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Gólgota, el Calvario y Muerte de Jesús (Episodio I)

Jesús medía entre 1,81 y 1,83 metros de altura, y tenía 99 cm de torso. En el momento de su muerte, al contrario de la creencia popular de que tenía 33 años, realmente tenía entre 37 a 40 años (error de cálculo de Dionisio, que ya expliqué anteriormente). El calvario de Jesús duró entre 12 y 13 horas.

Cuando Jesús se aparta de todos la noche antes de la crucifixión, para rezar a solas, empezó a sudar sangre. En Lucas 22:24 (hay que recordar que Lucas era médico), se dice: “Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra”. La palabra griega para “agonía”, realmente significa “estar ocupado en un combate”. Así que Jesús, se estaba preparando para soportar acontecimientos realmente crueles, que posiblemente le llevarían a la muerte.

Esta reacción de sudar sangre, es conocida como “hematohidrosis“, donde los vasos sanguíneos de la epidermis, se rompen y se mezclan con el sudor. Esto, ocurre cuando alguien está sometido a gran estrés psicológico y/o ansiedad, pero en un estado muy elevado de las mismas. La angustia mental que Jesús estaba soportando, llegó a tal extremo que su rostro quedó surcado por un sangriento sudor, como lo describe el médico Lucas, el único evangelista que registra el hecho. ¿Qué le pudo provocar a Jesús, un hombre tranquilo, pacífico, una reacción corporal de semejantes proporciones?.

La única respuesta válida a esta cuestión, es que Jesús, por algún motivo, supo el devenir que se le avecinaba, el desenlace que iba a suceder en cuestión de horas, con la llegada del nuevo día, y que se acercaban horas difíciles, donde iba a tener que soportar una gran presión y un severo castigo, fuera del alcance de resistencia para cualquier ser humano, fuera de los límites que un cuerpo puede llegar a soportar. ¿Era Jesús más que un ser humano?

Jesús pasó de 60 pulsaciones a 140, y su presión arterial, de 130 a 210. ¿Cómo sabemos que Jesús pasó a esos niveles hemodinámicos?. Porque está científicamente constatado, que una persona, para llegar a romper los vasos sanguíneos por estrés, esos son los baremos físicos que una persona muestra en el momento de sufrir dicha reacción. Así es como se sintió Jesús, estando a solas en Getsemaní. Sabía perfectamente el duro castigo que le iban a infligir, y aún así, no huyó ni se escondió, simplemente esperó que los acontecimientos que tenían que ocurrir, ocurrieran, seguramente porque era parte de su mensaje, y probablemente, la parte más importante de su mensaje.

Cuando Jesús fue arrestado esa misma noche por las fuerzas romanas, fue llevado a la Casa de Anás, el suegro del Sumo Sacerdote Caifás. Llevaban a Jesús maniatado, descalzos los pies, y conducido con una soga que sujetaba su cuello, como un animal. Eran las tres o cuatro de la madrugada de ese fatídico viernes. Empezaba el día donde todo iba a cambiar para los designios de la humanidad, para el nacimiento de una nueva religión, para el nacimiento de un Mesías reconocido, y para vivir uno de los momentos más convulsos, estudiados, analizados, y misteriosos de nuestra historia, el calvario de Jesús, conocido como la Pasión de Cristo.

En la Casa de Anás, Jesús se acogió al “Derecho de Gentes“, donde los testigos que acudieron a sus sermones, son quienes debían opinar sobre el contenido de los mismos, y no que fueran jueces quienes lo hicieran, únicamente motivados por referencias o rumores, sin haber estado ninguno de ellos en ninguno de sus sermones. Este derecho, también se solicitaba para:

  • La piedad filial
  • El derecho de legítima defensa
  • El respeto a la religión
  • El derecho de paz y de guerra

¿Por qué llevaron a Jesús, entrada la madrugada, a la casa del suegro de Caifás?. Obviamente, lo llevaron a la Casa de Anás para hacer tiempo, ya que las leyes especificaban claramente, que los enjuiciamientos de orden legal, por el procurador responsable, debían comenzar con la luz del día. Así que, ese “juicio” entre las dos o tres de la madrugada, jamás se iba a dar ni tendría validez legal.

Lo que realmente hicieron, fue juzgarle  en un ámbito privado, muy reducido y selecto de personalidades, mientras el organismo oficial que lo iba a someter a juicio al amanecer, estuviera preparado. Anás había convertido a su familia en una gran mafia de la que el propio Anás, era quien manejaba toda la red, extrapolándolo a los tiempos actuales, se podría decir que Anás era una especie de “Padrino”.

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Anás, aunque para los judíos era el Sumo Sacerdote, no ejercía el cargo, ya que lo delegó en su yerno Caifás. Anás era un hombre de creencias agnósticas, así que la figura de Jesús, no le debió de agradar, ya que era el Mesías, el “Rey de los Judíos”. Anás miraba atentamente a Jesús, lo estudiaba, lo analizaba, sin mediar palabra, hasta que empezó a asestarle una serie de preguntas enlazadas sin tiempo a contestar: “¿Eres el Rey de los Judíos? ¿Qué es lo que predicas? ¿Quiénes son tus discípulos?.¿Cuál es tu verdadero propósito?”, etc…

Fue justo en este instante, cuando Jesús se aferró al “Derecho de Gentes”, respondiendo que él, todo lo que ha predicado, con quién lo ha hecho, lo que predica, absolutamente todo, se ha hecho a la luz del día y en público, en templos y sinagogas, sin esconderse, a la vista de todos, por lo que no entendía qué hacía siendo juzgado a esas horas de madrugada, entre las sombras, en privado, sin estar presente toda la gente que ha acudido a sus actos y pueden responder a las acusaciones.

Un enorme silencio se adueñó de la Casa de Anás, quien estaba acostumbrado a que los ajusticiados, respondieran sumisos, con miedo, implorando o rogando el perdón del Poder. Y Jesús, un hombre casi desnudo, ante los hombres más poderosos, con una sóla respuesta evidenció el supuesto conocimiento que de la leyes, poseían los allí presentes. Por este motivo, un guardia golpeó fuertemente a Jesús, rompiéndole el tabique nasal. este sería el primero de una larga lista de golpes que empezaría a sufrir en sus carnes Jesús. Era el comienzo del fin.

Jesús miró al guardia que le había golpeado, y le dijo: ““Si he hablado mal, dime en qué. Y si he hablado bien, ¿por qué me golpeas?”. Anás, un ser déspota y autoritario, se encontró fuera de lugar al presenciar las reacciones de Jesús, y al ver que cada palabra suya y cada acción violenta contra Jesús, no surtía el efecto deseado, envió a Jesús ante Caifás, pero Caifás no tenía autoridad suficiente para ordenar pena de muerte a nadie, por tanto llevó a Jesús ante Poncio Pilato, gobernante romano en Judea, para que decidiera su suerte.

