La iglesia católica, prohibió a los hindúes la lectura y el uso de sus Sagradas Escrituras, y quien no lo cumpliera, se veía expuesto a duras penas, incluida la muerte. Estaba terminantemente prohibido, que cualquier hindú ejerciese el uso de su religión.

Actualmente, aunque ya no se realizan este tipo de actos tan crueles, sin ningún sentido y totalmente amorales, aún permanece la mentalidad inquisidora de aquellos tiempos, donde cada religión intenta perpetuarse en el tiempo, ganar adeptos e intentar hacer ver a sus fieles, que su religión es la auténtica, que sus creencias son las correctas, y que las demás están equivocadas.

Todo lo que actualmente se cree cierto, válido, y es la historia que nos han inculcado, las escrituras que son las aceptadas, absolutamente todo, proviene del Concilio de Nicea, que tuvo lugar en el año 325 d.C. Fue aquí, donde se asentaron las bases de quién era Jesús, cuál era su mensaje, y por supuesto, que la iglesia era la Santa Sede heredera de todo ello, cuando en los manuscritos de Hemis, se observa que fue el mismísimo Jesús, quien afirmó que no hacía falta ni era necesario levantar templos para orar ni para creer un su dios. Y también fue el mismísimo Jesús, quien afirmó que no había que rendir culto a los símbolos. ¿Cuántos símbolos tiene la iglesia católica?. La santa cruz, la síndone, el cáliz, la hostia, cientos de imágenes de vírgenes y santos, el agua bendita, el rosario, etc…

En el Concilio de Nicea, de todos los que acudieron a ella (318 personalidades), realmente hubo 5 personajes que fueron fundamentales:

1- Emperador Constantino I, quien convocó dicho concilio y conocido por ser quien legalizó el cristianismo.
2- Arrio, un predicador de origen libio, y sacerdote de Alejandría, afirmaba que Jesús, aunque es un ser divino, era una creación del Padre, y de diferente naturaleza. Desde el punto de vista de Arrio, considerar a Jesús como Dios significaría caer en el politeísmo de los paganos. Pensamiento muy en contra de los obispos ortodoxos.
3- Osio de Córdoba, Obispo de Córdoba, consejero del Emperador y la persona que presidió el concilio.
4- Atanasio de Alejandría, principal luchador contra Arrio.
5- Eusebio de Cesarea: Obispo de Cesarea (Palestina), y seguidor de Arrio. Es la persona que se encargó de recopilar toda la información disponible, desde la época de los apóstoles hasta la fecha del Concilio.

Los seguidores de la visión de Arrio, eran llamados Arrieros, y la doctrina que profesaban se denominaba Arrianismo. Arrio fue expulsado del Concilio de Nicea, por ir en contra, o por no seguir los dictados de la mayoría. De este acontecimiento, proviene la frase: “Arrieros somos, y nos encontraremos en el camino”. Todos los seguidores del arrianismo, fueron catalogados como herejes. La presión que tuvieron que soportar las personas que creían en la visión de Arrio fue tal, que muchos, para no tener problemas mayores, ni verse expulsados o condenados, se apartaron de ello, llegando sólo a quedar 2 personas que aún seguían fieles al arrianismo, que fueron Eusebio de Nicomedia y Teognio de Nicea, quienes no aceptaron la imposición del Credo Niceno.

En ese Credo Niceno, se asientan las bases de los contenidos de la fe cristiana, resumiendo los principios básicos de la fe ortodoxa. Este Credo reza:

“Creemos en un Dios Padre Todopoderoso, hacedor de todas las cosas visibles e invisibles. Y en un Señor Jesucristo, el Hijo de Dios; engendrado como el Unigénito del Padre, es decir, de la substancia del Padre, Dios de Dios; luz de luz; Dios verdadero de Dios verdadero; engendrado, no hecho; consubstancial al Padre; mediante el cual todas las cosas fueron hechas, tanto las que están en los cielos como las que están en la tierra; quien para nosotros los humanos y para nuestra salvación descendió y se hizo carne, se hizo humano, y sufrió, y resucitó al tercer día, y vendrá a juzgar a los vivos y los muertos”.

Si analizamos el Credo, vemos como se hace hincapié en la consubtancialidad de Jesús y el Padre, que son indivisibles, son uno. Y esto, es una manipulación total de quién era Jesús y de su mensaje, porque fue Él, quien afirmaba no ser hijo de Dios, porque Dios es único e insustituible. Estamos ante la manipulación por excelencia de la creación de la iglesia, quienes a través de presiones, falsas acusaciones, amenazas de exilio, de muerte, manipularon a los allí congregados para que votaran a favor de una mentira, y así hacer de la iglesia el único heredero legítimo de la religión y las creencias que predicaba Jesús, y así enriquecerse como lo ha hecho hasta nuestros días.

Por este motivo, la iglesia ha perseguido siempre a aquellos que podían poner en peligro su hegemonía, a aquellos que podían esclarecer la verdad, como los templarios, rosacruces, masones… y se ha visto envuelta en sucesivas guerras y guerrillas, adoctrinando a la fuerza allí donde conquistaban, eliminando todo rastro que pudiera poner en entredicho la fe que profesaban y todas las tierras que les pertenecen por Gracia y Obra de Dios.

Cada uno de vosotros, que está leyendo ahora esto, intentad viajar a la época de la que estamos hablando. Imagina por un instante, que eres un seguidor de Arrio, a favor de su punto de vista sobre Jesús, pero formas parte de una minoría. Y la mayoría, que son quienes más poder tienen en esa sociedad (desde el Emperador hasta Obispos de las ciudades más importantes), te fuerzan, te presionan y te obligan a cambiar radicalmente tu postura, y si no lo haces, serás desterrado, o bien irás a la hoguera por hereje, o tu familia también correrá la misma suerte, o te despojarán de todos tus bienes, o te encerrarán de por vida en las peores condiciones imaginables. Obviamente, son la mayoría quienes cambiarían su postura, y aún así, además de Arrio, dos personas más no la cambiaron, y se mantuvieron firmes a lo que era la verdad.

Y la iglesia, se inventó que nacemos con el pecado. ¿Cómo es posible, que un recién nacido, que no entiende de rencor, odios, envidias, traiciones… nazca pecadora?. Simplemente, porque a la iglesia le interesa adherirte a su círculo desde que naces, y no lo abandones jamás, sólo cuando falleces. Y en la larga travesía de la vida, la iglesia te irá guiando y aconsejando todo lo que debes hacer para permanecer limpio de los pecados originales, y entre esos deberes y responsabilidades, están por supuesto, donar tu dinero, tus bienes, tu tiempo, divulgar su fe, dar la vida por ello…

La palabra pecado, proviene del griego “hamartia” (que significa “errar en el blanco”). No existe ningún término para esta palabra, que signifique “culpa” o todas las demás acepciones que la iglesia hace de ella. Es decir, “pecar”, era fallar al tirar a la diana, por lo que la próxima vez, deberías intentar acercarte más a tu objetivo. En cambio, la Biblia defiende el pecado como el alejamiento del hombre de la voluntad de Dios.

En el mensaje de Jesús, se puede apreciar la gran influencia que tuvo las enseñanzas que recibió en la India, ya que muchos de esos mensajes, ya los dijo Buda mucho tiempo atrás. La parábola de “poner la otra mejilla”, la parábola de “tratar al prójimo como a ti mismo”, la parábola “quien esté libre de pecado”, etc… En el hinduismo, Khrisna dice que él, es la letra “A”, el principio y el fin, mientras que Jesús dijo: “yo soy el alfa y la omega, el principio y el fin”.

Tanto Buda como Jesús, empezaron a predicar a la edad de 30 años, ambos tuvieron 12 discípulos, los dos tenían un discípulo que les traicionó, así como un discípulo predilecto, etc. Son muchas las “casualidades” y los paralelismos existentes, como para no creer en los manuscritos de Hemis, que corroboran que Jesús permaneció largo tiempo en la India, aprendiendo de sus sagradas escrituras, y se viera fuertemente influenciado por ellas.

Albert J. Edmunds, gran conocedor de la historia hindú, sus dioses y su mensaje, ha encontrado 112 paralelismos irrefutables, entre las enseñanzas de Buda y las del cristianismo. Son demasiadas coincidencias para tomarlas sólo como eso, simples casualidades. Uno de mis proverbios dice: “Cuando todo apunta a una misma causa, la casualidad jamás puede ser una explicación”. (Jorge Palazón 14/09/2012).

El Evangelio de Juan, dice: “En el principio, existía la palabra, y la palabra estaba junto a Dios, y la palabra era Dios”. Pues bien, los Vedas dicen: “En el principio, existía Brahma, y con Él estaba la palabra, y la palabra era Brahma”. Esta cita está copiada literalmente de las enseñanzas hindúes. Y como ésta, existen decenas más. ¿Cómo es posible que en el Nuevo Testamento, no se hable nada de la infancia de Jesús, ni de su pasado, nada sobre su biografía, y en cambio esas gentes, esos discípulos tan humildes que jamás habían salido de su tierra, escribieran y conocieran las enseñanzas hindúes de forma tan perfecta?. Sólo existe una explicación posible, y era que Jesús, sí estuvo en aquellas tierras durante largos años, y cuando regresó a Israel, gran parte de su mensaje estaba influenciado por las enseñanzas que allí aprendió.

El mensaje principal de Jesús, no era que te adherieras a una creencia determinada, ni crear una nueva religión, ni enriquecerse con ella como se ha hecho, sino que cada uno de nosotros, lograra una gran transformación interior. Sea lo que sea lo que hemos venido a hacer a este mundo, nuestra finalidad es convertirnos en alguien realmente merecedor de la vida, y para ello, debemos aprender a no caer en todo aquello que son trabas para lograrlo.

Así que, Jesús permaneció largo tiempo en la India, llegando allí por la ruta de la seda con los comerciantes y mercaderes. Una vez allí, visitó gran número de emplazamientos y lugares donde residía la sabiduría hindú, de las enseñanzas de dioses muy anteriores a su época. Poco a poco, se fue instruyendo en todos los campos intelectuales. Una vez su personalidad y su visión de las religiones se asentaron en él, empezó a predicar y divulgar, unas enseñanzas muy alejadas de todo lo que nos dice la iglesia.

La Biblia, nos presenta un Dios vengativo, lleno de ira, cruel, que te castiga sin impunidad si no sigues sus designios, y que te juzgará de la manera más cruenta si no has hecho todo lo que Él te ha encomendado. Y Jesús, según la iglesia, es el Hijo de ese Dios, quien en su mensaje, te dice y resalta aquello que debes hacer, cómo debes comportarte si no quieres yacer en el infierno el resto de la infinidad del tiempo.

Pero Jesús, no enseñó nada de eso, no obligaba a nadie a convertirse a una religión determinada, ni te juzgaba, ni incidía en tus pecados, ni manifestaba su controversia y su ira si no hacías ni predicabas lo que él expresaba. Todo esto es un invento eclesiástico, para atemorizar a las gentes, porque la ignorancia y el miedo, infundir terror a aquellos que no eran ilustrados (que eran la amplia mayoría en aquella época y en los siglos posteriores), era bastante sencillo, y daba excelentes resultados.

