Archivo de la etiqueta: Manuscritos del Mar Muerto

La Verdad sobre el Arca de Noé

Se estrena a nivel mundial la película “Noah” (Noé), donde en un mundo asolado por los pecados humanos, Noé, un hombre pacífico que sólo desea vivir tranquilo con su familia, recibe una misión divina, construir un Arca para salvar a la creación del inminente diluvio. Todo comienza cuando, cada noche, Noé tiene el mismo sueño, las visiones de muerte provocada por el agua, seguidas de nueva vida en la Tierra. Para poder salvar a su familia, Noé empezará a construir una sólida embarcación dirigida por Dios.

Esto es lo que la mayoría conoce de Noé, y que en su Arca, entraron todo tipo de especies de animales, poniéndose a salvo de la destrucción y del fin del mundo. Pocos conocen que Noé era viticultor, y una noche, se excedió bebiendo su propio vino, cayendo inconsciente. Sus hijos Cam y Set lo encuentran desnudo y se lo llevan. esa noche, Noé tuvo su primera visión del diluvio.

Y Dios dijo a Noé: “Hazte un arca de madera de gofer; harás aposentos en el arca, y la calafatearás con brea por dentro y por fuera. Y de esta manera la harás: de trescientos codos la longitud del arca, de cincuenta codos su anchura, y de treinta codos su altura. Una ventana harás al arca, y la acabarás a un codo de elevación por la parte de arriba; y pondrás la puerta del arca a su lado; y le harás piso bajo, segundo y tercero “. (Genesis  6:14-16)

Ernest Mayr, uno de los taxonomistas  más importantes del mundo, afirma que existen más de 30.000.000 de especies de animales en el mundo, y que en aquella época, se conocían más de un millón, donde la inmensa mayoría son capaces de sobrevivir en el agua, por lo que no necesitarían ser salvados ni ser custodiados en el Arca. La mayoría de las especies que existen son marinas, no terrestres. Noé consiguió meter en el Arca a millones de especies en tan sólo siete días, cuando hubiera necesitado más de treinta años.

Si nos regimos por lo que dice el Levítico y el Deuteronomio, y sumamos, ganado, aves, etc… que especifican debe llevar consigo Noé al Arca, el número de animales baja considerablemente a unos cientos. Entonces, ¿para qué le hizo Dios levantar una nave tan grande como el Titanic?

El Dr. Morris y el Dr. Whitcomb en su libro “El Diluvio del Génesis“, afirman que no más de  35.000  animales necesitaron refugiarse en  el Arca. Una vez dentro del Arca, había sólo ocho personas (Noé y su esposa, sus tres hijos Sem, Cam y Jafet, y las respectivas parejas de éstos), para alimentar y para mantener las condiciones salubres a todos los animales. Sin embargo, varios científicos han sugerido que los animales puedan haber entrado en un tipo de inactividad. Se ha dicho que en casi todos los grupos de animales hay una indicación de una habilidad latente de hibernar o por lo menos de entrar en un estado de letargo. Quizás estas habilidades se intensificaron de forma sobrenatural durante este período. Con sus funciones corporales reducidas a un mínimo, la responsabilidad de su cuidado se habría reducido grandemente.

Existen en las antiguas civilizaciones historias sobre un diluvio universal.

Mito Griego: cuenta cómo Zeus, decidió destruir a los humanos con un diluvio, y prometió al resto de dioses  que crearía una nueva raza de seres perfectos. Prometeo, avisó a Deucalion de los planes de Zeus, y éste escapó con su mujer, Pyrrha, en un arca, que al décimo día encalló en una montaña.

Mito Chino: El hombre que se salvó del diluvio, se llamaba Un-Wah.

Mito Hawaiano: Quien se salvó de la inundación se llamaba Nu-U, nombre muy parecido al de Noé.

Mito Escandinavo: El héroes, en esta ocasión, escapa del diluvio con su esposa en un gran velero llamado Bergalmer.

Mito Mexicano: El héroe se llamaba Coxcox, quien junto a su esposa Xochiquetzal, escapó del cataclismo e un enorme barco, después de haber sido avisado por un ser divino, quien le dio instrucciones para construir un barco.

Mito Tolteca: Cuentas como en tiempos ancestrales, la Tierra experimentó fuertes lluvias, donde el agua cubrió toda la tierra y las montañas más altas. Sólo consiguieron salvarse unos pocos humanos. Los supervivientes, tenían miedo de que ocurriera otro diluvio, así que decidieron protegerse, refugiarse, construyendo una torre enorme para salvarse de las futuras inundaciones.

El problema que tenían, es que esos humanos hablaban lenguas diferentes y no conseguían entenderse unos de otros, por lo que se separaron y fueron a varias partes del mundo. esta historia es muy parecida a la Torre de Babel.

La ciencia, sabe exactamente cuánta agua hay en los océanos y mares, cuánta hay en los casquetes polares, en las rocas y en la atmósfera. La Biblia dice que diluvió durante 40 días y 40 noches, aún así, si esto fuera cierto, es imposible que se hubieran cubierto los continentes. También apunta la Biblia, que mucha de ese agua provino de aguas subterráneas, manantiales y géiseres. Aún tomando todo esto como cierto, sería siendo imposible. Es más, si toda esa agua existiera realmente, el suelo que pisamos, serían arenas movedizas, lodo, barro… y no podríamos caminar. Habría tanto vapor de agua en la atmósfera, que no podríamos respirar y la presión atmosférica nos aplastaría los pulmones. Los géiseres, liberan grandes cantidades de sulfuro, totalmente nocivos para la vida en nuestro planeta.

Estos son sólo unos pocos datos para comprender y darse cuenta, que aquello que se nos enseñó sobre este acontecimiento, es imposible. Ahora bien, ¿existió realmente el Arca? Y si fuera así, ¿qué llevaba en su interior? ¿existió Noé? ¿Es posible que viviera 950 años?

En 1.947, dos pastores beduinos encontraron unos rollos de pergaminos en una gruta de la cueva de Qumrán, a orillas del Mar Muerto (Cisjordania). Estos pergaminos son más conocidos como los Manuscritos del Mar Muerto. Datan del 250 a.C., y en ellos se encuentran los textos más antiguos en lengua hebrea del Tanaj o Antiguo Testamento.

En uno de esos manuscritos se narra el extraño nacimiento de Noé. Ese pergamino es conocido como el Manuscrito de Lamec. Lamec era un pastor, que descubre que su mujer está encinta, cuando él llevaba fuera desde hace muchos meses. Su mujer jura que no ha estado con nadie, y no ha sido tocada por ningún otro hombre.

Lamec acude a su padre Matusalén, quien le dice que no puede ayudarle, ya que cree a los dos. Así que Lamec va a ver a su abuelo (el padre de Matusalén), que se llama Enoch, quien le dice que su esposa, ha sido inseminada por los dioses y que debe aceptar al hijo que lleva dentro, porque va a ser la nueva generación de la raza humana. El hijo que nacerá por obra divina se llamará Noé.

Matusalén vivió 969 años, Noé 950 y Lamec 777. ¿Cómo puede ser posible que un ser humano viva esa cantidad de años? Yo creo que la Biblia quiere enfatizar con estas cifras, que la vida del hombre se hará más corta a medida que éste se aleje de Dios. Así que, cuanto más fiel le seas, más tiempo vivirás. Hay que reseñar que en esa época, no existía un concepto de vida tras la muerte, y por tanto, de una recompensa en el más allá. Dios premiaba a los fieles aquí, en la Tierra y en vida.

Los números no explican una cantidad sino una idea, un mensaje.  Adán murió a los 930 años, es decir, 1.000 (el nº de dios) – 70 (el nº de la perfección). Por su pecado, Adán no pudo alcanzar el número de Dios. Hay unas cifras que hay que tener muy en cuenta para comprender las edades de muchos personajes bíblicos.

Enoch vivió 365 años (como el nº de días del año solar), que indican una vida completa. Dios premia su fidelidad de otra forma. De Enoch no se dice que murió, como los otros patriarcas, sino que anduvo con Dios, y que desapareció porque Dios se lo llevó.

Abraham vivió 175 años, es decir, 7 x 5 x 5; Isaac 180 años. es decir, 5 x 6 x 6 y Jacob vivió 147 años, es decir, 3 x 7 x 7. Como interpreta la Cábala, se empieza por el nº 7 (nº de la plenitud) con Abraham, y escalando de dos en dos se llega al nº5 de Isaac y al nº3 de Jacob. Mientras estos primeros nº disminuyen, aumentan progresivamente los nº multiplicados: 5, 6, 7.

Por ejemplo, los 153 peces de la pesca milagrosa de la que habla el evangelio, es el resultado de (10 + 7) x 3 x 3, es decir, la perfección de la Ley de Dios (Mandamientos) + la plenitud de la gracia (nº 7), multiplicados por la máxima perfección de Dios (nº 3). Así que los números que aparecen en la Biblia, no son otra cosa que mensajes, cifras para nada aleatorias.

El Diluvio no duró 40 días y 40 noches como dice el Génesis. Noé construye su Arca en pleno desierto, siguiendo las instrucciones de Dios, quien le dio las medidas exactas de tan colosal construcción. La longitud del Arca era de trescientos codos; anchura cincuenta codos; altura treinta codos. Es decir, 150 metros de largo, 25 metros de ancho y 15 metros de altura. Un codo correspondía a 45 centímetros (la longitud desde el codo hasta la punta del dedo corazón). Así que el Arca tenía las medidas de un trasatlántico. ¿Cómo pudo Noé, sus tres hijos y sus mujeres, construir semejante embarcación en pleno desierto y sin los conocimientos de ingeniería necesarios?. Por lo visto, tardaron cien años en construir el Arca.

El Arca se llama “Teba“, que en hebreo significa “caja o compartimento”. Los hebreos poseían una palabra específica para barco, pero no la utilizan para describir el Arca. Es decir, el Arca realmente no era una construcción navegable, sino que era una caja rectangular sin quilla, arcos o apoyos en la popa y otros elementos esenciales para la mar.

Esta caja rectangular sería totalmente incontrolable en los mares tempestuosos, y seguramente se habría dado la vuelta repetidamente. Parece evidente, que la leyenda de la gran inundación, fue manipulada y modificada por los primeros sacerdotes hebreos para satisfacer sus propósitos.

Hay cientos de leyendas e historias, de diferentes culturas y religiones que hablan también de un Diluvio, donde el Diluvio es el medio para detener el crecimiento geográfico y para empezar de nuevo. Como ya comenté en un capítulo anterior, existe el famoso poema épico de la Epopeya de Gilgamesh, cuyas tablillas se descubrieron donde estaba asentada la antigua Biblioteca de Babilonia, en Nínive.

El nombre sumerio del héroe de esta epopeya es Ziusdra, como el utilizado en el Poema de Atrahasis, el acontecimiento original del diluvio. Utnapishtim es el nombre acadio o semita para el héroe y como tal, es el héroe del Poema Gilgamesh, la versión semita mejor conocida de la historia del diluvio.

En los textos sumerios, la palabra usada para el Arca es “Magurgur” (nave muy grande), y en los textos acadios y semitas, a ese Arca se le llama “rabitu elippu”. Las traducciones tradicionales describen a la nave como un cubo exacto, con una altura, longitud y ancho de 120 codos. Puesto que el codo acadio era de 20 pulgadas (46 centímetros), la nave sería un cubo perfecto de 200 pies (72 metros) en cada lado. Este diseño es totalmente no práctico para una embarcación.

El año 601 de la vida de Noé, el 1er día del 1er mes, las aguas se secaron y el Arca se detuvo sobre el Monte Ararat (Armenia).

El Diluvio es el inicio de un mundo nuevo, una nueva creación, donde se salva el justo. 40 días y 40 noches, como los 40 años de los judíos en el desierto (como analicé en el capítulo del Maná), como las 40 noches de Moisés en el Monte Sinaí, como los 40 días que el profeta Elías peregrina, como el profeta Jonás que anuncia la destrucción de Nínive 40 días antes, como los 40 días de permanencia de Jesús en el desierto para luchar contra las tres tentaciones, etc. Las interpretaciones numéricas son abundantes.

Noé distingue entre animales puros e impuros, determinado por su mayor o menor utilidad para el hombre, desde el punto de vista alimentario y para el sacrificio. ¿De cuánto espacio disponía Noé para albergar animales? Hay diferentes versiones del nº de celdas, que van desde 360 hasta 900. Según el Talmud, Noé vivía en las cubiertas superiores, más anchas y cómodas; los animales en las inferiores, pero el segundo puente se reservó para almacenar heno para los rumiantes. La cantidad necesaria para todo el año del Diluvio llegó a ocupar 146.000 codos cúbicos.