Mientras Jesús estaba delante de Caifás, éste dijo: “conviene que muera uno solo por el pueblo y no perezca toda la nación”. Ante Caifás, Jesús sufrió nuevos daños físicos. Los soldados le cubrieron los ojos, le escupieron en la cara y le golpearon en su rostro de forma constante. (Mateo 26:67, 68; Marcos 14:65 y Lucas 22:63-65). En este “juicio” contra Jesús, estaba presente el amigo adinerado de éste, José de Arimatea, el único que intentó defender a Jesús de todas las acusaciones que se le vertían.

El sanedrín allí reunido, pedía la condena a muerte de Jesús, pero ellos no podían ajusticiarle y necesitaban a los romanos para llevar a cabo tal tarea, ya que las leyes romanas no permitían a los judíos matar a nadie. Por este motivo, llevaron a Jesús con premura a la fortaleza Antonia, donde residía el prefecto de Roma Poncio Pilato. En este punto, ya eran las 06:00 horas de la mañana del viernes 3 de abril.

La premura por ajusticiar a Jesús, venía precedida de que al día siguiente, era el Día de Pascua, y no se podía crucificar a nadie en esa fecha. Al igual que Caifás y Anás, Pilato le preguntó si era el Rey de los Judíos, a lo que Jesús dijo: “Mi reino no es de este mundo. Si fuera de este mundo, mis ministerios lucharían por mi, pero mi reino es la verdad”.

Después de un rato de interrogatorio, Poncio Pilato no encontró algo realmente escabroso para condenarle a muerte, ni tampoco le consideró culpable de los cargos que se le imputaban, pero todos los judíos allí presentes, le empezaron a amenazar con acudir al Emperador Tiberio. Pilato, intentó dar una nueva oportunidad a Jesús al notar que se podrían producir graves incidentes si no se resolvía el juicio en contra de Jesús. Y las escrituras, lo que todos sabemos que ocurrió, porque así nos lo han contado, es que Pilato da a elegir a la muchedumbre, entre salvar a un ladrón llamado Barrabás o salvar a Jesús.

La mayoría de la gente allí congregada, eran sacerdotes y testigos comprados, para llegado el momento, dar falso testimonio contra Jesús. La costumbre de soltar a un prisionero en el Día de Pascua, tenía el propósito de ser un acto de gracia de parte de las autoridades romanas para con los judíos, puesto que fue la fecha que fueron sacados de la tierra de Egipto, por lo que liberar a un judío en esa fecha, era un acto de contrición hacia ellos.

¿Realmente tuvo lugar esta elección, salvar a un hombre acusado de ser un ladrón y de sedición, o salvar a Jesús? Algunos manuscritos sirios del Evangelio de San Mateo, y otros textos de uno de los Padres de la Iglesia (junto con San Agustín y Santo Tomás), llamado Orígenes, nombran a Barrabás como “Jesus Bar Abbas“. Siempre nos han presentado a Barrabás como un miembro de los Zelotes, una corriente judía que quería acabar con la ocupación romana por la fuerza, basándose en la mención de Marcos de que cometió diversos asesinatos en una insurrección. Sin embargo muchos historiadores sostienen que los zelotes, eran un movimiento político-nacionalista que surgió en Israel en el siglo I poco después de nacer Jesús, y fundado por Judas el Galileo. Es decir, Barrabás, no podía ser un zelote porque este movimiento aún no había surgido.

El nombre de Barrabás, está compuesto por “bar” (que significa “hijo de”), y “Abba” (que significa “Padre”). Jesús, cuando hablaba con Dios, le llamaba íntimamente “abba”. Es decir, Barrabás, significa “el Hijo del Padre”. ¿Qué nombre era este? ¿No es más lógico pensar, que Jesús sí fuera llamado “Barrabás” (Bar Abbá), porque era conocido como el “Hijo del Padre”? ¿No es posible, que Pilato, lo que realmente ofreció a la muchedumbre allí congregada, era que eligieran entre Jesús persona o Jesús divinidad? ¿No es más probable, que Pilato quisiera hacer entender a los allí reunidos, que si querían juzgar a Jesús como israelita o a Jesús como Mesías?

Hyam Maccoby, investigador y dramaturgo judío, especializado en el estudio de la tradición religiosa cristiana y judía, ha afirmado que Jesús era conocido como “bar-Abba”, ya que siempre se dirigía a Dios como el Padre en sus oraciones. Así que es muy probable, que cuando los judíos clamaban ante Poncio Pilato para que liberase a Barrabás, lo que realmente estaban demandando era la liberación de Jesús. Nos encontramos ante otra nueva manipulación de las escrituras por parte de la iglesia cristiana, que modificaron y alteraron lo que ocurrió. Pero no sólo es Hyam Maccoby quien afirma este hecho, Benjamín Urrutia, un erudito estadounidense, experto en la Biblia, también se reafirma en lo dicho por Maccoby, asegurando que la elección entre los dos prisioneros es una ficción.

Varios exégetas (personas expertas en extraer significados de textos religiosos), convergen en afirmar que, la gente allí congregada, no comprendía el arameo (“abba”, es “padre” en arameo), por lo que no entendía muy bien algunas cosas que allí se decían, incluida la súplica del perdón, creyendo que “bar abbá (Barrabás), era otra persona diferente de Jesús, haciendo accidentalmente menos culpable a los romanos y más a los judíos. Así que no hubo nunca una petición de libertad para alguien llamado Barrabás, y que las escrituras así lo han mostrado,  como una alegoría para que quienes lean los evangelios, sean los que elijan entre Barrabás (Jesús como humano) o Jesús (quien procede del Padre).

Así que, vamos a analizar qué pasó realmente:

Jesús, a su llegada a la tierra de los judíos, trae un mensaje de paz, pero también de resistencia contra el Imperio Romano, contra la opresión que ejercen sobre su pueblo y sus gentes. Así que tenemos a un Jesús revolucionario. Esto provoca que muchos se levanten en armas contra el poder allí establecido.

Cuando Jesús es apresado en Getsemaní, y empieza la larga noche que le llevará por la Casa de Anás, Caifás y Poncio Pilato, el pueblo está levantado en armas, pero al hablar con Jesús, ven en su figura una persona que no es agresiva, incluso estando maniatado, siendo golpeado e insultado, mantiene la calma y sigue infundiendo con voz calmada un mensaje pacífico.

Esto desencaja a los altos cargos, que esperaban alguien violento, frustrado, rendido, que pidiera clemencia, que renegara de quién era, y así amansar a la población y hacer volver la paz a la calles, y por ende, traer la tranquilidad a la clase política y religiosa establecida.

El comportamiento de Jesús, no era el de una persona amenazante, ni representaba nada de lo que le acusaban, por lo que no encontraban indicios para efectuar lo que la muchedumbre pedía, la crucifixión, ya que éste era un castigo demasiado duro y desproporcionado para los cargos que se le podían imputar a Jesús. Pero la presión era tan fuerte, que Poncio Pilato se vio en la tesitura de encontrar un resquicio, algo en lo que poder justificar una decisión tan cruel.