Y como había que dar pruebas de que Jesús era el Mesías de las profecías, tergiversaron la historia, los hechos, las escrituras, adecuándolas para que todo estuviera relacionado, por lo menos intentar que todo cuadrara lo máximo posible. Y al ver que el cristianismo crecía de forma exponencial, que se estaba convirtiendo en una religión de masas, el Emperador Constantino se convierte a esta religión, para afianzar así aún más su poder, y convoca el Concilio de Nicea para dejar “claros”, los puntos primordiales de quién era realmente Jesús.

Y de esa reunión, con las más altas personalidades, donde todo eran intereses, corrupción, presiones, amenazas… se sale con un Credo que define de forma breve y concisa, la figura de Jesús, y su vínculo con la iglesia, que se convierte en el símbolo y la Santa Sede del cristianismo. Y con el transcurso del tiempo, la iglesia se topó con muchas personas como Arrio, dispuestas a mantenerse firme con la verdad, a proteger aquellas escrituras y pruebas que reflejan quién era realmente Jesús y el fin último de su mensaje, su verdadera historia, que contradice aquello que la iglesia quiere que no sepas, y que ha intentado ocultar a lo largo de los siglos.

Por este motivo, se han producido genocidios allí donde los emisarios del clero han acudido, en tierras americanas, en la India, en el Medio Oriente. La Inquisición, las Cruzadas, la complicidad del Papado, persecuciones a los Templarios, Rosacruces, intelectuales, destrucción de Templos… han intentado acabar con muchas de esas pruebas, acallar esas voces que son portadoras de lo que realmente ocurrió, y que demuestran que Jesús no era quien ellos dicen que es, que su vida y obra difiere mucho de lo que Jesús hizo, y seguramente, se acerca el día que se desvele ese misterio, y la Sede más poderosa que existe, vea como sus pilares, los cimientos de la mentira, se tambalean anunciando su destrucción.

A partir de que Jesús regresara a su patria, es cuando comienza todo lo que sabemos de Jesús, lo que cuentan en el Nuevo Testamento hasta su muerte. Si la vida de Jesús hasta ese instante, es un misterio para la mayoría, la muerte es realmente otro misterio igual o aún más grande, que hace de Jesús ser la persona más influyente de la historia, el más conocido y el más estudiado.

Si la mayoría de los creyentes al cristianismo, conocieran realmente la vida y obra de Jesús, el verdadero mensaje, deberían alejarse de la iglesia y ser fieles sólo a su persona, porque Jesús no tiene cabida en la iglesia, porque Jesús es mucho más grande que el Imperio que la iglesia ha construido a su alrededor, de los actos repudiables que han cometido (y siguen cometiendo), y porque las personas, merecen saber quién fue realmente Jesús, porque Jesús fue un ser humano que hizo pequeños a los dioses, porque su condena a morir lo ha hecho eterno e inmortal, y porque Él no era Hijo de ningún dios como afirmó, sino que se convirtió en un dios en espíritu.

Jesús nos quiso enseñar que todo reside en nuestro corazón, que es donde reside el auténtico Dios, porque en cierta medida, todos somos nuestros propios dioses, y Jesús predicó la forma que te acercaras más a ese Dios interno, y poder convertirte en la persona que Él se había convertido. y alcanzar ese estado, y la iglesia nos ha enseñado todo lo contrario de lo que Jesús realmente enseñaba. Jesús quería que fueras merecedor de la vida, que te conocieras a ti mismo a la perfección, que pulieras tus defectos y que tuvieras una vida lo más plena posible, acorde con la persona que eres. Ese es su verdadero mensaje.

La misteriosa vida de Jesús (Episodio II)

El historiador Flavio Josefo, es una de las 80 fuentes de información, que dejaron escritos sobre la existencia de Jesús. Flavio Josefo, escribió que fue Poncio Pilato quien ajustició a Jesús a ser crucificado.

A 97 km al noroeste de Jerusalén, se encuentra uno de los enclaves romanos más importantes del mundo. En la época de Jesús, la llamaban Cesarea, y en aquellos tiempos, era la sede central de la ocupación romana en Judea. Esta ciudad fue construida por el Rey Herodes, y terminada en el año X a.C. En ese instante, se convirtió en el Cuartel General de los Gobernadores romanos, incluyendo a Poncio Pilato.

En la ciudad de Cesarea, se mataron a miles de personas, ajusticiadas por el yugo romano. Los romanos, acondicionaron los olivos, dándolos forma de cruz, echando por tierra el mito que dice, que siempre se estaban construyendo cruces nuevas. Esta afirmación, fue realizada por el arqueólogo Joe Zias, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, quien tiene poca tolerancia para aquellos que permiten que la teología o el puro entusiasmo se interpongan en el camino de la ciencia: “La gente piensa que nuestro trabajo como arqueólogos bíblicos es salir y tratar de probar o refutar la Biblia. Nuestro verdadero trabajo, es tratar de entender los procesos históricos pasados”.

Tras la muerte de Jesús, tuvieron que pasar 40 años, para que los cristianos, escribieran sobre su vida y muerte. Así que es muy posible, que esos escritos los realizaran conversos al cristianismo, basándose en tradiciones orales, por lo que no se puede, ni se debe, tratar como un documento histórico fiable. Por este motivo. la ciencia y la arqueología, sí pueden ofrecer certezas y afirmaciones de los hechos históricos que realmente ocurrieron. Del legado de escritos que poseemos, y apoyándonos en la ciencia, se puede interpretar y averiguar lo que sucedió hace más de 2.000 años.

Uno de los legados que se están estudiando, son los Manuscritos del Mar Muerto. El Profesor de Teología en Princeton, James H. Charlesworth, afirma que en esos escritos, se puede ver cómo la época de Jesús, era un mundo con una gran presión y tensión política, llena de litigios, muertes… Es decir, era un entorno bélico, con constantes asesinatos, enjuiciamientos, un ambiente hostil, en el que apareció la figura de Jesús.

A 8 km al sur de Jerusalén, se encuentra la ciudad de Belén. En los textos, se dice que José y María, se dirigieron a esta pequeña localidad, porque era donde residían sus ancestros, así que es muy probable, que el único motivo real por el que fueron hasta Belén, era para estar rodeado de gente conocida, de familia, en un momento trascendental como era dar a luz a un bebé en el siglo I.

Belén, en aquella época (incluso actualmente), estaba formada por una aldea, que lo constituían una serie de casas con tejados, situadas en lo alto de una colina. En esa época, Belén lo formaría una población no superior a 1.000 personas. Esas casas, solían tener en su interior dos plantas. En la planta baja, era donde dormían los animales (cabras, ovejas, burros…), que eran el sustento para la supervivencia de los habitantes de cada casa. La parte de arriba, estaba reservada para las habitaciones de las personas, donde estaban las camas y el lugar de descanso. Y esto sí cuadra con las pruebas empíricas de algunos textos, donde se dice que Jesús nació en una especie de pesebre, rodeado de animales.

Según los textos, al llegar a Belén, tuvieron que dejar a Jesús en un camastro de piedra junto a los animales. En el Evangelio de Lucas, se dice: “La posada estaba llena”. La palabra original griega con la que se escribió esta frase, utilizaba realmente la palabra “cataloma”, que significa “estancia superior”. Es decir, el texto original, lo que decía realmente, es que al llegar a Belén, a la casa donde José y María se dirigieron, las habitaciones superiores estarían llenas de familiares, por lo que les tuvieron que hacer un hueco en la planta baja, allí donde residían los animales. Por este motivo, sería lógico y congruente, que esa imagen de Jesús rodeada de animales, fuera real.

En aquellos tiempos, los astrólogos eran contratados para predecir el nacimiento y la muerte de los Reyes. Para predecir dichos acontecimientos, estos astrólogos estudiaban y se fijaban en el planeta más grande a simple vista, Júpiter, ya que no existían instrumentos como el telescopio u otro tipo de lente, para poder visualizar cuerpos celestes fuera del alcance del ojo humano.

En la época de Herodes, los astrólogos creían que la constelación de la cual se regían las vidas de los Reyes, era la Constelación de Aries (el carnero), y éste, simbolizaba su reino, que por aquel entonces era Judea y Samaria. Estos astrólogos, eran conscientes de la profecía que decía, que se acercaba el momento donde tendría lugar la llegada de un Mesías, que liberaría al mundo de la opresión y la tiranía. Por esta razón, estaban muy pendientes de Aries, para ver plasmado en el cielo, la anunciación de la llegada del Mesías.

Actualmente, los astrónomos, con la ayuda de la tecnología, son capaces de conocer de forma exacta, la posición de los astros muchos años atrás. Cuando se observa la posición de dichos astros, en la Constelación de Aries, en el Año I d.C., justo inmediatamente después de su nacimiento, no se observa nada excepcional en esta constelación. Entonces, ¿por qué se dice que una estrella en el cielo, anunció el nacimiento del Mesías, cuando realmente no había nada?. Porque Jesús, no nació realmente en el Año I.

El motivo de este error, viene motivado por el monje Dionisio el Exiguo, cuando en el siglo VI, creó el calendario que actualmente conocemos. El cálculo que empleó, fue sumar los diferentes reinados de los Reyes, y estos cálculos, se ha corroborado fueron erróneos por unos 6 años aproximadamente. Esto significa, que Jesús nació realmente unos años antes de lo que creemos o nos habían hecho creer, y que actualmente, estaríamos en el año 2.019, si los cálculos de Dionisio el Exiguo hubieran sido correctos. Cuando se descubrió el error de cálculo cometido, se decidió que no fuera corregido, ya que la mayoría del mundo lo había adoptado, y hacer un cambio tan radical era ya imposible.

El astrónomo Michael Molnar, descubrió que en el Año VI a.C., sí tuvo lugar un hecho realmente significativo en la Constelación de Aries. Júpiter se encontraba en Aries, y su apariencia en ese instante sería como de una gran estrella dentro de la Constelación. También, Saturno se desplazó a Aries, y con ellos el Sol al mismo tiempo. Esta alineación, provocó un eclipse de luna que dejó descubierto a Júpiter. Este acontecimiento, ocurrió en el amanecer del 17 de abril del año VI a.C. Para los antiguos, el amanecer era sinónimo de nacimiento, despertar, así como el atardecer y la llegada de la noche, la oscuridad, era sinónimo de muerte, de caída, de final.

En el amanecer del 17 de abril del año VI a.C., Júpiter emergió como un lucero del alba, apareció de la nada, tras la figura de la luna. Imaginad por un instante, lo que vieron las gentes de aquellas tierras, sobre todo los astrólogos. Cuando se marcharon la noche anterior a sus camas, en el cielo de Aries, no había nada que resaltara, y con la llegada del amanecer, cuando la luna se iba desplazando, repentinamente, apareció emergente el brillo de una poderosa estrella, grande y luminosa en la Constelación del Carnero. Esta estrella que anunció la llegada del Mesías, realmente era el planeta Júpiter.

Este tipo de acontecimiento, actualmente, no sería nada importante para un astrónomo, pero para los astrólogos que observaban los cielos, que eran donde residían las respuestas, el destino de los Reyes, un acontecimiento de esta magnitud, no pudo pasar desapercibida. Además, no hay que olvidar que Júpiter, es realmente brillante en el cielo, y es normal que fuera confundida con una estrella en aquellos tiempos.

