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El Enigma del Arca de la Alianza (Episodio II)

Mucha de la tecnología que ahora conocemos, ya fue usada hace miles de años. Todos los relatos hacen referencia a fuerzas extremas, fuerzas traídas por los “dioses”, que destruían ciudades, armas que provocaban temperaturas excesivas, que vitrificaban la piedra, incineraba instantáneamente a los seres vivos, etc. Las pruebas están ahí, en los relatos, los textos, los mitos y leyendas que pasan a través de cada generación, transmitidas por aquellos que vivieron el momento, en las ciudades que hoy son restos arqueológicos, que esconden los secretos de lo que sucedió.

En la ciudad de Jericó, a 28 km de Jerusalén, fue donde Dios se dirigió a Josué (el sucesor de Moisés), ordenándole que sitiara la ciudad durante seis días, acompañado de siete sacerdotes, quienes portaban cuernos de carnero, seguidos del Arca de la Alianza. Al séptimo día, cuando el sonido de los cuernos de carnero retumbaron en los muros de Jericó, estos cedieron, y la ciudad fue saqueada. En el Libro de Josué, se especifica que los cuernos que hicieron caer los muros, se llamaban shofar.

En las escrituras, se narra cómo se ordenó al ejército rodear la ciudad, y una vez Jericó estuvo totalmente rodeada, emanaron un sonido atípico, que estaba acompañado por el Arca de la Alianza, el cofre del poder absoluto, donde residía y se guardaba la fuerza de dios (o de los dioses). ¿Cómo pudo el sonido que salía de los cuernos de carneros, echar abajo los muros de una ciudad fortificada como Jericó? ¿Qué tuvo que ver el Arca de la Alianza?

jerico

A principios del siglo XX, se encontraron las ruinas de la ciudad de Jericó, con una superficie aproximada de tres hectáreas, destacando principalmente una torre maciza de piedra que medía 9 metros de altura x 8 metros de anchura. Las murallas tenían una envergadura de 7 metros de ancho. En algunas zonas, la muralla estaba compuesta de dos muros que discurrían en paralelo, distantes el uno del otro unos 4 metros. Delante del muro se encontraba un foso de 3 metros de profundidad x 8 metros de ancho. Esto da una muestra, del poder que se necesitaba para destruir los muros y entrar en la ciudad.

Actualmente, las fuerzas especiales y el ejército, poseen un arma no letal, utilizada en manifestaciones, o para ahuyentar masas de personas sin que haya heridos graves. Esta arma es conocida como LRAD (Long Range Acoustic Device – Dispositivo Acústico de Largo Alcance). Pero este tipo de arma, estas ondas sónicas, también se podrían emplear para destruir cosas (al igual que ciertas frecuencias, hacen que estallen copas o vasos de cristal). ¿Conocían antiguas civilizaciones el poder de las ondas sónicas, y poseían los conocimientos y las herramientas para ello? ¿Pudieron los israelitas, con ayuda del Arca de la Alianza (donde reside el poder de los dioses), derribar las murallas de Jericó, gracias a la amplificación del sonido que salía de los shofar?

El investigador sobre las ondas de sonido, levitación acústica,  y ex-astronauta de la NASA, Taylor Wang, es el mayor experto sobre el planeta en cuestión de sonido, sus efectos y forma de empleo. Wang afirma, que la caída de Jericó, pudo perfectamente deberse a la fuerza acústica, la fuerza del sonido. Dice que si se concentra en un muro una resonancia de forma continua, y se ampliara su efecto, ésta cedería y explosionaría, ya que la resonancia lo que hace, es acumular grandes cantidades de energía, que si se alimenta de forma continuada, puede acabar destruyendo todo.

El sonido, es básicamente una onda de presión, y cuando se incorpora la energía a la ecuación, esa mezcla es destructiva. Se puede afirmar, que es un arma de partículas, porque lo que se hace es mover el aire, solo se necesitaría que algo, dirigiera el sonido a la zona que queremos destruir, convirtiéndolo en un rayo de energía acústica dirigida.

El Arca de la Alianza, siempre acompañaba a los judíos cuando iban a librar una guerra o una batalla, como ocurrió durante la conquista de Canaán. Con ella, los judíos se sentían protegidos, porque el Arca poseía tales poderes, que la convertían en un arma absolutamente letal. Ellos decían, que en su interior residía la ira de Dios. Así que, en el cerco a la ciudad de Jericó, siete cuernos de carnero, tocados de forma constante por siete sacerdotes, y acompañados del Arca, consiguieron destruir los muros y asediar la ciudad.

Pero los shofar, no han sido las únicas armas sónicas de la antigüedad del que se tenga constancia. En Números 10:1,2. aparecen las instrucciones divinas dadas a Moisés, para que hiciera dos trompetas de plata. ¿Es casualidad que sean siempre los dioses, quienes dan instrucciones y conocimientos tecnológicos y avanzados, a los seres humanos? La palabra hebrea chatsotserah, aparece 29 veces en el Antiguo Testamento. Se ha traducido casi siempre como “trompeta”, excepto en 3 ocasiones, que aparece como  “trompeteros”, y una vez como “bocina”, apareciendo sólo una vez en singular.

Durante el exilio de los israelitas en el desierto del Sinaí, que duró cuarenta años, el Éxodo describe que se construyó el Arca cuando Moisés les reveló la ley divina y fundó la religión hebrea, pero su función no se revela hasta los tres siguientes libros; Levítico, Números y Deuteronomio. Sólo los Levitas podían tener acceso a ella. El Levítico relata que Dios se aparecía en una nube encima del Arca y en el libro de los Números cuenta que Dios hablaba desde allí, y que la nube del Señor flotaba sobre el Arca para proteger a los israelitas mientras la transportaban por el desierto.

La última referencia sobre el Arca de la Alianza en el Antiguo Testamento, es en el libro de Jeremías, justo antes de que los babilonios saquearan el Templo en el año 597 a.C.

Parece más que evidente, que el Arca de la Alianza era un complejo dispositivo tecnológico. La palabra “Arca”, hacía referencia a una tecnología extremadamente avanzada, que se podría traducir como “arquear” “curvar”. El Arca de la Alianza era un generador de energía, o parte de un sistema de producción de energía. Esta energía podía utilizarse como un arma de ondas sónicas como en Jericó, como un medio de radio-comunicación o como un arma de gran poder y devastador, así como un portal dimensional. Es decir, “Arca”, hacía más bien referencia al poder de curvar el espacio-tiempo, de transformar la energía, más que en un elemento mobiliario.

Obviamente, esta tecnología no la crearon las mentes que vivían en Israel, sino mentes mucho más avanzadas y con conocimientos increíbles en el campo de la física. ¿Qué motivo tendría una civilización avanzada para legar este poder y esta tecnología?

La Biblia relata cómo Dios, dio instrucciones exactas para su fabricación. Y todos esos datos, medidas, pesos, materiales, modo de empleo… fue asimilado sin más por una persona, que fue capaz de recordar todo aquello que le dijo, y ejecutarlo sin ningún tipo de error, al milímetro. ¿Realmente impresionante no?

El Arca existía mucho antes de estos pasajes bíblicos, en la civilización egipcia.

arca egipto

En una de las paredes del Templo de Abu Simbel, aparece representada la Batalla de Qadesh, donde puede verse al ejército de Ramsés II cómo estaba ya en posesión del Arca. En el bajorrelieve de una de las paredes que adornan el Templo, se pueden observar dos personajes alados en una especie de arca.

En esta batalla, Ramsés avanzó con su ejército formado por 60 carros. Fueron presa de una emboscada por el ejército de Muwatalli (rey de los hititas), formado por más de 2.500 carros de guerra, cada carro con tres guerreros. El ejército de Ramsés, retrocede y se bate en retirada, dejando prácticamente solo a Ramsés con unos cuantos soldados fieles. El Poema de Pentaur narra cómo Ramsés se hizo con la victoria. ¿Cómo es posible que un ejército formado por 2.500 carros y 7.500 soldados, con una posición dominante y de ventaja que ofrece una emboscada, acabe siendo derrotada por un puñado de guerreros? La respuesta a esta pregunta, se encuentra en la escena del bajorrelieve, cómo los egipcios veneran e idolatran ese arca.