Cuando el Diluvio se desata, las aguas suben 15 codos (8 metros). Esto indica que es imposible que el Arca fuera un barco, porque no hubiera resistido esa fuerza. El Arca (en hebreo tdbah, el mismo término usado más tarde para la cesta en la que Moisés fue depositado sobre las aguas del Nilo), se habría hundido. Realmente, el Antiguo Testamento utiliza para el Diluvio la palabra “mabbul“, que es un término técnico que indica una parte del mundo, el océano celeste. Con el Diluvio vuelven a unirse las dos partes del mar y la Cábala, precisa que eran siete (nº de la plenitud) las puertas de las que surgía el agua.

Esta es la historia que nos han contado, y realmente yo me pregunto. ¿Cómo puede ser que hoy en día, todavía se crea y no se cuestionen estos hechos?. Personas que mueren al cumplir casi un milenio, un Arca como refugio de la raza humana y de los animales. ¿Cómo va a ser posible que unas pocas personas reúnan todas las especies sobre la faz de la Tierra?. Hay que empezar a interpretarlo todo, buscar un significado y un sentido a todo. No siempre lo verdadero es lo más verosímil, pero tampoco puede ser lo más incoherente.

Noé es un nuevo linaje puro en todas sus generaciones. Dios envió el diluvio por la maldad y corrupción del hombre. Dios no está contento con las imperfecciones constantes del ser humano. Por ejemplo, Dios destruye Sodoma y Gomorra por este motivo. En aquella ocasión, sólo salva a Lot y su familia. Dios envía a dos mensajeros divinos para salvarlos de la destrucción total por el pecado de los sodomitas. Y cuando toda la familia huye rumbo a Soar, la mujer de Lot mira hacia atrás y es convertida en una estatua de sal. ¿Por qué Dios salva a Lot y su esposa, y después hace esto?. Frente al castigo de Dios, no hay otra posibilidad que ser alcanzado o huir, no existe la alternativa de contemplar su destrucción. Lot y su familia no son dignos de mirar atrás.

He comentado varias veces, que existen muchas pruebas que evidencian que ha habido vida demasiado avanzada e inteligente en nuestro planeta hace miles de años. Tecnología u objetos que se denominan oopart (out of place artifact), literalmente “artefacto fuera de lugar”. Algunos son las piedras de Ica, el planeador de Saqqara, las lámparas de Dendera, mapa de Piri Reis, etc…  que ya analizaré en futuros capítulos. Son esculturas, inventos, herramientas, tecnología que se utilizó por una determinada civilización, pero que por la época de esa civilización y sus posibilidades, era imposible que pudieran inventar determinados artilugios o que conocieran algunas ciencias (astronomía, matemáticas…), fuera de su alcance y conocimiento.

Ahora bien, si realmente hemos sido ya visitados por esos seres superiores, que nos ayudaron a avanzar tecnológicamente, a enseñarnos a edificar, a leer los cielos, comprender los ciclos, etc… y lo hicieron en todo el planeta, es muy razonable que diferentes civilizaciones antiguas, separadas por miles de km y sin ninguna posibilidad de haberse conocido, hayan construido las mismas edificaciones, tengan relatos parecidos sobre dioses que bajan de los cielos, hayan conseguido transportar bloques de piedra que pesaban toneladas, crearan calendarios exactos o conocieran estrellas o galaxias fuera del alcance del ojo humano, solo visible con un potente telescopio, herramienta que no poseían.

Si todas las culturas narran un diluvio, pudo ser que ese Diluvio existiera, pero no aconteció como cuentan. ¿Pudo ser el Diluvio una forma de erradicar imperfecciones biológicas de la Tierra, y así volver a empezar en un punto con una raza más avanzada y perfeccionada? Muchos escritos hablan que la raza humana estaba en constante involución. Imaginemos que nosotros, tenemos el potencial de viajar a otros lugares lejanos y descubrimos un planeta habitado, pero aún muy lejos de nosotros en cuanto a inteligencia. ¿No intentaríamos acelerar el proceso evolutivo para acondicionar ese planeta y crear nueva vida inteligente? Me gustaría que se reflexionara sobre esta pregunta.

Imaginemos que al observar la vida en ese planeta, nos vieran bajar de los cielos, y les enseñáramos nociones básicas de diferentes conocimientos, por muy básicos que fueran para nosotros, para ellos sería un adelanto evolutivo abismal. Si viéramos que están estancados y hubiera que eliminar aquellos seres involucionados, ¿cómo haríamos para quedarnos con los más avanzados e inteligentes y deshacernos del resto?. La respuesta es, con armas de gran poder destructivo o con catástrofes naturales. Y nosotros, ahora mismo, poseemos la capacidad de utilizar ambas opciones.

Ahora bien, hay que construir una nave para que la información genética que queremos que sobreviva, no desaparezca, tanto de animales como de seres humanos. ¿Qué es más fácil, meter en un “Arca” dos ejemplares de todas las especies sobre ese planeta, o tener la información genética de ese ejemplar? La información genética (que hoy día podemos manipular, controlar y crear), se almacenaría en pequeños tubos de ensayo, y lógicamente, entrarían todas las especies del planeta en un Arca. Y este Arca, no tendría que ser como un trasatlántico. Así que el Arca realmente sería un Banco de ADN, un Banco de Datos.

No hay que olvidar, que las tablillas de la Epopeya de Gilgamesh, dice claramente: “Debes custodiar la semilla de toda cosa viviente”. Especifica que debe ser la semilla, ¿su ADN?

¿Cómo es posible que diferentes civilizaciones crearan pirámides señalando la misma constelación (Orión)? ¿Cómo es posible que estén situadas en sitios estratégicos del planeta? ¿Cómo es posible que tribus indígenas de África, Asia y América tengan rituales adorando a seres que bajan de los cielos con escafandras, y que han pasado de generación en generación? ¿Cómo es posible que hoy día no consigamos saber con exactitud cómo han conseguido edificar ciertos monumentos? ¿Cómo es posible que el interior de las pirámides se iluminara con luz eléctrica? ¿Cómo es posible que conocieran estrellas que no son visibles a simple vista de forma tan exacta? ¿Cómo es posible que el ser humano haya dado saltos evolutivos tan extremos?. Hay demasiados interrogantes para no tomárselo a broma.

La Biblia dice: Entonces Dios dijo, “hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza”. Analicemos la frase detenidamente. Aparece la palabra “Dios” en singular, para después decir “Nuestra imagen” en plural. Es decir, existen varios “dioses” conversando (también en el Corán aparece así especificado). ¿No puede ser posible que esos supuestos dioses que bajan de los cielos sean seres humanos? ¿No puede ser posible que al ver la involución aún de la especie, decidieran acelerar el proceso evolutivo y hacerlos a su imagen y semejanza? No es ninguna locura, es más, esta teoría entra dentro de una lógica más apabullante que todo lo que nos cuentan las escrituras.

Hay que intentar reflexionar, darle un significado más amplio a nuestro mundo, a aquello que nos quieren decir nuestros antepasados, a remitirnos a la pruebas, a lo tangible, pensar que no estamos solos en un Universo tan extenso, que la vida es el fin del cosmos, en cualquier rincón donde se den las condiciones idóneas para la vida. ¿No es más lógico pensar que hay más vida ahí fuera a pensar como ley divina unos escritos que no tienen sentido alguno?

Para clonar a una persona, solo necesitamos el 5% de su información genética. ¿Cómo es posible que la raza humana, la más avanzada que existe, contenga toda la información primordial y básica en un 5% del total? ¿Y el 95% restante? Pues es sólo basura genética, que realmente no influye, Y esto es ciencia, no son invenciones.

Y lo más curioso, es que existe un gen llamado HAR1, que nos distingue y diferencia realmente de todos los animales. Muchas veces hemos oído aquello de, el ser humano comparte con el delfín, el chimpancé, más del 90% de su información genética. Pero el gen HAR1 sólo lo posee el ser humano, y nadie sabe cómo ha llegado ahí. Los genes evolucionan, mutan, menos el HAR1, que permanece inalterable. ¿Cómo ha llegado hasta ahí?

HAR1 significa “Región Humana Acelerada 1“, y esto es porque se trata de un gen que afecta de forma directa en la evolución de nuestro cerebro, y lo hace de una forma muy rápida, demasiado rápida para la evolución.

El chimpancé, cuyo genoma se secuenció completamente en 2.005, puede compararse con el nuestro de forma literal en un 96% de su extensión, y de ella, el 99% de sus genes son idénticos a los nuestros. Es decir, de los 3.000 millones de pares de bases que forman nuestros genes, 2.970 millones son idénticas a los del chimpancé, y únicamente 30 millones de pares de bases han sufrido cambios desde que nuestros dos linajes se separaron, hace 6 millones de años.

Esto significa  que chimpancés y humanos únicamente se diferencian en unos 200 — 300 genes. La gran diferencia la ha marcado el HAR1.

David Haussler, director del Centro de Ciencia Biomolecular e Ingeniería de la Universidad de California (CBSE), dijo: “aunque todavía no podamos explicar la influencia de este descubrimiento, saber que hay un nuevo gen que influye en el desarrollo del cerebro, nuestro órgano más específico, es apasionante”.

La duda que surge sobre el origen de este gen, es que no sabemos realmente su funcionamiento, su momento de desarrollo, cómo se implantó en nuestro código, pero sí se sabe que desde que está presente, el grosor de la corteza es el triple que en nuestros antecesores. Gracias al HAR1 nuestro cerebro está más desarrollado y tiene más funciones que en cualquier otro animal.

Si una raza superior quisiera dejar un mensaje que jamás desaparezca a una civilización, podría elegir edificaciones, escritos, conocimientos, etc.. pero el mejor sitio es el ADN, la información genética. Siempre va con nosotros, tiene cabida miles de millones de bytes de datos, se puede comprimir la información en modo de mensajes cifrados, pasa de generación en generación. ¿Es este el motivo por el que el 95% restante pensemos que es basura genética? Si un día llegáramos a descifrar todo el genoma humano, ¿podríamos encontrar mensajes ocultos?

¿Es el HAR1, la modificación que se consiguió implementar en los antiguos homínidos como los Neandertal y Cromañón, dando  lugar al Homo Sapiens, y dando lugar a ese tan buscado eslabón  perdido? Todas las pruebas científicas, apoyadas por la lógica y la razón, apoyan que la evolución como tal, no es una explicación plausible, ya que se hubieran necesitado miles de millones de años más para llegar a este punto de evolución que nos encontramos actualmente, con un cerebro tan desarrollado, y que debió existir un hecho puntual, que acelerada ese proceso.

Pero no solamente es muy probable y todo apunta a ello, que la inteligencia y el ser humano fue creado por modificaciones genéticas, sino que la propia vida en la Tierra fue creada desde el Espacio.

La mayoría de las personas con las que hablo, tienen dos teorías sobre la evolución: 1.- todo está en manos de Dios y 2.- todo encaja en la evolución. Obviamente, la mayoría de las personas dicen lo que saben, pero no saben lo que dicen.

Nos enseñaron que la vida en la Tierra, surgió a partir de materia sin vida, inorgánica, y que en un caldo primitivo, gracias a la electricidad generada por las tormentas, repentinamente, surgieron proteínas complejas.

La forma de vida más pequeña conocida es la célula. Para la formación de células, se requiere de muchas proteínas, y la proteína más simple que puede concebirse, consta de 239 moléculas. Así que una molécula de proteína, constituye un gran número de aminoácidos y enzimas, que deben unirse en un orden establecido, nada de azar.

El profesor James F. Coppedge (director del Centro de Investigación de la Probabilidad Biológica), calculó la probabilidad para que ocurriera dicho suceso. El resultado era 1:10 elevado a 23, es decir, 1 posibilidad contra 10.000.000.000.000.000.000.000. En ese caldo original, se dio exactamente la probabilidad para que la célula naciera.

Y esa célula, en unas condiciones adversas para la vida, con una atmósfera llena de metano y amoníaco, radiación ultravioleta, etc… y donde el oxígeno sería un veneno mortífero, tuvo la capacidad de reproducirse. Y esto sólo se puede conseguir teniendo una cadena de ADN, por muy simple que fuera esa cadena. Lo fue transmitiendo a generaciones de células, hasta que se formó una bacteria. Una bacteria, ya tiene una función, ya posee información de lo que debe hacer. De la “nada”, del azar más increíble de todos los tiempos, se creó una célula, la cual, por causas increíbles, consiguió transmitir ADN para crear vida “inteligente”, con una función esencial y precisa.

En este punto preciso, es donde la mayoría recurre a la mano de Dios para tener una respuesta, pero esta respuesta no existe, es ilusoria. Dejar todo el peso de la duda a la existencia de un Dios, no es una postura evolutiva.