Esta es una moneda acuñada hace 2.000 años, en la ciudad de Antioquía, al norte de Judea. En una de sus caras, aparece Zeus (conocido también con Júpiter), y en la otra cara, aparece Aries (el carnero), saltando por el cielo, y mirando hacia atrás, hacia una estrella.

La investigación de Michael Molnar, lo llevó hasta el astrólogo egipcio Claudio Ptolomeo, que trabajó en la Biblioteca de Alejandría, quien estudió la gran cantidad de datos existentes sobre el movimiento de los planetas, con el fin de construir un modelo geométrico, que explicase dichas posiciones en el pasado y fuese capaz de predecir sus posiciones futuras. Ptolomeo también resolvió el problema de la retrogradación de los planetas, y su aumento de brillo mientras retrogradan.

Todas estas enseñanzas de Ptolomeo, se encuentran en su obra “Tetrabiblos“. Esta obra ha sido cabecera y pilar indispensable en todas las Universidades medievales y renacentistas. Está considerada la Biblia de la astrología. Y en ella, aparece reflejado dos veces, que Aries (el carnero), gobernó Judea, con Jerusalén como capital del Oriente Próximo.

Las monedas de Molnar, pertenecían a Antioquía, la cuna del cristianismo justo después de la muerte de Jesús. Allí, sus seguidores fueron llamados cristianos por primera vez. Esas monedas, fueron acuñadas por los primeros cristianos, para conmemorar la Estrella de Belén. Así que, parece evidente que el mito de la estrella es cierto, con la diferencia, que se trataba de Júpiter, la cual apareció por arte de magia al desplazarse la luna, y lo hizo en las Constelación del Carnero, la que regía los designios positivos y negativos de los Reyes, y apareció al amanecer, anunciando así la llegada o nacimiento de un nuevo Rey, en este caso, el Rey de los Judíos, el esperado.

En la época del nacimiento de Jesús, que una mujer estuviera embarazada y diera a luz un bebé, sin estar casada, era juzgado muy duramente. Aún perduran leyes en Palestina, donde se castiga y se pena este tipo de actos, y eso que han pasado XXI siglos desde entonces. En tiempos de María, los asesinatos por honor (de las familias), estaban amparados por ley y prescribía la muerte por lapidación. Y María no estaba casada, por lo que la habrían acusado de deshonrar a su familia. Esta fue, seguramente, la causa principal que llevó a José y María, a dirigirse a un lugar seguro, dentro de un ámbito de conocidos a quienes les confiaban su destino, y el de su bebé.

Si el cristianismo, aceptara que María tuvo a Jesús fuera del matrimonio, provocaría dejar en ridículo al cristianismo, y con un argumento que echaría por tierra cualquier creencia y aceptación. Por este motivo, se creó la historia que María dio a luz siendo Virgen. Existen escritos donde se define a María como “ramera” o “vulgar”, como los de Celso y Tertulio, quienes afirman que Jesús fue concebido a través de la “fornicación”, y que ésta se dio con un soldado romano llamado Ben Panthera.

Cuando nació, José y María emprendieron viaje al norte de Belén, a un pueblo llamado Nazareth, donde todos los indicios apuntan que fue el lugar donde creció Jesús. Cuando Jesús era adolescente, visitó con sus padres la ciudad de Jerusalén, y allí vio por primera vez la suntuosidad del Templo de Jerusalén.

Templo de Jerusalén

Este Templo, fue hecho construir por Herodes el Grande, y se hizo célebre por ser el Cuartel General de la religión judía, lo que ahora sería el Vaticano para los católicos. Si nos situamos en aquella zona y época, Jesús, era un chico que creció en una humilde aldea de Nazaret, jugaba entre sus calles llenas de arena y piedras, trabajaba la tierra, aprendía el oficio de José, etc. Es decir, era un chico humilde que tenía lo principal y básico para sobrevivir, sin ningún tipo de lujo, ni siquiera conocimiento de ello.

Y un día, ve la magnificencia del Templo de Jerusalén, con incrustaciones de oro, lleno de lujos, y que es el hogar de una religión. Esto tuvo que impactarle  sin ninguna duda. Es muy posible, que esta visita despertara la curiosidad por primera vez en Jesús, alrededor de la política y la religión. Jesús debía tener entre 20 y 25 años cuando visitó el Templo. Toda la ostentación de riqueza que presenció, él creyó que sólo existiría en Roma, y descubrió que también existía cerca de su hogar.

El Evangelio de Lucas, cuenta que cuando José y María emprendieron el viaje de regreso a Nazaret, perdieron a Jesús, volvieron sobre sus pasos nuevamente hasta Jerusalén, y lo hallaron sentado en las escaleras a la entrada del Templo, discutiendo con los ilustrados sacerdotes del Templo. Se cree, que los rabinos se asentaban en los escalones que daban al interior del Templo, para ayudar a los peregrinos agotados y cansados a entrar en el mismo. Posiblemente, Jesús se sentaba allí para escuchar las prédicas de los rabinos. ¿Cómo era posible que Jesús supiera tanto sobre política y religión?. Sólo existen dos respuestas: 1.- que fue del mismísimo Dios de quien aprendió todas esas enseñanzas. 2.- dedicó la mayor parte de su tiempo entre los 20 y 30 años, escuchando a aquellos que más sabían de estos temas, mezclándose con ellos, manteniendo contacto directo con sacerdotes, rabinos, políticos… de donde se instruyó de forma sobresaliente, donde condensó todo lo aprendido, sacó sus propias conclusiones, y todos los acontecimientos que vendrían después,  pasarían a la historia.

A 6 km de donde vivía Jesús, se encontraba otro centro de opulencia judía, Séforis, la capital de Galilea. Este era el lugar donde vivía Herodes Antipas, el hijo de Herodes el Grande. Por aquel entonces, Séforis debería tener 10.000 habitantes, así que era un lugar muy concurrido e importante. Jesús, en esta ciudad, veía las extremas diferencias existentes entre los que gobernaban, y las clases trabajadoras. Jesús fue testigo de las enormes riquezas que poseían los sacerdotes, excesivas, y las dificultades que el resto de las personas tenían para sobrellevar sus familias.

Flavio Josefo, escribió que una noche, se produjo un levantamiento contra el Palacio, y los romanos se vengaron destruyendo la ciudad. Muchos escritos reflejan la tensión política que se vivía en Galilea. Los rebeldes judíos que hacían frente al poder romano, se escondían en las cuevas existentes en los acantilados junto al Mar de Galilea. Esta lucha de clases, este movimiento revolucionario, perduraba desde hacía siglos, sin ningún atisbo de cambio, de poder voltear la situación en favor de los más necesitados.

Todo este contexto histórico, durante mucho tiempo, fue caldo de cultivo para una nueva esperanza, ver cumplida la profecía de la llegada del Salvador. Los judíos lo llamaban el “ungido“, en hebreo el “Mesías“, y en griego “Cristo“. Y Jesús, apareció en el momento justo, en el momento que el pueblo judío ansiaba ocurriera. Es lógico que el pueblo judío, ante cualquier prueba, por mínima que esta fuera, o poco legítima, o con escasas probabilidades que fuera la correcta, se iban a aferrar a ese Salvador, y éste recayó en la figura de Jesús. Entonces la pregunta es: ¿Fue Jesús realmente el Elegido para salvar al pueblo judío, y por ende, al resto de la humanidad, o fueron los judíos quienes proclamaron a Jesús su Salvador para dar así por realizada la profecía y que esa esperanza fuera hecha carne?.

Jesús pasó muchos años escuchando los pensamientos de los poderosos, de aquellos que sustentaban el poder y regían los designios del pueblo, de aquellos cuyas vidas estaban repletas de excesos y lujos, mientras gente como él, debía luchar cada día para subsistir. Jesús adquirió grandes conocimientos de religión, política y leyes. Y fue en ese instante cuando debió tomar conciencia o debió sentir en su fuero interno, una llamada poderosa para cambiar la situación de opresión a la que veía a su pueblo, su familia, sus conocidos.

Así que decidió dar un gran paso, que significaría el comienzo de todo lo que conocemos realmente sobre él, donde realmente empiezan todos los escritos a relatar y dejar plasmada su vida y obra. Jesús se dirigió hasta Betania, al este del río Jordán, donde un hombre llamado Juan, bautizaba a la gente. Betania significa “Casa de la Fuente o Casa del Pobre“. Este pudo ser el enclave exacto donde Jesús fue bautizado por Juan.

pilar bautismal

En 1.899, se realizaron algunas excavaciones en ese lugar, pero por la complicada zona donde se encuentra (ya que es la línea que delimita los estados palestinos con Israel), no fue hasta 1.994, después del Tratado de Paz, cuando se pudo realmente realizar excavaciones de forma segura, y  aparecieron los restos de iglesias, cuevas, pozos, canales de agua y piscinas bautismales. A partir de descripciones de la Biblia y de relatos de peregrinos, se declaró el lugar como el sitio donde seguramente sucedió el bautismo de Jesús.

Tras ser bautizado por Juan el Bautista, se dice que Jesús se retiró al desierto durante 40 días y 40 noches, para rezar y reflexionar sobre lo que sentía en su interior, sobre esa llamada que le empujaba a erigirse como la voz, el mensaje y cambiar los designios de su pueblo.

Mientras permaneció en el desierto, aparecieron las famosas tentaciones. Es muy posible, que tras tantos años debatiendo en el Templo sobre religión y política, Jesús fuera un gran erudito con una inteligencia y conocimientos muy por encima de sus congéneres, así que es factible, que Jesús “fuera tentado” para pertenecer a la clase eclesiástica, al poder. ¿Cómo iba Jesús a pertenecer al círculo o gremio que él tanto criticaba por sus excesos?

Jesús debía tener claro si decidía tener una vida llena de privilegios, y ser parte de los que oprimen al pueblo para mantener su status, o bien se decidía a dar salida a esa sensación que latía dentro, y que le decía que debía cambiar la sociedad e ir contra aquellos quienes le querían en su entorno de opulencia. Así que realmente, las tres tentaciones que Jesús tuvo que superar en el desierto, tenían una incidencia directa contra el intento de seducción de formar parte de un bando que él detestaba. Si cada uno de nosotros se viera en esa tesitura, en la sociedad actual, ¿qué elegirías, servir a quien críticas y con quien estas en desacuerdo, pero sabes que formando parte de ello vivirías entre la abundancia, o bien rechazarlo y vivir en la austeridad y aferrándose a lo poco que se tiene?

La Biblia dice: “Pues en cuanto Él mismo fue tentado en el sufrimiento, es poderoso para socorrer a los que son tentados.” (Hebreos 2:18). La palabra griega traducida aquí como “tentado” significa realmente “poner a prueba.” Así que, cuando somos puestos a prueba y atribulados por las circunstancias de la vida, podemos asegurar que Jesús comprende y se compadece como alguien que ha pasado por las mismas pruebas. Esto humaniza la figura de Jesús. Las fuerzas del mal vienen a nosotros en forma de tentaciones, pero todas ellas contienen las mismas tres cosas en su esencia: la pasión de la carne, la pasión de los ojos y la arrogancia de la vida. Y Dios, te ayuda con las escrituras a permanecer fuerte y conseguir superarlas.