En noviembre de 1.922, el arqueólogo americano Howard Carter, descubrió la tumba de Tutankamón. Entre sus tesoros, se encontraron dos trompetas, una de plata y otra de bronce.

Los instrumentos habían permanecido mudos por más de 3.000 años en el Valle de los Reyes, próximos a la momia del joven faraón. Ambos estaban decorados con inscripciones de dioses identificados con campañas militares. En 1.939, eligieron al legendario trompetista James Tappern, para que tocara tan frágil instrumento. James, se quedó sorprendido por el sonido de la trompeta de Tutankamón, la cual marcó su vida, y la de su hijo Peter Tappern. Peter dijo: “Me dejó estupefacto la calidad del sonido. Cómo la tocaban los trompetistas de la época de Tutankamón, ni me pregunten. Mi padre utilizó boquillas modernas, pero la técnica que se necesita es asombrosa”.

Una de las leyendas egipcias más notorias, es la maldición que recaerá en la Humanidad, sin son tocados los tesoros de Tutankamón, de las que se dice están malditas. Todo empezó al morir la persona que abrió la tumba, Lord Carnarvon, picado por un mosquito cuatro meses después de profanar el descanso del faraón. El mismo día que falleció, 04 de abril de 1.923, El Cairo se quedó a oscuras. Otra persona que estuvo presente, era su hermano, Audrey Herbert, muriendo por causas desconocidas. La persona que derribó el muro que daba a la sala donde descansaba Tutankamón, Arthur Mace, murió días después también por causas inexplicables.

La persona que radiografió la momia, Sir Douglas Reid, falleció dos meses después de hacerlo, al igual que la secretaria que le ayudó de un ataque cardíaco. Al proceder a la autopsia de la momia se encontró que justo donde el mosquito había picado a Lord Carnarvon, Tutankamón tenía una herida igual.

En el Museo de El Cairo, cuando una de ellas estaba siendo limpiada en 1.954, alguien intentó soplarla, y en ese mismo momento la electricidad de todo el Alto Egipto falló. En 1.974, limpiándola de nuevo, y no teniendo constancia el personal del Museo, del anterior evento ocurrido 20 años antes, fue soplada de nuevo, y el poder energético se vino abajo, esta vez sólo en la región del Gran Cairo. Ambos incidentes, aparecen reflejados en los documentos archivados en la estación generadora de electricidad, de la caída inexplicable a cero ocurrida en aquel tiempo, y también en los artículos de los periódicos egipcios de aquel día.

La tecnología que se empleó en el Tabernáculo y el Arca de la Alianza, ya existía en Egipto, y en un lugar que se encuentra a la vista de todos, en las tumbas de los faraones, sus santuarios y la pirámide de Gizeh. En el Episodio I, hemos visto el complejo entramado tecnológico que suponía el Tabernáculo para comunicarse con seres de otros mundos, con Dios. Esta sofisticada tecnología la utilizaron los egipcios en sus procesos de momificación. ¿Realmente toda la parafernalia de momificar, crear esos monumentos enormes, todo el oro y materiales empleados, era simplemente para glorificar a un faraón?

Los libros nos dicen que el proceso de momificación, su finalidad, es preservar el cuerpo de la descomposición. Para ello se embalsama el cuerpo y se envuelve en lino y se sella con resina. De esta forma, el cuerpo reposa durante 40 días cubierto de sal natrón. Esta sal es muy alcalina, que se mezclaba con las resinas naturales que servían para sellar el cuerpo con las capas de lino. Estas resinas, en cambio, eran muy ácidas. El contacto entre el cuerpo alcalino y la resina ácida neutraliza la reacción química y aumenta la protección de la propia resina. La sucesión de ataúdes no es tampoco una coincidencia.

ataud egipcio

  1. santuario exterior
  2. manto de lino
  3. segundo santuario interior
  4. tercer santuario interior
  5. cuarto santuario interior
  6. sarcófago de granito
  7. ataúd exterior de madera dorada
  8. ataúd medio de madera dorada
  9. ataúd interno de oro macizo
  10. máscara-casco de oro macizo
  11. momia

ataud egipcio 2

En esta imagen podemos observar como el entramado de ataúdes era una superposición de unos con otros, como las piezas de una matrioska. ¿Era realmente necesario crear toda esta parafernalia para enterrar a un faraón?

Así que tenemos una momia muy alcalina, acompañado de una gran cantidad de oro, posicionados en el cuerpo en los puntos chakra. Lo que realmente obtenemos es un circuito electrónico. Una membrana de resina de lino (intercambiador de iones), en contacto directo con un casco-máscara de oro sólido que está en un contacto directo con el ataúd de oro sólido más interior, que a su vez está en contacto directo con los siguientes dos ataúdes de madera dorada. Este condensador humano estaba contenido en un sarcófago de granito cubierto con una delgada tapa de granito. Este material posee una propiedad altamente piezoeléctrica debido a su composición de cuarzo.

Todos los sarcófagos encontrados en Egipto son cajas de granito, así como las cámaras internas. ¿Por qué motivo? Existe un patrón evidente. Pero si postulamos que el granito y la electricidad estática son parte del rompecabezas, ¿cómo podemos conectar las pirámides, el Arca de la Alianza y la tumba de Tutankamón (o todo el Valle de los Reyes)?

Egipto está situado sobre fallas sísmicas muy activas y una de ellas se encuentra cerca del Valle de los Reyes. La península del Sinaí se encuentra entre dos fallas principales y se compone principalmente de granito (especialmente el Monte Sinaí y alrededores).

Christopher Dunn, en su libro “Tecnología Perdida del Antiguo Egipto”, explica cómo la Pirámide de Gizeh, realmente era una planta de energía, basada en la producción de hidrógeno, reconvertido más tarde en ondas de microondas para después lanzarlas al Espacio. Esta pirámide, a su vez, era un sintetizador terrestre, una enorme caja de resonancia.

John Cadman, ingeniero y desarrollador de la Teoría, ha demostrado que la Pirámide de Gizeh actúa como un generador de impulsos y de hidrógeno. Su trabajo demuestra que la cámara subterránea y los pasajes principales que conducen de un sector a otro, actúan como un generador de impulsos. La vibración resultante es capturada en la cámara del Rey, y por los resonadores de la Gran Galería, se transporta el sonido.

El diseño interior de la Gran Pirámide presenta cuatro conductos de aire inclinados. Dos salen de la Cámara del Rey, y otros dos, de la Cámara inferior de la Reina.

Los conductos no son rectos. A 65 metros, hay una pequeña estancia que conduce conducto arriba. Nadie ha podido explicar la función de esos conductos. Ni ingenieros, ni arqueólogos, ni arquitectos… nadie. Por los conductos que iban a la Cámara de la Reina, se vertía una solución diluida de ácido clorhídrico y, por el otro conducto, una solución de cloruro de Zinc. Ambas soluciones, se mezclaban para crear hidrógeno, una de las fuentes de energía más potentes del universo (actualmente se utiliza como carburante del los cohetes que se dirigen al espacio).

Es decir, se obtenía la energía de la tierra a través de la Gran Pirámide, para convertirla en energía microondas. Las sustancias químicas pasan por los conductos a la Cámara de la Reina, se mezclan y se obtiene el hidrógeno. Como el hidrógeno es más ligero que el aire, éste fluye a las cámaras superiores, a la Cámara del Rey. La energía de la Tierra hace vibrar toda la pirámide. Las vibraciones son recogidas en la Gran Galería.

La esencia de la Gran Pirámide no está en aquello que vemos, sino que reside en su interior. La Cámara de la Reina mide 5×5 metros de ancho y 6 metros de altura, con una inclinación de 39º y 9 metros. El conducto de la cara sur apunta a la estrella de Sirio (la estrella del Este que guió a los Tres Reyes al pesebre de Jesús). La Cámara del Rey, con un ángulo de 45º apunta a Al Nitak (la estrella más baja del cinturón de Orión).

La altura de la Gran Pirámide es de 146,347 metros, que multiplicado por 2pi, da como resultado una cifra exactamente igual que su base = 919,058 metros. El radio de la Tierra en los polos es igual a la altura de la pirámide en la relación escala 1:43,200, números que representan nuestro código matemático de precesión.