La mujer de Poncio Pilato, le susurró a su marido que tuviera muchísimo cuidado con aquel hombre, ya que se trataba de una persona justa y había soñado con él esa misma noche, un sueño donde presentía que se iba a cometer una injusticia social con su persona, y estaba temerosa por las circunstancias. Un sueño premonitorio parecido, también le ocurrió a la esposa de Julio César, llamada Calpurnia, cuando le dijo que tuviera cuidado con los “Idus de Marzo“. La frase real que le dijo fue: “César, guárdate de los idus de marzo”. Calpurnia, había soñado esa misma noche que César sería asesinado, y trató de impedir que ese día César acudiera a la sesión senatorial, convocada para tratar la guerra contra los partos, hacia la que partía César al día siguiente.

Los “idus” eran días de buenos augurios que tenían lugar los días 15, de los meses de marzo, mayo, julio y octubre, además del decimotercer día del resto de los meses del año. Julio César no hizo caso a la advertencia y al sueño de su esposa, y ese día se dirigió al Senado. En el camino, se encontró con el adivino Espurina, que le había dicho que se guardara de los idus de marzo, a lo que el César contestó:

– ¡Ya han llegado los idus de marzo y sigo vivo!
– Sí, pero aún no han acabado. – contestó el adivino.

Antes de entrar en la Curia, se le acercó un senador y le dio un rollo de pergamino rogándole que lo leyera, ya que en ese pergamino figuraban los nombres de todos los conjurados para asesinarle, pero César no tuvo tiempo de leerlo y entró en el Senado con el rollo en la mano.

El Senado estaba convocado en los idus de marzo (15 de marzo del año 44 a.C.) El plan era que, mientras Trebonio entretenía a Marco Antonio (el lugarteniente más fiel del César), el senador Cimbro se acercaría al César con la excusa de implorarle el perdón para su hermano desterrado, arrojándose de rodillas a sus pies. El resto de los asesinos se acercarían para apoyar dicha petición. Todo empezó a ocurrir según el plan. Cimbro agarró la toga del César para inmovilizarle. En ese instante preciso, el Senador Casca, le asestó la primera puñalada por la espalda. César se giró y le clavó en el brazo el stilo (instrumento de escritura sobre papiro). El resto de asesinos se abalanzaron sobre César asestándole 23 puñaladas. César aún tuvo fuerzas para empujarles, y para pronunciar las palabras de incredulidad al ver a Bruto con un puñal en la mano, y dijo: “¿Tú también hijo mío?”, César se tapó el rostro con la toga para evitar que sus asesinos vieran su cara en el momento de morir.

Entonces fue cuando preguntó si querían que se juzgara a Jesús como un revolucionario o a Jesús como Rey de los Judíos e Hijo del Padre. El Evangelio de Juan (18:40) dice: “Barrabás era un bandido”. La palabra griega para “bandido”, realmente significaba “combatiente de la resistencia”. En Mateo y Lucas se puede leer, que “Barrabás había participado en un levantamiento, y había sido acusado además de asesinato”. San Mateo, asegura que Barrabás, era un destacado combatiente de la resistencia, y era el probable líder de ese levantamiento.

Poncio Pilato necesitaba castigar, o bien al Jesús mesiánico, o bien al Jesús revolucionario, y dio a elegir a la gente cuál de las “dos personas” querían que se ajusticiara, y cuál de esas “dos personas” quedaría libre de cargos. De esta manera, Poncio Pilato se aseguraba que el pueblo elegiría por la opción donde el castigo de la crucifixión, pudiera ser un hecho, y así no verse implicado en un escándalo político y social, y que todo llegara a oídos del Emperador Tiberio,  aunque él supiera que era injusto.

Que en las escrituras nos muestren que, allí había dos personas, y que el pueblo judío eligiera la liberación de Barrabás, lo único que significa es que Barrabás, representaba la parte de Jesús revolucionaria, aquella que podía liberarles de la opresión romana en vida, aquí en la Tierra, en ese mismo instante y en ese lugar, por lo que dejaron a sus suerte a Jesús, el Hijo de Dios, porque éste sólo les prometía la paz en una vida tras la muerte, y eso no era lo que los judíos necesitaban. Así que se puede afirmar y asegurar, que Jesús y Barrabás eran la misma persona.

Curiosamente, nadie sabía quién era ese tal Barrabás, lo único que se dice en las escrituras, es que Barrabás cometió tres crímenes: 1.- homicidio 2.- sedición 3.- felonía. A Jesús, se le acusaba de alterar el orden social y pacífico, provocando altercados y asesinatos en su nombre (punto 1). Se le acusaba de alzarse contra el poder establecido (punto 2) y también se le acusaba de traición y deslealtad (punto 3). Así que Barrabás, era acusado de los mismos “crímenes” que se le acusaba a Jesús. Esta sería la parte que corresponde a las acusaciones al Jesús hombre. Por otro lado, estaban las acusaciones por decir que era el Hijo de Dios, el Rey de los Judíos y predicar y proclamar un nuevo Dios, muy diferente a los dioses romanos.

El sanedrín se quitó la responsabilidad ya que según las leyes romanas, podían emplear sus leyes siempre y cuando no alterasen las del Impero, así que no podían condenarlo a muerte. Así que lo llevaron ante Poncio Pilato, quien sabía que la acusación de que se creyera el Hijo de Dios le iba a ser insuficiente para juzgarlo y crucificarlo según las leyes romanas, así que sabía que debía buscar un motivo por lo que realmente le pudiese condenar, ya que la presión a la que estaba siendo sometido por las altas instancias de la sociedad era enorme.

Y las escrituras, y lo que siempre nos han contado, es que repentinamente, aparece la figura de un hombre acusado por homicidio, sedición y felonía, es decir, por matar romanos, por ser cabeza y líder de un movimiento revolucionario, que encabeza un movimiento contra el poder establecido, y resulta que nadie le conoce cuando lo presentan ante el público allí presente. ¿Cómo es esto posible? ¿Cómo no pueden reconocer a alguien que es un líder y ha acometido tales atrocidades contra el poder romano? Y más aún, ¿cómo es posible que su nombre signifique “Hijo del Padre”, un nombre para nada común ni lógico en aquella época? Lo que nos cuentan no tiene ningún sentido.

¿No es más lógico pensar, y cuadra más con los hechos, que cuando la gente gritó al unísono: “No a este, sino a Barrabás”, lo que estaban pidiendo era que se acusara a Jesús hijo del Padre, el Mesías, el Rey de los Judíos y no al Jesús que alteró el orden de las calles y por traición a Roma?.

Aquella muchedumbre, clamaba contra él como si fuera su mayor enemigo. Resulta incomprensible que se pidiera con tanto fervor la muerte de Jesús, a falta de tantas pruebas y con falsas acusaciones. La verdadera razón de su odio, podría residir en el odio natural que tenían los judíos contra todos los hombres de bondad perfecta, y les resultaba realmente molesto e hiriente, incluso que esa actitud escondía una falsedad. Los judíos piensan que la presencia del bien es un testigo silencioso en contra de su propio pecado. Ser demasiado “santo” es un gran crimen para los judíos, pues censura el pecado, que es una parte vital de la vida del hombre, y sin ello, desaparecía el anhelo de deshacerse de él.