Me parece realmente llamativo, cómo las personas utilizan los datos, las estadísticas y los números para su propio beneficio, de forma absurda, e interpretan los resultados de forma tan aleatoria.

Pongamos un ejemplo: Vd está enfermo, y el doctor le dice que para poder seguir llevando una vida sana y plena, debe pasar por quirófano. Eso sí, es una operación donde las probabilidades de éxito son de un 90% de salir bien, contra un 10% de salir mal. La gran mayoría, sin dudarlo, se someterán a la intervención, porque ven en esos porcentajes grandes posibilidades de que todo salga correctamente. Esos datos, están plasmando que de cada 100 operaciones, 10 no salen como debería, pero 90 personas lo logran.

Ahora bien, llega la ciencia y los mejores profesores del mundo en su campo, como el profesor Harold Morowitz, físico de la Universidad de Yale, quien calculó la probabilidad de que la bacteria más sencilla, fuera producida mediante modificaciones accidentales, donde el resultado era 1:10 elevado a 100.000.000.000, es decir, un número gigantesco para creer en la casualidad. La probabilidad de que haya ocurrido de la forma como nos lo han contado es totalmente improbable e imposible. Pues bien, aquí, muchas personas piensan que ese 0,0000000000000000000000000000000000000000000001% (y así muchos ceros consecutivos) de probabilidad, se dio claramente gracias a Dios o gracias al azar. Creo que muchos deben replantearse seriamente algunas cosas.

Desde hace décadas, ningún científico serio y honesto acepta que la vida se haya originado por casualidad.

El profesor Fred Hoyle (director de Astronomía Teórica de Cambridge), y el profesor Nalin Chandra (director de Matemáticas Aplicadas de la Universidad de Cardiff), llegaron a la conclusión que, concibiendo o aceptando que el caldo primitivo contuviera 20 aminoácidos esenciales, la probabilidad para producir una sola enzima que funcionara, es de 1:10 elevado a 10N. Antes de que “N”, llegue al número 100, la cantidad de ensayos para producir dicha enzima, habría superado el número de átomos de todas las estrellas del Universo.

Todos estos datos, nos llevan a una reflexión, a una conclusión, que nos dice que la creación de la vida, por muy simple que ésta fuera, es un hecho realmente improbable, demasiado imposible de que surgiera, ni siquiera por azar, en un espacio de tiempo tan pequeño, y en unas circunstancias tan adversas.

Pues mucho de esto es lo que sucede con la evolución, que se necesita muchos más miles de millones de años de evolución para tener el tamaño del cerebro y sus características actuales, y es aquí donde el gen HAR1 cobra gran importancia, porque ese gen, no ha surgido por casualidad, así de repente, sino que es muy probable y teóricamente muy plausible, que este gen se haya inoculado en un homínido para crear una especie superior de forma muy rápida.

Contra la condición inconsciente de decir lo que sabes, existe la cognición consciente de saber lo que dices. (Jorge Palazón 23/03/2.014).

Anuncios

Siete Sellos del Apocalipsis

Apocalipsis tiene una acepción en nuestra sociedad y en nuestras mentes, que no se corresponde con el significado que realmente tiene, el significado que quienes escribieron los textos antiguos le dieron. Muchos creen que Apocalipsis es una catástrofe o desastre, pero es una palabra griega que significa “revelación de una verdad o de un conocimiento oculto”. Pero si nos tenemos que ajustar a una definición más exacta, ésta sería “los secretos son revelados”.

El Apocalipsis es el último libro del Nuevo Testamento. Fue escrito por San Juan en la Isla de Patmos (Grecia). En el episodio anterior, señalé que los cristianos vivían momentos difíciles en muchos lugares, y se encontraban en casi completa apostasía, además de las luchas constantes ideológicas y políticas. San Juan, decide escribir este texto contra esas amenazas, contra esos peligros que acechaban al cristianismo, con la finalidad de levantar y alentar a los fieles a permanecer firmes en la fe. Y lo consigue a través del miedo.

Pero realmente, el Apocalipsis se empezó a engendrar en el siglo I a.C., en el libro llamado “Apocalipsis de Esdras” (también conocido como Apocalipsis de Ezra). El libro puede dividirse en siete revelaciones, a las que se ha denominado las siete visiones de Esdras. El contexto es la humillación del pueblo elegido por Dios y el triunfo de sus adversarios, y los protagonistas son Esdras y el arcángel Uriel. El autor de Esdras, intenta demostrar que la única forma lógica de gobierno para Israel es la teocracia (forma de gobierno en la que los líderes políticos coinciden con los líderes de la religión dominante, y las políticas de gobierno están muy influidas por los principios de la religión dominante). Este aspecto político, fue uno de los pilares donde San Juan se apoyó para escribir el Apocalipsis, unir política y fe como supervivencia del poder. Este hecho lo podemos ver en muchos países del mundo, sobre todo es países con creencias islámicas. Esdras convierte a David en la figura más importante de toda la Biblia, porque lo considera el perfeccionador de las leyes del legislador Moisés.

San Juan ve peligrar la fe cristiana, al borde de la aniquilación por el Helenismo, y considera que si llegara ese fin, sería algo catastrófico. La idea revolucionaria de un fin catastrófico, se traslada a las escrituras de las religiones más importantes. Las tres religiones (Judaísmo, Cristianismo e Islamismo), han contribuido a las raíces de esta teología del fin de los días. El cristianismo nació del judaísmo, y el Islam, hace uso de las dos religiones. Las tres tienen en común una visión apocalíptica del futuro.

Antiguamente, se adoraban a muchos dioses, y se rezaba a uno en concreto para pedir algo. El gran logro de los judíos, fue llegar al concepto de un solo dios (siglo VII a.C.). En ese dios único, estaba englobado todos los dioses, así que era tanto un dios de amor, como un dios de venganza. En el Génesis, se especifica que “Dios premia a los justos y castiga a los malos”. Por culpa de la desobediencia del hombre, Dios envía un diluvio, hace caer fuego y azufre sobre ciudades corruptas, y dejó vagando 40 años a su pueblo por el desierto. Estamos ante un dios creador también del mal, del castigo excesivo, del castigo eterno. Y esta idea, empezó a ser rechazada por sus seguidores, a resultar incómoda. ¿Cómo se podía ser agradecido, hacia quien crees responsable de todos los males de tu existencia?.

Así que poco a poco, empieza a emerger en los textos antiguos, una figura oscura y enigmática. Dios no podía ser el responsable de los castigos a la gente buena, debía existir una némesis que lo hiciera, un dios del mal, y surgió la figura de Satanás. Esta figura del mal, fue un mecanismo de supervivencia para el monoteísmo. Antes, en las culturas politeístas, se tenía al dios de la guerra como Ares, de la destrucción, y a su vez, a dioses protectores. Pero al aglutinar todos los dioses en uno solo, ese único dios, debía hacer las veces del bien y del mal, pero no funcionó. Así que Dios debía ser todo bondad y representar el bien, y Satanás debía ser todo castigo y representar el mal.

Satanás procede del arameo “Ha-Satan“, que significa “el adversario”. Es quien trabaja contra el bien, quien impide que el mundo sea perfecto. Jerusalén ha sido la patria espiritual de los judíos desde el siglo X a.C. En Jerusalén, es donde Jesús fue crucificado en el año 33 d.C. (fecha errónea que ya comentaré en su momento), y donde reinará cuando regrese. Para los musulmanes, Jerusalén es la ciudad donde Mahoma visitó el Paraíso, y es el emplazamiento de la Mezquita Sagrada de Al Aqsa. Al ser la ciudad de Dios, es también la más codiciada por Satanás, y donde tendrá lugar la batalla final entre las fuerzas del bien vs. las fuerzas del mal. Jerusalén es el lugar donde todo empezó, y donde todo debe terminar.

Las primeras referencias a esta batalla entre Dios y Satanás, aparecen en los Manuscritos del Mar Muerto (textos de las creencias de una secta mística de devotos judíos, los esenios). Todas las religiones aúnan estas expectativas del Día del Juicio Final. Los esenios se alejaron del Templo de Jerusalén, porque se habían acomodado demasiado a otras religiones, y huyeron al desierto para construir una comunidad más pura.

El Libro Hebreo de la Sabiduría, escrito en el siglo I-II a.C., muestra a Satanás alejándose cada vez más de la autoridad de Dios, convirtiéndose en una deidad autónoma de la oscuridad. Existen varios documentos religiosos que describen la ruptura de Satanás con Dios. El diablo, resentido por su papel de sirviente del Todopoderoso, lidera una rebelión fallida contra Dios, que termina con su expulsión del cielo. Este episodio, le hace ganar a Satanás uno de sus nombres. El Libro de Isaías, se refiere a él como una “estrella caída”, Lucifer.

Lucifer, significa “portador de la luz”. Fue empleada por San Jerónimo en la elaboración de la Vulgata (la versión en latín de la Biblia), para traducir el término hebreo Helel (resplandeciente). En la mitología griega, Héspero era el “lucero vespertino”, el planeta Venus visto por la tarde. Héspero, es hermano de Eósforo (también llamado Fósforo y Lucifer), el “lucero del alba”. El profeta Isaías narraba las palabras que Yahveh pronunció ante la derrota de su enemigo, el Rey de Babilonia: “¿Cómo has caído del cielo, astro rutilante, hijo de la aurora, y has sido arrojado a la tierra, tú que vencías a las naciones? Tú dijiste en tu corazón: “El cielo escalaré, por encima de las estrellas de Él elevaré mi trono, y me sentaré en la montaña del encuentro, en los confines del Safón. Escalaré las alturas de las nubes, me igualaré a Elyón (el Altísimo). Por contra, al sol has sido precipitado, al hondón de la fosa» (Isaías. 14, 12-11).

La Vulgata empleó la palabra Lucifer en la traducción de la primera frase, cuando dice: “¿Quomodo cecidisti de coelo, Lucifer qui mane oriebaris?…” Las sucesivas versiones, conservarían sin traducir esa palabra: “¿Cómo caíste del cielo, oh Lucifer, hijo de la Aurora?”. Desde entonces, Lucifer fue considerado un nombre propio. Había nacido la leyenda del ángel rebelde, el mito grecorromano resurgía, la leyenda pagana se cristianizaba y el origen del mal en el mundo había sido, por fin, hallado. Se había creado un nuevo nombre y un nuevo personaje. El mito sobreviviría luego al paso de las edades y muchas leyendas medievales se nutrirían de estas ancestrales raíces, creando relatos de gran belleza y simbolismo.

Así que ya tenemos al portador del mal, el concepto y la figura que lo engloba. Así que Satanás, invade la morada de Dios, el Jardín del Edén, el vergel donde viven Adán y Eva, y corrompe al ser humano haciendo que coman del Árbol de la Sabiduría, más conocido como el Árbol del Bien y del Mal (para comprender el significado del Árbol de la Vida y del Árbol de la Sabiduría, leer el episodio “Post Redux I. El Árbol de la Vida”). La Biblia dice que Satanás puede adoptar diferentes formas, siendo esta transmutación su ardid más eficiente. Realmente, nos quiere hacer ver que el mal, puede aparecer de muchas formas diferentes, debido a nuestra imperfección, ya sea a través de la ira, odio, rencor, avaricia, envidia, asesinando, violación, corrupción, blasfemia, etc…

En la figura de Satanás, podemos encontrar elementos tomados de otros dioses. Por ejemplo, la horquilla está sacado del tridente de Poseidón, el color rojo está tomado de la deidad egipcia Seth (hermano de Horus), los cuernos provienen del semidiós griego Pan, el dios de las brisas del amanecer y del atardecer (muy parecido al lucero vespertino y del alba), que representaba a toda la naturaleza salvaje. De esta forma, se le atribuía la generación del miedo enloquecedor. De ahí la palabra pánico que, en principio, significaba “el temor masivo que sufrían manadas y rebaños ante el tronar y la caída de rayos”.

El diablo trató de exterminar a todos los judíos tras la caída de Jerusalén en el año 70 a.C. Muchos judíos escaparon, y desde entonces es un pueblo perseguido. La persecución de cristianos se intensificó a una persecución de la nación de Israel. Aparece la expresión “Gran Tribulación” para definirlo. Algunas corrientes cristianas que han interpretado los pasajes del Apocalipsis como profecías, han concluido que en la Gran Tribulación habrá un aumento de desastres naturales como terremotos, plagas, hambruna, maremotos, y señales del cielo, representado a través de los Cuatro Jinetes del Apocalipsis. El Apocalipsis desvela la batalla final entre Dios vs. Satanás. Todo empieza con Dios en su trono portando un pergamino cerrado con siete sellos. Estos sellos al abrirse, serán portadores de desastres inimaginables para los hombres. Este período extremadamente tortuoso que precede al Juicio Final es conocido como tribulación.

