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La Verdad sobre el Arca de Noé

Se estrena a nivel mundial la película “Noah” (Noé), donde en un mundo asolado por los pecados humanos, Noé, un hombre pacífico que sólo desea vivir tranquilo con su familia, recibe una misión divina, construir un Arca para salvar a la creación del inminente diluvio. Todo comienza cuando, cada noche, Noé tiene el mismo sueño, las visiones de muerte provocada por el agua, seguidas de nueva vida en la Tierra. Para poder salvar a su familia, Noé empezará a construir una sólida embarcación dirigida por Dios.

Esto es lo que la mayoría conoce de Noé, y que en su Arca, entraron todo tipo de especies de animales, poniéndose a salvo de la destrucción y del fin del mundo. Pocos conocen que Noé era viticultor, y una noche, se excedió bebiendo su propio vino, cayendo inconsciente. Sus hijos Cam y Set lo encuentran desnudo y se lo llevan. esa noche, Noé tuvo su primera visión del diluvio.

Y Dios dijo a Noé: “Hazte un arca de madera de gofer; harás aposentos en el arca, y la calafatearás con brea por dentro y por fuera. Y de esta manera la harás: de trescientos codos la longitud del arca, de cincuenta codos su anchura, y de treinta codos su altura. Una ventana harás al arca, y la acabarás a un codo de elevación por la parte de arriba; y pondrás la puerta del arca a su lado; y le harás piso bajo, segundo y tercero “. (Genesis  6:14-16)

Ernest Mayr, uno de los taxonomistas  más importantes del mundo, afirma que existen más de 30.000.000 de especies de animales en el mundo, y que en aquella época, se conocían más de un millón, donde la inmensa mayoría son capaces de sobrevivir en el agua, por lo que no necesitarían ser salvados ni ser custodiados en el Arca. La mayoría de las especies que existen son marinas, no terrestres. Noé consiguió meter en el Arca a millones de especies en tan sólo siete días, cuando hubiera necesitado más de treinta años.

Si nos regimos por lo que dice el Levítico y el Deuteronomio, y sumamos, ganado, aves, etc… que especifican debe llevar consigo Noé al Arca, el número de animales baja considerablemente a unos cientos. Entonces, ¿para qué le hizo Dios levantar una nave tan grande como el Titanic?

El Dr. Morris y el Dr. Whitcomb en su libro “El Diluvio del Génesis“, afirman que no más de  35.000  animales necesitaron refugiarse en  el Arca. Una vez dentro del Arca, había sólo ocho personas (Noé y su esposa, sus tres hijos Sem, Cam y Jafet, y las respectivas parejas de éstos), para alimentar y para mantener las condiciones salubres a todos los animales. Sin embargo, varios científicos han sugerido que los animales puedan haber entrado en un tipo de inactividad. Se ha dicho que en casi todos los grupos de animales hay una indicación de una habilidad latente de hibernar o por lo menos de entrar en un estado de letargo. Quizás estas habilidades se intensificaron de forma sobrenatural durante este período. Con sus funciones corporales reducidas a un mínimo, la responsabilidad de su cuidado se habría reducido grandemente.

Existen en las antiguas civilizaciones historias sobre un diluvio universal.

Mito Griego: cuenta cómo Zeus, decidió destruir a los humanos con un diluvio, y prometió al resto de dioses  que crearía una nueva raza de seres perfectos. Prometeo, avisó a Deucalion de los planes de Zeus, y éste escapó con su mujer, Pyrrha, en un arca, que al décimo día encalló en una montaña.

Mito Chino: El hombre que se salvó del diluvio, se llamaba Un-Wah.

Mito Hawaiano: Quien se salvó de la inundación se llamaba Nu-U, nombre muy parecido al de Noé.

Mito Escandinavo: El héroes, en esta ocasión, escapa del diluvio con su esposa en un gran velero llamado Bergalmer.

Mito Mexicano: El héroe se llamaba Coxcox, quien junto a su esposa Xochiquetzal, escapó del cataclismo e un enorme barco, después de haber sido avisado por un ser divino, quien le dio instrucciones para construir un barco.

Mito Tolteca: Cuentas como en tiempos ancestrales, la Tierra experimentó fuertes lluvias, donde el agua cubrió toda la tierra y las montañas más altas. Sólo consiguieron salvarse unos pocos humanos. Los supervivientes, tenían miedo de que ocurriera otro diluvio, así que decidieron protegerse, refugiarse, construyendo una torre enorme para salvarse de las futuras inundaciones.

El problema que tenían, es que esos humanos hablaban lenguas diferentes y no conseguían entenderse unos de otros, por lo que se separaron y fueron a varias partes del mundo. esta historia es muy parecida a la Torre de Babel.

La ciencia, sabe exactamente cuánta agua hay en los océanos y mares, cuánta hay en los casquetes polares, en las rocas y en la atmósfera. La Biblia dice que diluvió durante 40 días y 40 noches, aún así, si esto fuera cierto, es imposible que se hubieran cubierto los continentes. También apunta la Biblia, que mucha de ese agua provino de aguas subterráneas, manantiales y géiseres. Aún tomando todo esto como cierto, sería siendo imposible. Es más, si toda esa agua existiera realmente, el suelo que pisamos, serían arenas movedizas, lodo, barro… y no podríamos caminar. Habría tanto vapor de agua en la atmósfera, que no podríamos respirar y la presión atmosférica nos aplastaría los pulmones. Los géiseres, liberan grandes cantidades de sulfuro, totalmente nocivos para la vida en nuestro planeta.

Estos son sólo unos pocos datos para comprender y darse cuenta, que aquello que se nos enseñó sobre este acontecimiento, es imposible. Ahora bien, ¿existió realmente el Arca? Y si fuera así, ¿qué llevaba en su interior? ¿existió Noé? ¿Es posible que viviera 950 años?

En 1.947, dos pastores beduinos encontraron unos rollos de pergaminos en una gruta de la cueva de Qumrán, a orillas del Mar Muerto (Cisjordania). Estos pergaminos son más conocidos como los Manuscritos del Mar Muerto. Datan del 250 a.C., y en ellos se encuentran los textos más antiguos en lengua hebrea del Tanaj o Antiguo Testamento.

