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En Busca de la Atlántida (Episodio IV)

Muchos consideran la Atlántida, como la precursora de Egipto, Mesopotamia, Israel, Europa, y prácticamente todas las civilizaciones. Pero, ¿dónde estaba situada realmente esta civilización?. Muchos son los lugares donde se ha señalado que estuvo la Atlántida, pero si seguimos las pistas que Platón revela en el Timeo y Critias, y con la ayuda de la tecnología, la ciencia y la lógica, nos encontramos sólo con un par de emplazamientos posibles.

Uno de esos emplazamientos, corresponde a la civilización minoica, una cultura de Edad de Bronce y del Cobre. La arquitectura de la isla griega donde se asentaba esta civilización, poseía una arquitectura muy avanzada, donde destacaba el Palacio de Cnosos, con 17.000 m2 construidos y más de 1.500 habitaciones, fue el principal palacio, posible sede del mítico rey Minos (por eso se conoce a esta civilización como “Minoica”). Minos fue el rey más importante que reinó en Creta.

El toro, era una parte central de la cultura atlante, los cuales eran adorados por los sacerdotes y vivían en libertad, siendo utilizados para sacrificios al dios Poseidón. En Cnosos, hay muchas referencias a este animal, esculturas, frescos y pinturas. Esta isla y su civilización, también fue exterminada por un cataclismo muy particular, la erupción del volcán Santorini. Son muchos los paralelismos que unen la civilización minoica con la Atlántida, pero no reúne todos los requisitos que Platón da, ya que no se inundó ni desapareció en un día y una noche, así como que Atlántida, hace referencia posiblemente a un lugar situado en el Océano Atlántico.

Platón habla de una gran civilización que se extendía más allá del Océano Atlántico, delante de los pilares o columnas de Hércules. Esta descripción nos sirve como hoja de ruta para empezar a buscar la ubicación exacta. Según Platón, la Atlántida era un reino insular, con anillos de tierra y bahías circulares, situados justo enfrente de los pilares de Hércules. Estos pilares, pueden hacer referencia a los peñones que flanquean el Estrecho de Gibraltar. El pilar norte, corresponde con el Estrecho de Gibraltar, el pilar sur, es un peñón situado en el norte de África. Así que el primer lugar donde empezar a buscar, es en el sur de mi país, el sur de España, remontándonos a la civilización de los Tartessos.

Todos los escritores antiguos, se referían al Estrecho de Gibraltar como los Pilares de Hércules. ¿Qué bahía existía antiguamente enfrente, que pudiera coincidir con la descripción de Platón?. En el delta del río Guadalquivir, está situado el Parque Nacional de Doñana, donde antiguamente había una gran bahía. En Doñana, se encuentran las mayores marismas del país (125 km2). Ya hubo arqueólogos que a comienzos del siglo XX, situaban la Atlántida en el sur de España, pero no fue hasta el año 2.004, cuando un físico alemán llamado Rainer Kühne y su colega W. Wickbolt, tomaron unas imágenes por satélite de la zona, descubriendo extrañas formas circulares en la marisma de Hinojos.

Esas imágenes mostraban formas circulares de 200 metros de diámetro, y figuras rectangulares. Kühne cotejó las descripciones de Platón, con las imágenes y dimensiones geométricas, y corroboró que allí existió una ciudad. Platón describía una ciudad portuaria con tres anillos de bahías concéntricas, y proporcionaba las dimensiones exactas de cada uno. Platón también detallaba dos templos en el centro de la Atlántida. Kühne calculó las dimensiones de los dos rectángulos que aparecían en las imágenes del satélite, que encajaban perfectamente con las medidas del Templo de Poseidón de Platón. Antiguamente, el Parque de Doñana era una gran bahía, donde se fueron creando grandes bancos de tierra, donde se pudo ir construyendo.

Lo que dijo Platón sobre la Atlántida, y coincidencias con Tartessos:

1. La Atlántida estaba frente a las Columnas de Hércules. Tartessos era una isla en la desembocadura del Guadalquivir (más allá de las Columnas de Hércules-Gibraltar).

2. Era mayor que el conjunto de Libia y Asia Menor. Tartessos no era una isla, sino un enorme monopolio comercial. Cuando se habla de 40 días y 40 noches, no significa literalmente que duró ese tiempo, sino que hace referencia a que duró largo tiempo. Lo mismo ocurre con esta comparación, la Atlántida dominaba todo el comercio.

3. Era un puente hacia otras islas y hacia el continente que se extendía al otro lado del gran océano. Quienes participaban en el comercio del estaño con Gran  Bretaña y otras islas, concibieron la idea de que Tartessos era un continente.

4. Su imperio se extendía desde África, hasta Egipto y Etruria (Italia). Tartessos abastecía de metales a todo el Mediterráneo.

5. Desapareció en un solo día, sumergiéndose en el océano. Tartessos desapareció al ser conquistada, y no dejó rastro que los  marinos griegos pudieran advertir.

6. El mar que se extiende sobre ella es inaccesible y no puede ser explorado. Tartessos era inaccesible, debido a razones políticas, así como su situación geográfica, sólo accesible por barco a los diferentes anillos custodiados por guerreros.

7.  Un barro muy sólido impide la navegación. La tierra era rica en depósitos minerales. Sierra Morena era uno de los depósitos minerales más ricos de la antigüedad.

8. En la Atlántida, existió una extensa red de canales, como nunca había sido vista en Europa. Igual que la existente en el río Guadalquivir.

10. El rey atlántico era el más viejo de su pueblo. Argantonio, el último rey de Tartessos, gobernó durante ochenta años.

11. Había muchas antiguas leyes escritas en la Atlántida, que según se dice, fueron promulgadas hace 8.000 años. Estrabón (geógrafo e historiador griego), dijo que los turdetanos (Tartessos), eran los más civilizados de los íberos. Conocían la escritura y tenían libros antiguos, poemas y leyes en verso cuya antigüedad se estima en 7.000 años. 

Las pruebas geológicas revelan que la zona sufrió varios terremotos y tsunamis. Esto provocó que esa zona quedara inundada, y que la ciudad allí construida fuera sepultada. Esta zona, también resuelve dos enigmas al mismo tiempo, uno platónico y otro bíblico. Este segundo enigma bíblico, se refiere a la ciudad perdida de Tharsis (Tharshish), una ciudad mencionada muchas veces en la Biblia. (Tharsis = Tartessos).

En documentos escritos, se menciona que Tartessos y Tharsis eran muy apreciadas por sus metales. Los barcos mercantes, emprendían viajes de hasta tres años de duración, desde Oriente Medio. Existen dos historias iguales, la historia de la fuente bíblica de Tharsis, y la historia de las fuentes romanas y del griego Platón, la Atlántida. Platón habla de la Atlántida, como una ciudad portuaria, situada en un extremo del mundo conocido, a la que llegaban barcos mercantes tras una travesía de tres años. En la Biblia, Tharsis era una ciudad que estaba construida en una isla, era un puerto marítimo, y estaba en los confines del mundo conocido por la Biblia, y según el libro de las Crónicas, se tardaba tres años en llegar allí. Las dos ciudades, desaparecieron misteriosamente de las fuentes, de la noche a la mañana, como si ya no existieran de forma repentina.