Pasado el tiempo de permanencia en el desierto, Jesús ya era otra persona, ya sabía cuál era su misión, y cuando se dirigió nuevamente a la civilización, cambiaría la historia para siempre. Uno de esos lugares donde Jesús recaló como el nuevo Mesías, fue la localidad de Betania. Aquí vivía Lázaro, junto a sus hermanas Marta y María (la famosa María Magdalena). Y en casa de Lázaro, tuvo lugar uno de los sucesos más increíbles sobre los supuestos milagros de Jesús, la resurrección de Lázaro.

La historia, cuenta que Lázaro, un hombre de muchos posibles y de una posición social bastante buena, enfermó de forma muy grave, pidiendo el auxilio de Jesús, la única palabra que salía de sus labios en estado agónico. Lázaro, permaneció a la espera de Jesús durante tres días, y al cuarto falleció. Cuando llegó Jesús, hizo que Lázaro se levantara. Este es el mito, pero ¿qué nos dice la razón y los hechos históricos, que nos den una respuesta lógica a lo que verdaderamente sucedió?

En la época de Jesús, había enfermedades realmente mal consideradas y vistas, tanto es así, que no se dudaba en matar a determinadas personas que hubieran contraído ciertas enfermedades, para no contagiar a los demás, y lo que es peor, porque eran vistas como señales del demonio, enfermedades del diablo, del mal, y si una persona contraía esa enfermedad, es porque el mal había entrado en esa persona, y la mejor forma de terminar con el mal, de erradicarlo, era matar a esa persona porque era la reencarnación de Satán.

Entonces, ¿qué le sucedió realmente a Lázaro?. Durante la Edad Media, se creó un hospital para separar a determinados enfermos, y que no se mezclaran con los demás. Estos enfermos tenían la enfermedad de San Lázaro y eran llamados enfermos con el “Mal de San Lázaro”. Por este motivo, los primeros hospitales o casas que cumplieron estas funciones se les llamaron Hospitales de San Lázaro o lazaretos, también llamados leproserías. El nombre dado a estos hospitales, venía dado porque la enfermedad que tuvo Lázar, fue la lepra. La palabra “lepra”, proviene de la palabra griega “lepein” (que significa “pelar”), en relación con uno de los síntomas más graves de la enfermedad, por el cual, la piel se caía a tiras.

Un dato muy significativo, es que en la misma localidad de Betania, muy cerca del hogar de Lázaro, vivía Simón el leproso, personaje nombrado en el Evangelio de Marcos y de Mateo. Es muy posible, que tanto Simón (a quien Jesús también visitó en su casa), como Lázaro, debido a que padecían lepra, fueros excluidos del ámbito social, y se tuvieran que recluir en sus casas sin salir, para no ser objeto de señalamiento y peligraran su vida.

Los rituales de separación del contagiado con la sociedad, incluían misas fúnebres, en las que administraban al leproso los últimos sacramentos, se les apartaba de sus obligaciones, e incluso se le colocaba en una tumba para simbolizar su muerte social. Estos actos simbólicos, representaban su muerte social y se le impedía el acceso a las ciudades. En muchos lugares los leprosos debían llevar unos vestidos grises, capas con una cruz amarilla, sombrero, guantes, campanillas o matracas para anunciar su presencia. También debían tener un largo bastón para señalar desde lejos las mercancías que quisieran adquirir, o recoger las limosnas depositadas en lugares apartados. El leproso solía perder, además, todos sus derechos civiles como el matrimonio, las propiedades, etc. Por todos estos motivos, era lógico que aquellos que sufrían esta enfermedad, se escondieran en sus casas y lo mantuvieran en secreto.

Y resulta que, el Mesías, el Ungido, el Elegido… no tuvo ningún problema en entrar en casa de estas personas, escucharles, hablar con ellos y compartir mesa. Este acto, sin ninguna duda, tuvo que ser redentor y liberador, que las personas peor vistas de la sociedad, marginadas, fueran los más queridos por el enviado de Dios. Cualquier persona en el mundo, que le ocurriera esta situación, es muy posible que sufriera un efecto placebo, tanto psicológico como físico, una mejora en la salud porcentual a la persona de Jesús. Y es muy probable, que tras estas visitas, tanto a Lázaro como a Simón, se les aceptara mucho más por su pueblo, pudiendo conseguir llevar una vida social más normalizada.

Y desde un punto de vista social como persona, ese paso tan importante, pasar de la exclusión total a la aceptación nuevamente, es una especie de resurrección, que fue lo que consiguió Jesús. Así que Lázaro, no murió físicamente y pasados unos días, de forma milagrosa fue resucitado por Jesús, sino que Jesús consiguió “resucitarle” en vida, darle una nueva oportunidad.

Pero antes de adentrarnos en la parte más conocida de su vida, muchas pruebas dicen que hay indicios suficientes para pensar, que Jesús hizo muchas más cosas en aquellos años de lo que creemos. ¿Vivió Jesús entre los 13 y 30 años solamente en Nazaret, o también viajó para instruirse mucho más en la religión, llegando a convertirse en un gran orador y en el Mesías?. Jesús pasó muchos de sus días a las puertas del Templo aprendiendo, pero en toda su adolescencia y posterior madurez, parece que también visitó otros lugares, de donde adquirió ideas y creencias, que después le sirvió y utilizó para expandir su mensaje.

Jesús, es la persona de quien más se ha escrito en la historia, de la que menos se conoce en su vida en general, y de quien más adjetivos se han vertido, para poder definir su figura y su importancia. Por este motivo, a día de hoy, sigue siendo un misterio en muchos sentidos, que estamos descubriendo, y seguiremos descubriendo en este blog.

La Biblia dice:

Mi Rey es el Rey de los Judíos / El Rey de Israel / El Rey de la Justicia y la Virtud / El Rey de la Era / El Rey del Cielo / El Rey de la Gloria / El Rey de Reyes / El Señor de los Dioses / Ese es mi Rey / Yo me pregunto si Tú le Conoces / Es un Rey Soberano / No Puedes Medir Su Ilimitado Amor / Es Fuerte y Perdurable / Completamente Sincero / Eternamente Inalterable / Es Inmortal / Es Todopoderoso / Es Imparcialmente Compasivo / Le conoces? / Es el más Grande de los Fenómenos que han Traspasado el Horizonte de este Mundo / Es el Hijo de Dios / Es el Salvador de los Pecadores / Es el Pilar de la Civilización / Es Incomparable / Él No Tiene Precedentes / Es la Más Elevada Idea de la Literatura / Es la Personalidad Más Alta de la Filosofía / En él se Fundamenta la Verdad de la Doctrina de la Teología / Es el Único Cualificado para Ser el Salvador de Todos Nosotros / Y Yo me Pregunto si le Conocen Hoy? / Él Suple la Fortaleza por lo Débil / Está Disponible para los Tentados / Él Siente Compasión y Salva / Nos fortalece y Sustenta / Nos Guarda y nos Guía / Sana al Enfermo / Purifica a los Leprosos / Perdona a los Pecadores / Él Libera al Deudor / Él Asiste al Cautivo / Defiende al Debilitado / Bendice al Joven / Sirve al Desgraciado / Tiene en Alta Consideración al Anciano / Recompensa al Laborioso / Enaltece a los Débiles / Y me Pregunto si Aún no le Conoces? / Es la Llave del Conocimiento / Es Fuente de Sabiduría / Es la Puerta de la Liberación / Es la Senda de la Paz / Es el Camino de la Rectitud / El  Camino de la Santidad / Es la Entrada a la Gloria / Le conoces? / Su Vida es Incomparable / Su Bondad Ilimitada / Su Misericordia es Eterna / Su Amor Nunca Cambia / Su Palabra es Suficiente / Su Gracia es Suficiente / Su Reinado es Honesto / Su Carga es Fácil / Su Responsabilidad es Iluminar / Me Gustaría que me Describieran como a Él / Es Indescriptible / Es Incomprensible / Es Invencible / Es Adorable / No Puedes Salir de su Mente / No Puedes Escapar de Entre Sus Manos / No Puedes Vivir sin Él / Los fariseos No lo Soportaban / Pero se Dieron Cuenta que no Podían Pararle / Pilato no Pudo encontrar ninguna Falta en Él/ Herodes No Pudo Matarle / La Muerte No Pudo alcanzarle / Y la Tumba No pudo contenerle / Ese es Mi Rey.

La misteriosa vida de Jesús (Episodio I)

Es sin duda, la figura más conocida de la historia de la humanidad. Jesús fue un mesías político que predicó la inminente llegada del Reino de Dios, y la liberación del yugo romano… y fracasó. Esto llevó a sus discípulos a anunciar la parusía (segunda venida de Cristo a la Tierra). Pero, ¿sabemos realmente quién era Jesús de Nazaret?. Y sobre todo, ¿cómo murió?.

Si preguntáramos a muchos, creyente o no creyente, sobre la figura de Jesús, las respuestas que se obtendrían serían prácticamente iguales, aquello que ha ido pasando en las generaciones familiares y se ha asentado en la psique humana. Y gracias a esas tradiciones orales, se ha arraigado la idea del nacimiento de Jesús anunciado por una estrella, la visita de unos Reyes para adorarle, y de ahí, desde su más tierno nacimiento, se pasaría a su edad más adulta, casi a su final, cuando fue crucificado.

Y prácticamente no se duda nada de todo ello, simplemente se acepta como hechos ocurridos, sin reflexionar sobre ello de una manera racional o científica. En estos episodios, voy a analizar aquello que dicen los evangelios, de dónde surge todo realmente, cómo está manipulada, y nos introduciremos en la escena más impactante de todas, la muerte de Jesús, su calvario, visto desde una perspectiva científica, aportando todas las pruebas para saber cómo murió realmente, y si la famosa Sábana Santa, fue la tela que envolvió al Mesías cristiano.

Será un recorrido fascinante, para conocer la verdad sobre la historia de Jesús, sin interpretaciones, sin manipular la historia, sin ninguna intención religiosa, donde sólo prevalecerá la búsqueda de saber qué ocurrió realmente. Creo sinceramente, que la mayoría de las personas permanecen ciegas, porque desconocen muchísimas cosas imprescindibles para conocer la verdad, porque se ha ocultado por la iglesia desde sus comienzos, desde el Concilio de Nicea, y porque no se enseña en ninguna escuela. Pero aquí, vamos a conocer aquello que no nos dicen, aquello que la iglesia no quiere que se sepa.

Los primeros cristianos, cuando traducían el Antiguo Testamento, solían incluir párrafos falsificados para convencer de la existencia de Jesús (siglo II – IV d.C.). La mayoría de las copias conservadas son del siglo V hasta el siglo X. Existen tantas variantes en el texto bíblico, como palabras hay en el Nuevo Testamento. Es decir, cuando se cogen distintas copias entre sí, los términos, las palabras que aparecen, llegan a haber 400.000 variaciones en el relato, versiones distintas de los evangelios.