En uno de esos manuscritos se narra el extraño nacimiento de Noé. Ese pergamino es conocido como el Manuscrito de Lamec. Lamec era un pastor, que descubre que su mujer está encinta, cuando él llevaba fuera desde hace muchos meses. Su mujer jura que no ha estado con nadie, y no ha sido tocada por ningún otro hombre.

Lamec acude a su padre Matusalén, quien le dice que no puede ayudarle, ya que cree a los dos. Así que Lamec va a ver a su abuelo (el padre de Matusalén), que se llama Enoch, quien le dice que su esposa, ha sido inseminada por los dioses y que debe aceptar al hijo que lleva dentro, porque va a ser la nueva generación de la raza humana. El hijo que nacerá por obra divina se llamará Noé.

Matusalén vivió 969 años, Noé 950 y Lamec 777. ¿Cómo puede ser posible que un ser humano viva esa cantidad de años? Yo creo que la Biblia quiere enfatizar con estas cifras, que la vida del hombre se hará más corta a medida que éste se aleje de Dios. Así que, cuanto más fiel le seas, más tiempo vivirás. Hay que reseñar que en esa época, no existía un concepto de vida tras la muerte, y por tanto, de una recompensa en el más allá. Dios premiaba a los fieles aquí, en la Tierra y en vida.

Los números no explican una cantidad sino una idea, un mensaje.  Adán murió a los 930 años, es decir, 1.000 (el nº de dios) – 70 (el nº de la perfección). Por su pecado, Adán no pudo alcanzar el número de Dios. Hay unas cifras que hay que tener muy en cuenta para comprender las edades de muchos personajes bíblicos.

Enoch vivió 365 años (como el nº de días del año solar), que indican una vida completa. Dios premia su fidelidad de otra forma. De Enoch no se dice que murió, como los otros patriarcas, sino que anduvo con Dios, y que desapareció porque Dios se lo llevó.

Abraham vivió 175 años, es decir, 7 x 5 x 5; Isaac 180 años. es decir, 5 x 6 x 6 y Jacob vivió 147 años, es decir, 3 x 7 x 7. Como interpreta la Cábala, se empieza por el nº 7 (nº de la plenitud) con Abraham, y escalando de dos en dos se llega al nº5 de Isaac y al nº3 de Jacob. Mientras estos primeros nº disminuyen, aumentan progresivamente los nº multiplicados: 5, 6, 7.

Por ejemplo, los 153 peces de la pesca milagrosa de la que habla el evangelio, es el resultado de (10 + 7) x 3 x 3, es decir, la perfección de la Ley de Dios (Mandamientos) + la plenitud de la gracia (nº 7), multiplicados por la máxima perfección de Dios (nº 3). Así que los números que aparecen en la Biblia, no son otra cosa que mensajes, cifras para nada aleatorias.

El Diluvio no duró 40 días y 40 noches como dice el Génesis. Noé construye su Arca en pleno desierto, siguiendo las instrucciones de Dios, quien le dio las medidas exactas de tan colosal construcción. La longitud del Arca era de trescientos codos; anchura cincuenta codos; altura treinta codos. Es decir, 150 metros de largo, 25 metros de ancho y 15 metros de altura. Un codo correspondía a 45 centímetros (la longitud desde el codo hasta la punta del dedo corazón). Así que el Arca tenía las medidas de un trasatlántico. ¿Cómo pudo Noé, sus tres hijos y sus mujeres, construir semejante embarcación en pleno desierto y sin los conocimientos de ingeniería necesarios?. Por lo visto, tardaron cien años en construir el Arca.

El Arca se llama “Teba“, que en hebreo significa “caja o compartimento”. Los hebreos poseían una palabra específica para barco, pero no la utilizan para describir el Arca. Es decir, el Arca realmente no era una construcción navegable, sino que era una caja rectangular sin quilla, arcos o apoyos en la popa y otros elementos esenciales para la mar.

Esta caja rectangular sería totalmente incontrolable en los mares tempestuosos, y seguramente se habría dado la vuelta repetidamente. Parece evidente, que la leyenda de la gran inundación, fue manipulada y modificada por los primeros sacerdotes hebreos para satisfacer sus propósitos.

Hay cientos de leyendas e historias, de diferentes culturas y religiones que hablan también de un Diluvio, donde el Diluvio es el medio para detener el crecimiento geográfico y para empezar de nuevo. Como ya comenté en un capítulo anterior, existe el famoso poema épico de la Epopeya de Gilgamesh, cuyas tablillas se descubrieron donde estaba asentada la antigua Biblioteca de Babilonia, en Nínive.

El nombre sumerio del héroe de esta epopeya es Ziusdra, como el utilizado en el Poema de Atrahasis, el acontecimiento original del diluvio. Utnapishtim es el nombre acadio o semita para el héroe y como tal, es el héroe del Poema Gilgamesh, la versión semita mejor conocida de la historia del diluvio.

En los textos sumerios, la palabra usada para el Arca es “Magurgur” (nave muy grande), y en los textos acadios y semitas, a ese Arca se le llama “rabitu elippu”. Las traducciones tradicionales describen a la nave como un cubo exacto, con una altura, longitud y ancho de 120 codos. Puesto que el codo acadio era de 20 pulgadas (46 centímetros), la nave sería un cubo perfecto de 200 pies (72 metros) en cada lado. Este diseño es totalmente no práctico para una embarcación.

El año 601 de la vida de Noé, el 1er día del 1er mes, las aguas se secaron y el Arca se detuvo sobre el Monte Ararat (Armenia).

El Diluvio es el inicio de un mundo nuevo, una nueva creación, donde se salva el justo. 40 días y 40 noches, como los 40 años de los judíos en el desierto (como analicé en el capítulo del Maná), como las 40 noches de Moisés en el Monte Sinaí, como los 40 días que el profeta Elías peregrina, como el profeta Jonás que anuncia la destrucción de Nínive 40 días antes, como los 40 días de permanencia de Jesús en el desierto para luchar contra las tres tentaciones, etc. Las interpretaciones numéricas son abundantes.

Noé distingue entre animales puros e impuros, determinado por su mayor o menor utilidad para el hombre, desde el punto de vista alimentario y para el sacrificio. ¿De cuánto espacio disponía Noé para albergar animales? Hay diferentes versiones del nº de celdas, que van desde 360 hasta 900. Según el Talmud, Noé vivía en las cubiertas superiores, más anchas y cómodas; los animales en las inferiores, pero el segundo puente se reservó para almacenar heno para los rumiantes. La cantidad necesaria para todo el año del Diluvio llegó a ocupar 146.000 codos cúbicos.