Estas ciudades eran famosas por su riqueza minera, y sus recursos abundantes en oro, plata y cobre. Platón hablaba de las minas a las que tenían acceso los atlantes, y una de esas minas, era donde se extraía un mineral fantástico llamado oricalco (orichalcum). Según los escritos, este metal era el segundo más valioso de la Atlántida. Orichalcum significa “cobre de montaña”. Era un metal con mucho valor en la religión, que se usaba para rendir culto a Poseidón (dios del mar, de las tormentas y los terremotos). Este metal brillaba como el fuego. En la zona geográfica muy próxima al emplazamiento atlante, están situadas la minas de Riotinto, que llevan explotándose más de 5.000 años.

El arqueólogo Richard Freund, descubrió en el asentamiento de Doñana una capa de metano, que indica que la flora, fauna y la actividad humana, quedaron sepultadas en un único estrato tras una catástrofe. La datación por carbono-14 de los objetos hallados en la marisma, datan del año 5.000 a.C. La tomografía eléctrica de resistividad, confirmó la existencia de paredes debajo de la superficie, a unos 6 – 9 metros de profundidad. El metano sólo se crea con restos orgánicos, es decir, donde existen restos que correspondían a seres vivos.

El geólogo español Antonio Rodríguez, dijo: Donde tenía que haber sólo arcilla procedente de la sedimentación normal de una zona permanentemente anegada por el agua, nos encontramos que hay dos capas que pueden tener un metro de concentración de arena. Esto significa que se produjeron episodios violentos de tsunamis.

Pero no toda la civilización quedó sepultada por los tsunamis ni los seísmos. Una parte de la población se dirigió al norte, a tierras más seguras adentrándose en la península. En la provincia de Badajoz, existe un yacimiento arqueológico llamado Cancho Roano, donde se erigió una especie de maqueta, una réplica a pequeña escala que representa cómo era la Atlántida.

El monumento no tiene áreas residenciales significativas, era un lugar que no tenía fines estratégicos defensivos, más bien parece simbólico. Este lugar es un monumento en recuerdo de la ciudad de la Atlántida, una especie de ciudad ritual o una réplica en miniatura de la antigua Tharsis. Seguramente, esta era la forma que esta civilización utilizó para conservar su cultura, para recordar del lugar donde procedían. La piedra utilizada procede de la costa, a 250 km al sur, así que la tuvieron que transportar hasta este emplazamiento. ¿Por qué no la levantaron con piedras de la zona?. Porque las losas de este templo, conectan con la Atlántida, así existe un vínculo verdadero, y quienes construyeron esta réplica, necesitaban hacerlo con las piedras originales.

Aquí, existen dos pruebas muy significativas, que revelan que Cancho Ruano fue erigida por el pueblo atlante:

1.- El sancta sanctorum está situado en el centro de la ciudad, igual que el Templo de Poseidón, mencionado en los textos de Platón. Es el lugar donde se hacían los sacrificios más sagrados, de animales. Se  han encontrado objetos de rituales hechos de oro, plata y bronce. En esta sala, hay un símbolo faraónico muy antiguo.

Este símbolo se remonta al faraón Ahmosis (1.600 a.C), y representa un símbolo de metalurgia sagrada. Este símbolo vincula el lugar, con los herreros reverenciados por los antiguos faraones. Eran herreros expertos en fabricar objetos sagrados, y sabían trabajar el metal de forma precisa. Sólo existen tres ciudades antiguas, destacadas por el dominio de los metales, Tartessos, Tharsis y la Atlántida.

2.- El emblema de la ciudad, un indicador tallado en la piedra de lo que querían recordar, de quiénes eran y de dónde procedían. En esta talla, se ve claramente los círculos concéntricos de los que hablaba Platón. Vamos a ver tres perspectivas diferentes de esta piedra, donde se entenderá mejor su relevancia.

Talla 1

Esta es la piedra encontrada tal como la veríamos si nos encontráramos frente a ella. Hay partes algo difusas, pero se pueden ver claramente los tres círculos, uno dentro de otro. La imagen más a la izquierda de los círculos, parece una figura humana que porta algo en la mano. Pero si no somos expertos, no podríamos asegurar lo que estamos viendo.

Talla 2

Esta sería la piedra sin la erosión sufrida por el paso del tiempo y las inclemencias metereológicas, tal y como la veían las personas que vivían en la ciudad. Aquí ya se observa más claramente los tres círculos concéntricos, y en el medio, el Templo de Poseidón. Aquí ya se ve que aparece una figura humana, que porta una espada. Es decir, un guerrero que custodia la entrada a la ciudad, porque si nos fijamos bien en los círculos, éstos se encuentran algo achatados por su parte izquierda, lo que significa que esa era la única entrada a la ciudad, y la única salida.

Talla 3

Si superponemos la imagen tallada, sobre un mapa virtual, esto es lo que quisieron representar los atlantes. Un río era la única entrada posible, de ahí que la Atlántida, como se dice en los textos, fuera un puerto donde llegaban embarcaciones de muy lejos en busca de metales. Una vez se accedía a la ciudad, había suficientes dársenas para que los barcos atracaran y cargaran sus mercancías, sin tener que pisar la ciudad. Si se pasa el segundo anillo, se tendría acceso a la ciudad, al corazón de la Atlántida.

La forma de la figura humana, tiene los pies mirando hacia el exterior de la ciudad, revelando que se trata de un vigilante y no de alguien que desea tomar la ciudad. Su espada está para salvaguardar la entrada. Seguramente, en los dos anillos exteriores, habría también presencia de muchos guerreros, como una especie de zona militarizada, ya que los navegantes que allí llegaban en oleadas, iban esencialmente a por metales sagrados y muy valiosos. Pero por alguna razón, la Atlántida nunca fue tomada por enemigos, y eso que no debía ser un pueblo muy numeroso, pero sí era letal, inteligente, y una raza de gigantes.

Pero no sólo los atlantes supervivientes se dirigieron hacia el norte. Otros llegaron a Marruecos y zonas del norte de África, y otros llegaron a América. Por este motivo, existen tantas similitudes en las culturas de ambos lados del océano, y culturas separadas por miles de km, parecen estar en contacto y tener nexos de unión inexplicables.

En el cronograma evolutivo oficial, los arqueólogos afirman que la primera civilización surgió hace 7.000 años (sumerios, la actual Irak), conocida como Mesopotamia. De esta civilización surgió la escritura, las ciencias y las artes, se construyeron los primeros templos y pirámides del planeta que luego llevaron a Egipto. Los arqueólogos también dicen, que en centroamérica, el hombre comenzó a evolucionar hacia el 1.100 a.C., constituyendo civilizaciones como la olmeca, maya, tolteca, azteca e inca.

Pero toda esa cronología oficial, ya no se sostiene. Una de las pruebas que evidencian que la arqueología vuelve a mentirnos y a manipular las fechas, fue el descubrimiento en México de una de las construcciones más enigmáticas que existen, la pirámide de Cuicuilco.

Esta pirámide fue construida con piedra sin labrar de 30 Kg. y rellenado los espacios con tierra. En la parte superior se construyó un altar, donde se llegaba a través de una rampa situada orientada hacia el equinoccio, para constituir un reloj cósmico de gran precisión.

