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El nacimiento de las religiones (Parte II)

En la primera parte vimos que, la estrella del Este es Sirio (la estrella más brillante del firmamento, situada en la constelación de Orión). El 25 de diciembre, Sirio se alinea con tres estrellas del cinturón de Orión. Estas tres estrellas se llaman Al Nitak, Al Nilam y Mintaka. Esta alineación apunta al nacimiento del sol, cuando los días empiezan a ser más largos, cada 25 de diciembre.

El Zodiaco, representa el transcurso figurativo del sol, por las doce constelaciones mayores (en dirección opuesta a las agujas del reloj). Muestra los doce meses del año, las cuatro estaciones, los equinoccios y los solsticios.

El más reciente de los Mesías solares es, Jesucristo. Jesús nació en la ciudad de Belén un 25 de diciembre. Su nacimiento fue anunciado por una estrella del Este, la cual siguieron tres reyes, para encontrar el lugar donde había nacido ese dios y adorarlo. Jesús nació del vientre de María, quien quedó encinta por obra del Espíritu Santo, es decir, María tras su concepción seguía permaneciendo virgen. Jesús fue crucificado en una cruz, resucitando a los tres días, y ascendió a los cielos. Jesús fue llamado “la luz del mundo”, “Rey de Reyes” o “el Hijo de Dios”, apelativos muy comunes en anteriores civilizaciones, con las que el pueblo se refería a sus dioses.

La virgen María, es la constelación de “virgo”: El símbolo de virgo es una “m” modificada. Ésta es la razón que muchas madres vírgenes, que dieron luz a dioses, empiecen sus nombres por dicha letra. Myrra (madre de Adonis) fue engendrara en los sueños de su padre por orden de Afrodita. Maia Deví (madre de Budha), una noche soñó que un pequeño elefante, con seis cuernos y cabeza de rubí, bajaba del cielo y se introducía en su vientre. Metis (madre de Atenea), fue devorada por Zeus, y dentro de él, parió a su hija.

Virgo es llamada la “casa del pan“, y la representación de virgo es una virgen con un haz de trigo. En esta imagen vemos dicha representación universal, donde se aprecia el haz de trigo y la “m” modificada.

La casa del pan y el símbolo del trigo, representan agosto y septiembre, el tiempo de las cosechas. La ciudad donde nació Jesús, se traduce literalmente como “Casa del Pan”.  Beth Lehem (Belén). Por lo tanto, Belén hace referencia a la constelación de virgo, un lugar en el cielo, no en la tierra. Es un esfuerzo de nuestros ancestros de acercar el cielo, el firmamento, a la Tierra. Un intento de acercar a los dioses y hacerlos terrenales.

Esto se ve reflejado en el segundo principio del Kybalión, donde dice “como es arriba es abajo; como es abajo, es arriba“. Este principio se manifiesta en los tres grandes planos (físico, mental y espiritual). El kybalión es un documento que contiene el conjunto de las enseñanzas de la filosofía hermética. La base de esta filosofía se cree que es anterior a la civilización egipcia.

Desde el solsticio de verano hasta el solsticio de invierno, los días empiezan a hacerse más cortos. La perspectiva que existe en el hemisferio norte, es que el sol parece moverse hacia el sur, volviéndose cada vez más pequeño. Los días se hacen más fríos, la oscuridad llega antes y las cosechas llegan a su fin. Para nuestros ancestros, todo esto era presagio de malos augurios. Más frío, menos alimentos, menos calor, más enfermedades, más muertes.

Cuando llega el 22 de diciembre, la “muerte” del sol es completa, ya que se encuentra en el punto más bajo en el cielo. En ese instante, el sol deja de moverse hacia el sur, y parece estar quieto durante tres días (22,23 y 24 de diciembre). Esos tres días que el sol parece estar en reposo, el sol se encuentra en una constelación llamada “Cruz del Sur”

Pasados esos tres días, llegando al 25 de diciembre, el sol empieza a ascender hacia el norte, trayendo consigo días más largos, calor y el inicio de las cosechas.

Si hubiéramos vivido en una cultura o civilización, que comprende las estrellas, el ciclo del sol, pero no posee tecnología ni conocimientos avanzados en otras ciencias, donde es importante dominar el ciclo de las estaciones para subsistir, para saber cuándo cosechar, para saber cuándo es más propicia la lluvia, y además, para intentar comprender qué fuerzas o dioses son los creadores de todo ello, y cómo transmitirlo y representarlo, la explicación más lógica que intentarían dar sería:

El sol (dios) ha muerto durante tres días (22,23 y 24 de diciembre) en la cruz (constelación visible en ese instante), y pasados esos tres días, ha vuelto a ascender a los cielos (resucitado).

De esta manera, tenemos a un dios que nace de una virgen el 25 de diciembre (solsticio de invierno), siendo este nacimiento anunciado por la estrella más brillante del cielo (Sirio), la cual, siguen Tres Reyes (cinturón de Orión). En vida, este dios es acompañado por doce apóstoles (las doce constelaciones que el sol atraviesa), es crucificado (constelación de la cruz) y a los tres días resucita y asciende a los cielos (suceso que ocurre cuando el sol se eleva nuevamente hacia el Norte).