Cuando el Diluvio se desata, las aguas suben 15 codos (8 metros). Esto indica que es imposible que el Arca fuera un barco, porque no hubiera resistido esa fuerza. El Arca (en hebreo tdbah, el mismo término usado más tarde para la cesta en la que Moisés fue depositado sobre las aguas del Nilo), se habría hundido. Realmente, el Antiguo Testamento utiliza para el Diluvio la palabra “mabbul“, que es un término técnico que indica una parte del mundo, el océano celeste. Con el Diluvio vuelven a unirse las dos partes del mar y la Cábala, precisa que eran siete (nº de la plenitud) las puertas de las que surgía el agua.

Esta es la historia que nos han contado, y realmente yo me pregunto. ¿Cómo puede ser que hoy en día, todavía se crea y no se cuestionen estos hechos?. Personas que mueren al cumplir casi un milenio, un Arca como refugio de la raza humana y de los animales. ¿Cómo va a ser posible que unas pocas personas reúnan todas las especies sobre la faz de la Tierra?. Hay que empezar a interpretarlo todo, buscar un significado y un sentido a todo. No siempre lo verdadero es lo más verosímil, pero tampoco puede ser lo más incoherente.

Noé es un nuevo linaje puro en todas sus generaciones. Dios envió el diluvio por la maldad y corrupción del hombre. Dios no está contento con las imperfecciones constantes del ser humano. Por ejemplo, Dios destruye Sodoma y Gomorra por este motivo. En aquella ocasión, sólo salva a Lot y su familia. Dios envía a dos mensajeros divinos para salvarlos de la destrucción total por el pecado de los sodomitas. Y cuando toda la familia huye rumbo a Soar, la mujer de Lot mira hacia atrás y es convertida en una estatua de sal. ¿Por qué Dios salva a Lot y su esposa, y después hace esto?. Frente al castigo de Dios, no hay otra posibilidad que ser alcanzado o huir, no existe la alternativa de contemplar su destrucción. Lot y su familia no son dignos de mirar atrás.

He comentado varias veces, que existen muchas pruebas que evidencian que ha habido vida demasiado avanzada e inteligente en nuestro planeta hace miles de años. Tecnología u objetos que se denominan oopart (out of place artifact), literalmente “artefacto fuera de lugar”. Algunos son las piedras de Ica, el planeador de Saqqara, las lámparas de Dendera, mapa de Piri Reis, etc…  que ya analizaré en futuros capítulos. Son esculturas, inventos, herramientas, tecnología que se utilizó por una determinada civilización, pero que por la época de esa civilización y sus posibilidades, era imposible que pudieran inventar determinados artilugios o que conocieran algunas ciencias (astronomía, matemáticas…), fuera de su alcance y conocimiento.

Ahora bien, si realmente hemos sido ya visitados por esos seres superiores, que nos ayudaron a avanzar tecnológicamente, a enseñarnos a edificar, a leer los cielos, comprender los ciclos, etc… y lo hicieron en todo el planeta, es muy razonable que diferentes civilizaciones antiguas, separadas por miles de km y sin ninguna posibilidad de haberse conocido, hayan construido las mismas edificaciones, tengan relatos parecidos sobre dioses que bajan de los cielos, hayan conseguido transportar bloques de piedra que pesaban toneladas, crearan calendarios exactos o conocieran estrellas o galaxias fuera del alcance del ojo humano, solo visible con un potente telescopio, herramienta que no poseían.

Si todas las culturas narran un diluvio, pudo ser que ese Diluvio existiera, pero no aconteció como cuentan. ¿Pudo ser el Diluvio una forma de erradicar imperfecciones biológicas de la Tierra, y así volver a empezar en un punto con una raza más avanzada y perfeccionada? Muchos escritos hablan que la raza humana estaba en constante involución. Imaginemos que nosotros, tenemos el potencial de viajar a otros lugares lejanos y descubrimos un planeta habitado, pero aún muy lejos de nosotros en cuanto a inteligencia. ¿No intentaríamos acelerar el proceso evolutivo para acondicionar ese planeta y crear nueva vida inteligente? Me gustaría que se reflexionara sobre esta pregunta.

Imaginemos que al observar la vida en ese planeta, nos vieran bajar de los cielos, y les enseñáramos nociones básicas de diferentes conocimientos, por muy básicos que fueran para nosotros, para ellos sería un adelanto evolutivo abismal. Si viéramos que están estancados y hubiera que eliminar aquellos seres involucionados, ¿cómo haríamos para quedarnos con los más avanzados e inteligentes y deshacernos del resto?. La respuesta es, con armas de gran poder destructivo o con catástrofes naturales. Y nosotros, ahora mismo, poseemos la capacidad de utilizar ambas opciones.

Ahora bien, hay que construir una nave para que la información genética que queremos que sobreviva, no desaparezca, tanto de animales como de seres humanos. ¿Qué es más fácil, meter en un “Arca” dos ejemplares de todas las especies sobre ese planeta, o tener la información genética de ese ejemplar? La información genética (que hoy día podemos manipular, controlar y crear), se almacenaría en pequeños tubos de ensayo, y lógicamente, entrarían todas las especies del planeta en un Arca. Y este Arca, no tendría que ser como un trasatlántico. Así que el Arca realmente sería un Banco de ADN, un Banco de Datos.

No hay que olvidar, que las tablillas de la Epopeya de Gilgamesh, dice claramente: “Debes custodiar la semilla de toda cosa viviente”. Especifica que debe ser la semilla, ¿su ADN?

¿Cómo es posible que diferentes civilizaciones crearan pirámides señalando la misma constelación (Orión)? ¿Cómo es posible que estén situadas en sitios estratégicos del planeta? ¿Cómo es posible que tribus indígenas de África, Asia y América tengan rituales adorando a seres que bajan de los cielos con escafandras, y que han pasado de generación en generación? ¿Cómo es posible que hoy día no consigamos saber con exactitud cómo han conseguido edificar ciertos monumentos? ¿Cómo es posible que el interior de las pirámides se iluminara con luz eléctrica? ¿Cómo es posible que conocieran estrellas que no son visibles a simple vista de forma tan exacta? ¿Cómo es posible que el ser humano haya dado saltos evolutivos tan extremos?. Hay demasiados interrogantes para no tomárselo a broma.