La Cámara del Rey funciona como un instrumento acústico que recoge y amplifica los sonidos. Es decir, la pirámide también es un gran oído (como nuestras actuales antenas que escuchan el universo), un receptor antiguo, un enorme diapasón canalizador de energía, capaz de hacer resonar corrientes de radiofrecuencia u otros anchos de onda aún desconocidos por nosotros.

La geometría de la Gran Pirámide (377 ohmios), es un resonador perfecto, ya que su impedancia coincide con el espacio libre. La impedancia es una magnitud que establece la relación (cociente), entre la tensión y la intensidad de corriente. En palabras más comprensibles, la impedancia es la resistencia que opone un componente pasivo (resistencia, bobina, condensador) al paso de la corriente eléctrica alterna. 377 ohmios es el valor de la impedancia del espacio libre.

¿Cómo podían tener los egipcios conocimientos tan avanzados en este campo? Si ni siquiera deberían conocerlo!!

La Gran Galería era un corredor de resonancia. Hay 27 pares de ranuras a lo largo de toda la galería. En ella, estaban verticalmente encajados los resonadores.

Gracias a esas galerías de resonancia, la pirámide expulsaba microondas por uno de los conductos. Una vez puesta en marcha esa central eléctrica, podía estar funcionando durante años, décadas e incluso siglos sin parar, generando microondas. Era una energía utilizable que se podía almacenar o dirigir al Espacio.

Nikola Tesla pretendió crear una red eléctrica inalámbrica. Tesla quería construir torres por todo el mundo, para que difundieran la electricidad como una emisora de televisión. Es decir, transmitir la energía por el aire o a través del terreno, sin cableado. Tesla aprovechaba la conductividad de la tierra o del aire para transportar la corriente eléctrica, de forma limpia y gratuita.

En el aire, si aplicas suficiente voltaje, se obtiene un arco, al igual que se crea en las bombillas fluorescentes. En la tierra, hay agua, minerales y sales, que también hacen fluir los iones, y como consecuencia, transportan la corriente eléctrica. ¿Era el invento de Tesla, el redescubrimiento de una tecnología más antigua?

Los obeliscos, son torres monolíticas de granito, como una pieza de cristal macizo. Fueron cortados a tamaños específicos y sintonizados como un diapasón. ¿Eran los obeliscos, las torres emisoras de la electricidad, para transportar la electricidad a otros lugares específicos, creando una red eléctrica, al igual que quiso hacer Nikola Tesla?

En 1.936, mientras se realizaban unas excavaciones arqueológicas en la región de Saqqara, en el Templo de Zóser, B. Walter Emery descubrió en la tumba del Príncipe Sabu (hijo del faraón Adjuib), un utensilio que los arqueólogos y egiptólogos no logran descifrar. Esta pieza, que actualmente se exhibe en el Museo de El Cairo, es conocida como el Disco del Príncipe Sabu.

disco sabu

Su uso como hélice induce a pensar en la utilización del objeto en un medio líquido. Ingenieros de Lockheed Missile & Space Company, diseñaron en la década de los 70 un disco igual, que servía para ahorrar energía y almacenarla para propulsión eléctrica. ¿Pará qué necesitaban los egipcios una pieza como esta, si se supone que en esa época nada de esto existía?

El amplificador y el resonador de la Pirámide de Gizeh, estaban realmente hechos de granito, la energía telúrica que se crea proviene de la propia pirámide. Los santuarios (como verdaderas cajas de altavoces, pero con la abertura hacia el suelo), eran más pequeños y más pequeños, aumentando la frecuencia. El manto de lino, colocado entre el primer santuario exterior y el segundo santuario con sus adornos de metal, se comportaban y hacían las funciones de un filtro de frecuencia. El Tabernáculo estaba cubierto con diez capas de pieles y telas de lino y las cortinas interiores eran también de lino.

Todos los seres del universo generamos un campo de energía. Algunos generan campos energéticos simples y otros generan campos de energía más complejos, capaces de interaccionar de forma inteligente con el campo energético de otros seres. El campo energético de la Tierra es extremadamente complejo, y está formado por varios campos energéticos diferentes. Es decir, la Energía Telúrica (la que asciende del subsuelo) es la que corresponde con la energía del cuerpo físico de la Tierra.

De la tierra emana una complejísima radiación constituida, de una parte, por las energías telúricas y electromagnéticas propias del planeta y, de otra, por las energías y radiaciones cósmicas que él refleja o refracta. El sistema de franjas de radiación, consideradas como líneas de fuerza del campo magnético terrestre y llamadas “Líneas de Hartmann” en honor a su descubridor, Ernst Hartmann, son como paredes invisibles desde la Tierra hasta la ionosfera. Convergen toda una serie de factores distorsionantes, como una mayor ionización, mayor incidencia de radiación cósmica, mayor presencia de radiaciones gamma, mayor afluencia de neutrones desde el interior de la tierra, mayor presencia microondas, etc.

El origen de las Líneas Hartman se atribuye al campo magnético y eléctrico terrestre, (por lo que muchos la consideran como el sistema nervioso de la tierra). Las Líneas Hartmann o Líneas H (es una rejilla electromagnética que crea una radiación que se extiende por toda la tierra a la cual se le denomina Red Global de Radiación), y las Líneas Curry (red de líneas en sentido oblicuo a los puntos cardinales, de mayor tamaño que la red de Líneas Hartmann, orientada diagonalmente con respecto a ésta). Estas líneas, son como paredes invisibles desde la Tierra hasta la ionosfera. Es en estos cruces de energía, donde la radiación es más intensa, más notoria y perjudicial, llamándose “puntos geopatógenos”.

Las líneas de Hartmann y Curry, son una serie de líneas cuyo recorrido podríamos asimilar a lo que conocemos por meridianos y paralelos, que recorren todo el planeta. A través de medidores de campos magnéticos, se puede determinar por donde pasa cada una de esas líneas. La confluencia de una línea de Hartmann con una línea de Curry, es la confluencia de dos campos magnéticos.

En Gizeh, existen 4 puntos con una energía superior a 13.500 UB, ésta es una unidad de medida vibracional, y significa Unidad Bovis. Para medir el nivel vibracional se creó el Biómetro de Bovis. Después de estudiar y analizar a varias personas, Alfred Bovis determinó que el cuerpo está sano cuando vibra en el rango de 6.500 a 8.000 UB, y una persona próxima a la muerte vibra sobre las 1.000 UB. Cada enfermedad y cada virus tiene una frecuencia vibratoria propia. Por ejemplo, el bacilo de Koch, responsable de la tuberculosis, vibra a 5.500 UB.

Para el ser humano existen tres niveles vibracionales:

  • Cuerpo Físico. De 0 a 10.000 UB
  • Cuerpo Etéreo (aura). De 11.000 a 13.500 UB
  • Nivel espiritual. De 13.000 a 19.500 UB

biometro globalDe los 4 puntos de energía superior a 13.500 UB en la meseta de Gizeh, tres correspondían a las pirámides. Éstas, son atravesadas por Líneas Hartmann de 1er, 2º y 3er Orden.

La pirámide del Sol de Teotihuacan, y la pirámide de Kukulcán de Chichén-Itzá, cuentan con un Vórtice Energético de 24.500 UB. El Arca de la Alianza es capaz de proteger a las personas o territorios por encima del nivel de frecuencia.

Todos estos conceptos técnicos, tecnológicos y diseños son muy parecidos a los empleados en el  Tabernáculo. El parecido entre la tecnología de entierro de Tutankamón y el Arca de la Alianza es evidente. El entramado de las pirámides era necesario para crear su funcionalidad, al igual que el entramado del Tabernáculo era esencial para su finalidad. Era imposible cargar el Arca a su máxima capacidad sin el patio y el Tabernáculo.

Los polos del Tabernáculo y del patio eran la energía telúrica o recolectores de vibración que estaban enfocados en el Arca de la Alianza del Lugar del Santísimo. El Arca contenía probablemente 2 capas de cristal de cuarzo como material piezoeléctrico resonante.