Actualmente se buscan conexiones entre las profecías del Apocalipsis con la ciencia, para determinar si alguno de los siete sellos de la Biblia ha sido roto. Muchos aseguran que estamos en la mitad de lo sellos abiertos, entonces ¿cuándo será roto el último sello y qué consecuencias traerá?. Juan hace referencia de forma constante al número “7”. Desde el comienzo de la Creación, cuando Dios creó el mundo en seis días, y al séptimo descansó, el número siete se convierte en un símbolo bíblico. En Apocalipsis 5:1, se dice: “Vi también en la mano derecha del que está sentado en el trono, un libro escrito por el anverso y el reverso, sellado con siete sellos”. ¿Quién es digno de abrir ese pergamino?. La Biblia dice que solo Jesús, el cordero de Dios, es digno de hacerlo. Los documentos de gran importancia eran sellados con múltiples sellos . Ya que se utilizaron siete sellos para sellar el libro que Juan vio, debemos considerar de suprema importancia su contenido.

En el Apocalipsis 6:2, el primer sello hace referencia a un caballo blanco, y quien lo monta porta un arco sin flecha. El jinete blanco, será un impostor que se presentará como un ser benevolente, siendo realmente el Anticristo, haciéndose pasar por Jesús, y con la potestad y el poder para abrir los siete sellos. El arco significa que tiene poder sobre el aire. El pergamino que contiene el destino de la Humanidad, es dado por el Jefe Supremo a uno de sus discípulos, quien vendrá con un ejército para vengarse de quienes se apartaron del camino, de los ángeles caídos que desobedecieron y se unieron a la Humanidad.

Valiéndose del “arco”, el jinete lanza “saetas agudas” que penetran “en el corazón” de sus enemigos (Salmo 45:5). Es decir, el jinete blanco tendrá grandilocuencia y don de gentes. Al jinete una corona le fue dada”. Dios da a su Hijo la corona para reinar en la Tierra. Estos versículos son interpretados como la llegada de un falso creyente, vestido de blanco, coronado y con gran facilidad de palabra, en la figura del Papa, representada por un impostor de aspecto benevolente, que esconde al Anticristo. Una persona tentada por Satanás.

El segundo sello dice, que la ruptura del primer sello, liberará al caballo bermejo (color rojo intenso) cuyo jinete portará una espada, con el poder de arrebatar la paz en la Tierra. La espada revela que se trata del portador de lucha, de la guerra, quien empezará la batalla. El caballo blanco simboliza la guerra espiritual, en contraste con el caballo rojo que simboliza la guerra carnal. Este caballo es montado por un “ángel destructor”. El apóstol Juan, recibió las visiones de Apocalipsis durante la época conocida como la “pax romana”, pero esta paz no sería duradera. Aunque el ser humano se empeñe en conseguir de forma constante la paz, existen muchas dificultades para conseguirla, ya que Satanás tiene demasiada influencia sobre el ser humano. En tiempos de guerra se dificulta más la evangelización, la debilidad del hombre se acentúa, por eso siempre existen guerras.

El tercer sello liberará al caballo negro, que portará una balanza. Cuatro seres vivientes exclaman: “Dos libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por un denario, pero no dañes el aceite y el vino”. El denario era una moneda que correspondía con el jornal de un día (de ahí proviene la palabra “diario”). El salario de un día (un denario), sólo alcanzará para comprar un kilo de trigo y no más. La gente apenas tendrá dinero para poder comer. El aceite estará al alcance de los ricos, principalmente de los seguidores de la bestia, así como el vino. El caballo negro representa la escasez y la penuria.

Muchos ven en este versículo de la profecía, la actual situación económica mundial, donde de forma rápida, el despilfarro, millones de personas han perdido los empleos (su jornal), y deben acudir a ayudas, a organizaciones para poder subsistir. La balanza hace referencia a la igualdad, y a su vez, a la desigualdad si ésta se desequilibra por una de sus partes. También a la justicia, la cual debería ser igual a todos los seres humanos, pero las desigualdades, el mal de muchos se impone al bien, creando injusticia y desigualdad. La balanza es un instrumento para pesar, tanto bienes materiales, como pensamientos y creencias. Los desastres naturales que causan la escasez de los artículos de primera necesidad (como el trigo), sirven para recordar al ser humano la fragilidad de lo material.

El cuarto sello libera al más temible de los jinetes cabalgando a lomos del caballo amarillo. “El jinete tiene por nombre muerte, y el Hades le seguía, y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la Tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad y con fieras de la Tierra”. La muerte y el Hades siempre van de la mano, una matando y el otro recibiendo las almas en el infierno. Las pestes y la enfermedad son las armas de este jinete. La ruptura de este sello provocaría la muerte de casi 2.000.000.000 de personas (1/4 parte de la Tierra). Ésta vendría privada por el hambre, la falta de alimento a una superpoblación que cada vez demanda más comida, teniendo los mismos recursos que explotar. El color amarillo hace referencia a lo débil, a aquello que debilita. Se asocia con ciertas enfermedades y condiciones físicas que producen un color amarillento en la piel, como la hepatitis, cáncer, ictericia, fiebre amarilla, desnutrición severa y lepra.

Así que tenemos hasta el cuarto sello, una sucesión muy definida de acontecimientos. Vendrá una persona coronada como un ser benevolente, pero tras él, se esconde el Anticristo, quien con su don de gentes embaucará a sus semejantes. Esta persona es coronada en la Tierra por orden del Jefe Supremo, es decir, es el representante del Poder Absoluto. Por culpa de este impostor, nacerán luchas cruentas, seguramente entre diferentes ideologías. La lucha espiritual y querer imponer un pensamiento concreto, llevará a la lucha física, que a su vez nos llevará irreversiblemente a destruir nuestro entorno, viéndonos abocados a la escasez, la hambruna, el dolor, la penuria, la pobreza y la necesidad, que para miles de personas serán la antesala de una muerte anticipada a causa de enfermedades y desnutrición. Y las tribulaciones solo acabarían de empezar, ya que aún quedan tres sellos por abrir.

El quinto sello dice: “Vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían. Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la Tierra?”. Este versículo hace referencia  a la muerte prematura y violenta de determinadas personas, como si los objetivos de la matanza fueran específicos. Así que no estamos ante una aniquilación, sino a la eliminación de seres señalados por el Jefe Supremo.

Estas almas exclaman: “¿Hasta cuándo, Señor, cuánto tiempo más hasta que vengues nuestro derramamiento de sangre en los que moran en la tierra?”. (En el primer episodio de “Ángeles Caídos”, narré cómo éstos se mezclaron con las mujeres de los hombres, creando una nueva raza de semidioses. Gracias a la unión de la sangre de seres avanzados, con sangre de humanos aún involucionados, esa mezcla de sangre provocó la ira y el castigo del Ser Supremo). Así que cuando hacen referencia a “vengar nuestra sangre”, ¿están hablando a ese Ser, a la persona que les desterró aquí en la Tierra?.

“Vengar nuestra sangre” implica una muerte injusta y violenta infligida por algún enemigo. No se reclama venganza cuando se muere por causas naturales. Esta venganza ocurre para aquellos que “moran en la Tierra”, ¿se refieren al linaje de los 200 ángeles caídos en el Monte Hermón?. De ser así, actualmente, y dado el tiempo transcurrido, la sangre “impura” existente debe abarcar todo el planeta, siendo prácticamente una gran mayoría de la población. ¿Es por este motivo que el Apocalipsis englobe a tantos millones de personas, cayendo sobre todos ellos la ira del mal?.

El sexto y séptimo sello traerán increíbles cataclismos. Una lluvia de fuego arrasará 1/3 de la tierra, montañas ardientes caen al mar, que se teñirá de rojo. Una estrella caerá y contaminará 1/3 del agua potable, y 1/3 del sol, la luna y las estrellas se oscurecerá. A continuación envía a siete ángeles, que a medida que hacen sonar sus trompetas desatan nuevas tormentas. A estos, les seguirán siete ángeles que portarán copas que traerán nuevos horrores para la Humanidad. El último de ellos provocará un terremoto, el mayor jamás producido.

Aquellos fieles a Dios, serán rescatados del mundo antes de que comiencen los siete años de sufrimiento. Algunos cristianos creen, que el pueblo de Dios será arrebatado, y llevado a vivir con Dios, dejando atrás la violencia terrenal, y el período de tribulación. La idea del arrebatamiento, ha sido descifrada mediante las traducciones del Nuevo Testamento. Esta palabra, procede de un único verso de la Epístola de San Pablo a los Tesalonicenses (Tesalónica, la actual Salónica, era la capital de la provincia romana de Macedonia). El texto griego utiliza el término “harpazo“, que se podría traducir como “sacado de ahí”, pero que viene a decir “los que son sacados en cuerpos físicos de una multitud con violencia y cargados a otro lugar“.

Es decir, el arrebatamiento no hace referencia al alma, ni a la esencia, a nada abstracto, sino que el vocablo, especifica exactamente, que el cuerpo entero será teletransportado a otro lugar. Si analizamos la frase, cuando dice “cargados a otro lugar”, deja claro que la acción del arrebatamiento, no consiste en guiar a un pueblo, o a un determinado número de personas, a través de una senda o un camino hasta un lugar seguro aquí en la Tierra, sino que de alguna forma que desconocemos, serán dejados en otro lugar que no pertenece a este planeta. También deja claro que no se hará a través de ningún objeto, o ningún medio de transporte que necesite un soporte, sino que los cuerpos desaparecerán, para volver a aparecer (cargarse), en su destino final. Estamos ante una sorprendente descripción de la teletransportación.

Así que todas las personas que sean arrebatadas, y se reúnan con Dios (el Jefe Supremo) en el cielo, no será a través de la muerte, el concepto que los creyentes aceptan tras la misma, donde el alma subirá a los cielos, sino que estarán en el Reino de los Seres Superiores en su forma física completa, vivos.

Desde el comienzo de este blog, siempre he ido explicando cómo creo que esos “dioses”, ese salto evolutivo tan abismal, ese salto cuántico que evidenció nuestra especie, los textos, edificaciones, alineaciones arquitectónicas en lugares tan determinados del planeta, aquello que parece tan inexplicable, si nos apoyamos en unas pruebas y una teoría que nos enseña otro camino, igual o más esclarecedor de los hechos pasados, sustentado por las pruebas científicas, dejándonos simplemente llevar por la razón y la lógica, sin ocultar todas las pruebas, sin descartar ninguna vía, sin infravalorar ninguna prueba, donde todos los resultados sean analizados sin prejuicios, sin intentar enmascarar y manipular los resultados… si cada uno de nosotros, de forma intrínseca, sin temor, dejando a un lado los prejuicios y los miedos, sin vernos expuestos a aquello que creíamos que era la verdad porque así nos lo inculcaron cuando éramos pequeños, si dejamos a nuestra mente pensar como un todo, cada uno estará más cerca de ese da’at, de ese conocimiento pleno, donde todas las variables son correctas, y donde todo cobrará sentido.

Ángeles Caídos (Episodio I)

Una encuesta realizada por Nielsen en 2.010, reflejó que casi el 70% de los estadounidenses, creen en los ángeles. En el Génesis, los ángeles aparecen como seres divinos enviados a la Tierra, como mensajeros de dios. La palabra “ángel”, realmente es un error de traducción. En hebreo, “ángel” se dice “malak”, sin embargo, la traducción correcta sería “mensajero”. En griego “aggelos”, tampoco significa “ángel”, sino “intermediario” o “mediador”. Así que tenemos, a unos mensajeros o intermediarios entre dios y los hombres.

Según El Libro de Enoch, uno de los textos perdidos de dios, que se descubrieron entre los Manuscritos del Mar Muerto, narra que los primeros ángeles que llegaron a la Tierra, fueron los “ángeles caídos“. Éstos, descendieron de los cielos en el Monte Hermón (que significa “lugar prohibido”, y situada actualmente entre las fronteras de Israel, Líbano y Siria).

Esta zona ha sido muy disputada por judíos, cristianos y musulmanes durante miles de años. En sus laderas se encuentran restos de antiguos templos, uno de ellos dedicado a la deidad semítica Baal. Según los Evagenlios Sinópticos (hacen referencia a tres de los evangelios canónicos, los evangelios de S.Mateo, S.Marcos y S.Lucas, entre los cuales existen grandes afinidades), fue en este Monte donde tuvo lugar la transfiguración de Jesús. Un acontecimiento donde Jesús, se transformó apareciendo en un estado alterado y resplandeciente, en el que se le vio hablando con Moisés y el profeta Elías. Este Monte, también es el lugar donde aterrizaron los 200 ángeles caídos. ¿Por qué ocurrieron estos hechos, precisamente en este Monte?.