La Biblia dice: Entonces Dios dijo, “hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza”. Analicemos la frase detenidamente. Aparece la palabra “Dios” en singular, para después decir “Nuestra imagen” en plural. Es decir, existen varios “dioses” conversando (también en el Corán aparece así especificado). ¿No puede ser posible que esos supuestos dioses que bajan de los cielos sean seres humanos? ¿No puede ser posible que al ver la involución aún de la especie, decidieran acelerar el proceso evolutivo y hacerlos a su imagen y semejanza? No es ninguna locura, es más, esta teoría entra dentro de una lógica más apabullante que todo lo que nos cuentan las escrituras.

Hay que intentar reflexionar, darle un significado más amplio a nuestro mundo, a aquello que nos quieren decir nuestros antepasados, a remitirnos a la pruebas, a lo tangible, pensar que no estamos solos en un Universo tan extenso, que la vida es el fin del cosmos, en cualquier rincón donde se den las condiciones idóneas para la vida. ¿No es más lógico pensar que hay más vida ahí fuera a pensar como ley divina unos escritos que no tienen sentido alguno?

Para clonar a una persona, solo necesitamos el 5% de su información genética. ¿Cómo es posible que la raza humana, la más avanzada que existe, contenga toda la información primordial y básica en un 5% del total? ¿Y el 95% restante? Pues es sólo basura genética, que realmente no influye, Y esto es ciencia, no son invenciones.

Y lo más curioso, es que existe un gen llamado HAR1, que nos distingue y diferencia realmente de todos los animales. Muchas veces hemos oído aquello de, el ser humano comparte con el delfín, el chimpancé, más del 90% de su información genética. Pero el gen HAR1 sólo lo posee el ser humano, y nadie sabe cómo ha llegado ahí. Los genes evolucionan, mutan, menos el HAR1, que permanece inalterable. ¿Cómo ha llegado hasta ahí?

HAR1 significa “Región Humana Acelerada 1“, y esto es porque se trata de un gen que afecta de forma directa en la evolución de nuestro cerebro, y lo hace de una forma muy rápida, demasiado rápida para la evolución.

El chimpancé, cuyo genoma se secuenció completamente en 2.005, puede compararse con el nuestro de forma literal en un 96% de su extensión, y de ella, el 99% de sus genes son idénticos a los nuestros. Es decir, de los 3.000 millones de pares de bases que forman nuestros genes, 2.970 millones son idénticas a los del chimpancé, y únicamente 30 millones de pares de bases han sufrido cambios desde que nuestros dos linajes se separaron, hace 6 millones de años.

Esto significa  que chimpancés y humanos únicamente se diferencian en unos 200 — 300 genes. La gran diferencia la ha marcado el HAR1.

David Haussler, director del Centro de Ciencia Biomolecular e Ingeniería de la Universidad de California (CBSE), dijo: “aunque todavía no podamos explicar la influencia de este descubrimiento, saber que hay un nuevo gen que influye en el desarrollo del cerebro, nuestro órgano más específico, es apasionante”.

La duda que surge sobre el origen de este gen, es que no sabemos realmente su funcionamiento, su momento de desarrollo, cómo se implantó en nuestro código, pero sí se sabe que desde que está presente, el grosor de la corteza es el triple que en nuestros antecesores. Gracias al HAR1 nuestro cerebro está más desarrollado y tiene más funciones que en cualquier otro animal.

Si una raza superior quisiera dejar un mensaje que jamás desaparezca a una civilización, podría elegir edificaciones, escritos, conocimientos, etc.. pero el mejor sitio es el ADN, la información genética. Siempre va con nosotros, tiene cabida miles de millones de bytes de datos, se puede comprimir la información en modo de mensajes cifrados, pasa de generación en generación. ¿Es este el motivo por el que el 95% restante pensemos que es basura genética? Si un día llegáramos a descifrar todo el genoma humano, ¿podríamos encontrar mensajes ocultos?

¿Es el HAR1, la modificación que se consiguió implementar en los antiguos homínidos como los Neandertal y Cromañón, dando  lugar al Homo Sapiens, y dando lugar a ese tan buscado eslabón  perdido? Todas las pruebas científicas, apoyadas por la lógica y la razón, apoyan que la evolución como tal, no es una explicación plausible, ya que se hubieran necesitado miles de millones de años más para llegar a este punto de evolución que nos encontramos actualmente, con un cerebro tan desarrollado, y que debió existir un hecho puntual, que acelerada ese proceso.

Pero no solamente es muy probable y todo apunta a ello, que la inteligencia y el ser humano fue creado por modificaciones genéticas, sino que la propia vida en la Tierra fue creada desde el Espacio.

La mayoría de las personas con las que hablo, tienen dos teorías sobre la evolución: 1.- todo está en manos de Dios y 2.- todo encaja en la evolución. Obviamente, la mayoría de las personas dicen lo que saben, pero no saben lo que dicen.

Nos enseñaron que la vida en la Tierra, surgió a partir de materia sin vida, inorgánica, y que en un caldo primitivo, gracias a la electricidad generada por las tormentas, repentinamente, surgieron proteínas complejas.

La forma de vida más pequeña conocida es la célula. Para la formación de células, se requiere de muchas proteínas, y la proteína más simple que puede concebirse, consta de 239 moléculas. Así que una molécula de proteína, constituye un gran número de aminoácidos y enzimas, que deben unirse en un orden establecido, nada de azar.

El profesor James F. Coppedge (director del Centro de Investigación de la Probabilidad Biológica), calculó la probabilidad para que ocurriera dicho suceso. El resultado era 1:10 elevado a 23, es decir, 1 posibilidad contra 10.000.000.000.000.000.000.000. En ese caldo original, se dio exactamente la probabilidad para que la célula naciera.

Y esa célula, en unas condiciones adversas para la vida, con una atmósfera llena de metano y amoníaco, radiación ultravioleta, etc… y donde el oxígeno sería un veneno mortífero, tuvo la capacidad de reproducirse. Y esto sólo se puede conseguir teniendo una cadena de ADN, por muy simple que fuera esa cadena. Lo fue transmitiendo a generaciones de células, hasta que se formó una bacteria. Una bacteria, ya tiene una función, ya posee información de lo que debe hacer. De la “nada”, del azar más increíble de todos los tiempos, se creó una célula, la cual, por causas increíbles, consiguió transmitir ADN para crear vida “inteligente”, con una función esencial y precisa.