Hace algunos años fueron descubiertos y producidos como parte de un proyecto de una Red de Infraestructura Nacional de Nanotecnología financiado por DARPA (Defense Advanced Research Projects Agency), Agencia del Departamento de Defensa de los EE.UU., responsable del desarrollo de las nuevas tecnologías para su uso por los militares, crearon elementos piezoeléctricos de vibraciones de energía. Su función es almacenar energía a un motor y cuando resuenan producir electricidad. Pero también pueden ser utilizados como sensores inalámbricos, ya que tienen la propiedad de emitir ondas de radio y se comportan también como micrófonos.

En 1.859, el científico alemán Werner von Siemens, creador de la Cía alemana que lleva su nombre, estaba instalando en Egipto, un tendido telegráfico. Cuando terminó, subió a lo alto de la pirámide y alzó su mano en señal de victoria. Al hacerlo, sintió un cosquilleo que recorrió su cuerpo. Esto le motivó para subir nuevamente, esta vez con una botella con cuello de metal y envuelta en papel mojado. Una vez arriba, volvió a alzar la mano sosteniendo la botella, y pudo comprobar que ésta se cargaba de electricidad estática. Cuando soltó la botella, saltaban literalmente chispas.

El Arca de la Alianza es famosa por su poder y descargas de energía. Aquellos que no estuvieran cualificados para tocarla, o incluso mirarla, estaban abocados a la muerte, al dolor y al sufrimiento:

  • Uzzah fue afectado por un relámpago de energía ardiente proveniente del Arca cuando alargó la mano para tocarla. En Samuel 6:7 se dice: Y el furor de Jehová se encendió contra Uza, y lo hirió allí Dios por aquella temeridad, y cayó allí muerto junto al arca de Dios.
  • En la época donde el Arca se encontraba custodiada en la ciudad de Silo, su primera residencia de larga duración, los israelitas debieron enfrentarse a los filisteos. Los israelitas, temerosos del poder de los filisteos,  fueron a Silos en busca del Arca. El día de la batalla, los poderes del Arca no se mostraron, y los israelitas perdieron la guerra. Silo terminó destruido, y el Arca fue capturada por los filisteos, que la llevaron como trofeo de guerra a su capital, Ashdod. Una vez en dicha ciudad, el Arca volvió a mostrar todo su poder derribando sus templos, sus dioses, y causando la muerte de mucha gente. Finalmente, los filisteos decidieron devolver el Arca a los israelitas, que lo trasladaron a Bet Shemesh. Los israelitas de Bet Shemesh, al ver llegar el Arca se alegraron y salieron a su encuentro, abrieron el Arca y miraron dentro. Dios castigó a todos los que miraron aquello que les era prohibido ver. Los escritos hablan de la muerte de 50.070 personas.
  • Los hijos mayores de Aarón (hermano mayor de Moisés), Nadav y Avihú, murieron abrasados por el fuego divino, luego de haber transgredido las estrictas leyes del sacerdocio. Los hijos de Aarón murieron cuando, sin permiso, intentaron ofrecer incienso al Arca y un rayo de energía brillante surgió y los consumió.

El Arca es, sin duda, el artefacto más importante y sagrado de los judíos. Gracias a ella, vencieron a infinidad de enemigos, les sirvió como guía a la salida de Egipto camino de la tierra de Israel, les ayudó a superar obstáculos, etc…

Estamos ante un artilugio que va mucho más allá de la física y de la tecnología, de la ciencia que conocemos. La alquimia, que tanto fue objeto de estudio por las mayores mentes de la historia, hacía uso de las energías etéricas y astrales, para crear reacciones que configuraran la materia a nivel cuántico. La existencia de una energía vital presente en todas partes, con la capacidad de convertirse en energía positiva o negativa, teniendo según esta polaridad efectos buenos o malos sobre los organismos vivos.

Los efectos eléctricos del Arca, podrían perfectamente ser efectos secundarios de procesos etéricos. El Arca, cuando era transportada, era envuelta completamente en un material aislante, y absolutamente nadie de quienes la transportaban, podían tocar ni mirar directamente. Cuando acampaban, el Arca era custodiada dentro del Tabernáculo.

El Tabernáculo, realmente era un entramado diseñado para contener y rodear de forma segura el Arca. La primera tienda alrededor del Arca estaba hecha de fibra de lino, la segunda de pelo de cabra tejido, la tercera de pieles secas de animales. Esta gran amalgama de capas superpuestas servían de protección para el Arca. Esta protección solamente sería necesaria si el Arca estuviera emitiendo un fuerte campo de energía.

La elección de estos materiales no es casual. La fibra de lino posee una estructura cristalina espiral. Las hebras de pelo y la lana son excelentes atenuadores o reflectores de ondas gravitacionales. Además, la lana posee la cualidad de disminuir la intensidad de la energía etérica. El oro, la plata y el cobre fueron los únicos metales empleados para construir el Arca y el Tabernáculo. Estos metales son no-magnéticos. El hierro fue estrictamente prohibido, el cual, sí que posee enorme cualidades magnéticas. Por algún motivo,  los materiales ferromagnéticos interferían en el funcionamiento del Arca.

De todo el poder que tenía el Arca, me llama poderosamente la atención lo selectiva en la forma en que actuaba y sobre quién o quienes lo hacía. Realmente para que no fueras víctima de su ira, debías ser considerado una persona con una elevada espiritualidad, lo cual significaba una integridad etérica y astral. Sólo aquellos con el más elevado entrenamiento espiritual podían acceder a la cámara interna en donde estaba localizada el Arca. Aquellos que desobedecían las órdenes encomendadas o eran espiritualmente impuros, eran mortalmente afectados o se les hacía enfermar. Sólo los sacerdotes levitas podían manipular el Arca sin ser dañados.

El Arca de la Alianza no era simplemente un artefacto de alto voltaje, sino un aparato demiúrgico que traducía las cualidades astrales y espirituales en manifestaciones físicas.

El Rey David, decidió trasladar el Arca a Jerusalén, donde fue depositada en una pequeña tienda, a modo de Santuario, construida por él mismo. Años más tarde, su hijo Salomón, construiría el Templo de Jerusalén, el Templo de Salomón, para custodiar y salvaguardar el Arca de la Alianza. Sería allí, donde se perdería su pista para siempre.

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En Busca de la Atlántida (Episodio III)

Los científicos Michael A. Cremo y Richard L. Thompson, denunciaron lo que ocurre cuando una evidencia contradice las teorías arqueológicas. Cremo dijo: “En los últimos 150 años, los arqueólogos y antropólogos, han enterrado tantas evidencias como las que han desenterrado, literalmente”. Por su parte, Richard L. Thompson dijo: “Estamos ante lo que se llama un filtro del conocimiento, un rasgo fundamental de la ciencia y la naturaleza humana. La gente tiende a filtrar cosas que no convienen. Cuando los arqueólogos ven que algo no se ajusta al paradigma aceptado, tienden a eliminarlo. No se enseña, no se discute, y la gente ni siquiera se entera de ello“. Estas palabras de Richard L. Thompson, son totalmente ciertas,  y la mayoría de los arqueólogos, por su “reputación” y por miedo a tener que enfrentarse a la opinión profesional y pública, prefieren obviar muchas pruebas que contradicen lo que aparecen en los libros. Gracias a unos cuantos investigadores y científicos que no temen estas represalias, se está consiguiendo que cada vez más especialistas, no teman informar de aquello que los datos dicen, aquello que los resultados revelan, por mucho que esos resultados no vayan acorde a lo establecido.

Una prueba de esto sucedió en México en 1.996, cuando la arqueóloga Jean Steen-Mackintyre, amenazó con echar abajo la teoría convencional de que el ser humano es relativamente nuevo en la Tierra, que llegó a Siberia hace 30.000 años y a América hace 20.000 años. Steen-Mackintyre, descubrió en México herramientas de piedra y huesos humanos y los sometió a diversas pruebas científicas. Al terminar sus análisis dijo: “Cuando lo datamos mediante una batería de métodos, supimos que tenían una antigüedad de 250.000 años, y no de 20.000 años”.