En anteriores capítulos, expliqué cómo existen lugares en la Tierra que poseen fuerzas increíbles, que son invisibles, con campos magnéticos muy poderosos, con vórtices, etc… (como las Líneas LEY por ejemplo), que podrían poseer la capacidad de crear portales estelares y vórtices a otros universos. En numerología, el nº 33, representa la máxima expresión de la conciencia. El Monte Hermón, está situado en el paralelo 33 norte, que está a una latitud de 33º al norte del ecuador terrestre.  Si seguimos el paralelo 33, hasta el punto exacto opuesto en el globo terrestre, es decir, en las antípodas del Monte Hermón, nos situaríamos exactamente en el punto exacto donde cayó el ovni más famoso que se conoce,  el del caso Roswell, localidad de Nuevo México (EE.UU).

Esto no es casual, los ángeles caídos (seres de otros mundos), saben perfectamente donde aparecían, lo que hacían y cómo lo hacían, y conocían perfectamente las fuerzas que rigen nuestro planeta. Si creyéramos que todo lo que ha ocurrido con las civilizaciones antiguas, y con la evolución, y los paralelismos de las creencias y las religiones… son simples casualidades, deberíamos replantearnos hacer de la casualidad una ciencia exacta. Pero como no lo es, y obviamente todo lo acontecido no es casual, debemos preguntarnos, ¿tiene algún significado que aparecieran los seres de otros mundos, en puntos tan determinados, siguiendo unas pautas y coordenadas tan específicas, y con su aparición, repentinamente hubo un salto cuántico evolutivo, que se construyeran ciudades enormes orientadas a los mismos lugares del cielo, etc?.

Ellos sabían que gracias a nuestra evolución como especie, llegaría el momento que empezaríamos a encajar diversas piezas del puzle, a darnos cuenta que no es casual, que existe un motivo en todo lo que hacían. Sabían que conoceríamos y comprenderíamos la geometría de la Tierra, que tendríamos la capacidad de razonar con lógica, y nos estaban legando directrices para decirnos que no estamos solos, pero que aún no estamos preparados para algo más.

Tanto en el Libro de Enoch, como en la Biblia, los ángeles caídos actúan en oposición directa a la voluntad de dios, cruzándose con los humanos. En el Génesis 6, Moisés escribió: “Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas, había gigantes en la tierra en aquellos días, los hijos de Dios tomaron a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos. Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre”.

Los Manuscritos del Mar Muerto son una colección de 800 escritos de origen judío, escritos en hebreo y arameo, por integrantes de la congregación judía de los esenios (secta judía establecida a mediados del siglo II a.C.). Datan de los años 150 a.C. hasta 70 d.C. En esos manuscritos, se encontraba el Libro de Enoch, no considerado canónico y sí apócrifo (libros o autores sagrados que no se incluyen dentro del canon de la Biblia). Este libro, es muy importante, porque se narra de forma específica el contacto con seres de otros mundos, cómo esos “dioses” o “ángeles”, eran realmente intermediarios de conocimientos. Enoch, muestra de forma detallada y cronológica todo aquello que vivió en primera persona. Detalla lugares, nombres, hechos, actos, revelaciones, conversaciones, consecuencias, habla siempre en primera persona, y resalta siempre que fue él quien vio todo lo que narra, que nadie se lo contó, ni son historias que escuchó.

En uno de esos manuscritos, también se narra el nacimiento de Noé. Ese pergamino es conocido como el Manuscrito de Lamec (el nieto de Enoch), quien llevaba varios meses fuera de su hogar, y cuando regresó, descubrió que su mujer estaba encinta. Su mujer jura que no ha estado con nadie, y no ha sido tocada por ningún otro hombre. Lamec no la cree, así que acude a su padre Matusalén, quien cree en la versión de los dos. Así que Lamec acude a su abuelo Enoch, quien le dice, que su esposa ha sido inseminada por los dioses y que debe aceptar al hijo que lleva dentro, porque va a ser la nueva generación de la raza humana. El hijo que nacerá por obra divina se llamará Noé. Este hecho relatado por Enoch, narra cómo los “dioses”, se mezclaron con la raza humana.

La mujer de Lamec, le confiesa y le perjura que no ha sido tocada por ningún otro hombre, pero Enoch, le dice que ha sido inseminada por los dioses (no dice por dios en singular). Enoch, le está realmente diciendo, que su esposa, ha mantenido relaciones con los ángeles caídos, que tienen aspecto de hombres, pero no pertenecen a la raza humana. Sí fue tocada por otra persona, pero incluso la esposa de Lamec, era conocedora que no era un hombre terrestre, sino un hombre de las estrellas.

Matusalén vivió 969 años, Noé 950 y Lamec 777. La Biblia pretende enfatizar con estas cifras, que la vida del hombre se hará más corta a medida que éste se aleje de Dios. Cuanto más fiel, más tiempo se vivirá, más inmortal se hace uno. Hay que reseñar que en esa época, no existía un concepto de vida tras la muerte, y por tanto, de una recompensa en el más allá. Dios premiaba a los fieles aquí, en la Tierra y en vida. Los números expresan una idea, un mensaje.  Adán murió a los 930 años, es decir, 1.000 (el nº de dios) – 70 (el nº de la perfección).

NOTA: Por su pecado, Adán no pudo alcanzar el número de Dios (en el capítulo Post Redux I, El Árbol de la Vida, expliqué cuál fue el verdadero pecado de Adán, elegir la sabiduría y el conocimiento, a cambio de la inmortalidad). 

Enoch vivió 365 años (nº de días del año solar), que indican una vida completa. De Enoch no se dice que murió, como los otros patriarcas, sino que anduvo con Dios, y que desapareció porque Dios se lo llevó, fue arrebatado y llevado a los cielos por un carro de fuego. Enoch narró cómo estuvo en los cielos:

“Vi los parajes de las luces y los pañoles que guardan los rayos y los truenos. Vi el nacimiento de todas las aguas de la tierra y el nacimiento de los abismos. Vi el sillar fundamental de la Tierra, y vi los cuatro vientos que sustentan la Tierra y la fortaleza del firmamento. Vi los vientos del cielo que sustentan y mueven el disco del Sol y todas las estrellas. Vi los vientos que arrastran las nubes sobre la Tierra. Vi los caminos de los ángeles, y en el confín de la Tierra vi la fortaleza del firmamento sobre ella. Vi un abismo insondable con columnas de fuego celestial, y vi que las columnas de fuego caían hacia abajo y no podía sondearse su profundidad ni su altura. Después de este abismo, vi un lugar donde no existía la fortaleza del firmamento, ni la tierra firme abajo, ni el océano. Allí no alentaba ni siquiera un pájaro; era un lugar desierto y temeroso. Allí vi siete estrellas como siete montañas terribles. Cuando pregunté qué era aquel lugar, el “ángel” me dijo: “Éste es el confín donde terminan el cielo y la Tierra”. Y pasé adelante hasta llegar a un lugar donde no había nada. Y había en él un fuego que llameaba, inextinguible, y aparecía cortado por abismos sin fondo en donde se precipitaban grandes columnas de llamas…”.

Enoch narra de forma precisa, cómo los “ángeles” enviados por los dioses, le llevaron en un “carro de fuego”, que al elevarse escupe “lenguas de fuego”. El artefacto tenía revestimiento antitérmico exterior, parecido al cristal que describe. ¿No sería posible, que Enoch al ver el firmamento por el techo, realmente lo viera a través de una escotilla?. El hombre de esa época, desconocía la existencia de un cristal refractario, cuya transparencia deja ver las estrellas. El mar de fuego que rodea el módulo espacial, hace referencia a la intensa luz solar. Se queda sorprendido por un fuego “inextinguible”, seguramente una llama de fuego alimentada por algún gas de forma continuada.

Dijo ver los pañoles (compartimentos) que guardan los rayos. Los relámpagos son descargas entre nubes de distinta carga eléctrica, formando unos canales de ionización. Cuando estos canales interceptan un accidente del suelo, u otro frente de nubes electrizado, se produce la descarga principal y las “columnas de llamas celestiales”. Hasta que esto ocurre, es como si el potencial del rayo estuviese almacenado en un “pañol”. Obvia decir, que Enoch (y todos los humanos de esa época), desconocían la electricidad, de ahí que describa de un modo rudimentario todo lo que vio. Desconocía que las tensiones eléctricas, pueden alcanzar cientos de millones de voltios. También narra que vio el nacimiento de todos los caudales de la Tierra (solo posible desde las alturas), allí donde no llegan los pájaros, donde el horizonte desaparece, allí donde terminan el cielo y la Tierra.

Es normal que el Libro de Enoch, no se haya incluido entre los escritos canónicos de la iglesia, porque refleja que no existe un dios único, sino que existen muchos dioses que realmente son seres venidos de otros mundos. Muchos son los que atestiguan los textos de Enoch, como en las epístolas canónicas de Judas (6 y 14-16) y Pedro (2:4). También se hacen referencia en los textos de Bernabé y de Justino Mártir (100-165), Atenágoras (filósofo cristiano de Atenas), Tatiano, el Obispo de Lyon, Clemente de Alejandría, Tertuliano, Lactancio, etc…

Abraham vivió 175 años,  (7 x 5 x 5); Isaac 180 años. (5 x 6 x 6) y Jacob vivió 147 años, (3 x 7 x 7). Como interpreta la Cábala, se empieza por el nº 7 (nº de la plenitud) con Abraham, y escalando de dos en dos se llega al nº5 de Isaac y al nº3 de Jacob. Por ejemplo, los 153 peces de la pesca milagrosa de la que habla el evangelio, es el resultado de (10 + 7) x 3 x 3, es decir, la perfección de la Ley de Dios (Mandamientos) + la plenitud de la gracia (nº 7), multiplicados por la máxima perfección de Dios (nº 3). Así que los números que aparecen en la Biblia, no son otra cosa que mensajes, cifras para nada aleatorias.

Enoch nos cuenta en su libro, que Dios se lo había llevado para mostrarle todas las cosas sobre las que debía escribir para que el pueblo supiera lo que estaba bien y lo que estaba mal, y las razones por las cuales se debe andar por el camino recto. Cuando terminó de escribirlo, regresó con su familia y les hizo entrega del libro con las recomendaciones para que siempre lo tuvieran presente, pasándolo de generación en generación. Cuando Dios lo mandó a buscar con un “carro de fuego”, ya no volvió más.

Voy a resumir de todo el manuscrito de Enoch, los acontecimientos más reseñables de forma cronológica. Cómo narra la llegada de los seres de otros mundos, cómo se juntaron con los hombres y las mujeres, cómo desafiaron a su “dios” o jefe, incumpliendo órdenes y las consecuencias. Cómo estos seres, se convirtieron a ojos de los humanos, en ángeles caídos, en repudiados por el jefe supremo por desobediencia.

    • Entonces Shemihaza que era su jefe, les dijo: “Temo que no queráis cumplir con esta acción y sea yo el único responsable de un gran pecado”.

Enoch nos dice el nombre del jefe de todos los “ángeles” (200 en total), que han llegado a la Tierra. Este jefe, sabe el motivo por el que están aquí, las decisiones a tomar, y las terribles consecuencias para los 200.

    • Pero ellos le respondieron: “Hagamos todos un juramento y comprometámonos todos bajo un anatema (significa ofrenda, pero su uso principal equivale al de maldición, en el sentido de condena a ser apartado o separado de una comunidad. Su significado real sería un desterrado o expulsado), a no retroceder en este proyecto hasta ejecutarlo realmente”.

Una vez enterados del verdadero motivo de su misión, deciden apoyarse los unos a los otros, permanecer unidos hasta el final. Los 200 miembros de esta misión, saben que las consecuencias van a ser terribles, que sus actos les llevarán a ser expulsados de sus orígenes, y seguramente, sin posibilidad de poder regresar.

    • Estos son los nombres de sus jefes: Shemihaza, quien era el principal y en orden con relación a él, Ar’taqof, Rama’el, Kokab’el, Ra’ma’el, Dani’el, Zeq’el, Baraq’el, ‘Asa’el, Harmoni, Matra’el, ‘Anan’el, Sato’el, Shamsi’el, Sahari’el, Tumi’el, Turi’el, Yomi’el, y Yehadi’el.

Enoch no solo detalla los nombres de cada uno de los jefes, sino que especifica el rango que tienen jerárquicamente, desde el más próximo a Shemihaza, hasta el ser con menor rango oficial.