En este punto preciso, es donde la mayoría recurre a la mano de Dios para tener una respuesta, pero esta respuesta no existe, es ilusoria. Dejar todo el peso de la duda a la existencia de un Dios, no es una postura evolutiva.

Me parece realmente llamativo, cómo las personas utilizan los datos, las estadísticas y los números para su propio beneficio, de forma absurda, e interpretan los resultados de forma tan aleatoria.

Pongamos un ejemplo: Vd está enfermo, y el doctor le dice que para poder seguir llevando una vida sana y plena, debe pasar por quirófano. Eso sí, es una operación donde las probabilidades de éxito son de un 90% de salir bien, contra un 10% de salir mal. La gran mayoría, sin dudarlo, se someterán a la intervención, porque ven en esos porcentajes grandes posibilidades de que todo salga correctamente. Esos datos, están plasmando que de cada 100 operaciones, 10 no salen como debería, pero 90 personas lo logran.

Ahora bien, llega la ciencia y los mejores profesores del mundo en su campo, como el profesor Harold Morowitz, físico de la Universidad de Yale, quien calculó la probabilidad de que la bacteria más sencilla, fuera producida mediante modificaciones accidentales, donde el resultado era 1:10 elevado a 100.000.000.000, es decir, un número gigantesco para creer en la casualidad. La probabilidad de que haya ocurrido de la forma como nos lo han contado es totalmente improbable e imposible. Pues bien, aquí, muchas personas piensan que ese 0,0000000000000000000000000000000000000000000001% (y así muchos ceros consecutivos) de probabilidad, se dio claramente gracias a Dios o gracias al azar. Creo que muchos deben replantearse seriamente algunas cosas.

Desde hace décadas, ningún científico serio y honesto acepta que la vida se haya originado por casualidad.

El profesor Fred Hoyle (director de Astronomía Teórica de Cambridge), y el profesor Nalin Chandra (director de Matemáticas Aplicadas de la Universidad de Cardiff), llegaron a la conclusión que, concibiendo o aceptando que el caldo primitivo contuviera 20 aminoácidos esenciales, la probabilidad para producir una sola enzima que funcionara, es de 1:10 elevado a 10N. Antes de que “N”, llegue al número 100, la cantidad de ensayos para producir dicha enzima, habría superado el número de átomos de todas las estrellas del Universo.

Todos estos datos, nos llevan a una reflexión, a una conclusión, que nos dice que la creación de la vida, por muy simple que ésta fuera, es un hecho realmente improbable, demasiado imposible de que surgiera, ni siquiera por azar, en un espacio de tiempo tan pequeño, y en unas circunstancias tan adversas.

Pues mucho de esto es lo que sucede con la evolución, que se necesita muchos más miles de millones de años de evolución para tener el tamaño del cerebro y sus características actuales, y es aquí donde el gen HAR1 cobra gran importancia, porque ese gen, no ha surgido por casualidad, así de repente, sino que es muy probable y teóricamente muy plausible, que este gen se haya inoculado en un homínido para crear una especie superior de forma muy rápida.

Contra la condición inconsciente de decir lo que sabes, existe la cognición consciente de saber lo que dices. (Jorge Palazón 23/03/2.014).

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En Busca de los Dioses (Episodio II)

En el primer versículo del Génesis, se cita a los Elohim, (plural de Eloha), como creadores del cielo y la Tierra. Así que los Elohim, hacen referencia a los dioses, y no a dios, quienes sembraron de vida inteligente nuestro planeta.

La Historia comienza con la civilización sumeria. Un pueblo, que no se sabe de dónde surge. La procedencia de sus habitantes, los sumerios, es incierta, y lo único que existen son hipótesis. Repentinamente, nació una civilización que significó un salto evolutivo abismal, en cuanto a conocimientos, incluso creando la escritura cuneiforme como método de comunicación y legado de esos conocimientos y cultura.

En la ciudad mesopotámica de Nínive, en el río Tigris, Austen Henry Layard encontró los restos de la Biblioteca del Rey Asurbanipal (rey asirio que gobernó el Imperio antes de su caída), donde descubrió cientos de tablillas de arcilla con escritura cuneiforme.  Una vez analizadas por historiadores y lingüistas, determinaron que estas tablillas, además de contener registros del Imperio Asirio, recogían transcripciones de textos mucho más antiguos. Una de esas tablillas es conocida como la Tablilla de Venus de Ammisaduqa.

Y dentro de esta tablilla, encontramos el libro de enseñanzas astrológicas más antiguo del mundo, conocida como Enuma Anu Enlil. Al descifrar su contenido, se descubrió que esta tablilla, registraba 21 años de observaciones astronómicas del planeta Venus, correspondientes al siglo XVII a.C. Estamos ante la colección más completa de datos de observaciones astronómico-astrológicos y presagios de los inicios de la astrología. Dos pequeñas tablas de arcilla, conocidas con el nombre de mul.Apin, son duplicados de textos sumerios, que datan del año 2.340 a.C. La colección contiene datos de observaciones del movimiento del Sol (Schamasch) y de la Luna (Sin). También aparecen  registrados los nombres y años de reinado de los monarcas babilonios, dato primordial para construir una cronología real y exacta de la antigua Babilonia, y poder interpretar los textos y su significado de forma más veraz.

En la parte titulada Venus (Ischtar, la ciudad de Nínive era conocida por el templo dedicado a la diosa Ishtar), no sólo se encuentran las célebres efemérides de 20 años de Venus, sino también abundantes observaciones del resto de planetas, su salida y su puesta, y su conjunción con estrellas fijas. Este dibujo refleja el movimiento orbital de Venus.

La órbita de Venus, está más cercana al Sol que la órbita de la Tierra, así que su velocidad en dar una vuelta completa al sol, es más rápida, por lo que un año venusiano se completa antes que un año terrestre. Esto provoca que desde nuestro planeta, Venus aparezca siempre en la región del cielo en la que se encuentra el Sol (alejándose 47º del Sol como máximo). La diferente velocidad con que recorre su órbita, a su vez, hace que Venus “adelante” a la Tierra una vez cada 584 días, y es en este momento en el que deja de verse al atardecer, y empieza a observarse poco antes de que amanezca. Sin embargo, como las órbitas de Venus y la Tierra están prácticamente en el mismo plano, Venus nos “adelanta” en su órbita pasando entre nosotros y el Sol, haciendo imposible verlo durante unos días. La ocultación del planeta Venus, se produce cada 1.460 años en el mismo punto.