Cuando intentó que esta información llegara a la luz pública, todo fueron trabas y problemas. El yacimiento donde se encontraron los restos fue cerrado y los permisos para seguir investigando fueron denegados. Intentar decir la verdad, una verdad que convulsionaría todo lo que creemos, le costó su carrera. Treinta años después, unos arqueólogos descubrieron en Siberia vestigios de seres humanos de 300.000 años de antigüedad. Esta datación apoyó la teoría dada por Steen-Mackintyre en su día.

¿Por qué sucede esto?. Es un tabú instaurado en la psique de los arqueólogos, como si no pudieran datar restos en fechas que no cuadren con lo que creemos. Si lo hicieran, sería como cavar su reputación y su carrera, por eso existe miedo, temor a no poder seguir ejerciendo y temor a no ser creído. Esto es parecido a lo que ocurre con los avistamientos ovni, vivimos en una sociedad que afirmar haber visto uno, puede hacer que seas marcado socialmente. Así que no estamos ante un engaño deliberado, sino ante algo que ocurre automáticamente en la comunidad científica.

Cuando una evidencia difiere de la teoría predominante no se habla de ella, no se da información. Y eso significa que la ciencia deja de progresar de la forma en que sería deseable. Y yo me pregunto, ¿qué credibilidad puede uno tener como científico, si no cree en sus investigaciones, sus estudios y análisis, y los resultados que salen de ellos?. Sinceramente, prefiero ser honesto conmigo y fiel a mis principios, que ocultar unos resultados por miedo.

La esfinge se construyó para observar el cielo. Cada 2.000 años, un signo del zodiaco nuevo, aparece tras el sol definiendo otra época, otra Era astrológica. Ahora estamos en Piscis, con Acuario emergiendo. Los egiptólogos nos dicen que la esfinge se construyó en el año 2.500 a.C., es decir, en la constelación de Tauro. ¿Por qué, los egipcios, tan detallistas y perfeccionistas en todo, utilizaron el cuerpo de un león y no de un toro?. Sería absurdo que un faraón, hubiera construido un marcador equinoccial con forma de león en esa época. Sólo existe una época que tuviera sentido construir una esfinge con la forma que tiene, la Era de Leo, que empezó en el 11.000 a.C. hasta el 9.000 a.C. Nuevamente, la ciencia y la lógica corroboran con datos empíricos, que la construcción de las pirámides es mucho más antigua de lo que nos dicen.

El experto geofísico, geólogo y reputado Robert M. Schoch y su colega el sismólogo Thomas L. Dobecki, llegaron a la conclusión después de sus estudios e investigación sobre la esfinge, que ésta presenta dos tipos de erosión:

  1. producido por el viento, por los golpes y fricción de los granos de arena transportados por el viento.
  2. canales verticales provocadas por la lluvia (acanaladuras).

Sin embargo, la lluvia no es una característica de Egipto. Estas acanaladuras, nos revelan una época de clima muy lluvioso, lo que se conoce como “máximo térmico del Holoceno” (hacia el año 7.000 a.C.). Esta historia se cuenta en la estela llamada “Estela Inventario”, y jamás fue tomada en serio por los egiptólogos, ya que admitir esta estela, supone reescribir toda la historia de Egipto desde el principio. Así que es más “cómodo” ignorarla.

Esta estela, mandada erigir por el faraón Keops, y descubierta por Auguste Mariette, relata que la Gran Pirámide y la Esfinge, ya existían mucho antes de la aparición de los gobernantes de la IV Dinastía. La Estela Inventario, es también conocida como la “Estela Maldita”, ya que ningún egiptólogo oficialista, respetuoso con el orden establecido en la historia, admite que esta estela sea verdadera, sino una falsificación de algunos sacerdotes que la copiaron de una más antigua, introduciendo algunas modificaciones hacia los gobernantes de la IV Dinastía.

Se trata de una estela de la dinastía XXVI, en la que los saítas hacen un inventario de estatuas contenidas en el pequeño Templo de Isis (junto a la pirámide de Henutsen), y comentan su restauración. Dichas estatuas de dioses contemporáneos, están mencionadas junto a sus medidas y/o material del que estaban hechas. La estela comienza con el nombre de su autor, Jufu (Keops), en un intento saíta de rendirle culto y honrar su memoria.

Traducción de la estela que hace mención al inventario:

“ ¡Que viva el Horus-Medyed rey del Alto y Bajo Egipto, Jufu, dotado de vida!,  él encontró el Templo de Isis, Señora de las Pirámides, al lado del Templo de Hurun, en el noroeste del Templo de Osiris, Señor de Rosetau. Él construyó su pirámide al lado del templo de esta diosa y construyó la pirámide de la hija real Henutsen, al lado de este templo “.

Las inscripciones que contiene, nos revelan una información realmente increíble, donde se desvela que las pirámides, no fueron realizadas por los faraones Keops, Kefrén y Micerinos. Destacar que fue el propio Keops quien redactó esta estela, y donde él mismo solamente se erige como constructor en Gizeh. Las tres pirámides, se erigieron en tiempos mucho más antiguos, cuando los dioses gobernaban Egipto, y eran propiedad de la Diosa Isis, al igual que el templo donde se encontró la estela y que Keops ordenó restaurar. También esta estela hace referencia a la existencia de la Esfinge, que corrobora algunas dataciones geológicas que la sitúan varios miles de años antes de la aparición de Kefrén, su supuesto constructor.

La distribución cronológica que nos ofrecen las dataciones arqueológicas, parecen ilógicas, por este motivo yo las llamo “arqueoilógicas”. Los monumetos mejor acabados, que a su vez, son los más complejos, parecen los más antiguos, mientras que los más modernos tienen un aspecto primitivo. ¿Cómo puede ser que los primeros monumentos, sean tan perfectos, y los que se realizaron en dinastías y fechas posteriores, aparezcan errores y estuvieran mucho peor contruidos?.

Sólo existen dos respuestas; 1.- que exista un error en las dataciones; 2.- que se hubiera producido una involución tecnológica con el transcurso del tiempo, donde las siguientes generaciones, por algún motivo, no poseían los conocimientos para realizar esas construcciones en las mismas condiciones. Pero, ¿cómo es posible que se perdieran esos conocimientos?. Y si no se perdieron, ¿por qué no fueron capaces de mantener el nivel de perfección?.

Un ejemplo de esto, es cuando se tuvo que trasladar el Templo de Abu Simbel, ya que al construir la Presa de Asuán, había peligro de que sus aguas se desboradaran, debido a las constantes subidas de la altura de la presa, se decidió reunir a expertos de 22 países abanderados por la UNESCO, para dilucidar qué hacer para salvar el templo. En 1.963, se decidió cortar en grandes bloques toda la estructura, de unas 20 toneladas cada bloque, y trasladarlos a otro emplazamiento más seguro. Un año después se empezó la tarea faraónica del traslado, que costó 36 millones de dólares (de hace 50 años). Se tardó casi cinco años en terminar la obra de llevar los bloques a unos 200 metros de distancia, en una zona más elevada.

Es decir, el tiempo empleado con tecnología avanzada, para quitar los bloques, transportarlo, restaurarlo, y colocarlos nuevamente a 200 metros de distancia de su ubicación inicial, fueron casi cinco años. Mientras que los egipcios, en preparar la explanada, el muro donde se apoyan, esculpir y pulir las figuras gigantescas, transportar los bloques de lugares muy lejanos, levantarlos, orientarlos de la forma perfecta, conseguir que cada figura fuera perfectamente simétrica… les llevaron 20 años. Si compararamos la supuesta tecnología de aquella época, con la empleada en 1.964, se podría afirmar que los egipcios fueron mucho más rápidos, eficaces y minuciosos en su trabajo. ¿Cómo es esto posible?.

En la ubicación original, la orientación de Abu Simbel, hacía que dos veces al año, y con precisión matemática, los rayos del sol penetraran en el templo hasta el santuario, situado en lo más profundo, iluminando las estatuas de Amón, Ra, y Ramsés, y quedando sólo la cara del dios Ptah en penumbra, seguramente de forma intencionada, ya que era considerado el dios de la oscuridad. Este acontecimiento tenía lugar el 21 de febrero (fecha del nacimiento de Ramsés II), y el 21 octubre (fecha de su coronación).

