Archivo de la etiqueta: James Randi

¿Se Puede Predecir el Futuro?

¿Cuántos de vosotros, no ha intentado o no se ha sentido atraído alguna vez en acudir a una persona experta en artes adivinatorias? Todos hemos escuchado cómo alguien ha acudido o se ha puesto en contacto con estas personas, y cuentan cómo han acertado cosas que era imposible supieran de antemano. Y cuando escuchamos estas historias, siempre nos entra esa duda, ese atisbo de condicionalidad que nos hace reflexionar si realmente se puede adivinar el futuro. Y como seres mortales que somos, inseguros, llenos de miedos, sueños, esperanzas… a todos nos gustaría saber cosas de nuestro futuro, sobre todo si ese futuro es el que deseamos o se acerca a nuestras expectativas.

Pero nadie quiere saber el futuro a nivel colectivo, a nadie le interesa si el ser humano va a progresar como humanidad, si se va a erradicar el hambre, si vamos a evolucionar correctamente… nada de esto es relevante cuando alguien acude a un vidente. En estos casos, el ser humano se vuelve individual, egoísta, y lo único que desea que le digan, es aquello que ansía escuchar. Y si lo que le dicen no es lo que esperaba, no tomará esa predicción como acertada o correcta, y seguramente acuda a otra persona para una nueva predicción.

Ahora bien, ¿son todas las artes adivinatorias válidas? Existen muchísimas formas de predecir el futuro, desde las más conocidas como la cartomancia, tarot, quiromancia (leer las líneas de la mano), bola de cristal, oniromancia (interpretación de los sueños), selenomancia (mediante las fases y aspectos de la luna), etc… a las menos usuales y absurdas como la nefelomancia (según la forma de las nubes), filodoromancia (ruido de los pétalos de rosa al caer), halomancia (al echar sal al fuego), etc…

Existen muchísimas artes adivinatorias, a cual más esotérica, absurda y sin ninguna base científica, a la que ninguna persona debería hacer caso. Pero tal es el deseo de muchas personas por conocer sus designios, que acuden a cualquier método adivinatorio para calmar sus inquietudes. Y esto, ha originado un aumento exponencial de personas dedicadas a este campo, programas de televisión, y un aumento de la demanda.

Actualmente, cualquiera de nosotros puede encender la TV, y se encontrará en algún canal con un programa de este tipo, donde llama la gente, y donde las tarifas son muy elevadas, desproporcionadas, y donde se ha demostrado por diferentes medios de investigación, que todo es un gran negocio de la mentira, la estafa, el engaño y la estupidez. Aún así, muchos son los que se aferran a ellos para encontrar respuestas.

Existen muchas personas que dicen poseer el don de adivinar, de la videncia, cuando realmente lo único que poseen es no poseer escrúpulos.

Todo comenzó en 1.995 en la cadena TVL. Se trataba de un grupo de emisoras locales que ganaba millones de euros gracias a la programación ininterrumpida de videncia y concursos amañados, una fórmula que se sostenía a través de líneas telefónicas de alto coste que dejaban a la víctima media hora (el máximo tiempo estipulado legalmente), esperando al otro lado del teléfono para entrar en directo. Actualmente, si llamas y te mantienes a la espera ese tiempo, el gasto de esa llamada rondaría los 50€. Este importe, sumado a las cientos de llamadas que reciben, estamos hablando de un negocio que genera muchas ganancias por nada.

Estos programas tienen un muy bajo coste, no necesitan de publicidad porque se autofinancian con las llamadas de los espectadores, llenan la pantalla de impactos visuales para fomentar el impulso irracional de la audiencia y aprovecharse de la gente más débil. En mi país (España), ha proliferado mucho este tipo de programas en horario de madrugada, tanto es así, que llega a ser la única opción televisiva en los canales que no sean TDT o de pago. Octavio Acebes, Rappel, la Bruja Lola, Aramis Fuster, Sandro Rey, Silvia Raposo, Aída Romero, etc… son actualmente personajes notorios que se dedican a predecir el futuro de las personas.

Desde hace varios años, el canadiense James Randi,  escritor, ilusionista y escéptico, lleva sacando a la luz los fraudes relacionados con la parapsicología, pseudociencias, y supuestos poderes premonitorios de las personas. En 1.996 fundó la Fundación Educativa James Randi (JREF, por sus siglas en inglés). Esta organización intenta examinar las afirmaciones paranormales en condiciones controladas de experimentación. Entre 1.996 y 2.010, ofreció un premio de 1.000.000 de dólares a cualquiera que pudiera demostrar evidencia de cualquier poder o suceso paranormal, supernatural u oculto bajo ciertos criterios de observación. En esos catorce años, nadie ha superado las pruebas.

En este vídeo, podemos ver claramente como James Randi hace un experimento en una clase, para probar que la astrología sólo te dice lo que quieres oír.

La parte más difícil del proceso era conseguir que los aspirantes definieran con precisión qué podían hacer que fuera paranormal, cuál era su don o sus poderes, ya que la ambigüedad y la indeterminación son un recurso primordial de los charlatanes a la hora de declarar cualquiera de sus intentos como un éxito. Esta gráfica muestra claramente los resultados de todas las personas analizadas.

estadistica randi

Afirmaciones de poderes sobrenaturales. Confirmados a través del estudio, la experimentación y el análisis científico (cero resultados positivos). Rehusados a través de la experimentación (todas las pruebas realizadas). No ha habido nadie que haya podido comprobar que posea poderes.

Muchas de estas personas que han intentado demostrar que poseen un don especial, son personas con poderes adivinatorios, videntes, profetas… que creen predecir el futuro a través de los sueños, las cartas, telepatía, etc… Se ha demostrado con pruebas científicas e irrefutables, que ninguno posee ese poder y que todo es una farsa. Aún así, son miles de personas quienes acuden a ellos para encontrar respuestas, personas que quieren escuchar una mentira que les reconforte, a una verdad que les incomode.

James Randi fue el pionero, pero tras él, son muchas asociaciones quienes ofrecen cuantiosas cantidades de dinero para encontrar personas con verdaderos poderes adivinatorios.

En la India, el escéptico Basava Premanand fundó la Federación de Asociaciones Indias Racionalistas, que hace giras por localidades de la India para educar a la población y mostrarles el fraude de los gurús y faquires. Premanand ofrece 100.000 rupias a cualquier persona que pueda demostrar sus poderes psíquicos

Descrito por la BBC como un desmitificador de gurús (guru buster), Basava Premanand ha sido honorificado por el gobierno con su mayor premio por la promoción de los valores científicos entre el público. También en la India, Prabir Ghosh, ofrece 2.000.000 de rupias a quien demuestre que tiene poderes. Sus años de investigación, sacando a la luz las farsas y mentiras de charlatanes y curanderos, le ha ocasionado que hayan atentando 20 veces contra su vida.

Pero ya son muchos países quienes ofrecen dinero:

  • Los escépticos australianos ofrecen 100.000 dólares australianos.
  • La Asociación para la investigación escéptica (ASKE), ubicada en el Reino Unido, ofrece 12.000 libras.
  • Los escépticos del norte de Texas, ofrecen 12.000 dólares.
  • Los escépticos de Quebec ofrecen 10.000 dólares.
  • Un grupo de Nueva Zelanda que se hacen llamar “La Inmortalidad”, ofrecen 2.000.000 de dólares NZ.

Estos son sólo unos pocos ejemplos, pero existen muchos más de asociaciones o personas que ofrecen su propio dinero, para intentar encontrar a alguien que realmente posea poderes psíquicos, de adivinación, de predicción.

Pero si existe un lugar donde las personas más acuden para saber qué les deparará el futuro, son los horóscopos.