¿Cómo podían conocer estos datos los sumerios?. Estos conocimientos aparecieron con los primeros matemáticos y filósofos griegos, que establecerían las bases del conocimiento del mundo desde un punto de vista científico. Repentinamente, aparece la primera civilización avanzada, salida de ninguna parte, que supone un salto evolutivo abrumador, con conocimientos astronómicos, y capaz de crear una compleja escritura, levantando templos, murallas, y construyendo una ciudad asombrosa. Y nadie sabe cómo.

Hace 75.000 años, erupcionó el Volcán Toba en Sumatra (Indonesia), reduciendo a tan sólo 1.000 parejas reproductoras la supervivencia homínida. En ese preciso instante, tras ser aniquilada el 99% de la población, surge un paso evolutivo que cambiará el planeta para siempre, la separación del linaje simio y del linaje homo. Estos hechos son muy parecidos al famoso Diluvio Universal, donde la imperfección de la raza humana, llevó a Dios (o los dioses), a exterminarlos, para purificar y crear un linaje mucho mejor.

Siempre que ha habido un cataclismo de proporciones épicas, ha surgido un cambio extremo, un salto cuántico evolutivo sin parangón. ¿Utilizaban los dioses (seres de otros mundos), los cataclismos naturales, para destruir los errores genéticos, limpiar el error, y empezar con una raza mejorada, que supone el salto descomunal que encontramos en las pruebas y evidencias?. El fin de ciclo, o del comienzo de una nueva Era, ¿significa que estamos destinados a una extinción masiva de nuestra especie, para solo dejar paso a aquellas personas mejoradas genéticamente sobre la Tierra, con la habilidad y los conocimientos para mejorar nuestro entorno y con una inteligencia superior?. ¿Será esa nueva raza un híbrido humano-alienígena mejorado?.

El Dr. Sir Francis Crick,  Premio Nobel de Medicina en 1.962, fue un físico, biólogo molecular y neurocientífico británico, conocido sobre todo por ser el descubridor de la estructura molecular del ADN en 1.953. Sir Francis Crick, asegura que la vida en la Tierra, fue creada por seres llegados desde un remoto lugar del Universo. Esta afirmación, es la misma hipótesis que aparece relatada ya en las antiguas tradiciones sumerias, entre otras. Sir Francis Crick dijo: “A pesar de que el código genético es casi universal, el mecanismo necesario para estructurarlo es demasiado complejo para haber surgido de un solo golpe”. Según su opinión, los primeros microorganismos, habrían sido “colocados” por una civilización extraterrestre, que habría llevado a cabo su proyecto genético evolutivo hace millones de años. Y esto, lo dice la persona que descubrió el ADN, y quien dio el primer paso, para lo que sería después los avances del genoma humano y la clonación de organismos.

Zecharia Sitchin es el mayor experto del mundo, en la interpretación de inscripciones hititas y de tablillas sumerias, acadias, babilónicas y cananeas, además de los jeroglíficos egipcios, relacionándolos con los libros del Antiguo Testamento, el Libro de los Jubileos y otras fuentes. Sitchin, aborda la historia de la Humanidad y del planeta Tierra, desde una óptica absolutamente distinta a la establecida oficialmente, según los textos sumerios. Estamos ante una de las personas más eruditas de la historia.

En las tablillas sumerias, nuestro sistema solar estaría compuesto de  12 “miembros”; el Sol, la Luna, y diez planetas. El planeta que es el 12º miembro del sistema, recibe varios nombres, Marduk, Nibiru, Barnard, Hercólobus y Ajenjo. Tiene una gran órbita elíptica, como un cometa, y se acerca a nuestra vecindad, entre Marte y Júpiter, cada 3.600 años aproximadamente. La civilización sumeria apareció, sin precedentes, hace 6.000 años, creando una civilización avanzada (en tecnología, artes, estructuras sociales, etc.). En las tablillas más pequeñas, registraban las bodas y divorcios, transacciones comerciales, ofrendas a los templos, tasas, etc. En las tablas más grandes, escribieron literatura (cuentos heroicos, poemas, proverbios) y también los registros históricos y prehistóricos.

Uno de los textos más largos, escrito en varias tablas, es el llamado Enuma Elish o La Epopeya de la Creación , donde nos cuenta la historia como en el libro bíblico del Génesis . La Biblia consiste en muchos libros acompasando sucesos durante milenios, de cómo el cielo y la tierra se crearon, como se desarrolló la vida, de hecho, el relato del diluvio aparece en una tabla mesopotámica miles de años antes que en el Antiguo Testamento. Los dioses que los egipcios veneraban, eran los mismos que los sumerios y los babilónicos adoraban. En las tablillas, se relata con detalle, cómo los seres de otro mundo, en su búsqueda por encontrar mano de obra abundante para extraer el oro que necesitaban, recurrieron a la ingeniería genética mezclando sus genes con el homo-erectus, creando un híbrido entre ellos y el homínido, dando como resultado el homo-sapiens, para utilizarlos como “lulus” (esclavos primitivos).

Por ejemplo, la deidad llamada Ptah , en la mitología egipcia, no era otra que la sumeria Enki , que dirigió al primer grupo que vino a la tierra y lideró con éxito la ingeniería genética que hizo que pasáramos de los homínidos al Homo Sapiens. Su hijo, el “gran Dios” Ra , era el mismo que el Hijo de Enki, Marduk (en Mesopotamia). Thoth , el arquitecto divino y guardián de los secretos de los dioses, conocido en el sumer como Ningishzidda , y así más y más. Los antiguos egipcios hablan del “Planeta del millón de años”, una manera diferente de nombrar al 12º planeta de las tablillas sumerias. Thoth , el arquitecto divino y guardián de los secretos de los dioses, es conocido por los sumerios como Ningishzidda, y a su vez, el dios supremo de América Central, Quetzalcoalt (la serpiente alada), no es otro que el dios egipcio Thoth. La primera civilización en América Central, los Olmecas, de apariencia africana, comenzaron precisamente en el año 3.113 a.C., cuando el mito cuenta que Thoth fue expulsado de Egipto.