Las similitudes entre antiguas civilizaciones y la religión cristiana es constante. En la literatura de Mesopotamia, existe un texto llamado Utnapishtim (siglo XIV a.C.), donde se habla de un personaje que recurre a Gilgamesh para poder encontrar la inmortalidad. Esta epopeya o poema de Gilgamesh está compuesta de doce tablillas, y el título rezaba “el que está por encima de todos los reyes”. Se habla de cómo Gilgamesh adquirió los conocimientos para adorar a los dioses y para saber por qué la muerte es necesaria para los humanos. En la tablilla XI se habla de un diluvio, que a su vez, fue copiado de la épica de Atrahasis, de la inmortalidad y de unas plagas. En la tablilla I,se cuenta que Gilgamesh, había nacido de una prostituta sagrada (una definición muy extraña), una especie de prostituta virginal. En la tablilla XII, la última, Gilgamesh le cuenta a su mejor amigo, Enkidu, qué debe hacer y cómo debe actuar para salir del inframundo (el infierno), ya que Gilgamesh posee el don, el saber y el conocimiento para esquivarlo.

Manu, según el hinduismo, fue el primer ser humano de la historia, el primer rey sobre la Tierra y salvado de un diluvio universal. Era llamado “Vaivasuata”, porque su padre fue Vivasuat (dios Sol), y llamado por su pueblo “la verdad” y “la promesa”. Manu significaba “pensante, sabio, inteligente”.

Minos, rey de Creta, e hijo de Zeus y Europa, fue un semidios legendario, creador de la civilización minoica (3.000 a.C.), siendo uno de los Tres Jueces (Tres Reyes) de los Muertos. Estuvo retirado en una cueva (como Mitra), donde el dios Zeus, le dio directrices sobre cómo gobernar la isla y a su pueblo. Tras su muerte, se convirtió en uno de los Tres Jueces de los Muertos (en el Hades, el inframundo griego).

Moisés, rey de los judíos, era conocido en Egipto como Mises. Así que, la secuencia histórica de nombres y vidas paralelas, en diferentes épocas, civilizaciones y creencias, es más que casual. Manu – Minos – Mises – Moisés.

La Biblia, no es sino un relato astro-teológico, donde los acontecimientos que aparecen, personajes, milagros, dios, relatos y creencias, han sido plagiados y sacados de otras escrituras más antiguas. Existen cuatro historiadores, que son citados continuamente para justificar la existencia de Jesús; Plinio el Joven, Cornelio Tácito y Gayo Suetonio Tranquilo, los cuales apenas hacen referencia a un “elegido” y Flavio Josefo, éste último un historiador judío fariseo, y cuyos escritos han sido reconocidos como falsos desde hace varios años.

Los fariseos eran una secta judía, que cumplía al pie de la letra lo estipulado por la Ley Divina. Los saduceos (secta liderada por Caifás, quien supuestamente, conspiró en la condena a muerte de Jesús de Nazareth), se enfrentaban a ellos en cuestiones políticas y religiosas. La doctrina de los fariseos era de carácter místico. La Biblia hace referencia que Jesús, se refería a ellos como “falsos e hipócritas”, condenados también por el Talmud. Los fariseos eran acusados de ostentación en sus buenas acciones, y en ser los más cultos y formados. Se centraban más en el fondo que en las formas en sus creencias, en la superficialidad y en aparentar. La intención de sus enseñanzas era reducir la religión a la observancia de reglas y fomentar el orgullo espiritual. No es de extrañar que, los escritos de Flavio Josefo, fueran desechados por historiadores después, eso sí, de analizarlos y estudiarlos. Hoy día, la expresión “fariseo” para dirigirse a otra persona, o para calificarle, es sinónimo de falso e hipócrita.

¿Fue Jesús realmente una deidad solar de la secta cristiana gnóstica, y como todos los demás  dioses paganos, era una figura mítica? Si nos atenemos a los escritos e historias antiguas, a los paralelismos en la secuencia de acontecimientos, y que la Biblia es un plagio en muchos aspectos de escritos sumerios, babilónicos, egipcios, persas, etc., se puede pensar con  pruebas, que es muy probable que esto fuera así.

Existen una serie de escritos y documentos religiosos sagrados, que fueron excluidos de las escrituras sagradas de la Biblia (que incluye solamente los textos canónicos), porque supuestamente esos textos no estaban “inspirados”, y porque no aportaban creencias o doctrinas sanas (en otras palabras, lo que se decía en esos textos, no era beneficioso para la fe cristiana). Estos textos o libros, son llamados “textos apócrifos“. Así que los consideraron de autenticidad dudosa.

¿Por qué la iglesia católica repudia de textos religiosos que cuentan hechos y acontecimientos de aquellos tiempos?. Cuando aquellos que tienen el poder, sobre todo el poder de manipular y de censurar, excluyen o intentan hacer desaparecer algo, es porque en ello se refleja o se cuenta realmente cómo ocurrieron determinados acontecimientos, y posiblemente perjudicara la expansión de esa creencia, y con ella, el poder de los que mandaban. ¿Y si en esos escritos apócrifos, se contaran historias o mitos que reflejaran lo que sucedió, pero era incomprensible para las mentes de entonces?.

Uno de esos libros apócrifos es el Libro de Enoch. ¿Qué cuenta este libro?, ¿Quién era Enoch?, ¿Por qué tanta urgencia en deshacerse de sus escritos?. En otro capítulo ahondaré sobre la figura de Enoch y qué nos revela sus escritos.

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