Hace miles de años, 158 km2 de extensión fueron cubiertos por las cenizas y la lava de la erupción del volcán Xitle. En 1.922, el arqueólogo Byron Cummings, empezó a desenterrar la pirámide de los materiales volcánicos que la enterraron. Las rocas volcánicas, pudieron datarse mediante el estudio de varios tipos de isótopos radiactivos, cuya descomposición se inicia al condensarse la lava. Los arqueólogos estaban datando la pirámide en torno al año 1.500 a.C., pero los geólogos, tras los resultados obtenidos la dataron como mínimo hace 8.000 años. Y como dijeron y denunciaron Cremo y Thompson, se intentó ocultar y negar estos resultados, desautorizándoles y afirmando que estaban equivocados, y dejando como datación “oficial” el siglo I a.C.

La última erupción de este volcán, ocurrió hace 10.000 años. Esta prueba evidenciaba que se trata de una construcción muy antigua. Los arqueólogos salieron rápidamente a decir que es imposible esa fecha, ya que el hombre aún no había evolucionado en su inteligencia, y el hombre vivía en estado salvaje. Es incomprensible que aún se siga negando lo más evidente, que el hombre tal y como lo conocemos, se originó miles de años más atrás de lo que nos dicen, y las pruebas así lo corroboran. Para conocer cómo actúan y piensan muchos oficialistas, se ordenó dinamitar la estructura, con el argumento de fragmentar la dura piedra volcánica que cubre sus cimientos. Sin embargo, hubo que suspender las explosiones, por diferentes círculos de presión.

Cummings dejó anotado en su diario y apuntes personales lo siguiente: “Era una noche muy oscura, cuando de pronto, una luz muy intensa se proyecta desde el cielo para alumbrar un montículo que ya nos había llamado la atención por su curiosa forma. Algo se movía entre las nubes como nunca antes habíamos visto. Era un objeto muy brillante que proyectaba su luz, para luego dirigirse lentamente volando por encima de “El Pedregal de San Miguel”, en dirección al cerro de Zacatepec, y desaparecer a gran velocidad como un meteorito que dejó una estela en el firmamento. Al día siguiente, lejos de espantar a los asustadizos obreros, la misteriosa luz los llevo a trabajar con más ahínco la dura piedra volcánica, pensando que era una señal que nos guiaba hacia un fabuloso tesoro enterrado”. Este relato se escribió, cuando nadie hablaba de platillos volantes y la aviación apenas existía. La primera aparición de lo que hoy conocemos como OVNI, ocurrió en los EE.UU. en el año 1.947.

El pirata turco Piri Reis, recopiló más de 200 mapas de todos los mares del mundo. En el año 1.513, realizó uno de esos mapas, donde se representa el Océano Atlántico, las costas de España, África, América del Norte y del Sur. Todos estos mapas, están recogidos en el libro “Kibati Bahriye“. Estos mapas utilizan un sistema de coordenadas exactas, que demuestran una correcta medición de la longitud y de latitud.

La latitud (distancia de cualquier punto de la Tierra al ecuador), era una magnitud medida con bastante exactitud desde tiempos remotos. Eratóstenes utilizó las sombras de un mismo objeto a una misma hora para calcular el radio de la Tierra en el siglo III a.C. Este cálculo lo obtuvo con objetos situados en Alejandría y Assuan. Pero la longitud, no pudo medirse con la misma exactitud hasta el siglo XVIII, con la invención de relojes más precisos, cuando se estableció el sistema de meridianos (del meridiano cero al de Greenwich), siguiendo las diferencias horarias. Además, el mapa refleja conocimientos de trigonometría esférica que no aparecieron hasta el siglo XVIII también.

El mapa se hizo a escala de las medidas de Eratóstenes, utilizando como medida el “estadio” griego (186 metros). La escala se podría decir que es perfecta. Aparece la cordillera de los Andes, donde se plasman representados animales extraños, como mitológicos, que podrían representar dioses antiguos. Uno de esos animales, representa una figura con cabeza barbuda, de la que salen los brazos y piernas, pero sin el cuerpo, y está posicionada en la ciudad de Tiahuanaco, por lo que la figura representada sería el dios Viracocha, el dios barbado de los incas, relacionado con el Diluvio Universal, y con un origen oceánico de los pobladores americanos.

Otra curiosidad del mapa, es que no aparece el Estrecho de Magallanes, y Sudamérica continúa hasta la Antártida, desconocida hasta el siglo XVIII, hasta que la atravesó James Cook en el año 1.774. La Antártida no presenta ninguna capa de hielo, sino la masa continental debajo del hielo, cuyo espesor medio es de 2.400 metros). Así que existía un puente entre ambos continentes durante la época glaciar. El cartógrafo Harold Z. Ohlmeyer, tras estudiar y analizar el mapa, llegó a la conclusión que el origen se remontaba a 10.000 años atrás. Otra prueba más que nos lleva nuevamente a la época real de la construcción de las pirámides, del Diluvio Universal, de la Atlántida.

Es muy probable que estos mapas y los conocimientos que en ellos residen, pertenecieran a la Biblioteca de Alejandría, y fuera una de los pocos documentos que se salvaron de la quema.

Así que, existió una potencia marítima centrada en una serie de islas atlánticas, que dominó el Mediterráneo (desde la Tirrenia del norte hasta Libia del sur), el Caribe y las costas americanas. La Atlántida estaba situada a una latitud libre de hielos y orientada al sur, protegida de los vientos del norte. Los atlantes eran la civilización dominante, pero no era la única existente. Aún hoy, existen civilizaciones que no tienen contacto con las civilizaciones desarrolladas, como los bosquimanos del Kalahari, tribus del Amazonas y tribus del sudeste asiático.

La catástrofe que hundió la isla principal (Poseidonis), fue causada por varios tsunamis, y un cambio de las corrientes marinas asociadas a un cambio brusco del clima, derritiendo los hielos y provocando un cambio en el movimiento del eje de rotación de la Tierra, que desplazó el polo Norte desde un punto de Groenlandia a su posición actual. La temperatura media en esa época eran 10ºC inferiores a las actuales, y las diferencias de temperaturas entre las altas y las bajas latitudes, eran tan grandes que los vientos barrían la superficie de la Tierra en enormes extensiones de desiertos helados.

La corriente del Golfo, frenada hasta ese momento por la isla, se abrió hacia latitudes más altas, transportando grandes cantidades de agua y aire caliente hacia los glaciares, deshelando los casquetes y aumentando las lluvias, tornados y huracanes, y formando lo que hoy conocemos como “cinta transportadora de calor“. afectando a todos los mares y océanos del planeta.

La subida del nivel del mar, provocado por el deshielo, creó nuevos pasos como el Estrecho de Bering y el Estrecho de Magallanes. Un grupo de atlantes se instaló en América Central y en la zona de los Andes, llevándose consigo los conocimientos arquitectónicos y técnicos, que legaron en los nuevos asentamientos, y que coinciden con los que existen esparcidos por el mundo. Otro grupo llegó a las Islas Canarias (guanches), quienes heredaron el temor a los océanos. Otro grupo llegó a Asia Central (el origen de los pueblos indoeuropeos), Mesopotamia y Egipto.