Así que intentar dar con la Biblia original, y con los textos reales que se escribieron, es prácticamente imposible. Únicamente el evangelio de Lucas y Mateo, hacen referencia algo a la infancia de Jesús, y además, se contradicen entre ellos. Se cuestiona que naciera en Belén, y se eligió este lugar para así, hacer cumplir la profecía que aparece en el Antiguo Testamento (Miqueas 5:1). Juan, por ejemplo, dice que nació en Galilea. Así que, ¿dónde nació realmente?. ¿Galilea?, ¿Belén? o ¿Nazaret?.

Entre ellos, no sólo se contradicen en el lugar dónde nació, sino que también se contradicen en la época que nació. Mateo dice que nació en la época de Herodes (año 750 de la fundación de Roma), que equivaldría al año 4 a.C. Lucas dice que nació durante el Censo de Quirino (que sería el 6 a.C.). Mateo describe la matanza de los niños, el cuál no aparece en ningún texto histórico, ni Flavio Josefo hace referencia a ello, y eso que es el historiador que más escribió sobre los crímenes y las matanzas de la época. ¿Cómo es posible que un suceso tan destacado como la matanzas de tantos niños, ordenada por el máximo responsable de Roma, no aparezca en los textos?.

Lo que parece evidente, es que si los rasgos de Jesús, no se ajustaban a las profecías sobre la llegada de un Mesías, la opción que queda, era amoldar la vida de Jesús a dichas profecías, para que coincidieran con el Mesías profetizado. Por ejemplo, lo llamaban el “galileo”, cuando a los primeros cristianos, se les llamaban “nazarenos” (Nazareth es una ciudad al norte de Galilea), pero la profecía decía que vendría de Belén.

Actualmente, los especialistas en el Nuevo Testamento, consideran que los pasajes a partir de Marcos 16:9, que hablan de las apariciones de Jesús tras la resurrección, y de la ascensión a los cielos, están falsificadas. Se trata de añadidos muy a posteriori. También se duda de la originalidad de Mateo 16:18, donde se dice: “Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia“. ¿Cómo es posible, que una escena tan trascendental como esta, no aparezca en ninguno de los otros tres evangelios?. ¿Cómo es posible, que en los tres primeros siglos, este pasaje no tuviera influencia alguna?. Simplemente, porque se trata de un añadido que tuvo lugar en el siglo IV, para justificar el papel de la iglesia como heredera apostólica, y así poder tener un aval bíblico.

Para los cristianos, la muerte de Jesús en la cruz, les instó a reescribir y reelaborar toda su biografía, ya que su muerte es una paradoja de su mensaje. No estaba previsto en el judaísmo del siglo I, que el Mesías tuviera que morir. Se suponía, que venía a reinar, a sobreponerse a toda autoridad política y religiosa. Por este motivo, Pablo hace de la crucifixión y de la resurrección, el tema principal de su mensaje.

Fue en el Concilio de Nicea (año 325 d.C.), después de muchos sobornos, traiciones y disputas, cuando se llegó a determinar, que Jesús es consustancial Padre, unigénito, eterno, engendrado no creado, se hizo hombre por obra del Espíritu Santo, resucitó al tercer día, subió al cielo, y está sentado a la derecha de Dios Padre.

Esta idea tan arraigada, no tiene ninguna base bíblica. Realmente, fueron unos dogmas inventados por 300 obispos en el Concilio de Nicea (Concilio es la reunión de cargos eclesiásticos, donde se fundamentan todo lo que se cree saber de Jesús. Es decir, son fundamentos teológicos, no históricos). Existen 70 evangelios apócrifos, y sólo han sido aceptados cuatro,  elegidos por Ireneo de Lyon. Esto debería hacer recapacitar seriamente a los creyentes confesos.

Entre 30 y 40 años después de la muerte de Jesús, es cuando se empieza a pasar por escrito las historias verbalizadas, en distintos momentos y en distintas partes del mundo. En los “Hechos de los Apóstoles“, escrito por Lucas, se narra cómo estaban organizados los primeros grupos cristianos, el comienzo de la iglesia cristiana, donde ya existían dos grupos diferenciados.

  1. el grupo de Pablo.
  2. la familia de Jesús, que dirigían al grupo  de cristianos en Jerusalén.

De estos dos grupos, no nos ha llegado ningún texto. Todo nos llega a través de los textos paulinos más enraizados en la fe judía, muy próximo a la ley y al fariseísmo. Pablo no conoció a Jesús, dice que éste le habla por revelación, considerándose igual o más legitimado que la propia familia de Jesús.

En el año 200 d.C., Tertualiano da el paso evolutivo en hacer del cristianismo, una forma de pensamiento dentro del judaísmo a hacerlo una religión. El judaísmo se asentaba en los zelotes, fariseos, saduceos y esenios, y dentro del Imperio, el cristianismo era considerado hasta entonces una superstición.

Los relatos evangélicos, son realmente una narración destinada a explicar una idea. De todos ellos, quien llevó al extremo el mito de Jesús, fue Juan. Mateo y Lucas beben de Marcos y de una serie de textos conocidos como “Fuente Q” (del alemán “Quelle”, que significa “fuente”). Mateo, Marcos y Lucas, forman lo que se conoce como evangelios sinópticos, debido a su afinidad y sus semejanzas de orden de narración y contenido.

Todos los textos que se iban escribiendo en cada comunidad, se pensaba formarían parte del verdadero evangelio. Pero esta idea, desapareció cuando se pensó en crear un canon de escritos, sobre los textos que sí deberían ser incluidos como evangélicos. ¿Por qué se excluyeron otros tantos textos, de igual o más importancia que los conocidos?.

En 1.945, cuando unos aldeanos estaban buscando nitratos naturales, estaban excavando en Nag Hammadi (a 11 km de Luxor), y encontraron una vasija que contenía 13 cuadernos escritos en copto, donde se trataban temas cosmológicos, filosóficos, teológicos, antropológicos y evangélicos. Esos escritos que hacen referencia a la época de Jesús, son realmente importantes, ya que cuentan mucho sobre sus actos, su vida diaria y de quienes le seguían.

Entre ellos, se encontraba el Evangelio de Tomás, de Felipe, de María, etc… donde se informa de que a Jesús, además de los 12 apóstoles, le seguían 7 mujeres, sus conversaciones con sus seguidores, sus enseñanzas que no siempre estaban de acuerdo con la iglesia… Se narra cómo María, nació de unos padres ya mayores, y cuando cumplió la edad de tres años, sus padres (Joaquín y Ana), la llevaron al templo para consagrarla con Dios.

Cuando cumplió los 12 años, los clérigos del templo empezaron a pensar a quién la darían en matrimonio, así que convocaron a los viudos del pueblo. Empezaron todos a rezar, y al finalizar la oración, en torno a la vara de José, volaba una paloma, para después posarse sobre su cabeza. Esto se consideró una señal inequívoca, y eligieron a José como esposo de María. José, rehusó este ofrecimiento, pues era mucho mayor que María, y tenía ya 6 hijos (6 hijos y 2 hijas).

Estos escritos no considerados canónicos, revelan que José, se entristeció bastante con la noticia del embarazo de María. En ese instante, quiso repudiar a María, pero un supuesto ángel que se le apareció en sus sueños, le disuadió de cumplir ese pensamiento, ya que el ser que llevaba en su interior era fruto del Espíritu Santo. José estaba convencido, que María tuvo una relación adúltera con un soldado romano llamado Ben Panthera. Se dice que Jesús, mantenía una relación muy buena con los otros hijos de José.

Se cuenta cómo Jesús, en su infancia, era un chico bastante difícil de educar,  y ya se cuenta que hacía cosas extrañas, mágicas. María lo llevó a que lo instruyeran en la doctrina judía, pero Jesús no quería ingresar y ser sometido a esas leyes, así que lo llevaron ante Leví, el gran maestro. Leví, intentó que Jesús repitiera la primera letra del alefato (consonantes hebreas), a lo que Jesús no decía nada, callaba, así que Leví golpeó a Jesús en la cabeza con una vara. La reacción de Jesús, fue decirle a su maestro: “Por qué me hieres?. Yo soy capaz de enseñarte a ti todas esas cosas que me vas diciendo”, por lo que empezó a realizar una amplia disertación de conocimientos.

Algunas de la mujeres que acompañaban a Jesús, fueron María Magdalena, María, Salomé, Susana, la madre de los hijos de Zebedeo, Juana y Marta. Jesús trataba a las mujeres de la misma forma que se trataban a los hombres, sin hacer distinciones, algo nada común en esos tiempos. En el “Pistis Sofia“, se habla de la aversión que sentía Pedro hacia María, y se puede leer un texto, donde María dijo: “Tengo miedo de Pedro, pues me amenaza y odia a nuestra raza”. Y en el Evangelio de Felipe, se puede leer, que Pedro dijo: “Que María salga de entre nosotros, porque las mujeres no son dignas de la vida”.

Muchos teólogos y filósofos a lo largo de la historia, han intentado desmitificar la figura de Jesús, para poder descubrir al verdadero hombre que hay tras él. Por este motivo, empezaron a reunirse textos llamados “perícopas“, donde se extraía lo fundamental de los textos, ya que los evangelios son sólo testimonios de fe y compilaciones de pequeñas historias que aquellas comunidades religiosas transmitieron. Los exégetas (personas que interpretan un texto bíblico), empezaron a buscar los verdaderos dichos de Jesús, el verdadero rastro de su vida.

Para ello, utilizaron el principio de disimilaridad, donde todo aquello que se confronte a lo que serían las creencias de la comunidad de esa época, tiene todos los indicios de ser cierto. Por ejemplo, Jesús, el hijo de Dios, nació  sin pecado, y aún así fue bautizado por Juan. Esta increíble contradicción no se habría reflejado en los evangelios, y aprobado por la iglesia, si no hubiera sucedido de verdad.

Estas investigaciones, han llegado a la conclusión que Jesús nunca predicó el fin del mundo ni la llegada del Reino de Dios. Jesús era un crítico social que quería una mejora en la vida de la gente en ese instante, es decir, en vida, y no tras la muerte. Esto contradice muchos de los ideales de la iglesia, que predica una vida más allá de la muerte. A Jesús le mataron por el mensaje que daba, por alterar el orden público, que los romanos temían y atajaban sin concesiones.

En el siglo I, hubo un rabino judío llamado Jesús, que no fue aceptado por su propio pueblo, y que murió ajusticiado por decreto de Poncio Pilato, gobernador de Judea en la época del emperador Tiberio. Estos hechos son históricos y reales. Los grandes historiadores de la época, Flavio Josefo, Tácito, Suetonio y Plinio, apenas hacen referencia a Jesús. En cambio, sí lo hacen de profetas mediocres.

Jesús nació realmente en Nazaret. Cuando se creyó que era el mesías, se cambió la historia para que coincidiera con las profecías que le anunciaban, pero estas profecías hacían referencia a Belén, según la profecía de Miqueas (profeta de finales del siglo VIII a.C.). En los evangelios de Mateo y Lucas, se dice que Jesús nació en la época del Rey Herodes el Grande, poco antes de la muerte de éste, ocurrida en el año 4 a.C.