Un estudio realizado por E-Poll Market Research, una firma de servicios completos de investigación del consumidor cuantitativa y cualitativa, situada en Los Ángeles, llegó a la conclusión en octubre de 2.009, que casi 2/3 de las mujeres estadounidenses, leen el horóscopo de forma habitual, tanto para conocer qué le deparará el amor, trabajo, salud… así como para tomar decisiones financieras, inversiones o cambiar hábitos o estilo de vida. Esto significa que más de 100 millones de mujeres leen el horóscopo en EE.UU., donde muchas de ellas, les dan gran importancia y veracidad.

Un 55% de la población mundial es mujer. Actualmente más de 3.500 millones de habitantes en el mundo son mujeres. Si extrapolamos los datos a nivel mundial, unas 2.400 millones de mujeres leen de forma asidua el horóscopo en el mundo. Estos datos son muy reveladores del poder de atracción que tienen estas pseudociencias, y la búsqueda de respuestas a la incertidumbre de cada ser como ente individual. Estamos ante un mercado con una gran demanda y un gran poder de generar dinero fácil.

El estudio también reveló que las mujeres que usan los horóscopos:

  • El 37% lee los horóscopos para conocer la salud que iban a tener ese mes.
  • El 41% comparte su horóscopo con su entorno.
  • El 35% afirma que, dependiendo lo que diga su horóscopo, éste puede cambiar su estado de ánimo.
  • El 59% asegura tener un número de la suerte, donde el “7” es el nº más elegido, seguido por el “13”.
  • El 30% cree que las personas de otros signos, tienen una mejor vida sexual, simplemente por ser de ese signo.
  • Casi la mitad, lee el signo de su pareja, y dependiendo de lo que lea, actuará ese día de una manera u otra.

Leyendo estos resultados, vemos la incidencia que tienen los horóscopos en la vida de muchas personas, modificando su estado de ánimo, su actitud hacia los demás, e incluso creyendo que pueden empeorar su salud sin motivo alguno.

Si buscamos “horóscopo” en un buscador de internet, aparecen casi 100 millones de sitios sumando varios idiomas.

Parece claro, que la mayoría de la gente cree en ello, aunque no tenga ninguna base científica, y esté demostrado que es una farsa. En España, se gastan más de 1.000 millones de euros al año en que nos adivinen el porvenir. Es una cifra realmente elevada, con una demanda muy fuerte, que lo único que está consiguiendo es engañar cada vez más a mucha gente. Y lo curioso, es que un gran porcentaje de estas personas, asegurará que el dinero ha sido bien invertido, y que le han adivinado muchas cosas, pero lo harán simplemente por el hecho de no ridiculizarse, y por dar una imagen de que ha gastado su dinero de forma racional, y que los demás no vean en esa persona que ha sido una más de las estafadas y engañadas, demostrando un bajo nivel cultural en este aspecto.

Así que no es de extrañar, que un gran porcentaje de la población sea supersticiosa, y acuda a los amuletos, conjuros, hechizos, manías… para librarse de la mala suerte, o por contra, para atraer la buena suerte a sus vidas.

Seis de cada diez personas, manifiestan su disposición a creer en algo, cuando siete de cada diez le conceden poca o ninguna importancia a la religión, creemos porque queremos y ponemos nuestra fe donde más nos renta, por ejemplo, en la intuición (el 67% de los jóvenes confía más en ella que en su racionalidad).

Estamos marcados por el sentido de lo práctico y lo urgente. El 55% de las personas, no está dispuesto a creer en nada que no le resuelva problemas concretos. Y en ese menú cabe casi todo. Considerarse católico y tener veleidades esotéricas es reparar en la contradicción. De este tipo de creencias participa nada menos que el 59,2% de los jóvenes y 1/3 utiliza técnicas o herramientas esotéricas como el tarot, el péndulo, la ouija, los cristales… Entre las creencias más generalizadas están:

  • el destino (36%)
  • los ovnis y los extraterrestres (25%)
  • el horóscopo (23%)
  • comunicación con los espíritus (16%)

Consuelo Valero de Castro, autora de “Magia, hechicería y supersticiones de la Historia” y gran conocedora de la España mágica, recuerda una encuesta realizada en nuestro país en la década de los 80 y según la cual, “el número de bodas en los días 13 era un 60% inferior al de los otros días del mes, y si además ese día caía en martes, el porcentaje se elevaba al 85%”.

La Sociedad Española de Parapsicología ha cifrado en algo más de 1.000 millones de euros el gasto anual de los españoles sólo en adivinos y videntes, lo que viene a demostrar que la superstición es la mar de rentable para quien se decide a explotarla, sobre todo desde que en 1.989 se derogase la ley que hasta entonces perseguía a quienes, “por interés o lucro, interpretasen sueños, hicieran pronósticos o adivinaciones, o abusasen de la credulidad pública de manera semejante”.

Gran parte de nuestros miles de rituales supersticiosos, pivotan sobre tres ejes:

  1. sortear la muerte
  2. ahuyentar la pobreza
  3. espantar la soledad.

Es lo que se conoce como la triada (salud, dinero y amor). Y queremos llegar a conseguir la triada a través de la suerte. De ahí que una significativa cantidad de las supersticiones sea para atraerla. En Nigeria, por ejemplo, existe la creencia de que, si te llaman al móvil desde determinados números y descuelgas, puedes morir ipso-facto.

¿Quién de vosotros, no ha recibido una cadena de la “suerte”, que si no lo reenvías a “X” personas antes de un plazo determinado, tendrás mala o buena suerte? Todos lo habéis recibido, y sois muchos quienes reenvían el mensaje, por si acaso!!!!

Un estudio del psicólogo de la Universidad de Hertfordshire (Gran Bretaña) Richard Wiseman, autor de una interesante investigación sobre la suerte y los rituales vinculados a ella realizado a 4.000 personas, llegó a la conclusión que la gente que se autopercibe y se siente desafortunada, cree, por lo general, en supersticiones relacionadas con el mal fario, como las de romper espejos, pasar por debajo de una escalera o tener algún desafortunado encuentro con el número 13. Por contra, las personas que se describen como afortunadas tienden a poner en práctica comportamientos supersticiosos diseñados para atraer la buena suerte (tocar madera, cruzar los dedos…). En la encuesta de Wiseman, reconoció tener algún comportamiento supersticioso el 86% de los británicos. El estudio refleja que la gente supersticiosa tiende a sentirse preocupada respecto a su vida, tiene una fuerte necesidad de control y una muy baja tolerancia a la ambigüedad.

¿Es la generalizada incertidumbre que vive nuestra sociedad la que nos aboca a la superstición? Parece evidente que la incertidumbre es el término que mejor define la actual situación de la sociedad europea. Hay muy poca gente con convicciones sólidas (fundamentales o, al menos, críticamente razonadas). La mayoría son superficiales, y las personas son un objetivo claro de toda suerte de supersticiones, querencias, amuletos. Son, muchas veces, signos de inseguridad y no de una moda pasajera.

El fenómeno religioso surge con el despertar de la conciencia y ésta emerge inevitablemente contaminada por la magia.

Cuando el sentido religioso parece extinguirse, permanece en realidad como magia: las cartas, los adivinos, videntes… Existe un instinto muy fuerte de conocer  acerca de lo sobrenatural y misterioso, de ahí la creciente atracción por conocimientos provenientes de diferentes tradiciones religiosas y esotéricas.

En algunas sociedades, tribus y grupos, la figura del adivino está muy arraigada. En la antigüedad los adivinos eran considerados profetas, incluso los rituales mágicos surgidos de la alquimia derivaron en la química moderna. Nada es casualidad y la necesidad del ser humano de satisfacer la incertidumbre que genera el futuro siempre ha estado presente a lo largo de la historia.