Las glaciaciones que han ocurrido en la Tierra son:

Nombre                                         Años                                                   Era

Biber                                          2,5 millones de años

Biber – Donau                         2 millones de años

Donau                                        1,8 millones de años

Donau – Giunz                        1,4 millones de años

Giunz                                         1,1 millones de años

Giunz – Midel                         750.000 años                                         Pleistoceno

Midel                                         580.000 años

Midel – Riss                            390.000 años

Riss                                            200.000 años

Riss – Wiurm                          140.000 años

Wiurm                                       115.000 años                                          Holoceno

Última Glaciación                 11.500 años

Las glaciaciones son un factor esencial en la distribución del peso sobre la corteza terrestre, ya que acumulan enormes cantidades de hielo en las áreas de mayores latitudes, vaciando de agua las cuencas oceánicas. Esto significa, que durante las épocas glaciares, las zonas continentales que se encontraban bajo el inmenso peso de los hielos, se hundieran provocando un ascenso en las áreas colindantes como reacción.

Los avances y retrocesos de los hielos, son acordes con los llamados “ciclos de Milánkovich“, que son las alteraciones en la Tierra debidas a los cambios en los movimientos de rotación y de traslación en el eje (entre 21,5º y 24,5º en períodos de 41.000 años). Actualmente, el eje de rotación apunta a la Estrella Polar, pero hace 14.000 años apuntaba a la Estrella Vega (constelación Lira).

Parece más que evidente, que la humanidad prehistórica era mucho más compleja e inteligente de lo que se quiere admitir, y que estaban mucho más intercomunicadas de lo que se cree y se nos dice. Una civilización fue destruida, pero de esa destrucción, nacieron muchas civilizaciones nuevas, que ahora son las que estudiamos y conocemos.

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En Busca de la Atlántida (Episodio I)

Si existe un enigma o misterio que ha generado gran controversia y ríos de tinta, sin duda es la investigación y la búsqueda de este continente y la civilización que lo habitaba. Es uno de los grandes enigmas de la historia y de los más maltratados. Si ahora saliera cualquier persona, y dijera que ha encontrado la Atlántida, ¿cuántos le tomarían en serio?. Y esto es porque se la ha situado en muchos lugares de la Tierra. Se puede afirmar, que cada investigador situaba la Atlántida en su país, por lo que sus investigaciones no resultan serias, haciendo un daño enorme a aquellos que sí han investigado y tratado de buscarla y situarla en el lugar que la corresponde de forma objetiva.

La mayoría de la gente considera la Atlántida un mito, que jamás existió. Pero esto también ocurría con Troya, hasta que Schliemann la descubrió. Si algo ha invadido la mentalidad de nuestra época, es la soberbia de nuestra mentalidad, que nos impide ver en los mitos y enseñanzas antiguas algo próximo a la realidad, y a la verdad. Los mitos tienen un significado histórico, que hay que interpretar, donde se mezcla realidad y ficción, distinguir qué parte es real y cuál no, es fundamental al analizar los mitos.

Cuando muchos mitos, de diferentes culturas y separadas en el espacio y el tiempo, coinciden , es que ocultan una realidad, no puede ser casual. El lenguaje de los mitos es simbólico y no descriptivo como puede ser el científico, por lo que interpretarlos no es una tarea sencilla. Al estudiar la Atlántida, existen unos textos fundamentales para intentar encontrarla, como son los diálogos de Platón y el Libro de Dzyan.

El Libro de Dzyan, por su descripción y contenido, es un libro perteneciente a una época en la que el ser humano todavía no habitaba la Tierra. Se cree que proviene del Espacio, o fue forjado por Dioses. Este libro, también conocido como Las Estancias del Dzyan, no posee textos, sino que es un libro místico lleno de objetos simbólicos, cuyo significado sólo puede ser interpretado y comprendido por personas con poderes psíquicos elevados. Es decir, el libro sólo puede ser leído por algunos “elegidos”. Hasta el día de hoy, Madame Blavatsky, ha sido la única que ha podido extraer el significado de esos símbolos.

Helena Blavatsky es la mujer más brillante de todos los tiempos en materia de ocultismo, metafísica, teosofia, parapsicología, esoterismo, etc… Albert Einstein, tuvo como cabecera en su dormitorio, los libros de esta mujer, seguramente porque Einstein creía que existían otros mundos, un universo paralelo multidimensional donde todo es posible.

Blavatsky escribió “La Doctrina Secreta”, donde incluye 2.000 citas, con indicaciones exactas de páginas y de autores, relacionando libros que no había podido leer, y el libro “Isis sin velo”, con más de 1.300 páginas. Según el crítico británico William Emmett Coleman, para escribir este segundo libro, Blavatsky necesitaría haber estudiado 1.400 libros, lo cuál es totalmente imposible, porque muchos de esos libros se encontraban muy lejos de donde ella vivía, y muchos sólo estaban disponibles en algunos museos o bibliotecas. Así que su lectura, la habría llevado varias vidas. ¿Cómo pudo entonces Madame Blavatsky, conocer el contenido de todos esos libros y relacionarlos de forma tan concisa?. La respuesta es, porque sabía interpretar y descifrar el contenido de un solo libro, al que nadie ha tenido acceso.

Madame Blavatsky explicó que escribió ambos libros, con la ayuda de los Mahatmas (grandes almas), que le transfirieron sus conciencias a su cuerpo físico, en un proceso llamado “tulku“. Blavatsky afirmaba que dicho proceso no era mediúmnico, porque los mahatmas no eran espíritus de muertos, sino seres humanos verdaderos en cuerpos físicos. Según ella, algunas descripciones y citas le fueron mostradas a través de la luz astral, otras veces mientras dormía. Según su versión, páginas enteras fueron precipitadas en su propia letra, o las cartas de los maestros se materializaban en el papel. Esto es muy parecido a lo que le sucedía a Srinivasa Ramanujan, el gran matemático hindú, quien descifraba complejas ecuaciones matemáticas gracias a la intervención de la diosa Namagiri, quien le desvelaba secretos matemáticos que rigen el cosmos.

El enigmático Libro de Dzyan, se encuentra en la “Gran Biblioteca Universal”, situada en una estancia de 250 m de profundidad, bajo el cordón de la vertiente del Himalaya, y es propiedad del Rey del Mundo. Ningún ser humano tiene acceso al Gran Libro de los Misterios Desvelados. No obstante, Helena Blavatsky tuvo acceso a él por “imposición” de su maestro.

En algunas partes, se menciona que la Tierra ya estuvo habitada hace 18 millones de años, y que estos seres, sin huesos, como si fueran de “goma”, vegetaban sin entendimiento ni inteligencia. Debieron de haberse creado a sí mismos por división. De este modo, y a través de una larga evolución, debió de haber aparecido, hace 4 millones de años, una especie pacífica de seres que vivió un periodo de suave deleite, en un mundo de sueños felices.

Durante los 3 millones de años siguientes, se desarrolló una raza de gigantes. Éstos eran hermafroditas, según se dice en el Dzyan, y se fecundaban a sí mismos. Sólo hace 700.000 años, empezarían a hacer lo mismo que los animales, pero el resultado de aquellas nuevas fecundaciones dieron lugar a horribles monstruos. En el año 9.564 a.C. se hundieron grandes franjas de tierra ante las actuales costas de Cuba y Florida. ¿Sería una de éstas tierras la Atlántida?. Esta fecha es muy acorde con las fechas que se barajan del cataclismo que provocó la caída de la Atlántida.