En el pueblo de Carnac, en la región de Bretaña (Francia), se encuentran las misteriosas Piedras de Carnac o Alineamientos de Carnac. Este alineamiento megalítico, consta de 2.934 menhires, conformado por 8 km de extensión y 40 hectáreas de superficie, y son más antiguos que  Stonehenge y  las Pirámides de Egipto. Algunos dicen que sirven para señalar enterramientos, pero la complejidad y la perfección con las que fueron hechas, nos dicen que son algo mucho más importante, y su construcción se concibió para otra finalidad. Las piedras de Carnac, son junto con Nazca y la Muralla China, los únicos monumentos capaces de ser vistos desde grandes alturas.

Todo el conjunto está dividido en cuatro secciones o campos. 1.-) Alineaciones de Menec, consta de  1.099 piedras, dispuestas en 11 hileras x 1,2 km. de largo, flanqueado en sus dos extremos por crómlecs (círculos de piedras). 2.-) Alineaciones de Kermario, consta de 982 piedras, en 10 hileras x de 1,2 km también. 3.-) Alineaciones de Kerlescan, consta de 540 piedras, en 13 hileras x 880 metros. 4.-) Le Petit Ménec, consta de 100 piedras x 880 m. Tras analizar fotografías aéreas de la zona de Carnac, se dieron cuenta que la distancia de las líneas, siempre era la misma, y formaban triángulos pitagóricos, representando figuras geométricas en la Edad de Piedra, algo realmente sorprendente, por no decir imposible, ya que no se conocían aún.

Los triángulos pitagóricos, fueron descubiertos hacia el 500 a.C. por Pitágoras. Así que, según este monumento megalítico, anticiparon el descubrimiento de los triángulos pitagóricos 2.000 años antes. ¿Por qué colocaron las piedras de una forma tan precisa?. Por su dimensión, son un indicador espacial perfecto, para alguien que viniera del exterior. La mayoría de las piedras, pesan entre 50 y 100 toneladas, pero hay algunas que llegan a las 300 toneladas. ¿Por qué transportaron las piedras desde lugares lejanos, para colocarlas en ese punto geográfico exacto, y ponerlas en hileras perfectas?. ¿Y para qué?. Están colocadas en filas que se cruzan, formando triángulos, solo visibles desde el cielo. Y hace 4.000 años, ¿qué motivo tendrían para que algo se viera desde el aire?.

Es posible que esa disposición, se hiciera con el propósito de conseguir energía geomagnética, a través de los menhires de granito, haciendo la función de una resonancia de ondas. Estos bloques poseen una cara plana y otra cara cóncava, haciendo que el menhir adopte un sistema de polaridad, siendo la cara plana la energía positiva, y la cara cóncava la negativa, convirtiéndose en conductores de energía subterránea, dirigiendo la energía del interior hacia el exterior.

Esto se debe a que fueron colocados en importantes líneas magnéticas en el eje Norte-Sur y en los campos de energía telúrica (Este – Oeste), creándose un túnel de energía entre los menhires. Es decir, la energía se extrae del suelo, atraviesa el menhir, es atrapada por la atracción de la tierra, dirigiéndose hacia el siguiente menhir. Muchos turistas y expertos que han estado allí, estudiando y analizando la zona, en sus trabajos, hablan de la sensación de una extraña energía que se apodera de ellos.

La disposición de las piedras, no es nada casual, y se hizo con el propósito de alterar la resonancia de su interior. Los menhires, están ubicados en intersecciones de cruce de corrientes subterráneas, aumentando y amplificando su nivel de resonancia. Las piedras de Carnac, están situadas exactamente, en los nodos de energía entre las Líneas Hartmann o Líneas H (es una rejilla electromagnética que crea una radiación que se extiende por toda la tierra a la cual se le denomina Red Global de Radiación), y las Líneas Curry (red de líneas en sentido oblicuo a los puntos cardinales, de mayor tamaño que la red de Líneas Hartmann, orientada diagonalmente con respecto a ésta). Estas líneas, son como paredes invisibles desde la tierra hasta la ionosfera. Es en estos cruces de energía, donde la radiación es más intensa, más notoria y perjudicial, llamándose “puntos geopatógenos”.

Las líneas de Hartmann y Curry, son una serie de líneas cuyo recorrido podríamos asimilar a lo que conocemos por meridianos y paralelos, que recorren todo el planeta. A través de medidores de campos magnéticos, se puede determinar por donde pasa cada una de esas líneas. La confluencia de una línea de Hartmann con una línea de Curry, es la confluencia de dos campos magnéticos. Esta es la razón principal, para que llevaran esas ingentes cantidades de toneladas de piedra hasta ese lugar. ¿Cómo las transportaron?. ¿Cómo podían tener conocimientos tan avanzados?. Es evidente, que esos conocimientos no procedían de ellos, el poder hacer un mecanismo tan complejo, con triángulos pitagóricos, colocados como una rejilla perfecta que puede ser vista desde el cielo como indicador geodésico.

Un misterio parecido, son los moais de la Isla de Pascua. ¿Cómo se erigieron esas figuras?. La mayoría pesan entre 10 y 15 toneladas, pero hay figuras que llegan a medir 20 metros de altura, pesando 50 toneladas. Existen unos 600 moais en toda la isla. ¿Qué pudo llevar a los Rapa Nui, a construir ese tipo de figuras?.  Los ahus (base donde se ubican los moai), están colocados de forma que las estatuas dan la espalda al mar, lo que en principio sugiere que la orientación dominante es la topográfica. Los moais, miran al lugar de donde proceden sus descendientes, y éste lugar, es el Cinturón de Orión y las Pléyades, al igual que ocurre con las Pirámides de Egipto. ¿Cómo puede ser, que en una pequeña y remota isla, se yergan figuras tan grandiosas, orientadas al mismo lugar que otros monumentos de enorme tamaño y misterio?.

Existen muchos textos, pinturas, sellos y documentos, donde se detalla que, las criaturas que venían de los cielos, eran de enormes proporciones, altura desproporcionada, conocimientos muy avanzados, y tecnología desconocida. Todo ello, hacía que fueran considerados dioses, obviamente. Muchas tribus, todavía relatan leyendas de gigantes, y les rinden tributo. Sus antepasados, contaban a las siguientes generaciones historias de seres que llegaron de otros mundos, creando semidioses, hace miles de años. Los aztecas y los mayas, cuentan sus encuentros con una raza de gigantes.