Esto, unido a los sobornos que el rabino Simón repartió entre muchos asistentes, deparó el caldo de cultivo de lo que allí se pedía. Además de dinero, muchos fueron sobornados con grandes festejos y bienes tras la Pascua. Si hubo allí alguien que pensara de corazón que se estaba cometiendo una grave injusticia, se mantuvo en silencio. Este hecho, ha pasado a la historia como el exponente del pecado y como el comienzo de la persecución a los judíos, que ha llegado a nuestros días vigente.

Son muchos quienes me han preguntado sobre la persecución a los judíos, cuándo comenzó y por qué esta judeofobia existente durante más de dos milenios. Y la naturaleza del mismo, se empezó a gestar realmente aquí, en la petición de muerte a Jesús por parte de los judíos.

Los judíos allí congregados sobornaron y se dejaron sobornar para matar de forma cruel a Jesús. Tras la muerte de Jesús, el cristianismo se convirtió en una secta del Judaísmo muy perseguida. Muchas fueron las muertes que los judíos dieron a los seguidores del cristianismo, pero una fue especialmente conocida, la muerte de San Esteban.

El judaísmo inició una guerra contra la iglesia desde su nacimiento, sin motivo alguno. Los judíos abusaron cruelmente durante tres siglos de los cristianos, matando a espada a muchos de ellos, lanzando calumnias, falsos testimonios y falsedades contra ellos, provocando que muchos fueran apresados, encarcelados, torturados y perseguidos.

Los cristianos, acusaban a los judíos de matar a Jesús de forma injusta y cruel, de la misma forma que mataron a San Esteban, por medio de sobornos, falsos testigos y calumnias lanzadas contra él, que derivó en el asesinato a pedradas de San Esteban, cuando el único “pecado” de este hombre, fue predicar la palabra de Jesús. De esta manera, San Esteban se convirtió en el mártir por excelencia del cristianismo. Los primeros cristianos ejecutados, fueron a manos de judíos.

Los judíos persiguieron a los apóstoles y los discípulos más importantes del cristianismo. San Pablo, en su Epístola a los Tesalonicenses, afirma que “los judíos no son del agrado de Dios”. Muchos cristianos fueron encarcelados y perseguidos por los saduceos. Los judíos, acusan a San Juan de ser el más antisemita de todos, y han pedido durante muchos años a las altas esferas del Vaticano, que la misa oficial cristiana sea recortada, terminando en la bendición, de esta manera, se suprimiría así la parte del Evangelio de San Juan.

El arma principal que utilizaban los judíos, era la calumnia. Lo que hacían era simple, acusaban a la persona que querían matar de “ir contra el pueblo” y hacerlo un enemigo público, para justificar su muerte. Y esto no ha cambiado en veinte siglos, ya que esto lo han seguido utilizando, como ha ocurrido con la Unión Soviética o con los palestinos.

Una religión tan ortodoxa como la judía, adoctrina a sus hijos y a sus miembros en unas enseñanzas muy estrictas, inculcándoles su historia, creencias muy concretas, sus métodos, su forma de pensar, de tratar a las demás religiones, etc… Y esto ha perdurado con el paso del tiempo, y todos aquellos judíos que permanecen en esencia con su religión de forma ciega, piensan de las religiones (ya no sólo del cristianismo) lo que se pensaba en tiempos remotos, y no olvidan sus mártires, ni sus héroes, sin parar a reflexionar si aquello que les enseñan es la verdad, o tiene lógica, o tiene sentido, simplemente siguen las directrices.

Y lo mismo ocurre con los cristianos ortodoxos, donde el Nuevo Testamento enseña a conocer el peligro para la humanidad que significa el judaísmo, cuya maldad traspasa los límites inimaginables. Los Papas y en los Concilios, se les llamaban “judíos pérfidos”, y están convencidos que los judíos desean el exterminio de los cristianos, y para ello utilizarán las armas que les hicieron famosos, la calumnia y el soborno.

Por eso, la historia es una constante persecución contra los judíos, desde las Cruzadas, los Reyes Católicos, el holocausto nazi, hasta actualmente en Venezuela con el reciente fallecido Hugo Chávez o las muertes en la franja de Gaza, etc… Los judíos han sido expulsados de muchísimos países; Inglaterra, Francia, España, Alemania, Unión Soviética… Los soviéticos, utilizaban los pogromos para tal efecto. Los pogromos eran linchamientos públicos, espontáneos o premeditados, acompañados de la destrucción o el expolio de sus bienes (casas, negocios, centros religiosos…).

En los años 70 del siglo XIX, Austria y Alemania sufrieron una gran crisis económica, donde perdieron sus ahorros, de la que culparon a los banqueros judíos. No hay que olvidar que los judíos fueron quienes inventaron e instauraron la usura y el acopio de bienes. Los judíos prestaban dinero a cambio de intereses enormes, muy por encima de lo ético y lo justo, así como un ansia constante de recaudar cada vez más y más. Así que cuando muchos se arruinaron, los judíos ocuparon en Alemania y Austria cargos muy importantes, tanto en el funcionariado como en el sector privado. Tanto fue así, que tuvieron a un gran aliado en el Rey Eduardo VII de Inglaterra.

Esta forma de actuar y de hacerse con el control de ciertos países, fueron uno de los germenes que propició su persecución y exterminio en la II Guerra Mundial, a manos de un ferviente creyente católico como Adolf Hitler. Tanta era la devoción de Hitler por Jesús y la religión católica, que no paró de perseguir reliquias de primer orden, en busca del Santo Grial, de la inmortalidad, del Arca de la Alianza… Los judíos buscan constituirse como una nación desde tiempos remotos, con una base territorial en un Estado Judío Independiente, lo que conocemos como sionismo.

Seguramente, muchos comprenderán un poco más hechos y acontecimientos presentes y de dónde proceden. Pero que siga ocurriendo no es óbice para que se siga mirando hacia otro lado y aceptarlo. Esto no trata de si fueron los judíos los verdaderos culpables de la muerte de Jesús, si los cristianos y la iglesia católica han cometido auténticos genocidios, si en las guerras que se han perpetrado en nombre de la religión hubo vencedores y vencidos, una causa justa o no… Lo que hay que reflexionar, es que la religión ortodoxa, sea la que sea, debe erradicarse pero a través del conocimiento, la educación verdadera, la lógica, la razón, la historia… y no aferrarse en la venganza, porque cuando alguien está dispuesto a vengarse, la historia nos ha enseñado que debe ir cavando dos agujeros.

La religión es una constante justificación a aquello que no lo tiene, desde todos los ámbitos, desde cada una de las religiones existentes, y llevamos dos milenios sin verlo. Es posible que todo comenzara con la crucifixión de un hombre, pero ese hecho ha crucificado a toda la humanidad, muertes incontables, injustas, y todo por la estulticia del ser humano y de intentar sobreponer unas creencias a otras, unas religiones sobre otras.