El Libro de Dzyan, derivado de la palabra sánscrita dhyân (meditación mística), es el primer volumen de los siete que conforman los secretos de Kiu-te. En poder de los lamas gelugpas del Tíbet, en su biblioteca hay 35 volúmenes de Kiu-te para uso profano (exotérico), y 14 libros de los comentarios y anotaciones de los instructores iniciados. Tal y como Madame Blavatsky dijo, han sido encontrados en la biblioteca de cada monasterio gelugpa del Tíbet, así como en otros pertenecientes a diversas sectas, manuscritos de este libro como  en los Kargyupda, Nyingmapa y Sakyapa.

Al igual que no se puede aceptar los mitos como verdades absolutas, tampoco se pueden menospreciar y descartar para encontrar la verdad. Y si existe un mito común en todas las civilizaciones, es la historia del diluvio universal, que acabó con un mundo o una civilización anterior. Las descripciones que esos mitos hacen de este diluvio, son muy similares entre sí, y muy distantes geográficamente para ser casual.

La religión tamil, refleja las creencias de los antiguos habitantes drávidas (las lenguas dravídicas no están relacionadas con ninguna otra familia lingüística conocida) de la India (hace 4.000 años), donde ya hay referencias del diluvio y pueblos tragados por las aguas. En la tradición tamil, existen unos poemas llamados “Ciclo de Sangam“, que recogen aspectos de su historia, divididos en tres grandes ciclos o sangam:

  • El primer Sangam duró 4.400 años, y dio lugar a 4.500 poetas.
  • El segundo Sangam duró 3.700 años y dio lugar a 4.500 poetas.
  • El tercer Sangam duró 1.850 años y dio lugar a 450 poetas.

Obviamente, estas cifras, al igual que las edades de muchos personajes bíblicos, son simbólicos, pero si sumamos la duración de los Sangam, el resultado es de 9.450 años (fecha idéntica a la especificada por Madame Blavatsky). Este texto fue escrito alrededor del primer o segundo siglo de la era cristiana. Esto significa, que la historia de la civilización tamil comenzó hacia el año 9.800 a.C., fecha muy próxima a la citada por Platón para el hundimiento de la Atlántida, y fecha también muy próxima a lo que muchos investigadores y científicos, datan el comienzo de las civilizaciones. ¿Casualidad?. No (en un futuro trataré el tema de la casualidad, donde como siempre digo, la casualidad no existe).

La epopeya de Atrahasis, es un poema que abarca desde el origen del mundo hasta la creación del hombre, pasando por el diluvio, escrita en el año 1.700 a.C. La copia más antigua y completa se encuentra en el Museo Británico de Londres. El poema narra que antes del hombre, los dioses menores tenían que hacer el trabajo pesado, pero se declararon en rebeldía después de 3.600 años. El dios Enlil, convocó a los grandes dioses, quienes mezclando con arcilla la carne y la sangre de uno de los rebeldes, crearon al hombre para que se ocupara de esos trabajos.

Esto es idéntico a lo que Zecharia Sitchin afirmaba de los Annunaki, una raza de dioses venidos de otro mundo, que para poder extraer el oro, hizo modificaciones genéticas para crear al hombre, y así crear mano de obra esclava. El dios Enlil, es muy parecido al dios de los textos sumerios, que nos hablan que los Anunnaki llegaron del Espacio, aterrizando en la zona entre el Tigris y el Eúfrates, y empezaron a montar una colonia llamada E.DIN. Según el Génesis, en el Edén (E.DIN), de donde surgió el nombre de Adán (nombre dado como E.DIN). El dios de estos Annunaki se llama Enki (Enlil – Enki – Edin – Adán), una secuencia muy parecida.

La epopeya de Atrahasis (que significa “infinitamente sabio”), es el equivalente al Uta-Napishtim (que significa “yo he encontrado la vida”), de la epopeya de Gilgamesh. Atrahasis consta de tres tablillas con 1.245 líneas, de las que se conservan 170 líneas.

La epopeya de Gilgamesh fue descubierta en los restos de la antigua biblioteca de Nínive (capital de los asirios), destruida en el siglo VI a.C. Enuma Elish (significa en acadio “cuando en lo alto”, y son las dos primeras palabras del poema), es un poema babilónico que narra el origen del mundo también. Esta tablilla se encontró en las ruinas de la biblioteca de Asurbanipal. Lo que se narra en el Enuma Elish, es prácticamente idéntico a lo narrado en las otras epopeyas. Es decir, lo tratamos como mitos, pero sus paralelismos encierran una verdad, algo que realmente sucedió, y aquellos que lo vivieron y dejaron constancia de ello en estas tablillas, lo explicaron con sus palabras y los conocimientos que poseían. Así que algo ocurrió verdaderamente.

En la Biblia, el superviviente del gran diluvio fue Noé. En la epopeya de Gilgamesh fue Uta-Napishtim el único humano al que le concedieron la inmortalidad. Los dioses, en todos los poemas, decidieron aniquilar a los humanos, pero las razones que llevaron a esta decisión no se saben. Pero siempre, en todos los mitos, los dioses decidieron salvar al más justo, a alguien merecedor de la vida. Curiosamente, el diluvio duró 7 días (el mismo tiempo empleado por Dios para crear la vida), cuando el arca se posó en el monte Nisir, al oeste del río Tigris, una montaña de 3.000 m.

Los textos nos muestran cronologías de reyes y dinastías anteriores y posteriores al cataclismo. En las ruinas de la antigua capital asiria (Khorsabad), se encontraron listas de reyes sumerios, que establecían tres grandes dinastías. La primera dinastía que es anterior al diluvio, estaba compuesta por ocho reyes que habían reinado durante 241.000 años. las dos siguientes dinastías eran postdiluvianas. La segunda tuvo 23 reyes que reinaron 24.510 años. La tercera tuvo 12 reyes que reinaron durante 2.300 años. Algunos reyes de esta tercera dinastía, son reyes históricos de los primeros tiempos de la civilización mesopotámica.

La historia del pueblo judío comenzó cuando Abraham salió de Ur, en la baja Mesopotamia, hacia el año 1.700 a.C. Años más tarde, durante el exilio al que Nabucodonosor sometió al pueblo judío en Babilonia, entre los siglos VII y VI a.C., es cuando se empezó a recopilar los libros de la Biblia. Por este motivo, las historias bíblicas son tan parecidas de los textos más antiguos, estos son:

  • los dioses habitaron la Tierra hace muchos miles de años.
  • los textos hacen referencia a que crearon al hombre para bien y uso propio, y que debido a su inclinación al mal, decidió exterminarlos.
  • para hacerlo, recurrieron a un gran diluvio, a fuerzas naturales que arrasaron con toda vida sobre la Tierra.
  • en todos los mitos, los dioses decidieron salvar a uno, el más justo y quien más lo merecía.
  • todos los textos hablan de gigantes “hijos de los dioses”, que se juntaron con las “hijas de los hombres”.