En Nevada (EE.UU), se descubrieron varias decenas de esqueletos, que medían entre 2,30 metros y 3 metros de altura. Ese lugar es la Cueva de Lovelock. La tribu que habitaba esa zona, eran los Paiutes,  que narraban historias de batallas de sus ancestros, contra una raza de gigantes blancos, de pelo rojo, llamados Si-Te-Cah“, que significa “comedores de tule” (planta fibrosa de agua), que  era utilizada por los gigantes, para fabricar balsas y navegar a través del Lago Lahontan. Estos restos, según dataciones de expertos, tienen unos 4.000 años de antigüedad. Se encontraron en la cueva también, gran cantidad de artefactos, como esculturas de piedra, hueso y madera, mocasines y sandalias excesivamente grandes.

¿Es una casualidad, que diferentes civilizaciones, que han pasado a la historia por sus conocimientos avanzados en astronomía, arquitectura, escultura, matemáticas… y que erigieron imponentes monumentos impropios de la época, demasiado perfectos, orientados hacia posiciones en los cielos muy concretas y exactas, cuenten en sus textos la llegada de seres venidos de los cielos y de enorme estatura?. Es imposible que sea casual.

En el Antiguo Testamento, uno de esos gigantes, apareció en el Valle de Elah, hace 2.500 años. Narra, como todas las mañanas, durante 40 días, un gigante filisteo que medía seis codos y un palmo (2,90 metros de altura), desafió luchar a los israelitas. Su nombre era Goliat. Su cota de malla de cobre, pesaba 5.000 siclos (57 kg). Hay que reseñar, que la imagen que tenemos de estos seres tan enormes, lo asociamos con el gigantismo, pero aquellos seres, según los textos, eran ágiles, fornidos, rápidos y fuertes. Es decir, su altura no era una tara o un hándicap, sino que correspondía con la altura normal, la media de su especie.

A las afueras de Israel, en una localidad llamada Tell es-Shafi, un equipo arqueológico encontró un fragmento de un cuenco de cerámica, del año 900 a.C. La excavación se ubica en el lugar de la antigua ciudad de Gath, que la Biblia menciona como la ciudad natal de Goliat.

La historia de Goliat, se podría interpretar como una fábula, pero esta prueba, es una evidencia de su existencia. El arqueólogo Aren Maeir, quien dirigió la excavación, dijo; “Hasta ahora, la mayoría de lo que sabíamos sobre los filisteos, era desde el punto de vista bíblico. Teníamos una visión muy subjetiva, que eran un pueblo de bárbaros, malas personas, no había nada bueno sobre ellos. Con las pruebas arqueológicas que tenemos sobre los filisteos, podemos asegurar que se trataba de una cultura muy rica, dinámica, fascinante y avanzada”.

Charles Darwin, postuló que todas las especies de seres vivos, han evolucionado con el tiempo. a partir de un antepasado común, mediante un proceso denominado selección natural. Pero existen hechos, donde los mayores expertos del mundo, coinciden que la evolución no pudo ser por selección natural. Y esto ocurre con el cerebro del ser humano. En muy poco espacio de tiempo, su tamaño se triplicó, y se desconocen las causas de esta evolución tan rápida.

El equipo del Howard Hughes Medical Institute, liderado por Bruce Lahn, estudió la evolución del cerebro humano. Lahn afirma, que el desarrollo cerebral ha evolucionado mucho más rápidamente en el caso de los humanos que en el de los primates no humanos u otros mamíferos, como consecuencia de un proceso de selección natural único. De hecho, la evolución humana se caracteriza por un incremento drástico del tamaño del cerebro y de su complejidad. La evolución de las aptitudes cognitivas del ser humano, no es por tanto, la consecuencia de una serie de mutaciones accidentales y progresivas,  sino que responde a la intervención de una gran cantidad de cambios en unas condiciones de selección excepcionalmente intensas.      

Sigue diciendo; “La evolución humana, ha necesitado de un gran número de mutaciones que han afectado a un gran número de genes, lo que ha dado como fruto un proceso único realizado en un periodo de tiempo que ha sido mucho más corto de lo habitual, como consecuencia de un proceso selectivo muy diferente con respecto a los procesos habituales de adquisición de características biológicas”.

Y termina afirmando; “El género Homo, apareció hace 2 millones de años. La expansión importante del cerebro comenzó hace aproximadamente medio millón de años, y la aparición de seres humanos anatómicamente modernos surgió hace 150.000 años. Esta rápida evolución se debió a un fuerte proceso de selección genética“. Es decir, los mejores científicos del mundo, afirman después de sus investigaciones, que el desarrollo tan acelerado del cerebro humano, no fue por los cauces normales, ya que se necesitaría muchísimo más tiempo para llegar hasta ese punto. Triplicar el tamaño del cerebro que poseían los homínidos, necesita de una evolución más larga, de una selección natural más progresiva, de unas mutaciones que conllevan más tiempo, con sus errores y aciertos. ¿Y qué nos encontramos?, con una precisión absoluta en las mutaciones, con un desarrollo acelerado perfecto, y con eslabones perdidos, sin saber todas las etapas o escalones, que se han ido subiendo hasta llegar al resultado final.

¿Es el eslabón perdido, la prueba más evidente, de la intervención de otros seres en la evolución del ser humano?. Cuando todas las historias de civilizaciones antiguas avanzadas, narran la historia de seres que bajan de los cielos, todas destacaron por la construcción de grandes monumentos, sin dejar rastro de cómo lo hicieron ni qué tipo de instrumentos utilizaron, todas en lugares muy lejanas unas de otras, en una época donde era imposible que conocieran la existencia entre ellas, todas con paralelismos en sus dioses, sus pirámides, sus conocimientos astronómicos, sus habilidades arquitectónicas, todas con un final desconocido y misterioso, y quienes tomaron su relevo, “olvidaron” esos conocimientos por arte de magia, involucionando en muchos campos técnicos y de conocimientos, solo quedando de esas culturas sus monumentos y asentamientos geográficos.

¿Es todo esto casualidad?. Siempre digo que “no creo en la casualidad”. Si existe algo casual, es porque hay una causa para su existencia. (Jorge Palazón 01/04/2012).