    • Todos y sus jefes tomaron para sí mujeres y cada uno escogió entre todas y comenzaron a entrar en ellas y a contaminarse con ellas, a enseñarles la brujería, la magia y el corte de raíces y a enseñarles sobre las plantas. Quedaron embarazadas de ellos, y parieron gigantes de unos tres mil codos de altura, que nacieron sobre la tierra y conforme a su niñez crecieron.

Estos seres de otros mundos, desobedecen una de las órdenes más importantes de su Jefe Supremo, y es mezclarse con otra raza, la raza que domina nuestro planeta en esa época, el ser humano. Muchos textos antiguos, señalan que los “dioses” que vinieron de las estrellas, se sintieron atraídos por las mujeres humanas, y se juntaron. Este acto, en todas las religiones, se ha interpretado como que las mujeres se quedaron embarazadas por obra del Espíritu Santo. Es decir, realmente era la unión de una mortal y un ser superior, que ellos creían que eran “dioses”. Si pensamos con lógica y con el apoyo de la ciencia, es imposible que nadie, absolutamente ninguna mujer, pueda quedar encinta sin unirse físicamente con un hombre.

    • Shemihaza enseñó encantamientos y a cortar raíces. Hermoni a romper hechizos, brujería, magia y habilidades afines. Baraq’el los signos de los rayos. Kokab’el los presagios de las estrellas. Zeq’el los relámpagos. Ar’taqof enseñó las señales de la tierra. Shamsi’el los presagios del sol, y Sahari’el los de la luna, y todos comenzaron a revelar secretos a sus esposas. Asa’el enseñó a los hombres a fabricar espadas de hierro y corazas de cobre, y les mostró cómo se extrae y se trabaja el oro hasta dejarlo listo, y en lo que respecta a la plata a repujarla para brazaletes y otros adornos. A las mujeres les enseñó sobre el antimonio, el maquillaje de los ojos, las piedras preciosas y las tinturas.

En este versículo, se especifica la función y en qué disciplina destacaba cada uno de los jefes. El jefe de todos, enseñó a recolectar, a sembrar y a aprovechar los recursos de la tierra, para obtener más y mejores alimentos, que a su vez, proporcionarían mejor salud a los seres humanos. Otro enseñaba “hechizos y magia”. Seguramente, sus conocimientos avanzados en todos los campos, resultaría mágico y digno de las brujas y magos. El desconocimiento de los seres humanos en esa época era muy grande, así que cualquier fenómeno químico, o de otra ciencia, es normal que fuera tomado como mágico. Otro jefe les enseñó a leer el firmamento, a comprender qué había en los cielos, cómo interpretarlo y obtener beneficio de su comprensión. Otro les enseñó a manejar metales nobles y seminobles, a moldearlos, a utilizarlo como arma para ellos, y a su vez, como adornos para ellas.

    •  Entonces Miguel, Sariel, Rafael y Gabriel observaron la tierra desde el santuario de los cielos y vieron mucha sangre derramada sobre la tierra y estaba toda llena de la injusticia y de la violencia que se cometía sobre ella. Considerando esto, los cuatro fueron y se dijeron: “el grito y el lamento por la destrucción de los hijos de la tierra sube hasta las puertas del cielo”.

Los 200 seres de otros mundos, incumplieron órdenes vitales, como no interactuar con los seres humanos,  no revelarles secretos, no mantener relaciones, etc… así que se convirtieron inmediatamente en repudiados, y enviaron a nuevos discípulos más leales. Estos seres son conocidos como “arcángeles”, que fueron en busca de los “ángeles caídos”. Arcángel significa “Ángel Principal / Ángel Jefe / Capitán de los Ángeles”. La Biblia habla que hay siete arcángeles, aunque se menciona el nombre de sólo tres: Miguel (Apocalipsis 12:7-9), Gabriel (Evangelio S. Lucas 1:11-20; 26-38) y Rafael (Tobías 12:6, 15). Pero aquí, Enoch revela el nombre de un cuarto, Sariel, es el ángel encargado de los espíritus de los hombres que pecan.

    • Tú has visto lo que ha hecho Asa’el, como ha enseñado toda injusticia sobre la tierra y revelado los secretos eternos que se cumplen en los cielos, y lo que ha enseñado a los humanos Shemihaza, al que tú habías dado la facultad de gobernar sobre sus compañeros. Ellos han ido hacia las hijas de los hombres y se han acostado con ellas y se han profanado a sí mismos descubriéndoles todo pecado. Luego, estas mujeres han parido en el mundo gigantes, por lo que la tierra se ha llenado de sangre e injusticia. (Gn 6:4,5,11).

Sariel, Miguel, Rafael y Gabriel, “ven la injusticia cometida sobre la Tierra” y llevan la causa de los humanos ante Dios. Los ángeles caídos se habían unido con mujeres y habían engendrado gigantes (Nefilim, pueblo de gigantes o titanes que se mencionan en el Génesis 6:4 y en el Libro de los Números 13:33) que llenaron la tierra de opresión, explotación y violencia (relato expuesto en Génesis 6:2-5). A los seres nacidos de “dioses” y mujeres terrenales, se les denominaba “gigantes”.

    • Entonces el Altísimo, Grande y Santo habló y envió a Sariel al hijo de Lamec. Y le dijo: “Ve hacia Noé y dile en mi nombre: “escóndete, y revélale la consumación que viene, pues la tierra entera va a perecer, un diluvio está por venir sobre toda la tierra y todo lo que se encuentre sobre ella perecerá”.

Los dioses, ante la ignominia que suponen los actos de sus 200 enviados, deciden castigar a todos, y exterminarlos. El arcángel Sariel, se dirige a Lamec, el padre de Noé, y la persona que fue a preguntar a su padre Matusalén y a su abuelo Enoch, sobre el embarazo místico de su esposa. ¿Es casualidad que el elegido por el Jefe Supremo de los seres de otros mundos, eligiera a Lamec para ser salvado de lo que iba a acontecer, persona que pertenecía al linaje y la familia directa de Enoch, la persona que fue elegida también por ellos, para que viera con sus ojos quiénes eran, de dónde provenían, y a quien desvelaron diversos secretos?. Obviamente, no es casualidad.

    • Ante esos sucesos, Enoch había sido ocultado y no había ningún humano que supiera dónde fue escondido, ni dónde están ni qué le sucedió. (Génesis 5:24). Enoch hacía todas sus acciones con los “Vigilantes” y pasaba sus días con los santos.

Enoch desapareció de la Tierra durante bastantes días. Muchos le buscaron, ya que era una persona respetable e influyente, pero nadie sabía nada sobre su paradero en un perímetro my amplio. Se dice que todo ese tiempo que pasó desaparecido, estuvo al lado de los seres de otros mundos, de los dioses que venían del cielo.

    • Les hablé a todos ellos y todos temieron y se espantaron y el temblor se apoderó de ellos. Me suplicaron que elevara una petición por ellos para que pudieran encontrar perdón por sus pecados y que la leyera en presencia del Señor del cielo. Fui y me senté junto a las aguas de Dan, en la tierra de Dan, al sur del Hermonín, a su lado occidental y estuve leyendo el libro donde anoté sus peticiones, hasta que me dormí. He aquí que me vinieron sueños y cayeron sobre mí visiones hasta que levanté mis párpados a las puertas del palacio del cielo y vi una visión del rigor del castigo. Y vino una voz y me dijo: “Habla a los hijos del cielo para reprenderles”. Cuando desperté fui a ellos. Todos estaban reunidos juntos y sentados llorando, en la Fuente del llanto que está entre el Líbano y Senir, con los rostros cubiertos.

Enoch, cuando regresó de su estancia con los dioses, se dirigió a los 200 hombres, y las noticias y el mensaje que les llevó, les hizo sentir miedo, tanto que suplicaron a Enoch que cuando estuviera nuevamente delante del Jefe Supremo, les llevara las súplicas de perdón y diversas peticiones. Describe cómo nuevamente el Jefe Supremo le envía con otro mensaje, y especifica el lugar donde ocurrieron los hechos, y el estado anímico del grupo.

    • Vigilantes: “yo escribí vuestra petición y en una visión se me reveló que no será concedida nunca y que habrá juicio por decisión y decreto contra vosotros, que a partir de ahora no volveréis al cielo y por todas las épocas no subiréis, porque ha sido decretada la sentencia para encadenaros en las prisiones de la tierra por toda la eternidad”.

Enoch les comunica en primera persona la decisión tomada por el Jefe Supremo. La sentencia es permanecer en la Tierra por siempre, desterrados, expulsados y repudiados por su raza.

    • ¿Por qué habéis abandonando el cielo alto, santo y eterno, os habéis acostado con mujeres y profanado a vosotros mismos con las hijas de los hombres y tomado esposas como los hijos de la tierra y habéis engendrado hijos gigantes?. Vosotros que fuisteis santos espirituales viviendo una vida eterna, os habéis manchado con la sangre de las mujeres y habéis engendrado con la sangre de la carne y como los hijos del hombre habéis deseado después carne y sangre como aquellos que mueren y perecen.

El hecho que los hombres de la estrellas, se hayan emparentado con mujeres terrenales, supuso un agravio irreparable para toda la raza. Seguramente, la escasa evolución que presentaba los seres humanos, al unirse con genes muy superiores, supuso la “contaminación” de esa raza avanzada, creando seres involucionados, procreando seres imperfectos para ellos, pero que significó un salto evolutivo esencial para nosotros.

    • Vosotros estabais en el cielo pero todos los misterios no se os habían revelado. No habéis conocido sino un misterio indigno y en el endurecimiento de vuestro corazón lo habéis comunicado a las mujeres y por ese misterio ellas y los hombres han multiplicado el mal sobre la tierra.

Aún viniendo de mundos muy avanzados, se especifica que los seres que vinieron a la Tierra, no poseían un conocimiento pleno. Sí eran seres con amplios saberes en muchos campos y disciplinas, pero dan a entender, que el conocimiento está jerarquizado, se debe ir subiendo escalones en el status para ir adquiriendo y tener acceso a conocimientos vetados a estratos inferiores. Y ellos, enseñaron muchos de esos misterios y conocimientos, a una civilización totalmente involucionada en ese momento, impropia y no merecedora del alcance de dichos conocimientos.

    • Después me llevaron a un sitio cuyos habitantes son como el fuego ardiente, pero cuando desean aparecen como humanos. Me llevaron a la casa de la tempestad, sobre una montaña cuya cima tocaba el cielo, y vi las mansiones de las luminarias y los tesoros de las estrellas y del trueno, en los extremos del abismo donde están el arco de fuego, sus flechas y carcaj, la espada de fuego y todos los relámpagos. Luego me llevaron hasta las aguas de vida y hasta el fuego del occidente, el que recogió todas las puestas de sol. Llegué hasta un río de fuego cuyas llamas corren como agua y desemboca en el gran mar que está al lado del poniente. Vi grandes ríos y llegué a una gran oscuridad y hasta donde ningún ser carnal camina. Vi las montañas de las tinieblas de invierno y el sitio hacia donde fluyen todas las aguas del abismo; y vi la desembocadura de todos los ríos de la tierra y la desembocadura del abismo.

Este versículo, describe cómo Enoch presenció diferentes lugares de nuestro planeta, inalcanzable e imposible que se pudiera hacer por uno mismo, debido a las limitaciones y desconocimiento de nuestro planeta. Utiliza palabras grandilocuentes, denotando que todo lo que está viendo era inimaginable si no se hace desde el cielo, y que era la primera vez que lo veía, tanto él como toda la humanidad. Las tinieblas de invierno son cordilleras nevadas, quizá el Himalaya. El sitio donde fluyen todas las aguas del abismo, hace referencia a mares u océanos, donde desembocan todos los ríos. Es muy impactante cuando dice “llegué a una gran oscuridad donde ningún ser carnal camina”. Esta zona solo puede hacer referencia al Espacio, allí donde la tonalidad azulada del planeta desaparece, dando paso a la oscuridad más absoluta, allí donde el ser humano jamás llegó, ni se imaginaba poder estar.

    • He aquí los nombres de los santos ángeles que vigilan: (Ap 8:2). Uriel, uno de los santos ángeles, llamado el del trueno y el temblor; Rafael, otro de los santos ángeles, el de los espíritus de los humanos; (Tb 12:15). Ra’u’el, otro de los santos ángeles, que se venga del mundo de las luminarias. Miguel, otro de los santos ángeles, encargado de la mejor parte del la humanidad y del pueblo; (Dn 10:13,21, 12:1; Judas 9; Ap 12:7). Sariel, otro de los santos ángeles, encargado de los espíritus de los hijos de los hombres que pecan en espíritu. Gabriel, otro de los santos ángeles, encargado del paraíso, las serpientes y los querubines (Dn 8:16, 9:21; Lc:1:19,26) (Gn 3:24; Ex 25:18-22; Ez 10:4-5). Remeiel, otro de los santos ángeles, al que Dios ha encargado de los resucitados.