Para recopilar y poder comprender los hechos de forma cronológica, estos hechos serían: seres de otros mundos vinieron a la Tierra, y vieron que muchos de sus recursos les eran útiles, pero ellos eran pocos para realizar semejantes funciones de trabajo. Así que decidieron crear un “homo”, un animal parecido a ellos, pero sin su perfección, como “animal” de carga y de trabajo, para extraer todos los recursos lo más rápido posible. Crearon tantos hombres, que empezaron a ser un peligro, y la conducta de estos hombres, diferían mucho de cómo eran esos gigantes, así que decidieron exterminar su creación. Pero ellos, no querían empezar de cero nuevamente, porque vieron que había hombres justos, donde su comportamiento era parecido al de ellos, así que decidieron salvar ese individuo de la destrucción. No se sabe si fue una decisión conjunta, o fueron unos pocos gigantes quienes informaron a esas personas de lo que iba a suceder, advertiéndoles que intentaran salvarse.

Estos hechos son los que describen todos los textos antiguos, encontrados en diferentes puntos del planeta, en civilizaciones que nunca tuvieron contacto entre sí, y de épocas diferentes. Esto significa, que mucho más allá del mito, existe una realidad, una verdad que no se puede ignorar. Las preguntas que todos nos deberíamos hacer son:

  1. ¿Cómo es posible que todas las civilizaciones, muchas separadas en el espacio y el tiempo, narren una catástrofe de esas dimensiones de forma tan similar?.
  2. ¿Por qué inventarían algo así para explicar el comienzo de la humanidad, si realmente no ocurrió?.
  3. ¿Cómo es posible que todos los textos coincidan en determinados detalles, esenciales para el transcurso de los acontecimientos?.
  4. Si pensamos que este mito se transmitió vía oral, y  de ahí las coincidencias, ¿por qué todos los demás mitos no son repetidos o no son comunes al resto de civilizaciones?.

La respuesta es evidente, porque sí ocurrió lo que se narra en estos textos, que nosotros llamamos mitos. El “mito” del diluvio aparece en todas las civilizaciones antiguas, en las tradiciones griegas, celtas, mesoamericanas, orientales, en las esquimales (como la tradición del Golfo de Norton, los algonquinos…), en las tradiciones indias de América del Norte (como los indios athapescan, los indios hopi…), Quetzalcóaltz en México, en el Códice Chimalpopoca, el Popol Vuh de los mayas, el pueblo chibcha en Colombia y el dios Bochica, Tiahuanaco en Bolivia, los indios tupinambas en Brasil y su héroe Monán, en los aborígenes polinesios, en pinturas rupestres de Arnhem, posiblemente las pinturas más antiguas de las que tenemos constancia, aparece una gigantesca serpiente que representa una gran inundación.

La tradición de un diluvio universal es contado por todas las civilizaciones antiguas. Pero además de estos mitos, existen otras pruebas que nos debería hacer reflexionar sobre la existencia o no de esos mitos.

Uno de esos mitos que se convirtieron en realidad, fue la existencia de la ciudad de Troya, cuando Heinrich Schliemann la descubrió en 1.870. En el siglo VIII a.C., el poeta griego Homero, escribió sobre esta ciudad y sus guerras en la “Iliada”, y durante muchos siglos, se pensaba que Troya era un lugar ficticio, sólo un mito. Muchos investigadores creen que lo mismo puede suceder con la Atlántida.

Para encontrarla, en lugar de la “Iliada” de Homero, hay que leer los diálogos de Timeo y Critias de Platón, donde más detalles aparecen sobre cómo era la Atlántida, su ubicación, su orografía, etc… El Timeo empieza diciendo: “Escucha, pues, Sócrates, una historia muy singular, pero absolutamente verídica, sobre lo que dijo cierta vez Solón, el más sabio de los siete sabios”. Solón fue quien otorgó las leyes a Atenas (y bisabuelo de Critias, el narrador de la historia).

Cuenta que Solón estuvo aprendiendo en Egipto, en la ciudad de Sais, que era el centro egipcio dedicado a los estudios históricos más importantes del Mediterráneo. Un sacerdote de Sais, le instruyó sobre las historia de los atlantes. No hay que olvidar que Platón, fue el padre de la teoría de las Ideas, y de los ideales de belleza, bondad y justicia, la inmortalidad del alma y la verdad. ¿Por qué el mejor filósofo que representaba la verdad, y que tanto lo defendía y valor le daba, iba a engañar a sus discípulos y sus principios?. ¿Por qué incide tanto en demostrar la veracidad de la fuente de donde parte toda la historia, si ésta no fuera real?.

Solón describe de esta forma la Atlántida:

“En aquel tiempo, era posible atravesar este mar. Había una isla delante de este lugar que llamáis vosotros la Columnas de Hércules. Esta isla era mayor que la Libia y el Asia unidas. En uno de los lados, dentro de este estrecho, no había más que un puerto de boca muy cerrada y hacia afuera, un continente. En esta isla Atlántida, unos reyes habían formado un imperio grande y maravilloso, dueños de la isla entera y muchas otras islas más. Vecina a nosotros, poseía Libia hasta Egipto y la Europa hasta la Tirrenia. Hubo terribles temblores de tierra y cataclismos. Durante un día y una noche horribles, todo el ejército fue tragado de golpe por la tierra, y así mismo la isla Atlántida se abismó en el mar y desapareció. He aquí por qué todavía hoy ese mar de allí es difícil e inexplorable, debido a sus fondos limosos y muy bajos que la isla, al hundirse, ha dejado…”

Platón nos habla de la Atlántida como de un conjunto de islas o archipiélago, así que no era un continente. Sí dice que al otro lado, había un continente (en occidente), que rodea el océano (por la descripción debe ser América). ¿Cómo podían saber que existía este continente, si aún no fue descubierto?. ¿No es más lógico pensar que el continente americano ya era conocido mucho tiempo atrás de lo que creemos?. ¿Existe alguna prueba de que los egipcios, hubieran viajado hasta América hace miles de años, y por eso Solón tenía constancia de ello?.

Bolivia tiene más de 30.000 ruinas inexploradas. Pero una conocida, desvela que los egipcios sí estuvieron en América hace mucho tiempo. Este lugar se llama Tiahuanaco. En esta ciudad se adoraba a un dios alto, de raza blanca y rasgos caucásicos (rasgos imposibles en esa zona en aquella época), barbado… es decir, rasgos totalmente opuestos a las tribus que poblaban aquella zona hace más de 4.000 años. Este dios era llamado Viracocha.

Se cuenta que Viracocha llegó a esta zona, después de un tiempo de caos y destrucción, a través de las aguas de los mares, para traer a la raza humana una renovación. Viracocha también es conocido como Quetzalcóatl, y fue quien trajo el conocimiento. Su símbolo es la serpiente emplumada, que aparece en cada rincón de la ciudad de Teotihuacan (que significa “lugar donde fueron hechos los dioses”)El nombre de Quetzalcóatl, se compone de dos palabras: “quetzal”, que es un ave de gran plumaje que habita la selva centroamericana, y “cóatl”, que significa “serpiente”. Este apodo o nombre, seguramente le fue dado por el poder que tenía este ser para viajar por el cielo, por tierra y por mar.

Cuando los españoles llegaron a América, las tribus allí establecidas, creyeron que Hernán Cortés era Quetzalcóatl. ¿Cómo es posible que hace miles de años, en estas tierras aborígenes, existiera la figura de un hombre con rasgos totalmente caucásicos, que tuviera el don y el poder de viajar por los cielos y surcar los mares?.