Los ingenieros, debido a un error en el emplazamiento del templo y/o al desplazamiento acumulado del Trópico de Cáncer, durante los últimos 3.280 años, ha provocado que este acontecimiento ya no suceda el día calculado por los egipcios, sino que se ha desplazado un día. Es decir, ahora el fenómeno se produce el 22 de febrero y el 22 de octubre. ¿Cómo es posible que ingenieros, con amplios conocimientos de construcción, no calcularan correctamente estos datos, y sí lo hicieran los egipcios con herramientas rudimentarias?.

La esfinge está tallada en la roca, sobre un montículo existente sobre la planicie, siendo los laterales una especie de foso. La roca que forma la cabeza, es más dura que la roca que forma el cuerpo, donde se alternan estratos de roca más blanda con otros de roca más dura. La erosión del viento y la humedad han provocado la aparición de surcos horizontales en toda la escultura.

El cuerpo está realizado a una escala de 22:1, y la cabeza a escala 30:1. Robert M. Schoch y el arqueólogo George Andrew Reisner, afirman que la desproporción existente entre la cabeza y el cuerpo de la esfinge, es porque la cabeza fue tallada con posterioridad sobre la escultura original. Las paredes del foso muestran señales evidentes de erosión por torrentes de agua de lluvia. En esta zona de Egipto, el clima es semidesértico, por lo que habría que remontarse a una época muy anterior para encontrar un clima lluvioso que explique estas erosiones en la roca producidas por el agua. La fecha que encontramos sería el año 9.000 a.C. Desde esta fecha, hasta que el clima semidesértico se impuso en esa zona, hubo tiempo más que suficiente para que la esfinge sufriera los agentes climáticos a los que se vio expuesta.

El egiptólogo John A. West, fue el primero en atreverse a decir que la erosión de la esfinge vino provocada por grandes cantidades de agua. Muchos defendieron, que esas acanaladuras, fueron provocadas por las inundaciones del Nilo, a lo que West refutó: “Absolutamente imposible, porque las inundaciones del Nilo vendrían desde abajo, y el modelo de erosión sería diferente, las paredes estarían hundidas. Es decir, se hubiera producido una enorme erosión por debajo, no por encima, y tampoco veríamos esas profundas fisuras”.

Los geólogos encontraron acertados los argumentos de West, dándole la razón en su disputa con los egiptólogos. West también afirma, que la cabeza no es la original, ya que su tamaño no tiene relación al cuerpo, y su estado de conservación es mucho mejor. West afirma que Kefrén solamente restauró la cabeza, y no fue el constructor original de la esfinge. ¿De dónde procedía todo el agua para conseguir una erosión de ese tipo?.

Se supone que las pirámides fueron erigidas por esclavos, bajo el yugo de un faraón tiránico, pero las excavaciones de las viviendas demuestra que no eran esclavos, sino artesanos, con unas condiciones de vida muy alejadas de lo que imaginamos o presuponemos que son las que debería tener un esclavo. Los egipcios apenas tenían esclavos, pero sí utilizaban mano de obra procedente de prisioneros de guerra. También es muy extraño, que los egipcios, que dejaban plasmado en jerogíficos, pinturas y relieves cada acontecimiento, no hayan dejado ninguna referente a la construcción de las pirámides, y sí lo hicieran con los templos, obeliscos, canales y la esfinge.

Cada vez parece más evidente, que la Gran Pirámide es muy anterior a la fecha que dicen los arqueólogos, y que se trata de un monumento para recordar el cataclismo del Diluvio. La Gran Pirámide es 100.000 veces el nº pi, con una exactitud de seis decimales (algo que no se conseguió hasta el año 500 d.C.). La pirámide tenía un zócalo que da su unidad de medida, el codo real (0,5236 metros). La pirámide medía 440 codos reales de base x 281 codos de altura.

Los 281 codos de altura no es una medida casual, sino que existe una proporción con la distancia al Sol.  El momento exacto cuando la Tierra está más cercana a la Tierra (ese instante es conocido en astronomía como “perihelio“), la distancia existente entre la Tierra y el Sol es de 147 millones de km. Pero el metro, es la medida actual, así que si pasamos la medida de la altura en codos a metros, la altura de la Gran Pirámide es de 147 metros.

La suma en codos reales de la superficie, el volumen y el perímetro de la Gran Pirámide, da como resultado un múltiplo de 888. Al hacer la transformación de codos reales a metros a través del número Phi (la proporción áurea), la suma de la superficie, el volumen y el perímetro en metros da como resultado nuevamente la ley del 888. La Gran Pirámide tiene cuatro canales estelares, dos en dirección al norte (Cámara del Rey), y dos en dirección al sur (Cámara de la Reina). Existen dos alineaciones de Marte con los canales estelares del sur, que permiten fijar con exactitud las fechas inicial y final de la Gran Pirámide. Al inicio del reinado de Keops, hubo una alineación de Marte con uno de los canales, y al final de su reinado, se produjo otra. Entre una alineación y la otra, pasaron 6.216 días, es decir, 888 x 7.

NOTA: Para saber mucho más sobre las pirámides, leer los episodios que dediqué a este tema https://jorgepalazon.wordpress.com/2011/11/26/118/

Así que el número 888 tiene un significado muy especial para ellos, y la pirámide, es una enciclopedia pétrea donde reside todo el conocimiento y el saber del pasado, donde se revelan informaciones y afirmaciones increíbles, que conocían el número Pi, Phi, el nº “e” y el nº plástico (relacionado con el número áureo y la sucesión de Fibonacci), en cuanto a las matemáticas se refiere. En el campo de la astronomía, conocían las distancias a las estrellas, la precesión, incluso estrellas que no son visibles sin la ayuda de un telescopio. En el campo de la geodesia, conocían la Tierra perfectamente, los puntos cardinales, los puntos de energía, existencia de tierras supuestamente inexpolaradas en esa época, las medidas de la Tierra, un sistema de coordinadas muy exactas…

Los alineamientos de la Gran Pirámide, con las diferentes localizaciones de civilizaciones, es de todo menos casual. Desde Giza hasta la Isla de Pascua hay 40.000 km. Si trazamos una línea entre ambas, ésta pasa por diferentes zonas de Perú muy significativas: Nazca, Machu Pichu, Cuzco, Ollantaytambo, Sacsayhuamán y las pirámides de la ciudad perdida de Paratoari. La línea asciende un ángulo de 30º respecto al ecuador.

En África, atraviesa las tierras de la cultura Dogón (Mali), un pueblo con datos precisos y detallados sobre el sistema solar, donde sabían que Júpiter (al que llamaban “Dana Tolo“), tiene cuatro grandes satélites. También conocían los anillos de Saturno, y que los planetas describen órbitas elípticas alrededor del Sol. Lo más misterioso de los Dogón, es que aseguraban conocer la existencia de una estrella (Sirio B), que ellos llamaban “Po Tolo“, que es imposible de ver a simple vista, y que no fue descubierta hasta el año 1.862 por A. Clarke, con la ayuda de un telescopio. Para ellos, esta estrella era la más importante del firmamento, y gira alrededor de Sirio A (la más brillante del cielo en la Constelación Can Mayor). Lo curioso, es que al ojo humano, estas dos estrellas parecen una sola. Sólo se ha podido descubrir que es una estrella binaria gracias a la utilización de potentes telescopios. Incluso los dogones, conocían la estrella Sirio C, que llamaban “Emme Ya“, y que era cuatro veces más ligera que Sirio A. ¿Cómo podía conocer esta tribu este dato astronómico?. En el saber siriano, el término “iranio” para describir la estrella Sirio, es “Tistrya“, inspirado en el vocablo sánscrito “Tristi”, que significa “tres estrellas” (Sirio A, B y C).

También en África atraviesa la zona sahariana de Tassili n’Ajjer (sur de Argelia), donde existen unas pinturas rupestres sorprendentes. Las pinturas reflejan por orden de edad las ocupaciones de los pueblos que allí vivieron: caza y pesca (7.000 a.C.), cría de ganado (4.000 a.C.) y cría de caballos (1.700 a.C.). En toda la zona no se ha encontrado ningún resto funerario, lo cual es raro, pero aún lo es más las extrañas pinturas de seres con casco y escafandras parecidas a la de los actuales astronautas.