Esto significa que Jesús nació entre los años 7 y 5 a.C. (lo que significa que ahora estaríamos en el año 2.018 o 2.020). Este error fue cometido por Dionisio el Exiguo en el siglo IV. En el año 525, el Papa Juan I, le encargó que cambiase el calendario, para medir las fechas en base al nacimiento de Cristo, y eliminar el calendario que había actualmente, que se regía por la fundación de Roma. Después de una serie de cálculos, Dionisio llegó a la conclusión que Jesús, había nacido en el año 753 AUC (“ab urbe condita“, desde la fundación de Roma), que pasó a ser el año 1 de la Era Cristiana.

Los romanos desconocían el número cero, número que se introdujo en Europa de la mano del Islam en el siglo IX. Por eso, el primer año de nuestra Era es el primero (número 1), y el anterior es el 1 a.C. Mucho tiempo después, se descubrió que el sistema de Dionisio no era exacto, ya que estableció el año inicial de la era D.C. entre 4 y 6 años después del que debió haber sido.

El sistema de Dionisio funcionaba, pero no tuvo en cuenta que Augusto César gobernó con su verdadero nombre, Octavio, durante cuatro años. Así que, según el sistema de Dionisio, la fecha de la Natividad sería el 749 AUC. Esta hipótesis es corroborada por algunos investigadores, entre los que se encuentra Mark Kidger, del Instituto de Astrofísica de Canarias, que tomando como base la aparición de una nova, (la estrella de Belén), el año 749 AUC (5 a.C.), creen segura esta fecha como el año en que nació Jesús. Esto significa, que Jesús murió realmente a los 37 – 38 años de edad.

El año juliano, era 11 minutos y 14 segundos más largo que el año solar. Esta diferencia se fue acumulando, hasta que en el año 1.582, el equinoccio de primavera se produjo 10 días antes de lo previsto, y las fiestas de la iglesia no podían tener lugar en una estación inapropiada. Para conseguir que el equinoccio de primavera se produjera el 21 de marzo, como ocurrió en el año 325 d.C. (año del primer Concilio de Nicea), el Papa Gregorio XIII promulgó un decreto, eliminando 10 días del calendario.

Para prevenir nuevos desplazamientos en el calendario, instituyó el calendario gregoriano, que estipulaba que los años centenarios divisibles por 400 debían ser años bisiestos, y todos los demás años centenarios debían ser años normales. Por ejemplo, 1.600 y 2.000 fueron años bisiestos, pero 1.700, 1.800 y 1.900 no lo fueron. El calendario gregoriano recibe también el nombre de cristiano, porque emplea el nacimiento de Cristo como punto de partida.

En la época de Jesús, estaba prohibido a todo rabino ser célibe (persona que no ha contraído matrimonio), así que Jesús debía estar casado obligatoriamente. Los evangelios apócrifos (libros que la Iglesia no reconoció como parte de las Sagradas Escrituras) de Felipe, María y Tomás, hablan de una esposa de Jesús a la que llaman María o Salomé. La naturaleza sexual de su relación, queda explícita en muchos de los textos gnósticos que la Iglesia no permitió fuesen incluidos en el Nuevo Testamento. Así que, se podría afirmar que Jesús sí estaba casado, y esta mujer posiblemente era María Magdalena.

Los cuatro evangelios canónicos (los sí aceptados por la iglesia), son los de Marcos, Lucas, Mateo y Juan. Sus verdaderos autores en realidad son anónimos, y estos nombres son meramente simbólicos. Fueron escritos en griego. El más antiguo es el de Marcos (año 71 d.C.), después de la destrucción de Jerusalén por las tropas romanas de Vespasiano y su hijo Tito. Mateo y Lucas, tienen influencias de Marcos y la denominada “Fuente Q“. Seguramente, esta fuente no contenía más que dichos de Jesús, sin narraciones ni milagros, ni referencias a la pasión ni la resurrección.

El texto de Juan, fue compuesto hacia el año 100 d.C. En él se trata más lo que significó la vida de Jesús, su figura y su misión. Juan interpreta a su manera a los anteriores evangelistas. Las palabras que se ponen en boca de Jesús, no reproducen las palabras auténticas de él, sino la teología que Juan quiere transmitir. Los primeros cristianos, cuando traducían el Antiguo Testamento, solían incluir párrafos falsificados, lo que se conoce como interpolaciones (añadidos a posteriori), para convencer de los milagros y la divinidad de Jesús.

La mayoría de las copias conservadas son del siglo V al X. Hay tantas variantes en los textos bíblicos como palabras en el Nuevo Testamento. Es decir, cuando se cogen distintas copias entre sí, los términos, las palabras que aparecen, llegan a haber 400.000 variaciones en el relato, versiones distintas de los evangelios. ¿Esto qué significa?. Significa que intentar dar con el escrito original, con la Biblia verdadera, es imposible.

El islam cree que Dios, se reveló a Jesús, pero no creen que Jesús sea hijo de Dios, aunque sí lo reconocen como profeta, al igual que Abraham, Jacob, Ismael, Moisés e Isaac. Los judíos, no creen en Jesús ni como profeta ni como Mesías. En el Talmud, es considerado un bastardo y acusado de practicar la brujería, y llevar al pueblo de Israel por el camino equivocado. Cuando los hebreos hablan de Jesús, se refieren a él, diciendo que “no fue un cristiano, sino un judío que se transformó en cristiano”. En el Talmud, hay pasajes donde a Jesús se le denomina “hijo de Pantera“, en referencia al soldado, que supuestamente, mantuvo relaciones sexuales con María, cuyo resultado fue el nacimiento de Jesús. En griego, la palabra “parthenos“, significa virgen, doncella. ¿Casualidad?.

Son muchos quienes le consideran un falso profeta. La Torá, establece que los mitzvot (mandamientos que el judío está obligado a cumplir), deben permanecer inalterables, y quien intente cambiarlos o modificarlos, será considerado un falso profeta. El verdadero Mesías, debería hacer cumplir la ley judía, respetar el Libro y el concepto de “shemá“, que dice “Dios es uno”, aserción que aprenden todos los niños judíos, siendo las primeras palabras religiosas que se les enseñan, las primeras que deben aprender a decir, y las últimas que deben pronunciar antes de morir.

Oponerse a la shemá, y admitir la Trinidad, supone uno de los peores pecados capitales, ya que implica la aceptación de la idolatría y el politeísmo. Para los judíos, el “tauhid” (la unicidad de Dios), contradice la idea de que Jesús fuera Dios o hijo de Dios. Jesús encarnado es humano, por lo que no podría formar parte de la Trinidad. La humanidad de Jesús y su nacimiento, no le permiten ser Dios. Según el Corán, María en hija de Inram, descendiente del profeta Harum y hermano de Moisés. Según los hadices (dichos y hechos de Mahoma), Jesús y María no fueron tocados por Satán al nacer, motivo por el que no lloraron, y motivo por lo que el resto sí lo hacen.

Jesús, regresará antes del final de los tiempos para destruir al Anticristo, quien habrá colapsado el mundo, donde lo malo será bueno y nada será lo que realmente debe ser.

Sobre la muerte y crucifixión de Jesús, se han dicho muchas cosas. Una de ellas, es que hubo un sosías, una persona de apariencia física igual a Jesús, y que le sustituyó en la cruz. El islam asegura que los judíos no llegaron a matar a Jesús, y que éste bajó vivo de la cruz. La más conocida, es que a los tres días de sus crucifixión, Jesús resucitó. ¿Qué fue lo que ocurrió realmente?. Lo que parece evidente, es que Jesús sobrevivió de alguna manera u otra.

Los primeros en argüir estas teorías, fueron los qaidianos, más conocidos como Ahmadiyya del Islam. Según ellos, Jesús fue clavado en la cruz, pero cuando lo bajaron, sólo estaba en estado de desmayo. La pregunta es, ¿cómo es posible que alguien pudiera sobrevivir a aquellas heridas mortales?. Existe un ungüento conocido como “marham-al-‘Isa” (ungüento de Jesús), o “marham-al-Rasul” (ungüento del profeta), que fue el bálsamo utilizado para curar sus heridas. ¿Qué era realmente ese ungüento?. Tras sanarse, dicen que Jesús viajó a Cachemira (india), en busca de las 10 Tribus de Israel. Fue en este país, donde presumiblemente murió, y enterrado en Srinagar, cuya sepultura es lugar de peregrinaje en la actualidad.

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Sobre Jesús, no hay más que opiniones, no existen certezas. Cada cual, ve en él aquello que le interesa ver. En aquellos tiempos, no existía la imprenta, por lo que la transmisión de los textos se hacía a través de copias de textos. Y en cada copia, algo se añadía, o se obviaba, o se interpretaba. Copia tras copia, llegó un momento, que mucho es añadido, mucho fue eliminado y mucho tergiversado.

Se podía encargar a un esclavo ilustrado  o a determinados scriptorium, libertos, etc… Había muchas diferencias de calidades de los escribanos. Llegó un momento, que los copitas tomaban partido y se posicionaban. esto mismo ocurre con las leyes, donde no se transcribe la ley, sino que se intenta por parte de muchos, extraer la “esencia” de esa ley, interpretándola.

También podemos comprobar cómo una noticia, se cuenta desde una perspectiva diferente, llegando a parecer noticias diferentes, dependiendo de quién las cuente. Si una noticia, que sólo tienen horas, días de antigüedad, ya nos llega deformada, tergiversada, ¿cómo no pensar que después de 40 años desde la muerte de Jesús, y con los intereses creados religiosos, no se modificara el escrito original y los hechos reales?.

Se compara a Jesús con Apolonio de Tiana (una especie de Jesucristo de origen pagano), capaz de difundir una determinada moral, hacer milagros, hacer exorcismos, vivió más de cien años (al igual que aquellos que afirman que Jesús murió en la India a la edad de 120 años), tenía discípulos, etc… Cuando la figura de Jesús, fue asimilada por el mundo pagano y romano, es cuando se empieza a producir el sincretismo (sistema en que se concilian doctrinas diferentes).

De los 89 capítulos de los 4 evangelios, 80 están plagiados de la vida y enseñanzas de Krishna y Buda. Krishna (India), era uno de los cultos religiosos en Roma, y su historia se fusionó con la de Apolonio de Tiana.

La función de los cuatro evangelios, es servir de propaganda religiosa, cuyo interés principal es la difusión de la fe, de unos ideales muy estudiados por la iglesia, para hacer de ello un vínculo inseparable entre ellos y Dios, y perpetuar así su poder. Los evangelios no se empezaron a escribir hasta pasados 40 años de la muerte de Jesús (se escribieron entre los 40 años y los 100 años desde su muerte), donde la iglesia, eliminó muchos de esos evangelios, que iban en contra de sus intereses, admitiendo únicamente cuatro como los verdaderos.

El Evangelio de Pedro, Felipe, María Magdalena, Judas, el Papiro Egerton, el Papiro Oxirrinco 840,  Papiro Magdalen, etc… fueron ninguneados, eliminados. Y todo ello, bajo el consentimiento de la iglesia cuatro siglos después de la muerte de Jesús, ocultando la verdad para su propio beneficio, que aún perdura en nuestros días.

La Verdadera Historia de los Reyes Magos

Se acerca una nueva noche mágica, y según petición de muchos de vosotros, he vuelto a subir el post sobre la historia mágica de los Reyes Magos. Cuando somos niños, la noche que nos visitan es realmente especial, ya de adultos, aunque se nos es desvelada la verdad, siempre queda esa llama de lo mágico, y es que la realidad no tiene por qué ocultar la fantasía.