Ahora bien, ¿dónde y cómo comenzó todo? Hace 2.500 años, una mujer predecía el destino de imperios y reyes. Pronunciaba sus profecías en estado de trance, y sus palabras eran adivinanzas que había que interpretar y reflexionar sobre ellas para comprenderlas. Esta mujer residía en el Santuario de Delfos, templo consagrado al dios Apolo. Esta mujer era conocida como el Oráculo de Delfos.

Algunas predicciones versaban sobre Alejandro Magno, la política griega, la destrucción de Troya… Todos, sin excepción, creían firmemente lo que el oráculo de Delfos vaticinaba. Incluso grandes escépticos que dudaban de todo como Platón, creía que las palabras del oráculo eran las palabras de los mismísimos dioses.

El oráculo de Delfos tenía que reunir una serie de requisitos, ya que el cargo era vitalicio. Debían vivir siempre en el Templo, debían ser jóvenes, atractivas y vírgenes. Sólo hacían predicciones desde febrero hasta octubre, y lo hacían una sola vez al mes. Es decir, sólo “trabajaban” nueve veces al año. Pero era tan agotador, que necesitaba de un proceso largo de descanso para restablecerse del trance, tanto física como psicológicamente.

La palabra oráculo tenía tres significados:

  1. sacerdotisa que pronunciaba las profecías.
  2. las propias profecías.
  3. el lugar donde se decían dichas profecías.

Pero no sólo fue esa primera mujer la considerada oráculo de Delfos, sino que su gloria duró un milenio, siendo varias personas quienes vaticinaron acontecimientos futuros. Así que el poder de la predicción no residía en las personas, sino en el lugar, en Delfos. La mitología griega, dice que Delfos es el centro exacto del Universo.

La leyenda cuenta, que al amanecer, Zeus soltó dos águilas, una desde el extremo oriental del mundo, y otra desde el extremo occidental, y ambas se encontraron justo en Delfos. El símbolo de Delfos es el ónfalo, el ombligo que representa el centro del mundo.

onfalo

El santuario estaba dedicado al dios Apolo (dios de las profecías), quien eligió a una mujer para que fuera su Suma Sacerdotisa, y la llamó Pitia (Pitonisa). La Pitia profería sus vaticinios en un estado de trance, convirtiéndose en la voz de los dioses. Antes de realizar sus profecías, se bañaba con agua de la Fuente de Castalia, después cogía una rama de laurel (el árbol sagrado de Apolo), se acomodaba en el asiento ceremonial, situado en el fondo del templo, y empezaba a profetizar. Mientras ella recitaba, varios sacerdotes anotaban sus palabras.

Era tal su poder, que no se podía tomar una ciudad sin consultar con el oráculo, tampoco cambiar leyes, absolutamente nada podía hacerse que pudiera cambiar los designios de una ciudad sin consultarla a priori. Tal era su poder, que miles de personas peregrinaban hasta Delfos para escuchar la palabra de los dioses. Cuando entraban al Templo, podían leer “Conócete a ti mismo“.

Las personas que conseguían ponerse cara a cara con la pitonisa, emitían su pregunta, y la pitonisa les respondía. Un día, en el siglo VI a.C., un rey poderoso quiso poner a prueba la fiabilidad del oráculo de Delfos. este rey se llamaba Creso, rey de Lidia, en la península de Anatolia, que en aquella época era la potencia más poderosa de Asia Menor.

Creso mandó emisarios a todos los oráculos de Grecia, para que les preguntaran si podían predecir qué iba a hacer justo cien días más tarde. Creso quería saber, en qué oráculos podía confiar. Cuando hicieron esta pregunta al oráculo de Delfos, dijo:

“Sé cuántos granos tiene la arena, y cuánto mide el mar; entiendo al mundo, y oigo la voz del que no habla; azota mis sentidos el sabor de la tortuga y del cordero que cuecen en bronce”.

Estas fueron sus palabras, y pasados los cien días, Creso mató una tortuga y un cordero, y los hirvió en un caldero de bronce. Realizó esa acción inverosímil, porque pensó que nadie podría adivinar que hiciera eso, ni siquiera ningún oráculo. Esta predicción, hizo que Creso ofreciera múltiples tesoros a la pitonisa.

Creso ansiaba tomar Persia para extender su imperio, así que tomó la determinación de ir hasta Delfos para preguntar en persona al oráculo sobre este ataque. La respuesta fue: “Si cruzas el río Halys con tu ejército, destruirás un gran imperio“. Creso tomó esta predicción como vaticinio de que podía realizar el ataque, así que se dirigió con su ejército hacia la guerra, cruzó el río Halys y fue derrotado, acabando con su propio reino en el año 590 a.C. Efectivamente, un gran imperio fue destruido, aunque no fuera el que Creso interpretó con las palabras del oráculo.

Creso reprochó y culpó a la pitonisa de su derrota, y el oráculo respondió: “Apolo predijo que caería un gran imperio, únicamente tenías que haber preguntado cuál de los dos imperios hacía referencia, pero no lo hiciste”.

Si analizamos la respuesta del oráculo, no podía fallar en su predicción. Es evidente, que uno de los dos imperios caería, así que la profecía iba a ser válida de cualquier forma. Esto que parece tan evidente, es a lo que recurren hoy en día los videntes con sus predicciones ambiguas. De esta forma, si la predicción falla, es culpa siempre de quien recibe la predicción, por no haber interpretado correctamente sus palabras.

En el año 480 a.C., Persia era el imperio dominante y estaba dispuesta a atacar Atenas. Ante el poder persa, los atenienses enviaron dos emisarios a ver al oráculo en busca de respuestas y consejo. Pitia dijo: “Id al final del mundo, el dios de la guerra de amplia cabellera os hará caer desde un carro persa. Apresuraos, marchaos con celeridad del santuario, y someted vuestros corazones al dolor”.

Al día siguiente, los emisarios volvieron para encontrar una respuesta más tranquilizadora. Pitia dijo: “Zeus, que todo lo ve, os asegura a los atenienses que la única que no caerá, será la muralla de madera, aunque os ayudará a vosotros y a vuestros hijos”. Los emisarios se marcharon del templo, desconociendo qué había querido decir la pitonisa, y sin saber qué era la muralla de madera.

Cuando llegaron a Atenas, dijeron a las más altas instancias de la ciudad, las palabras de la pitonisa, y se reunieron para dilucidar qué iban a hacer e interpretar las palabras proféticas. Un porcentaje de atenienses, en lugar de resguardarse tras las murallas de la ciudad o empezar la guerra en tierra firme, decidieron salir a las aguas y luchar en el mar contra el ejército persa. Fueron muchos los atenienses quienes abandonaron la ciudad o la quemaron. Los atenienses ganaron la batalla sobre las aguas. Aquellos que interpretaron el oráculo de forma distinta, y se quedaron en la ciudad, fueron asesinados por los persas que tomaron tierra. Pero fueron muchos mujeres y niños, quienes estaban a salvo en la Isla de Salamina.

En Delfos había dos dioses, Apolo y Dioniso. Uno era la razón, y el otro del éxtasis. Apolo era la representación contraria a Dioniso y viceversa. Ambos dioses representan la frase que imperaba en la entrada del templo “Conócete a ti mismo”, uno desde la perspectiva de la sobriedad y la razón, y otro desde la ebriedad y un estado más en trance.

Apolo ejercía el poder de febrero a octubre, que eran exactamente los meses que los oráculos predecían, y Dioniso lo ejercía en la época invernal. Nueves meses de Apolo y tres meses de Dioniso. El historiador Plutarco, que fue sumo sacerdote de Delfos, dijo que esa división hacía referencia a la naturaleza humana, 3 partes racionales y 1 mística. Si el año tenía 12 meses, 3 partes eran 9 meses, y 1 parte eran 3 meses.