Cuando Hernán Cortés conquistó el Imperio Azteca en el siglo XVI, preguntaron a los nativos quién/es habían c0nstruido esos colosales edificios y avenidas. Los aztecas contestaron que ellos no lo hicieron, sino que fueron los Quinanatzin, una raza de dioses gigantes que habían llegado desde el cielo en tiempos del Segundo Sol (según la mitología azteca, ahora estaríamos en la época del Quinto Sol). Los aztecas desconocían el verdadero nombre de esa ciudad, y la llamaron Teotihuacan, que hace referencia a la ciudad donde los hombres se convierten en dioses.

Llamaron a las dos pirámides (idénticas en muchos aspectos a las de Egipto), Totatiuh y Meztl Itzaquati, que significa “Casa del Sol y de la Luna” respectivamente. La pirámide del Sol, estaba recubierta, según los aztecas, de basalto negro y de todos los colores del arco iris.

En la parte superior de la pirámide del Sol, se encontró una gruesa capa de mica, un mineral muy resistente a la electricidad y al paso de neutrones, siendo un perfecto aislante dentro de un reactor nuclear (este hecho está argumentado en los episodios que dediqué a las pirámides). Nunca más se ha encontrado este mismo material en ningún otro yacimiento arqueológico americano, así que no es un hecho casual, sino que se recubrió por algún motivo muy específico. Este tipo de mica, actualmente, sólo se puede encontrar en Brasil, y es uno de los más apreciados para la elaboración de aislantes eléctricos en todo el mundo.

Un año antes de este descubrimiento, en 1.905, Leopoldo Batres inició las excavaciones en Teotihuacan, para limpiar la base y la superficie de la pirámide del Sol. Necesitó cinco años para retirar las miles de toneladas de tierra dispersada de forma artificial, por alguna extraña razón que se encontraban sobre ella. Toda la superficie estaba cubierta por una capa de cuatro metros de tierra, que fueron depositados cuidadosamente, antes del abandono de la ciudad. Es como si hubiesen pretendido ocultar o aislar a la pirámide del resto del mundo. Este procedimiento, es idéntico al encontrado en Gobekli Tepe (el jardín del Edén bíblico), que también se abandonó ocultándolo cuidadosamente bajo tierra, en lugar de destruirlo. ¿Por qué decidieron ocultar estas ciudades y edificaciones?.

En estos casos, siempre digo que hay que pensar con lógica. Los seres humanos, desde sus comienzos, si abandonaban su pueblo para trasladarse a otro lugar, no enterraban el pueblo, simplemente lo abandonaban, dejándolo al descubierto o lo destruían. Sobre todo, porque enterrar ese tipo de ciudades y edificios mastodónticos, requiere muchísimo tiempo y excesiva mano de obra, que ningún ser humano podía permitirse.

Ahora bien, pensemos que lo hicieron seres de otros mundos, con los conocimientos para transportar esa cantidad ingente de tierra, los conocimientos astronómicos para edificar esas ciudades respecto a los cielos, con conocimientos sobre las posibilidades de los minerales, etc… Una vez que esos edificios y ciudades ya no les hacía falta, ¿por qué destruirlo, si les podían ser útiles en un futuro?.

Imaginemos que el hombre, nosotros, llega el día que conseguimos construir una base espacial en otro planeta. Una vez que los astronautas volvieran a la Tierra, ¿gastarían fuerzas, tiempo y recursos en destruirlo, o intentarían dejarlo oculto como una posible base para el futuro?. La segunda opción tiene mucha más lógica y coherencia.

Los paralelismos existentes entre Egipto y estos pueblos americanos son muy evidentes.

Ambas ciudades tienen pirámides alineadas exactamente con los puntos cardinales, incorporando avanzados conocimientos matemáticos y astronómicos. Ninguna civilización conocía la rueda ni la polea, aún así, consiguieron transportar y erigir enormes bloques de piedra de forma perfecta, ensambladas con ángulos en forma de “L”, sin necesidad de utilizar ningún material entre los bloques. Ambas utilizaron el arte de la momificación para preservar y honrar a sus muertos.

La Dra. Irina Balabanova, de la Universidad alemana de Ulhm, descubrió que muchas momias de Egipto contenían cocaína y nicotina, naturales de Sudamérica, plantas que llegaron a esta parte del mundo, sólo después del descubrimiento de América en 1.492 por Cristóbal Colón. Esta prueba, resultado del estudio de cientos de momias, dejaba claro que los egipcios sí habían estado en América. ¿Cómo es posible que los mayas, supieran predecir eclipses en el futuro de forma tan precisa, y no supieran medir el peso de un saco de cereales?. No hay que olvidar, que esta civilización desapareció, siendo una de las causas más importantes,  que no fueron capaces de construir canales de riego ni cualquier otro método de agricultura para alimentarse.

Una civilización tan avanzada como los mayas, con pirámides perfectas, conocimientos astronómicos increíbles, capaces de “ver el futuro” en los cielos, con grandes artes y conocimientos del cuerpo humano, su descomposición… y no son capaces de inventar un método simple para alimentar a su pueblo y optimizar sus recursos. Es como si actualmente, que hemos llegado a la luna, y depositado un robot en Marte, no fuéramos capaces de construir una cabaña. No tiene ningún sentido, excepto la teoría que esos pueblos, estaban rezagados en todo tipo de conocimientos, hasta que llegaron los “dioses”, y les enseñaron algunas disciplinas y campos, y otros no.

Los olmecas, por ejemplo, también tenían en sus imágenes que adoraban rasgos africanos y caucásicos, y otras figuras que nos transportan al futuro.

En esta escultura, se puede ver un hombre de rasgos no mesoamericanos, que está dentro de una especie de traje espacial, donde se distingue claramente la escafandra y cómo maneja una especie de volante. ¿Cómo el pueblo olmeca, se le ocurrió hacer una escultura de este tipo, si no fuera porque lo vieron?. Y si lo vieron, ¿qué personas hace miles de años podrían ir con esa vestimenta?. Por este motivo, todos los dioses de estas civilizaciones, tienen nombres que hacen referencia a las aves, para describir con sus palabras, lo que vieron, gente que bajaba de los cielos y que trajeron el conocimiento.

En el Monte Albán (Oaxaca, México), en la Etapa Lítica (entre el 33.000 a.C. y el 2.500 a.C.), hay evidencias de ocupación humana hacia el año 10.000 a.C., época que concuerda con los textos del desastre que destruyó la Atlántida, que forzaron a los atlantes a establecerse en otras tierras muy lejanas a las suyas. En esta zona, existen una serie de estelas en piedra, que muestran personas con rasgos europeos.

Esta es una de las estelas que se pueden ver  allí, y es muy parecida a la anteriormente expuesta de los olmecas, donde se distingue una persona que viste un ropaje futurista. Los símbolos y dibujos del torso, el accesorio de la cabeza, la postura, el elemento entre las piernas a modo de asiento, y la mirada hacia el cielo, es una constante en muchos lugares de México y mesoamérica. Parece evidente, que los egipcios sí estuvieron en América hace miles de años, por eso Solón y otros sacerdotes y eruditos egipcios, podían tener constancia de la existencia de un continente al otro lado del Atlántico, y cuando estuvieron allí, pudieron ver a esos atlantes, a esos dioses, una raza evolucionada con poderes especiales, que tuvieron que huir y abandonarlo todo, porque un gran cataclismo lo destruyó.