Millones de personas, visitan cada año la Iglesia de la Natividad, en la ciudad de Belén. En esta iglesia, se encuentra el lugar exacto donde, presumiblemente, nació Jesús. Dentro de la iglesia, está marcada con una estrella plateada, el lugar exacto de su nacimiento. Los peregrinos que allí van, realizan el camino que emprendieron los Reyes Magos, hace 2.000 años.

El primer relato bíblico sobre el viaje de estos Reyes, se encuentra en el Evangelio de San Mateo. Y dice así; “Tres hombres sabios, provenientes del Este, llegaron a Jerusalén diciendo, “¿dónde está el nacido Rey de los Judíos?, porque vimos su estrella en Oriente, y venimos con el fin de adorarle”. Este párrafo de la Biblia, fue escrito cuarenta años después de la muerte de Jesús, y obviamente, dio lugar a diferentes interpretaciones entre los seguidores de la fe cristiana. Pero, ¿quiénes eran esas personas?. ¿Eran realmente tres?, porque nada se dice sobre este hecho. Sólo se sabe que fueron más de uno, porque aparece en plural cuando dicen “venimos para adorarle”.

El número dado de Tres Reyes Magos, proviene únicamente de los obsequios dados al niño nacido. Estos obsequios, en señal de adoración, fueros tres; “incienso, mirra y oro“. Y de este hecho, se ha pasado a la historia como que, cada obsequio fue entregado por un Rey, por lo que sólo fueron tres. Si hubieran ido treinta Reyes, como aparece en algún texto, sería lógico que no todos llevaran un obsequio de forma individual, y fuera muy probable que hubieran ido más de tres, pero solo con tres obsequios. Entonces, ¿cuántos eran realmente?.

La cultura de los Tres Reyes, se ha visto fortalecida por el arte, que con sus pinturas, siempre ha plasmado la escena del obsequio, asignando un Rey por cada obsequio entregado. Es decir, si el número de obsequios dados, hubieran sido cinco, seguramente los conoceríamos por “Los Cinco Reyes Magos”. ¿Estas personas eran realmente Reyes?. ¿De dónde provenían?.

Entre la actual Etiopía y Yemen, se encontraba hace 2.000 años, una antigua civilización que podría revelar pruebas sobre quiénes eran estas personas realmente. Este lugar se llamaba Saba. Esta ciudad, poseía grandes cantidades de incienso, una sustancia muy preciada en aquella época, tanto como el oro. Saba era también conocida por su Reina y por su riqueza. ¿Qué propiedades poseía el incienso para ser tan valioso?. Se decía que el incienso tenía el poder de acercar a los creyentes a su Dios.

En el libro de Isaías, hay una profecía que sugiere que los Tres Reyes Magos, procedían de esta región. La profecía reza; “Todos los habitantes de Saba vendrán, y traerán consigo oro e incienso, y proclamarán la salvación del Señor”. El incienso tiene la propiedad de arder, deriva del vocablo latino “incendere”, es decir, encender, quemar, incendiar, prender fuego, iluminar.

El Reino de Saba, era por aquella época, la única ciudad que poseía grandes cantidades de oro, incienso y mirra. El incienso sólo crecía en algunas zonas de Arabia. La mirra, también era muy valorada en la antigüedad, ya que era uno de los componentes para la elaboración de perfumes, ungüentos, medicinas y para diluir tinta en los papiros. Se usaba también para embalsamar a los muertos. Así que Saba, era una ciudad rica en recursos, controlando el comercio a todas las demás regiones. En este mapa, podemos ver donde estaba situada exactamente la ciudad de Saba (Sheba).

Los Reyes de Oriente, hicieron el mismo recorrido, desde Saba hasta Jerusalén, que la Reina de Saba hizo en el 900 a.C. para visitar al Rey Salomón. Pero hay datos desconcertantes, ya que la Biblia dice que, estos supuestos Reyes, provenían del Este de Jerusalén, y el Reino de Saba, se encontraba al sur. También menciona que éstos, provenían del hogar de los sabios. Saba era una tierra rica en materiales y comercio, pero no destacó por ser el hogar de grandes eruditos.

En el Evangelio de San Mateo, se dice que sí eran hombres sabios, aunque la palabra que lo definía era “magoi“. Esta palabra significaba “brujo“. En aquella época un brujo era un hechicero (práctica prohibida por el Antiguo Testamento), una persona que tenía poderes sobrenaturales. Y éste poder, no siempre se utilizaba correctamente. Al traducirse los textos a diferentes lenguas, los traductores, pensaron que la palabra “brujo”, llevaba implícita connotaciones negativas, y si el relato bíblico y la historia, cuenta que eran Reyes que iban a dar regalos, para adorar a un dios, ese acto no tiene nada de malicioso. Así que lo tradujeron como “magos”.

El Padre de la Historia fue Heródoto. Hacia el 450 a.C., Heródoto describió a los magoi, como una misteriosa comunidad religiosa. Los miembros de esta comunidad vivían como sacerdotes en las costas del Mar Caspio (Irán del Norte). Esta comunidad de maestros religiosos, se convirtieron siglos más tarde, en la antigua Persia, una región situada al Este de la antigua Mesopotamia, y su capital era Persépolis.

En las catacumbas romanas (hace 1.700 años), en las pinturas del arte cristiano allí existentes, aparecen estos Reyes, vistiendo pantalones, capas y sombreros. En la Iglesia San Apolinar Nuovo de Rávena (Italia), hay un mosaico del siglo VI, donde aparecen con ropajes idénticos. Estos atuendos, eran los típicos utilizados por los persas.

Destaca la cantidad de detalles que aparecen, plantas variadas, palmeras datileras, florecillas, césped… Los tres soberanos no portan coronas sino un original tocado y unas capas sobre peculiares pantalones y bellas casacas. El calzado es diferente en los tres casos en cuanto a colorido y diseño. El oro, incienso y mirra son llevados en grandes recipientes.

Las primeras representaciones de los Reyes Magos, halladas en templos del siglo III, muestran dos personajes. En las catacumbas romanas aparecen dos, tres, cuatro y seis. Para las iglesias siria y armenia eran doce, como prefiguración de los apóstoles o representación de las tribus de Israel. La iglesia copta los consideraba sesenta y citaba los nombres de varios. Pero, si los Reyes que se presentaron ante Jesús, eran persas, ¿qué ruta siguieron para llegar hasta allí?. La travesía comenzó en Babilonia, ciudad donde se encontraba una de las siete maravillas de la Historia, los jardines colgantes. Esta era una ciudad de Mesopotamia (la actual Irak).

Dentro de las torres de Babilonia, los magos eran una fuerza poderosa. Eran famosos por ser curanderos e intérpretes de los sueños. Antiguamente, existía la creencia que los dioses, estaban en contacto con el hombre a través de los sueños, y en ellos, se nos advertía de nuestra suerte y de acontecimientos futuros. Esta creencia, hacía que tener el poder de interpretar esos mensajes, sólo estuviera en posesión de magos. Estos magos, además eran maestros de rituales sagrados, encantamientos y profecías. Estos poderes, infundían respeto y temor, por lo que eran considerados como Reyes. Es decir, no eran Reyes por linaje, ni por sangre, sino que tenían la consideración, y seguramente el trato de un Rey, por su reputación y sus poderes. Estos magos, eran los consejeros personales de los verdaderos Reyes, y sus consejos, eran tomados muy en serio para el devenir de la ciudad y del pueblo.

Detrás de este poder, se hallaba una religión misteriosa, el zoroastrismo.  El creador de esta religión fue el profeta Zoroastro, más conocido como Zaratustra. Esta religión sigue vigente hoy día. Los paralelismos entre esta religión, con la judía y la cristiana, son abundantes y constantes. Sus seguidores, también creen en un solo Dios, llamado Ahura Mazda, y sus símbolos, se encuentran en la ruinas de la antigua Persia.

La némesis de Ahura Mazda, era Angra Mainyu, el espíritu de la oscuridad y del mal. El Salvador, el Juicio, la Resurrección, Vida después de la Muerte… todas estas creencias provienen del zoroastrismo. Los magos persas, creían en la llegada de un Mesías, quien haría triunfar al bien sobre el mal, a la luz y el fuego, sobre la oscuridad y las tinieblas.

NOTA: En el capítulo que dediqué al nacimiento de las religiones, analicé las similitudes de los hechos de acontecimientos entre la religión cristiana y la persa.

Flavio Josefo relató, que en la época del nacimiento de Jesús, en Judea, había rumores sobre la llegada de un salvador, aunque nadie sabía qué apariencia tendría. Estos hechos, aparecen reflejados y plasmados en los Manuscritos del Mar Muerto. En esos textos, se habla de un Mesías sacerdote, un Mesías Rey, incluso de un profeta. Así que, existían varias figuras sobre esa persona.

Muchos judíos fueron enviados como esclavos a Babilonia. Muchos prosperaron como mercaderes, creando rutas desde Persia hasta Jerusalén, y muchas otras zonas más lejanas, como Saba. Los judíos, vivieron durante siglos con el pueblo persa, intercambiando conocimientos religiosos, incluso una lengua común, el arameo (la lengua de Jesús). ¿Por qué motivo, los magos se desplazarían hasta Judea, para rendir pleitesía a un Mesías judío?.

Existe un manuscrito muy antiguo, llamado el Evangelio Arábigo de la Infancia, donde se cuenta que Zoroastro, predijo el nacimiento de Jesús, y el viaje del los magos a Belén. Los magos fueron en busca del Mesías, porque el hijo de Zoroastro, había sido anunciado por la aparición de una estrella. Gracias a estos conocimientos de las estrellas que poseían, y al zodíaco, realizaban sus horóscopos elaborados para predecir acontecimientos futuros. La astrología moderna y los horóscopos, descienden del arte persa y de sus magos. Entonces ocurrió que los magos divisaron la famosa estrella de Belén. ¿Era la estrella de Belén realmente una estrella, o fue una supernova, o tal vez un cometa?. Esa estrella, era el anunciamiento del nacimiento de un Rey de Reyes.

Uno de los misterios del cristianismo, es la fecha real del nacimiento de Jesús. Esta fecha, se celebra el 25 de diciembre, pero las pruebas científicas (que más adelante analizaré), sobre esa supuesta estrella, indica que esa fecha es ficticia, y que Jesús nació otro día. Realmente, la Navidad se celebra un 25 de diciembre, debido a un festival romano, que tuvo lugar durante el solsticio de invierno. Este festival, era llamado Festival de Saturnalia. Se las llegó a denominar “fiestas de los esclavos” ya que en ellas, los esclavos recibían raciones extras, tiempo libre y otras prebendas. El festival duraba siete días, y comenzaban con un sacrificio en el templo de Saturno (en principio el dios más importante para los romanos hasta Júpiter). Posteriormente, el nacimiento del Sol y su nuevo período de luz fueron sustituidos por la Iglesia, quien hizo coincidir en esas fechas el nacimiento de Jesús de Nazaret con el objetivo de acabar con las antiguas celebraciones.