Las seguidoras de Dioniso eran conocidas como Ménades. La traducción sería algo así como “las que desvarían”, y cuando llegaba la época invernal, lo celebraban con extraños ritos y ceremonias, y con mucho vino (Dioniso era el dios del vino). Cada comienzo de noviembre, catorce mujeres atenienses se juntaban con catorce mujeres de Delfos, y bailaban en el Monte Parnaso. No paraban de beber y bailar hasta no ser conscientes de la realidad, hasta unirse por completo a su dios Dioniso.

menades

Se las conocía como mujeres en estado salvaje y de vida enajenada con las que era imposible razonar. Eran mujeres homosexuales, que mantenían relaciones con las mujeres de Delfos, eran violentas, cazaban animales salvajes y se los comían crudos, ingerían grandes cantidades de vino y otras sustancias, llegando a la locura. Por este motivo, la palabra ménades, ha derivado en “manía“, trastorno mental consistente en una elevación anómala del estado anímico.

Estos fueron los comienzos de las artes adivinatorias, que aún perdura en nuestros día, y al igual que los dioses hablaban a través de las pitonisas, actualmente existen personas que afirman que sus predicciones se realizan por medio de dios, como Uriella. Era la líder del movimiento llamado “Fiat Lux” (que la luz sea), y afirmaba que sus revelaciones provenían de Jesús y María, sobre el devenir de los hombres y su destino. Ella afirmaba haber sido María Magdalena. Presenciar cómo entraba en trance y supuestamente era la vía de los dioses para hacernos llegar su mensaje, es todo menos creíble, llegando a ser ridículo y dantesco.

En episodios anteriores, ya dediqué dos post extensos sobre dos personajes que pasaron a la historia por sus predicciones y visiones de futuro:

1.- Julio Verne https://jorgepalazon.wordpress.com/2012/01/12/el-profeta-de-nantes/

2.- Nostradamus https://jorgepalazon.wordpress.com/2011/10/21/la-profecia-del-juicio-final/

Las predicciones existen desde tiempos remotos, y cada época ha tenido sus profetas, sus videntes, adivinos, pitonisas… y la naturaleza del ser humano está dispuesta a creer, e interpretará cualquier indicio como auténtico, como real, porque necesita aferrarse a un conocimiento más amplio, a eliminar la incertidumbre a encontrar respuestas rápidas que sacien y calmen sus miedos, sus inseguridades. Y tomamos las casualidades como actos del destino.

Entonces la pregunta es, ¿se puede predecir el futuro? La lógica y la razón nos dicen que no, pero de alguna manera el ser humano piensa que el futuro puede ser predecible, que debe existir un método por lo menos teórico, que por estricta probabilidad, confirme su existencia. De esta forma, moldeamos la realidad para que el futuro deseado sea igual al futuro que buscamos. El científico Arthur Clarke, dijo: “el concepto de predicción es un disparate lógico, porque es una afirmación acerca del futuro, y ¿cómo podría uno hacer una aseveración significativa acerca de algo que no existe?”

Parece evidente, que la mayoría de las personas que afirman tener el don de la predicción, no la poseen, y que simplemente son embaucadores, charlatanes y estafadores, que se aprovechan de la debilidad de las personas y de ese instinto tan primario que tenemos, encontrar respuestas a nuestra incertidumbre, a nuestro destino.

Pero sí que parece existir una correlación entre las posiciones de los planetas y nuestros designios. Parece que el Universo tiene vida propia, donde predominan unas leyes que desconocemos, que la ciencia investiga, estudia, observa y analiza constantemente. Es como si la posición de cada planeta, en un momento determinado, tuviera una incidencia directa en la vida de las personas.

Cada vez parece más evidente que el Universo, que cada rincón de nuestro Cosmos, forman un todo, que tiene un sentido y una finalidad que aún desconocemos, y que los seres humanos somos una parte vital, aunque pensemos que somos una parte prescindible de todo el entramado infinito. ¿Es posible que la posición de los planetas sean fundamentales para conocer nuestro futuro? Existen muchas evidencias que así lo confirman, aunque parezca disparatado.

A lo largo de nuestra vida, hemos observado, comprobado y experimentado, que nos han ocurrido o han ocurrido en nuestro entorno, coincidencias en las que dos o más acontecimientos independientes y sin aparente conexión casual parecen, no obstante, constituir un patrón de significado.

Carl Jung, fue el primero en hablar de ello, un fenómeno que llamó sincronicidad, en 1.928. Durante veinte años estuvo investigando sobre ello, hasta que lo expuso en la Conferencia de Eranos. El principio de sincronicidad presentaba paralelismos con determinados descubrimientos de la teoría de la relatividad y la mecánica cuántica.

A Jung le llamaba mucho la atención lo que llamamos coincidencias, ya que ocurrían con cierta frecuencia y ejercían una gran influencia en su propia experiencia. La coincidencia de significado entre un estado interior y un acontecimiento exterior simultáneo, parecía producir en la persona un movimiento sanador psicológico. Estos acontecimientos daban lugar a un nuevo sentido de orientación personal en un mundo que se consideraba capaz de encarnar finalidades y significados más allá de las proyecciones subjetivas del ser humano. El caos aleatorio de la vida parecía encubrir un orden más profundo.

La sincronicidad postula un significado a priori en relación con la conciencia humana y que, al parecer, existe fuera del hombre, como si fuera un mundo propio dotado de alma.

Las coincidencias suelen ser significativas desde el punto de vista personal. La astrología, postula una correspondencia simbólica entre las posiciones planetarias y los acontecimientos de la existencia humana, y parecen afirmar que los movimientos y las configuraciones del cielo están sincrónicamente correlacionados con los movimientos y las configuraciones de los asuntos humanos.

De todas las perspectivas y teorías, la astrología es la que traspasa de modo más incómodo la línea de las predicciones, la que más evoca la burla, objetivo de la mofa por las investigaciones, revistas y estudios de probada seriedad. Por encima de todo, la astrología es el punto de vista que más directamente contradice la lógica. Postula un cosmos impregnado de sentido que tiene su foco, como nexo de ese sentido, en la Tierra e incluso en el ser humano individual. Semejante concepción del universo se contrapone radicalmente a los supuestos más fundamentales de la mente moderna.

La primera carta natal u horóscopo que se conoce, data del 400 a.C. (época de Sócrates y Platón).  Los primeros estudios a gran escala estadísticos se realizaron en Francia por los hermanos Gauquelin, desde las década de los 50. Demostraron una correlación estadística muy significativa entre la localización de Marte en el horizonte oriental en el cenit, y el nacimiento de atletas prominentes. Análogas correlaciones con posiciones planetarias se encontraron con otros nacimientos de eminentes líderes en otros campos:

  • Saturno para los científicos
  • Júpiter para los políticos
  • La Luna para los escritores

A principios de los 80, el filósofo Hans Eysenck, siguiendo los estudios de los hermanos Gauquelin, quien no simpatizaba con la astrología y muy crítico hacia el psicoanálisis, publicó un resumen de sus conclusiones: “Nos sentimos obligados a admitir que hay aquí algo que requiere explicación. Los hallazgos son inexplicables, pero se trata de hechos, y no pueden seguir siendo ignorados, no podemos hacer como si no existieran simplemente porque no sean del agrado de las leyes de la ciencia de hoy o no concuerden con ellas. Está naciendo una nueva ciencia”.

Una ley conocida como Ley de Titius-Bode, es una ley por la que utilizando el número de orden del planeta y una operación matemática, se deducen las distancias de los planetas al Sol. J. D. Titius lo descubrió en 1.766, pero no tuvo eco científico hasta que la dio a conocer J.E. Bode en 1.772. Es una ley empírica (a la cual no se le ha encontrado ninguna explicación física) que se dedujo cuando sólo se conocían los seis planetas mayores: Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter y Saturno. La ley se hizo famosa al descubrirse Urano y encontrar Ceres y el cinturón de asteroides a las distancias marcadas por la Ley de Titius-Bode.