Y las religiones se alimentan de venganzas, ¿cómo es posible que hechos ocurridos hace más de 2.000 años, aún se intenten vengar, o no se haya aprendido de aquello? Seguramente, porque en la esencia del ser humano, la venganza no se mide por la magnitud que  tuvo en el pasado, sino que la mide por la magnitud y la recompensa que cree obtendrá en el futuro.

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La misteriosa vida de Jesús (Episodio II)

El historiador Flavio Josefo, es una de las 80 fuentes de información, que dejaron escritos sobre la existencia de Jesús. Flavio Josefo, escribió que fue Poncio Pilato quien ajustició a Jesús a ser crucificado.

A 97 km al noroeste de Jerusalén, se encuentra uno de los enclaves romanos más importantes del mundo. En la época de Jesús, la llamaban Cesarea, y en aquellos tiempos, era la sede central de la ocupación romana en Judea. Esta ciudad fue construida por el Rey Herodes, y terminada en el año X a.C. En ese instante, se convirtió en el Cuartel General de los Gobernadores romanos, incluyendo a Poncio Pilato.

En la ciudad de Cesarea, se mataron a miles de personas, ajusticiadas por el yugo romano. Los romanos, acondicionaron los olivos, dándolos forma de cruz, echando por tierra el mito que dice, que siempre se estaban construyendo cruces nuevas. Esta afirmación, fue realizada por el arqueólogo Joe Zias, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, quien tiene poca tolerancia para aquellos que permiten que la teología o el puro entusiasmo se interpongan en el camino de la ciencia: “La gente piensa que nuestro trabajo como arqueólogos bíblicos es salir y tratar de probar o refutar la Biblia. Nuestro verdadero trabajo, es tratar de entender los procesos históricos pasados”.

Tras la muerte de Jesús, tuvieron que pasar 40 años, para que los cristianos, escribieran sobre su vida y muerte. Así que es muy posible, que esos escritos los realizaran conversos al cristianismo, basándose en tradiciones orales, por lo que no se puede, ni se debe, tratar como un documento histórico fiable. Por este motivo. la ciencia y la arqueología, sí pueden ofrecer certezas y afirmaciones de los hechos históricos que realmente ocurrieron. Del legado de escritos que poseemos, y apoyándonos en la ciencia, se puede interpretar y averiguar lo que sucedió hace más de 2.000 años.

Uno de los legados que se están estudiando, son los Manuscritos del Mar Muerto. El Profesor de Teología en Princeton, James H. Charlesworth, afirma que en esos escritos, se puede ver cómo la época de Jesús, era un mundo con una gran presión y tensión política, llena de litigios, muertes… Es decir, era un entorno bélico, con constantes asesinatos, enjuiciamientos, un ambiente hostil, en el que apareció la figura de Jesús.

A 8 km al sur de Jerusalén, se encuentra la ciudad de Belén. En los textos, se dice que José y María, se dirigieron a esta pequeña localidad, porque era donde residían sus ancestros, así que es muy probable, que el único motivo real por el que fueron hasta Belén, era para estar rodeado de gente conocida, de familia, en un momento trascendental como era dar a luz a un bebé en el siglo I.

Belén, en aquella época (incluso actualmente), estaba formada por una aldea, que lo constituían una serie de casas con tejados, situadas en lo alto de una colina. En esa época, Belén lo formaría una población no superior a 1.000 personas. Esas casas, solían tener en su interior dos plantas. En la planta baja, era donde dormían los animales (cabras, ovejas, burros…), que eran el sustento para la supervivencia de los habitantes de cada casa. La parte de arriba, estaba reservada para las habitaciones de las personas, donde estaban las camas y el lugar de descanso. Y esto sí cuadra con las pruebas empíricas de algunos textos, donde se dice que Jesús nació en una especie de pesebre, rodeado de animales.

Según los textos, al llegar a Belén, tuvieron que dejar a Jesús en un camastro de piedra junto a los animales. En el Evangelio de Lucas, se dice: “La posada estaba llena”. La palabra original griega con la que se escribió esta frase, utilizaba realmente la palabra “cataloma”, que significa “estancia superior”. Es decir, el texto original, lo que decía realmente, es que al llegar a Belén, a la casa donde José y María se dirigieron, las habitaciones superiores estarían llenas de familiares, por lo que les tuvieron que hacer un hueco en la planta baja, allí donde residían los animales. Por este motivo, sería lógico y congruente, que esa imagen de Jesús rodeada de animales, fuera real.

En aquellos tiempos, los astrólogos eran contratados para predecir el nacimiento y la muerte de los Reyes. Para predecir dichos acontecimientos, estos astrólogos estudiaban y se fijaban en el planeta más grande a simple vista, Júpiter, ya que no existían instrumentos como el telescopio u otro tipo de lente, para poder visualizar cuerpos celestes fuera del alcance del ojo humano.

En la época de Herodes, los astrólogos creían que la constelación de la cual se regían las vidas de los Reyes, era la Constelación de Aries (el carnero), y éste, simbolizaba su reino, que por aquel entonces era Judea y Samaria. Estos astrólogos, eran conscientes de la profecía que decía, que se acercaba el momento donde tendría lugar la llegada de un Mesías, que liberaría al mundo de la opresión y la tiranía. Por esta razón, estaban muy pendientes de Aries, para ver plasmado en el cielo, la anunciación de la llegada del Mesías.

Actualmente, los astrónomos, con la ayuda de la tecnología, son capaces de conocer de forma exacta, la posición de los astros muchos años atrás. Cuando se observa la posición de dichos astros, en la Constelación de Aries, en el Año I d.C., justo inmediatamente después de su nacimiento, no se observa nada excepcional en esta constelación. Entonces, ¿por qué se dice que una estrella en el cielo, anunció el nacimiento del Mesías, cuando realmente no había nada?. Porque Jesús, no nació realmente en el Año I.

El motivo de este error, viene motivado por el monje Dionisio el Exiguo, cuando en el siglo VI, creó el calendario que actualmente conocemos. El cálculo que empleó, fue sumar los diferentes reinados de los Reyes, y estos cálculos, se ha corroborado fueron erróneos por unos 6 años aproximadamente. Esto significa, que Jesús nació realmente unos años antes de lo que creemos o nos habían hecho creer, y que actualmente, estaríamos en el año 2.019, si los cálculos de Dionisio el Exiguo hubieran sido correctos. Cuando se descubrió el error de cálculo cometido, se decidió que no fuera corregido, ya que la mayoría del mundo lo había adoptado, y hacer un cambio tan radical era ya imposible.

El astrónomo Michael Molnar, descubrió que en el Año VI a.C., sí tuvo lugar un hecho realmente significativo en la Constelación de Aries. Júpiter se encontraba en Aries, y su apariencia en ese instante sería como de una gran estrella dentro de la Constelación. También, Saturno se desplazó a Aries, y con ellos el Sol al mismo tiempo. Esta alineación, provocó un eclipse de luna que dejó descubierto a Júpiter. Este acontecimiento, ocurrió en el amanecer del 17 de abril del año VI a.C. Para los antiguos, el amanecer era sinónimo de nacimiento, despertar, así como el atardecer y la llegada de la noche, la oscuridad, era sinónimo de muerte, de caída, de final.