El día 17 de abril del año VI a.C., los persas divisaron en los cielos la señal que ansiaban. Era la señal que anunciaba el nacimiento del Rey de los Judíos. Los magos, quizá sin darse cuenta, iban a ser una pieza clave de la expansión de la fe cristiana.  Los preparativos del viaje duraron varios meses. Ese tiempo se empleó para trazar una ruta lo más segura posible, hacer acopio de víveres para la supervivencia de los magos y sus animales, encontrar obsequios dignos de un Rey de Reyes (oro, incienso y mirra).

El oro está asociado con la realeza, con la más alta distinción de la época. Era el metal más valorado y apreciado, ya que nunca perdía su color ni su lustre.  El incienso estaba asociado a la divinidad, y solo podía extraerse en escasos lugares, en resinas de árboles que no abundaban en la zona. Su elaboración conseguía que del incienso, emanara un aroma dulce, muy puro. Era tan preciado que, literalmente valía su peso en oro. Se podría decir que un kilo de incienso, valía lo mismo que un kilo de oro. El valor de la mirra, era siete veces mayor al del oro. Era extraída de una planta poco común que crecía solamente en Arabia del Sur, cerca de Saba. El empleo más frecuente de la mirra, era la unción de los difuntos. También poseía poderes curativos, siendo el símbolo de los sanadores de la época. Actualmente, la mirra se usa en investigaciones contra el cáncer. En esa época, no existían objetos más valiosos que esos tres.

Cuando todo estaba preparado, dejaron atrás la seguridad que ofrecía  los muros de Babilonia, para enfrentarse a lo desconocido. En Jerusalén, nadie conocía la profecía de los magos sobre la llegada del Mesías, y Judea ya tenía en esos momentos un rey, que no tenía intención alguna de abandonar su trono. Su nombre era Herodes el Grande, conocido como uno de los Reyes más déspotas de la Historia. Su reinado estuvo marcado por el conflicto entre los persas y los romanos. El Imperio Romano controlaba Judea, y Herodes era su representante. Herodes era un paranoico, un tirano, un asesino, llegando a ejecutar a tres de sus hijos y a su hermano, todo por miedo a que lo destronaran. Cualquier persona que fuera una amenaza para su reinado, Herodes no dudaba en asesinarlo, sin importar quien fuera.

Cuando los magos llegaron a su destino, sus ropajes, sus preguntas a los judíos sobre la ubicación de Jesús y todo lo que llevaban consigo, se expandió por toda la ciudad. Nadie en la ciudad, sabía realmente qué hacían allí, sus motivos y qué pretendían hacer, llegado el momento cuando encontraran a la persona que buscaban. Las habladurías pronto llegaron a oídos de Herodes. El Evangelio de San Mateo dice; “Cuando Herodes oyó esto se preocupó, también los habitantes de Jerusalén”. Esta situación, degeneró en el comienzo de disturbios en las calles. Una ciudad oprimida por el yugo romano, con un Rey déspota, asesino, a quien todos temían y odiaban, repentinamente ve como, unos magos venidos de otras tierras, buscan un Mesías, un nuevo Rey, el Rey de los Judíos. Todo ello hizo que el pueblo se levantara contra Herodes.

El Evangelio de San Mateo cuenta que Herodes, ordenó a sus sacerdotes buscar a su rival. Tras indagar, le informaron que existía una profecía que anunciaba la llegada de un Mesías que nacería en la ciudad de Belén. Así que Herodes empezó a buscar a ese Mesías en la ciudad de Belén, y a los magos de Oriente. Cuando éstos, se presentaron ante Herodes, le contaron el motivo de por qué habían viajado de tan lejos hasta allí, y sin saberlo, estaban poniendo sus vidas realmente en peligro. Así que Herodes, fingiendo compasión, les indicó el camino hacia Belén, para intentar conseguir dar con su rival y deshacerse de él.

La Biblia dice que lo encontraron en un establo, pero existen dos versiones, donde el Evangelio de San Mateo, se contradice con el Evangelio de San Lucas. Las escrituras, sostienen que el paradero no era el pesebre que cuenta San Lucas, ya que los magos visitaron a Jesús en una casa. Los magos, encontraron a Jesús doce días después de su nacimiento. Pero muchos indicios, sugieren que realmente tenía dos años. Llegado el momento de estar frente al Mesías que buscaban, le presentaron los tres obsequios. Esta acción, realmente era una prueba para Jesús.

Si elegía la mirra, sería médico, si elegía el oro, significaba que era un Rey terrenal, y si elegía el incienso, entonces era un dios. El niño Jesús, eligió los tres, demostrando ser las tres cosas a la vez. En ese instante, Jesús se convirtió en un dios, rey en la Tierra, con el poder de sanar milagrosamente.

Mientras Herodes esperaba ansioso el regreso de los magos, para conocer la ubicación exacta de su rival, uno de los magos, antes de partir a Jerusalén, tuvo un sueño premonitorio, donde vio el plan de Herodes de acabar con la vida de Jesús. La importancia que los persas daban a los sueños era máxima, porque era el modo en que sus dioses, se comunicaban con ellos. Al día siguiente, los magos regresaron a Persia por una ruta diferente, sin pasar por Jerusalén. Cuando Herodes se entera que ha sido engañado, y en un ataque de furia, ordenó la mayor masacre de la historia bíblica. Herodes mandó sus legiones a Belén, con la orden de matar a todo niño menor de dos años.

José, padre de Jesús, conociendo la predicción, salió inmediatamente con María y Jesús rumbo a Egipto. Gracias a los obsequios de los magos, los tres pudieron llegar a Egipto de forma más segura, utilizando el oro, incienso y mirra, como moneda de cambio para ir por rutas más seguras. En el siglo III, el cristianismo llegaba a Roma, y los artistas empezaron a pintar a los magos en las paredes de las catacumbas. Fue el comienzo de la inmortalidad de esos misteriosos magos.

En el siglo IX, hacia el año 845, en el “Liber Pontificalis” (El Libro de los Papas), aparecen nombrados como Bithisarea, Melichior y Gathaspa. El escritor y erudito, Beda El Venerable, recoge los nombres y atributos de los Reyes Magos en uno de sus textos hacia el año 700 d.C.: “El primero de los Magos fue Melchor, un anciano de larga cabellera cana y luenga barba, siendo quien ofreció el oro, símbolo de la realeza divina. El segundo, llamado Gaspar, joven, imberbe de tez blanca y rosada, honró a Jesús ofreciéndole incienso, símbolo de la divinidad. El tercero, llamado Baltasar, de tez morena (“fuscus” en latín), testimonió ofreciéndole mirra, que significaba que el hijo del hombre debía morir”. A raíz de este texto, los artistas empezaron a representar a los magos de acuerdo a determinadas edades. De esta manera los magos venían a simbolizar las tres edades del ser humano: 60, 40 y 20 años, tal y como lo expresa el “Catalogus Sanchtorum” de Petrus de Natatibus, del siglo XV.

¿Qué pasó con los magos. convertidos para la Historia como los Reyes de Oriente?. A principios del siglo IV, Santa Elena, después de hallar milagrosamente en la colina del Gólgota la Vera Cruz (la cruz en la que se cree fue ejecutado Jesús de Nazaret. En el catolicismo se la considera una reliquia de primer orden), trasladó de Persia a Constantinopla, los cuerpos de los Reyes Magos, para asegurar su veneración. Santa Elena, era Helena de Constantinopla, madre del Emperador Constantino I El Grande. Así que llevó los restos a la ciudad que llevaba el nombre de su hijo. Santa Elena, es representada siempre portando la cruz.

En el siglo VI, el obispo de Milán, San Eustorgio, visitó Constantinopla para que el Emperador le permitiera aceptar su reciente nombramiento. El emperador le obsequió con los cuerpos de los Tres Reyes, trasladando las veneradas reliquias hasta la lejana sede de su diócesis, que descansaron por un tiempo en la Iglesia que llevaba su nombre.

En el año 1.162, Milán es saqueada y destruida por el Emperador alemán Federico Barbarroja (Federico I de Hohenstaufen). Su consejero Reinaldo de Dassel, obispo de Colonia, no olvidaba, en medio de la contienda, los intereses de su diócesis, y pidió al emperador permiso de llevar a la ciudad de Renania las reliquias, las cuales se encontraban en tres sarcófagos, donde supuestamente había tres cuerpos incorruptos.

Estos sarcófagos estaban rodeados por un círculo dorado, como indicando que no debían ser separados. Cuando Reinaldo se presentó en el templo de San Eustorgio para apoderarse de ellas, los sacerdotes le dijeron que el sarcófago contenía los restos de Dionisio, Rústico y Eleuterio, y que no sabían nada respecto a los nombrados Melchor, Gaspar y Baltasar. Reinaldo, escéptico, mandó que se levantara la pesada losa, viendo que éstas,  estaban vacías.

Los sacerdotes milaneses, extrajeron los huesos durante el sitio de los bárbaros, y los habían sepultado bajo la torre del campanario de la Iglesia de San Giorgio Palazzo. Reinaldo consiguió descubrir el escondite donde estaban ocultos, y se los llevó rumbo a Colonia. Esta ciudad fue fundada por el emperador Claudio en el año 50 d.C., como sitio de descanso, retiro, una jubilación para los altos rangos y más importantes cargos de los ejércitos romanos.

La ciudad se llamaba Claudia Ara Agrippinensis. Todavía en tiempos de Federico Barbarroja la ciudad era reconocida como Colonia Agrippina. Hace referencia al nombre de la madre de Nerón, emperador romano entre los años 54 d.C. y 68 d.C. La afluencia de peregrinos de todos los ámbitos del Imperio, que querían venerar a los Reyes Magos, era de tal magnitud, que se vieron obligados a construir un templo digno para ellos, la Catedral de San Pedro y Santa María de Colonia. Nicolás de Verdun, fabricó el relicario donde se depositaron los restos, donde se conservan desde entonces las reliquias.

Esta reliquia es de oro, con incrustaciones de piedras preciosas, y es el más grande en el mundo occidental. Esta Catedral, se convirtió en el centro de peregrinaje más importante. Pero, ¿están realmente custodiadas en su interior, los huesos de los Reyes de Oriente?.  Debajo de la catedral, hay custodiada una prueba, que puede revelar si esto es así, una mortaja, que originalmente contenía los huesos, cubriéndolos para su protección y conservación.

Esa tela, estaba hecha de hebras de hilo de China, envueltas en hebras de oro. Esta tela tan selecta, sólo al alcance de personalidades muy importantes y respetadas, estaba teñida con la tintura más costosa de la época, con púrpura de tiro, extraída de una clase de caracol. Se necesitan 9.000 caracoles, para obtener 1 gramo de tintura de esa calidad. La púrpura de Tiro, también es conocida como púrpura real o púrpura imperial. El historiador griego más importante del siglo IV, llamado Teopompo, dijo: La púrpura para los tintes valía su peso en plata en Colofón”.

Esa tintura, sólo se empleaba en telas muy especiales, telas destinadas para Reyes de la Corte Bizantina. La mortaja está datada, según los datos científicos, en el siglo II a IV d.C., en la región de Siria. Así que,  podría ser la tela que utilizó Santa Elena, para cubrir los restos, hacia el 300 d.C. Y esos restos, descansan para siempre en un sarcófago destinado a Reyes.