Los tres arcángeles aceptados por la Iglesia Católica (se cree en los otros cuatro, pero dicen no saber los nombres reales), son Gabriel, Miguel y Rafael. Enoch, nos dice cómo se llaman los siete arcángeles y su función. Estos siete son los ojos de Yahveh, que recorren toda la Tierra.” (Zacarías 4:10b). Enoch, desapareció en los cielos, un caso muy parecido al profeta Elías, uno de los personajes más misteriosos de la Biblia.

¿Ángeles custodios?. ¿Ángeles de la guarda?. ¿Ángeles caídos?. ¿Arcángeles?. ¿Estamos ante diferentes personajes alados o simplemente a seres de otros mundos, que el ser humano representa con alas, para atestiguar que tienen la capacidad de volar?. Seres de otros mundos que supuestamente actuaron mal, y seres encargados de restablecer el bien, una lucha que aún hoy continúa, y que librarán una batalla final llamada Armagedón.

¿Será esa lucha la de un solo individuo representando al Bien (Dios), contra un solo individuo representando al Mal (Satanás)? o ¿será una guerra cruel y destructiva, procedente de los cielos, entre seres de otros mundos?.

 

En Busca de los Dioses (Episodio I)

¿Estamos ante una Eugenesia Cósmica?. La eugenesia, defiende la mejora de los rasgos hereditarios humanos, mediante diferentes intervenciones. Las metas perseguidas han variado entre la creación de personas más sanas e inteligentes y el alivio del sufrimiento humano. Los medios antiguamente propuestos para alcanzar estos objetivos, se centraban en la selección artificial, mientras los modernos se centran en el diagnóstico prenatal y la exploración fetal, la orientación genética, el control de natalidad, la fecundación in vitro y la ingeniería genética. La eugenesia cósmica, es la responsable del genocidio de razas y culturas consideradas inferiores, de la extinción masiva de homínidos y pueblos, para dar paso a una especie híbrida mejorada. La selección artificial de seres humanos, fue sugerida desde épocas muy antiguas, por Platón. ¿Es el ser humano actual, el resultado de un proceso similar?. ¿Somos creaciones artificiales, en constante cambio y modificación por seres de otros mundos?.

Desde el comienzo de este blog, he analizado documentos, construcciones, textos, religiones, agroglifos, biología, acontecimientos históricos, profecías, mitos, etc… en busca de pruebas empíricas, que corroboren, o por lo menos, que nos den indicios, de la existencia de vida más allá de nuestro planeta. Todos los datos que encuentro, analizo y reflexiono de la forma más objetiva que puedo, siempre me llevan a la conclusión, que existen demasiadas pruebas que no se pueden obviar. ¿Eran los dioses que aparecen en las leyendas de civilizaciones antiguas, seres que provenían de otros mundos?.

La Biblia nos dice: “haremos al hombre a nuestra imagen y semejanza”, empleando el plural, como si la frase surgiera de una conversación entre varias personas, no de un Dios único que hubiera dicho: “haré al hombre a mi imagen y semejanza”. Y, ¿cómo podrían otros seres hacernos a su imagen y semejanza?, sin el poder Creador, dador de vida, del que carecemos como simples mortales, la única manera que tendrían sería mediante modificaciones genéticas, manipulando el genoma, para crear una evolución rápida de la especie, con la capacidad de “tirar a la basura”, aquellos errores , que provoquen que la especie se encamina donde no se desea, y con el poder de reparar ese error genético, para crear una especie homo inteligente y avanzada. Esto explicaría los saltos cuánticos, evolutivos e inexplicables, de tantas especies homínidas, que se desconocen su evolución y su procedencia (lo que llaman comúnmente como eslabón perdido, un eufemismo para decir que no tienen ni idea de la procedencia de esa especie).

Hay pruebas bajo tierra, en los cielos, dentro de nosotros, en textos de diferentes idiomas, en los campos, en pueblos abandonados, en pequeñas islas, en nuestras ciudades, en cada religión, en cada descubrimiento y avance científico, en grabaciones, en mitos transmitidos desde las primeras generaciones de hombres, de tribus que desconocen la tecnología, pero conocen estrellas que no pueden ser vistas por el ojo humano, porque sus “dioses”, les dijeron que estaban allí. Si existe un Dios Todopoderoso, ¿todo su poder se ha centrado solo en nosotros, en supervisar la vida de cada persona, sus actos (para castigarle o perdonarle), nuestros designios y destino, y tener abandonado el resto del Universo?. No tiene sentido, así que busquémoslo.

En Tortuguero (Tabasco – México), se encuentran las ruinas de una ciudad maya, datada entre el 900 a.C. y el 250 a.C. Allí, se encontraron varios escritos mayas. Estos jeroglíficos, se basaban en un lenguaje y un sistema de escritura totalmente desarrollado. David Stuart, experto en glifos mayas, descifró en abril de 2.006, unas inscripciones en el monumento 6, considerado por muchos, la mayor prueba de la profecía maya que anuncia el “fin de los tiempos” para el 21 de diciembre de 2.012.

El análisis de todo el Monumento 6, muestra que su objetivo principal, es el relato sobre los sucesos que ocurrían mientras gobernaba B’ahlam Ahau. El Monumento 6 no dice que se vaya a terminar el mundo, señala el fin de un ciclo y la llegada de otro. La nueva Era, estaría a cargo de un nuevo Señor, Bolon Yookte K’uh (Dios de los Nueve Pasos). El calendario dice, que ese día, los dioses volverán a la Tierra. Los glifos, realmente dicen; “descenderá glorioso el dios Bolon Yookte”. Este Dios creó la inteligencia humana.

El calendario maya empieza el 11 de agosto del año 3.114 a.C. Pero en ese año, los mayas aún no existían. ¿Por qué el calendario maya empieza a contar desde esa fecha?. Según el libro Chilam Balam, (Balam significa Brujo o Mago, y Chilam es el título que se daba a la clase sacerdotal que interpretaba los libros y la voluntad de los dioses),  el 11 de agosto del 3.114 a.C., fue el día que el camino de las estrellas bajó del cielo, y los 13 dioses descendieron a la Tierra. Esta, es una referencia directa, de que alguien del exterior, vino a nuestro planeta. Los 13 dioses, pueden hacer referencia a las 13 calaveras de cristal (que comenté en el capítulo “Ooparts”), donde reside el conocimiento que aún no poseemos, y que una vez todas las calaveras estén unidas, se desvelarán secretos que cambiarán nuestra mentalidad, y el concepto que tenemos del mundo, del Universo, y de nuestra existencia.

Es común encontrar en todas las religiones existentes, la idea de que la civilización, tendrá un tormentoso final. En el caso de la Biblia judeocristiana, en su último capítulo, en el Libro de las Revelaciones, se narra que un ángel del Señor, se le apareció al apóstol Juan en la isla de Patmos (Mar Egeo, Grecia), y le reveló algunas visiones del futuro, donde Dios regresará a la Tierra el último día, para juzgar a toda la Humanidad. Ese día, aparecerán los ángeles sobre la Tierra, que castigarán a los seres humanos, desatando terremotos, tempestades, y terribles catástrofes.

En 1.947, se encontraron en unas cuevas del desierto de Judea, cerca de 900 documentos, conocidos como Los Manuscritos del Mar Muerto. De todos esos manuscritos, hay uno, llamado El Manuscrito de la Guerra, que describe con gran detalle, una futura guerra apocalíptica entre las fuerzas de la luz, contra las fuerzas de las tinieblas.

Es un antiguo plano del arte de la guerra escrito en la época de Cristo, por los Esenios, una tribu judía que se remonta a la época de Esén (hijo adoptivo de Moisés y nieto de Aarón), y supone una guerra entre los Hijos de la Luz, liderados por el Arcángel Miguel, y los Hijos de la Oscuridad,  guiados por Belial (hijo del Infierno). Habla de 7 batallas que nos llevarán irremediablemente al fin del mundo.

Hace 75.000 años, en Indonesia, erupcionó el volcán Toba, que provocó un cambio climático que casi extingue a la raza humana. Lo más peligroso de este tipo de erupciones, es el polvo volcánico que se queda atrapado en la atmósfera, haciendo la función de un escudo que no deja penetrar los rayos del Sol, enfriando el planeta. Si perdura mucho tiempo esa situación, los organismos vivos desaparecen. Las plantas no harían la fotosíntesis por la falta de luz solar, la vegetación moriría, los animales que dependen de ellas morirían por falta de comida, y el ser humano se vería abocado a su desaparición. Todos los organismos vivos se extinguirían.

Cuando se da una situación de este tipo, un suceso catastrófico que reduce drásticamente la diversidad de las especies, se denomina cuello de botella genético. El homo sapiens (es decir, nuestra especie), ha sufrido este fenómeno en dos ocasiones, donde la población mundial se redujo a unos 3.000 homo sapiens solamente, prácticamente al borde de la extinción. Estos patrones se han ido sucediendo a lo largo de la Historia de la Tierra. Ha habido cinco extinciones masivas, donde la especie dominante se extinguió, desde organismos marinos, hasta los dinosaurios. ¿Y la especie “homo” por qué ha logrado sobrevivir?.

La especie humana,  en su desarrollo, repentinamente, realizó un salto cuántico. De estar en cuevas, a pasar a construir pirámides y ciudades enormes. De ir a caballo, a pisar la Luna en menos de 100 años. Estos saltos evolutivos tan enormes, son imposibles en un proceso normal. ¿Son estos acontecimientos casuales?, o ¿existe una intervención exterior, para que la especie “homo”, evolucione más rápidamente, por motivos que aún desconocemos?. Esta intervención exterior, vendría dada por dos factores fundamentales: 1.- extinciones masivas de seres humanos (guerras, enfermedades, cataclismos, etc…) y 2.- mediante modificación genética.

En la Biblia, aparecen acontecimientos, que analizados detalladamente, revelan hechos de esta índole. Diluvios, pueblos devastados, inundaciones, etc. Y en ellos, se sugiere, que se hace porque el ser humano es imperfecto. ¿Puede ser que las modificaciones genéticas, para un desarrollo evolutivo más acelerado, no dieran los resultados esperados, y decidieran exterminar ese “error”?. ¿Cuántos eslabones perdidos, aparecen en el árbol genealógico homínido?. Siempre que se encuentra una especie homínida nueva, que no concuerda con ninguna otra que conocemos, los expertos no saben dónde ubicarla realmente, cómo surgió, de quién evolucionó, y simplemente, ramifican otra rama para insertarla en el árbol, solo para que esté catalogada, pero es una especie condicional, no sujeta a conclusiones definitivas y concluyentes.

NOTA: En el capítulo dedicado al Arca de Noé, se detalla y analiza la intervención exterior de ese Diluvio Universal, cuál era el plan final, y qué representa realmente el arca.

Cuando ocurre una catástrofe natural, de proporciones épicas, que sesga la vida de miles de personas, se han filmado, o se ha informado a la prensa, o las autoridades, de avistamientos en esos puntos concretos, un día antes, o el mismo día del suceso, de luces o aeronaves no identificadas, que sobrevolaban la zona. ¿Es esto simple casualidad, o estamos ante un control de población exhaustivo, planificado, para unos intereses o una finalidad que no comprendemos?. Desde hace años, el ser humano, está intentando, en proceso de estudio y experimentación, modificar el tiempo, poder crear lluvias en zonas donde apenas llueve, poder controlar tormentas y tornados. Si el ser humano, ya lo está intentado, ¿no sería probable, incluso lógico, que seres de otros mundos, con la capacidad tecnológica de modificar el espacio-tiempo, posean también la tecnología y los conocimientos para alterar un planeta, provocando tsunamis, erupciones volcánicas, diluvios, sequías, terremotos, etc..?.

El tsunami del 26 de diciembre de 2.004, en Indonesia, causó 240.000 muertes. Un par de días antes, muchas personas de la zona donde llegó el tsunami, alertaron al periódico “India Daily“, de numerosos avistamientos de luces sobrevolando el mar donde se originó el terremoto, antes de producirse, y en el momento que se produjo. Algunos teóricos, sostienen que esas luces, aparecen determinadas por la fricción de las placas tectónicas. Es lo que se conoce como “luces de terremotos“, un fenómeno aéreo luminoso, similar en apariencia a una aurora boreal, que aparece en el cielo sobre o cerca de áreas de actividad sísmica o erupciones volcánicas. Son especialmente visibles por la noche. Existen varias teorías que tratan de explicar este fenómeno, aunque es un completo misterio para la ciencia. Es decir, si fuera un hecho natural, que surge por el fenómeno en sí, no se sabe por qué sucede, no hay una teoría plausible, solamente existen conjeturas. ¿Por qué?. Porque es más fácil atribuir esas luces a hechos naturales, que confirmar o sugerir, que son luces artificiales, de objetos que desconocemos, y da la casualidad, que siempre aparecen cuando ocurre un cataclismo.