En el amanecer del 17 de abril del año VI a.C., Júpiter emergió como un lucero del alba, apareció de la nada, tras la figura de la luna. Imaginad por un instante, lo que vieron las gentes de aquellas tierras, sobre todo los astrólogos. Cuando se marcharon la noche anterior a sus camas, en el cielo de Aries, no había nada que resaltara, y con la llegada del amanecer, cuando la luna se iba desplazando, repentinamente, apareció emergente el brillo de una poderosa estrella, grande y luminosa en la Constelación del Carnero. Esta estrella que anunció la llegada del Mesías, realmente era el planeta Júpiter.

Este tipo de acontecimiento, actualmente, no sería nada importante para un astrónomo, pero para los astrólogos que observaban los cielos, que eran donde residían las respuestas, el destino de los Reyes, un acontecimiento de esta magnitud, no pudo pasar desapercibida. Además, no hay que olvidar que Júpiter, es realmente brillante en el cielo, y es normal que fuera confundida con una estrella en aquellos tiempos.

Esta es una moneda acuñada hace 2.000 años, en la ciudad de Antioquía, al norte de Judea. En una de sus caras, aparece Zeus (conocido también con Júpiter), y en la otra cara, aparece Aries (el carnero), saltando por el cielo, y mirando hacia atrás, hacia una estrella.

La investigación de Michael Molnar, lo llevó hasta el astrólogo egipcio Claudio Ptolomeo, que trabajó en la Biblioteca de Alejandría, quien estudió la gran cantidad de datos existentes sobre el movimiento de los planetas, con el fin de construir un modelo geométrico, que explicase dichas posiciones en el pasado y fuese capaz de predecir sus posiciones futuras. Ptolomeo también resolvió el problema de la retrogradación de los planetas, y su aumento de brillo mientras retrogradan.

Todas estas enseñanzas de Ptolomeo, se encuentran en su obra “Tetrabiblos“. Esta obra ha sido cabecera y pilar indispensable en todas las Universidades medievales y renacentistas. Está considerada la Biblia de la astrología. Y en ella, aparece reflejado dos veces, que Aries (el carnero), gobernó Judea, con Jerusalén como capital del Oriente Próximo.

Las monedas de Molnar, pertenecían a Antioquía, la cuna del cristianismo justo después de la muerte de Jesús. Allí, sus seguidores fueron llamados cristianos por primera vez. Esas monedas, fueron acuñadas por los primeros cristianos, para conmemorar la Estrella de Belén. Así que, parece evidente que el mito de la estrella es cierto, con la diferencia, que se trataba de Júpiter, la cual apareció por arte de magia al desplazarse la luna, y lo hizo en las Constelación del Carnero, la que regía los designios positivos y negativos de los Reyes, y apareció al amanecer, anunciando así la llegada o nacimiento de un nuevo Rey, en este caso, el Rey de los Judíos, el esperado.

En la época del nacimiento de Jesús, que una mujer estuviera embarazada y diera a luz un bebé, sin estar casada, era juzgado muy duramente. Aún perduran leyes en Palestina, donde se castiga y se pena este tipo de actos, y eso que han pasado XXI siglos desde entonces. En tiempos de María, los asesinatos por honor (de las familias), estaban amparados por ley y prescribía la muerte por lapidación. Y María no estaba casada, por lo que la habrían acusado de deshonrar a su familia. Esta fue, seguramente, la causa principal que llevó a José y María, a dirigirse a un lugar seguro, dentro de un ámbito de conocidos a quienes les confiaban su destino, y el de su bebé.

Si el cristianismo, aceptara que María tuvo a Jesús fuera del matrimonio, provocaría dejar en ridículo al cristianismo, y con un argumento que echaría por tierra cualquier creencia y aceptación. Por este motivo, se creó la historia que María dio a luz siendo Virgen. Existen escritos donde se define a María como “ramera” o “vulgar”, como los de Celso y Tertulio, quienes afirman que Jesús fue concebido a través de la “fornicación”, y que ésta se dio con un soldado romano llamado Ben Panthera.

Cuando nació, José y María emprendieron viaje al norte de Belén, a un pueblo llamado Nazareth, donde todos los indicios apuntan que fue el lugar donde creció Jesús. Cuando Jesús era adolescente, visitó con sus padres la ciudad de Jerusalén, y allí vio por primera vez la suntuosidad del Templo de Jerusalén.

Templo de Jerusalén

Este Templo, fue hecho construir por Herodes el Grande, y se hizo célebre por ser el Cuartel General de la religión judía, lo que ahora sería el Vaticano para los católicos. Si nos situamos en aquella zona y época, Jesús, era un chico que creció en una humilde aldea de Nazaret, jugaba entre sus calles llenas de arena y piedras, trabajaba la tierra, aprendía el oficio de José, etc. Es decir, era un chico humilde que tenía lo principal y básico para sobrevivir, sin ningún tipo de lujo, ni siquiera conocimiento de ello.

Y un día, ve la magnificencia del Templo de Jerusalén, con incrustaciones de oro, lleno de lujos, y que es el hogar de una religión. Esto tuvo que impactarle  sin ninguna duda. Es muy posible, que esta visita despertara la curiosidad por primera vez en Jesús, alrededor de la política y la religión. Jesús debía tener entre 20 y 25 años cuando visitó el Templo. Toda la ostentación de riqueza que presenció, él creyó que sólo existiría en Roma, y descubrió que también existía cerca de su hogar.

El Evangelio de Lucas, cuenta que cuando José y María emprendieron el viaje de regreso a Nazaret, perdieron a Jesús, volvieron sobre sus pasos nuevamente hasta Jerusalén, y lo hallaron sentado en las escaleras a la entrada del Templo, discutiendo con los ilustrados sacerdotes del Templo. Se cree, que los rabinos se asentaban en los escalones que daban al interior del Templo, para ayudar a los peregrinos agotados y cansados a entrar en el mismo. Posiblemente, Jesús se sentaba allí para escuchar las prédicas de los rabinos. ¿Cómo era posible que Jesús supiera tanto sobre política y religión?. Sólo existen dos respuestas: 1.- que fue del mismísimo Dios de quien aprendió todas esas enseñanzas. 2.- dedicó la mayor parte de su tiempo entre los 20 y 30 años, escuchando a aquellos que más sabían de estos temas, mezclándose con ellos, manteniendo contacto directo con sacerdotes, rabinos, políticos… de donde se instruyó de forma sobresaliente, donde condensó todo lo aprendido, sacó sus propias conclusiones, y todos los acontecimientos que vendrían después,  pasarían a la historia.