Martin Bernal, profesor de historia de la Cornell University dijo:”Estamos obteniendo cada vez más evidencias de viajes transocéanicos en épocas remotas. La seda por ejemplo, llegó desde China a Egipto hacia el año 1.000 a.C. Creo que los científicos modernos tienen la tendencia a creer rígidamente en cómo se desarrolló el progreso en el mundo, y que sólo el hombre moderno, puede hacer tales cosas”.

Los arqueólogos se resisten a admitir la existencia de hombres civilizados mucho antes de lo que se presupone, en la Edad de Hielo, en la última glaciación, cuando los restos óseos encontrados no se diferencian en nada de los restos posteriores. Entonces, ¿cuál es el problema?. El “problema” es que no se ha encontrado restos humanos en aquella época asociado a alguna construcción urbana avanzada.

Para los arqueólogos  (y otras disciplinas), asumir que durante la Edad de Hielo hubo una civilización avanzada, tanto en conocimientos como en tecnología, significaría dar un vuelco a los paradigmas que tenemos asimilados y dados como ciertos e implicaría reescribir los libros de historia, cambiar la mentalidad a todas las personas, para que asumieran otra realidad, otra verdad, explicando que la historia del hombre es mucho más antigua de lo que se creía, lo que supone directamente, que esos hombre antiguos, esos hombres primitivos, eran muy avanzados, y tener que explicar y reescribir la historia respondiendo y argumentando por qué eran tan avanzados, no es algo que se quiera hacer ni asumir.

Toda la información que tenemos, está basada en tres disciplinas científicas especializadas, que son:

  1. arqueología, que estudia los restos enterrados de los que deducimos el comportamiento social de esa persona o pueblo, el estudio de su cráneo que nos dirá su nivel de inteligencia, forma de vida, cultura, restos de objetos y útiles, conocimiento del medio. tipos de relaciones sociales, etc…
  2. paleontología, que estudia los fósiles, de los que se estudia la forma de caminar que tenían (si lo hacían erguidos o no, si eran bípedos…), volumen del cráneo, capacidad del habla, …
  3. biología molecular, que estudia las proteínas de las especies de animales, su composición genética, establecer parantescos y creación de un árbol genealógico creando una línea temporal y secuencia “lógica” de evolución.

Estas tres ciencias deben complementarse unas a otras y no contradecirse, pero sí lo hacen los resultados, habiendo un desentendimiento y discrepancias en dataciones, que ocultan y tapan de diferentes maneras, porque si no lo hicieran, toda la información que tenemos, todo lo que creemos, se vendría abajo. ¿Y qué es lo que hacen?. Datan los diferentes restos dentro de esa línea que separa la evolución que ellos piensan es la lógica (con esto me refiero, a que el ser humano actual, el hombre moderno, no puede ser anterior a “X” fecha). ¿Y cómo lo hacen?. En el caso de los restos orgánicos (fósiles), cuando no cuadran los datos, hacen referencia a un “eslabón perdido”, que en lenguaje llano, significa que no saben de dónde procede ese fósil, que nos les cuadra las dataciones, ni su morfología, nada… y lanzan hipótesis y probabilidades de que es posible que fuera una especie creada a partir de “X” familia. Es decir, suposiciones.

Hay mitologías de tribus y pueblos, donde se dice que el mono es posterior al hombre, es decir, son ellos los que proceden de la línea evolutiva humana hace miles de años. Madame Blavatsky, habla de 18 millones de años atrás. Actualmente, existen tres eslabones perdidos principales:

  1. el antecesor de los homínidos que dará como resultado al primer hombre, al primer sapiens.
  2. el origen del género “homo”, que se considera el precursor del homo habilis, y se suponía que era el siguiente en la línea evolutiva tras el australopithecus (hace 2 millones de años). Tras estudiar diferentes restos en los yacimientos de Hadar y Laetoli, han retrocedido esta fecha hasta 3,5 millones de años.
  3. el origen del “homo sapiens” u hombre moderno, y sus relaciones de parentesco con el Neanderthal, se databan hace 40.000 años. Tras el descubrimiento de un niño y dos adultos junto al río Awash (Etiopía), se ha retrocedido esta fecha 160.000 años.

Así que los tres eslabones perdidos que estas ciencias aún buscan y no consiguen descifrar, casualmente son los eslabones más importantes para explicar cómo surgió nuestra especie, y curiosamente, cada vez se retrocede más en el tiempo para calcular las edades de cada familia de primates.

En el año 2.003, Tim White descubrió lo que se conoce como el “cráneo de Herto“. Este descubrimiento, demuestra que mucho antes de lo que creíamos, ya existían hombres con la misma capacidad cognitiva que nosotros, y según los paleontólogos, Herto marca el comienza de nuestra especie (hasta que se encuentren nuevos restos que digan otra cosa).

La bióloga genetista Sarah Tishkoff, ha comparado 1.327 marcadores de ADN en unos 4.000 individuos de poblaciones africanas, afroamericanas y no africanas. Los resultados muestran que nuestros orígenes específicos, están en Namibia (África del Sur) y se remontan a 200.000 años. Cada vez retrocedemos más y más y más en el tiempo. Hemos pasado de 40.000 años a 200.000 años, y sólo con la especie sapiens.

El 11 de junio de 2.003, el periódico ABC publicó una noticia sobrecogedora, que hablaba del mito del diluvio universal y sus consecuencias. Según estudios de la Universidad de Stanford y la Academia de Ciencias Rusa, estudiadas y analizadas diferentes muestras genéticas de 53 regiones del mundo, la humanidad estuvo en verdadero peligro de extinción en algún momento en los últimos 100.000 años. En algún instante dentro de esos años, la población humana eran poco más de 1.000 habitantes.

Esta hipótesis, se deriva de las escasas diferencias genéticas detectadas en ciertos fragmentos de ADN llamados “microsatélites“, que representan un alto nº de mutaciones o errores entre los humanos de todo el globo, de cada rincón del planeta. Esta mínima alteración, se debió a una cambio medioambiental  muy agresivo, ocurrido hace 70.000 años. La última glaciación tuvo lugar hace 100.000 años, y las consecuencias de una glaciación, son inundaciones masivas de tierra y diluvios, que hoy día nos costaría imaginar cómo sería en la realidad, con un poder de destrucción inimaginable.

El final de la glaciación provocaría una catástrofe a nivel global, incluso desplazó el eje de rotación terrestre, una alteración climática con devastadoras tormentas, enormes olas (mucho más destructivo que cualquier tsunami), el deshielo de los glaciares aumentaría el nivel del mar considerablemente, inundando extensas zonas costeras hacia el interior.

¿Es esto lo que le ocurrió a la Atlántida?. ¿Dónde se situaba geográficamente esta isla-continente?. ¿Qué nos dice Platón sobre su existencia?. Poco a poco, nos damos cuenta que nada es casual, todo está relacionado, y allí donde muchos sólo ven mitos, otros vemos la realidad.