En marzo de 2.010, erupcionó  el volcán Eyjafjallajökull (Islandia), lo que llevó al cierre del espacio aéreo sobre la mayor parte del norte de Europa,  alterando los planes de viaje de millones de pasajeros. Momentos después de la erupción, las cámaras de la cadena de informativos  Sky News, canal de televisión de 24 horas de información, captó una imagen de un extraño objeto volador en forma de “V”, entre la columna de humo y ceniza. Estas son las imágenes en pleno directo, que pudo ver todo el planeta.

Se rodaron muchísimas imágenes de esta erupción volcánica, y muchas de ellas muestran un objeto suspendido sobre el volcán. Analizadas las imágenes por expertos en imágenes de video, han corroborado que no corresponden a aves, que no saben decir qué es, pero evidentemente, las aves, ante el humo tóxico, las expulsiones de lava, el calor excesivo, en definitiva, ante el peligro real para su supervivencia, ningún ave volaría por esa zona, y menos un conjunto de aves tan perfectamente sincronizado en “V”.

Desde la antigüedad, siempre que han ocurrido catástrofes naturales, se han divisado objetos en los cielos inexplicables, y más, si tenemos en cuenta que, siglos atrás, el ser humano no tenía aún la tecnología para volar. Entonces, ¿por qué esa dualidad “objeto en los cielos-catástrofe”, desde tiempos remotos?. Obviamente, tiene que existir un nexo entre ambas, no puede ser casual.

El 14 de abril de 1.561, en la localidad de Nüremberg (Alemania), a la salida del nuevo día, y según las declaraciones de los testigos al Nüremberg Gazette, aparecieron unos tubos, que parecían cañones. En ese instante, los objetos, empezaron a librar una batalla en los cielos. Uno de esos testigos, el arquitecto austríaco Hans Glaser, reprodujo en un grabado de madera, lo que él observó esa mañana.

Esta octavilla es la que apareció, y narra las declaraciones de los testigos, y del propio Hans Glaser: “Fue vista «por muchas personas, varones y mujeres». Eran «esferas» de color rojo sangre, azulado y negro, o «discos anulares», cerca del Sol, «tres por ejemplo en fila / a veces cuatro en cuadrado, y también algunas solas / y también se han visto entre esas esferas algunas cruces de color sangre». Había también «dos grandes tubos» (o tres)… «en cuales pequeños y grandes tubos / estaban de a tres / también de a cuatro y más esferas. Y todos ellos comenzaron a pelearse entre sí». El fenómeno duró aproximadamente una hora. Luego «todo ello como ofuscado por el Sol / cayó a la Tierra desde el cielo como si todo ardiera / y con gran vapor desapareció poco a poco sobre la Tierra». También se vio, bajo las esferas, una figura alargada, «igual que una gran lanza negra».

Existe otro caso muy parecido, en la misma época, pero esta vez ocurrido en la ciudad de Basilea (Suiza). En una octavilla elaborada en agosto de 1.566, por Samuel Coccius (estudioso de las Sagradas Escrituras), donde se representa un fenómeno acaecido en dicha ciudad el día 7 del mismo mes.

En el momento de la salida del Sol «se vieron en el aire muchas esfera negras que hacia el Sol / se desplazaban con gran rapidez y celeridad / y también volviéndose unas contra otras libraban disputa / tornándose algunas rojas y fogosas / y luego se consumieron y disolvieron».

¿Qué significado podemos darle a estos acontecimientos?. En una época, donde no existían artefactos que volaran, es más, ni siquiera nadie se plantearía imaginarse o inventarse haber visto una lucha en los cielos, y menos aún, que muchas personas, en una misma localidad, detallaran los mismos hechos. ¿Qué sucedió ahí arriba?. ¿Por qué una batalla?. ¿Debemos los humanos temer una supuesta invasión, o por el contrario, sería muy beneficioso un contacto real para nuestros designios?. ¿Es posible que existan civilizaciones pacíficas que intentan salvaguardar nuestro planeta, y otras más exterminadoras, que devastarían nuestros recursos y la vida en la Tierra?.

Enrico Fermi, fue un físico italiano conocido por el desarrollo del primer reactor nuclear y sus contribuciones al desarrollo de la teoría cuántica, la física nuclear y de partículas, y la mecánica estadística. En 1.938 recibió el Premio Nobel de Física, por sus trabajos sobre radioactividad inducida y es considerado uno de los científicos más destacados del siglo XX.

En 1.950, Fermi se encontraba trabajando en Los Álamos. Durante un almuerzo con tres colegas del laboratorio (Emil Konopinski, Edward Teller y Herbert York), se pusieron a hablar sobre la posibilidad de viajar a la velocidad de la luz, de la propulsión de las naves espaciales y de vida extraterrestre. Entonces, Fermi planteó la pregunta: ¿Dónde están todos?. Fermi estimó que la Tierra tenía que haber sido visitada desde hace mucho tiempo por civilizaciones extraterrestres, y estas visitas habían sido una constante. Aquí nació la famosa “Paradoja de Fermi”.

La paradoja, puede resumirse en la creencia común de que el Universo posee numerosas civilizaciones avanzadas tecnológicamente, combinada con nuestras observaciones que sugieren todo lo contrario, es paradójica sugiriendo que nuestro conocimiento o nuestras observaciones son defectuosas o incompletas. Es decir, la paradoja de Fermi, es la aparente contradicción entre las altas estimaciones de la probabilidad de la existencia de civilizaciones extraterrestres, y la falta de pruebas a favor o en contacto con tales civilizaciones.

Años más tarde, en 1.961, el astrónomo y pionero de la búsqueda extraterrestre (SETI), Frank Drake, postuló una fórmula mundialmente conocida como la ecuación de Drake. Todo empezó ante la pregunta: “¿Cuántas civilizaciones extraterrestres pueden existir en la galaxia que puedan comunicarse con nosotros?“. La ecuación que Drake creó es la siguiente:

N = R*· fp · ne · fl · fi · fc · L

  • N es el número de civilizaciones en la galaxia con las que podemos esperar comunicarnos.
  • R es el ritmo de formación de estrellas en nuestra galaxia (estrellas formadas cada año).
  • fp es la fracción de esas estrellas que tienen planetas.
  • ne es el número medio de planetas rocosos en la ecosfera de la estrella (la zona en la que puede desarrollarse la vida como la conocemos).
  • fl es la fracción de esos planetas en los que se desarrolla la vida.
  • fi es la fracción de los planetas con vida en los que se alcanza la inteligencia.
  • fc es la fracción de las civilizaciones inteligentes que pueden y quieren comunicarse.
  • L es el número de años de “vida” de una civilización que puede y quiere comunicarse.

En el capítulo “Los Círculos de las Cosechas (Parte II)”, señalé que, Frank Drake, envió junto a Carl Sagan, un mensaje desde el radiotelescopio de Arecibo en 1.974, para la búsqueda de seres inteligentes en la galaxia. Esta es la explicación que dio Carl Sagan, en su mítica serie Cosmos, sobre la ecuación de Drake:

Cada persona,  puede poner los parámetros que considere oportunos en la fórmula. Es una ecuación que se puede hacer de manera personal, según tus creencias, conocimientos, intuiciones, etc.

En 1.961, cuando se creó la ecuación, a Frank Drake le salía como resultado unas diez civilizaciones en toda la galaxia. En 2.004, revisando algunos de estos valores, Drake estimó que el nº de civilizaciones, podrían ser de 10.000. Incluso si pusiéramos valores muy bajos, más conservadores, el resultado sería de dos civilizaciones.

Los valores que Drake puso en 1.961, a cada parámetro de la ecuación, fueron los siguientes:

– R* = 10 (estrellas que se forman cada año).
– fp = 0.5 (la mitad de las estrellas tienen planetas).
– ne = 2 (nº planetas capaces de desarrollar vida en las estrellas con planetas).
– fl = 1 (todos los planetas capaces de desarrollar vida lo hacen).
– fi = 0.01 (el 1% de éstos desarrollan vida inteligente).
– fc = 0.01 (el 1% de las civilizaciones pueden y quieren comunicarse).
– L = 10.000 años (una civilización mantiene su capacidad y voluntad de comunicarse durante 10.000 años).

¿Por qué los valores van cambiando?. Porque obviamente, en 1.961, no teníamos la tecnología, ni los conocimientos que ahora poseemos. El estudio del Universo, de exoplanetas, de estrellas, de galaxias, el envío de sondas, el Hubble, etc… hacen que los valores cambien constantemente.

Drake eligió dar un valor de 1 para fl, es decir, consideraba que el 100% de los planetas capaces de albergar vida la albergan. Y esto, no es realmente así, debido al principo antrópico. El valor de fl más aceptado, está estimado en 0.33. El principio antrópico, indica que cualquier teoría sobre la naturaleza del universo, debe permitir nuestra existencia como seres humanos y entes biológicos basados en el carbono en este momento y lugar concretos del universo. Si se cambia cualquiera de las constantes sin dimensiones, que determinan el comportamiento relativo de las fuerzas fundamentales del Universo, no estaríamos aquí.

Si tú, te has preguntado alguna vez, ¿por qué existes?, es porque se han dado las condiciones necesarias, precisas e indispensables, para que tú te estés haciendo esa pregunta como ser inteligente que eres, sin importar la probabilidad, por muy pequeña que sea ésta, de que exista vida en el resto del Universo.

Siguiendo con los valores dados por Drake a su ecuación, respecto al parámetro fi, Drake consideró que un 1% de los planetas que desarrollan vida, llegan a tener vida inteligente. Este dato, en mi opinión es elevado y bastante optimista. Drake, en sus observaciones al cosmos, y todos los datos que poseía a mediados del siglo XX, consideraba que la mayor parte de las estrellas eran enanas rojas,  que emiten poca radiación ultravioleta, haciendo que el ritmo de evolución en ese planeta, fuera un ritmo lento. El valor actual estimado para fi es  0.0000001.

En el parámetro L, solo nos podemos poner a nosotros como ejemplo. Nuestra civilización, tiene la capacidad de enviar ondas de radio, o naves al espacio desde hace muy poco tiempo, y más, si hablamos en tiempo del Universo. Es decir, apenas llevamos tiempo buscando, para poder encontrar rastros de otros mundos. También hay que considerar, que somos una especie autodestructiva. Así que, ¿cuánto tiempo vamos a conseguir permanecer en este planeta sin destruir todo lo que hemos creado, y por supuesto, sin destruirnos a nosotros mismos?. Drake le daba un valor de 10.000 años. ¿Permaneceremos pasado ese tiempo?.

El resultado N, con los datos de Frank Drake, es un dato bastante pesimista. Es decir, sólo en contadas galaxias, es probable que exista alguna civilización, con la capacidad y tecnología para comunicarse y que quiera hacerlo, y en la mayoría del Universo, ni siquiera eso. La especie humana, sí está intentando comunicarse con otros planetas, el problema es, que no sabemos con cuál. Las señales enviadas, se hace por “corazonadas”, por “intuición” y cálculo de probabilidades.

Realmente, esta ecuación no puede ser experimentada. Por otro lado, aunque se demostrara de algún modo que N = 0.00001, ¿significa esto que deberíamos dejar de tratar de comunicarnos?. Mi opinión es que no debemos, nunca, dejar de buscar. El principal objetivo del ser humano, como especie inteligente, es su supervivencia, y será inevitable si queremos permanecer, conquistar otros mundos, abandonar nuestro planeta.

Nuestra generación no deberá hacerlo, ni seguramente muchas otras generaciones futuras, pero llegará el momento, por falta de recursos, porque hayamos destruido nuestro planeta, porque el sol se apague, porque una amenaza exterior nos obligue, o simplemente porque el ser humano, desde sus comienzos, lleva implícito en sus genes descubrir, conquistar, explorar… pero llegará el amanecer que, por primera vez, ningún ser humano contemplará, y el silencio se apodere de todo.

¿No es lógico pensar, que si existen otros mundos habitados, quieran descubrir otros planetas aptos para su supervivencia, y estudiar sus características, qué tipo de seres y especies coexisten, y cómo poder ser parte de él?. Para poder vivir en un planeta que no es el tuyo, lo primero que hay que hacer es comprender el funcionamiento de ese planeta y su entorno, toda su complejidad, sin ningún tipo de errores, porque no habría vuelta atrás posible.

¿Estamos destinados a ser los dioses para otros mundos?.