Bode estudió la sucesión: 0, 3, 6, 12, 24, 48, 96, 100, 104,… sumando cuatro a cada término y dividiendo el resultado entre diez, obtuvo la sucesión: 0.4, 0.7, 1.0, 1.6, 2.8, 5.2, 10.0,…. Si el número 1 representa una unidad astronómica, estas cantidades predicen con bastante aproximación las distancias de los planetas Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter y Saturno, con respecto al Sol. La fórmula que creó es:

a (U.A.) = 0,4 x 0,3 x 2n

  • “a” es la distancia media en U.A. (unidades astronómicas, la distancia entre la Tierra y el Sol)
  • “n” varía entre infinito (∞) para Mercurio, “cero” para Venus, “1″ para la Tierra.. y así sucesivamente.

1 Unidad Astronómica, es la distancia entre la Tierra y el Sol, que son 149.597.870 km, por este motivo, el valor para la Tierra es 1.0.

Para Marte, la fórmula predice una distancia de 1,6 U.A., cuando actualmente, con toda la tecnología existente, la cifra más exacta es 1.52 U.A. Al principio, esta fórmula era una simple curiosidad, pero en el año 1,781 se descubrió Urano a una distancia de 19,18 U.A. La fórmula de Titius daba como resultado 19,6 U.A., algo realmente preciso y, en ese momento, nada casual. El cinturón de asteroides se descubrió a una distancia media de 2,8 U.A., resultado que coincidía con el resultado de Titius. Ceres, el primero de los asteroides descubierto en el año 1.801, estaba a 2,77 U.A. En aquella época, no se sabía que existiera algún planeta a una distancia de 2.8 U.A.

Ley de Titius-Bode

Planeta Distancia Real Fórmula
Mercurio 0.4 0.5
Venus 0.7 0.7
Tierra 1.0 1.0
Marte 1.5 1.6
Ceres 2.8 2.8
Júpiter 5.2 5.2
Saturno 9.5 10
Urano 19.2 19.6

 Con esta ley, desaparece la aleatoriedad y caos de la teoría de Laplace. ¿Cuánto de azar, coincidencia, casualidad existe en la ley de Titius-Bode? ¿Existe realmente un poder que influye sobre nuestras vidas? ¿Cómo pueden los planetas influir sobre acontecimientos de la Tierra si no se han observado fuerzas físicas que puedan actuar como causas de esos acontecimientos? ¿Realmente la posición y alineaciones de los planetas, son indicios de lo que nos deparará el futuro? ¿Se puede predecir el futuro? ¿Existen datos, hechos y acontecimientos que puedan explicarlo y confirmarlo?

La respuesta a estas cuestiones, próximamente en el Episodio II de “¿Se puede predecir el futuro?”

Si existe algo casual, es porque hay una causa para su existencia. (Jorge Palazón 01/04/2.012).

Cuando todo apunta a una misma causa, la casualidad jamás puede ser una explicación. (Jorge Palazón 14/09/2.012).

Nos dicen que la casualidad es un suceso imprevisto cuya causa se ignora, yo más bien diría que ignoramos la causa de tantos sucesos, que simplemente lo llamamos casualidad. (Jorge Palazón 24/08/2.013).

Anuncios

Fe Religiosa vs. Fe Agnóstica (Episodio II)

En Nuevo México (EE.UU), los miembros de un Centro Espiritista, decían ver a Dios y comprender su mensaje, gracias a la ingestión de ayahuasca (una droga ilegal, con efectos alucinógenos, compuesta por dimetiltriptamina (el alucinógeno más potente que existe). Así que, el Tribunal Supremo de EE.UU dictaminó, que esta secta, podía seguir tomando esa droga ilegal, porque Dios así lo quería. Totalmente incomprensible esta postura del mayor Tribunal estadounidense, cuando los médicos y expertos, aseguraban, que esas visiones eran provocadas por la droga, y que sin ella, jamás verían a ningún Ser Superior.

Pero este mismo Tribunal Supremo, dictaminó que el uso de cannabis, como tratamiento médico en hospitales, para mejorar las náuseas y el malestar de la quimioterapia en pacientes de cáncer, y para la mejora de más problemas físicos, como el glaucoma, estaba totalmente prohibido, y sería perseguido por la Ley Federal. ¿Es esto una decisión normal, adoptada por gente normal, por un pensamiento normal?. A mí me sobrecoge y me deja perplejo, el poder tan enorme que se le da a la fe, un poder que no debería tener, porque la fe, es algo personal, individual, íntimo, pero se ha colectivizado de tal manera, que se ha expandido en la psique del mundo, y su existencia subconsciente, es un peso en la toma de decisiones que habría que replantearse.

Albert Einstein dijo: “La ciencia sin religión está coja, la religión sin ciencia está ciega”. Todo el propósito de la fe religiosa, su fortaleza, radica en que no depende de justificaciones racionales. De todos los demás, se espera y se exige, que defiendan sus prejuicios. Pero una persona religiosa que justifique su fe, si se le pide defienda sus prejuicios, se escudará en su “libertad religiosa”.

En 2.004, en Ohio, un muchacho de 20 años llamado James Nixon, acudió a su escuela con una camiseta que ponía: “La homosexualidad es un pecado, el Islam es una mentira, el aborto un asesinato”. Los padres del chico, demandaron a la escuela, porque ésta, le obligó a quitársela. Los abogados del chico, en lugar de basar su defensa en la libertad de expresión que otorga la Primera Enmienda, la cual, prohíbe que la legislatura haga ley alguna con respecto a la adopción de una religión o haga ley alguna que prohíba la libertad de culto, de expresión, de prensa, de reunión, o de petición. Sus abogados apelaron al derecho de libertad religiosa, porque sería un argumento más contundente. ¿Más que la Primera Enmienda?. Por favor, si no se ha comprendido, vuelvan a leer la Primera Enmienda de los EE.UU.

¿Cuál será el poder de la creencia en Dios, que los abogados opten por desechar basar su defensa en la Primera Enmienda, para basarla en la Libertad Religiosa?. Es para que un escalofrío recorra tu cuerpo, y se reflexione seriamente sobre las dimensiones tan esperpénticas a las que se puede llegar. Es realmente estremecedor llegar hasta ese punto de intocabilidad. Y me refiero a todas las religiones existentes.

El agnosticismo, no es un credo, es un método, cuyo principio fundamental reside en el intelecto, que sigue a la razón tan lejos como ésta le lleve. La fe agnóstica no considera ciertas, conclusiones que no se han demostrado o no son demostrables.

Si preguntara a 100 personas  que se consideran creyentes y religiosas, sobre distintos aspectos de la Biblia, el desconocimiento que existe es asombroso. Entonces me pregunto, ¿de dónde proviene su fe?. ¿Por qué afirman y defienden con tanta devoción aquello que desconocen?. ¿Cómo puede ser que desconozcan que la pena de muerte, está prescrita para el adulterio, trabajar en el día de descanso o ser contestatario con los padres?. ¿Cómo pueden considerar que sus valores morales, están muy por encima de los demás?.

En Palestina, la organización integrista islámica Hamás (Movimiento de Resistencia Islámico), realizó una macroboda de varios de sus militantes y simpatizantes con niñas menores de 10 años.

Hamás ha sido declarada organización terrorista por la Unión Europea, EE.UU., Israel, Japón, Canadá y Australia. A mí este tipo de situaciones me incomodan, y no logro llegar a comprender cómo se puede aceptar y puede suceder esto en pleno siglo XXI. La naturaleza, dota a las mujeres en una determinada edad (13 años en adelante), de las curvas que definen su cuerpo, de la capacidad de procrear, de pechos que ejerzan la función de atraer al hombre y de alimentar a sus hijos, en definitiva, de una transformación en su cuerpo para atraer al sexo opuesto y prepararlas para la descendencia.