En Asia, la línea recta cruza Persépolis y Ur, la ciudad de Abraham, considerada la primera ciudad de la humanidad, y donde se encuentra un zigurat, el británico Sir Leonard Woolley, entre 1.922 y 1.934, encontró debajo partes de edificios que se remontaban a miles de años atrás y muchos objetos elaborados. Consta de 1.850 tumbas, aunque muchas de ellas fueron expoliadas, dos permanecieron intactas, y se cree que pertenecieron a reyes sumerios, siendo los más importantes en cuanto a la riqueza de su ajuar los de la I Dinastía de Ur y destacando reyes como Meskalamdug, Mesanepada, Shulgi y Amar-Sin y a miembros de la familia real como, Puabi y Abargi. Los objetos encontrados tan elaborados, y el descubrimiento de éstas tumbas, llevó a los historiadores y arqueólogos a modificar su forma de pensar respecto a Sumer, ya que hasta ese momento, se ignoraba el grado de sofisticación y complejidad que podían alcanzar estos rituales funerarios .

En Pakistán, cruza la ciudad de Mohenjo-Daro, donde todas las pruebas realizadas en la zona, dan como resultado que la ciudad fue destruida por una bomba nuclear. El investigador británico David Davenport, tras 12 años de investigación, llegó a la conclusión que las pruebas apuntaban a lo que ocurrió exactamente en Nagasaki. Había un epicentro de 50 yardas de ancho, donde todo fue cristalizado, fundido o derretido.

Los ladrillos están fundidos en un lado, indicando una explosión. Esta explosión, fue plasmada en un manuscrito hindú llamado “Mahabharata“, donde se puede leer: “Humo blanco y caliente, que era mil veces más luminoso que el Sol, subió en brillo infinito y redujo la ciudad a cenizas. El agua hirvió, caballos y carrozas de guerra fueron quemados por miles, los cadáveres de los caídos fueron mutilados por el terrible calor, tanto que ya no parecían humanos”. Los textos dicen, que a los 30.000 habitantes les dieron siete días para evacuar, una clara advertencia que todo iba a ser destruido. Muchos, no creyeron la advertencia ni la amenaza y se quedaron en la ciudad. En 1.927, fueron encontrados 44 esqueletos humanos.

En Camboya, cruza Angkor Wat, ciudad donde aparece representado un estegosaurio, una especie que habitó la Tierra hace 150 millones de años. Este saurio era originario de los continentes de América del Norte y Europa durante el Jurásico, así que es un misterio que conocieran este animal para representarlo en un relieve. En Camboya, también cruza Preah Vihear.

Angkor Wat se encuentra exactamente a 72º al Este de Giza, un número precesional. Graham Hancock, el más influyente de los investigadores, dijo: “La precensión de los equinoccios posee unas cualidades matemáticas rígidas y repetitivas que pueden ser analizadas y pronosticadas en profundidad. No obstante, es extremadamente difícil de pronosticar y medir si no se poseen unos instrumentos sofisticados. En esto reside la clave de uno de los grandes misterios del pasado, donde los hombres de las antiguas civilizaciones ya conocían el llamado ciclo precesional.”

Los 72 templos representan a la constelación del Dragón, orientados con precisión a los cuatro puntos cardinales. Y al igual que las pirámides de Giza, los templos de Angkor Wat están alineados con las estrellas del Dragón, cuando se encontraban en su punto más bajo sobre el horizonte Norte, durante el equinoccio de primavera del 10.500 a. C. Desde Angkor Wat, en esa fecha se podía observar a Leo en el Este, Acuario en el Oeste y Orión en el Sur. El mismo cielo que se veía cuando se construyeron las pirámides y la esfinge.

La persona que descubrió el movimiento de precesión de la Tierra (movimiento por el cual los polos terrestres cambian de lugar cada 25.800 años), fue el matemático griego Hiparco. A principios de la década de 1.990, Jane Sellers descubrió que se habían codificado ciertos números clave que utilizaban los egipcios para calcular los grados de variación de la precesión.

Hay muchas coincidencias entre Giza y Angkor Wat. Ambos se edificaron a gran velocidad, y en ambos se creía que un dios pesaba las almas de los muertos en un juicio. La palabra Angkor proviene de  “ankh hor”, que significa “Horus vive”. En la Polinesia se halla la remota isla de Ponhpei, lugar donde se desarrolló una civilización que dejó grandes y misteriosas construcciones en medio del océano Pacífico. Dichas construcciones consisten en templos e islas artificiales de basalto y coral.

El santuario más importante de Ponhpei se llama Nan Madol. Los mitos hablan de dioses reyes (Olosopa y Olosipa), seres semidivinos (semidioses), que llegaron desde tierras lejanas y construyeron todo el complejo de islas y templos. Dejaron además una tradición que hablaba de pruebas que los muertos debían superar para alcanzar el cielo. Estos seres eran además grandes astrónomos que dejaron un gran legado en la misma época en que se construyó Angkor Wat.

La ciudad acuática de Nan Madol fue construida (nadie sabe cuándo ni por quién), con gigantescos bloques de basalto sobre 91 islotes artificiales. Estos bloques de basalto procedían de la formación volcánica de las islas, y cada bloque tiene forma hexagonal u octagonal, con una longitud ente tres y nueve metros, y un peso de cada bloque entre 2 y 10 toneladas. Se calcula que en total, en la isla, que ocupa una superficie de 0.44 km2, existen mas de 400.000 bloques.

Los antiguos pohnpeyanos hablaban de un hombre llamado Kanekin Zapatan, descendido de las alturas a Ponhpei, de un lugar desconocido, acompañado de un grupo de personas que sabían volar. Llegaron en una nube y descendieron en Sokehs, una zona al norte de la isla. Kanekin Zapatan, se fijó en la hija de uno de los jefes nativos. Esta mezcla de dioses con las hijas de los hombres, es una constante en todas las civilizaciones.

Los aborígenes cuentan que en aquella época, la raza de los hombres era distinta. Estaban mejor dotados, ya que eran capaces de transformar la piedra y de efectuar trabajos muy difíciles en la misma, pero que esa gente habilidosa ya no existe en Pohnpei. Hoy ya no son como la gente de antes, son distintos, ya que aquellos poseían poderes mágicos y eran fuertes.  Hablan de que esos hombres, se metían en sacos voladores, que eran vehículos con la capacidad de volar, de gran movilidad y con capacidad para un solo tripulante. Según la historia que ha pasado de generación en generación,  estos seres penetraban en grandes pájaros, pronunciaban palabras mágicas, el pájaro se alzaba y volaban con ellos dentro.

La línea termina (y empieza) en la Isla de Pascua. Se acaba de descubrir, que los moais tienen cuerpos alargados bajo tierra. Muchos arqueólogos han intentado ocultar este descubrimiento (como llevan haciendo durante años cuando no les cuadran los tiempos), pero una entidad privada sin ánimo de lucro,  como es http://www.eisp.org/ se ha puesto al frente de las excavaciones para informar a la opinión pública, sin mentiras y sin ocultar ningún dato revelador.

 

Se han encontrado inscripciones grabadas en los cuerpos de los moais. Las personas que están analizando estas excavaciones, aseguran que la clave está en la profundidad de los Moais. Si se demuestra que la profundidad es de 8 metros, afirman que estaríamos sin duda ante una antigüedad superior a 15.000 años, lo que nos colocaría en un evento con tsunamis próximo a la última glaciación, algo que sería incompatible con la existencia de escritura, al menos en base a los actuales axiomas ortodoxos de la ciencia.  Esta es una de la razones, por la que se pretende datar a los moais en el año 1.500 a.C.

Los moais que están descubiertos, carecen de inscripciones, y los que están enterrados, presentan inscripciones y son de mayor tamaño que los que no están enterrados. ¿Por qué enterraban los de mayor tamaño con inscripciones, que supuestamente nadie leería?. ¿Por qué los moais sin inscripciones no fueron enterrados?.

El director de las excavaciones dijo: “La hipótesis más probable, es que una ola gigante barrió la isla y su antigua civilización, se perdió en las brumas del tiempo. Las estatuas no fueron enterradas, pero el paso del tiempo, el escombro y el polvo borraron a esta civilización, de la cual no se sabe nada”.