A 6 km de donde vivía Jesús, se encontraba otro centro de opulencia judía, Séforis, la capital de Galilea. Este era el lugar donde vivía Herodes Antipas, el hijo de Herodes el Grande. Por aquel entonces, Séforis debería tener 10.000 habitantes, así que era un lugar muy concurrido e importante. Jesús, en esta ciudad, veía las extremas diferencias existentes entre los que gobernaban, y las clases trabajadoras. Jesús fue testigo de las enormes riquezas que poseían los sacerdotes, excesivas, y las dificultades que el resto de las personas tenían para sobrellevar sus familias.

Flavio Josefo, escribió que una noche, se produjo un levantamiento contra el Palacio, y los romanos se vengaron destruyendo la ciudad. Muchos escritos reflejan la tensión política que se vivía en Galilea. Los rebeldes judíos que hacían frente al poder romano, se escondían en las cuevas existentes en los acantilados junto al Mar de Galilea. Esta lucha de clases, este movimiento revolucionario, perduraba desde hacía siglos, sin ningún atisbo de cambio, de poder voltear la situación en favor de los más necesitados.

Todo este contexto histórico, durante mucho tiempo, fue caldo de cultivo para una nueva esperanza, ver cumplida la profecía de la llegada del Salvador. Los judíos lo llamaban el “ungido“, en hebreo el “Mesías“, y en griego “Cristo“. Y Jesús, apareció en el momento justo, en el momento que el pueblo judío ansiaba ocurriera. Es lógico que el pueblo judío, ante cualquier prueba, por mínima que esta fuera, o poco legítima, o con escasas probabilidades que fuera la correcta, se iban a aferrar a ese Salvador, y éste recayó en la figura de Jesús. Entonces la pregunta es: ¿Fue Jesús realmente el Elegido para salvar al pueblo judío, y por ende, al resto de la humanidad, o fueron los judíos quienes proclamaron a Jesús su Salvador para dar así por realizada la profecía y que esa esperanza fuera hecha carne?.

Jesús pasó muchos años escuchando los pensamientos de los poderosos, de aquellos que sustentaban el poder y regían los designios del pueblo, de aquellos cuyas vidas estaban repletas de excesos y lujos, mientras gente como él, debía luchar cada día para subsistir. Jesús adquirió grandes conocimientos de religión, política y leyes. Y fue en ese instante cuando debió tomar conciencia o debió sentir en su fuero interno, una llamada poderosa para cambiar la situación de opresión a la que veía a su pueblo, su familia, sus conocidos.

Así que decidió dar un gran paso, que significaría el comienzo de todo lo que conocemos realmente sobre él, donde realmente empiezan todos los escritos a relatar y dejar plasmada su vida y obra. Jesús se dirigió hasta Betania, al este del río Jordán, donde un hombre llamado Juan, bautizaba a la gente. Betania significa “Casa de la Fuente o Casa del Pobre“. Este pudo ser el enclave exacto donde Jesús fue bautizado por Juan.

pilar bautismal

En 1.899, se realizaron algunas excavaciones en ese lugar, pero por la complicada zona donde se encuentra (ya que es la línea que delimita los estados palestinos con Israel), no fue hasta 1.994, después del Tratado de Paz, cuando se pudo realmente realizar excavaciones de forma segura, y  aparecieron los restos de iglesias, cuevas, pozos, canales de agua y piscinas bautismales. A partir de descripciones de la Biblia y de relatos de peregrinos, se declaró el lugar como el sitio donde seguramente sucedió el bautismo de Jesús.

Tras ser bautizado por Juan el Bautista, se dice que Jesús se retiró al desierto durante 40 días y 40 noches, para rezar y reflexionar sobre lo que sentía en su interior, sobre esa llamada que le empujaba a erigirse como la voz, el mensaje y cambiar los designios de su pueblo.

Mientras permaneció en el desierto, aparecieron las famosas tentaciones. Es muy posible, que tras tantos años debatiendo en el Templo sobre religión y política, Jesús fuera un gran erudito con una inteligencia y conocimientos muy por encima de sus congéneres, así que es factible, que Jesús “fuera tentado” para pertenecer a la clase eclesiástica, al poder. ¿Cómo iba Jesús a pertenecer al círculo o gremio que él tanto criticaba por sus excesos?

Jesús debía tener claro si decidía tener una vida llena de privilegios, y ser parte de los que oprimen al pueblo para mantener su status, o bien se decidía a dar salida a esa sensación que latía dentro, y que le decía que debía cambiar la sociedad e ir contra aquellos quienes le querían en su entorno de opulencia. Así que realmente, las tres tentaciones que Jesús tuvo que superar en el desierto, tenían una incidencia directa contra el intento de seducción de formar parte de un bando que él detestaba. Si cada uno de nosotros se viera en esa tesitura, en la sociedad actual, ¿qué elegirías, servir a quien críticas y con quien estas en desacuerdo, pero sabes que formando parte de ello vivirías entre la abundancia, o bien rechazarlo y vivir en la austeridad y aferrándose a lo poco que se tiene?

La Biblia dice: “Pues en cuanto Él mismo fue tentado en el sufrimiento, es poderoso para socorrer a los que son tentados.” (Hebreos 2:18). La palabra griega traducida aquí como “tentado” significa realmente “poner a prueba.” Así que, cuando somos puestos a prueba y atribulados por las circunstancias de la vida, podemos asegurar que Jesús comprende y se compadece como alguien que ha pasado por las mismas pruebas. Esto humaniza la figura de Jesús. Las fuerzas del mal vienen a nosotros en forma de tentaciones, pero todas ellas contienen las mismas tres cosas en su esencia: la pasión de la carne, la pasión de los ojos y la arrogancia de la vida. Y Dios, te ayuda con las escrituras a permanecer fuerte y conseguir superarlas.

Pasado el tiempo de permanencia en el desierto, Jesús ya era otra persona, ya sabía cuál era su misión, y cuando se dirigió nuevamente a la civilización, cambiaría la historia para siempre. Uno de esos lugares donde Jesús recaló como el nuevo Mesías, fue la localidad de Betania. Aquí vivía Lázaro, junto a sus hermanas Marta y María (la famosa María Magdalena). Y en casa de Lázaro, tuvo lugar uno de los sucesos más increíbles sobre los supuestos milagros de Jesús, la resurrección de Lázaro.

La historia, cuenta que Lázaro, un hombre de muchos posibles y de una posición social bastante buena, enfermó de forma muy grave, pidiendo el auxilio de Jesús, la única palabra que salía de sus labios en estado agónico. Lázaro, permaneció a la espera de Jesús durante tres días, y al cuarto falleció. Cuando llegó Jesús, hizo que Lázaro se levantara. Este es el mito, pero ¿qué nos dice la razón y los hechos históricos, que nos den una respuesta lógica a lo que verdaderamente sucedió?

En la época de Jesús, había enfermedades realmente mal consideradas y vistas, tanto es así, que no se dudaba en matar a determinadas personas que hubieran contraído ciertas enfermedades, para no contagiar a los demás, y lo que es peor, porque eran vistas como señales del demonio, enfermedades del diablo, del mal, y si una persona contraía esa enfermedad, es porque el mal había entrado en esa persona, y la mejor forma de terminar con el mal, de erradicarlo, era matar a esa persona porque era la reencarnación de Satán.