En la mayoría de los países del mundo este acto es execrable, llevada por la lógica y la razón, por el curso normal de la naturaleza humana y por la ética. ¿Cómo es posible que esto aún suceda?. Mahoma, tuvo entre 9 y 11 esposas, una de esas esposas (la 3ª concretamente), se llamaba Aisha, una niña de 6 años que fue entregada por sus padres al profeta, y que consumó el matrimonio cuando tenía 9 años. Muchos de los escritos que narran los hechos y acciones de Mahoma, existen gracias a Aisha.

Que esta práctica (como en muchas otras de diferentes religiones), se hiciera hace muchos siglos atrás, no significa que en la época actual se deba seguir haciendo.Y este es un problema que veo en todas las religiones, que todo aquello que era válido en tiempo de los profetas, como costumbres, tradiciones, castigos, etc… siguen muchas vigentes, sin cuestionarse su ética, simplemente porque en las sagradas escrituras, en la palabra de dios, sí se supone que son acciones dignas de los hombres, resultando muchas de ellas un atentado contra los derechos humanos.

Si una persona, lleva a extremos su ideología religiosa, y sigue el dictado de las escrituras de forma escrupulosa, ¿no es para esa persona normal realizar este tipo de actos?. Y cuando hablo de extremismo, no sólo me refiero al islámico, porque vivimos en una época donde esta palabra se asocia rápidamente a los países musulmanes, sino a todas las religiones. Porque hay extremistas en todas ellas, que creen palabra por palabra lo que sus libros sagrados dicen, sin interpretar nada, y viven sus vidas tomando como ejemplo del bien todo lo que en esos libros aparecen.

El Centro Internacional de Investigación sobre Mujeres, estima que en todo el planeta, hay alrededor de 51 millones de niñas desposadas, la mayoría en países sarracenos. ¿Cuántas personas que están leyendo estos datos, sin importar sus creencias y dejándolas aparte durante un instante, sería capaz de ofrecer a su hija de 6-7 años en matrimonio a un adulto?. No creo que nadie lo hiciera. Ninguna religión debería aceptar esto.

Pero no sólo existen actos donde las religiones ofrecen una dudosa forma de actuar, sino en lo más espiritual. también residen voluntades dudosas, que a la vista de la ciencia, son llanas y sin ninguna base sólida.

La Fundación John Templeton (fundación que patrocina investigaciones relacionadas con las grandes cuestiones de la vida), gastó 2,4 millones de dólares, para realizar un experimento llamado “El Gran Experimento de la Oración“, donde un grupo de personas elegidas al azar, rezaban por 1.802 pacientes, repartidos en seis hospitales diferentes. Todos los pacientes, habían sido intervenidos del corazón, para implantarles un bypass. Se dividió a los pacientes en tres grupos:

  • Grupo 1. Formado por pacientes que recibían oraciones y lo desconocían por completo.

  • Grupo 2.   No recibían oraciones y no lo sabían.

  • Grupo 3.   Recibían oraciones y sí lo sabían.

 Al grupo 3, se le analizaba para evaluar los posibles efectos psicosomáticos, que provocaba el saber que se estaba rezando por ellos. Las personas que rezaban, fueron enviadas a tres iglesias en lugares diferentes (Minnesota, Missouri y Massachusetts).  Los resultados se publicaron en la revista American Heart Journal, en abril de 2.006.

  • No había diferencia entre aquellos pacientes por quienes se había rezado, y aquellos por los que no se rezó.

  • Sí había diferencia entre aquellos que  sabían que se estaba rezando por ellos, y aquellos que no sabían nada. Lo curioso, es que las personas que sí sabían que se estaba rezando por ellos, tuvieron más complicaciones que aquellos que no sabían nada. ¿Cómo es posible que, sabiendo que rezaban por ti, tu evolución fuera peor que por aquel que no se rezaba?.

Una de las teorías, es que aquellos pacientes que sabían que estaban rezando por ellos, pensaban que estaban demasiado enfermos para que se rezara por ellos, por lo que subconscientemente empeoraban. La Iglesia, ante el fracaso y el ridículo de los resultados del experimento, salió al paso asegurando que “Dios respondía sólo a las plegarias que se hacían por buenas razones y de buena fe, y no por experimentos ni por dinero“.

Esta excusa es totalmente falsa, ya que la Iglesia Católica, desde siglos atrás hasta nuestros días, ha obtenido y obtiene grandes sumas de dinero gracias a la venta de indulgencias. Dependiendo del pecado que uno quiera limpiar, existe una cuantía económica para realizar dicha acción. Actualmente, existe la negociación de anular un matrimonio, donde el poder económico está presente, además de las influencias y status que uno posea. Si hay algo por lo que la Iglesia se ha movido desde su creación, es por alcanzar un alto status y posición privilegiada dentro de la sociedad y la política, haciendo acopio de riquezas, que actualmente alcanzan cifras astronómicas.

La Biblia y el Corán (por tomar como referencia los dos libros más importantes religiosos), se supone que son una guía moral, pero su contenido en muchos capítulos no es un modelo de lo que debe ser el ser humano ni la vida en la Tierra. Existen muchos textos y libros históricos donde aparece el mal del hombre y de los dioses en todo su esplendor, como en la “Ilíada” de Homero. El problema radica, que ninguno de esos textos o libros se “vende” como guía espiritual, como paradigma de una fe y una creencia universal, y la Biblia y el Corán sí lo hacen, y lo hacen siendo un best-seller mundial, no sólo en nuestra época, sino convirtiéndose en los libros más vendidos de todos los tiempos.

La Biblia ha vendido en total 6.000.000.000 (seis mil millones de ejemplares). En segundo lugar, está “El Libro Rojo” de Mao Tse-Tung, uno de los instrumentos básicos de adoctrinamiento ideológico de masas, que ha vendido mil millones de ejemplares. Es decir, la Biblia sextuplica al segundo libro más impreso y comprado de la historia. Este es el Poder que tiene la religión católica. El Corán, ha vendido 250.000.000 de copias. De cada 100 personas creyentes en el mundo, se podría decir que el 97% tiene como libro de referencia la Biblia y el Corán, y el 3% restante es donde estarían los libros que conforman el resto de las religiones del mundo.

La influencia que tiene la Biblia en el mundo y en la historia es demasiado importante para ignorarlo. Y muchos creen que los hechos que se narran, todo lo que ahí se cuenta, es literal, es verdad, es la palabra de Dios, y es el único libro a creer y por el que regirse. Es realmente preocupante. Ningún evangelio está escrito en la época de Cristo, es decir, nada de lo que aparece en la Biblia es la palabra de Dios, son interpretaciones personales. Lo primero que se escribió fueron las Cartas de Pablo (epístola), en el año 51 d.C. Y en ellas no se cuenta nada de la vida de Jesús, sólo hace referencia de la muerte y resurreción.

George Bush, afirmó que Dios le dijo que invadiera Iraq (una lástima que no le revelara que no había armas de destrucción masiva, y no matara a miles de personas inocentes). ¿Por qué los líderes mundiales, cuando deben acometer una atrocidad, un acto de crueldad e inhumanidad, se escudan en la fe religiosa, y todos se hacen dueños de dios, quien les protegerá y quién está conforme con la decisión tomada?. Simplemente, porque poniendo a Dios de su lado, gran parte de la ciudadanía y de los poderes fácticos, apoyarán dicha atrocidad, y servirá de bálsamo a las conciencias putrefactas que llevan sobre sus hombros.