Si tomáramos esta línea que atraviesa todas estas zonas tan misteriosas, como referencia, como si fuera el ecuador terreste, y calculáramos su polo norte, tendríamos que el triángulo formado entre el polo norte, Giza y Nazca, coincide exactamente con las dimensiones de la Gran Pirámide. Lo mismo ocurre si tomamos la línea entre Mohenjo Daro y la Isla de Pascua. La distancia entre las pirámides de Giza y la Isla de Pascua, es 10.000 veces el número Phi (número de oro), y si multiplicamos el número Phi x la distancia entre Angkor Wat y Giza, equivale a la distancia entre Giza y Nazca. ¿Es casual que todos estos lugares, famosos por sus misterios con seres de otros mundos, se encuentren ubicados en  la misma línea que cruza el planeta?. ¿Es casualidad que todas tengan referencias de seres de otros mundos, ya sea por cataclismos, pinturas, esculturas, edificaciones, exterminio, armas y herramientas avanzadas.. pero todas coinciden en muchos paralelismos, aún estando a miles de km unas de otras?.

En Japón, existe una pequeña isla llamada Yonaguni, se ha encontrado una estructura, dispuesta y esculpida por acción de seres inteligentes, y no por acción de la naturaleza. Se ha comprobado que se trata de una pirámide escalonada de cinco niveles, una estructura de 120 metros de largo x 40 metros de ancho x 20 metros de alto.

Existen canales, ángulos rectos, grabados en la piedra, escaleras dentro de los canales, túneles, incluso una gigantesca cabeza humana de 7 metros de altura, al igual que la esfinge. Las pruebas arqueológicas efectuadas en esta enorme estructura, han dado como resultado, que se hundió a finales de la última glaciación, es decir, se trataría de una construcción realizada hace 14.000 años.

Existen partes de la estructura, compuestas por piedra calcárea, un tipo de piedra que no existe en la región, que tuvieron que transportar de lugares más lejanos. El origen es anterior al final de la Era glacial, según la opinión del geólogo Teruaki Oshī, quien dijo: “el hombre las construiría aprovechando algunas formaciones geológicas preexistentes, en donde hay conexiones interestructurales que posteriormente fueron destruidas por sucesivos sismos, lo que denota un gran nivel de organización. Así, en la época en que fueron originadas, el área de Yonaguni formaba parte del “puente” que unía las islas de Taiwan, Ryukyu y Japón con Asia, en tiempos de la última glaciación, dado que el nivel del mar era más bajo que el actual a causa de la acumulación de hielo en las zonas templadas. Sus supuestos constructores pertenecerían a una civilización mucho más sofisticada que las conocidas de la antigüedad, formadas después del IV milenio a.C.”

El último puente de tierra que conecta las islas con China, pudo haber aparecido durante el último período glacial a finales del Pleistoceno, conectando una serie de importantes islas a través de Taiwán, Okinawa y Amani Oshime, con el área de Kyushu. La última vez que la estructura de Yonaguni se encontraba fuera del agua, fue hacia el año 8.000 a.C. aproximadamente, cinco milenios más antigua que la Gran Pirámide.

Afirmar estos datos y resultados, es ir en contra de lo establecido, lo oficialmente aceptado por la arqueología. Este tipo de construcción, requiere un nivel organizativo, que los historiadores no aceptan que pudiera existir hace 10.000 años. Por lo tanto, afirmar que estas formaciones fueron realizadas por el hombre y que tienen esa edad, significaría tener que revisar la historia, la cronología arqueológica actual y cambiar  lo que dicen los libros, porque es erróneo.

En el Golfo de Khambhat (India), se han encontrado estructuras megalíticas parecidas a una ciudad. El ministro de Ciencia y Tecnología Murli Manohar Joshi, afirmó que las construcciones sumergidas son los restos de una ciudad que fue arrasada por una súbita inundación, y además, se dijo que las ruinas mostraban un fuerte parecido con las de Harappa y Mohenjo-Daro.La arqueología tradicional remonta estas antiguas civilizaciones hindúes a la cultura neolítica llamada Mehrgarh (10.000 a.C.).

Se han recuperado docenas de artefactos y objetos de madera y cerámica. Algunos de esos artefactos, se remontan a una antigüedad de 32.000 años, pero según los oceanógrafos, la zona quedó cubierta hace 9.000 años. Los hallazgos fueron enviados a algunos laboratorios hindúes y europeos (Oxford y Hanover). y a través del método de la termoluminiscencia, obtuvieron dataciones de 13.000 a 32.000 años atrás. Las reliquias fueron analizadas con la técnica de difracción de los rayos X. Los resultados evidenciaban que el material arcilloso utilizado era típico de la zona y fue cocido a 700º para obtener la cerámica. Así que la ciudad sumergida del Golfo de Khambat, se remontaría a 10.000 años atrás. Así que los datos científicos coinciden, y no se contradicen. Una ciudad de miles de años de antigüedad, fue inundada en la época que la Atlántida lo hizo.

Al noroeste del Golfo de Khambhat, se encuentra la ciudad de Dwarka, donde se han encontrados restos de un asentamiento que acabó inundado por el mar. A 20 metros de profundidad, se han encontrado calles adoquinadas, paredes de arenisca y restos de lo que fue un puerto. Los antiguos textos hindúes, hablan que la antigua ciudad de Dwarka, era el lugar de residencia de Khrishna, una deidad hindú. El texto épico Mahabharata, Dwarka era una inmensa y rica ciudad construida sobre una isla por el dios Krishna. Debido a una maldición que pesaba sobre Krishná y su familia (los iadus), la isla se hundió en el mar.

Todo aquello que creemos que son mitos, no lo son. La correlación, coincidencias, cronología, datos científicos que concuerdan en sus afirmaciones y resultados en diferentes disciplinas y campos, todo se relaciona de forma perfecta, para hablarnos de la existencia de un cataclismo que inundó grandes porciones de tierra, donde se asentaban pueblos muy avanzados, pueblos que ya estaban desde hace 30.000 años, lugares donde aparecen evidencias de seres de otros mundos, pirámides alrededor de todo el planeta, asentamientos en lugares clave, porciones del planeta específicas de fuerzas magnéticas, civilizaciones que por algún motivo, fueron “castigadas” por sus dioses, donde muchos consiguieron salvarse del cataclismo, y levantar nuevos pueblos, ciudades que actualmente podemos visitar, lugares edificadas por un mismo pueblo dispersado por fuerzas sobrenaturales: Isla de Pascua, Egipto, Angkor Wat, Perú… y desde estos asentamiento, a su vez, se dispersaron por otros territorios.

Si recopilamos todas las pruebas, si escuchamos abiertamente todos los mitos, si observamos y analizamos cada construcción de cada civilización, si entendemos que les rodean los mismos misterios, su principio y su final son parecidos, si creemos en la ciencia y sus resultados, que para seguir creyendo lo que nos dicen los libros, deberíamos creer en azar tras azar tras azar, una casualidad tras otra, casualidades a escalas increíbles… debemos empezar a llegar a conclusiones más lógicas.

Las civilizaciones son muy antiguas, miles de años antes de lo que creemos, donde todo empezaría en un punto determinado, una tierra de seres con conocimientos avanzados. En una época donde se presupone que vivíamos en cavernas, se ha comprobado que existían civilizaciones muy inteligentes. estos seres, podrían ser perfectamente los atlantes. Después de miles de años, un cataclismo les sobrevino, y huyeron por diferentes vías, se desperdigaron por el globo, y levantaron ciudades. estas ciudades son muy parecidas porque provienen de los mismos conocimientos, de una raza que es la misma. Por eso, no es casualidad que existan pirámides en todo el planeta, ni que sus esculturas o edificaciones estén orientadas a los mismos puntos del cielo, ni que los mitos que escuchamos sean todos los mismos, ni que pinturas en Australia, África y América, presenten seres con escafandras, seres que no deberían estar ahí.

Cuando todo apunta a una misma causa, la casualidad jamás puede ser una explicación. (Jorge Palazón 14/09/2012).