Entonces, ¿qué le sucedió realmente a Lázaro?. Durante la Edad Media, se creó un hospital para separar a determinados enfermos, y que no se mezclaran con los demás. Estos enfermos tenían la enfermedad de San Lázaro y eran llamados enfermos con el “Mal de San Lázaro”. Por este motivo, los primeros hospitales o casas que cumplieron estas funciones se les llamaron Hospitales de San Lázaro o lazaretos, también llamados leproserías. El nombre dado a estos hospitales, venía dado porque la enfermedad que tuvo Lázar, fue la lepra. La palabra “lepra”, proviene de la palabra griega “lepein” (que significa “pelar”), en relación con uno de los síntomas más graves de la enfermedad, por el cual, la piel se caía a tiras.

Un dato muy significativo, es que en la misma localidad de Betania, muy cerca del hogar de Lázaro, vivía Simón el leproso, personaje nombrado en el Evangelio de Marcos y de Mateo. Es muy posible, que tanto Simón (a quien Jesús también visitó en su casa), como Lázaro, debido a que padecían lepra, fueros excluidos del ámbito social, y se tuvieran que recluir en sus casas sin salir, para no ser objeto de señalamiento y peligraran su vida.

Los rituales de separación del contagiado con la sociedad, incluían misas fúnebres, en las que administraban al leproso los últimos sacramentos, se les apartaba de sus obligaciones, e incluso se le colocaba en una tumba para simbolizar su muerte social. Estos actos simbólicos, representaban su muerte social y se le impedía el acceso a las ciudades. En muchos lugares los leprosos debían llevar unos vestidos grises, capas con una cruz amarilla, sombrero, guantes, campanillas o matracas para anunciar su presencia. También debían tener un largo bastón para señalar desde lejos las mercancías que quisieran adquirir, o recoger las limosnas depositadas en lugares apartados. El leproso solía perder, además, todos sus derechos civiles como el matrimonio, las propiedades, etc. Por todos estos motivos, era lógico que aquellos que sufrían esta enfermedad, se escondieran en sus casas y lo mantuvieran en secreto.

Y resulta que, el Mesías, el Ungido, el Elegido… no tuvo ningún problema en entrar en casa de estas personas, escucharles, hablar con ellos y compartir mesa. Este acto, sin ninguna duda, tuvo que ser redentor y liberador, que las personas peor vistas de la sociedad, marginadas, fueran los más queridos por el enviado de Dios. Cualquier persona en el mundo, que le ocurriera esta situación, es muy posible que sufriera un efecto placebo, tanto psicológico como físico, una mejora en la salud porcentual a la persona de Jesús. Y es muy probable, que tras estas visitas, tanto a Lázaro como a Simón, se les aceptara mucho más por su pueblo, pudiendo conseguir llevar una vida social más normalizada.

Y desde un punto de vista social como persona, ese paso tan importante, pasar de la exclusión total a la aceptación nuevamente, es una especie de resurrección, que fue lo que consiguió Jesús. Así que Lázaro, no murió físicamente y pasados unos días, de forma milagrosa fue resucitado por Jesús, sino que Jesús consiguió “resucitarle” en vida, darle una nueva oportunidad.

Pero antes de adentrarnos en la parte más conocida de su vida, muchas pruebas dicen que hay indicios suficientes para pensar, que Jesús hizo muchas más cosas en aquellos años de lo que creemos. ¿Vivió Jesús entre los 13 y 30 años solamente en Nazaret, o también viajó para instruirse mucho más en la religión, llegando a convertirse en un gran orador y en el Mesías?. Jesús pasó muchos de sus días a las puertas del Templo aprendiendo, pero en toda su adolescencia y posterior madurez, parece que también visitó otros lugares, de donde adquirió ideas y creencias, que después le sirvió y utilizó para expandir su mensaje.

Jesús, es la persona de quien más se ha escrito en la historia, de la que menos se conoce en su vida en general, y de quien más adjetivos se han vertido, para poder definir su figura y su importancia. Por este motivo, a día de hoy, sigue siendo un misterio en muchos sentidos, que estamos descubriendo, y seguiremos descubriendo en este blog.

La Biblia dice:

Mi Rey es el Rey de los Judíos / El Rey de Israel / El Rey de la Justicia y la Virtud / El Rey de la Era / El Rey del Cielo / El Rey de la Gloria / El Rey de Reyes / El Señor de los Dioses / Ese es mi Rey / Yo me pregunto si Tú le Conoces / Es un Rey Soberano / No Puedes Medir Su Ilimitado Amor / Es Fuerte y Perdurable / Completamente Sincero / Eternamente Inalterable / Es Inmortal / Es Todopoderoso / Es Imparcialmente Compasivo / Le conoces? / Es el más Grande de los Fenómenos que han Traspasado el Horizonte de este Mundo / Es el Hijo de Dios / Es el Salvador de los Pecadores / Es el Pilar de la Civilización / Es Incomparable / Él No Tiene Precedentes / Es la Más Elevada Idea de la Literatura / Es la Personalidad Más Alta de la Filosofía / En él se Fundamenta la Verdad de la Doctrina de la Teología / Es el Único Cualificado para Ser el Salvador de Todos Nosotros / Y Yo me Pregunto si le Conocen Hoy? / Él Suple la Fortaleza por lo Débil / Está Disponible para los Tentados / Él Siente Compasión y Salva / Nos fortalece y Sustenta / Nos Guarda y nos Guía / Sana al Enfermo / Purifica a los Leprosos / Perdona a los Pecadores / Él Libera al Deudor / Él Asiste al Cautivo / Defiende al Debilitado / Bendice al Joven / Sirve al Desgraciado / Tiene en Alta Consideración al Anciano / Recompensa al Laborioso / Enaltece a los Débiles / Y me Pregunto si Aún no le Conoces? / Es la Llave del Conocimiento / Es Fuente de Sabiduría / Es la Puerta de la Liberación / Es la Senda de la Paz / Es el Camino de la Rectitud / El  Camino de la Santidad / Es la Entrada a la Gloria / Le conoces? / Su Vida es Incomparable / Su Bondad Ilimitada / Su Misericordia es Eterna / Su Amor Nunca Cambia / Su Palabra es Suficiente / Su Gracia es Suficiente / Su Reinado es Honesto / Su Carga es Fácil / Su Responsabilidad es Iluminar / Me Gustaría que me Describieran como a Él / Es Indescriptible / Es Incomprensible / Es Invencible / Es Adorable / No Puedes Salir de su Mente / No Puedes Escapar de Entre Sus Manos / No Puedes Vivir sin Él / Los fariseos No lo Soportaban / Pero se Dieron Cuenta que no Podían Pararle / Pilato no Pudo encontrar ninguna Falta en Él/ Herodes No Pudo Matarle / La Muerte No Pudo alcanzarle / Y la Tumba No pudo contenerle / Ese es Mi Rey.