George Bush padre dijo: “Creo que los ateos no deberían ser considerados ciudadanos, ni deberían ser considerados patriotas. Esta es una nación ante Dios”. Se podría sustituir perfectamente la palabra “ateo” de la frase, por “judío”, “negro”, “musulmán”, etc.  Una persona atea o agnóstica, no se plantearía ni dudaría del patriotismo de una persona creyente, porque no ve una correlación causa-efecto definitoria, y menos aún dudaría de su status de ciudadano, con todos sus derechos.

Y más, cuando existe una absoluta imposibilidad de demostrar o no demostrar la existencia de Dios, así como su estado probabilístico. El hecho de que no podamos ni probar ni refutar la existencia de algo, no hace que la existencia o inexistencia estén en equilibrio estable. Los argumentos en favor de la existencia de Dios, suelen incluir cuestiones metafísicas y subjetivas. Las alegaciones en contra suelen incluir cuestiones y razonamientos deductivos o inductivos.

¿Es lo mismo decir “no creo en la existencia de Dios“, que decir “creo en la no existencia de Dios“?. Existe un matiz diferenciador. La primera frase, deja entrever un atisbo de duda, como cuando decimos “no creo que mañana llueva”. Estás prácticamente convencido que no lloverá, pero una mínima parte de ese pensamiento, cree que existe una mínima posibilidad de que aparezca la lluvia. Así que las personas que dicen “no creo en la existencia de Dios”, dejan una pequeña puerta entreabierta a la posibilidad de que sí exista. Si mañana se encontraran pruebas irrefutables de su existencia, a este grupo de personas no les llegaría a extrañar, y no tendrían ningún problema en creer.

En cambio, los que dicen “creo en la no existencia de Dios”, están asegurando de forma tajante, que Dios no existe, y que jamás se va a conseguir demostrar lo contrario. En este grupo, estarían las personas que por contra, afirman tajantemente la existencia de Dios, sin ningún tipo de dudas, y al igual que el otro grupo, sin pruebas que así lo demuestren. Ninguno de los dos grupos, puede asegurar nada, así que la opinión y creencias de unos, es igual de respetable y válida que la opinión y creencias de los otros.

Pero hay aspectos de la religión que no se pueden admitir, y menos aún, contaminar a los niños/as con ideas que son absurdas, y que están probadas, demostradas y respaldadas por la ciencia. En muchas escuelas de EE.UU., se enseña a los estudiantes que la Teoría de la Evolución de Charles Darwin es falsa, y les inculcan el Creacionismo. Se les llega a decir, que la Tierra tiene 6.000 años de antigüedad, y esto no se debe ni se puede permitir. Enseñar esto, es una aberración de tal magnitud, como afirmar que la distancia entre la Tierra y la Luna es de 5.000 metros. Este tipo de actos hace un gran daño a la religión, y por supuesto, a futuras generaciones de adolescentes que crecerán engañados.

Seguramente, las religiones serían muy positivas si se practicara lo que en ellas se dice. En teoría, no hay diferencia entre teoría y práctica, pero en la práctica sí la hay. El Corán, la Torá, la Biblia… en teoría son libros para el bien y la convivencia, que llevada a la práctica harían un mundo pacífico. En la práctica esto no ocurre, eso es porque algo mal se está haciendo. O la teoría es que no son tan pacíficos como aparentan, o aparentan lo que realmente son y lo ponemos en práctica. Sea como fuere, habría que practicar mucho más porque lo importante son los hechos, y los hechos históricos hasta nuestros días, nos dicen que no se está haciendo muy bien.

El matemático francés Pascal calculó, sin importar cuán grandes puedan ser las posibilidades en contra de la existencia de Dios, que hay una asimetría existente entre creer o no creer, y estar en lo cierto o no, en un supuesto castigo en cuanto a la existencia de Dios. Pascal dijo que, es mejor creer en Dios, porque si se está en lo cierto, alcanzarás la dicha eterna, y estar equivocado realmente no cambia nada. Pero si no crees en Él, y resulta que existe, te condenarás para toda la eternidad, mientras que si estás en lo cierto, no supone ninguna diferencia. Así que, según Pascal, es mejor creer porque sales ganando pase lo que pase, no por fe ni porque realmente exista. Es una postura ventajista y cobarde.

Uno debería creer porque cree realmente en la existencia, no por las “ventajas” que obtendría de ello. Pero existen muchísimas personas, que su fe se basa en el temor a que exista, y estén equivocados. La religión y la creencia, en muchos aspectos es el “miedo a” y no el “amor a“. Muchos creen más por temor de ir al infierno (si existe), que por ir al cielo (si existe). Y para no ir a un sitio, debes ir al otro, por consiguiente, supuestamente necesitas a Dios, por consiguiente, creo. Y da igual si en vida, incumples las leyes divinas, los mandamientos impuestos. Si asesinas, si cometes adulterio, si mientes, si blasfemas, si tienes pensamientos impuros, etc..  no pasa nada. La religión te ayuda, en un acto de contrición (arrepentimiento y dolor por haber ofendido a Dios), a limpiar tu alma, sin importar el grado de pecado que hayas cometido ni su gravedad. Todo son ventajas.

¿Por qué se considera a Dios como la explicación de algo, cuando realmente es un fracaso explicativo vestido de espiritualidad?. Cuando alguien acredita a Dios, lo que normalmente significa es que no sabe algo, por lo que se lo atribuye a un espíritu celestial inalcanzable y desconocido. Las explicaciones que se dan suelen ser vagas y pseudofilosóficas, que no explican absolutamente nada.

Algunas respuestas, son del tipo: “Dios creó el universo, para demostrar su grandeza y su poder”.  “Si Dios no creó el mundo, ¿quién lo hizo?”. Estas respuestas no argumentan nada, están totalmente vacías. También podría un agnóstico decir: “¿Y quién creó a Dios?”. Pero sería igual de absurdo. Pero parece, que un amplio estrato social está conforme con esto. ¿Por qué está tan arraigada la fe y la religión entonces?.

Todo empieza en la niñez. Escuchar a los padres decir que su hijo/a es un/a niño/a católico/a o un niño/a musulmán/a, es un acto que debería empezar a cuestionarse. Imaginemos que nacen tres niños a la vez, uno en el seno de una familia católica, otro en el seno de una familia musulmana, y un tercero es abandonado en una selva. Cuando sean adolescentes, los dos primeros, tendrán en su mente la fe inculcada por sus padres, con los valores que esa religión profesa, con los recelos a quienes no sean de esa religión, con los prejuicios adquiridos a lo largo de la historia de esa religión, estando sus vidas condicionadas en muchos aspectos… de por vida.

En cambio, el tercer niño, no sabrá que, supuestamente, existe el infierno, ni basará su vida ni sus actos en no herir a su dios, ni sabrá que ha pecado. Nadie le ha metido en la cabeza esas ideas, ninguna de las decenas de religiones existentes marcará sus designios. ¿Es por ello peor persona que los demás?. Puede que tenga menos prejuicios, tabúes, y más valores por el entorno que le rodea y la vida que los demás. Quizá no, lo que es evidente, es que su desconocimiento de una fe dogmática, la ausencia de ello, no significa que no alcance la felicidad, ni tenga una percepción del mundo que lo rodea, ni un concepto de la muerte más abstracto que los creyentes, ni una vida completa y plena.

La selección natural construye cerebros infantiles, con una tendencia a creer cualquier cosa que les digan sus padres, (y antiguamente, los ancianos de la tribu). Esta confiada obediencia, era y es muy valiosa para la supervivencia, pero la cara opuesta de la obediencia confiada, es la credulidad servil. Y en ella, la vulnerabilidad a la infección por virus mentales. El cerebro de los niños, necesita  confiar en sus padres y en adultos en quienes sus padres les confían (abuelos, parientes, profesores…). Una consecuencia automática, es que un niño (y muchas veces los adultos), no tienen la capacidad de distinguir un buen consejo de un mal consejo. Que antiguamente te dijeran que debes sacrificar un animal, porque si no, no llovería, se convierte en un pésimo consejo que el niño adquirirá de por vida. Y ese pensamiento, el niño se lo traspasará a sus hijos. Y este ejemplo, vale para proposiciones sobre nuestro mundo, nuestra sociedad, nuestra moralidad y la naturaleza humana.

La única razón por la que muchos intentan ser buenos, es para ganar la aprobación y recompensa de Dios, o para evitar su desaprobación o castigo. ¿Qué tipo de moral es esa?. Realmente se debería tener una buena conducta con quienes te rodean, y contigo mismo, por razones humanas, de educación y de respeto, pero no para evitar un “supuesto” castigo en un futuro, como sería ir a un supuesto infierno, lleno de personas de conductas cuestionables. No se debe necesitar a Dios para actuar bien o mal.

La Biblia no es sistemáticamente mala. Realmente es una antología improvisada de documentos inconexos, revisada, traducida, distorsionada y supuestamente mejorada, durante diecinueve siglos, por cientos de autores, editores y copistas anónimos. Según la prestigiosa encuesta Gallupel 50% del electorado de EE.UU., interpreta literalmente la Biblia. Otra encuesta realizada en 1.999, preguntaba a los estadounidenses, si cambiarían su voto, para dárselo a una persona muy bien cualificada que fuera mujer (95% lo haría), católico practicante (94% también cambiaría su voto), judío (92%), negro (92%), mormón (79%), homosexual (79%)… pero, ¿y si fuera ateo?. Solo el 49% cambiaría su voto.

Así que, mentes universales, personas que contribuyeron al bienestar de la Humanidad, a la libertad de expresión y la libertad como concepto universal, a la evolución de pensamiento, al conocimiento, como Anaxágoras, Eurípides, Demócrito, Thomas Hobbes, Hume, Benjamin Franklin, Albert EinsteinVoltaire, John Adams, Laplace, Goethe, Stendhal, Shopenhauer, Feuerbach, Charles DarwinBakunin, Engels, NietzscheFreud, Pierre & Marie Curie,  Picasso, Kafka, Hemingway, Alberti, Brahms, Strauss, Severo OchoaCarl Sagan, Sartre, Arthur Clarke, Isaac Asimov, Saramago, Attenborough, Vargas Llosa, Eduard Punset, John Lennon, Stephen Hawking, Salman Rushdie, Ken Follet, Richard Branson, James Cameron, Verdi, Dickens, etc… son menos aptos para los estadounidenses por ser ateos, por lo que no están preparados ni capacitados para poder llevar a su país de forma políticamente más correcta que un creyente, un homosexual,  un judío, un negro o un mormón.

La Academia Nacional de Ciencias de EE.UU. (National Academy of Science) fue creada en 1.863 por Abraham Lincoln, y a ella pertenecen los científicos más prestigiosos del mundo, entre ellos muchos premios Nobel. Una reciente encuesta entre todos sus miembros, ha constatado que el 93% son agnósticos. ¿Por qué la mayoría de científicos se consideran agnósticos?. Porque ellos creen a través de las evidencias, las pruebas, y cualquiera de ellos le diría a un creyente: “Yo no puedo probar que tus afirmaciones sobre la existencia de dios son falsas, pero tú tampoco puedes probar que son verdaderas“.

Lo único que hacen los científicos es intentar decirte: “De acuerdo, no somos capaces por ahora de demostrar que no existe, pero sí somos capaces de demostrarte que no tiene muchas posibilidades de ser cierto”. Y es una postura muy valiente por parte de la ciencia, porque los creyentes, aquellos que tienen fe, son incapaces de intentar demostrarte las evidencias que poseen para decirte que sí existe, simplemente se escudan en las sagradas escrituras y en pruebas empíricas inexistentes.

Y esto es parecido al experimento que inició James Randi, donde ofrecía 1.000.000 de dólares, a quien demostrara poseer cualquier tipo de poder sobrenatural. James Randi es conocido por exponer y descubrir fraudes relacionados con la parapsicología, homeopatía y otras pseudociencias. Para ello, creó la Fundación Educativa James Randi en 1.996, una organización que intenta examinar las afirmaciones paranormales en condiciones controladas de experimentación. Pasados más de 15 años desde el comienzo del experimento, por donde han pasado cientos de personas, nadie ha superado las pruebas preliminares, acordadas previamente por ambas partes para cada afirmación paranormal específica.

Si realizáramos este experimento, con las pruebas sobre la existencia de dios, que ofrecen los creyentes de todas las religiones existentes, el millón de dólares aún no estaría en posesión de nadie tampoco.

Las iglesias se han convertido en centros que desean tu dinero, y luchan entre ellas por arrebatártelo. Pero para poder hacerlo, necesitan que tu fe, sea la misma fe que ellos predican. Y una vez que tus creencias, son las que ellos te dicen que es la verdadera, te hablan de un dios todopoderoso que te llevará a su lado tras la muerte, y si no quieres ir al infierno, ni recibir un castigo eterno, y tener otra vida, y ser inmortal, etc… es muy positivo que contribuyas económicamente en tu fe, y en la iglesia.

Por eso, creo que la fe es algo personal, una decisión espiritual, marcada por una creencia interior, no por miedos ni por supersticiones, ni porque hayas nacido en un país judío, ni cristiano o islámico. Porque las creencias que profesas en este momento, es la que adquiriste de pequeño, te lo inculcaron, aunque habría que decir que te lo inocularon. La línea que separa la superstición de la religión, muchas veces es inexistente.

Cuando una persona desea creer, desea oír y que le digan aquello que quiere escuchar, si la dan 99 razones lógicas, probadas y demostradas, y tan sólo 1 razón basada en la superstición, pero es la única de las 100 razones que le dicen aquello que desea escuchar, no dudará en aferrarse a ella. Y esto es lo que pasa con los horóscopos, tarot, y muchas otras disciplinas.

Cuando nos falta un ser querido, cuando nuestras vidas no se asemejan a aquello que creíamos sería o debería ser, cuando nuestros miedos se imponen a la razón, muchos necesitan creer en una alternativa, en una esperanza, en algo mucho más grande. Y esas respuestas que ansiamos, que necesitamos, las ofrece la religión prometiendo un mundo mucho mejor en otra vida, lleno de amor y paz, sin que nada falte… eso sí, todo después de la muerte, allí donde las promesas no significan nada.

La ciencia, por desgracia, no hace promesas a largo plazo. La ciencia sí puede afirmar que llegará el día donde se encuentre una vacuna, que el cáncer ya no será un enemigo letal, pero también te dice que seguramente existan otros virus nuevos que habrá que combatir. La ciencia no te prometerá un lugar en ningún paraíso, al lado de Dios, pero sí te dice que llegará el día donde viviremos muchos más años, con mejor calidad de vida, alargando esta vida. La ciencia no te prometerá que en un futuro, todo aquello que deseas se cumplirá, pero sí te dirá que gracias a la medicina, tecnología, y diferentes avances, estarás más cerca de poder conseguirlo.

Las religiones prometen demasiado, por lo que las personas esperan demasiado de ellas, y es sabido que nadie promete tanto, cuando se sabe que no se va a cumplir. La ciencia te dice “toma”, te da lo que puede ofrecerte en ese momento, la religión te dice “te daré”, sin ofrecerte nada, sin que nadie venga de la muerte para confirmar que las promesas se han cumplido.

Cada vez más personas en el mundo, son los que prefieren un “toma”, a dos “te daré”, cada vez más personas en el mundo son los que prefieren una prueba, que dos conjeturas, por eso cada vez más personas en el mundo prefieren ser libres de promesas incumplidas, que vivir apresados por promesas que seguramente nunca se cumplirán.